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jueves, 2 de febrero de 2023

Mis 15 Discos Favoritos De 2022

Estamos. Sin más, una pasada por los quince discos que más disfruté en 2022:

15. Soreption: Jord

"Un disco nuevamente corto (ocho canciones en treinta minutos), de ejecuciones precisas que rozan el progresivo, mucha violencia en el sonido con algún matiz que intenta aportar"
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14. The Smile: A Light For Attracting Attention
"Un disco cuidado, delicado, repleto de detalles exquisitos que dan cuenta del nivel de músicos que acá están involucrados, sin embargo, es un disco que carga con un (único) pecado de nacimiento: ha sido compuesto por unos tipos responsables de varios de los discos más importantes de los últimos treinta años"
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13. Arcade Fire: We
"Aparenta bajas pretensiones, que busca conectarles con los aspectos más básicos de su sonido y esa sensibilidad tan particular que les caracterizó en sus inicios"
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12. Tears for fears : The Tipping Point 
"A estos genios hay que darles el que una vez más han sabido interpretar su momento sin necesidad de apelar al auto plagio ni a la descarada nostalgia para emocionarnos"
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11. Ghost : Impera
"El disco consistente y lo más importante: es un compilado de grandes canciones, un conjunto de melodías enormes dispuestas a ser coreadas en conciertos"
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10. Beyoncé: Rennaisance
"No realiza nada realmente nuevo, esto de mirar hacia atrás en el pop lo vienen haciendo varias/os desde hace un buen rato, sin embargo, el mérito está en meterle mano a una serie de referencias, pasearse por diversos estilos y seguir sonando a ti misma, seguir siendo tú y ahí, la norteamericana muestra credenciales respecto a como se hace esto, mediante un álbum que no apuesta por la inmediatez, que se olvida del hit para centrarse en la propuesta"
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9. Suede: Autofiction
"Lejos de emular los tiempos más populares de la banda, va por sobre una línea bastante menos glam, mucho más cruda, post punk, con canciones potentes, contundentes y que se encuentran puestas al servicio de mensajes que hablan desde la experiencia"
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8. Hath: All That Was Promised
"Conscientes de que en estos tiempos el contar con músicos extraordinarios capaces de ejecutar un death brutalísimo no basta, se han dado a la tarea de matizar su sonido mediante la incorporación de uno que otro elemento que rompa lo esperable del trámite"
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7. Editors: EBM

"Resulta ser una experiencia tremendamente corporal, un álbum contundente e intenso, de intenciones claras y que se encuentra trabajado al detalle. La banda muestra una convicción que no les veíamos desde sus inicios, con la salvedad de que esta vez se encuentran situado en otro lugar"
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6. Revocation: Netherheaven
"Ejecutado a pulso, con un nivel apabullante pero también con suficientes elementos extras como para maravillar a cualquier amante del metal"

5. Wilderun: Epigone
"Un metal progresivo completamente centrado en las atmósferas pero que claramente busca alejarse de las etiquetas y encasillamientos obvios"
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4. Cult Of Luna: The Long Road North
"Volvemos a oírlos furiosos en la búsqueda de tétricas atmósferas que te internan en ese bosque oscuro y lúgubre"
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3. Beach House: Once Twice Melody
"Como bien sabemos, el asunto se cocerá a fuego lento por lo que aquí hay que saber a lo que se va, teniendo claro que si entras buscando acción este no es el lugar donde la encontrarás, si no más bien un álbum de (preciosas) texturas donde la invitación es a entregarse y conectar"
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2. Imperial Triumphant: Spirit Of Ecstasy
"Un álbum complejo, denso y desafiante, un trabajo marcado por su sonido extremo y caótico, dispuesto a jugar con los tiempos y sonoridades como pocos hoy son capaces de hacer"
Reseña acá

Disco del año:
1. Natalia Lafourcade: De Todas Las Flores
"El resultado ha sido fantástico, un álbum coherente de comienzo a fin, emocional pero que no se desborda innecesariamente, claro en sus mensajes pero bien escrito y compuesto. Que decir, un regalo"
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Con esto, ya doy prácticamente por cerrado 2022. Se me quedan en el borrador lamentablemente algunos discos (Darkthrone, Pedro Aznar, Dante Spinetta, Devin Townsend entre otros) pero 2023 ya apremia. Veré si me da la vida para comentar alguno durante febrero. 

Por lo pronto, lo dejo acá agradeciendo siempre a quienes pasan por acá. Mi intención siempre es la misma: transmitir y compartir emociones. En tiempos donde todo se toma y se suelta, donde la inmediatez del día a día nos ha consumido, si a alguien animé a sentarse a oír música, pues me doy por pagado.

Un abrazo.

domingo, 29 de enero de 2023

The Cult: Under The Midnight Sun (2022)

 "Melódico, oscuro y dramático..."

Por sobre cualquier otra cosa, The cult siempre han sido una banda de guitarras y elegancia. Ian Astbury nunca ha sido un gran vocalista, de hecho es más bien incorrecto, rozando la desafinación constantemente, Billy Duffy tampoco un eximio guitarrista, pero tiene estilo y suena punzante, el caso es que desde sus inicios, allá por mediados de los años ochenta, estos ingleses supieron confabular un sonido característico, de guitarras directas pero que sabían coquetear con el gótico. Pues bien, todo aquello ha sabido entre idas y vueltas sostenerse en el tiempo, lo trajeron de regreso en el eléctrico Hidden city (2016) y seis años más tarde lo tenemos en este Under the midnight sun, en versión algo más sosegada si pero igual de madura y convincente. 

