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domingo, 25 de septiembre de 2022

30 Años De... Megadeth: Countdown To Extinction (1992)

 "Búsqueda de reconocimiento sin sacrificio de la esencia..."

El paso hacia los noventa (maravilla de década) abrió un verdadero abanico en la industria de la música donde muchísimos tuvieron cabida y particularmente el mundo del metal vivió un auge no menor, con una serie de bandas que le bajaron un tanto los decibeles a su sonido, afinaron las guitarras y lograron encajar más de alguna canción dentro de lo que los medios pedían, equilibrando un sonido duro de líricas agudas (tanto personales como políticas) con estructuras reconocibles y más de algún coro de estadio. En ese camino, bandas como Metallica, Pantera y Megadeth deben haber sido las que mayor reconocimiento público obtuvieron, al punto de que tras aquel brillante Rust in peace (imperdonable que no lo reseñase a sus veinte años, pero bueno, será hasta 2025 si es que la vida me acompaña) los de Dave Mustaine optan por acercar un tanto su tradicional thrash metal a nuevos públicos mediante este Countdown to extinction, álbum que por cierto acabó por convertirse en el disco de mayor ventas en la carrera de la banda, es decir, que la jugada resultó efectiva. 

El caso es que con un Mustaine que había tocado fondo con sus adicciones y en aquel 1992 comenzaba su período de desintoxicación, la banda entra al estudio a grabar su quinto álbum, con Max Norman en producción (destacado por haber grabado en los ochenta con Ozzy Osbourne) y aquella formación estrella, que incluía a Marty Friedman en guitarra, Nick Menza en batería y David Ellefson al bajo. Había una idea en el aire, sin embargo, que era el poder acercar el sonido de Megadeth al mercado sin sacrificar del todo la esencia de la banda, digámoslo, duela a quien le suela: el éxito del disco negro de Metallica estaba en el ambiente y Mustaine aspiraba a algo así. Aquello se plasma a la perfección en una histórica canción como 'Symphony of destruction', una que ralentiza los tiempos habituales, mete un coro memorable y evidencia una vocación de himno. El resto del álbum se moverá también en dicha línea, encontrando una fórmula que de manera evidente se aleja de aquellos riffs veloces característicos del thrash ochentero con el fin de ir hacia nuevos públicos mediante estructuras amenas y canciones en general breves, como ocurre en 'Countdown to extinction' (la canción),  'This was my life', con ese breve aunque exquisito solo de Friedman a medio camino y cuyo riff  la banda auto plagiará en un single como 'Almost honest' unos años más tarde , 'Foreclosure of a dream' o 'Captive honour', que incorporan incluso secciones acústicas en sus partidas. 

Este tipo de canciones se complementarán con medios tiempos como 'Psychotron', que destaca por ese grato duelo de guitarras que propone en cada estrofa, y pasadas de mayor peso que apuntan directo a la médula, como la excelente 'Skin o' my teeth' , 'Architecture of my aggression', el notable diálogo de 'Sweating bullets' o 'High speed dirt', mientras que en el cierre 'Ashes in your mouth' será la única en todo el álbum que se desatará en términos de estructura, con un sonido que permite el lucimiento de cada instrumento en gran nivel.  

Countdown to extinction fue lo que el mercado exigía para que una banda como Megadeth pudiese lograr mayor repercusión, aspectos que acentuarían en los posteriores Youthanasia (1994) y Crypting writings (1997), sin embargo, el de 1992 posee el mérito de haber sostenido una identidad, es un disco que continúa sonando crudo, desgraciado en sus intenciones y de muy mal rollo. La banda vivía entonces sus mejores momentos y mirado a treinta años de distancia no queda sino admirarlo como quien presencia una figura histórica en un museo.

¿Canciones? 'Skin o' my teeth', 'Sweating bullets' y 'Ashes in your mouth'.

8,5 /10
¡Excelente!


Otras reseñas de Megadeth:

miércoles, 21 de septiembre de 2022

30 Años De... The Cure : Wish (1992)

"Dolor y desolación, en lucha con la esperanza..."

