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jueves, 10 de marzo de 2016

Jorge Gonzalez // Trenes // 2015

En su linea, íntimo y expuesto. 

Separar la edición de Trenes del difícil momento de salud que atraviesa Jorge González resulta una tarea imposible, además de absurda. Todo en estos 35 minutos que el chileno nos regala desprende presente, su desgastado estado vocal (las cosas como son, el hombre susurra prácticamente todo el disco), además del constante tono reflexivo que enmarca al álbum hablan de un instante muy particular en la vida del vocalista, pauteado por supuesto por el accidente cerebro vascular vivido hace casi exactamente un año.

Con todos los evidentes impedimentos que posee un disco grabado en medio de un delicado estado, Trenes se las arregla para entregar tres o cuatro buenos momentos, algunos muy armónicos y adornados por sencillos arreglos acústicos, ahí 'Nada es para siempre', 'Hay que creer' , 'Yo la vi' o 'Brillas' funcionan, las cuales se intercalan con personales relatos que más que canciones parecen ser interludios narrados en primera persona. 'Trenes' me parece lejos el mejor logrado de todos estos.

A dos años del notable Libro (2013), probablemente el mejor disco en la carrera en solitario de Jorge González, Trenes lo atrapa en un complejo momento. Sabemos que lo de él nunca ha sido la composición, en general ha llevado adelante una carrera bastante irregular (discos con joyas y bodrios en iguales proporciones) pero con todo, e incluso entendiendo este álbum casi como el capricho de un hombre enfermo que se ha negado a dejar de componer, me parece que ha vuelto a firmar un álbum tan íntimo como digno

Prácticamente todos los hitos en la vida de Jorge González están documentados en su música. Si seguimos su discografía podremos enterarnos con facilidad de todas las idas y vueltas por las que el hombre ha pasado, en ese sentido Trenes da muestras de la última de ellas, quizás la más complicada de todas, una en donde una vez más el cantautor, sin demasiada poesía ni adorno, expone su ser frente a nosotros. La personal jugada no queda más que agradecerla, así como toda su carrera. 

3.0 // Bueno, cumple. 

miércoles, 6 de enero de 2016

Grimes // Art Angels // 2015

Puente hacia (ojalá) algo (aún) mejor.
El nuevo disco de la canadiense Claire Boucher (o sea, Grimes) es uno de esos en donde cada una de sus canciones funciona como un potencial single, pese a que ninguna de ellas destaca particularmente sobre otra. Estamos entonces frente al mejor álbum de la vocalista a la fecha, uno que se entrega por completo a un synth pop muy cuidado, trabajado al detalle y lleno de exquisitos matices, los cuales lo vuelven un disco bastante especial pero al mismo tiempo fácil de disfrutar. 

Encontramos momentazos notables acá, sobretodo aquellos donde la artista filtra su voz al límite y nos invita a la pista de baile, ahí canciones como 'Kill V. Main' o 'Flesh without blood' funcionan muy bien, también cuando la mujer abraza el pop y las melodías contagiosas convence, buen ejemplo de esto es 'California' o aquellos temas donde las guitarras se entrometen en medio de teclados y sintetizadores, me refiero a la excelente 'Scream' (probablemente el mejor tema del álbum, la más sorprendente y explosiva al menos), 'Belly of the beat' o 'Art angels' (la canción). Hacia el cierre del disco el asunto inevitablemente redunda un tanto y asoma sus principales defectos: sobran temas y faltan highlights

Art angels es entonces, en lo suyo, un muy buen trabajo. Se deja escuchar sin problemas y consolida a la artista como una de las apuestas a tener en cuenta dentro del mundo del pop inteligente y elegante, ese que posee altas pretensiones en lo musical. Siento al disco eso si como un puente hacia algo mejor, algo que podría llegar en un siguiente trabajo. El tiempo dirá...


3.5 // Muy bueno !
                                                 

domingo, 3 de enero de 2016

Panopticon: Autumm Eternal (2015)

La contundencia de lo extremo.

El black metal debe ser con seguridad, dentro de la música extrema, el género que más sorpresas nos ha entregado a lo largo de la última década y acá estamos frente a otro proyecto a tener en cuenta y que frente a cada lanzamiento no hace más que consolidarse: Panopticon, que no es otra cosa que la "banda" del multi intrumentista Austin Lunn. Fiel a lo suyo, el compositor vuelve en 2015 con su sexto larga duración, a un año del que probablemente fue su álbum mejor logrado a la fecha (Roads to the north). Acá Lunn explora nuevamente el black atmosférico aunque esta vez se aleja un tanto de las incursiones folk para enfocarse en su arista más oscura y violenta. 

El álbum abrirá en medio de un bosque, 'Tamarack's gold returns' regalará cuatro minutos de cuerdas y violines para luego rápidamente acelerar las cosas con 'Into the north woods', que durante cuatro minutos nos azotará con potentes guitarras y guturales para cerrar en calma entre teclados y unas campanadas. Esta estructura tenderá a repetirse a lo largo del disco, cuatro a cinco minutos de metal extremo en su máxima expresión para luego cerrar con otro tipo de arreglos, aunque siempre marcando matices. Cuesta destacar algún tema en particular ya que todos poseen una contundencia técnica impresionante siendo (una vez más) la sucia producción el único defecto añadible al trabajo (¡cuánto daño le ha hecho la guerra del ruido a la música!).

