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jueves, 9 de marzo de 2023

20 Años De... Foo Fighters: One By One (2002)

 "La búsqueda del salto cualitativo..."

Si bien los álbumes noventeros de Foo fighters resultaron exitosos y dieron muestras de una particular versatilidad por parte de Dave Grohl, quien era capaz de sonar comercial y liviano en cosas como 'Big me', 'Monkey wrench' o 'Breakout' aunque también duro y arisco en 'I'll stick around' o 'Stacked actors', tanto el debut de 1995 como The colour and the shape (1997) y There's nothing left to lose (1999) fueron trabajos que en el global nunca parecieron tomarse demasiado en serio. Me explico: en todos ellos el ex Nirvana desprendió esa sensación de querer escapar a toda costa del fantasma de su mítica ex banda (y también del grunge como movimiento), pasándose un buen rato en el proyecto y abandonando la ira + amargura como motor de composición. Sin embargo, si hubo un disco en donde se promovió claramente un giro y se buscó "ir por más" fue en One by one, el cuarto disco de Foo fighters. 

Lo cierto es que no necesitamos ir demasiado lejos para encontrar el trazado de ruta en este álbum, de inmediato en las primeras líneas que abren en 'All my life' encontramos al Dave Grohl más amargo de toda su carrera, y al que precisamente necesitábamos oír. "Toda mi vida he estado buscando algo / Algo que nunca llega ni conduce a algo / Nada satisface pero me estoy acercando..." - susurra el vocalista en decepcionado tono, para luego impactar con la entrada de la banda en pleno. La canción es explosiva e intensa (ese "Done, done, on the next one..." de la recta final, maravilloso es decir poco), es rock duro que desprende las ganas por componer una obra maestra, no un hit (que de esos ya tenían muchos) si no que una GRAN canción, con mayúsculas. El mal rollo de la partida encuentra perfecto complemento en el tridente que le seguirá, primero con la oscura 'Low', con un duelo soberbio entre la batería de Taylor Hawkins (que luce por primera vez en la historia de la banda con alas propias) y la guitarra de Grohl, y luego en una pasada más melódica en 'Have it all' seguida de la inmortal 'Times like these', otro tema enorme, intenso y reflexivo ("En tiempos como estos aprendes a vivir y amar otra vez...").

Pero acá me quiero detener. Pues si bien las primeras cuatro del álbum son una pasada absolutamente incontestable (la mejor en la carrera de Foo fighters por cierto), hay un elemento negativo que no puede pasarse por alto: la maldita producción. Entiendo que Nick Raskulinecz y Grohl estaban en la búsqueda de un sonido más crudo, que marcase diferencias respecto a lo anterior, pero lo que acá hacen es horroroso, saturando las guitarras y provocando un efecto derechamente desagradable al oído (el cual corregirían en el siguiente In your honor de 2005), que solo se perdona debido al nivelazo de las canciones. Una lástima por cierto que no exista una remasterización de este álbum, que la necesitaba. 


En fin, hecho el descargo continuamos con la música. Ahí, entrando en el nudo el asunto se volverá aún más oscuro con 'Disenchanted lullaby' o 'Halo', que centran su fuerza en las guitarras, mientras que 'Tired of you' es un pantano donde Grohl regala un lamento prácticamente al desnudo. En este momento, previo a la recta final, el disco desprende esa sensación de ya haber entregado lo que debía y que incluso podría haber cerrado con una más, algo como los siete exploratorios minutos de 'Come back' y no había queja al respecto. No fue así, anotando otro defecto con que cuenta el álbum: ¿Cuál era la necesidad de meter cosas tan random como 'Lonely as you' + 'Overdrive', que remiten a ese sonido más liviano de los álbumes anteriores, o derechamente olvidables como 'Burn away'? El caso es que el disco entrega un cierre algo flojo, indigno del nivel que venía trayendo pasada la media hora. 

Con todo, One by one encuentra varios puntos a favor a destacar: registra dos de las más grandes canciones que haya compuesto Dave Grohl en su carrera, las cuales complementan con un conjunto sólido que busca dar un salto cualitativo respecto a como venía la carrera de la banda. En contra queda la producción y esa recta final poco afortunada, sin embargo, el recuerdo de un álbum "especial" y ciertamente sub valorado en la carrera de Foo fighters queda. 

¿Canciones? 'All my life', 'Times like these', ''Disenchanted lullaby' y 'Tired of you'.

miércoles, 31 de agosto de 2022

20 Años De... Porcupine Tree: In Absentia (2002)

 "Ambiciosos y poderosos aires ..."

