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viernes, 31 de marzo de 2023

Haken: Fauna (2023)

"No pierden contundencia..."

Siempre complejos, diversos y desafiantes, lo de Haken a esta altura es de no creer. Siete discos sosteniendo el nivel, con ninguno decaen y cuando pareciesen encontrar límites en alguna dirección vuelven a arreglárselas para entregar algún matiz y seguir sonando atractivos. Con estos ingleses, el amor por el progresivo siempre ha sido columna vertebral en sus trabajos, extremadamente técnicos todos, sin embargo, se reconoce en ellos (y he ahí el mérito) la intención de entregar un sonido vivo, que no caiga en estructuras intrincadas pero frías, algo que en Fauna vuelve a reflejarse.

Y si, que en su séptimo álbum, Haken siguen sosteniendo la bandera del metal progresivo a tope, siendo muy pocas las concesiones que acá entregan. ¿La fantástica 'The alphabet in me' podría considerarse una de ellas? Una que desde un comienzo repite un patrón vocal (con ese notable "Is time to wake up and die or regenerate" que marcará el inicio de cada coro) para luego desenvolverse entre trabalenguas del siempre contundente Ross Jennings y arreglos que son toda una locura. Otra que sorprende positivamente desde lo melódico es la balada 'Lovebite' (call me crazy, pero por instantes me recordó el hard rock de una banda como Baroness), puesta curiosamente en la recta final del álbum, con unos Haken que suenan más melosos y románticos que nunca en un experimento que de primeras impacta, por lo "pop" del sonido pero que acaba por agradecerse considerando la densidad del resto del disco.

Y bueno, sacando las dos mencionadas, lo demás se moverá por donde esperamos Haken se mueva, aunque siempre con un talento que maravilla, abriendo con 'Taurus' + 'Nightingale', las cuales reciben el relevo de los antecesores Virus (2020) + Vector (2018) apuntando a un metal más duro. La primera es directa (de solo cuatro minutos) mientras que la segunda beberá del progresivo clásico de Dream Theater aunque también me ha recordado a Leprous (era Bilateral + Foal) en la recta final, sonido que también se replicará más adelante en la imponente 'Beneath the white rainbow' (genial lo que hace Jennings en el 4:35 con sus agudos filtrados, levantando un tema que hasta ese momento comenzaba a volverse algo tedioso) o en 'Island in the clouds' (seguramente la única descartable del disco), armando así un entramado oscuro donde la banda se desatará en pleno, marcando además el regreso de Peter Jones en los teclados, quien estuvo con Haken en su pre historia pero lo dejó en 2008 para probar suerte en otros lares. 

'Sempiternal beings' será otra cosa increíble (¡es que todas están muy bien!), abre en voz + batería de manera desnuda para pasando los dos minutos desenfundar el metal y la fuerza. Un tema sesudo e imponente con una estructura difícil de atrapar. Lo mismo con los once minutos de 'Elephants never forget', una locura de canción con juguetonas aceleraciones en la clásica ida de olla progresiva que Haken suele entregar en cada álbum, el cual cerrará en tono melancólico con 'Eyes of ebony', otra que puede resulte algo excesiva desde lo musical pero se justifica debido al concepto del disco (no olvidar que cada canción está dedicada a un animal diferente. Hay toros, aves, medusas, arañas, elefantes o rinocerontes en cada relato).

Siempre se podrá encontrar la quinta pata al gato con un álbum de progresivo. En este caso seguro que alguna canción podrían habérsela ahorrado dejando un resultado (aún) más compacto, así como algo más de protagonismo de teclados mal no habría venido mal, sin embargo, estos son detalles mínimos al lado de un conjunto contundente como pocos hoy en día (y ya van...), un trabajo extraordinario desde lo instrumental y estructural. Diverso y atrevido. De lo mejor que han entregado en su carrera y seguro otro de los grandes álbumes que habremos oído en el año.

¿Canciones? 'The alphabet in me', 'Lovebite' y 'Sempiternal beings'

8,8 /10
Brillante.


Otras reseñas de Haken:

martes, 18 de agosto de 2020

Haken : Virus (2020)

"Continúan en estado de gracia..."

