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sábado, 10 de octubre de 2026

Five Finger Death Punch: Legacy (2026)

 "Lo mismo una y otra vez..."

Hablando de discos monótonos plagados de lugares comunes: el último de Five finger death punch. Una banda que definitivamente no parece aspirar a nada más que esto, dar vueltas en el mismo álbum una y otra vez. Lo cierto es que podrías tomar cualquiera de las canciones del anterior Afterlife (2022), intercambiarla por las de este Legacy y no encontrarías diferencia alguna. El mismo sonido, la misma producción, idénticas intenciones... 

¿Qué encontramos acá por tanto? Nuevamente diez canciones (que parece ser la cifra mágica que el mercado indica hoy como "adecuado") que oscilan entre ese rock meloso, contenido y tremendamente monótono, una especie de Disturbed pasado por agua (lo que ya es bastante decir) que jamás sorprende, nunca escapa de los moldes ni estructuras típicas (estrofa/coro/estrofa/coro). Canción a canción lo que suena es un conjunto de guitarras inofensivas y  vocalizaciones de manual para un álbum que pareciera todo el tiempo conformarse con el mínimo, al punto de que si alguien me dice que varias de estas canciones están compuestas por una IA, me lo creo...

Y eso, no da para más. De los peores discos que habré oído este año, si es que no el peor...

3/10
Pésimo.


Otras reseñas de Five finger death punch:
2022: Afterlife

martes, 6 de octubre de 2026

Mastodon: Marrow Deep (2026)

"Entre lo sombrío y la esperanza..."

Nuevamente la tragedia. Si Crack the skye (2009) estuvo marcado por el suicidio de la hermana de Brann Dailor (de apenas catorce años) y Hushed and grim (2021) por la muerte de Nick John, manager histórico de la banda, este 2026 llegó empapado en dolor para Mastodon, primero con el fallecimiento de la madre de Dailor un año atrás y luego con la noticia del accidente fatal sufrido por Brent Hinds, herida que seguro marcará el destino de la agrupación. Este Marrow deep llega a nosotros por tanto en medio de un aire especial, una sensación que oscila entre lo sombrío y la esperanza, pues lo que tenemos acá es a una banda que ha intentado rearmarse con lo que les queda, construyendo un trabajo que no le hace el quite a la tristeza provocada por la pérdida; esto mediante doce canciones que en poco más de sesenta minutos vuelven a entregar esa versión que conecta de manera notable la dureza del sonido de Mastodon con su arista más sensible.

En búsqueda de dar con la tecla adecuada la banda ha colaborado en producción con un curioso tándem, el sueco Patrik Berger (que viene del mundo del pop) + Kurt Ballou (histórico guitarrista de Converge), y además han incorporado a dos integrantes a la formación, Nick Johnston en guitarra y Joao Nogueira en teclados, ahora, lo cierto es que toda esta nueva experiencia ha llegado a buen cause, las ideas han fluido por lo que Marrow deep ha acabado funcionando a la perfección. No es un disco fácil (¿alguno de Mastodon lo ha sido?) pero si es un álbum que logra transmitir de manera impecable una sensación de contundencia, de fuerza en los arreglos e interpretaciones vocales, con el constante duelo entre Troy Sanders + Brann Dailor luciendo en excelente forma. Lo anterior lo apreciamos rápidamente cuando las líneas apocalípticas de 'Barbarians blood' emerjan ("Estamos en peligro / Perdiéndolo todo / Como el fuego / Quemando lo que alguna vez amamos..."), seguida de 'Poisonous weapons' + 'Your ghost again', siendo este el primer momento marcadamente emocional del álbum, el cual encontrará complemento en la sólida 'Snakes for dinner', también esta con claras referencias a aquella pérdida que te deja ante preguntas sin respuestas ("Cuando te fuiste tomaste la luna y las estrellas / Enterrándolas profundo en el océano / Cuando te fuiste tomaste nuestros corazones y mentes / Todo lo que pude encontrar bajo la mugre fueron recuerdos...").

La labor de los nuevos integrantes (guitarra y teclado) se sentirá por primera vez con fuerza en la sección instrumental de 'Out like a bomb' así como en la recta final del disco, esos quince minutos armados por dos joyas psicodélicas y experimentales como la setentera 'The vanishing', esta con la particularidad de contar con la participación del mítico Geezer Butler en el bajo (el favorito de la madre de Dailor, por cierto) + 'The three fates', esto no sin antes haber pasado por otra serie de momentos desbordantes en energía como los que se viven con 'Golden spires', la absolutamente furiosa 'A vampire's demeanor' o el notable giro de temperamento que entrega 'Moth and bone', una que abre en medio de la más exquisita calma para luego ir regalando explosiones sucesivas.

Como detalle está el de costumbre: la extensión. Considerando lo monocorde del sonido de Mastodon, dos o tres temas menos habrían ayudado a la experiencia global, sobre todo considerando el que acá, tal como en el pasado Hushed and grim (2021), existen momentos en que la banda explora un tanto fuera de la caja, sin embargo, estos terminan quedando algo escondidos entre tanta canción que la banda incluye en la lista. Ahora, con todo, la banda ha vuelto a entregar un trabajo de alto vuelo. Marrow deep conjuga de gran forma la tecla emotiva del metal, esa que ya habían tocado unos años atrás y que acá han vuelto a desarrollar. Uno de los buenos discos del año.

¿Canciones? 'Your ghost again', 'A vampire's demeanor'  y 'The vanishing'.

8/10
Excelente.

viernes, 2 de octubre de 2026

20 Años De... Mastodon: Blood Mountain (2006)

 "Furioso, dinámico y cambiante..."

Mirado a distancia, existió un antes y un después para Mastodon a partir de Crack the skye (2009), un álbum donde los estadounidenses bajaron un tanto las revoluciones de su sonido acercando su dureza hacia pasajes más melódicos inmersos en canciones coreables en estadios. Antes que eso, sin embargo, tuvimos una trilogía de discos que contaron con un nexo común: el desarrollo de un metal alto en tonelaje, sucio en materia de producción, intrincado en sus arreglos, y por tanto, arisco con el auditor. Y bueno, en ese camino Blood mountain podría considerarse como el último eslabón de dicho momento, cincuenta minutos en donde si bien la banda no se mostraba tan despiadada como en el debut de 2002, aun era reconocible ese perfume bestial en su sonido así como la intención de en todo momento sorprender con las estructuras de cada canción.