Durante esta última década, la figura de Steven Wilson se ha vuelto absolutamente reconocible dentro del mundo del rock, sin embargo, nobleza obliga a reconocer que el mito en torno al artista nació bastante tiempo antes, dos décadas atrás para ser exacto, particularmente gracias a la publicación de un álbum como In absentia. Y es que si bien Porcupine tree venía desarrollándose con solvencia desde hacía una década en el mundo del rock progresivo (con un nivel de prolificidad no menor además, fueron seis discos en diez años los publicados hasta 2000) fue el séptimo trabajo de la banda el que provocó el acercamiento masivo por parte del público. 

En ese camino, fueron varios los elementos que se conjugaron en aquel 2002 y que, entre todos, marcaron una positiva diferencia que se plasmó en In absentia. Podríamos hablar de la evidente madurez adquirida por Steven Wilson en composición, quien encuentra durante largos pasajes del trabajo un equilibrio impecable en el tridente rock/progresivo/meloso, también del cambio de sello (algo que se aprecia en la producción, fuerte y clara) así como la incorporación de Gavin Harrison en batería, quien aporta un elemento más duro y ligado al metal en varias de las canciones del álbum. El caso es que todo junto acabó por cuajar en un disco excelente, no exento de ciertos problemas pero que en gran parte de su trámite logra situar a la banda en otro lugar, metiéndolos de lleno en la entonces nueva década. 

El poderío de In absentia se muestra de inmediato, con una pasada doble que fluye tan bien que se percibe como una sola pieza de diez minutos, abriendo con 'Blackest eyes', con una banda entrando con todo, Harrison mostrando credenciales para luego dar paso a los afanes melódicos de Wilson entre exquisitas guitarras acústicas y eléctricas, fórmula que se volverá a desarrollar más adelante en cosas como 'The sound of muzak' (igual de sólida), mientras 'Trains' abordará una arista melancólica y sensible con notables juegos vocales (2:56 - 3:17) y una estructura dinámica. Que decir, la partida es enorme. A esta le seguirán los aires floydianos de 'Lips of ashes', Gilmour total en su partida y varios momentos de su desarrollo (aunque también me recuerda los tiempos más experimentales del Tears for fears noventero), la inmersiva 'Gravity eyelids', de casi ocho minutos, abriendo con una sección etérea para a medio comenzar a insinuar guitarras que acabarán explotando con mucha fuerza, y 'Wedding nails', instrumental que entregará la cara más ligada al metal progresivo por parte de los ingleses.

La mencionada 'Wedding nails' es una que habría enganchado perfecto con el rock directo de 'The creator has a mastertape' para quizás cerrar a lo grande con los siete colosales minutos de 'Strip the soul', sin embargo, entre todas estas tenemos una brusca baja de revoluciones con 'Prodigal' seguida de cosas muy atmosféricas como '.3' o 'Heartattack in a layby', dando luces acá del principal defecto del álbum: es demasiado extenso. Siempre lo he dicho acá en el blog, cuando los discos son complejos o particularmente densos, ocho o nueve canciones es la cifra adecuada, por lo que llevar este álbum a casi setenta minutos me sigue pareciendo a día de hoy un absoluto despropósito. De igual manera, el disco cerrará de manera adecuada sobre el piano en 'Collapse the light into earth', un tema que pese a lo repetitivo (es un acorde que se repite en loop por casi seis minutos). logra generar intensidad entre sus alzas instrumentales.  

Las sensaciones que acaba dejando In absentia, a veinte años de distancia, es la de ser un álbum fantástico que supo mostrar una cara más dura de Porcupine tree, fuera de marcar un claro antes/después para Steven Wilson a nivel compositivo. Sin embargo, no es un disco perfecto. Hay tres o cuatro canciones en donde la banda extiende demasiado el concepto, llevándolo a límites innecesarios (ojo: algo que entenderían para el siguiente Deadwing, donde si acotarían la duración), nada tan terrible de todas maneras, que cuando el disco funciona es una cosa gigante. 

¿Canciones? 'Blackest eyes', 'Trains' y 'The creator has a mastertape'.

jueves, 18 de agosto de 2022

20 Años De... Interpol: Turn On The Bright Lights (2002)

 "Debut e ilusión..."