Grandes momentos se viven con 'Autumm eternal' (la canción), la cual desde su agresividad irá incrementando intensidad incorporando teclados en medida que se acerca el cierre o la tremenda 'Sleep to the sound of the waves crashing', una muy furiosa que en medio del tema incorporará buenos juegos de violines. Otra realmente notable es la perturbadora 'Pale ghost', una pieza que conjuga a la perfección el poderío instrumental y las caóticas atmósferas que Lunn ha sido acá capaz de lograr, el resultado es impresionante.

Autumm eternal es entonces una muestra impecable del nivel al que la música extrema hoy ha sido capaz de llegar, conjugando la agresividad y oscuridad característica del black metal con ambientes que deambulan entre el caos y la tranquilidad, generando contrastes impecables y emociones por montón. Uno de los grandes discos que nos habrá dejado 2015 sin duda.

8/10
Excelente.

         

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Baroness: Purple (2015)

No ceden.
¡Última reseña de 2015! Y muchas gracias a todos quienes visitan este siempre humilde rincón.

Era uno de los discos más esperados del año y curiosamente llega a nosotros cuando este prácticamente acaba. Lo esperábamos básicamente por dos razones, primero por lo obvio: la carrera de Baroness venía en claro ascenso y había encontrado en el fabuloso Yellow & green (2012) un punto creativo altísimo en su carrera. Pero también estaban las circunstancias que rodearon la grabación del que vendría a ser el cuarto álbum de la banda, me refiero al terrible accidente ocurrido en 2012, el cual por poco se llevó la vida de algunos integrantes pero si apuntó la salida de dos miembros, quienes afirmaron "no tener fuerzas para continuar en la música". Muchos temimos por el fin de Baroness, sin embargo acá están, con fuerzas renovadas e intentando con su música superar el golpe.

Así como resulta imposible el no asociar ...And justice for all (1988) de Metallica a la traumática muerte de Cliff Burton, también Purple se encuentra marcado por el mencionado accidente. Frente al cual la banda (o lo que quedó de ella) tenía dos opciones: continuar el camino reflexivo de su anterior trabajo o botar la ira con un álbum de corte más agresivo, que es finalmente el camino que han escogido. Purple entonces es una verdadera descarga de rock duro, lo cual se aprecia desde el primer instante de disco, cuando 'Morningstar' abra los fuegos. Guitarras que se cruzan constantemente, bastante dinámica y un sonido "apretado" serán características desde un comienzo en un álbum que prácticamente no entrega tregua al auditor. Ahora, la pasada por 'Shock me' + ' Try to disappear' + 'Kerosene' es sencillamente irresistible, estructuras directas, coros con mucho gancho, potentes guitarras y una batería que todo el tiempo es protagonista llevan adelante un tridente que desde ya dejan claro que el disco no pretende bajar la intensidad. 

Entrando al nudo del álbum encontraremos un respiro en el instrumental 'Fugue' seguido de 'Chlorine & wine', la única apuesta sensible que conecta con los sonidos que la banda trabajó en su anterior disco pero que acá funciona como una verdadera isla. Este es el momento en que Purple acaba por convencernos y desde acá no quedara más que entregarse a la propuesta. Een la recta final como era de esperar el asunto retoma la velocidad y el derroche de energía en 'The iron bell' + 'Desperation burns' para acabar con un desgarrado medio tiempo titulado 'If I had to wake up'

Si tuviese que comentar un punto bajo en Purple tendría que detenerme en el sonido que han trabajado en la mezcla final, más achatado que nunca. Me parece inevitable el sentir que una producción más limpia le habría sacado más partido al exquisito trabajo de guitarras que Baroness suele realizar y que en esta ocasión queda oculto a causa de la intencionada producción. De todas maneras me parece que el disco logra el objetivo de expresar el momento de la banda mediante un golpe directo a la quijada del auditor, efectivo y potente, preciso (si hubo algo que criticarle a Yellow & green fue su innecesaria extensión) y dinámico. Da igual que el álbum llegue a nosotros acabando 2015 (yo los recuentos los hago entrado enero), Purple entra con méritos de sobra en cualquier lista. 

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Baroness:
2012 :Yellow & green

sábado, 26 de diciembre de 2015

Adele : 25 (2015)

Misión cumplida.

Quien diga que 21 de Adele fue uno de los grandes discos de 2011 estaría claramente exagerando. Por cierto que estuvo lejos de ser un mal álbum pero si llegó a vender lo que vendió (más de 30 millones de copias al rededor del mundo) fue básicamente por contar con una batería de singles incontestables. Individualmente el trabajo contó con 'Rolling in the deep', 'Someone like you' y la adictiva 'Set the fire to the rain', temas que estarán marcados a fuego en la historia y probablemente se sigan escuchando por décadas, y que por cierto, harían que hasta un álbum de Mariah Carey se volviese super ventas. 

El desafío entonces para un siguiente trabajo de Adele iba a dos bandas, primero había que verificar si efectivamente era capaz de entregar un disco algo más equilibrado (digamos, sin tanto relleno) y segundo (aunque esto tendía a ser solo morbo) observar si la mujer lograba volver a meterla en el ángulo con un par de temas de similar relevancia a las mencionadas. En ese sentido, 'Hello', el single de adelanto que llegó a nosotros un par de meses atrás me parece que cumplió con su objetivo. La escuchamos hasta el cansancio y gracias a su potente coro convenció de entrada, transformándose rápidamente en un nuevo clásico reconocible de la artista. No se si 25 cuente con otro tema así de instantáneo, el tiempo lo dirá, sin embargo algo si me parece clarísimo: gran parte del disco es un potencial single, acá hay temas para dar y regalar. 