El tercer disco de Mastodon sostiene por tanto la bandera de ese sludge agresivo, que si bien coqueteaba fuertemente con el progresivo continuaba apegándose al libreto del hardcore, dígase, canciones de tres minutos dispuestas a volar cabezas. Esto se percibe de inmediato cuando la batería de Brann Dailor (absoluto protagonista en los tres primeros álbumes de la banda) irrumpa redoblando tanto en 'The wolf is loose' como 'Crystal skull' de la mano de un sonido veloz que conecta efectivamente con la vibra que la banda venía trayendo en sus dos primeros discos, línea que más adelante volveremos a percibir en 'Capillarian crest' (acercándose como nunca al metal progresivo en toda la sección instrumental media donde juegan a ser Dream Theater), en otra bestialidad de canción como 'Circle of cysquatch' así como en la absolutamente caótica 'Bladecatcher'. Todas estas canciones dan muestras de una banda creativamente inquieta que se esfuerza por sorprender en tiempos cortos con rarísimos giros estructurales, y si bien existirá una que otra pausa a lo largo del álbum, como la que se vive en la tranquila y reflexiva pero cambiante 'Sleeping giant' (una que anticipa claramente por donde irían los fuegos en el mencionado Crack the skye), hacia el cierre en la loquísima 'Siberian divide' o en los aires country de 'Pendulous skin'; en general el álbum se moverá sobre aguas turbulentas, tomando aire en ciertos momentos para unicamente volver a la carga una y otra vez de la mano de un metal tan furioso como dinámico y cambiante.

Habrá quienes digan que un álbum como Blood mountain se hace demasiado pesado al oírlo de tirón, y no les culpo. Efectivamente esta mole que Mastodon supieron construir funciona como uno de esos discos que requiere cierto grado de complicidad y entrega por parte del auditor. Estas doce canciones condensan la esencia que la banda venía trayendo hasta 2006: peso, energía y agresividad en el contexto de un metal intenso, técnico, que oscila entre el progresivo, el slugde y el hardcore. Algo que, digámoslo, de aquí en adelante no lo volvimos a oír nunca más de esta manera...

¿Canciones? 'The wolf is loose', 'Sleeping giant' y 'Capillarian crest'.

sábado, 26 de septiembre de 2026

DevilDriver: Strike And Kill (2026)

 "Agresivos y convincentes..."

Devildriver es una de esas bandas que ha padecido el fenómeno del "disco cada dos años". El exceso de productividad en la música rara vez deja espacio para una adecuada decantación (o inspiración) por lo que los de Dez Fafara vienen deambulando desde hace demasiado por álbumes genéricos, irregulares y, digámoslo, poco trascendentes. En ese camino Strike and kill no llega para cambiar la ruta, de hecho uno toma un disco de quince años atrás como Beast (2011), por ejemplo, y muchas diferencias no encuentras respecto a lo que acaban de publicar: un groove furioso, siempre acelerado y bien ejecutado. Ahora, dicho lo anterior, la experiencia que entregan en este 2026 acaba dejando mejor sabor de boca respecto a los antecesores inmediatos. Dicho en simple: aún repitiendo fórmulas, esta vez han logrado sonar más agresivos y convincentes que lo habitual.

Lo que encontramos por tanto en Strike and kill son trece canciones que en cincuenta minutos funcionan como una serie de puñetazos que no regalan tregua, desde la furiosa 'Dig your own grave' la banda no entrega respiro y se lanzan a un continuo que (para bien y para mal) rara vez se detiene. Hay mucha velocidad acá en canciones marca de la casa como 'Dead in the water' (en esta destacan los fraseos llamativos y característicos de Fafara) así como un machaque incesante en 'Shut the silence on', por lo mismo el único problema con el disco es que es demasiado largo. Cincuenta minutos para un sonido en general tan monocorde es demasiado. 

De todas formas llama la atención el guiño que realizan en 'Headed for the fall' al riff principal de 'Loco' (el mítico single de Coal chamber), también siendo esta una de las pocas canciones que incluye un solo de guitarra en su estructura, el tono un tanto más reflexivo y melódico que regalan en 'In the moonlight' o los arranques acústicos de 'Summoning shadows', por cierto, una lástima que esta no la hayan trabajado y extendido un tanto más, mira que era de lo más diverso en todo el disco. 

Es evidente que al disco le sobran tres o cuatro canciones, sin embargo, con todo, representa un regreso en forma por parte de unos Devildriver que han logrado recuperar frescura tras varios años bastante poco inspirados. En dicho sentido, Strike and kill funciona como una grata sorpresa para una banda que ya la creíamos algo acabada. 

¿Canciones? 'Dig your own grave' , Shut the silence on' y 'Summoning shadows'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Dez Fafara:

sábado, 19 de septiembre de 2026

Fires In The Distance: Circadian Promise (2026)

 "Continuista aunque siempre talentoso..."

Tras un segundo álbum prometedor, Fires in the distance han debido enfrentar lo impensado: la partida de su vocalista Kristian Grimaldi. Duro golpe, por lo que desde ahí era difícil que este Circadian promise se plantease como un álbum novedoso e innovador, si no más bien como la lógica presentación del nuevo integrante mediante un trabajo de carácter continuista, un disco que retoma el sonido esencial de la banda y vuelve a desarrollar aquellos elementos que tan buenos frutos rindieron años atrás. No encontramos muchas sorpresas por tanto en estos cincuenta minutos de música, aunque ojo: sin que esto signifique un punto negativo. Dicho en simple: estamos ante el clásico disco que "te gustará si te gusta la banda". Si les conoces y disfrutaste de los antecesores, vas a conectar, así como el disco debido a su enorme nivel también debería servir a quienes se acercan a Fires in the distance por primera vez. 

