CREO QUE LA VIDA NO ES MÁS QUE UN CRUCE DE MÚLTIPLES VARIABLES. SIN EMBARGO, FRENTE A DICHA ALEATORIEDAD, LOS SERES HUMANOS TENEMOS EL PODER CADA DÍA DE CREAR O DESTRUIR. DE ENTREGAR O RETENER.Y ESTE SITIO ESTÁ DEDICADO A TODOS QUIENES HAN OPTADO POR CREAR, SEA DONDE SEA...
Tras el espantoso paso por Torment (2017) + el terribleNightmare of the decomposed (2020), con seguridad el peor disco que habremos oído en toda esta década, el trauma con Six feet under fue profundo. De pronto Chris Barnes se convirtió en un meme dentro de la escena metalera, un personaje imposible de tomar en serio y del que lamentablemente comenzamos a esperar lo peor. En ese contexto fue que recibimos el anterior Killing for revenge (2024) y este nuevo Next to die (2026), con el morbo de verificar si lograba remontar vuelo o más bien confirmaba el pésimo momento creativo. Para peor, Barnes ha perdido el pudor, el vocalista se niega al retiro (o al menos a la pausa) e insiste en mantenerse publicando este tipo de álbumes cada dos años, discos que dan muestras de un evidente agotamiento de ideas donde lo único que queda por "celebrar" es que el tipo ha dejado de exponerse vocalmente como si hizo en los nefastos trabajos mencionados al inicio de este párrafo.
Nos encontramos acá por tanto frente a doce canciones que oscilan entre lo correcto y lo monótono, abriendo con una 'Approach to grave' espesa, pesada, que se mueve a paso lento intercalando en su camino un par de interesantes solos con los que Jack Owen intenta aportar un matiz, esto para luego lanzarse de lleno a las aceleraciones. Ahí habrán temas que resultarán simpáticos como 'Mutilated corpse in the woods' o 'Mister blood and guts', que de lo ridícula y caricaturezca causa gracia (hay que verle ese lado positivo, no queda otra), sin embargo, demasiado rápido el disco comienza a caer en lugares comunes del género entre riffs y estructuras monótonas ('Destroyed remains', 'Wrath and terror takes command' o 'Skin coffins', claros ejemplos) entrando en un pantano que se extenderá durante toda la segunda parte del álbum entre canciones tan olvidables como planas donde lo único rescatable será el cierre a cargo de 'Next to die' (la canción) + 'Ill wishes', siendo esta última otra que baja los tiempos y resulta atractiva debido a la diversidad de arreglos limpios que aporta, funcionando como un merecido premio para quien haya tenido el valor de escuchar el disco hasta el final.
Next to die es otra entrega mediocre de Six feet under. No es un completo desastre, eso hay que decirlo, y desde ahí se anota como lo mejor que Barnes + Owen han entregado en una década. Hay cositas acá que con las que encariñarse y con esas pocas claramente habrá que conformarse. Y bueno, será hasta 2028...? Cuando tengamos otro capítulo de esta macabra historia.
¿Canciones? 'Mutilated corpse in the woods' , 'Next to die' (la canción) y 'Ill wishes'.
Ha llegado la hora de escribir respecto a uno de los álbumes más lamentablemente esperados del año. Y es que si bien la discografía de Six feet under venía desplomándose álbum tras álbum desde hace al menos una década (lo cual coincide con el cambio de integrantes de 2011, digámoslo), tanto Undead (2012) + Unborn (2013) como el posterior Crypt of the devil (2015) resultaron ser discos perfectamente disfrutables, no así Torment (2017), la primera señal de que algo andaba mal con Chris Barnes tanto en términos de ideas como vocales, asunto que acabó por evidenciarse dramáticamente en el espantoso Nightmare of the decomposed (2020). El morbo con este nuevo disco estaba por tanto instalado y no pocos lo esperaban con la mesa dispuesta a descuartizar lo que viniese, y bueno, con el disco ya entre nosotros desde hace un par de meses (lo cual siempre ayuda al análisis) las preguntas caen de cajón: ¿es el desastre esperado? ¿Barnes está realmente acabado? ¿mejora respecto al nefasto antecesor? Pues veamos...
