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lunes, 13 de septiembre de 2021

Liars: The Apple Drop (2021)

 "Singular y contundente..."

Siete años han transcurrido entre Mess (2014), el único disco de Liars que había comentado acá en mi querido blog, y este reciente The apple drop, sin embargo, bastante agua ha corrido durante este período para la banda, la cual hoy en día funciona básicamente como un proyecto en solitario de Angus Andrew, el cual fue disco a disco encerrándose en un sonido cada vez más introspectivo e inaccesible. En ese sentido, la portada de este álbum dice bastante, habla de un compositor en las cavernas buscando luz y salida, de ahí seguramente el que haya decidido en esta ocasión trabajar junto a una banda de músicos y no solo como venía haciendo, lo cual efectivamente le ha ayudado a entregar un conjunto de once canciones oscuras pero que saben moverse entre estructuras y sonidos bastante más accesibles respecto a los antecesores inmediatos del proyecto, aunque sin perder una pizca de identidad.

Sin ir muy lejos, si bien el álbum abre con 'The start' y un sonido que oscila entre lo hipnótico y sexy, para luego entregarse a sutiles guitarras en 'Slow and turnaway', rápidamente será la batería (muy al natural en la producción) la cual adoptará protagonismo a lo largo del disco, marcando clara presencia en piezas delicadas como 'From what the never was' (muy Radiohead acá), en otras más rockeras como 'My pulse to ponder', redoblando a contra tiempo en 'Leisure war' o provocando explosiones en 'Acid crop', no sin antes lucir en la tensa pasada por 'Sekwar' + 'Big appetite' (la más contundente en todo el disco), dos joyitas que saben sacarle provecho al sello perturbador que tan bien Andrew sabe desarrollar, o entregándose a los teclados en cosas como 'Star search' o 'King of the crooks'.

Ese cliché del disco que "necesita tiempo" se aplica con The apple drop, un trabajo accesible considerando el que hablamos de Liars (que por definición es una banda arisca con el auditor) pero que de todas formas requiere estar con todos los sentidos puestos en él para ir encontrando su magia. Angus Andrew ha optado en esta ocasión por salir de su zona de confort para encontrar un álbum que en su singular línea funciona y lo trae de regreso como uno de los artistas a tener en cuenta en la actualidad. 

¿Canciones? 'Big appetite', 'From what the never was', 'My pulse to ponder'.

7,8 /10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Liars:

martes, 8 de abril de 2014

Liars: Mess (2014)

¡Danzad malditos!

Una disco, sudor, mucho humo y electrónica a todo dar. Hacia allá me ha llevado el séptimo trabajo de Liars, que no es otra cosa que el proyecto del inquieto Angus Andrew, quienes con Mess conservan su espíritu inquieto y la oscuridad de sus versos pero volcándose esta vez de lleno hacia las maquinitas, sintetizadores y un sonido en general bastante más dinámico y amigable con el auditor que el desarrollado en su anterior disco, el excesivamente sombrío WIXIW

Mess es un álbum que funciona como un continuo y no da tregua, desde la partida a cargo de la dupla "Mask maker/Vox turned D.E.D" (dos que parecen una sola) el asunto muestra las cartas: electrónica muy sucia y que posee toques de una oscuridad bastante bien llevada, en ese sentido las graves vocalizaciones que acompañan ayudan mucho en la generación de ambientes, los cuales se esmeran durante estas primeras canciones en no caer en excesos. La verdad es que el inicio del disco es un paseo al que solo queda entregarse, a las dos ya mencionadas se suman los seis hipnóticos minutos de "I'm no gold" y "Pro anti anti", un verdadero temazo que coquetea incluso con el rock industrial. Cuando llegamos al dinámico synth pop de "Mess on a mission" el asunto la verdad es que, a mi al menos, ya me tenía completamente conquistado.   

Para la segunda parte del disco la banda claramente acumuló los temas más densos. El nudo del álbum se compone por "Darkslide" y "Boyzone", dos interesantes instrumentales cargados a los sintetizadores que recuerdan bastante el sonido de Nine inch nails y por momentos al de los clásicos alemanes de Kraftwerk, estos anteceden al segmento que me pareció más débil de Mess. Los últimos veinte minutos de música (que no es poco!) abren con "Dress walker", un tema que sin maravillar logra mantener el ambiente que el álbum traía antes de las instrumentales, sin embargo, los nueve minutos de "Perpetual village" y el cierre a cargo de "Left speaker blown" son momentos demasiado monótonos y que rompen de manera brusca con el sonido que el trío había encontrado de tan buena forma en la primera parte. 

Para el final el álbum tropieza pero aquello no logra empañar el que, para mi, es por lejos el mejor disco en la carrera de Liars. Un trabajo maduro, que cuenta con un sonido bien logrado, con identidad y que marca un avance importante dentro de la carrera del trío. Liars siguen haciendo lo que les da la gana pero encuentran el ansiado equilibrio.  

7,5 / 10
¡Muy bueno!