Abren de hecho de manera no tan directa como de costumbre mediante 'Mirror', con un slide que marca el paso y una atmósfera que va construyéndose, siendo esta una tendencia a lo largo del álbum, un trabajo que coloca sus fichas en la generación de ambientes tan melódicos como dramáticos y en una producción cruda como de costumbre. Lucirán en la lista cosas como 'A cut inside' o la excelente 'Give me mercy', así como la intensa 'Impermanence', todos estos temas jugarán con el estrofa  + puente + coro efectivo aunque con unos toques de oscuridad precisa que convencen completamente. Ahora, se sumarán a estos momentos otros donde la teatralidad se tomará el sonido, como en 'Outer heaven', los seis minutos de 'Knife through butterfly heart' o en el excelente cierre a cargo de 'Under the midnight sun'.

Ocho canciones en poco más de media hora para un álbum que no tiene desperdicio ni relleno y da muestras de una banda que pese al paso del tiempo continúa con algo que decir, aunque el mundo no se entere...

¿Canciones? 'Give me mercy' y 'Impermanence'.

8 /10
Excelente.

sábado, 28 de enero de 2023

The Smashing Pumpkins: ATUM - Act I (2022)

 "Indefendible..."

Aún con sus pocos altos y bastantes bajos, debo ser de los pocos defensores de la etapa post 2010 de Billy Corgan usando la marca (su marca) The smashing pumpkins. Siendo preciso, a una década de distancia un disco como Oceania (2012) me sigue pareciendo un trabajo sólido (el último buen disco de Corgan a día de hoy), digno sucesor de aquel sub valorado y más que correcto Zeitgeist (2007). Y si bien los posteriores Monuments to an elegy (2014), Shiny and Oh so bright, Vol 1 (2018) y Cyr (2010) lucieron todos como verdaderos manotazos de ahogado por parte de un compositor cada vez más ensimismado, de todas maneras en cada uno de ellos podías encontrar algo a lo que aferrarte, algunas canciones que te invitaban a creer que la chispa creativa seguía ahí. Esto de ATUM, sin embargo, ya no hay por donde agarrarlo. Cuarenta minutos para el olvido que suponen ser el inicio de una trilogía (serán treinta y tres canciones en total, así que agárrense) que Corgan anticipó como una continuación tanto del mítico Mellon collie and the infinite sadness (1995) y Machina: The machines of god (2000). Ok Billy, Ok...

El álbum abre con un instrumental (si esto iba a jugar a ser Mellon collie no podía ser de otra forma) insípido a más no poder y tras el cual sonarán una serie de canciones que por lo general insisten en el camino trazado por el antecesor Cyr, es decir, un coqueteo constante con la electrónica aunque carente de toda magia. Algo interesante se percibe en la electrónica de algo como 'Embracer', así como en 'Butterfly suite', donde Corgan acierta con la melodía pop y parece tener algo que decir musicalmente, más todo lo demás luce lamentable, dejándonos indiferentes en cosas como With ado I do' o 'Hooligan', aburriéndonos en 'Where rain must fall' (espantosa esta, un ladrillo) o sonando derechamente ridículos en 'Hooray'. Todas estas complementarán con pasadas un tanto más rockeras (?) aunque sin filo alguno, me refiero a 'The good in goodbye', 'Steps in time' o 'Beyond the vale', canciones que no están mal, es más, todas cuentan con una producción acertada (de la mano de, por supuesto, el mismísimo Billy Corgan) y vueltas de tuercas atractivas en sus respectivas estructuras, sin embargo, la falta de agresividad, incluso la pasión, lo cual no hace sino verificar que cuando Corgan hoy toma la guitarra tiene poco y nada que añadir a su repertorio. Y es que el rock compuesto con manual pierde demasiado y eso le pasa a este disco. Las ideas estaban, más no la garra y el hambre.

La primera parte de ATUM no es más que otro proyecto en solitario de William Patrick Corgan usando la marca, uno más en la lista, solo que esta vez realmente poco inspirado, un álbum tedioso e incluso triste compuesto por un tipo desesperado por volver a ser relevante, un hombre que evidentemente se percibe más genial de lo que realmente es. Y por cierto: paren de mentir, James Iha NO ESTÁ en la banda, es solo un invitado a las presentaciones en vivo.

¿Canciones? 'Butterfly suite' y 'Embrace'.

martes, 24 de enero de 2023

Jack White: Entering Heaven Alive (2022)

"La cara reflexiva de una misma moneda..." 

Había prometido un regreso en partida doble post pandemia y así ha sido, en 2022 Jack White nos regaló un eléctrico, diverso y creativo Fear of the dawn para tres meses más tarde compilar en otro álbum su arista más folk/country mediante este Entering heaven alive, un disco bastante monocorde respecto a su antecesor, que deja de lado la guitarra eléctrica para abordar sonidos acústicos y calmos, colocando al sentimiento al servicio de estos. 

En esta línea, el álbum es una suerte de verborrea que, como suele ser costumbre en la discografía de White, roza el notable con momentos inspirados y otros no tanto. Abrirá de manera soberbia con 'A tip from you to me', yendo al piano en esta, tal como también hará en 'Help me along' (absolutamente McCartney en la interpretación), en medio de un disco que reflexionará constantemente en soledad, ya sea declarando su amor en la distancia en 'All along the way' ("Dijiste: volveré antes de que tu café se enfríe / Así que hago lo imposible por seguirte en la oscuridad, cada día") o en total confusión en 'Love is selfish' ("Estoy en un tren pero no me quedaré en los rieles / Tengo un bote con su nombre, pero no se navegar..."). 