Entrando en los noventa estaba en el aire la idea de que The cure ya había compuesto su obra maestra, y ciertamente ellos lo sabían. Unos años atrás Disintegration (1989) lucía como el hito cumbre de una banda que había sabido crecer como la espuma durante los años ochenta, incorporando elementos en su sonido y encontrando una identidad que les permite incluso a día de hoy seguir siendo referentes para la música contemporánea. 

Digámoslo en simple: hasta 1989 todo había sido crecer para los de Robert Smith, sin embargo, llegaba el cambio de década y había que sobrevivir. De aquello por tanto va un álbum como Wish, una especie de (genial) compendio de todo aquello que había hecho grande a The cure hasta ese entonces, de hecho, hilando fino no es descabellado afirmar que el álbum es un Kiss me, kiss me, kiss me (1987) llevado (positivamente) al extremo, es decir, un disco diverso que explotaba diferentes inquietudes musicales, algunas muy propias del Robert Smith más oscuro y melancólico pero otras luminosas y, digámoslo, comerciales, casi como si de una lucha entre dos almas se tratase. 

En Wish conviven por tanto varios mini álbumes con el mérito de que esto no se transforma en un defecto, principalmente gracias al nivel de las canciones. De hecho, el trabajo abre con los casi siete minutos de 'Open', un tema arriesgado que es puro shoegaze, marcado por guitarras envolventes y platillos explosivos, una verdadera joya, sin embargo, desde acá el disco transitará diferentes caminos. Y así como el mencionado Kiss me, kiss me, kiss me instaló hitazos tipo 'Why Can't I be you?', 'Just like heaven' o 'Hot hot hot!!!', que fueron islas en medio de un álbum para nada comercial, acá sucede algo similar con cosas muy dulces como 'High' o la eterna 'Friday I'm in love', también 'Wendy time' (que no fue single pero tenía pinta para), la electro acústica 'Doing the unstuck' y la dolorosa 'A letter to Elise', una que confronta de manera increíble el querer/necesitar alejarse de una relación ("No me puedo quedar como ayer tratando de actuar de la manera en que lo hacíamos...") con los afanes auto destructivos propios de la depresión ("Pensé que esta vez podría mantener mis promesas / Pero dejé el sueño ir y las promesas romper..."), pero todo inmerso en melodía y arreglos cercanos, incluso tiernos considerando el drama que se está narrando.

Aquellos aspectos musicalmente más "llevables" dentro del álbum contrastarán con una cara mucho más oscura y que ahonda en temáticas de ruptura, lamento y desesperanza, como ocurre en la dolorosa 'Apart', abordando la absoluta desconexión al interior de una pareja ("Él espera que ella entienda / Pero ella no entiende / Ella espera que él llame / Pero él ya no llamará más...") , más adelante apuntando a los problemas crónicos de confianza dentro de una relación en 'Trust' ("Te amo más de lo que puedo expresar / ¿ Por qué no puedes simplemente creer?") o casi cerrando el álbum entre los nostálgicos violines de 'To wish impossible things'. 

Finalmente, las joyas de la corona aparecen en la segunda línea (como en todo gran álbum debe ocurrir), cuando 'From the edge of the green deep sea' te sumerge en un mar de guitarras y dolor, no temiendo llevar el tema hasta donde este lo necesite (son casi ocho minutos), algo que por cierto se repite a lo largo del álbum, con intros instrumentales extensas y varias canciones que superan los seis minutos, también con las aceleraciones que propone una dinámica e hiperquinética 'Cut' para finalmente cerrar con la enorme y colosal 'End', que cierra de manera majestuosa el álbum tal como había comenzado, entre muros de guitarras.

Wish atrapa a los ingleses en un claro momento de gracia, de particular inspiración, entregándonos sesenta y cinco minutos que no tienen desperdicio, con momentos cargados de dolor  + desolación y otros curiosamente esperanzadores, como si Robert Smith luchase entre el amor y la depresión, temiendo por no sumergirse en la segunda. De hecho, algo de eso también quisieron replicar en siguiente Wild mood swings (otro álbum de almas divididas), aunque con resultados menos logrados (para muchos exageraron el positivismo). La jugada en Wish les sale bien porque el disco encuentra profundidad en el sonido así como grandes, muy grandes canciones. Un disco incontestable, un neo clásico que a treinta años de distancia sigue encumbrado muy en lo alto de la historia. ¿El último álbum brillante en la carrera de The cure? Pues si... 