Cuatro años tuvo Adele y sus productores para pensar la jugada, lo cual se aprecia con claridad al oír un disco en donde cada segundo de música que suena parece estar fríamente calculado. No han alcanzado a arruinar el producto eso si, y aquello hay que dárselos. 25 es un disco efectivamente equilibrado, que se da el gusto de salir de la balada con temas como 'Send my love', la excelente 'I miss you' (temón de comienzo a fin), la rítmica 'Water under the brigde' o tremendo cierre a cargo de 'Sweetest devotion' (otra gran canción a tener en cuenta), la única en todo el disco que se refiere a la reciente maternidad de la vocalista. Mención aparte me parece que merece la notable 'River Lea' (la única del disco producida por Danger Mouse), una que creo fue subestimada un tanto ya que con un par de vueltas más en la estructura habría sido una maravilla de proporciones, ahora, de todas maneras junto con 'I miss you' y 'Hello' representan el tridente de mayor peso del disco.  

Todas las pasadas más dinámicas del disco son tremendamente disfrutables y es quizás en las baladas donde el álbum se empantana un tanto al abusar a ratos del piano y la sentida balada, a estas alturas marca de la casa claro está. Ahí seguramente 'When we were young' o 'Remedy' corren con ventaja a la hora de ser singles promocionales, mientras que 'Love in the dark' + 'Million years ago' + 'All I ask', sin estar del todo mal (de hecho, el disco no tiene tema malo) caen en el mencionado abuso restándole puntos al global. Cualquiera de esas tres podría haber quedado como bonus y creo que nadie se quejaba.

En definitiva, Adele y su séquito, superan trotando el desafío. Olvídense del fenómeno del "one hit wonder", con 25 la inglesa ha estado a la altura e  incluso, asumiendo desde ya que el fenómeno obtenido con 21 es irrepetible, ha superado claramente como conjunto a su anterior trabajo. 25 es su mejor disco a la fecha.

7/10
Muy bueno.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Gepe : Estilo Libre (2015)

Sostiene el buen nivel. 

Tras el éxito obtenido en 2012 con GP, disco que sacó del anonimato al cantautor chileno Gepe, además de dejar uno que otro éxito de buena rotación entre las masas, caía de cajón el que todo lo insinuado en ese entonces debería ser profundizado en un siguiente trabajo, lo cual se confirma con Estilo libre, su último disco, al que le debía desde hace rato unas palabras. .

Con su quinto álbum, Gepe se lanza de lleno a todo aquello con lo que antes había coqueteado de forma parcelada. El folclor andino, las baterías electrónicas, melodías pop y temáticas urbanas, son absolutos protagonistas en Estilo libre, y potente demostración de todo esto es la primera mitad del disco. Oiremos acá una partida muy contagiosa y de corte popular en 'Marinero capitán' + 'Hambre', la cual dará paso al romanticismo meloso de 'TKM' ("Yo se que te gusta bailar reggaeton, comer papas fritas y hacer el amor...") , en un evidente intento por volver a tocar las teclas que tocaron 'Bacán tu casa' + 'Fruta y te' tres años atrás, y 'Punto final', un notable tributo a las calles de su comuna de origen: San Miguel. El mejor momento del disco llegará con la tremendamente chilena 'Melipilla' seguida de la exquisita 'Invierno', dos que combinan frescura y autenticidad, aspectos que son características en Gepe y lo llevan a marcar distancia importante con cualquier otro artista chileno del momento. 

La segunda parte del disco re incidirá sobre los mismos conceptos e inevitablemente bajará un tanto el nivel. De vuelta al andino en 'Fiesta maestra', luego una serie de correctas baladas en 'Siempre quiero lo que no tengo' + 'Piedra contra bala' + 'Ser amigos' para finalmente sonar simpático en 'A la noche', demostrando que aún le falta experiencia a la hora de generar temas realmente sabrosos. El cierre del disco llegará en tono Coldplay a dúo con Javiera Mena, intentando dar un cierre épico pero quedándose más bien en el dato freak. 

Convence Gepe con Estilo libre, se reconocen sus ganas de ir más allá con el trabajo de percusiones y encuentra dos o tres momentazos de nivel, sin embargo en el global se percibe la fuerte intención de sostener lo logrado tres años atrás con GP repitiendo el plato a momentos de manera casi idéntica, entregándonos un muy buen disco pero que finalmente apuesta por la continuidad.

7 / 10
Muy bueno.


Otras reseñas de Gepe:
2012 // Gepe // GP

martes, 22 de diciembre de 2015

Los Tres : Por Acanga (2015)

Por acá no. Por allá ...veremos.

Eso de que el mejor momento creativo de Los Tres está muy pero muy lejos, no es novedad. Tampoco el recalcar que cosas como Hágalo usted mismo (2006) o Coliumo (2010) parecen un chiste al lado de lo que la banda alguna vez trabajó. Sin embargo, a Los Tres (o lo que queda de ellos más bien) hay que darles el que pese a los pobres resultados lo sigan intentando. Un disco cada cinco años gran producción no es pero ciertamente más fácil sería no hacer nada. Siguen componiendo en su zona de confort eso si, y a juzgar por los resultados de su nueva entrega no pretenden salir de ahí. La cosa es que en 2015/16 han decidido volver con un disco dividido en dos partes, la primera de ellas la conocemos desde hace un tiempo y se titula Por acanga, un EP compuesto por seis temas, la segunda ellos sabrán cuando verá la luz. 