"Que veinte años no es nada..." afirmaba el tango, y si, pasa rápido el tiempo y jode, jode mucho. No parece ser tanto tiempo atrás cuando el post punk revival se tomaba la escena y con ello el rock volvía a ser tema. Y uno de los artífices de dicho fenómeno fue Interpol, una de las bandas que pase lo que pase, saquen cuanto disco insatisfactorio saquen, siempre tendrá un lugar en el corazoncito de los hoy treintañeros que se acercaron al rock gracias a ellos (y unos cuantos más, claro, como The strokes o Arctic monkeys). Veinte años cumple Turn on the bright lights y corresponde por tanto dedicarle algunos párrafos a uno de los álbumes que trajo de regreso al rock de garage, seco y duro, sobre todo en tiempos donde el nu metal vivía sus últimos coletazos por lo que el rock quedaba en manos de unos azucarados U2 (era All that you can't leave behind), unos inofensivos Bon Jovi y/o... Coldplay. 

Siendo justos, el mundo ya había conocido Is this it de los Strokes (los verdaderos salvadores del rock post 2000 para la historia oficial) y The white stripes venían sonando desde 1999, por lo que cierta ruta se visualizaba cuando a fines de 2001 los Interpol se encerraron a grabar su álbum debut. Tiene mérito, sin embargo, el que se lanzaran a recuperar el rock mediante un disco tan directo, sin medias tintas, un álbum que colocaba a las canciones por sobre los conceptos, marcado por guitarras punzantes, dinámicas inquietas y particular elegancia.

Abren eso si, muy abajo con 'Untitled', una canción totalmente introductoria (pensada para abrir los shows, algo reconocido por ellos mismos) y que entre cortinas de guitarras se dedica a repetir un par de líneas. La verdadera acción llegará con 'Obstacle 1', que es realmente el único tema del disco con potencial comercial, algo que a Interpol acabó por pesarles pues, a diferencias de sus pares, siempre han tenido dificultades para encontrar canciones particularmente gancheras, y luego con excelentes descargas en cosas como 'PDA', donde saben con muy poco generar un cambio de atmósfera impecable (en el cierre, pasando el 3:05), 'Say hello to the angels' (que en vivo debe ser una locura de canción con esa aceleración en los coros) o hacia el cierre en 'Roland' (exquisita también), en los que claramente funcionan como puntos altos del álbum. En una tonalidad más baja aparecerán cosas como 'NYC', 'Hands away' (de la mejor en cuanto a la generación de atmósferas inmersivas) o 'The new', que cumplen en su función de detener las revoluciones aunque a todas les falta algo de emoción, también a 'Stella was a diver and she was always down' o a 'Leif Erikson' en el cierre, que en sus tiempos suenan muy monótonas y similares. Esto a diferencia de 'Obstacle 2' (exquisita aceleración en los coros), una grata sorpresa que encabeza una potente segunda línea para el disco, digamos, de esas canciones "menores" pero que de todas formas destacan.

A veinte años de distancia, Turn on the bright lights no luce como el mejor álbum de post punk revival de la década del 2000 pero si cuenta con la relevancia histórica de haber liderado la movida a temprana edad, fuera de encontrar medio disco al menos que daba para ilusionarse con los de Paul Banks, más allá de que la apuesta de la banda no cuajó con el tiempo como muchos habrían esperado.

¿Canciones? 'Obstacle 1', 'Say hello to the angels', 'Hands away'.

7,8 / 10
¡Muy bueno!

jueves, 4 de agosto de 2022

20 Años De ... David Bowie: Heathen (2002)

 "Menos salvaje, pero oscuro y profundo..."

Fueron varias las veces en que David Bowie entró al estudio a fines de siglo pasado, en una clara búsqueda por dar el giro y re encontrarse consigo mismo tras la vorágine industrial que significaron álbumes como Outside (1995) + Earthling (1997). Primero fue el olvidado Hours... (1999) y luego recuperar viejas canciones suyas de los años sesenta mediante Toy (disco con telenovela propia y que oficialmente acaba de vez la luz recién unos meses atrás). Con este último, sin embargo, le fue mal pues la discográfica (EMI) jamás se decidió respecto a su publicación (quizás nadie se atrevía a decirle que NO al duque blanco), por lo que dicha grabación quedó relegada finalmente en un cajón. El caso es que con toda esa frustración encima, lejos de tirar la toalla, Bowie decidió canalizar la molestia mediante la grabación de un nuevo disco, uno que reuniese canciones que nacieron en las sesiones de Toy, otras que completamente inéditas más una que otra versión de otro artista o banda que el inglés consideraba necesaria tributar. Nace de esta forma Heathen, doce canciones que resumen de buena forma el momento del vocalista en aquel 2002 y que configuraron en ese entonces su definitivo regreso musical tras varios años de incertidumbre. 