Mucho más experimental (y exquisita) sonará 'I've got to surrounded (with my love)' , que es además la más eléctrica en todo el conjunto, la cual dará paso a una segunda mitad algo más monótona y donde los lugares comunes tienden a sucederse, digamos, algo que le suele suceder en cada uno de sus álbumes. El trabajo cerrará el círculo de manera conceptual con una versión acústica de 'Taking my back', que fue la que abrió Fear of the dawn, marcándonos así que ambos álbumes representan dos caras de la misma moneda, una más eléctrica y desatada, otra acústica y reflexiva. Como sea, el experimento se agradece, con sus bemoles, Jack White continúa sonando personal, convincente e intransigente.

¿Canciones? 'A tip from you to me', 'Help me along' y 'I've got to surrounded (with my love)'

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Jack White:

miércoles, 18 de enero de 2023

Imperial Triumphant : Spirit Of Ecstasy (2022)

 "Extremo, caótico y desafiante como pocos..."

En tiempos donde la creatividad va de capa caída, una banda como Imperial triumphant luce como un verdadero oasis en el desierto. Ocho canciones son las que nos ofrecen en esta ocasión en casi una hora de música, más que suficiente considerando el que cada una es un mundo en si misma. Nuevamente están acá con un álbum complejo, denso y desafiante, un trabajo marcado por su sonido extremo y caótico, dispuesto a jugar con los tiempos y sonoridades como pocos hoy son capaces de hacer. 

Basta darle play a 'Chump change' para captar por donde va esto, ocho minutos de absoluta tensión con dos secciones violentas interrumpidas por un parón de treinta segundos en donde los instrumentos apenas se asoman. A esta le seguirá la fantástica 'Metrovertigo', que es un vómito de caos e intensidad, entre alaridos y lamentos. Tenebrosa es decir poco. En adelante, esta tendencia a las canciones con segmentos violentos intercalados por un relato instrumental y "calmo", volverá a repetirse a lo largo del álbum, logrado de manera magistral en algo como 'Tower of glory, city of shame'.

Uno de los grandes momentos del disco llegará con la excelente 'Merkurius gilded', donde el desate se ve complementado por la frenética aparición del mismísimo (¿están sentados?) Kenny G (si, como leyeron), quien acompaña a su hijo Max Gorelick (este en guitarra), en una pieza que es una verdadera locura. 'Death on the highway' debe ser la que mayor presencia de un death clásico posee dentro del álbum (sobre todo en su recta inicial), en 'In the pleasure of their company' el jazz fusión será elemento característico mientras que ya en la recta final 'Bezumnaya' se la jugará por el desarrollo de atmósferas tétricas en base a relatos, armando de esta forma un cóctel absolutamente imprescindible para quienes valoran la creatividad en tiempos donde todo parece recurrir a fórmulas del pasado.

El único pero que podría achacarse a un trabajo como Spirit of ecstasy es que de cierta forma lo esperábamos tras lo que fue Alphaville (2020), eso por buscarle algo a un álbum extraordinario en el amplio sentido de la palabra, de la mano de uno de los proyectos más fascinantes que nos está dejando la década.

¿Canciones? 'Metrovertigo', 'Tower of glory, city of shame' y 'Merkurius gilded'.

9,5 / 10
Brillante.


Otras reseñas de Imperial Triumphant:
2020: Alphaville

viernes, 13 de enero de 2023

The 1975: Being Funny In A Foreign Language (2022)

 "Controlados y domesticados..."

Tras una sucesión de álbumes tan notables como extravagantes, discos en donde cupo todo y funcionaron en múltiples direcciones, tal parece que a Matthew Healy le ha llegado el momento de calma. Serán sus treinta y tres o quien sabe que, pero en 2022 sus 1975 han regresado con el álbum más contenido en su carrera, un disco de manual, compuesto por once canciones que en cuarenta y tres minutos se la juegan por una dirección clara, concreta y compacta.

Los ingleses por tanto han decantado por un disco "de canciones". Bien construidas, bonitas, melosas y arregladas con cuidado, sin idas de olla ni experimentos, un buen disco de pop. Quizás la única cosita rara que suena en el álbum sean los cuatro minutos iniciales del 'The 1975' con que comienzan en esta ocasión (muy en calma y dividida en varias secciones instrumentales), sin embargo, desde entonces deciden pasearse por un conjunto sólido, metiendo mucha dinámica invitando al baile y haciendo de The Weeknd en 'Happiness' (saxofón incluido) o  'Looking for somebody (to love)', en esta con unos aires enormes a Coldplay (a los post 2010, llenos de teclados), cosa que retomarán más adelante en 'Wintering'

En general el disco es ameno, apelando a cuerdas en 'Part of the band', baladas en 'All I need to hear' o 'Human too', a un pop exquisito en 'Oh Caroline', nuevamente yendo a la disco en 'I'm in love with you' o jugando al tributo a 'Heroes' de Bowie en la romántica 'About you', todo enmarcado en un disco correcto, que fluye, se deja oír y que, para bien y para mal, suena bastante más domesticado respecto a cualquiera de sus antecesores. ¿Pausa en el camino para tomar aire y reencontrar direcciones? El tiempo dirá. El talento está. 

¿Canciones? 'Happiness', 'Oh Caroline' y 'About you'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de The 1975:

lunes, 9 de enero de 2023

Taylor Swift: Midnights (2022)

 "Inofensiva..."

Caía de cajón la vuelta al pop de Taylor Swift tras la experiencia acústica de Folklore (2020) + Evermore (2021), sin embargo, cosa curiosa: lejos de volver con la invitación al baile de turno, la norteamericana ha intentado jugar en una línea propia y marcada por cierta identidad, lo hace entonces mediante un conjunto de medios tiempos sencillos, donde el relato es lo primordial y la música se limita al uso de sutiles baterías electrónicas más uno que otro teclado. Y entonces, ¿algún problema? Pues todos, pasando por que las canciones no están y luego por lo inofensivo que suena todo, a un nivel que impacta (en un mal sentido). 