Según ellos "ya nadie escucha discos completos" y la idea es "no agotar". La verdad es que en lo personal me daría lo mismo oír tres, seis o doce canciones de corrido de esta (ya no tan) nueva versión de Los Tres con tal de volver a oír a una banda con ganas de demostrar algo, a estas alturas lo que fuese. Sin embargo, en Por acanga el piloto automático ha vuelto a ser protagonista, y solamente en una canción de estas seis se percibe vida, alma, hambre o rabia, llámenlo como quieran. Me refiero a 'A palos con el águila', la única de estas seis que gracias a su sonido e irreverente "¡Qué chucha es lo que quiere...!" logra ir más allá de lo evidente. ¿Y el resto? Lo mismo de siempre y peor. Porque lo de Alvaro Henríquez + Titae Lindl a estas alturas es tan pobre que incluso suenan al nivel de sus imitadores más baratos (si 'Quizás con quien' o 'Cuentos sin final' vienen en un nuevo disco de Los Bunkers, yo no me sorprendo).

Al menos antes estaba Angel Parra en la banda para contrarrestar opiniones, hoy, con el barco capitaneado en solitario por Henríquez no queda más que conformarse con esto: una o dos canciones decentes cada cinco años. Poco para un tipo que alguna vez fue vanguardia a nivel latinoamericano. 

3 / 10
Muy Malo.



Otras reseñas de Los Tres:
2010 // Los Tres // Coliumo

domingo, 20 de diciembre de 2015

Foo Fighters : St. Cecilia (EP, 2015)

No repuntan. 

Con el paso de los años me he ido distanciado de Foo fighters, lo admito de entrada. Sin rencores ni molestias pero yo me quedé en In your honor, aquella maravilla sub valorada de 2005 que me parece conjugó a la perfección hambre y talento por parte de la banda. A partir de entonces hemos tenido solo momentos de los Foo, los que claramente han ido de más a menos: Echoes, silence, patience & grace (2007) más de algún temón nos dejó (pero solo eso), lo mismo (aunque peor y más acomododados) con Wasting light (2011) y recientemente el asunto tocó fondo de la mano de un flojísimo Sonic highways (2014). El cuesta abajo creativo de Foo fighters parece tan natural como evidente, y bueno, no los vamos a culpar, veinte años de carrera pesan en cualquiera.

En ese sentido, Saint Cecilia, su más reciente y breve entrega la verdad es que no entusiasma demasiado. Estos cinco temas, presentados como un regalo a los fans y al mismo tiempo como un homenaje a las víctimas del terrorismo desatado recientemente en Paris (extraña combinación, eh?), sostienen la tendencia de cualquiera de los últimos discos de la banda, es decir, una de cal y otra de arena constantemente.

Nos ilusionamos cuando la banda desenfunda guitarras y su reconocido amor por Motorhead en 'Savior breath' o 'The neverending sigh' (¡que lástima que esta no suelte el solo que insinúa hacia el cierre!) pero nos quedamos mirando el techo mientras suenan cosas tan flojas y predecibles como 'Saint Cecilia' (la canción) o 'Sean'. La balanza tiende a inclinarse hacia el positivo cuando 'Iron rooster' llega a nuestros oídos, un medio tiempo que enlaza acústicas con teclados transformándose en los cuatro minutos más interesantes que contiene el EP y la esperanza de que algo aún podría venir para Foo fighters, aunque por ahora, la banda sostiene la tendencia de componer sobre una hamaca.

2.5 // Nada especial 


Otras reseñas de Foo Fighters:

miércoles, 16 de diciembre de 2015

MuteMath : Vitals (2015)

4/4

Tres discos, cada uno mejor que el anterior, es el notable registro que antecedía al (esperado) nuevo álbum de Mutemath, con seguridad una de las bandas más interesantes que nos ha dejado la última década (aunque el mundo no se entere). Se tomaron su tiempo eso si, cuatro largos años para pensar y re pensar la jugada que sucediese al fantástico Odd soul (2011), disco con el cual la banda sorteó el desafío del siempre complicado tercer disco, encontrando en ese entonces un sonido maduro, creativo y potente al mismo tiempo. Sin embargo, independiente de la innegable calidad del mencionado, la necesidad de replantear su presente se tornaba inevitable. Dicho en simple: en aquella dirección habían tocado techo y era difícil que superaran lo realizado. Eso sin mencionar un punto no menor: de algo hay que vivir y muy buena será la banda pero estaba en el aire la necesidad de expandirse en materia de popularidad.

Frente a la tarea han decidido alejarse de todo antes trabajado, abrazando sonidos mucho más ligeros y cercanos al pop, disfrazándose por momentos de Maroon 5 y similares, perdiendo para muchos parte importante de su identidad musical aunque conservando el impecable tacto melódico que desde siempre ha sido característica en Mutemath.  

Los teclados y sintetizadores son absolutos protagonistas por tanto en Vitals, lo cual se aprecia desde un comienzo cuando en temas como 'Joy rides' , 'Light up' o 'Monument' se lanzan a la pista de baile. Percibimos entonces a una banda suelta de cuerpo pero insisto, impecable a la hora de generar melodías tan contagiosas como contundentes. Prueba de lo que menciono es la pasada por la enorme 'Stratosphere' y la preciosa 'All I see' (Radiohead una vez más presente como clara influencia de la banda), posteriormente un instrumental y vuelta a la carga con otro gancho incontestable: 'Composed' + 'Used to'. A estas alturas no me queda ninguna duda: estamos frente a un nuevo gran disco de Mutemath y solo falta verificar si el asunto cierra de buena forma. 