Lo primero, que nobleza obliga: lo han intentado. Cuatro inéditos años se han tomado para lanzar este Killing for revenge, lo cual evidencia que Chris + Jack Owen sintieron el golpe por lo que han intentado volver con algo de nivel (comenzando por la portada, a cargo de Vincent Locke, el mismo creador de las primeras de Cannibal Corpse). El problema es que jamás Six feet under ha sido una banda particularmente innovadora y si a eso agregamos el desgaste vocal de Barnes, que decir, es poco lo que se puede hacer. Por esto mismo es que seguramente la banda intenta abrir de manera agresiva mediante el tridente 'Know-nothing ingrate' + 'Accomplice to evil deeds' + 'Ascension', diez minutos donde la agrupación acelera a fondo y recurre al manual death para generar impacto. El resultado es disfrutable, digámoslo, sin embargo basta que los tiempos bajen para que todo comience a caerse a pedazos. A la vuelta de la esquina 'When the moon goes down in blood' suena tremendamente básica desde lo instrumental mientras que 'Hostility against mankind' expone todos los problemas de Chris Barnes en las voces, un tipo que (literalmente) ya no puede cantar, solo berrear frases cortas. Desde lo musical también el asunto impacta, ¿qué es eso que realizan pasado el 1:45? ¿En serio no pueden componer algo menos amateur?
Algo más entretenida parece sonar 'Compulsive', el único tema además donde la guitarra de Jack Owen impone presencia y pareciese desesperadamente con ese solo querer levantar el nivel, muy poco eso si ante un disco que en su segunda parte toca fondo, sobre todo con 'Neanderthal', transformada desde ya en el chiste del álbum, el meme hecho música. Algo que ya ni siquiera da pena, es que te partes de la risa oyéndola. Luego, de la recta final es poco lo que se puede decir más allá de que no se distinguen diferencias entre 'Judgement day' , 'Bestial savagery' y 'Mass casualty murdercide', completamente genéricas todas. Finalmente, que en el cierre te planten un rocanrolazo como 'Hair of the dog' de Nazareth, con Barnes haciendo un completo ridículo en las voces, a mi curiosamente me ha dejado un gusto simpático. Al menos se ríen de nosotros y de ellos mismos, al menos pareciese se pasaron un buen rato juntos grabando esto. Es algo...
El disco es malo. Es cierto que más bajo que Nightmare of the decomposed no se podía caer por lo que alguna cosita acá ha servido para levantar el ánimo pero tal parece que para mucho más Six feet under no está.
¿Canciones? 'Accomplice to evil deeds'. 'Compulsive' quizás...
Se veía venir. Y es que desde 1995, año en que Six feet under debutó con el notable Haunted, Chris Barnes prácticamente no ha parado de producir. El ritmo del "disco cada dos años" le termina pasando la cuenta a cualquiera, tanto física como creativamente, y aquello es lo que le ha acabado por ocurrir a esta leyenda del metal. Sin ir muy lejos, en el último tiempo, cuando mejor ha logrado sonar Six feet under fue cuando más tiempo se tomó para lanzar un álbum (cuatro años), me refiero a la dupla Undead/Unborn (2012/13), pasada que incluso dejó material como para un siguiente Crypt to the devil (2015) que repitió fórmulas para cumplir con bastantes méritos, sin embargo, a partir de ahí algo se quebró. El problema es que no es lo mismo romperte a los 25 que a los 50, menos para un vocalista de metal, quien ya en 2017 evidenció una baja de nivel importante con la edición de Torment y en este 2020 ha debido enfrentar las inclemencias de su desgaste en la grabación de Nightmares of the decomposed ("Pesadillas de lo descompuesto", nunca mejor dicho...) con seguridad el peor álbum en la carrera de Six feet under y uno de los descalabros más grandes que oiremos este año, si es que no el más.
