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sábado, 14 de diciembre de 2024

Fleshgod Apocalypse: Opera (2024)

"Luces y sombras que mejoran la experiencia..."

¿Puede volverse un problema para una banda el tocar techo demasiado pronto? Parece ser lo que le acabó ocurriendo a Fleshgod apocalypse, quienes ya en su segundo álbum (Agony, 2011) dieron muestras de un death brutalísimo y técnico, al que realmente es poco lo que se le podía criticar. ¿Y cómo mejorar desde ahí? Pues tal parece que la única salida que los italianos vieron al "problema" fue caer en el sobrecargo. Agregar más y más elementos a su sonido, mantener la velocidad endemoniada en Labyrinth (2013) pero intensificando los elementos sinfónicos, algo que exacerbaron aún más en King (2016) aunque esa vez desacelerando para privilegiar estructuras que les acercasen al metal progresivo. El riesgo de transformarse eso si en una versión pobre de los griegos Septicflesh estaba ahí latente por lo que la banda de cierta forma reculó mediante un álbum más directo como Veleno (2019), llegando así a este sexto álbum, eso si, bajo un contexto no menor a mencionar: el accidente de Francesco Paoli que estuvo a punto de terminar con la carrera de la banda.

En dicho sentido, si bien cinco años parecen ser bastante tiempo como para pensar un nuevo álbum, el accidente del vocalista obviamente acortó los plazos por lo que este Opera lejos de representar algún tipo de reinvención suena más bien a una continuación de Veleno con la salvedad (no menor, digámoslo) del tono operístico con que este cuenta, marcado por los duetos vocales entre Francesco y Veronica Bordacchini además de temáticas en torno a la muerte. Lo dicho se aprecia de inmediato cuando abre 'Ode to art - De' sepolcri' seguida del metal acelerado de 'I can never die', con un tono de epitafio bastante claro ("Cuando llegue mi momento no quiero lamentos / Levanten sus copas y en mi honor escuchen fuerte esta música..."), y la terrorífica 'Pendulum', donde Paoli relata el terror de su caída desde las alturas ("El amor por lo desconocido me trajo acá / Donde el aire es tan delgado que apenas se puede respirar y es mejor no mirar hacia abajo..."). En adelante el disco sostendrá este tono, oscilando entre momentos aceleradísimos en donde Veronica realizará su aporte, ya sea intercalando su voz entre solos de guitarra en 'Bloodstock' o apelando a la épica en 'At war with my soul', monstruosidad de canción esta y una donde parecen dar con la tecla precisa en términos de estilo.

Entrando a la recta final la banda intenta matizar. Contrastan la velocidad impuesta en 'Morphine waltz' o 'Per aspera ad astra' (quizás una de estas dos debieron dejar, no ambas) bajando mediante 'Matricide 8.21' o la balada 'Till death do us part' (otra que me sobra), armando una recta final que pese al intento de todas formas se hace pesada, o más bien redundante, lo cual no habla bien de un disco que apenas dura cuarenta minutos entre canciones todas que rondan los cuatro.

Hay luces y sombras por tanto en este Opera, aunque el saldo es positivo. Un trabajo que muestra avances y ciertamente mejora la experiencia respecto a su antecesor, también suena sincero y entregado a un camino que apuesta por sonidos que colocan el énfasis en los arreglos tanto vocales como instrumentales, sin complicarse demasiado con las estructuras. Con todo, sin embargo, la sensación de que la banda no logra acercarse al nivel de contundencia de sus inicios es inevitable. 

¿Canciones? 'At war with my soul' y 'Bloodclock'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Fleshgod Apocalypse:

miércoles, 19 de junio de 2019

Fleshgod Apocalypse : Veleno (2019)

“Avanzan sin convencer del todo...”

