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martes, 21 de octubre de 2025

Abigail Williams: A Void Within Existence (2025)

 "Referencia obligada dentro del metal actual..."

Ya sea por los constantes cambios de formaciones o meras decisiones creativas, viene bastante bien el que Abigail Williams (que no es otra cosa que el proyecto del brillante Ken Sorceron) se esté tomando varios años entre cada lanzamiento. Desde hace al menos una década los álbumes del artista se han hecho esperar, lo cual ciertamente nos permite extrañarlo y valorar al detalle su sesudo trabajo. A void within existence no llega para ser excepción, lo tenemos con nosotros tras seis años de silencio y vaya que se agradece el regreso, digamos, sus ganas de seguir esforzándose por entregar un black atmosférico de altísimo nivel. Esto último por usar una etiqueta, ya que si hay algo que caracteriza a este músico es el no temer a la hora de expandir su sonido en múltiples direcciones.

En dicho sentido, lo interesante en Abigail Williams es su capacidad para en medio de un sonido absolutamente libre y caótico instalar canciones donde todo parece estar pensado al detalle. Cada riff, cada aparición de teclados, cada blast beat de batería, todo tiene un sentido y responde a una marcada intencionalidad. Sorceson no deja nada al azar jugando a placer con las estructuras y emociones que desea transmitir en sus canciones, obligando al auditor a una escucha detallada pues esto NO ES música para dejar sonando mientras cocinas o haces aseo, esto es música que requiere inmersión y complicidad, si no, no hay manera de conectar. Sin ir demasiado lejos, la mera portada (obra del mítico artista Eliran Kantor) con esa imagen en donde la muerte se ha transformado en un frío espectáculo carente de empatía anticipa la complejidad de un álbum oscuro, profundo y tremendamente coherente. 

Yendo a la música propiamente tal podríamos afirmar que el álbum se encuentra dividido en dos caras, una primera más "directa" compuesta por canciones que rondan los cuatro a cinco minutos y una segunda en donde el abanico creativo se desata. En ese camino el disco abre con la excelente 'Life, disconnected' que es básicamente tema dividido en tres secciones: un comienzo instrumental marcado por un riff cercano al death metal, un segmento intermedio donde aparece el terrorífico relato de Sorceron y un cierre que derechamente se pasa al black atmosférico reiterando por un par de minutos una determinada estructura melódica. Este último recurso mencionado (lo de repetir una secuencia hacia el cierre de la canción) volverá a aparecer en la violenta 'Void within' mientras que 'Still nights' será un desate caótico de comienzo a fin (las dos son derechamente black puro y duro). Entre ambas la Cara A del álbum se consolidará con la interesante 'Nonexistence', la cual funcionará como una sucesión de olas que se van formando y reventando, yendo desde la calma hasta el desate una y otra vez.  

Por otro lado, la segunda parte del disco está compuesto por tres piezas de siete, ocho y nueve minutos de duración respectivamente, 'Talk to your sleep' jugará a placer con las intensidades incorporando riffs y alaridos en medio de una estructura que tiende hacia la tranquilidad, esto a diferencia de 'Embrace the chasm' que derechamente regala dosis de black progresivo sobre una dinámica siempre agresiva. Finalmente la nota curiosa llegará en el cierre del álbum cuando 'No less than death' entregue el momento más melancólico en todo el álbum haciendo uso (por única vez) de voces y arreglos limpios que irán lentamente ganando fuerza durante un exquisito viaje de más de nueve minutos. 

Ken Sorceron lo ha vuelto a hacer. Si en 2019 fue capaz de entregar el disco del año para quien escribe, en este 2015 se ha sabido rodear de un conjunto de músicos de tremendo nivel para nuevamente anotarse con una joya de proporciones y referencia obligada dentro del metal actual, siete canciones que durante cuarenta y cinco minutos abrazan un sonido tan violento como oscuro e incluso aterrador, esto enmarcado en piezas ejecutadas y producidas de manera impecable, sin segundo de relleno o desperdicio. Pues lo dicho, un éxtasis de disco. 

¿Canciones? 'Life, disconnected', 'Talk to your sleep' y 'No less than death'.

9,2 / 10
Brillante.


Otras reseñas de Abigail Williams:

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Abigail Williams : Walk Beyond The Dark (2019)

“Experiencia y versatilidad que conjugan a la perfección...”

Vaya sorpresas nos deparaba el mundo del metal para esta recta final de 2019. El caso es que cerraremos este año con la reseña del que debe ser uno de los álbumes más sólidos y sorprendentes que nos dejará este fin de década, hablamos de Ken Sorceron y su multifacético proyecto Abigail Williams (que toma el nombre de una de las primeras acusadoras de mujeres durante los Juicios de Salem alrededor del 1600). Y digo multifacético por lo diverso que se ha mostrado el sonido de la banda (a estas alturas un proyecto en solitario) durante sus ya casi quince años de existencia, período donde comenzó abrazando la agresividad y explosión del metalcore para posteriormente acercarse muchísimo a un black bastante purista. Y fue seguramente ese constante ir y venir el que entregó a Sorceron experiencia suficiente como para entregarnos hoy un resultado tan notable como Walk beyond the dark (que además llega a nosotros de la mano de la mejor portada que haya visto en mucho tiempo, al menos durante 2019), un disco que que impacta desde su cuidada producción (el trabajo suena realmente bien, sobretodo si lo comparamos con anteriores entregas del proyecto) hasta la apertura sonora que ostenta, paseándose a placer por diferentes aristas del mundo del metal y saliendo siempre bien parado.

Es así como tras una partida tremendamente oscura, que abre de manera contundente con el murallón de guitarras que propone ‘I will depart’ y se entregará luego a la generación de densas atmósferas en ‘Sun and moon’, el disco muy pronto dará cuenta de su versatilidad, primero con el black directo de ‘Ever so bold’ (la única del álbum que ronda los cuatro minutos) y luego con la fenomenal ‘Black waves’ (una de las canciones del año claramente), que así como su título adelanta irá poco a poco desencadenando oleajes de arreglos que van desde la calma hasta agresivas explosiones, todo muy cercano al metal progresivo, ejecutado de manera brillante. 

‘Into the sleep’ será otra que irá desarrollándose sobre un blast beat constante pero que durante su estructura frenética dejará espacio a magistrales pausas (la batería acá es un manjar) para finalmente iniciar la recta final con otra pieza extraordinaria, ‘Born of nothing’, que durante ocho minutos será capaz de lanzarse a la épica, abriendo entre violines, desenfundando guitarras y oscuridad más adelante para ir cerrando en medio de un tétrico relato. Enorme. El trabajo podría haber cerrado en 45 minutos y nadie podría colocar un pero a semejante obra, sin embargo, aún habrá acá espacio para más. Me refiero a ‘The final failure’, otra pieza realmente increíble que arranca sobre los violines que cerraron a su antecesora para ir sometiendo al auditor a un paseo impresionante qué pasa (por primera y única vez en el álbum) por voces limpias, unos gruñidos  terroríficos y una estructura exquisita, digna de un verdadero genio que en Walk beyond the dark no solo encuentra su mejor obra a la fecha sino que uno de los discos del año. Que este sea mi último disco reseñado durante la presente década no puede sino ser un verdadero honor.  

9,5 / 10
¡Brillante!