"La canción valiente es canción para siempre..."
Destacarán acá las composiciones de Flavio, abriendo con ese himno generacional que fue 'Mal bicho', de característicos vientos (en ese sentido la canción está hermanadísima con la ya mencionada 'Matador') y una serie de líneas que disparan sin miedo en contra del racismo y los autoritarismos ("Que me hablás de privilegios / De una raza soberana / Superiores, inferiores / Minga de poder..."). Más adelante las temáticas peliagudas volverán a aparecer, primero en 'Paquito' y sus referencias a la discriminación a causa del contagio de VIH ("¡¿No era solo cosas de maricas y adictos?! - Grita su padre / Y se pregunta en que pudieron fallar..."), la sabrosa 'Raggapunkypartyrebelde' ("Gano poco, gano mal, tengo poco que comer / Pero tengo para bailar y eso si está bien...") y, por supuesto, la furiosa y rockera 'Las venas abiertas de América latina', que en menos de tres minutos resume a la perfección el carácter indómito y salvaje que derrocha este álbum.
Todo lo anterior se conjugará con los aportes del saxofonista Sergio Rotman en el reggae de 'Ciego de amor', en el ska de 'Miami' y en la revolucionaria 'Hora cero' (dedicada al guerrillero nicaragüense Augusto Sandino), además de pasadas cargadas al baile en la exquisita 'Carmela' (compuesta por el baterista Fernando Ricciardi), 'Reparito', la joya escondida que es 'Padre nuestro', 'Muerte querida' y la balada 'Estrella de mar', todas estas últimas escritas por Gabriel Fernández Capello, o sea, Vicentico. Por cierto, a todo lo anterior habría que sumar además la influencia internacional que recibió el álbum, reflejado en la tremenda versión presentada del clásico beatlesco 'Strawberry fields forever', que incluyó la mítica participación de Debbie Harry de Blondie, así como la producción a cargo de Tina Weymouth y Chris Frantz, miembros históricos de Talking heads.
La multiplicidad de autores y/o participantes es algo que desborda en Rey azúcar y el momento inspirado que vivía cada integrante ciertamente colaboró en la entrega de un álbum enorme tanto en términos de estilos, arreglos como temáticas. El mejor álbum en la carrera de Los fabulosos cadillacs sin lugar a dudas y uno desde donde la banda solo podía comenzar a desvanecerse. El futuro les depararía un experimental (y fallido) Fabulosos calavera (1997) para acabar cerrando su historia con La marcha del golazo solitario (1999), dos álbumes curiosos y dignos de análisis que espero abordar en 2027 y 2029 si la vida me lo permite. Será hasta entonces...
¿Canciones? 'Mal bicho', 'Carmela', Raggapunkypartyrebelde', 'Las venas abiertas de América latina' y 'Padre nuestro'.
9/10
Brillante.

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