En 2016 los italianos de Fleshgod apocalypse marcaron un importante paso en su carrera con la edición de King, un álbum tremendamente ambicioso que introdujo elementos sinfónicos en su tradicional y potente death. El resultado, sin embargo, lejos de generar consenso dividió aguas entre quienes sintieron que el saco les quedó gigante y aquellos que valoraron el atrevimiento, al punto de incluso tres años más tarde y frente a la edición de Veleno continuar encontrándonos con reseñas en internet tremendamente disímiles en donde ciertos sitios deciden glorificarlos mientras que otros desprecian los artificios que aparecen en este nuevo camino escogido. 

En lo personal King me sigue pareciendo un disco sobrecargado. Un álbum que incluso en su versión exclusivamente sinfónica resulta realmente disfrutable (invito a los lectores a que se lancen sobre esa experiencia, que vale totalmente la pena) pero a la hora de darle play en su versión estándar el asunto se vuelve prácticamente inaudible, un tarro al que no se le puede elevar el volumen dada la saturación de arreglos que entrega. Que no, que no cualquiera posee el tino y talento de unos Septicflesh a la hora de combinar sonidos sinfónicos con la música extrema. El caso es que tras el paso dado, Fleshgod apocalypse acabó perdiendo a dos de sus guitarristas, conformándose hoy como un trío, y regresando en este 2019 con Veleno, disco que claramente recula respecto a su antecesor intentando evidentemente eliminar los excesos mencionados (¡este disco si se puede oír!) pese a conservar el trabajo orquestal durante gran parte de su trámite. En ese sentido, y como le gusta escribir a los catedráticos de las reseñas, Veleno se percibe como un álbum más “orgánico” que King.

Y es que claro, no es fácil la jugada, esto de introducir sinfónicas en el metal juega en el límite de la (innecesaria) pomposidad y cierto afán por entregarle profundidad a un sonido que en la realidad es mucho más simple de lo que evidencia. Algo así es lo que ocurre con ciertos momentos de Veleno, disco que se encumbra muy arriba cuando se lanza de lleno al metal duro, como en la partida a cargo de ‘Fury’ + ‘Carnivorous lamb’, dos que en realidad parecen una dada la fluidez con se desenvuelven, la cual se conecta sin problema alguno con ‘Sugar’, otra que no regala segundo de tregua entre un constante doble pedal y afiladas guitarras. Sin embargo, será con el minuto orquestal de ‘The praying mantis strategy’ cuando el álbum comenzará a dar un giro hacia lo que fue el sonido de King, marcando aquí un brusco antes/después en Veleno. Disminuyen así los tiempos en ‘Monnalisa’, introduciendo coros femeninos en el background mientras que ‘Worship and forget’ + ‘Absinthe’ serán dos que retomarán la velocidad pero también incorporando vocales que acompañan los coros y elementos sinfónicos en su pasar. El trabajo suena contundente, las ejecuciones son impecables y los arreglos en general están equilibrados pero algo falta, asunto que se evidencia nuevamente tras la pasada por ‘Pissing on the score’ , otro tema que está tremendo pero que muestra que cuando la banda se lanza sobre la brutalidad encuentra sus mejores momentos y no cuando desea azucarar el producto...

Sin ir más lejos, la recta final abre con una especie de dueto en plan ópera titulado ‘The day we’ll be gone’ que hace dialogar a una soprano con los guturales de Francesco Paoli pero que está muy lejos de emocionar o conmover a quien escucha, para finalizar nuevamente en la desconexión absoluta entre el metal de ‘Embrace de oblivion’ y una pieza de piano de dos minutos que francamente no se entiende que pinta acá.  

Tal parece que Fleshgod apocalypse ha decidido instalarse dentro del metal sinfónico, ahí Veleno muestra avances respecto al inaudible King pero aun se encuentra lejos de convencer dentro de un estilo donde otros han realizado esto mismo de manera mucho más fluida.

¿Canciones? ‘Carnivorous lamb’ y 'Sugar'.


6,5 / 10
Cumple y un poco más...