Entrando en la recta final, 'Best of intentions' retomará la dinámica disco con que el álbum había comenzado, no es un mal tema pero corta de golpe el buen nivel que Vitals venía sosteniendo desde un comienzo. Le sigue un nuevo instrumental para luego cerrar en calma con una correcta 'Safe if we don't look down' y la impecable intensidad de 'Remain', sin duda alguna lo mejor que suena en la última pasada. 

La responsabilidad de encarar un pasado prácticamente sin ripios no es moco de pavo, pero los Mutemath han logrado nuevamente convencer en base a un trabajo en apariencia ligero pero que en realidad, salvo excepciones, rara vez pierde consistencia. Es cierto, han sacrificado parte de su identidad pero han logrado expandir sus límites sin perder calidad. En opinión de quien escribe, siguen muy arriba. 

7/10
Muy bueno.




Otras reseñas de Mutemath:
2011 : Odd Soul

sábado, 12 de diciembre de 2015

Coldplay: A Head Full Of Dreams (2015)

Una golondrina no hace verano.

Es absurdo negarlo: muchos nos habíamos ilusionado tras la aparición de Ghost stories (2014). Nos ilusionamos y sorprendimos con un disco sencillo, sensible y repleto de buenas canciones. Sin embargo, a un año de dicho lanzamiento el espejismo se ha disipado, recordándonos de golpe en donde efectivamente se encuentra la música de Coldplay por estos tiempos. De vuelta entonces a la fiesta (una muy mala por cierto), al confeti y la serpentina, al mal gusto, a las colaboraciones que nada aportan, pero por sobretodo, de vuelta a la apuesta nula. Y es que yo al menos no veo problema en que una banda aligere su sonido... ¡pero que lo hagan bien! Que para mamarrachos ya tenemos a muchos. 

Olvídense entonces de Ghost stories, A head full of dreams es la continuación lógica del pésimo Mylo Xyloto (2011) y por ende mucho más allá no va. Funcionan eso si (digamos, entretienen) canciones como 'Adventure of a lifetime', la alegre 'A head full of dreams' (imposible con esta no imaginarse los papelitos en el aire) o las baterías electrónicas de 'Birds', sin embargo, prácticamente todo el resto del disco se sumerge en medio del tedio ('Amazing day'), el coro predecible ('Fun') y un sonido artificial con el que resulta imposible conectar ('Hymn for the weekend', colaboración con Beyonce forzada a más no poder). 

En lo personal tiendo a admirar a las bandas que arriesgan lo ganado en algún momento de su carrera, pero lo de Coldplay ha ido en otra dirección, una muy irregular y que en esta ocasión se ha vuelto a olvidar de la música apostando por las formas, descuidando el fondo, pero finalmente fallando en prácticamente todo entregándonos un disco repleto de canciones livianas, malas y en general, aburridas.


4 / 10
Malo 


Otras reseñas de Coldplay:

viernes, 27 de noviembre de 2015

Ought // Sun Coming Down // 2015

Exquisito desenfreno. 

Y lo han vuelto a hacer. Conscientes de las buenas sensaciones dejadas por su debut en 2014, los canadienses de Ought no han dejado pasar demasiado tiempo para volver a golpear la mesa. Repiten la fórmula eso si, echando mano nuevamente a ese rock frenético que sigue mostrando influencias del lo fi noventero, que abraza sin temor al post punk y rinde culto a su inevitable referencia, la de David Byrne y los Talking heads.

El disco abre y nos rendimos de inmediato. 'Men for miles' acelera e impacta con su desenfreno, constante aceleración y esa estructura caótica que hacia el cierre te deja incluso con gusto a poco, como si un par de minutos más de improvisación hubiesen venido bien. 'The combo' + 'Sun coming down' (la canción) entregarán momentos más ruidosos aún, con una banda completamente entregada al post punk mientras que 'Passionate turn' trabajará tiempos más calmos y 'Beautiful blue sky' funcionará como una verdadera montaña rusa de intensidad. En su recta final, y tal como ocurría en el debut, el disco cansa un poco encontrando ahí su principal (y quizás único) defecto, ahora, de todas maneras el cierre a cargo de 'Never better' es tremendo, con una banda desenfundando nuevamente lo mejor de su repertorio.

Con Sun coming down entonces Ought regala dos o tres momentos de altísimo nivel, más un viaje que continúa gozando de una frescura que contagia. Las armas utilizadas, como suele ocurrir con un segundo disco, son similares a las del debut por lo que el desafío de crecimiento queda instalado desde ya previo al siempre complicado tercer trabajo. Por ahora eso si, la banda se consagra como una de las sorpresas más gratas de los últimos años. 

3.5 // Muy bueno !!!

Otras reseñas de Ought
2014 // Ought // More than any other day

martes, 24 de noviembre de 2015

Deafheaven: New Bermuda (2015)

Fórmula efectiva.

Los amantes de las etiquetas deben estar desesperados con Deafheaven, si hasta les inventaron una: el blackgaze. Y es que a estos californianos resulta realmente difícil encasillarlos dada la interesante mixtura de estilos que vienen generando desde hace al menos cinco años, la cual encontró en Sunbather (uno de los buenos discos que oiremos durante la presente década) su aparente máxima expresión, digo aparente ya que está por verse hasta donde los tipos logran llegar con su música. 

El caso es que, a dos años del mencionado trabajo, los tenemos de regreso dispuestos a enfrentar las altas expectativas generadas y lo hacen con New Bermuda, su tercer álbum.

