CREO QUE LA VIDA NO ES MÁS QUE UN CRUCE DE MÚLTIPLES VARIABLES. SIN EMBARGO, FRENTE A DICHA ALEATORIEDAD, LOS SERES HUMANOS TENEMOS EL PODER CADA DÍA DE CREAR O DESTRUIR. DE ENTREGAR O RETENER.Y ESTE SITIO ESTÁ DEDICADO A TODOS QUIENES HAN OPTADO POR CREAR, SEA DONDE SEA...
Fueron años gloriosos, que duda cabe, éramos felices y no lo sabíamos. Tras la brillante pasada por Antichrist superstar (1996) + Mechanical animals (1998) llegó el político, agresivo e increíble Hollywood (in the shadow of the valley of death) (2000), es decir, en tan sólo cinco años Marilyn Manson había publicado sus tres obras más impactantes y colosales. Vaya proeza y desate creativo. De toda esta vorágine la banda salía, sin embargo, trastocada. Twiggy Ramírez, fiel compañero de Manson hasta ese entonces abandona el proyecto (marcando el primero de muchos cambios de formación que vendrían) por lo que el vocalista decide reclutar a Tim Sköld (proveniente de la agrupación industrial/electrónica KMFDM), todo un acierto pues el sueco no solo se hace cargo del bajo si no que aporta en la producción del que sería el quinto álbum de la banda, aportando aire y una notable vía de salida al momento conflictivo que Brian Warner vivía, tanto en lo artístico como personal. Lo interesante es que The golden age of grotesque es un álbum diferente, que nuevamente (y ya van...) transforma el proyecto en otra cosa, esta vez en algo más distendido, dejando de lado la crítica social, la política y religión para abordar temáticas mundanas ligadas al placer, el erotismo, lo vulgar y obsceno, esto en contexto de canciones bastante directas aunque por lo general violentas en sus formas.
Musicalmente el disco encuentra a la banda con su mejor formación a la fecha, esto es: John 5 en guitarras, Ginger Fish en batería, Madonna Wayne Gacy en teclados, el mencionado Tim Sköld y Manson, es decir, un manjar. Mientras que en lo formal el álbum suma trece canciones (sin contar las breves intro + outro) dando muestras de un Marilyn Manson más cercano que nunca a la electrónica aunque sin dejar jamás de lado los aspectos más agresivos e industriales de la banda, quienes no descubren nada, eso hay que decirlo, y más bien emulan el sonido electro pop industrial que Rob Zombie ya había desarrollado cinco años antes en Hellbilly deluxe (1998), por ejemplo. Sin embargo, el mérito está en a este sonido haberle añadido un sello propio, acercando el experimento al metal e incorporando aquellas temáticas que a Manson le obsesionaban por entonces. El resultado es fantástico y envolvente, simple también pues acá encontramos varias de las canciones estructuralmente más sencillas en lo que va de carrera de Manson, temas que no se complican y van al hueso rápidamente, con un énfasis puesto fuertemente en los coros (todos gancheros).
Dentro de los coqueteos electrónicos más interesantes está la apertura con 'This is the new shit', el arranque erótico de '(S)aint', haciendo ese inolvidable juego en el puente con la palabra "FUCK" (y que toma prestado el sonido y estructura de 'Living dead girl' del mencionado Rob Zombie) , la sexy 'Ka-boom ka-boom' o los seis minutos de 'Para-noir', una verdadera oda al sexo como método de evasión al dolor. En una línea más juguetona y divertida aparecerá la poderosa 'mOBSCENE' (con una evidente referencia al 'Be aggresive' de Faith no more, en un homenaje que roza el plagio), las percusiones de 'Doll-dagga buzz-buzz-ziggety-zagg' o la cabaretera 'The golden age of grotesque' (la canción), mientras que en una línea más directa, cargada al metal y que entrega los sonidos más duros del álbum encontraremos cosas como 'Use your fist and not your mouth', 'Better of two evils', la notable 'The bright young things' o la adictiva 'Vodevil', con uno de los coros más fascinantes en todo el disco.