Por sobre todo, Heathen es un álbum que confirma las intenciones de Bowie por volver a lo simple, a transmitir ideas desde un sonido sin tanto artificio, algo que no abordaba desde hace décadas. De ahí el regreso, tras veinte años de alejamiento, de Tony Visconti en la producción. Y si bien el disco abre muy centrado en las atmósferas con 'Sunday', con un Bowie que narra en tonalidades graves sobre lúgubres arreglos electrónicos que estallan entre redobles de batería recién en el minuto final de canción, rápidamente este apuntará al rock de banda, cargado a las guitarras, primero en 'Cactus' (original de Pixies y que acá luce más "normal") y más adelante en cosas como 'Slow burn' o 'Afraid', no sin antes pasar por la melancolía de 'Slip away', algo pesada pero aún así muy bien lograda gracias a la profundidad que transmite. 

Con el correr de los minutos se evidencia el objetivo de entregar un "álbum de canciones" por sobre conceptos, un disco directo, de buenos coros y fuerza en sus arreglos. Ahí, un elemento positivo que aparece es la lista, con una estructura bien pensada y ascendente que encontrará sus mejores y más notables pasajes en el nudo (como debe ser), con cosas llenas de fuerza como 'I've been waiting for you' (que respeta bastante la versión original de Neil Young), la etérea 'I would be your slave', una gema escondida de Bowie dentro de este álbum y 'I took a trip on a gemini spacer' (la única en todo el trabajo que va hacia la electrónica y suena "noventera"), el último refrito del disco aunque una verdadera rareza pues transforma por completo la canción del Legendary Stardust Cowboy, un adelantado sesentero digno de análisis aparte. 

En la recta final, el asunto no bajará el nivel y tampoco abandonará la diversidad, yendo hacia la oscuridad en '5:15 the angels have gone' + 'Heathen (the rays)' o al pop melódico/luminoso en 'Everyone says "hi"' + 'A better future', finalizando así un regreso de nivel por parte de un David Bowie, quien se encontraba en búsqueda de una nueva capa, una capaz de cubrirlo mientras se acercaba a sus sesenta, de hecho, de estas mismas sesiones saldrían varios temas que compusieron el inmediato Reality (2003), eso antes del parón de una década por temas de salud. 

A veinte años de distancia, Heathen luce como un álbum que entregó la versión de un Bowie más reposado pero contundente. Menos salvaje pero oscuro y profundo. Un disco regular en su nivel, de claras intenciones, que no pretendió re inventar nada, salvo el momento del vocalista.

¿Canciones? 'Slow burn', 'Slip away', 'I would be your slave' 

8/10
Excelente.



viernes, 8 de julio de 2022

20 Años De... Korn : Untouchables (2002)

"Descarga incesante de ira y desesperanza..." 

Los primeros cinco álbumes de Korn son LOS ÁLBUMES que cualquier joven debería oír si quiere acercarse a esta (ya) legendaria banda. Partiendo por el rabioso debut de 1994, siguiendo por la pasada numetalera/popera de Life is peachy (1995) + Follow the leader (1998), la presentación de credenciales en Issues (2000) y definitivo asentamiento mediante este fantástico Untouchables, por cierto, el álbum favorito de la banda para quien escribe. En este, los norteamericanos se instalan definitivamente en la fórmula, aunque gracias a la producción y el tratamiento de su sonido logran llevarla un tanto más allá respecto a lo realizado en Issues. 

Pero démosle contexto a esto. El de 2002 es un álbum que atrapa a Korn en plena etapa de crisis, con una convivencia desgastada y miembros de la agrupación sumergidos en distintas adicciones (Fieldy estuvo a punto de ser expulsado por esto y Brian Welch luchó para mantenerse sobrio durante el proceso de grabación), asuntos que efectivamente se transmiten en el clima del álbum, que constantemente navega por la desesperanza en términos líricos (aspecto habitual en Korn pero que acá luce particularmente acentuado) y un sonido marcado por guitarras de mucha distorsión y peso. Para muestra, la partida con un tridente demoledor compuesto por el single 'Here to stay' (de los más exitosos en su carrera) + la fantástica 'Make believe' ("A veces siento que me persigue / Todo el odio que se está liberando / Me doy cuenta que estoy tomando todo / Y la mierda parece continuar...") + 'Blame', tras el cual la banda soltará el acelerador y bajará los tiempos mediante 'Hollow life', una donde Jonathan Davis interpreta maravilloso, yendo arriba y a los agudos dejando en claro el que pasaba por aquellos años por su mejor momento como vocalista. 