Con una ejecución impecable, este inicia con 'Brought to the water', un tema veloz, oscuro, con una dinámica que hasta los cuatro minutos no da tregua para luego dar paso a una sección melódica, que a momentos llega a ser hermosa. Son casi nueve minutos de una banda consciente de que el primer golpe debía ser efectivo, y así ha sido. 'Luna' es una que insistirá sobre el mismo sonido, nuevamente sin dar respiro el tema abre con un fraseo muy similar al ejecutado en 'Brought to the water' para a los seis minutos sacar el pie del acelerador y entregar un momento de calma. Es un buen tema pero junto a el aparece un primer problema: la evidente repetición de la fórmula. De hecho el tercer tema, 'Baby blue', caerá en lo mismo, abrirá muy densa (se diferencia en ese sentido a las dos anteriores) pero al rato romperá la dinámica para entregar un cierre limpio y luminoso. Es un buen momento de todas maneras, pese a la redundancia.

El mejor tema del álbum es sin lugar a dudas 'Come back'. La primera hasta acá que propone algo diferente, abriendo en medio de la tranquilidad con una agradable sección de cuerdas + batería para luego desenfundar un emotivo solo de guitarra y preparar la entrada de George Clarke, que vocalmente acá sigue entregándolo todo. Llegamos así al cierre del álbum, sonará entonces el medio tiempo 'Gifts for the earth', que si bien durante su primera mitad apuesta por algo interesante acaba por deshacerse entre los lugares melódicos comunes que abundan en el disco. 

En definitiva: la pasada por los 45 minutos de New Bermuda no deberían decepcionar a ningún seguidor de la banda, encontramos acá momentos caóticos que se equilibran con notables pasajes de calma, todos ejecutados de manera impecable y efectivos en lo suyo. ¿El problema? Dos más bien, el primero guarda relación con la producción: es realmente lamentable lo mal que suenan muchos discos de metal en la actualidad pero bueno, ese es tema para otra reseña. Y lo segundo tiene que ver con lo ya mencionado, la repetición de una fórmula que coloca al álbum un par de peldaños por debajo de su antecesor. 

Deafheaven no decepciona con su tercer álbum pero tampoco va por mucho más, mantiene a la banda en su zona de confort ganando algo de tiempo mientras nuevas ideas acaben de llegar. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Deafheaven:

jueves, 19 de noviembre de 2015

Beach House: Thank Your Lucky Stars (2015)

Grato complemento.

Nos sorprendieron sin duda. Tan pronto nos olvidábamos del normalito Depression cherry apareció la noticia: Beach house tenían un nuevo álbum listo para ver la luz. Fruto de las mismas sesiones del mencionado, aunque con una idea sonora diferente - afirmaba el dúo previo a la aparición del que vendría a ser su sexto disco. Y bueno, con este viviendo entre nosotros desde hace un buen tiempo a la fecha, podemos afirmar que efectivamente se aprecian matices respecto a su hermano inmediato, en Thank your lucky stars apreciamos a una banda más limpia, que se enfoca en las melodías para de paso marcar distancia con los densos y ruidosos ambientes que abundaban en Depression cherry

El disco abre con ternura, y Victoria Legrand convence de entrada interpretando una dulce y amigable 'Majorette'. Ahora, desde este punto la verdad es que el álbum no se distanciará demasiado, continuará navegando sobre la calma con 'She's so lovely' + 'All your yeahs', incorporará leves distorsiones en 'One thing' pero retomará rápidamente la melancolía en 'Common girl'. La recta final no desentona, encontrando gratos momentos en las guitarras de 'Elegy to the void', probablemente el mejor tema del disco, y en el emocionante cierre que se vive con 'Somewhere tonight'

Thank your lucky stars acaba sobre la inevitable sensación de que con algunos de estos diez temas y otros de Depression cherry se pudo armar el que habría sido uno de los grandes discos del año. Sin embargo, no estamos acá para escribir acerca de lo que pudo ser, y en ese sentido este regalo de Beach house, si bien me parece supera el nivel de su inmediato antecesor, carece de la intensidad de este, por lo que al final mucho más allá de sus gratas y tranquilas melodías no logra llegar. De todas maneras el dúo conserva el filo y entrega momentos de indudable calidad. En lo suyo siguen siendo grandes. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Beach House:
2015 // Beach house // Depression Cherry
2012 // Beach house // Bloom

domingo, 15 de noviembre de 2015

John Grant: Grey Tickles, Black Pressure (2015)

"Rebeldía, humor, astucia e ironía..."

En su linea. Crudo, visceral y con su siempre singular sentido del humor, llega a nosotros el tercer álbum en solitario de John Grant, quien vuelve a enfrentar sus fantasmas componiendo y exponiendo sin demasiada poesía su sentir. En ese sentido Grey tickles, black pressure es un álbum que no contiene desperdicio, con una narrativa tan divertida como personal que enmarca al cantautor inglés como uno de los personajes más lúcidos de la escena actual. 

Realizando una comparación con los dos álbumes anteriores de Grant resulta llamativo el que en esta ocasión el vocalista se haya inclinado hacia la linea más ligera de estos, dándole continuidad a los coqueteos electrónicos insinuados en canciones como 'Black belt' y escapando un tanto de la fórmula balada  + piano + guitarra. El resultado es notable, y si bien el disco abre despotricando desgracias en la notable 'Grey tickles, black pressure' (la canción), en donde se despacha lineas tan notables como "Pero hay niños que tienen cáncer, ahí no puedo competir...", rápidamente el asunto se volverá más ligero gracias a la juguetona 'Snug slacks', la explosiva declaración de despecho que es 'Guess how I know' o las divertidísimas 'You & him' o 'Voodoo doll'. Entre estas dos sonará un agradable medio tiempo acústico titulado 'Down here' (perfume a Beck y Bowie se respira acá), dando cierre a una primera mitad que no muestra punto bajo. 