El caso es que más de la jugada comercial de 'Anti-Hero', ciertas aceleraciones que propone en la segunda mitad del disco (claramente superior a la primera), principalmente en canciones como 'Bejeweled' o 'Karma', además de lo bonito que en su minimalismo suena 'Sweet nothing', el resto se pasea por la intrascendencia, en temas que carecen de gancho, lo cual por si solo no es problema pero cuando tampoco logras generar atmósferas íntimas o emocionalmente interesantes, digamos, que el disco no entrega excusa suficiente para seguir ahí, menos volver.

Y bueno, el que cada canción ronde los 150 a 170 millones de reproducciones en Spotify solo verifica lo que ya sabemos y que para fraseó el mítico 'Cambalache': "que el mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el 510 y en el 2000 también..."

¿Canciones? Ninguna.

4/10
Malo.


Otras reseñas de Taylor Swift:

viernes, 6 de enero de 2023

Natalia Lafourcade : De Todas Las Flores (2022)

 "Desde el dolor al auto conocimiento y la superación..."

Seguro habrá gente que se preguntará o no entenderá porque uno se entrega tanto a esto de la música ¿Por qué gastar tiempo hablando o escribiendo de discos que a pocos le interesan? Más considerando el que no hay beneficio económico tras esto. Pues bien, la respuesta se encuentra acá. Hoy. En discos capaces de meterse en tu vida, en tus venas, emocionarte con su belleza e impactar tu momento. Es la potencia del arte. 

Pero vamos a ella. La mexicana Natalia Lafourcade ha ido poco a poco construyendo camino. Su música ha funcionado por lo general como una verdadera oda al enamoramiento, al más puro, entregado e incluso inocente, ya sea abrazando el pop en Hasta la raíz (2015) o a históricos de la música latinoamericana junto a Los Macorinos en Musas (2017). Sin embargo, le ha tocado el momento de sufrir y a partir del dolor parir su mejor obra a la fecha (suele ocurrir), abriéndose en canal y exponiendo un verdadero viaje introspectivo que va desde el sufrimiento hasta el renacer, pasando por el auto conocimiento y el entregarse a la oportunidad de volver a amar, todo esto tratado con una franqueza, tino en las letras, intensidad y carga emocional que pocas logran encontrar, enmarcado además en arreglos sutiles y diversos que persiguen ser una delicada banda sonora para la historia que acá se entrega.

'Vine solita' es la declaración de intenciones, el punto de partida. Natalia se instala en pleno dolor (como ese meme del perro en donde todo arde alrededor) y desde acá decide iniciar su viaje, sin ver nada declara su esperanza ("Llega la noche, apago la luz y en la oscuridad sigo soñando con despertar...") y en pleno desgarro se viste de Violeta Parra para afirmar el querer aferrarse a la vida desde si misma ("En cada día estoy naciendo, en cada día estoy partiendo de mí..."). Esto para posteriormente acudir al recuerdo, primero en 'De todas las flores' yendo a la nostalgia al narrar la historia de amor que no perduró ("En las calles de Madrid fuimos sin un rumbo fijo / Cuando nos bailamos, cuando nos perdimos en esa canción que nuestro antiguo mundo juntos comprendimos...") y luego con 'Pasan los días', enfrentando la pérdida y viviendo el luto ("Es tan absurdo imaginar que nuestro amor no es suficiente para hacernos regresar..."). 

Sin embargo, contra lo que uno habría esperado, el álbum no se estanca en el desamor y desde acá apunta hacia el camino de la superación, en 'Llévame Viento' conectando con la naturaleza ("Viento, álzame como a las hojas las besa el otoño..."), como también hará en la dulce 'Pajarito colibrí' y más adelante en 'Canta la arena', nuevamente instalándose en la esperanza ("Si de amores andas sollozando, sin poder dormir / Solo canta, quiebra la garganta, es hora de partir..."), mientras que en 'El lugar correcto' reflexionará respecto a esos necesarios momentos de soledad donde se convive con uno mismo ("Había olvidado como ver en el espejo / En mi rostro, en mis ojos, lo que habita en mi universo...").

En el nudo del disco, 'María la curandera' (la única del disco que no es propia, pues musicaliza un poema de la chamana María Sabina) instalará un ritual para mejorar ("Cúrate mi niña con amor del más bonito / Y recuerda siempre que eres tú la medicina..."), para luego entregarse a la oportunidad de volver a sentir y amar, primero en 'Caminar bonito' ("Y agradezco entender una humilde lección, caminar bonito / Pues la vida son montañas que quisiera atravesar contigo...") y luego en la notable 'Mi manera de querer', que viene con un fenomenal coro de la mano ("No me importa si eres hombre o eres mujer / Yo te veo como un ser de luz de cabeza a los pies..."). Finalmente, el arco comenzará a cerrar con 'Muerte' y su respectivo agradecimiento al dolor ("Le doy gracias a la muerte por enseñarme a vivir / Por invitarme a salir, a descifrar bien mi suerte..."), nuevamente en contacto con lo terrenal en la simpática 'Canta la arena' ("Si me besa el mar, todita ya me tiene...") y la sentida despedida que es 'Que te vaya bonito Nicolás'.