Definitivamente los ingleses de Haken no están dispuestos a dejar que el plato se enfríe. Conscientes de ser una de las bandas más relevantes del progresivo actual vuelven en este 2020 a tan solo dos años de haber editado su anterior trabajo, en un ejercicio que ciertamente no deja de impresionar considerando el nivel que la agrupación ha mostrado a lo largo de esta década, pasando por el colosal y exquisito en matices The mountain (2013), un luminoso Affinity (2016) para luego haber retomado la oscuridad y peso en Vector (2018). El caso es que cada uno de sus álbumes Haken han dado muestras de una enorme riqueza instrumental, un progresivo característico que ha sabido nutrirse e influencias clásicas y modernas, pero con colores particulares que han vuelto a cada entrega muy especial. En este sentido podríamos afirmar que Virus (ojo que el título no tiene nada que ver con el Covid19 , eh? pues estaba decidido mucho antes de la llegada de la pandemia) es el primer álbum en donde los oímos cómodos en su sitio, un disco que funciona en una linea similar a la trabajada en Vector dos años atrás y cuya estética similar da a entender que hemos recibido un álbum doble publicado de manera separada, una especie de Load/Reload, digamos. ¿Más de lo mismo por tanto? Para nada, ¡que hablamos de Haken!

Y es que si bien Virus abre de la misma forma en que abría Vector, con un single efectivo como 'Prosthetic' que aunque se encuentra marcado por un estrofa/coro reconocible sabe introducir elementos progresivos en su estructura (lo que hacen previo al segundo coro, por ejemplo, retrasándolo casi un minuto entre vueltas y vueltas instrumentales, es notable), rapidamente el álbum aportará otros matices en relación a su antecesor, adentrándose en sonidos mucho más íntimos y profundos en 'Invasion', que huele al Leprous más reciente por todos lados con sus machaques constantes, cortados y golpeados, esto a diferencia de una canción como 'Carousel', que se la juega por melodías más abiertas y accesibles que se debaten entre el peso y la sensibilidad, el metal y el pop, con enorme talento (con un par de minutos finales realmente hermosos, además). Posteriormente 'The strain' será una que retomará lo realizado en 'Prosthetic', un tema ganchero marca de la casa y lleno de matices instrumentales notables mientras que 'Canary yellow' propone a un Ross Jennings en voces agudas todo el tiempo, tonalidades más claras, guitarras limpias y momentos marcados de calma, en el único tema del álbum que intenta explorar con claridad un sonido más cercano a un auditor casual. 

La recta final del álbum estará marcada por los diecisiete minutos de 'Messiah complex', una pieza dividida en cinco partes en donde la banda volverá a desenfundar todo su arsenal progresivo ambicioso y contundente llevando la pieza hacia muchísimas aristas minuto tras minuto, para finalmente cerrar con 'Only stars', dos minutos de un Jennings al desnudo que vocaliza a modo de epilogo. 

Al metal progresivo se le suele atribuir una tendencia a sonar "poco amable" con el auditor, colocando la técnica interpretativa por sobre cualquier otra cosa. Ahí Haken realiza un esfuerzo por acercar su música y por momentos lo logra, aunque el desafío sigue estando presente. De todas formas cada álbum de Haken es mundo en si mismo y Virus no ha sido la excepción, el sexto disco de la banda funciona como una segunda parte de su antecesor pero es capaz de volar con alas propias gracias a la diversidad y osadía con que cuenta. Una vez más estarán dentro de lo más notable que hayamos oído en el año...

8,5 /10
¡Excelente!


Otras reseñas de Haken:

domingo, 9 de diciembre de 2018

Haken : Vector (2018)

"Continúan siendo enormes..."

Tras un álbum tan sólido pero accesible y luminoso al mismo tiempo como fue Affinity (2016) era lógico pensar que la siguiente jugada vendría más sesuda, oscura y cargada de un mayor peso. Y así efectivamente ha sido. El quinto álbum de Haken desenfunda de lleno todo el armamento progresivo que estos ingleses tan bien manejan y los trae "de regreso" hacia una zona donde logran moverse como pez en el agua encontrando enormes momentos y un conjunto donde cuesta encontrar ripios (aunque los hay). 