Lo que encontramos en Circadian promise es nuevamente ese metal cercano al death/doom con claros arranques melódicos y emocionales, canciones extensas que rondan los ocho a nueve minutos de duración donde cada una funciona como un universo en sí mismo, con un andar en general lento y espeso que se ameniza constantemente por guitarras que aportan el elemento armónico al conjunto. Esto lo verificamos de entrada con 'Of radiation and levitation', una pieza tremendamente melancólica y que cuenta con el detalle de incorporar pasajes limpios (4:50 en adelante) por parte del nuevo vocalista Brendan Hayter, idea que volveremos a percibir más adelante en canciones como 'Lightless days of a songless bird' , 'By this time tomorrow' o en el excelente cierre que marca 'Agonal dreaming', todas canciones que insisten sobre esas oleadas pesadas propias del doom pero que en el trayecto van encontrando ciertas pausas que aportan tranquilidad o momentos particularmente melódicos (insisto, con las guitarras siempre como protagonistas). 

En el camino el único matiz al sonido lo marcará 'To you, author of my fade', que en su primera mitad avanza a un trote más ágil respecto al resto y aporta un sonido más agresivo que lo habitual, aunque todo sea dicho, de todas pasado el 3er minuto la canción retomará esta tendencia al sonido lánguido, lo cual acaba por transformarse en el único defecto para un disco que se encuentra ejecutado de manera impecable y cuya producción es excelente; sin embargo, cada canción es tan espesa, y son todas tan largas, que inevitablemente de tirón el disco se hace bastante pesado de oír. Aunque bueno, con Fires in the distance uno bien sabe a lo que viene.  

Circadian promise suena muy bien y regala notables dosis de lo que esta banda tan bien sabe hacer. Habrá que ver si la banda a futuro decide dar pasos de crecimiento a algún lugar o se estancan en estos primeros álbumes, por ahora, han sabido sostener el buen nivel.

¿Canciones? 'Of radiation and levitation' y 'Agonal dreaming'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Fires in the distance:

viernes, 11 de septiembre de 2026

Junius: Sotera (2026)

 "Más accesibles en su complejidad..."

Durante la pasada década fue que Junius fueron consolidando rápidamente su sonido. Tanto Reports from the threshold of death (2011) como Eternal rituals of the accretion of light (2017) fueron discos en donde la banda encaró un metal denso, marcado por sus oscuras atmósferas y un sonido característico que si bien sonaba tremendamente sólido y coherente en su propuesta, inevitablemente cargaba con el problema de volverse algo monótono e inaccesible tras unos cuantos temas. En Sotera, sin embargo, han corregido aquello armando su conjunto más accesible y diverso a la fecha, un álbum que si bien sostiene con fuerza la identidad de la banda, se muestra algo más amable con el auditor en varios aspectos.

Lo anterior lo anticipa incluso el título del álbum, abandonan esas frases extensas para esta vez abordar una idea resumida en solo una palabra (Sotera realiza referencia al concepto griego "salvadora" o "protectora"), asunto que se corrobora cuando oímos una canción como 'Disciple', marcada por un subidón en los coros que se repite bastante a lo largo del tema entregando así una estructura plenamente reconocible y recordable, lo mismo que viviremos más adelante en 'Initiatrix', otra que funciona en la misma línea. En 'The oracle', sin embargo, aparecerán los Junius más intrincados y juguetones en términos estructurales con una serie de momentos diversos y llamativos (la batería esta tremenda en esta), mientras que tanto 'Summon her' como 'Darkwater' mostrarán una arista más pesada en donde el sonido (y las vocalizaciones) se vuelven un poco más violentas, en la segunda eso si retomando el clásico sonido en tono de ritual que la banda suele abordar, algo que también desarrollarán la absolutamente tensional 'Serpent' o en el cierre mediante 'Scythian', donde nos inundan en teclados y guitarras atmosféricas que recuerdan los momentos del metal más gótico de unos Paradise lost.

Sotera da muestras de claro crecimiento para una banda como Junius. El álbum ha expandido el sonido de la banda, quienes han logrado encontrar un metal contundente marcado por sus murallones de guitarras pero que al mismo tiempo luce accesible en su complejidad. Su mejor disco a la fecha y uno de los buenos que habremos oído en el año. Aunque el mundo no se entere...

¿Canciones? 'Disciple', 'The oracle' y 'Scythian'.

8,2 / 10
Excelente.

martes, 1 de septiembre de 2026

Marilyn Manson: One Assassination Under God - Chapter 2 (2026)

 "Repetitivo e inofensivo..."

Por supuesto que es un agrado el tener de regreso a Marilyn Manson en plena forma física y vocal. Y lo principal: sobrio. Se le ve saludable y eso siempre será una buena noticia. Sin embargo, las cosas como son: su presente creativo no ha logrado estar a la altura por lo que su buen pasar se ha remitido básicamente a poder disfrutar de sus presentaciones en vivo, no mucho más. Esto a propósito del capítulo 2 que acaba de presentar para One assasination under god, un conjunto que continúa la línea cómoda que el vocalista había mostrado en la primera parte pero mostrándose bastante menos inspirado.

Nuevamente en compañía de Tyler Bates (¿quizás es tiempo de que trabaje con otra persona?) el vocalista desarrolla a lo largo de estas nueve canciones un sonido limpio, reposado, reflexivo pero plano, repetitivo y por sobre todo inofensivo. Abre, por ejemplo, en 'Unalive' como desde hace mucho a Manson le gusta abrir sus discos, con un sonido oscuro e introductorio sobre el que se instalará un relato que desembocará en un coro violento. El tema es que desde ya observamos esa tendencia a reiterar líneas ("Los ojos pueden llorar pero jamás soltaré un llanto..." , "Quiero tu muerte, la muerte completa y nada más que tu muerte...", "Soy el único enemigo que necesitarás..." son algunas que en esta canción repite hasta el hartazgo), lo cual podríamos pensar que se debe a la necesidad de reafirmar un concepto, sin embargo, dado que es una técnica que se reitera a lo largo del disco no podemos sino concluir que es mera falta de creatividad. Lo mismo con 'Don't answer the door',  'All the vilest thing' o 'None if the suns', todas canciones limpias que recuerdan el sonido que Manson esbozó en  The pale emperor (2015) solo que esta vez con muchísima menos magia que en aquel disco. 