No hay por donde rescatar a este disco, su producción es pobre, con unas guitarras que suenan poco nítidas y sin brillo (sorprende para mal el saber que estuvo Jack Owen tras esto), las ejecuciones no tienen fuerza, las estructuras son las típicas y el estado de Chris Barnes es terrible, dramático, al límite de convertirse en un meme. Lo que el vocalista realiza, por ejemplo, en una canción como 'The rotting' es penoso, lanzando unos agudos al comienzo y desarrollo del tema que no hacen sino evidenciar que esta roto (más adelante repetirá la idea en 'The noose', otro desastre) y, ciertamente, ha perdido completamente el pudor (o el sentido de la realidad). La misma canción a los dos minutos de duración se sumerge en un quiebre instrumental, ¡que no va hacia ningún lado! Es un redoble que se repite y se repite con un riff de fondo que dan muestras de que la banda y Barnes están secos de ideas. Antes había sonado una tradicional 'Amputator' seguida de la terrible 'Zodiac', donde nuevamente Chris expone en el fraseo todas sus debilidades vocales para colocar la guinda del pastel silenciar a la banda y exclamando un triste "Pick up the pieces of my destruction...", que es un apaga y vámonos en toda regla. Eso sin mencionar lo que ocurre en 'Blood of the zombie', que realmente no se entiende, una canción que parece ser un demo, que tarda dos minutos en comenzar para luego dar un par de vueltas sin sentido. Amateur total, al punto de no entender como esto se puede haber grabado oficialmente por un sello como Metal Blade Records.
Y así, canción a canción Nightmares of the decomposed demuestra una y otra vez el mal estado creativo por parte de un proyecto que claramente no logra estar a la altura de la leyenda. Este álbum es una falta de respeto de Chris Barnes, no con los fans, sino que consigo mismo. No te puedes transformar en el hazme reír del metal y no ser consciente de aquello. Por esto mismo, por el cariño y respeto que se le tiene a su persona, no queda sino esperar que respire, descanse y regrese un poco más repuesto. Por que asumimos que lo volverá a intentar y tampoco lo vamos a culpar, que de algo hay que vivir...
Desde 1995 a la fecha cabe mencionar el que prácticamente no hemos tenido descanso por parte de Chris Barnes y su proyecto Six feet under. Trece álbumes de estudio además de una serie de compilaciones o discos de refritos hablan de una producción incesante, la cual sin duda ha pasado la cuenta a la calidad de la obra. Con todo, durante esta última década nos hemos encontrado con trabajos de aceptable nivel tales como la dupla Undead/Unborn (2012/13) o Crypt of the devil (2015), aunque claro, ninguno de ellos ha entregado algo demasiado particular o recordable. El caso es que en este 2018 nos encontramos con una nueva de compilación, esta vez de descartes grabados en estudio durante estos cinco más recientes años por lo que su disfrute depende únicamente de que tan seguidor de Barnes seas dado que el factor novedad en estos nueve temas es cero.
En lo personal no me ha desagradado el trabajo, 'Gore hungry maniac', 'Intent to kill' o la acelerada 'The perverse' resultan simpáticas pero ciertamente nada de esto escapa al "más de lo mismo", es decir, un death muy repetitivo y de una simpleza que no alcanza siquiera a entibiar, con temas que no superan los tres minutos y repiten estructuras bastante tradicionales. En definitiva: una compilación de descartes que en general cumplen pero cuyo objetivo es únicamente mantener el plato tibio ante la llegada de un nuevo trabajo de estudio (que seguramente llegará a nosotros en 2019) y saciar la sed de uno que otro fanático.
Dentro de la escena metalera no vamos a descubrir hoy lo entrañable que resulta un personaje como Chris Barnes. Partiendo por su aspecto, el vocalista desprende esa sensación de haber sido siempre fiel a un estilo de vida libre y entregado a la música, sin embargo, dejando el cariño de lado, me parece muchos coincidiremos en que la obra de Barnes, desde su partida de Cannibal Corpse (allá por 1995), ha sido irregular, privilegiando en demasía la cantidad por sobre la calidad. No lo vamos a culpar, de algo hay que vivir. Y en tiempos como estos, donde prácticamente todo es irrelevante y nada perdura más allá de quince minutos (¡cuando mucho!), el estar editando material seguido se vuelve una necesidad imperiosa, por lo que, en el ritmo del disco año por medio, Six feet under (o quizás deberíamos decir Chris Barnes + una serie de músicos que van variando cada cierto tiempo) ha sucumbido como tantos otros.