Musicalmente el álbum, si bien es dulce y ameno en los arreglos, coqueteando en ocasiones con el bolero o el jazz, no se queda en ambiciones (buenos consejos le ha dado Adan Jodorowsky en la producción). Prácticamente todas las canciones se extienden hasta los seis minutos, con introducciones o cierres que dejan ir el sonido, encontrando atinados momentos para todo, pues si bien el relato y la voz de Natalia serán constante protagonista, habrán instantes para que la música luzca. 

Siete años sin publicar material propio fueron bastante, la misma vocalista ha comentado que un buen amigo así se lo hizo ver, por lo que tras su exploración por las raíces de la música latinoamericana que vivió entre 2017 y 2021, decidió meterse al estudio con un conjunto de músicos para plasmar su momento artístico. El resultado ha sido fantástico, un álbum coherente de comienzo a fin, emocional pero que no se desborda innecesariamente, claro en sus mensajes pero bien escrito y compuesto. Que decir, un regalo.

¿Canciones? 'Vine solita' , 'Pasan los días', 'Pajarito colibrí', 'Mi manera de querer' y 'Muerte'.

10/10
Disco perfecto.

miércoles, 4 de enero de 2023

Autopsy: Morbidity Triumphant (2022)

"Death a la vieja usanza: sucio y podrido.."

Allá por mediados de los años noventa el metal experimentó un giro hacia la modernidad y todo aquello que sonase añejo comenzó a ser mal mirado. De ahí que en 1995 los Autopsy cerrasen el boliche y dijeran "no más", pues aquello que les apasionaba e interesaba ya no parecía conectar con lo que la gente buscaba. La historia suele encargarse, sin embargo, por lo que el paso del tiempo le entregó a Chris Reifert y compañía otra (merecida) oportunidad. Autopsy son la definición del death y, como pocos, entienden de que se trata esto. Ellos estuvieron cuando se creó el bicho, son historia pura y dura, aspecto que se ha transmitido desde su regreso en 2011 mediante Macabre eternal y vuelve a confirmarse en este sólido Morbidity triumphant, para el cual se tomaron siete años eso si...

No hay sorpresas acá por cierto, la banda entra en escena e interpreta lo que esperamos de ellos: un death a la vieja usanza, sucio y podrido, con claros influjos doom (siempre característicos en el sonido de la banda). La producción es quizás lo que va cambiando álbum a álbum, en este caso sonando cavernosos con un Reifert que vocaliza desde la oscuridad aunque lanzando alaridos cuando la oportunidad se lo permite. El sonido es intencionalmente añejo y poco pulcro, las canciones van al hueso, en cosas como 'Stab the brain' o 'Knife slice, axe chop' se lanzarán en picada a la brutalidad, en 'Final frost' o 'Flesh strewn temple' bajarán bruscamente los tiempos y jugando con estos, aunque lo más interesante del disco estará cuando este se desate entre riffs pesados y lentos, evidenciando el eterno legado de Black Sabbath en cosas como 'The voracious one' o 'Born in blood'.

Morbidity triumphant es Autopsy como ellos quieren serlo. Ni más ni menos. Death metal con tintes doom que responde a lo que han sido siempre. El sonido es oscuro, tenebroso y funciona. Solo resta agradecer...

¿Canciones? 'Stab the brain' y 'The voracious one'.

7,5 /10
¡Muy bueno!

lunes, 2 de enero de 2023

Resumen Blog 2022 + 10 Grandes Canciones + Playlist

Momento para realizar el resumen de lo que publiqué en mi querido blog durante el año que acaba de terminar. El análisis de los números.

¡Para comenzar! La mirada global: en 2022 publiqué 108 entradas, un poco menos respecto a los dos años anteriores. Doce menos que en 2021 (cuando publiqué 120) y diez menos respecto a 2020 (ahí fueron 118).

De esas 108 entradas: 

- 15 correspondieron a reseñas de aniversario (siete más que en 2021), 11 a reseñas de 2021 y 79 a discos del año (bastante menos que en 2021, cuando escribí de 93 discos). 

¿Cómo anduve en términos de género? En mi tendencia. De los 105 discos comentados en 2022 (entre los del año, 2021 y aniversarios), 16 correspondieron a artistas o voces femeninas (un 15%), sin proponérmelo manteniendo mis números respecto a 2021 (16%) y 2020 (17%).

¿Y cómo anduve en términos de procedencia? En este 2022, comenté bastantes más discos provenientes de Inglaterra (respecto a años anteriores), fueron 31 en total (29%, en 2021 fue solo un 16%) mientras que comenté 43 discos provenientes de Estados Unidos (un 40%), por tanto, un 70% de los discos comentados provinieron del duopolio Estados Unidos + Inglaterra. Fuera de estas dos naciones, como suele ser costumbre acá, Suecia es el país desde donde más escribo con 9 reseñas (5 fueron en 2021) mientras que comenté 3 discos de Islandia (Bjork, of course), 2 procedieron de Alemania, Polonia, Canadá y Chile, mientras que comenté un disco de Ucrania, Dinamarca, Finlandia, Noruega, España, Grecia, Argentina, Austria, Uruguay y Puerto Rico.

Y para cerrar, las diez canciones que más me tocaron la fibra durante 2022:

#10. Arcade Fire: "Unconditional I (Lookout kid)"
Preciosa declaración de amor y libertad hacia un hijo. Porque errar está bien y nadie es perfecto. 

#9. Babasónicos: "La izquierda de la noche"
Una oda a la noche y su sabor artificial, empapada de teclados con delicado tributo a Bowie incluído.  

#8. Rosalía: "Saoko"
Desafiante como ella sola. Todo actitud. Singlazo. Además... ¡Cómo suena! Dos minutos dispuestos a comerse el mundo. 