Siendo justos con la obra de Marilyn Manson, no se ajusta a la verdad el mencionar este trabajo como "lo último de calidad" que compuso. La tentación de caer en frases grandilocuentes como aquella está, sin embargo, ya llegará el momento (en 2027 espero, si es que la vida me lo permite) de escribir respecto a Eat me, drink me (2007), un álbum que dio muestras de que aún en total confusión, Manson siempre se las arregló para entregar pinceladas de su talento. Como sea, si hay algo con lo que se puede ser categórico a veinte años de distancia y es que The golden age of grotesque representa el último álbum del Marilyn Manson más cercano al metal agresivo y contundente (nunca más volvió a cantar como acá hace, eso es un hecho), un álbum prácticamente sin ripios, con una propuesta estética y sonora novedosa (en comparación consigo mismo), su último trabajo verdaderamente irreverente y provocador.
Finalizando los años ochenta fue que Metallica acabaron tocando techo en ...And justice for all (1988), la dupla Hetfield/Ulrich se mostró harta de ese thrash con aires progresivos y ante la falta de creatividad (que la técnica para 1988 la tenían) fue que decidieron hacer el giro junto a Bob Rock en producción mediante su álbum homónimo de 1991, abordando un sonido bastante más accesible entre canciones breves, todas pensadas para ser un posible single que sonase en las radios. La jugada les resultó fenomenal al punto de encontrar fuerzas como para (intentar) estirar el chicle mediante el hard rock, algo más oscuro por momentos, de la dupla Load/Reload (1996/7). El fin de siglo les atrapaba, sin embargo, en un momento confuso. La banda se mostraba en tierra de nadie, intentando conectar con sus influencias más primitivas (Black sabbath, Mercyful fate o Thin Lizzy) en el álbum de covers Garage Inc. (1998) pero al mismo tiempo sonando más comerciales que nunca en el single 'I disappear' en 2000. Si a eso agregamos los conflictos internos que acabaron desembocando en el retiro de Jason Newsted de la banda, que decir, llegando a 2002 todo era confusión al interior de Metallica.
Parte importante de este proceso se encuentra registrado en el sabroso documental Some kind of monster (2004), donde sin pudor alguno decidieron exponerlo todo: la partida de Newsted, el intento fallido por grabar un álbum sin tener norte claro, la incorporación de un terapeuta al núcleo de la banda, el abandono de James Hetfield a causa de su ingreso a un centro de desintoxicación, su posterior regreso y la grabación de lo que acabaría siendo St. Anger, un disco mediante el cual la agrupación intentó hacer catarsis, desatando la ira que les abrumaba por aquel entonces (sobre todo a Hetfield) aunque con un detalle no menor: y es que en lugar de volver al metal de sus primeros años intentaron congeniar con los sonidos que por aquel entonces estaban sonando, particularmente el nu metal. El problema es que el álbum claramente atrapa a James Hetfield en un momento poco inspirado y al no haber otra mente creativa potente al interior de Metallica (ni músicos demasiado talentosos), el resultado no podía ser otro: un absoluto fiasco de comienzo a fin. Dicho en simple: en St.Anger todo funciona mal, el álbum transmite una especie de catarsis pero esta se encuentra muy mal conducida, armando una tormenta perfecta en donde todos los elementos que componen el disco se conjugan de mala manera.
Nos encontramos acá con un disco larguísimo (setenta y cinco minutos) en donde el factor común es que prácticamente todas las canciones dan vueltas y vueltas de más, extendiéndose mucho más allá de lo que el tema pide, llegando al caso del hartazgo y ridículo en cosas como 'Some kind of monster', 'Invisible kid' o 'All within my hands', canciones donde la banda riffea y riffea, como si buscasen algo que jamás encuentran, llevando los temas a los siete u ocho minutos de manera absurda. Algo que también sucederá en los temas más "breves" y directos, cosas como 'Dirty window' o 'Sweet amber' dan vueltas en círculos constantes sin llegar a un fin. Son canciones que con algo más de inspiración podrían haber llegado a funcionar pero acá terminan quedando en buenas ideas mal conjugadas.