El último pico creativo vivido por la banda se dio en 2012/13 (tampoco ha pasado tanto) con la dupla Undead/Unborn, álbumes que si hilamos fino quizás daban para ser uno solo pero con los que al menos pudimos disfrutar de una fórmula fresca y dinámica. A partir de entonces tuvimos un correcto Crypt of the devil (2015) y bueno, tocaba álbum en 2017, el cual ha llegado para corroborar todo lo antes mencionado: el exceso de lanzamientos sigue pasándole la cuenta a Six feet under.
Torment es, por sobretodo, un disco repetitivo. Uno de esos álbumes que da la razón a los haters del metal que afirman que "todos los temas suenan iguales". Y es que si, en Torment todas sus canciones suenan prácticamente igual. Tiempos similares, riffs muy comunes y un Barnes que vocalmente cuenta ya con pocas armas y matices, son características de un disco que si bien regala uno que otro momento interesante ('The separation of flesh from bone' , 'Obsidian' o el cierre 'Bloody underwear' + 'Roots of evil', que recuerda muchísimo al actual Cannibal corpse) la verdad es que en general abusa del medio tiempo denso, suena plano y con poca energía.
Habrán quienes defiendan a regañadientes la obra de Chris Barnes, y bien con eso, no nos podemos olvidar nunca el que estamos hablando de un histórico del death metal, pero insisto, me parece que dejando el cariño de lado no pasa nada si reconocemos que Torment no nos deja nada más allá de dos o tres canciones, y si es que...
Quien diría que lo que comenzó como un capricho de Chris Barnes y Allen West (miembros estables en ese entonces de Cannibal Corpse y Obituary respectivamente) acabaría siendo el proyecto principal del primero. De hecho, este 2015 cumple veinte años de existencia el debut de la banda, aquel más que correcto Haunted (1995), álbum que permitió a Barnes salir a tomar aire en medio del convulsionado clima que vivía al interior de Cannibal. Mucha agua ha corrido desde entonces para Six feet under, pasando incluso por un período experimental bastante poco comprendido (Bringer of blood, 2003) pero desembocando finalmente durante estos últimos años en una vuelta a lo básico gracias a la dupla de discos Undeady Unborn(2012/2013).
En ese sentido Crypt of the devil mantiene la linea de sus antecesores pero incorpora un elemento extra de oscuridad y viscelaridad que lo transforma en un disco exquisito en cuanto a death metal se refiere. Colabora muchísimo en aquello el registro gutural de un Chris Barnes que se oye quebrado pero entregado al máximo en su tarea, dejándose la vida en cada nota, pero también ayuda el conjunto de canciones que acá se han entregado, trabajadas todas al detalle, llenas de idas y vueltas interesantes y atractivas.
La idea de la discográfica de promocionar la llegada del disco mediante dos canciones como 'Open coffin orgy' y 'Stab' me ha parecido acertada ya que estas representan muy bien las dos almas que posee el disco, una muy oscura, estructuralmente exquisita gracias a sus constantes cambios de velocidad y otra mucho más directa, violenta e inmediata. Dentro de la primera categoría destacan temas como 'Break the cross in half' o la excelente 'The night bleeds', estas dos junto a la mencionada 'Open coffin orgy' deben ser de lo mejor del álbum, marcadas por las cuerdas de un bajo que todo el tiempo es protagonista y una banda que en general se muestra inspirada en la ejecución. Ahora, en una linea más efectiva destacan canciones como 'Gruesome' , 'Broken bottle rape' , 'Lost remains' o 'Compulsion to brutalize', todas estas apuntan directo a la médula del death metal, cargadas al doble pedal y la velocidad pero sin caer jamás en lo obvio ni monótono. Cuesta entonces encontrar alguna canción mediocre dentro de este puñado de trabajados temas.
Quienes creían que un disco como Unborn era lo mejor que la banda podía entregar a estas alturas del partido se han equivocado rotundamente. Crypt of the devil sostiene perfectamente el nivel de las últimas entregas (¡que ya estaban bien!) sino que además se enmarca dentro de los gratos discos que hemos oído en la carrera de Six feet under. Como punto negativo (?) estaría el que efectivamente esta vez la banda suena más Cannibal Corpse que nunca, es decir, no descubren nada nuevo, pero lo que hacen lo han hecho maravillosamente bien.
