CREO QUE LA VIDA NO ES MÁS QUE UN CRUCE DE MÚLTIPLES VARIABLES. SIN EMBARGO, FRENTE A DICHA ALEATORIEDAD, LOS SERES HUMANOS TENEMOS EL PODER CADA DÍA DE CREAR O DESTRUIR. DE ENTREGAR O RETENER.Y ESTE SITIO ESTÁ DEDICADO A TODOS QUIENES HAN OPTADO POR CREAR, SEA DONDE SEA...
El gran problema de meterte en la maquinaria de la industria es que esta te obliga a mantenerte constantemente sacando material (el cual se debe defender en vivo, que es de donde realmente sacan dinero las bandas), lo cual inevitablemente acaba mermando en ocasiones el nivel de los álbumes por la sencilla razón de que no hay tiempo para "revisar la fórmula" y el asunto termina limitándose a repetir una receta una y otra vez. Es lo que ha pasado con los alemanes de Powerwolf, quienes vienen lanzando discos de manera incesante desde hace veinte años. No hay sorpresas por tanto con este Wake up the wicked, disco que durante treinta y siete minutos suena engrasado pero falto de inspiración como para al menos estar a la altura del sólido Call of the wild (2021).
Se sucederán acá entonces temas breves de manual con estructuras melódicas clásicas + uno que otro coro ganchero, pero nada particularmente memorable o recordable. Y si bien el disco no abre mal con la acelerada 'Bless'em with the blade' (perfecta para abrir sus conciertos) seguida de los marcados teclados de 'Sinners of the seven seas', rápidamente irá sumergiéndose en una dinámica monótona donde la sensación que va quedando es que las mejores canciones han sido las dos primeras y mucho más el disco no tiene para ofrecer.
Por supuesto que nada acá es un desastre, ahí tienes '1589' o la inquieta 'Viva vulgata' como ejemplos de que Powerwolf saben lo que hacen, sin embargo, la banda se repite tanto que no encontramos algo acá que justifique el volver al disco. ¿Para qué? Si han hecho lo mismo antes, y mejor...
¿Canciones? 'Bless'em with the blade', 'Sinners of the seven seas' y '1589'.
Sin mayores sorpresas pero cumpliendo de sobra en lo suyo, los alemanes de Powerwolf acaban de entregar un álbum sin ripios y frente al cual no hay nada que objetar. Algunos dirán que no innovan, y si, pero es que tampoco lo buscan sino más bien se esfuerzan por desarrollar un powermetal de alto nivel, ágil, efectivo y que contenga (sin acercarse al hastío o al exceso) buenas dosis de todos los elementos que la banda tan bien ha sabido equilibrar a lo largo de sus ya casi veinte años de carrera.
Dicho en simple: si gustas del género, los vienes siguiendo o los quieres conocer, este es un disco compuesto y pensado para ti. Y aquello se aprecia de inmediato en la partida a cargo de 'Faster than the flame', uno de esos temas que persigue la épica en velocidad mediante coros melódicos llenos de gancho. De ahí en adelante se sucederá un conjunto armado de manera impecable, encontrando puntos altísimos en algo como 'Beast of Gévaudan' y 'Varvolac', que sacan brillo a la fórmula con orquestaciones que aportan y coros de multitudes, o en 'Alive or undied', que apuesta por la emocionalidad en plan balada (el manual dice que al quinto tema corresponde ya un tema algo más lento). Avanzando en el álbum es cierto que los lugares comunes comenzarán a aparecer y ciertas canciones aparecen predecibles, sin embargo, a favor de la banda juega el que de todas formas se las arreglan para encontrar excelentes canciones, ¿O acaso alguien podría tener reparos frente a cosas como 'Blood for blood (Faoladht)', 'Call of the wild' o 'Sermon of swords'? ¡Qué son todas enormes!
Buenos elementos del powermetal se conjugan y equilibran por tanto en este Call of the wild, un disco que saca de la manga dinámica constante, una producción limpia e impecable, épica en dosis precisas, teclados, puentes + coros melódicos, épica y arreglos grandilocuentes. En este contexto, no se puede pedir más.
¿Canciones? 'Beast of Gévaudan' , 'Varvolac', 'Sermon of swords'.
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