#7. Cult Of Luna : "An offering to the wild"
Excelente ejemplo de las fantásticas atmósferas que la banda ha sabido encontrar en su reciente disco. Oscuridad y tinieblas al por mayor.

#6. Ghost: "Kaiserion"
Tiene mucho mérito el escribir buen pop, que es lo que los suecos han hecho en su reciente Imperial, y esta, que decir, manjar...


#5. Bjork: "Fossora"
Única. 

#4. Eddie Vedder: "The haves"
Joder...  No hay palabras.

#3. Editors: "Kiss"
Amé la aventura synth pop de Editors, pero si tuviese que resumir su éxito en un tema, sería este. Aunque el mundo no se entere...

#2. Band of horses: "Warning signs"
En serio que uno realiza esfuerzos por no escuchar música triste, pero aparecen cosas como estas y resulta imposible no rendirse...

#1. Arcade fire: "The lightning I + II"
Los canadienses en partida doble en este Top 10. Nunca entendí porque esta fueron dos canciones, eh? Pero yo en realidad las hago una y sigo alucinando con la entrega que transmite esa primera parte (una preciosa invitación a seguir adelante, aún en las dificultades), seguida del desate y la euforia.


No fueron solo diez eso si las canciones que gocé durante 2022. Les dejo acá por tanto el playlist de mis 65 favoritas. 



viernes, 30 de diciembre de 2022

Arch Enemy: Deceivers (2022)

 "Limitado por sus afanes comerciales..."

Con veinticinco años de carrera no vamos a pedirle a una banda como Arch enemy que venga a reinventar la rueda o su sonido. Los suecos funcionan desde hace un buen rato como una máquina perfectamente engrasada, de la mano de un death melódico bastante comercial que persigue más que nada mantener contenta a su fiel fanaticada. Deceivers por tanto juega ahí, un disco que explota de buena manera una fórmula que aún no parece agotarse (alo? Amon amarth?), saca partido al registro de una Alissa White-Gluz que luce cómoda al frente de la banda y a las sólidas composiciones del guitarrista Michael Amott, a veces secundado por la vocalista y en ocasiones por el batería Daniel Erlandsson.

El disco en general es veloz, potente y bien producido, abriendo en plan heavy metal con 'Handshake with hell', aunque haciendo un quiebre brusco previo al minuto final donde se desatan con dos solos melódicos, superando así los cinco minutos de duración. Cosas como estas se repetirán a lo largo del álbum, con partidas tremendamente obvias pero donde la estructura sabrá encontrar un giro interesante, ocurre cuando 'Deceiver, deceiver' inicie su galope (a partir del 1:40), en 'The watcher' en toda la sección intermedia (2:20 - 3:40) o en las breves pasadas sinfónicas de 'Sunset over the empire'

El disco por tanto desprende esa sensación de "gusto a poco", de encontrarse limitado por los afanes comerciales de la banda, probando entre fórmulas probadas (bien compuestas y ejecutadas, 'House of mirrors' es otro claro ejemplo de lo bien que manejan el concepto) que incorporan suficiente diversidad como para seguir ahí, pero sinceramente... no mucho más.

¿Canciones? 'Deceiver, deceiver' y 'House of mirrors'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...

lunes, 26 de diciembre de 2022

Javiera Mena: Nocturna (2022)

 "Sensualidad, altos momentos y crecimiento..."

Tras aquel bajón que significó Espejo (2018) en la carrera de Javiera Mena, quedaba instalada la duda respecto a su momento. ¿Es qué todo aquello gratamente insinuado en Otra era (2014) quedaría solo en eso? ¿En un mero espejismo? De ahí que este nuevo Nocturna nos venga bien, un álbum que suma tanto temática como musicalmente y con el que nos subimos nuevamente a su carro. 

Percibimos acá una versión más adulta y sexual de la vocalista enmarcándose entre arreglos que son novedad en su repertorio. Y si, que Javiera por momentos sigue tropezando donde siempre, sin embargo, hay que darle el que acá entrega un álbum coherente, que encuentra altos momentos, y lo más importante, que evidencia crecimiento.

A destacar acá la cadente sensualidad que propone en 'La isla de lesbos' (más lésbica que nunca, valga la redundancia, insinuando esa relación a escondidas entre dos mujeres), algo que reiterará más adelante en 'Dunas' (irreconocible Myriam Hernández en esta), así como la acertada invitación a la pista de baile que regala en 'Diva', donde Javiera acelera y encuentra su punto (al punto de volver completamente innecesaria y casi un estorbo la participación del español Chico Blanco) y las notables 'Corazón astral' (erótica total con ese "Acabar en la playa y volverte a besar...") o 'Culpa', con la que acierta cerrando muy arriba, repitiendo un tanto el esquema de Otra era, donde acababa con 'La espada'

En materia de arreglos aporta totalmente el que meta vientos en cosas como 'Debilidad' (¡ese bajo además!, más funk que nunca) mientras que el romanticismo de 'Sincronización' también funciona ("Y cuando puse una canción el algoritmo me falló / No me conoce como tú...", notable), sin embargo, también habrán momentos en el disco que no volarán tan alto. 'Peligrosa' es una canción que se queda a medio camino y claramente pedía más, algo más atrevido, lo que también ocurre en 'Sombra' (muy amateur en su electrónica) mientras que las letras (que nunca han sido su fuerte) sonrojan a ratos ("Tu y yo somos como pegamento, tu te pegas a mi y yo me pego a ti..." canta en la acústica 'Me gustas tú', ¡come on!).