Con las baladas 'Global warning' + 'Magma arrives' aparecerá el John Grant tradicional, sin embargo, la zona de confort se abandonará rápidamente con la aparición de las oscuras 'Black blizzard' y ' 'Disappointing' , muy David Byrne ambas. Y si de extravagancias se trata, los doce minutos finales compuestos por la dupla 'No more tangles' + 'Geraldine' no hacen más que corroborar la confianza de un hombre que en plenos cuarenta ha venido a encontrar el que probablemente sea el mejor momento creativo de su carrera. 

Para Grey tickles, Black pressure claramente Grant no se ha dejado nada en el tintero: guitarras, teclados, vientos y múltiples sintetizadores acompañan sus mensajes llenos de rebeldía, humor, astucia e ironía. Y mientras el disco acaba, con una pequeña susurrando un potente mensaje ("El amor es paciente, el amor es amable. Siempre protege, siempre persevera. El amor nunca falla") reparamos en lo espontaneo y talentoso que acabamos de oír. Sin lugar a dudas otro de los grandes discos de este 2015.

8/10
Excelente.

jueves, 12 de noviembre de 2015

The Maccabees: Marks To Prove It (2015)

"Víctimas de las circunstancias..."

Internet llegó para cambiarlo todo. De pronto la industria de la música se vio en jaque, al punto en que hoy ningún medio de comunicación puede manejar nuestros gustos o al menos tienen menos margen de llegada en relación a décadas anteriores. 

Pero también es cierto que el fenómeno prácticamente acabó con las grandes bandas de rock. Sin una radio influyente en el oído medio y con MTV acabado, somos nosotros los que debemos ir hacia la música, lo cual inevitablemente ha vuelto a la escena algo más elitista. Es así como grandes álbumes aparecen y aparecen, pero el público corriente, ese que no compra discos sino que solo se conforma con el hit del momento, no se entera y sigue optando (sobretodo dentro del rock) por la nostalgia en lugar de la novedad. 

Y bueno, toda esta introducción a propósito del cuarto álbum de The maccabees, quienes lucen víctimas de las circunstancias mencionadas, al punto de que han dado un paso enorme dentro de su discografía y entregado uno de los buenos discos que nos dejará este 2015, uno que en otro momento de la historia se habría colado sin problemas en la memoria colectiva con más de alguna canción pero que hoy injustamente pasa prácticamente desapercibido para la inmensa mayoría. 

Marks to prove it es, ante todo, un disco de grandes canciones, uno de esos álbumes que coquetean con el rock y el pop en iguales magnitudes saliendo en ambos casos bien parados. Aceleran en ocasiones, entregando impecables dosis de un inquieto rock & roll en 'Marks to prove it' (la canción), encuentran tonos épicos en las explosivas 'Kamakura', 'ww1 portraits' o la ascendente 'Spit it out', regalan agradables medios tiempos en la etérea 'Ribbon road' o la experimental 'Riven song' y cuando exploran la balada lo hacen bien tanto con guitarra en mano ('Silence') como cuando se sientan al piano ('Slow sun')

The maccabees encuentran así su mejor disco a la fecha, un álbum ameno, bien compuesto e individualmente potente, repleto de muy buenas y emocionales canciones. Se percibe a una banda honesta, visitando quizás lugares comunes por momentos (no descubren nada remotamente nuevo) pero en lo suyo los tipos cumplen de sobra. Aunque el mundo no se entere...

¿Canciones? 'Ribbon road', 'Spit it out'.

8/10
Excelente.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Monster Magnet: Cobras And Fire : The Mastermind Redux (2015)


Tras una década trabajando prácticamente en el anonimato sonidos cercanos al hard rock, los liderados por el gran Dave Wyndorf acertaron de lleno en 2013 con su regreso a la psicodelia en The last patrol. De hecho, tan buena recepción obtuvo dicho disco que, a falta de nuevo material, la banda decidió en 2014 lanzar un refrito de este titulado Milking the stars: a re-imagining of last patrol y en este 2015 vuelven a repetir el chiste con una revisión de The mastermind (2010). El ejercicio no cabe duda es excesivo (la portada anticipa lo que se viene), sin embargo, en absoluto desechable. 

Siendo precisos, Cobras and fire pasa por ácido siete temas del Mastermind, complementa con un notable cover de los Temptations, agrega un par de ideas sueltas y nos regala un viaje cargado al space rock que no entrega concesiones. En relación a las versiones originales, la mayoría de las canciones no presentan cambios de estructura sino más bien de arreglos, 'She digs that hole', por ejemplo, conserva su categoría de hit inmediato mientras que 'The mastermind 69' o  'When the planes fall from the sky' se transforman en un viaje psicodélico de proporciones, el cual se complementa de manera impecable con la efectiva 'Watch me fade' o los nueve minutos de 'Cobras and fire (Hallucination bombs)', una en donde no cabe más que dejarse llevar por la experiencia propuesta. Otra de las revisiones interesantes se marca con 'Gods, punks and the everlasting twilight', la cual baja un poco las revoluciones en relación a la versión de 2010 entregándole un grado de intimidad importante al tema. 