Solo seis canciones (+ una intro) nos regalan en Vector, número que de entrada invita a elucubrar por donde van los tiros, lo cual se confirma dando una pasada por el álbum. Nos encontramos así con un single bastante claro e inmediato como 'The good doctor' que da la pasada a una seguidilla de temas ejecutados con enorme precisión técnica pero que logran equilibrar guitarras de mucho peso con estructuras progresivas y ambientes cargados de intensidad. Ejemplo claro de lo que menciono es esa joya titulada 'Puzzle box', que durante tres minutos avanza en un reconocible estrofa/puente/coro para luego en su sección media desenfundar cuatro gigantes minutos de progresivo. Ahora, por si esta fuese poco, el álbum avanzará con los doce minutos de 'Veil' , claramente el tema central del disco y en torno al cual gira todo el resto. Entrando en la recta final aparecerá una contundente 'Nil by mouth', que debe ser la más cargada a las guitarras del álbum, y un cierre que representa el único punto bajo de todo el trabajo, y es que la balada 'Host' baja demasiado las revoluciones y no logra encontrar un nivel acorde a lo que venía sonando así como 'A call divides' pareciese únicamente cumplir.

Es curioso lo de Haken. A la fecha nos han entregado cinco tremendos álbumes, con un nivel en general superlativo, sin embargo, la vara que ellos mismos han establecido es tan alta que prácticamente no les permitimos ripios en las escuchas. Acá en Vector nos han regalado un álbum que en cuatro de sus siete piezas suena como una obra maestra y en las otras tres "simplemente" cumple. Ese desfase continúa dejando la sensación en el aire de que podrían superarse, ahora, siempre dejando en claro el que nos han vuelto a regalar uno de los grandes discos que habremos oído en este 2018 y una maravilla progresiva. 

8/10
Excelente.

   
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jueves, 2 de junio de 2016

Haken : Affinity (2016)

Más luminosos, igual es enormes...

No cabe duda de que el metal progresivo viene entregando buenas cosas desde hace rato y, en medio de toda una nueva camada de bandas que vienen sosteniendo la bandera, los ingleses de Haken han logrado mostrarse como una de las pequeñas gemas del género, sobretodo tras la edición en 2013 del colosal The mountain, un disco fantástico que al día de hoy sigue maravillando a muchos (que el disco sólo cuente con poco menos de 5000 visualizaciones en YouTube no hace más que evidenciar lo ingrato que está el mundo por estos tiempos). 

El caso es que a tres años de haber editado The mountain, la banda regresa con el que probablemente debe ser su disco más accesible a la fecha, aunque con esto no pretendo afirmar el que Affinity sea un disco que deba ser tomado a la ligera, pero si uno que visita diversos lugares comunes dentro del progresivo, lo cual lo vuelve un trabajo ameno y en general, sencillo de llevar para quienes siguen este tipo de sonidos. 

Dentro de los aspectos positivos con los que carga Affinity habría que mencionar la prolijidad técnica con la que este ha sido ejecutado prácticamente en su totalidad, lo iluminados que suenan en determinados pasajes progresivos ('1985', 'The architect' o la absolutamente brillante 'The endless knot' son claros ejemplos de lo que menciono) o las emocionalidad que visitan muchas de sus canciones con un Ross Jennings totalmente convincente en sus vocalizaciones ('Earthrise' o 'Red giant', tremendas). Sin embargo, el álbum bebe constantemente de fuentes externas, a momentos se disfrazan de Leprous, se pasan al Steven Wilson más reciente y constantemente rinden tributo a Dream Theater, por lo que, en relación a lo entregado en The mountain, la banda esta vez parece estar más en una búsqueda que el haber encontrado un camino. Lo cual, en manos de Haken no deja de ser siempre positivo...

Suenan bien, que digo bien... ¡si el disco en lo suyo es excelente!, pero en comparación con su antecesor inmediato quedan un peldaño más abajo. Ahora, no nos confundamos, estamos frente a uno de los mejores discos del año pero es que hablamos de Haken y bueno, la vara con ellos al parecer se mantendrá por un buen rato bastante arriba.


8 / 10
Excelente.