En materia de experimentos el asunto tampoco cuajará. La ya mencionada 'Some kind of monster' no abre mal, en sus primeros dos minutos anticipa lo que podría haber funcionado quizás como un interesante instrumental, sin embargo, las ganas de Metallica por sonar "actuales" les comen el buen gusto y James Hetfield decide entrar en escena rapeando cual Fred Durst generando vergüenza ajena. Lo mismo en 'Shoot me again' (¿la canción más mala en la carrera de Metallica? Probablemente), un esperpento donde la banda pretende emular el peso del nu metal pero con nulas habilidades, haciendo un soberano ridículo.
De todas maneras en el trámite habrán momentos (pocos) en que el viaje transmite algo de lo que pretende. Es el caso de 'St. Anger' (la canción), donde Lars Ulrich logra imprimir algo de peso verdadero con el doble pedal y Hetfield efectivamente vocifera alaridos que funcionan (ese "Madly in anger with you!"), algo que también ocurre en 'My world'. De igual forma en 'The unnamed feeling' encontramos los momentos más melódicos del álbum y también aquellos donde hay un grado de angustia que efectivamente por momentos conmueve, aunque digámoslo: Metallica hacen lo posible por arruinar el tema con arreglos y acompañamientos vocales de muy mal gusto.
Respecto a la instrumentación cabe mencionar que Bob Rock fue quien asumió labores de bajista en el disco y junto con Kirk Hammett brillan por su ausencia, por lo que todo el peso del sonido recae acá en James Hetfield + Lars Ulrich, siendo estos culpables directos del descalabro que se oye. Por un lado la batería no puede ser más básica durante todo el disco entre redobles amateur ('Dirty window', joderrr...), incorporando además ese elemento inolvidable que tanto material de humor ha regalado durante estas dos décadas: la caja que suena como pegarle a un sartén de lata. Mientras que lo de Hetfield en las voces es derechamente espantoso. Lo que hace en 'Frantic' es lamentable (ese "Tik! Tik! Tik! Tok! en ascenso, que horror), así como las desafinaciones que causan pudor en 'Some kind of monster' (otra vez sale al baile por razones negativas, ¡es que es pésima por uno y mil motivos!), 'Purify' (que podría haber sido una buena canción si el vocalista no la arruinaba) y en 'All within my hands' (los aullidos en esta son para encarcelarlo).
Es de suponer que dado el momento complejo personal que James Hetfield vivía fue que quisieron dejar su desangre vocal registrado, sin embargo, hay límites tolerables y acá se transgreden todos dejando un resultado de mal gusto. Si a esto agregamos incursiones nu metaleras fallidas e interpretaciones técnicas de bajísimo nivel, St. Anger no solo se enmarca como el peor álbum en la carrera de Metallica sino que uno de los discos más lamentables en la historia de la música, si consideramos que quien compone son los mismos que tan solo diez o quince años atrás entregaron varios de los trabajos más influyentes de la era contemporánea.
Como sea, el mito de que desde las crisis surgen genialidades acá se rompió por completo y se entiende que desde St.Anger en adelante la banda se dedicase álbum tras álbum solo a emular viejas glorias, incapaces ya de componer algo que mirase hacia adelante. En 2003 lo intentaron, y vaya que fallaron...
¿Canciones? 'St.Anger', 'My world' y 'The unnamed feeling'.
Continuamos el conteo de los discos más interesantes de la pasada década.
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Abril 2003
The white stripes - Elephant
Continúan las aventuras sonoras de la pareja más llamativa de la última década. Se trata de Jack y Meg White quienes fieles a su estilo decidieron en tan sólo 10 días componer, editar y grabar estos 49 minutos de música directa al hueso. Aquel dato no menor creo resume de muy buena forma el pensar y sentir de The white stripes. Acá todo fluye como un río desbocado que no pretende en ningún momento ser contenido. He ahí precisamente el principal mérito que observo en "Elephant": estamos frente a un disco brutalmente honesto en su propuesta y que funciona en todo momento como un continuo. Olvídense de canciones bien pensadas y calculadas, lo de "White stripes" se trata de rescatar la pureza de la espontaneidad. Discazo.