Lo que encontramos acá por tanto son una serie de canciones que huelen con descaro a descartes del álbum publicado dos años atrás, maquetas tremendamente poco atractivas como 'Lucifer's teardrop' o 'The arsonist' que suenan obvias a más no poder, carentes de todo filo en un conjunto que unicamente despega cuando el vocalista recurre a temas un poco más agresivos como 'Front toward enemy' o 'Exit wound' (que son los singles obvios del disco) que si bien son totalmente de manual y jamás podrían competir con alguna vieja gloria tipo 'Disposable teens' o un 'Mobscene', al menos en el contexto de este álbum funcionan. Ahora, del cierre a cargo de 'Enantiomorph' ni hablar, seis minutos absolutamente fallidos donde Manson intenta construir un cierre tenebroso y con cierta épica pero sin jamás encontrarle cause a la canción, la cual se pierde en medio de la total intrascendencia.  

Estamos probablemente ante el peor disco en la carrera de Marilyn Manson. O al menos el más aburrido. El vocalista sumergido en su rol de víctima llega a nosotros con una serie de reflexiones poco atractivas indignas de su leyenda. A veces cuando no tienes nada que decir es mejor simplemente callar y esperar...

¿Canciones? 'Exit wound', por buscar una.

4/10
Malo.


Otras reseñas de Marilyn Manson:

martes, 25 de agosto de 2026

Death Cab For Cutie: I Built You A Tower (2026)

"Las musas están de vuelta..."

La musa de la inspiración va y viene, la cosa es así. Hay casos en que incluso se va para jamás volver. Esto a propósito de Death cab for cutie y la racha positiva que acaba de encajar con este I built you a tower, otro buen disco que da muestras de que el buen nivel alcanzado cuatro años atrás mediante Asphalt meadows (2022) no fue mera coincidencia. El Ben Gibbard más iluminado está de regreso. Quizás más contenido y adulto en su mirada, atrás quedaron los tiempos en que el hombre entregaba su amor irrestrictamente en canciones inmensas como 'Trasatlanticism' o que declaraba sus anhelos juveniles en 'Souls meets body', también musicalmente hablando hoy no parece haber espacio para idas de olla atmosféricas como las desarrolladas en un álbum como Codes and keys (2011), no, hoy el asunto se encuentra muchísimo más enfocado hacia canciones directas y breves que miran hacia atrás, que reflexionan acerca del paso del tiempo, el duelo, la memoria y la soledad entre mensajes puestos al servicio de melodías tan dulces como simples, en ocasiones explotando entre guitarras pero rara vez incomodando (sin que esto se transforme en un defecto).

De ahí que el álbum abra de manera tierna mediante un tema acústico como 'Full of stars' y gire bruscamente hacia algo más golpeado y frenético en 'Punching the flowers', generando un contraste evidente de entrada, esto para luego en 'Pep talk' estar casi narrando un episodio depresivo ("Mi pasado es un vaso de whiskey cayendo por la garganta de un borracho / No puedo decir que alguna vez me sentí avergonzado por beber el antídoto / Pero ahora me encuentro despertando al amanecer y quedándome en cama / Escuchando una charla de Pep para sobrevivir al día..."), esto en medio de arreglos amenos y absolutamente amables. Parte de esta ambivalencia se expresa literalmente en una canción como 'I built you a tower', que aparece en el álbum en dos versiones (a y b) absolutamente diferentes entre sí, la primera es un medio tiempo grato que se deja sonar sin problemas mientras que la segunda (la cual cierra el álbum además) es pura distorsión y oscuridad, ambas abordan eso si el desamor como eje y la retorcida necesidad del ser humano por aferrarse a los recuerdos de una relación rota ("Te construí una torre en mi mente / Un lugar que nadie jamás podría encontrar / Dabas vueltas en círculos en mi cabeza / Hasta que ya no podía pensar en ninguna otra cosa..."). 

Fuera del contraste mencionado, otro de los grandes méritos con que cuenta este álbum es su segunda línea, digamos, esas canciones "menores" que son precisamente las que acaban por iluminar al álbum. En el nudo, por ejemplo, sonará una notable 'Envy the birds' que se encuentra marcada por la batería de Jason McGerr (tal como la ya mencionada ''Punching the flowers') y una producción de John Congleton que ha sabido sacarle partido al sonido orgánico de la banda, mientras que más adelante la pasada por 'How heavenly a state' (todo el espíritu de Radiohead en esta) + 'Trap door' (más enfocada en los teclados y atmósferas) acabarán por entregar el momento más intenso en todo el álbum, esto para complementar con temas más tradicionales (aunque en ningún caso malas canciones) como 'Stone over water' o 'Riptide'. 

Es realmente una pena que el presente de Death cab for cutie sea ignorado por gran parte del planeta. La banda vive un renacer rebosante en talento y con I built you a tower marcan una seguidilla de dos discos realmente excelentes e inspirados. Considerando quizás lo poco que hay que perder podría ser que para una siguiente entrega Ben Gibbard se atreviese a extender un tanto más las estructuras, digo yo, aprovechando que las musas están de vuelta... 

¿Canciones? 'Punching the flowers', 'Envy the birds', 'How heavenly a state' y Trap door'.

8 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Death cab for cutie:

sábado, 22 de agosto de 2026

The Strokes: Reality Awaits (2026)

 "Atrevido..."

Seis años atrás un disco como The new abnormal (2020) fue bastante bien recibido tanto por crítica como por el público, de hecho, curiosamente generaciones jóvenes pudieron enganchar con aquellas canciones. Lo anterior debido quizás al carácter cómodo que el trabajo derrochaba, pero digámoslo: The strokes siempre ha querido ser todo lo contrario. Sin ir muy lejos, han ido al choque en varios momentos de su carrera (a su modo, claro), lo hicieron con First impressions on earth (2006), luego en Comedown machine (2013) y lo han vuelto a hacer en este 2026 mediante este (despreciado) Reality awaits (nuevamente con Rick Rubin en producción). Actualicemos: la gente se les ha ido encima por el uso y abuso del auto tune en gran parte del álbum. ¿Crítica razonable? En absoluto si consideramos que el mismo Julian Casablancas ha filtrado su voz desde siempre y particularmente el auto tune lo ha utilizado como recurso en múltiples ocasiones (o sea, por favor, ¿alguien se quejó de 'Instant crush' junto a Daft punk casi quince años atrás?). El punto es analizar si el recurso juega a favor del álbum (como ocurrió en aquel temón de 2012) o acaba siendo un lastre. En lo personal me inclinaría por la idea de que el auto tune es un elemento sonoro más en Reality awaits, uno que en ningún caso arruina el producto pues si este disco tiene problemas, estos aparecen en otro lado.