En adelante el álbum oscilará entre cosas tradicionales como 'Bottle up inside' o 'Beat it upright' (una de las pocas donde oímos el tradicional bajo de Fieldy), que enganchan con la vibra de Issues, momentos marca de la casa que recuerdan el enorme talento que Korn poseían a la hora de jugar con el estrofa + puente + coro melódico , en versión rock en 'Thoughtless' o coqueteando con la electrónica en 'Hating', asuntos más íntimos como 'Alone I break' (en otra pausa que establece el disco y que funciona a la perfección) o canciones exquisitamente agresivas estilo 'Embrace', con un Jonathan Davis que suena más gutural que nunca y nuevamente en estado de gracia con ese inolvidable "The life! The hurt! The Pain! The hate!, seguida de una experimental y juguetona 'Wake up hate'. 

Es probable que siendo el disco una incesante descarga de ira, dos o tres cosas ('One more time' o 'I'm hiding', por ejemplo) no funcionen a la altura que deberían, sin embargo, son detalles estos frente a un álbum que por sonido, líricas y atmósferas luce realmente intachable. Es cierto que en 2002 Korn se habían transformado en un meme, en una caricatura de si mismos, y esto quizás impidió que mucho público amante del rock y el metal pudiese darle una oportunidad a un álbum como Untouchables (algo que también ocurrió con Deftones en algún momento), por esto mismo nobleza obliga a veinte años de distancia el darle méritos a un álbum soberbio y ciertamente, el último gran disco en la carrera de la banda. 

¿Canciones? 'Here to stay', 'Make believe', 'Hollow life', 'Embrace'.

8,5 / 10
¡Brillante!

viernes, 6 de mayo de 2022

20 Años De... Alanis Morissette : Under Rug Swept (2002)

"Vuelta al redil..."

No debe haber sido nada fácil para Alanis Morissette sobrevivir al éxito comercial de un álbum como Jagged little pill (1995), de hecho, tan así fue, que tres años más tarde intentó escapar de la vorágine mediante un complejo, exploratorio, valiente y subvalorado Supposed former infatuation junkie (1998), disco que por cierto en 2023 cumplirá un cuarto de siglo de vida por lo que ya tocará reseña de aniversario. El caso es que tras este vino el excelente Unplugged (1999) grabado para MTV y el momento de decidir hacia donde ir, si girar en U de regreso o continuar la oscura senda trazada en 1998. Tres años más se tardaría Alanis en publicar nueva música y finalmente, para bien y para mal, la decisión sería recular, plasmando en Under rug swept un álbum bastante más tradicional que su antecesor, sin que esto signifique necesariamente algo negativo, que buenas canciones acá encontramos, sin embargo, las cosas por su nombre: el álbum suena bastante conservador.

De esta forma, de las diecisiete canciones de Supposed... pasamos ahora a once y el sonido inquieto/rebelde da paso a un pop bastante fácil de llevar, el cual se abrirá paso entre las guitarras de '21 things I want in a lover' + 'Narcissus' (que serán lo más rock que contiene el disco) para rápidamente pasarse a las baladas, ya sea de cuerdas ('Flinch') o de piano ('That particular time'), no sin antes regalar una dulce 'Hands clean' (que acabó siendo el single más potente del álbum) y medios tiempos amenos como 'Precious illusions' o 'So unsexy', con coros de buen gancho ambos. El disco es entonces grato en su trámite pero se extraña en este el mal rollo que generó equilibrio en cualquiera de los dos primeros álbumes de la vocalista, porque si, Alanis Morissette fue 'Head over feet, 'Ironic' o 'That I would be good', pero también fue 'You oughta know', 'I was hoping' o 'Joining you', y esa arista más oscura es la que en Under rug swept no aparece, y vaya que se le extraña. 

De todas formas, en la recta final del disco suenan quizás los momentos musicalmente más arriesgados de este, jamás se acercarán a las cotas de un 'Front row' o 'The coach' pero en el contexto de este trabajo van un tanto más allá. Me refiero al singular tiempo acelerado de 'A man' (con aroma a Tori Amos en las estrofas) o las alzas vocales en los coros de 'Surrendering' (el único momento del disco donde Alanis sube con fuerza el registro), estas se acompañarán, sin embargo, por 'You owe me nothing in return' o 'Utopia', que huelen a relleno todo el tiempo. 