Tras la partida de Twiggy Ramirez, bajista histórico de la banda, el reverendo Mr. Manson decide reclutar a nueva gente y de cierta forma dar un giro en su carrera. "The golden age of grotesque" es temáticamente el disco menos denso de la carrera de Manson y musicalmente el más cargado al sonido industrial (se aprecia claramente la influencia del nuevo bajista Tim skold en ese sentido) . El disco mantiene la irreverencia de Manson pero esta vez las temáticas no se centran en la religión y la política sino más bien en el erotismo y el caos . Acá la electrónica y la agresividad se conjugan de manera impecable en canciones como "This is the new shit" , "The bright young things" o "Use your fist and not your mouth" mientras que la Manson encuentra interpretaciones impresionantes y un clima de oscuridad perfecto en "Vodevil" , "(S)Aint" (¡Que video!) o la excelente "Mobscene". Muy buen disco. De comienzo a fin.
Octubre 2003
Death cab for cutie - Trasatlanticism
Nuevamente la escena independiente se hace presente. Esta vez con una de esas bandas de muy poca difusión pero que algo interesante se traen entre manos. Se trata de los estadounidenses "Death cab for cutie" quienes encontraron con este disco probablemente su mejor set de composiciones hasta la fecha. "Trasatlanticism" es un disco de bajas revoluciones, uno de aquellos que se deben escuchar con paciencia y tranquilidad . Salvo la engañosa partida a cargo de una alegre "The new year" o la movediza "The sound of setting", las canciones de álbum se encuentran cargadas hacia los ambientes melancólicos en donde la calma es el elemento común entre ellas. Momentos notables se encuentran en las excelentes "Lithness", "Tiny Vessels" o los maravillosos 7 minutos de "Trasatlanticism". Un buen disco con momentos muy emotivos y bien logrados.
En 2001 debutaron los "Strokes" con "Is this it" y recopilaron con él muy buenos comentarios. Pero cosa curiosa: a mi me gusta muchísimo más este segundo disco. "Room on fire" es uno de esos álbumes representativos de una tendencia. "Post punk revival", "Indie" , "rock alternativo", llámenlo como quieran. Para mi es simplemente rock a la vena el que se desarrolló a comienzos de década de la mano de una serie de bandas tales como Franz Ferdinand, The Killers, Kings of Leon o The Strokes. Ahora, estamos absolutamente claros en algo: acá no se inventa ni se reinventa nada. El formato es el de siempre (patentado por The Clash allá en los 70's): canciones directas de no más de 3 minutos sin demasiadas vueltas ni virtuosismos interpretativos, de hecho este disco no dura más de media hora. Ahora, si bien la fórmula es simple acá el resultado por momentos resulta notable. Como ejemplos podemos mencionar canciones tales como "What ever happened?" o "You talk way too much", mis favoritas dentro de un disco que se disfruta con el correr de sus temas.
Dos ex integrantes de "At the drive-in" deciden junto a otros músicos darle vida a un proyecto difícil de clasificar a primera vista pero que sin duda alguna llama la atención por lo interesante. Desde las composiciones cargadas al rock progresivo y la psicodelia, pasando por el excelente trabajo de percusiones y guitarras hasta el particular registro vocal de Cedric Bixler-Zavala, todo acá resulta inconfundible y especial. "De-Loused in the comatorium" resulta ser un excelente disco debut que conjuga de gran manera un impecable trabajo instrumental con aspectos melódicos más tradicionales. Ejemplos de esto último son tremendas canciones tales como "Roulette dares" o "Inerciatic esp", mientras que los 12 minutos de "Cicatriz" o la movediza "Drunkship of lanterns" apuestan a ser de lo más complejo del disco. Definitivamente estamos frente a un disco que no te puede dejar inmóvil.
2025: Una Nueva Derrota.
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Tras la derrota en el plebiscito constitucional de 2022 no quise más con la
política por un buen rato. Dejé de escribir acá por lo mismo. El escenario ...