¿Canciones? Todas, pero en lo más alto: 'From the edge of the green deep sea', 'A letter to Elise', 'Friday I'm in love' y 'Cut'.

9 /10
Brillante.


Otras reseñas de The Cure:

lunes, 21 de marzo de 2022

30 Años De... Pantera: Vulgar Display Of Power (1992)

 "Golpe histórico..."

Los noventa dieron para todo y mirado a distancia es increíble constatar el como se abrieron puertas tanto en el mundo del pop como en el rock para acercar la música a nuevas audiencias. Dentro del metal, Metallica hizo lo suyo con su álbum negro, haciendo historia con mayúsculas, camino que también intentó abrazar Megadeth en su momento y tantos más, entre ellos: Pantera. Los de Texas venían de unos años ochenta marcados por el glam metal y donde su sonido era una especie de mixtura entre Kiss + Judas priest, con álbumes como Metal magic (1980), este con una de las portadas más sonrojantes en la historia de la música, Projects on the jungle (1983) y I am the night (1985) como exponentes. Terminando la década se incorporaría Phil Anselmo en las voces y las cosas comenzarían a cambiar, primero llegó un Power metal (1988) que avanzó hacia el hard rock para luego realizar el giro definitivo mediante el histórico Cowboys from hell (1990), el álbum con el que Pantera abandona el glam y se lanza hacia sonidos más duros que llegan para cambiar definitivamente la carrera de la banda, con nuevo sello discográfico además y producción a cargo del gran Terry Date.

Y bueno, dada la recepción obtenida por Cowboys from hell, donde la banda incluso tanteó terreno en áreas más comerciales mediante la gloriosa balada 'Cemetery gates', para un siguiente trabajo caía de cajón el profundizar la fórmula, que es lo que hacen en Vulgar display of power, abrazando definitivamente el groove metal y entregando uno de los trabajos más influyentes en la historia del metal. 

El álbum abre con un golpe que le hace honor a la portada,  'Mouth for war' de inmediato da muestras del poderío de los hermanos Abott, con Vinnie Paul en batería + Dimebag Darrell en guitarra siendo uno, y un Phil Anselmo agresivo en su punto en las vocales. El buen tino del álbum y el aporte de Terry Date aparece en las vueltas que la banda sabe entregarle a la estructura de una canción como esta, como lo que hacen hacia el cierre acelerando (3:07 en adelante), dando muestras del hambre que tenía Pantera por encontrarle el punto a la fórmula. A esta genialidad le seguirá una bajada de revoluciones, más no de intensidad, con 'A new level' y ese himno incontestable e inolvidable que es 'Walk', un clásico de proporciones que no necesita mayor presentación. 


En la idea de armar un disco diverso (mano de Terry Date... again) sonarán las violentas 'Fucking hostile', con Phil Anselmo dejándose la garganta en ese impresionante cierre, y 'Rise', entre las cuales aparecerá una oscura balada como 'This love', que persigue lo que 'Cemetery gates' fue en Cowboys from hell, aunque sin lograr el mismo impacto al redundar demasiado con el coro + riff. 

Ahora, siendo fieles a la verdad, la grandeza de un álbum como Vulgar display of power radica en el que Pantera logra dar con la llave que por aquellos años permitía acercar el metal a nuevos oídos, lo cual ya habían anticipado un par de años atrás y refuerzan acá con toda la primera mitad del disco, sin embargo, la Cara B de este resulta bastante olvidable. No es mala, pero deja la sensación de que lo mejor (o lo que se tenía por mostrar) fue entregado en la primera media hora de álbum. 