A veinte años de distancia, un álbum como Under rug swept genera sensaciones encontradas. Por un lado luce como un disco excesivamente correcto con el cual Alanis Morissette buscó recuperar la vibra generada por aquel mítico Jagged little pill pero por otro funciona, gran parte del trabajo es agradable, hay buenas canciones y algo no menor: encontramos acá los últimos hits en la carrera de Alanis, pues con la llegada de internet y la radio fórmula en decadencia, artistas como la canadiense pasaron bruscamente desde el éxito a prácticamente el anonimato. Hoy ella es prácticamente un mito, casi un one hit wonder, y cosa curiosa: las nuevas generaciones no se imaginan cuanta ilusión alguna vez nos generó...

¿Canciones? 'Hands clean', 'Precious illusions', 'Surrendering'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Alanis Morissette:

martes, 28 de diciembre de 2021

Discos Que Cumplirán 20, 25 ó 30 en 2022...

(Último post de 2021...)

Me produce sensaciones encontradas el escribir respecto a discos que cumplen 30, 25 o 20 años de edad. Por un lado disfruto el revivir joyas que marcaron de alguna forma tu vida pero el constatar que discos de tu adolescencia o temprana juventud de pronto cumplen dos décadas de existencia (y más) ... complica. De todas formas la vida avanza por lo que no queda otra que asumir, y si bien siempre quiero escribir respecto a discos "del ayer", es tanto lo que va saliendo semana a semana que muchas reseñas acaban quedando en el borrador. 

En lo concreto, cae de cajón el que debería aprovechar 2022 para realizar una pasada especial por bandas que tienen más de un disco que cumple años, como Faith no more, Peter Gabriel, Foo fighters, Morrissey o Radiohead, pero bueno, el tiempo dirá. Pasemos a la lista, en negritas consignaré aquellos discos con los que, por diferentes motivos, tengo el corazón comprometido, así que seguro les daré prioridad...

(Algunos) Discos que cumplen 30 años:
Faith no more: Angel dust, R.E.M: Automatic for the people, Alice in chains: Dirt, Pantera: Vulgar display of power, Peter Gabriel: Us, Dream theater: Image and words, Megadeth: Countdown to extinction, Iron Maiden: Fear of the dark, Bon Jovi : Keep the faith, Madonna: Erotica, PJ Hayvey: Dry, Soda Stereo: Dynamo, Gustavo Cerati: Colores santos, Nine inch nails: Broken, Stone temple pilots: Core, Juan Luis Guerra: Areito y Morrissey: Your arsenal.

(Algunos) Discos que cumplen 25 años:
Radiohead: Ok Computer (A ver si me da el cuero para lanzar una trilogía especial aprovechando que siguen en borradores las reseñas para Kid A y Amnesiac), Bjork: Homogenic, Supergrass: In it for the money, Daft punk: Homework, Faith no more: Album of the year, The verve: Urban hymns, Foo fighters: The colour and the shape, The prodigy: The fat of the land, Mogwai: Young team, Portishead: Portishead, Morrissey: Maladjusted y Judas priest: Jugulator.

(Algunos) Discos que cumplen 20 años:
Coldplay: A rush of blood to the head, Norah Jones: Come away with me, Opeth: Deliverance, Interpol: Turn on the bright lights, Dream theater: Six degrees of inner turbulence, Porcupine tree: In absentia, The flaming lips: Yoshimi battles the pink robots, Wilco: Yankee hotel foxtrot, Queens of the stone age: Songs for the deaf, Johnny Cash: American IV, Peter Gabriel: Up, Sigur Ros: (), Foo fighters: One by one, Beck: Sea change y Korn: Untouchables.

Bonus track:
Cumplen 40 años... Iron Maiden: The number of the beast, Michael Jackson: Thriller, Judas priest: Screaming for vengeance.

Cumplen 35 años... Def Leppard: Hysteria, Michael Jackson: Bad, Aerosmith: Permanent Vacation, Pink Floyd: A momentary lapse of reason, King Diamond: Abigail, Pet shop boys: Actually, Sting: Nothing like the sun, Napalm Death: Scum, Prince: Sign o' times.

Joder, me faltará vida para tanto...

Despido así este 2021, agradezco la oportunidad de poder escribir acerca de todo esto que tanto me apasiona y también a quienes pasan, muchas veces de manera anónima, por acá a leer. Mientras pueda, no dejaré de escribir...