Me explico: buenas canciones acá hay, incluso algunas son grandiosas, las cuales no funcionan gracias al auto tune pero este si aporta una nota relativamente caótica al sonido, la cual acaba generando una atmósfera interesante. Un buen ejemplo de lo que escribo es 'Psycho shit', una de esas canciones hechas para abrir un álbum debido a su carácter creciente en intensidad, donde la guitarra de Albert Hammond Jr y batería de Fabrizio Moretti tardan unos minutos para entrar en pleno y conectarse con el relato apocalíptico de un Julian Casablancas rebosante en rabia ("Matas a tu presa desde un nido / Escondido en un escritorio, qué mierda tan psicópata / No tienes honor ni huevos..."), aspecto que el auto tune efectivamente consigue desatar con aún más fuerza. Otra donde le dan con todo al software es en 'Falling out of love', una donde el uso si se podría cuestionar considerando que la canción es una dulzura por lo que el efecto robótico en la voz de Julian (particularmente en los agudos del coro) no necesariamente suman. ¿Será que el vocalista necesita ocultar su desgaste? Puede ser. Ahora, ¿arruina esto la canción? En ningún caso. 

Y bueno, el resto del álbum se debatirá entre canciones marca de la casa pero donde la banda siempre se las arreglará para entregar algún momento musical interesante, como esos guitarrazos llenos de suciedad que meten en 'Dish n' dash' (pasado 2:40) o las dinámicas simpáticas y adictivas tanto de 'Lonely in the future' como 'Going shopping', todas estas canciones ágiles que ayudan a llegar sin problemas a una recta final en donde si aparece el verdadero "pero" de este disco: que no lo han sabido cerrar (o derechamente no tenían con qué). Y es que en los diez minutos finales han decidido concentrar mero relleno, tres canciones bastante flojas que acaban dejando una sensación errónea para un disco que hasta 'Going shopping' funcionaba bastante bien. 

Reality awaits está bien. No es un disco demasiado inspirado pero si uno de momentos atrevidos. ¿Qué no todo cuaja como debería? ¿Pero qué disco de The strokes (salvo el debut) no sufre del mismo problema?

¿Canciones? 'Psycho shit', 'Lonely in the future' y 'Going shopping'.

6,9 /10
(Muy) Bueno.


martes, 18 de agosto de 2026

20 Años De... The Strokes : First Impressions Of Earth (2006)

 "Más ambiciosos..."

Cinco años habían pasado desde el debut de The strokes, sin embargo, para 2006 contábamos con una escena post punk/indie activa y viviendo años gloriosos. Durante la primera mitad de década bandas como Interpol, Yeah yeah yeahs o The hives ya habían explotado mientras que nombres como Bloc party, Editors, Arctic monkeys o The killers prometían con sus álbumes debut. Vivíamos buenos tiempos para el rock de guitarras y bueno, en medio de todo aquel huracán fue que los de Julian Casablancas sintieron seguramente que debían mostrar credenciales, digamos, marcar alguna diferencia respecto a todo aquello que estaba sonando. Algo de eso ya habían anticipado un par de años atrás mediante Room of fire (2003), un disco que conservaba la esencia sonora del debut Is this it (2001) aunque añadiendo algo más de explosión y desate en varias de sus canciones, aspectos que este First impressions of earth pretende intensificar. Dicho en simple: la banda tenía ganas y confianza como para salir de su zona de confort y bueno, lo intentaron en su tercer álbum. 

Para lo anterior en primer lugar cambiaron de productor, soltando a Gordon Raphael para trabajar junto a David Kahne (conocido por haber alcanzado éxitos comerciales en álbumes de The bangles, Sugar ray o haber producido Driving rain de Paul McCartney en 2001), junto a quien se lanzan en búsqueda de un sonido que mostrase a una banda más ambiciosa e histriónica, tanto en términos de estructuras como arreglos. De ahí, por ejemplo, que en este disco nos encontremos con varias canciones que superan los cuatro minutos, llevando al álbum hasta los cincuenta, bastante más que en los dos anteriores. Y si bien el trabajo abrirá con los singles evidentes, canciones directas que apuntan a melodías amables en 'You only live once', 'Heart in a cage' o 'Razorblade', así como a algo más estridente en 'Juicebox', en adelante el álbum mostrará arranques estructurales que buscan mayor complejidad, como los de 'Vision of division', que por sus formas parece incluso una canción de Muse, o toda la pasada que arman 'Fear of sleep', '15 minutes' o 'Ize of the world', tres canciones que entregan momentos explosivos e inesperados en sus respectivos cierres, marcados por notables alzas de intensidad, representando de paso los pasajes más interesantes que contiene el disco. Lo mismo con 'Electricityscape', una pequeña e inquieta joya que da muestras de que la banda andaba con hambre de más por aquellos años. 

No todo será positivo, sin embargo, pues si bien gran parte de First impressions of earth entrega una mirada ambiciosa y novedosa de la banda, habrán otros momentos metidos entre medio que lucen en exceso cómodos y complacientes con ellos mismos. Me refiero a canciones menos inspiradas como 'On the other side' (bastante aburrida esta, todo sea dicho), la balada 'Ask me anything', más adelante 'Killing lies' o 'Evening sun', todos temas donde oímos a unos The strokes obvios, dejando como global la sensación de confusión en un disco que claramente con cuatro canciones menos habría funcionado muchísimo, pero muchísimo mejor. 

En definitiva, los dos primeros álbumes de la banda contaron con un mérito: aparentaban bajas ambiciones y por ello, con poco lograron muchísimo. First impressions of earth intentó tomó otro camino, el de mostrar a una banda ansiosa por subir un peldaño en la escalera creativa, el problema es que si vas a ir ahí tienes que ir con todo, y no estar metiendo cancioncitas sencillas en el camino que pareciesen pedir disculpas. Con todo, cuando The strokes subieron las expectativas en esta lista y fueron por más lograron efectivamente sonar grandiosos y aquello se percibe en gran parte de este álbum, el tema es que le sobran quince minutos...

¿Canciones? 'Juicebox', 'Vision of division' y 'Electricityscape'. 