Se acerca a nosotros otro de los discos más esperados para este 2015. Y es que si de metal + progresivo hablamos, lo de los noruegos de Leprous debe estar dentro de las apuestas más atractivas que se han dado dentro de la última década. ¿Serán capaces de sostener con The congregation el nivel alcanzado por Coal (2013)? Dentro de poco podremos verificarlo, mientras tanto calmamos las ansias con 'The price' , el adelanto oficial con que cuenta el álbum.
Falta poco. El 5 de mayo próximo debería llegar a nosotros el nuevo álbum de Six feet under, titulado Crypt of the devil, el cual a juzgar por los adelantos parece que no se alejará demasiado de donde quedó el asunto tras la saga Undead/Unborn, es decir, un death metal directo y de manual. Imposible no mencionar eso si lo gastado que se le oye a Chris Barnes, el hombre claramente paga el costo de una vida dedicada al género. A la primera impacta, luego uno se acostumbra...
Padre, he pecado. No comenté durante 2012 la edición de Undead de Six feet under. ¿Me perdonarás? Bueno, para corregir mi falta he decidido darle un espacio al que vendría siendo el hermano menor de Undead, es decir, Unborn.
La historia es la siguiente: tras una serie discos fallidos durante la última década, el death metal de Six feet under estuvo de vuelta en 2012 (para quien no lo sepa hablamos de la banda liderada por Chris Barnes, primer vocalista que tuvo Cannibal Corpse). La banda editó Undead, un álbum que sin descubrir nada nuevo, al menos recuperó el nivel que la agrupación había extraviado por años (no pocos). Los buenos comentarios y las críticas positivas no tardaron en aparecer, el disco en general dejó buena impresión. Así también lo debe haber sentido la banda por lo que han decidido, a menos de un año de la edición de aquel trabajo, aprovechas el vuelo alcanzado y lanzar Unborn, un disco que funciona exactamente en la misma dirección que su antecesor. Ahora , si Undead funcionó bien, me parece que Unborn funciona mejor aún. Nuevamente la brutalidad acá se encuentra bien encaminada, logrando que un tipo como yo, que nunca ha sido amante del metal extremo, logre disfrutar muchísimo con la experiencia.
Del death metal siempe se critican dos aspectos: la falta de evolución en el sonido y la monotonía de este. ¡Claro! Como nos encontramos con vocalistas cuyos registros guturales no fluctuan entre demasiadas notas, pareciese (a oídos de un mortal común) que todos los temas son el mismo. Sin embargo, cuando uno va escuchando un poco más dentro del estilo logra encontrar esas fluctuaciones, las cuales Six feet under acá ha desarrollado muy bien. En ese sentido Unborn es en general un disco veloz, violento y directo, esto se aprecia en canciones como "Prophecy", "Zombie blood curse" (mi favorita del disco), "Decapite" o "Alive to kill you", todos temas en donde la banda rinde culto con manual en mano al estilo. Acá no cuesta demasiado trabajo enganchar con la energía que el disco derrocha y los excelentes arreglos con que este cuenta, sin embargo, también hay espacios en el álbum para revoluciones más bajas y la oscuridad extrema de canciones como "Neuro Osmosis", "Incision" o ese excelente cierre a cargo de "The curse of ancients".
Probablemente escogiendo las mejores canciones de Undead y Unborn se podría habar armado una obra maestra del estilo pero en el mundo actual bien sabemos lo importante que es "mantenerse vigente", de ahí que Chris Barnes y compañía hayan optado por entregar una especia de disco doble en dos correctos lanzamientos. No sabemos si con esto Six feet under retomará definitivamente la buena senda, eso el tiempo lo dirá, nos conformamos por el momento con esta buena y bien lograda dosis de metal.
2025: Una Nueva Derrota.
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Tras la derrota en el plebiscito constitucional de 2022 no quise más con la
política por un buen rato. Dejé de escribir acá por lo mismo. El escenario ...