Un abrazo. Mucha fuerza.

martes, 23 de junio de 2020

Vivo Recomendado: Inti Illimani (Santiago de Chile, 2002)


En tiempos de pandemia quiero recomendar este pedazo de concierto realizado por los históricos Inti Illimani un 13 de diciembre de 2002 en Santiago de Chile, en el marco de promoción del excelente Lugares comunes (disco que esta noche fue interpretado completo). Esta presentación fuera de ser un concierto realmente hermoso resulta especial en varios sentidos. En primer lugar por el contexto de la banda, la cual había sufrido años atrás la partida de Horacio Salinas y José Seves (miembros importantes en la historia de la agrupación) e inicia tanto con el lanzamiento de Lugares comunes como con este recital un nuevo ciclo, y también por la participación de personajes emblemáticos de la música chilena como Max Berrú (quien participó en Inti Illimani hasta 1997) y Patricio Manns. 

El repertorio escogido para esta noche está muy bien estructurado y cuenta con las siguientes fases:
Inicio dinámico: Tarantella / Un son para Portinarí / Polo doliente / Sensemayá, canto para matar una culebra / San juanito / El tinku
Promoción Lugares comunes: Sobre tu playa / A la caza del ñandú/ El surco / Salmo de la rosa verdadera 
Homenaje a Victor Jara y Violeta Parra: La partida / Arriba quemando el sol (con Max Berrú en el escenario)
Promoción Lugares comunes: Mañana quizás / Q'apac chunchu / Tu no te irás / Malagueña
Sección histórica: Danza di Calaluna / Cándidos
Participación de Patricio Manns: Los amantes del camino de Taverney / Llegó Volando
Promoción Lugares comunes: Vino del mar / Caro nino 
Cierre dinámico: Mi chiquita / Carnaval / Samba landó / La fiesta de San Benito

La formación está increíble, con Jorge y Marcelo Coulón + Horacio Durán como ejes centrales, Juan Flores adoptando protagonismo en diversos momentos y (en ese entonces) unos jóvenes Efren Viera, Christian González y Manuel Meriño. En definitiva, un conciertazo enorme y que siempre valdrá la pena recordar por parte de una de las bandas más importantes en la historia de la música chilena y latinoamericana.

jueves, 18 de febrero de 2010

Discos 2002

Los Mejores Discos De La Década
Año 2002
¡Hola a todos! Gracias por vivitar mi humilde rincón musical. Como siempre acá la única intención que existe es el aportar, discutir, debatir, compartir. Y en aquella dirección es que ahora me propongo comentar los que para fueron los mejores discos del año 2002. ¡Vamos!
Mayo 2002
Beck - Sea change
Una mujer puede provocar muchísimas acciones por parte de un hombre, acciones que él mismo jamás habría creido posible. Precisamente aquello fue lo que le sucedió a Beck. Rompió con su novia tras 6 años de relación y cual John Lennon por su Yoko terminó pariendo una joya de disco. "Sea change" sorprendió a todo el mundo aquel 2002 gracias a un sonido empapado de dolor y una brutal sinceridad que cuesta encontrar en estos días en un artista. Beck no dejó nada a la imaginación y plasmó en 12 canciones lo que por entonces se encontraba viviendo. El resultado es magnífico. Cuesta destacar canciones en particular pues el disco funciona como un todo, pero si es por destacar mencionaría la melancolía de "Lomesome tears" o la desesperación de "Little one"como ejemplos de un disco fabuloso en sus melodías pero desgarrador en su contenido. Discazo.
Junio 2002
David Bowie - Heathen
De vuelta el camaleón del rock. Y de regreso con un disco "de momentos". Muy calmo e íntimo en algunos pero muy inquieto en otros. "Heathen" en general mantiene un ritmo tranquilo y convencional en comparación al sonido que Bowie había trabajado durante la década de los 90's, sin embargo no por esto el disco carece de aquel elemento exploratorio característico del artista. De esta manera estamos frente a un álbum que se pasea con la misma fuerza por melodías melancólicas en "Slip away" y por el rock de "I've been waiting for you". Excelente disco que se disfruta canción a canción y que muestra al Bowie inquieto de ideas, talentoso y con una claridad en las composiciones que ya se la quisiesen otros a su edad. Un grande.
Agosto 2000
Coldplay - A rush of blood to the head
El mejor álbum de Coldplay hasta la fecha y a la vez el disco que los catapultó a la fama, los premios y las giras por el mundo. Si con "Parachutes" (2000) debutaron de manera prometedora, con "A rush of blood to the head" Coldplay encontró el equilibrio melódico perfecto y la madurez necesaria para seguir adelante liderando la escena mundial. "In my place" debutó para ser un hit, "The scientist" es la balada con la que te logras imaginar un estadio iluminado por antorchas y "Clocks" tiene ese olor a clásico desde su primer acorde. Lo cierto es que cualquier tema del álbum podría haber sido single y seguro que sería éxito seguro. "A rush of blood to the head" es un disco impecable que si bien no descubrió nada nuevo supo conjugar de gran manera todo lo que de seguro esta banda aprendió oyendo a Beatles, U2 o Radiohead.
Agosto 2000
Interpol - Turn on the bright lights (DISCO DEBUT)
A finales de los 70's se generó en Inglaterra una corriente que fue denominada en su momento como "post-punk" y que se caracterizó por el tratamiento de temáticas depresivas y melodías oscuras. Bandas como "The Cure", "The Chamaleons" o "Joy Division" lograron interpretar a parte importante de aquella juventud. Veinte años después nos encontramos con algunas bandas jóvenes tales como Interpol o Editors que aparecen reviviendo aquel género. Ahora, pese a la influencia evidente, "Turn on the bright lights" es un disco interesante que genera durante 45 minutos un ambiente de calma interrumpido durante breves instantes por una que otra melodía inquieta (como es el caso de "Obstacle 1" o la bailable "Say hello to the angels" ). De comercial no tiene nada el disco pero siempre resulta grato el oír una propuesta diferente.
Septiembre 2000
Peter Gabriel - Up
Tras practicamente 10 años de silencio el gran Peter Gabriel reaparece con uno de los discos más difíciles de digerir de su carrera. A diferencia de sus producciones anteriores ("So" de 1986 y "Us" de 1992) en "Up" no encontramos intención alguna de acercarse a las masas, de hecho todo lo contrario. "Up" consta de 10 canciones de larga duración (salvo "The Drop" todas las demás son de 6 a 7 minutos) , en donde Gabriel juega muchísimo con la electrónica ("Growing up", "More than this")y los ambientes de tranquilidad ("Sky blue", "No way out") . Un disco exquisito en su sonido pero que requiere cierta paciencia por parte del auditor. No lo recomendaría a alguien que quisiese adentrarse en el sonido de este tremendo genio sino más bien lo contrario, "Up" me parece un álbum que profundiza lo que en otras etapas Peter Gabriel sólo se atrevió a insinuar.