7/10
Muy bueno.

viernes, 14 de agosto de 2026

25 Años De... The Strokes: Is This It (2001)

 "Mirada hacia el pasado con descaro y talento..."

Para hablar del fenómeno que generó este disco hay que recordar en qué estaba el rock a comienzos de siglo, con una escena que oscilaba entre el nu metal y algunas bandas de melosas baladas (dígase, Coldplay, Travis y similares). Se percibía en el ambiente la necesidad de encontrar un punto medio, algún sonido que enganchase a la juventud desde un lugar que no fuese la rabia, que invitase a pasar un buen rato, algo que sonara divertido y contagioso, digamos, algo similar a lo que sucedió con el brit pop como respuesta al grunge durante los 90s. Y aquello lo trajeron The strokes con su debut, un disco que si lo miramos a distancia, hizo la lógica: mirar hacia atrás sin miedo, con talento y originalidad, volcándose de lleno a las guitarras sucias del post punk pero de la mano de un conjunto de canciones sencillas, melosas, controladas, bien ejecutadas y que apuestan más bien por minimalismo en términos de producción. El resultado no pudo ser más efectivo e hizo historia, marcando el camino para un montón de otras bandas durante el resto de la década. 

Las canciones que componen por tanto este Is this it no destacan en absoluto por desarrollar estructuras complejas (todas rondan los dos a tres minutos), ni siquiera por interpretaciones demasiado apasionadas (sin ir muy lejos, el registro de Julian Casablancas pareciese el de un tipo que está cantando con desgano), sin embargo, en la producción está la magia pues el disco aún en su sencillez contó con un sonido llamativo, cierta saturación en las guitarras de Albert Hammond Jr. y voces, lo cual le entregó vida particular al álbum. Lo anterior se percibe de inmediato cuando 'Is this it' (la canción) introduce la atmósfera del disco, una canción que avanza a su ritmo (lento, espeso), casi como si entrase caminando a una sala, esto para luego soltar algo más de energía con todo un neo clásico como 'The modern age', un tema que acelera los tiempos e introduce ágiles guitarrazos, aunque ojo al punto: siempre de manera controlada, pues incluso en sus momentos más dinámicos la canción jamás parece desatarse demasiado, algo que también ocurrirá más adelante en 'Soma', 'Barely legal' o 'Alone, together', siendo el cierre a cargo de 'Take ir or leave it' el único momento en todo el disco en donde la banda parece "chasconearse" un tanto. De hecho, el resto del álbum destacará fuertemente por los aspectos melódicos que regala, me refiero a pasajes simples pero simpáticos y tremendamente juveniles que se viven en 'Someday, 'Last nite' o 'Hard to explain'. 

Mirado a distancia, cabe la reflexión: ¿Marcaron The strokes el comienzo del fin de la era dorada del rock? Me explico: hasta el año 2000 todos los movimientos que se venían desarrollando en la industria miraron hacia adelante, en los 70s, 80s y 90s todo fue originalidad y apertura, sin embargo, Is this it es un disco que mira con descaro al sonido de veinte o treinta años atrás, haciéndolo propio y trayéndolo al presente con talento. Y si bien el éxito de este álbum podríamos afirmar que le permitió al rock sobrevivir por al menos una década más, no es menos cierto que dentro del mainstream la sensación de que "ya todo estaba hecho" comenzó a volverse cada vez más patente. Nada de lo anterior le resta méritos a este disco, uno que solo necesito media hora para mover la aguja por completo dentro de la escena y pasar así directo a la historia moderna como todo un neo clásico...

¿Canciones? 'The modern age', 'Las nite' y 'Hard to explain'.

9/10
Brillante.


Otras reseñas de The Strokes:

jueves, 6 de agosto de 2026

Madonna: Confessions II (2026)

 "Viaje sensorial..."

Hay cierto consenso respecto a que Madonna le debía este disco a sus seguidores. Un álbum que en cierto modo retoma la fiesta que la vocalista inauguró veinte años atrás con el alabado Confessions on a dance floor (2005) y que luego continuó mediante la pasada por Hard candy (2008) + MDNA (2012). Aquella vibra en parte se cortó con Rebel heart (2015), un trabajo que pese a sus fallos en lo personal sigo defendiendo, y definitivamente se fue para otro lado en el sesudo, confuso y fallido Madame X (2019). Siete años han transcurrido desde entonces, tiempo donde se instalaron serias dudas respecto al presente de la vocalista y bastante incertidumbre en torno a su capacidad de impacto en la actualidad. Si se me permite la comparación: fenómeno similar al que alguna vez se vivió con Michael Jackson tras la publicación de Invincible en 2001. Dado todo lo anterior, la publicación de un disco como Confessions II (lamentable título, todo sea dicho) huele a revancha por parte de una Madonna que, con todo, se las ha arreglado para publicar un viaje coherente de comienzo a fin, un conjunto dinámico y adictivo que si bien se proyecta desde la dinámica de baile, no se estanca unicamente ahí entregando en su camino varios momentos tan diversos como inspirados.

Pues lo dicho, que de entrada Madonna ha decidido que la música hable, con unos veinte minutos iniciales que funcionan como un trance electrónico dispuesto a calar hondo en quienes ansiaban volver a oír a la vocalista de Erotica (1992), porque ojo al dato: si bien este álbum se ha planteado como una continuación evidente del Confessions de 2005, lo cierto es que estas canciones en todo sentido cruzan bastantes más límites, sonando mucho más desatadas, íntimas e incluso sexuales que las de aquel disco. Para muestra, todo lo que aparece en la Cara A del álbum, desde 'I feel so free' (una línea que Madonna se encarga de susurrar hasta el cansancio en esos minutos iniciales) hasta la impecable pasada por 'Bring your love' (excelente colaboración con Sabrina Carpenter) + 'Danceteria', dinámica que encontrará más adelante exquisita continuidad en cosas como 'Love sensation', 'Love without words' y sobre todo en la contagiosa 'Bizarre', todos momentos en donde la electrónica se toma las atmósferas generando esa sensación de estar experimentando un viaje sensorial imposible de no disfrutar. 