Finalmente, más que por ser un disco redondo (como si serían Painkiller de Judas priest o mismo disco negro de Metallica), la relevancia de este trabajo se encuentra en el impacto que generó, siendo pieza clave el metal que se desarrollo a fines de los noventa y posteriores dos mil. Hay mucha música que jamás habría sonado como sonó si no fuese por Vulgar display of power (y también Sepultura, digámoslo) y eso quedará siempre ahí, escrito con letras doradas en la historia.

¿Canciones? 'Mouth of war', 'Walk', 'Fucking hostile'.

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Pantera:

Otras reseñas de Phil Anselmo:

martes, 28 de diciembre de 2021

Discos Que Cumplirán 20, 25 ó 30 en 2022...

(Último post de 2021...)

Me produce sensaciones encontradas el escribir respecto a discos que cumplen 30, 25 o 20 años de edad. Por un lado disfruto el revivir joyas que marcaron de alguna forma tu vida pero el constatar que discos de tu adolescencia o temprana juventud de pronto cumplen dos décadas de existencia (y más) ... complica. De todas formas la vida avanza por lo que no queda otra que asumir, y si bien siempre quiero escribir respecto a discos "del ayer", es tanto lo que va saliendo semana a semana que muchas reseñas acaban quedando en el borrador. 

En lo concreto, cae de cajón el que debería aprovechar 2022 para realizar una pasada especial por bandas que tienen más de un disco que cumple años, como Faith no more, Peter Gabriel, Foo fighters, Morrissey o Radiohead, pero bueno, el tiempo dirá. Pasemos a la lista, en negritas consignaré aquellos discos con los que, por diferentes motivos, tengo el corazón comprometido, así que seguro les daré prioridad...

(Algunos) Discos que cumplen 30 años:
Faith no more: Angel dust, R.E.M: Automatic for the people, Alice in chains: Dirt, Pantera: Vulgar display of power, Peter Gabriel: Us, Dream theater: Image and words, Megadeth: Countdown to extinction, Iron Maiden: Fear of the dark, Bon Jovi : Keep the faith, Madonna: Erotica, PJ Hayvey: Dry, Soda Stereo: Dynamo, Gustavo Cerati: Colores santos, Nine inch nails: Broken, Stone temple pilots: Core, Juan Luis Guerra: Areito y Morrissey: Your arsenal.

(Algunos) Discos que cumplen 25 años:
Radiohead: Ok Computer (A ver si me da el cuero para lanzar una trilogía especial aprovechando que siguen en borradores las reseñas para Kid A y Amnesiac), Bjork: Homogenic, Supergrass: In it for the money, Daft punk: Homework, Faith no more: Album of the year, The verve: Urban hymns, Foo fighters: The colour and the shape, The prodigy: The fat of the land, Mogwai: Young team, Portishead: Portishead, Morrissey: Maladjusted y Judas priest: Jugulator.

(Algunos) Discos que cumplen 20 años:
Coldplay: A rush of blood to the head, Norah Jones: Come away with me, Opeth: Deliverance, Interpol: Turn on the bright lights, Dream theater: Six degrees of inner turbulence, Porcupine tree: In absentia, The flaming lips: Yoshimi battles the pink robots, Wilco: Yankee hotel foxtrot, Queens of the stone age: Songs for the deaf, Johnny Cash: American IV, Peter Gabriel: Up, Sigur Ros: (), Foo fighters: One by one, Beck: Sea change y Korn: Untouchables.

Bonus track:
Cumplen 40 años... Iron Maiden: The number of the beast, Michael Jackson: Thriller, Judas priest: Screaming for vengeance.

Cumplen 35 años... Def Leppard: Hysteria, Michael Jackson: Bad, Aerosmith: Permanent Vacation, Pink Floyd: A momentary lapse of reason, King Diamond: Abigail, Pet shop boys: Actually, Sting: Nothing like the sun, Napalm Death: Scum, Prince: Sign o' times.

Joder, me faltará vida para tanto...

Despido así este 2021, agradezco la oportunidad de poder escribir acerca de todo esto que tanto me apasiona y también a quienes pasan, muchas veces de manera anónima, por acá a leer. Mientras pueda, no dejaré de escribir...

Un abrazo. Mucha fuerza.