Con todo, Javiera Mena ha publicado su mejor disco a la fecha. Uno que se sostiene y disfruta de comienzo a fin, que incorpora elementos musicales interesantes y que en cuanto a mensajes transmite efectivamente la sensualidad que pretende. La seguimos nuevamente por tanto y recuperamos la fe...

¿Canciones? 'Debilidad', 'Diva', 'Corazón astral' y 'Culpa'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Javiera Mena:

viernes, 23 de diciembre de 2022

Five Finger Death Punch : Afterlife (2022)

 "Uno más..."

Suelo repetirlo acá en el blog: en la lógica del álbum cada dos años es poco el margen que cualquier banda tiene para crecer. Y en el caso de Five finger death punch dicha teoría se confirma. Con quince años de carrera los liderados por Ivan Moody no parecen complicarse a la hora de lanzar álbumes y más álbumes que funcionan en líneas similares y que, más allá de uno que otro (insignificante) matiz, van en busca de conformar a su nicho de fans. En ese sentido, Afterlife se mueve por donde siempre, en ese rock facilón, popero, que juega al mal rollo adolescente pero al que se le ve el plumero desde lejos. 

Me perdonarán las comparaciones, pero en la línea de lo que alguna vez fueron Nickelback y por estos años Volbeat, los Five finger death punch lucen impostados de comienzo a fin en este, su noveno álbum. Un disco armado con manual en mano, que intercala tres o cuatro temas de guitarras, como 'Welcome to the circus', 'Afterlife' o 'Roll dem bones', donde las estrofas serán roncas y los coros hiper melosos, para luego meterte una baladita, a veces en tonos cursis como en 'Times like these' y a veces jugando a que experimentan (haciendo el mix acústico / electrínico) en  'Thanks for asking'. El punto es que fallan allá y acá, entre estructuras predecibles que nunca pareciese que tienen algo real que mostrar. Si me apuran, destacaría la jugada cargada a la electrónica de 'Judgement day' como el único momento donde pareciese hay algo diferente escapa de lo evidente, sin embargo, es muy poco para un disco que nace y muere en su sencillez, lo cual no necesariamente debería ser negativo, siempre y cuando supieses encontrar belleza en dicha simpleza, lo cual acá no ocurre. 

Afterlife es "otro disco más" por parte de una banda que comienza a morir en la intrascendencia, siendo generoso, pues seguro hay muchos que perdieron el interés hace bastante. No hay magia acá, solo efectismo (para muestra: los videos promocionales) y fórmulas que se conforman con el cumplir. 

¿Canciones? 'Afterlife', 'Judgement day'.

5/10
Nada muy especial.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

The Mars Volta: The Mars Volta (2022)

 "Igual de extravagantes, más reflexivos..." 

Si alguien hubiese anticipado un regreso para The mars volta tras una década de silencio, seguro jamás habría imaginado algo como esto. Una verdadera marcianada que se ubica lejísimos de aquel espectacular Deloused in the comaturium (de 2003, el próximo año toca reseña de veinte años) pero para ser justos, lejos también de cualquier cosa que antes hayan grabado. No hay progresivo acá, olvídense de los coqueteos con el rock más duro o incluso con los teclados de Noctourniquet (2012). No. Este homónimo de 2022 desde sus primeros segundos anticipa un sonido tan extravagante como puede ser The mars volta pero esta vez situado en otro lugar, uno mucho menos eufórico, contenido (las canciones son cortas, no más de dos o tres minutos), con momentos de clara conexión latina entre tambores que son protagonistas y otros que bajan hacia atmósferas más reflexivas, un Cedric Bixler-Zavala transmitiendo desde sus clásicos agudos y Omar Rodríguez-López cediendo el protagonismo de las guitarras ante diversos arreglos. 

Abren de hecho armando la fiesta entre múltiples arreglos centroamericanos con 'Blacklight shine', y si bien esta conectará más adelante con la vibra de 'Que Dios te maldiga corazón', en general el álbum abordará sonoridades más bajas, primero mediante la electrónica de 'Graveyard love' (notables melodías encuentra) y luego en una pasada más minimalista que funciona como continuo, abriendo con 'Shore Story' y continuando con las notables 'Blank condolences' + 'Vigil' en el nudo del álbum, el mejor momento de este. 

La segunda parte del álbum insistirá sobre sonidos más relajados en 'Cerulea', 'Flash burns from flashback' o 'Palm full of crux', yendo a la balada acústica incluso en 'Tourmaline' y subiendo unicamente en un medio tiempo como 'No case gain', armando un conjunto que en lo individual suena delicado y sofisticado pero cabe el achacarle que por momentos (en esta segunda parte principalmente) se hace pesado de seguir a causa de la monotonía de su sonido. No son malas canciones, eso hay que dejarlo claro, pero sonando en continuo se vuelve difícil. El disco centra su fuerte en la sutileza de sus atmósferas, en las melodías que sabe encontrar pero no cuenta con singles realmente potentes, dicho en simple: no hay una o dos canciones dispuestas a volarte la cabeza (tampoco es que esto sea necesariamente un defecto).

Tomarse diez años de parón para volver con un "más de lo mismo" habría sido válido (lo tradicional habría sido ir por ahí, jugar a la segura) pero ciertamente habría sabido a poco para una banda como The mars volta, quienes fieles a su espíritu inquieto han vuelto con un disco desafiante a todas luces, con una primera mitad brillante y una segunda que sostiene el nivel. 

¿Canciones? 'Blacklight shine', 'Graveyard love' y 'Blank condolences' 

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de The Mars Volta:

sábado, 17 de diciembre de 2022

Revocation: Netherheaven (2022)

"Técnica y brutalidad al servicio de un sentir..."