Lo interesante, sin embargo, es que lejos de estancarse en dichos ambientes, el disco es capaz de mostrarse siempre curioso, en constante búsqueda. Irá hacia lugares más oscuros y físicos tanto en 'School' como en la absolutamente exquisita 'My sins are my savior' (¿dije que el álbum recupera a la Madonna de Erotica, no?), así como sabrá encontrar necesarias salidas a respirar que amenizan de buena forma el continuo. Ocurrirá en la juguetona y latina 'Read my lips', así como más adelante en momentos que lentamente van transformando al disco en algo bastante más reflexivo y profundo, me refiero a la emotiva 'Fragile' (en otros tiempos, esto habría sido un HI-TA-ZO), sin lugar a dudas el tema en donde Madonna mejor canta en todo el disco (por lo mismo, permítanme el dudar respecto al origen de estas tomas vocales), la balada 'Betrayal' (una que incluso podría haber sido parte de un Ray of light allá por 1998), o ese cierre increíble que regala mediante 'L.E.S girl', una pieza delicada y dulce que recupera a la Madonna capaz de sensibilizar en base a sencillas melodías junto a una guitarra, esto sin mencionar lo especial que es oírla despedir el álbum repitiendo aquella sentida línea: "Todo se desvanece..."

En definitiva, si hubiese que encontrarle un problema a Confessions II este sería únicamente su título. Y es que un conjunto así de sólido no merecía el vivir a la sombra de un álbum de veinte años atrás, con el cual además es poco lo que comparte más allá del "espíritu de baile". Lo que tenemos acá es una hora de música que navega por distintos estados sin jamás renunciar a su coherencia. Grandes atmósferas y grandes canciones conviven dentro de una lista que sorprende desde todo sentido. Y si, que este es el disco que todos nos merecíamos de Madonna, pero por sobre aquello, este es el disco que ella misma se merecía publicar...

¿Canciones? 'Danceteria', 'My sins are my savior' y 'Fragile'.

8,5 /10
¡Excelente!


Otras reseñas de Madonna:

viernes, 17 de julio de 2026

Olivia Rodrigo: You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love (2026)

 "Aún encorsetada..."

Encasillada en ese pop adolescente y liviano durante sus primeros dos discos, hay que ver si Olivia Rodrigo es capaz de dar señales de crecimiento o acabará limitada a dicho target. En dicho sentido, este You seem pretty sad for a girl so in love parece entregar ciertas señales aunque tampoco es el álbum bombástico con el que uno acabaría por consagrarla, trece canciones que se cargan con fuerza a las baladas al piano con una que otra incrustación de synthpop más algún guiño a sus inicios guitarreros que arman un conjunto efectivo, que se deja oír aunque carece de impacto suficiente como para considerarlo una verdadera revelación. 

Lo dicho entonces, que lo que tenemos acá es básicamente un álbum de baladas y medios tiempos que giran (¡era que no!) en torno a temáticas de amor y desamor. Para muestra toda la primera mitad del álbum, donde conviven momentos melosos muy a la Taylor Swift en canciones como 'Drop dead' o 'Honeybee' (los cuales también encontraremos más adelante en el disco, léase 'Begged' o 'Less'), pop rosa en 'U + me = <3' así como pasajes más activos en 'My way' que la conectan con el sonido adolescente de sus inicios. En todo este camino, sin embargo, hay ciertas canciones que dan muestras de un crecimiento, 'Stupid song' por ejemplo abre como cualquier otra al piano pero con su estructura creciente en intensidad va volviéndose interesante en medida que avanza, lo mismo que logra con 'The cure' (de las pocas del álbum que se acercan a los cinco minutos de duración) solo que esta vez acompañada únicamente de una guitarra acústica. De igual forma todos los pasajes que coquetean con la electrónica, 'Maggots for brains' o 'Expectations' aparecen como algo realmente atractivo de oír. ¿Y la colaboración con Robert Smith en 'What's wrong with me' ? Desaprovechada...

En estricto rigor You seem pretty sad... no tiene canción mala pero adolece de riesgo real. Hay señales, sonidos que insinúan un atrevimiento, sin embargo, Olivia Rodrigo continúa sonando encorsetada, atrapada en un personaje tipo estilo Disney al que le falta algo de mal rollo, lo cual la mantiene en una liga, por ahora, menor.

¿Canciones? 'The cure' y 'Maggots for brains'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Olivia Rodrigo:

viernes, 3 de julio de 2026

Tori Amos : In Times Of Dragons (2026)

 "Entregada al concepto..."

"Las chicas del sur saben lo que significa / Cuando el patriarcado amenazante dice: ¡ahora cállate! / El puso su dedo en esos hermosos labios / Los dos sabemos para qué sirven, no?" - comienza declarando Tori Amos en su más reciente disco. Luego expandirá el relato citando al multi millonario Peter Thiel (el cofundador de PayPal) con aquel "...(ya) no creo que la democracia y la libertad sean compatibles", para luego complementar con un "Hay jerarquías / Deberías sentirte agradecido de servir / Cual sea la capacidad / Y no estoy preguntando...". Todas estas desafiantes y provocadoras líneas están inmersas en 'Shush', un tema oscuro y siniestro donde la vocalista dispara contra los millonarios machistas que hoy están al frente de nuestro mundo, instalando desde un inicio la sensación de estar ante un trabajo profundo y valiente, un disco doble (son veintitrés canciones en setenta minutos de música) de corte feminista en donde la prolífica artista no se ha dejado absolutamente nada en el tintero, armando un trabajo que puede peque a momentos de excesivo pero en ningún caso de poco coherente.

El disco plantea básicamente un viaje, la historia de una mujer esposa de un millonario que comienza un camino emancipador en el amplio sentido, situación que declara precisamente en 'In times of dragon' (la canción) entre líneas que anticipan el inicio de este proceso ("Acorralada, sé que estoy cambiando / Una vez fui bella, ¿ahora soy la bestia? / Él quiere hacerme creer que es la iluminación oscura / Y me cazará / Está sediento de sangre...") o inmediatamente después animándose a encontrar fuerzas en 'Provincetown' ("Vamos chica, agarra el salvavidas / Construye un puente para quienes se quedaron atrás / ¿Me congelaré o me rendiré? ¿Lucharé o huiré...?"), esto para luego encontrarse en canciones como 'St. Teresa', 'Gasoline girls' o 'Fanny Faudrey' (una feminista del Siglo XIX que Tori se ha inventado) con una serie personajes ficticios que acompañarán a la protagonista ya sea a modo de inspiración, apoyo físico o espiritual, esto mientras entabla sabrosos diálogos tanto con personas de carne y hueso en 'Veins', junto a su hija Natashya Hawley en las voces ("No quería contarte las sombras / No quería contarte la historia de la familia / Porque no quiero que corra por tus venas..."), como con la naturaleza en la delicada 'Strawberry moon'. 