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Noviembre 2000
Foo fighters - One by one
Dave Grohl lo logra: no va más aquello del "ex Nirvana". Foo Fighters, su proyecto, toma alas propias y demuestra con talento que lo suyo va más allá de rockear y pasar un buen rato. "One by one" es un trabajo que mantiene la linea de los discos anteriores de la banda, centrada basicamente en un rock muy melódico y bien armadito, con la salvedad de que esta vez logran vislumbrarse intenciones que apuntan algo más allá del simple acorde que provoque un hit en MTV. Si bien el rock melódico está ("Lonely as you", "Halo" o "Have it all"), encontramos esta vez canciones un poco más pensadas que lo normal como "Low" (¡que gran video!), la excelente "One by one" o la exquisita "Times like these". "One by one" por cierto no es el mejor disco de Foo Fighters, pero si un buen anticipo de lo que vendría en 3 años más: una obra maestra que los consagraría como una de las grandes bandas de las últimas décadas. Pero bueno, eso será materia de una futura reseña. Por el momento basta con recordar este buen disco editado en 2002.
Diciembre 2000
Audioslave - Audioslave (DEBUT)
Desde el momento en que se escuchó la noticia de que la sección instrumental de Rage against the machine (bajo, guitarra y batería) se uniría con la ex-voz de Soundgarden, Chriss Cornell, los ojos se centraron en este proyecto denominado Audioslave. Juntos como banda nos entregaron 3 excelentes discos, siendo este el primero de ellos. Un álbum que mezcla de manera notable el sonido sucio y explosivo de los ex Rage against the machine con la melodía y lírica de Cornell. El disco terminó siendo una propuesta clara y directa: rock directo a la vena. La primera patada la dieron con el efectivo primer single "Cochise" pero el disco va mucho más allá: "Show me how to live" , "What you are", "Set it off", son todas muestras de un disco potente. Ahora, pese a esto hay espacio en el álbum para el evidente aporte compositivo de Cornell. Las pausas vienen con "Like a stone" (¡Qué solo de guitarra se despacha Tom Morello!), "Shadows on the sun" (¡como recuerda a Soundgarden este temazo! ) o "I am the highway". En fin, tremendo disco al nivel de lo que se esperaba aunque lo mejor para Audioslave estaría por venir.

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Eso sería por el 2002. Gracias por visitar. No olviden descargar los discos, votar y opinar.

¡Saludos!