Pese a ya contar con ocho álbumes bajo el brazo y una fórmula probada, los estadounidenses de Revocation saben como arreglárselas álbum tras álbum para entregarte algo más, lo cual es digno de elogio. Cabe mencionar también como el proyecto de David Davidson (uno de los creativos más iluminados de la escena metalera actual, hay que decirlo) se han ido volviendo en una banda cada vez más técnica y bastante de eso hay en Netherheaven, un álbum ejecutado a pulso, con un nivel apabullante pero también con suficientes elementos extras como para maravillar a cualquier amante del metal.

Portada de Paolo Girardi, nueve canciones en cuarenta y cuatro minutos de música. Lo preciso, pero tienen muy claro por donde desean ir y no dan puntada sin hilo. Sin ir muy lejos, el disco abre con 'Diabolical majesty' + 'Lessons in occult theft', dos canciones que se insinúan bastante típicas en sus veloces partidas pero no tardan en encontrar brillantes secciones instrumentales (el solo rocanrolero de la segunda es genial) y notables juegos con los tiempos. De igual forma, 'Nihilistic violence' tiene esa cosa tan Slayer en el machaque que resulta imposible de no disfrutar (lo de Ash Pearson es descomunal en batería) mientras que 'Strange eternal' es otra donde la banda muestra un talento enorme a la hora de entregar mucho más que lo esperado, con esas secciones exquisitas que meten tras los coros y la técnica en velocidad que regalan pasando el minuto tres (con vocalizaciones "espaciales" incluidas). Que decir, el álbum en su primera mitad es una descarga despiadada pero pensada al detalle.

El nudo del disco entregará una pasada que bajará en algo los tiempos pero sostendrá a tope la brutalidad, primero con 'Galleries of morbid artistry', a la cual le han armado un puente jazzístico a medio tema a (esto no puede jamás sonar corriente, está claro), luego el exquisito instrumental 'The 9th chasm' 'Godforsaken', otra que pasando los tres minutos no se conformará con lo obvio y mutara hacia un solo melódico realmente precioso (+ recta final espectacular). Ya cerrando, la velocidad la retomarán con la progresiva 'The intervening abyss of untold aeons' para acabar mediante 'Re-Crucified', un regalo con participación en voces de George "Corpsegrinder" Fisher y el fallecido Trevor Strnad, aunque nobleza obliga el admitir que más allá de los invitados, si esta la incluían como un bonus tampoco es que nos molestábamos...

Cuatro años se tomaron Revocation para lanzar su octavo álbum, una cifra inaudita en la carrera de la banda pero que seguramente ayudó a plasmar de manera brillante las ideas que acá aparecen, todas muy diversas (¡el disco toma cosas de muchos lugares!) pero puestas en el lugar preciso. Netherheaven es técnica y brutalidad al servicio de un sentir, cada canción transmite algo, suena pesada, afilada, furiosa pero no se conforma y va por más. Su mejor disco en años y uno de los grandes que nos habrá dejado 2022.

¿Canciones?  'Lessons in occult theft', 'The 9th chasm' y 'Godforsaken'.

8,8 / 10
Brillante.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Architects: The Classic Symptoms Of A Broken Spirit (2022)

"Paso atrás por donde se mire..."

Alguna vez mencioné en una reseña de Architects que uno de los problemas que veía en esta banda era el exceso de publicaciones, eso del disco por año (o máximo dos), salvo que seas Lennon + McCartney, no ayuda a la creatividad. El caso es que aquello vuelve a aplicar para lo nuevo de los ingleses pues ni un año ha pasado desde aquel For those that wish to exist y los tenemos de regreso, y como caía de cajón: con una continuación del antecesor... pero peor. Porque cabe recordar que el de 2021 estuvo más que bien, un disco donde la banda pareció abrazar el metal pop (si, digámoslo como lo que es) pero con un tino bastante acertado, cosa que esta vez no ocurre, The classic symptoms of a broken spirit no teme ocultar sus intenciones, la de entregarte un rock hiper producido, repleto de capas que edulcoran el sonido a más no poder, las cuales no logran por cierto ocultar la dramática falta de ideas. El disco por tanto sostiene el camino del anterior, ese metal melódico, procesado, sintético pero que suena bastante más vacío esta vez. ¿Las razones? Las obvias. En un año no se te va a ocurrir demasiado por lo que no queda otra que tomar las sobras que tenías y hermosearlas en base a producción. 

Sam Carter ha perdido su registro metal, eso está claro, de ahí los susurros e intentonas limpias (agudas) que abundan en el disco, lo cual no resulta negativo per se, que es habitual en esto del metalcore el encontrarnos con vocalistas que se rompieron tras sus primeros álbumes, el problema acá se da porque las canciones no están a la altura, estas suenan repetitivas y obvias, con un exceso de azúcar evidente. Da lo mismo cual escojas acá, 'Deep fake', 'Tear gas', 'Spit the bone' o cualquiera de las que sigue, las canciones se suceden en una repetición de fórmulas constante, baterías sencillas, estrofas susurradas, coros explosivos y no mucho más. 

En lo personal nunca enganché con la movida de discos como Lost forever / Lost together (2014), al punto que a causa de aquel ni siquiera le di la oportunidad a cosas como All our gods have abandoned us (2018) o Holy hell (2018), sin embargo, más allá de los gustos de cada cual, uno oye hoy esos álbumes e identifica elementos interesantes, una batería que propone, estructuras cambiantes, etc. Todo aquello la banda lo ha perdido y si bien en 2021 insinuaron un giro interesante, un año más tarde parecen haber vuelto solo por cumplir, sin ningún compromiso real con su música. Un paso atrás por donde se mire...

¿Canciones? Ninguna.

4/10
Malo.