No todo acá es perfecto eso si, poco aportan 'The titan' o 'Time machine', que no son más que versiones instrumentales de las de 2010 mientras que el cierre a cargo de 'I live behind the paradise machine' es un exceso de principio a fin. Con todo, el ejercicio que Monster magnet propone en esta ocasión es interesante y logra por momentos importantes rescatar un disco que efectivamente merecía un tratamiento un poco más refinado, una producción diferente a la original que le permitiese lucir de mejor forma.

Gana tiempo con esta jugada Dave Wyndorf y logra conservar nuestra atención en sus jugadas, esperemos eso si que las revisiones lleguen hasta acá y el hombre se concentre al fin en el sucesor del gran Last patrol


6/10
Bueno, cumple.


Otras reseñas de Monster Magnet:
2013 // Monster magnet // The last patrol 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Ahab: The Boats Of The Glen Carrig (2015)


El peso de los alemanes de Ahab está de regreso. Tras tres años de silencio, y luego del notable The giant (2012), aquello que los amantes de las etiquetas han titulado como funeral doom vuelve a desenfundarse con un talento que continúa sorprendiendo. Tan solo cinco piezas y casi una hora de duración es lo que Ahab nos entrega en esta ocasión, una verdadera sobredosis de lo que mejor saben hacer: ese sonido denso, espeso, que avanza y envuelve lentamente tu cabeza con verdaderas oleadas de oscuridad, lo cual por cierto contrasta completamente con el colorido de la portada, eso hay que decirlo.

Los diez minutos de 'The isle' son los encargados de abrir el disco. Acá oiremos un calmo relato que acabará explotando entre guitarras y soberbios guturales, a medio tema una preciosa parada acústica y hacia el final un solo completará una estructura fascinante, el comienzo de un álbum que no se quedará solo en esto. 'The thing that made search' es aún más densa, ahondando en el tono fúnebre de la banda mientras que 'Red foam (The great storm)' es mucho más violenta y de dinámica más veloz, la interpretación vocal es fenomenal y la potencia de la banda se percibe a tope. Ahora, con los quince minutos (!!!) de 'The weedmen' el asunto vuelve a sus cauces habituales, nuevamente densas estructuras, cargadas al riff de peso y a las lentas oleadas de guitarras que van y vuelven todo el tiempo, de igual forma 'To mourn job' cerrará el disco de manera notable, enlazando voces limpias con guturales, distorsionándolo todo para luego entregar una notable pausa, digna de unos tipos que se manejan a la perfección en lo suyo.

Dentro de la música extrema Ahab se mueve entre margenes que claramente no son para cualquier oído. Su música es compleja y difícil de seguir, sin embargo, con su cuarto disco han vuelto a demostrar hasta donde son capaces de llegar, conjugando con maestría belleza y oscuridad en iguales proporciones. Dentro del estilo siguen siendo de lo más interesante que existe. 

7/10
Muy bueno.

 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Dave Gahan & Soulsavers: Angels & Ghosts (2015)


Tal parece que el trabajo realizado para The light the dead see (2012)  dejó buenas migas entre Dave Gahan y la dupla de productores Machin + Glover, buenas relaciones que tres años más tarde han desembocado en un nuevo álbum, el cual en estricto rigor corresponde al quinto de Soulsavers (recordemos que los tres primeros contaron con la presencia de Mark Lanegan en las voces). Y si el de 2012 resultó ser un experimento excesivamente íntimo y difícil de llevar en lo musical, en Angels & ghosts hemos logrado ver a un trío logrando mejores cosas, encontrando una química un poco más explosiva que en el debut. Dicho en simple: la dinámica de Soulsavers continúa siendo oscura pero fluye de mucho mejor forma, ayudados en esto quizás por el ímpetu de un Gahan que ya en Delta Machine (lo más reciente de Depeche Mode) había logrado dar con un particular carácter en las interpretaciones, aspecto que acá ha exacerbado.   

El disco abre de buena forma con la dupla 'Shine' + 'You owe me', en la primera Gahan cubre absolutamente todo con su característico grave registro y es acompañado únicamente por el slide de una guitarra más una sutil batería que marca los tiempos mientras que en la segunda percibimos al trío en plan banda rock logrando un notable y profundo tema, algo similar encontraremos más adelante en 'Don't cry', otra en donde el trío desenfunda los aspectos más crudos de su sonido. 'Tempted' es una que cuesta en primera instancia pero que poco a poco comienza a mostrar sus matices hasta acabar explotando hacia el cierre, es una gran canción que se ve complementada a la perfección con 'All of this and nothing', un single incontestable que ya nos lo habríamos querido en una nueva entrega de Depeche Mode (los arreglos del tema recuerdan incluso un poco lo que estos realizaron años atrás en 'Dream on'). 

Ahora, si hasta aquí el disco había funcionado a la perfección, lamentablemente entrando en su segundo mitad comienza a entramparse entre una serie de baladas. 'One thing', por ejemplo, es una que pese a entregar una agradable y sentida melodía acaba perdiendo fuerza en medida que avanza mientras que 'Lately' o el cierre a cargo de 'My sun' tampoco nos dicen demasiado. De toda esta pasada final solamente el inquietante tono fúnebre de 'The last time' me ha parecido digno de destacar, poco para un disco que me parece merecía un mejor cierre. 

Con todo, Angels & Ghosts mejora bastante la oferta frente a lo que el trío había entregado tres años atrás y consolida además a Soulsavers como una propuesta a tener en cuenta a futuro. Hay vida para Dave Gahan fuera de Depeche Mode, lo cual no deja de ser una grata señal.  

7/10
Muy bueno.