Y así como la primera parte del álbum había comenzado con la profundidad de 'Shush', la Cara B no se queda en absoluto atrás abriendo con una tremenda 'Song of sorrow', encarando de lleno el diálogo de la protagonista consigo misma ("Cántame tu anhelo / ¿No lo ves? Estoy aquí, querida / Te estás convirtiendo en tu propia mujer / Completa de nuevo...") seguida de una oscura y fascinante 'Flood', para luego volver a acudir a la espiritualidad y elevar los ánimos con 'Pyrite', armando un camino que llegará a su fin primero con la esperanzadora 'Stronger together', nuevamente con referencias hacia lo que significa para una mujer salir adelante junto a su hija ("Pudimos y lo hicimos juntas / Ahora que eres una mujer / Ahora que soy una mujer...") y luego con la absolutamente atmosférica y experimental '23 peaks', otro gusto que claramente Tori se ha querido dar en un disco que se mantiene en todo momento fiel al concepto que desea transmitir.

Lo que Tori Amos propone en este In times of dragons es una experiencia, una travesía ambiciosa donde la vocalista no ha temido al entregarse por completo a la obra. El resultado abre un abanico ciertamente ecléctico pues acá ha entrado de todo, con varias canciones que superan los seis minutos y que si bien ponen al relato por sobre los arreglos, estos no se quedan en absoluto atrás. Por supuesto que el disco resultará desafiante para el auditor casual (quizás inaccesible considerando lo espeso que puede llegar a ser si quien oye no está dispuesto a sumergirse de lleno en el concepto) y también es cierto que un puñado de temas resulta bastante genérico dentro del catálogo de Tori ('Ode to Minnesota', 'Tempest', 'Angelshark' o 'Blue lotus'), sin embargo, tan solo por la valentía de entregar un producto así de contundente, el trabajo se enmarca dentro de lo bueno que habremos oído en este año y ciertamente el disco más inspirado de Tori Amos en largos años. Aunque el mundo lamentablemente no se entere...

¿Canciones? 'Shush', 'Veins','Song of sorrow' y  'Pyrite'.

8,2 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Tori Amos:

martes, 16 de junio de 2026

Foo Fighters: Your Favorite Toy (2026)

"En piloto automático..."

Cuando Dave Grohl anunció a fines de 2024 que Foo fighters se tomarían un descanso muchos pensamos que esta era una buena (y sana) decisión, principalmente debido al desgaste creativo que la banda venía mostrando desde hace largos quince años. Dicho en simple: más allá de ciertos golazos incontestables (quedan 'Bridge burning' o 'Run' como pruebas de fuego), prácticamente todo lo que la agrupación ha publicado desde 2010 en adelante ha rondado la monotonía entre álbumes tan olvidables y fallidos como Sonic highways (2014) o Medicine at midnight (2019), siendo el más reciente Here we are (2023) la única gran excepción a la regla, un sólido conjunto que les mostró particularmente inspirados. Era de esperar, sin embargo, que en una siguiente entrega la banda tirara por lo obvio, que es lo que encontramos en Your favorite toy, diez canciones que en ningún caso son un desastre pero si se conforman con emular los inicios de Foo fighters evidentemente sin la magia melódica que ostentaron treinta años atrás.

Lo que tenemos acá entonces es un poco más de media hora de música cargadísima a las guitarras y distorsión. Desde ahí, de entrada hay que lamentar algo: la HORRIBLE producción del disco. Y si, que vivimos en la era de la compresión extrema del sonido e incluso Foo fighters carga a cuestas con varios discos que suenan pésimo (One by one de 2002, claro ejemplo), pero esta vez se les ha ido la mano con un álbum que satura todo a más no poder, incluida la voz de Dave Grohl (la cual está siempre tapada por múltiples y exagerados filtros). En fin, como sea, el disco suena pésimo. Es un álbum de rock al que no puedes subirle el volumen y eso...  es un pecado mortal. 

Yendo a las canciones, cabe destacar el rock desaforado que abre mediante 'Caught in the echo' + 'Of all people', lo cual más adelante se complementará con cosas como 'Spit shine', todas canciones que están bien, funcionan y muestran a Foo fighters entregándose a lo que mejor saben hacer, dígase, rocanrol ruidoso y desatado. Ahora, nada que no les hayamos oído antes y mejor. A lo anterior obviamente se le sumarán afanes melódicos característicos de la banda pero que lamentablemente son lastrados por la tendencia a saturar los temas, ocurre en 'Your favorite toy' (la canción) o 'If you only knew', que con un sonido más limpio quizás habrían brillado mejor, algo que si hacen en 'Unconditional' pero sin haber encontrado una canción realmente interesante quedándose en una especie de olvidable medio tiempo con aires noventeros. Dado lo anterior, quizás los momentos más interesantes del álbum aparecen cuando la banda saca el pie del acelerador, ocurre en 'Window' o 'Child actor', dos momentos algo más reflexivos dentro del disco y que le entregan un grato respiro, en la segunda además con Grohl dándole vueltas a su rol de estrella de rock durante los últimos treinta años ("Fui un niño actor / Un rostro en la pared / Conteniendo la respiración mientras espero que caiga la cortina / ¿Fue suficientemente bueno? / ¿Fui alguna vez suficientemente bueno...?"). 

Your favorite toy es otro disco más en la lista de Foo fighters. Un "meh" en toda regla. No es un mal álbum pero tampoco uno que te llame a volver, digamos, el clásico trabajo en piloto automático. Han querido armar un disco directo pero al lanzarlo tan pronto respecto a los antecesores, evidentemente muchas ideas novedosas no han podido encontrar. Ninguna novedad en todo caso, que la carrera de la banda rara vez ha escapado a la norma...

¿Canciones? 'Caught in the echo'  y 'Child actor'.

6 / 10
Bueno, cumple...