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martes, 6 de enero de 2026

Mon LaFerte: Femme Fatale (2025)

 "Oda a la (canción) cebolla..."

Tras un disco tan ecléctico como Autopoiética (2023) caía de cajón una especie de vuelta a la zona de confort por parte de Mon Laferte, es decir, un regreso a aquello que en Chile llamamos "la canción cebolla", la cual ha sido encarada por la vocalista desde distintos lugares a lo largo de su carrera. En dicho sentido en este Femme fatale volvemos a oír a la artista entregada al drama, a ese amor romántico incondicional y tormentoso, lo cual la conecta de manera clara con lo hecho diez años atrás en su álbum homónimo de 2015, quizás con el matiz de que esta vez la chilena aborda las temáticas de manera algo más adulta, sexual incluso. 

Todas las canciones por tanto de este álbum están dedicadas a la figura de un hombre, por las que el relato sufre, llora y añora momentos de compañía. El disco se sitúa por lo general desde la pérdida y la distancia, planteando desde ahí plantea un primer detalle/problema conceptual. ¿Por qué se titula Femme fatale si todas las canciones no guardan ninguna relación con dicho tópico? Una Femme fatale es una mujer audaz, misteriosa, dispuesta a engañar o a manipular a hombres utilizando la seducción como arma. Nada que ver con lo que el disco expresa, donde la figura femenina se sitúa en un lugar absolutamente pasivo, digamos, desarrollando esa clásica idea de la mujer que (sobre)vive "incompleta" al no contar con la presencia de "su" hombre. ¿Habrá algo más patriarcal que aquello? De Femme fatale nada.

Dicho lo anterior y pasando por alto el fallido concepto, el disco funciona bastante bien desde lo musical. Un continuo de catorce canciones que en cincuenta minutos mete mano a arreglos por lo general sutiles y desnudos, en ocasiones sosteniendo ese tono blusero y calmo durante todo el tema ('Mi hombre', 'Veracruz') y a veces generando explosiones que a estas alturas son sello de la artista ('Femme fatale', 'Otra noche de llorar', 'El gran señor', 'Melancolía'). Dentro de la lista destacan los arreglos de 'Las flores que dejaste en la mesa', que cuenta con líneas tan desatadas como "Seguramente me vas a extrañar cuando la tengas dura..." o "Seguro le vas a escupir en la boca y le dirás cuánto le amas...", así como el llamativo poema relatado cuasi erótico '1:30', que ciertamente habría tenido más sentido en Autopoiética pues acá desentona un poco. 

Están bastante bien los duetos que el álbum plantea, acercándose al pop en 'Esto es amor' (con Conociendo Rusia), dialogando entre amigas (de hombres, obvio) en 'La tirana' (con Nathy Peluso) y con un ex en la blusera 'Hasta que nos despierten la soledad' (junto a Tiago Iorc). Como detalle eso si estará el cierre, que al tocar siempre el mismo punto (hombres, hombres y hombres) tiende a agotar en canciones como 'Ocupa mi piel', 'My one and only love' (con Natialia Lafourcade en una colaboración bastante desaprovechada) y 'Vida normal'.  

Femme fatale nos trae de regreso a una Mon Laferte en su salsa, trabajando el tipo de canciones que mayor éxito le trajeron en el pasado. Desde lo musical el disco, como de costumbre, se sostiene por completo y las interpretaciones vocales vuelven a estar impecables. ¿Qué cansa un poco por la redundancia? Si, algo en el cierre. Sin embargo, las grandes canciones siguen estando y desde ahí el trabajo vuelve a ser un paso positivo en la sólida carrera de la chilena. 

¿Canciones? 'Otra noche de llorar', 'Las flores que dejaste en la mesa' y 'Melancolía'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Mon Laferte:

viernes, 22 de diciembre de 2023

Mon Laferte: Autopoiética (2023)

 "Ecléctica, heterogénea y valiente..."

"Vengo de los 00's, años donde todo era muy diferente, donde tenías que elegir entre ser popero o rockero. Todo era encasillamiento y a mi me gusta la música. Me gustan los boleros, la música romántica, la electrónica y el rock más alternativo. Yo no entendía por qué no podía ser todo eso a la vez..." - afirma Mon Laferte en una reciente entrevista para MondoSonoro. Sus dichos explican bastante los caminos que ha surcado para este Autopoiética, su octavo álbum, uno que efectivamente la muestra más ecléctica que nunca, rozando incluso la incomprensión. Conviven acá por tanto muchos sonidos, donde un requisito para estar en el álbum pareciese haber sido que la canción sonase totalmente distinta a la que le antecediese. ¿El resultado? Como la portada: una cara en el culo, así de valiente y rara. 

Los temas que componen Autopoiética son tan disímiles entre si que queda la sensación de que el orden podría haber sido cualquiera, pues no existe un sentido estético de la obra si no más bien todo lo contrario, pareciese ser que el objetivo era el de una pintura distorsionada, caótica incluso. Sin embargo, hay algo que no podía ser distinto: el disco debía comenzar con 'Tenochtitlán', que por derecho propio es la gran joya del álbum. En ella Mon Laferte se atreve a sonar oscura, pausada y profunda, en el sonido coquetea con el trip hop, en la interpretación busca sonar cercana y coloquial mientras se marca una letra empapada de feminismo reivindicativo con algo de auto referencia ("¿Cuánto le costó? / ¿Quién se la cogió? / Si es una puta sudaca tercermundista / Nadie le parió / ¿De dónde apareció? / La mina se cree artista...") . ¿Escribí que era la gran canción del disco? Si no, acá queda, pero también el que al mismo tiempo es el gran lastre de Autopoiética, porque el tema no representa el sonido general del álbum, el cual desde acá disparará hacia todos lados. 

En adelante, el giro será brusco, al punto que inmediatamente terminada 'Tenochtitlán' la chilena se lanzará a la cumbia en 'Te juro que volveré' (con plagio descarado al fraseo de 'Amigo' del brasileño Roberto Carlos) y en la villera 'Metamorfosis', no sin antes haber bajado las revoluciones (que no la intensidad) en la oscura 'Préndele fuego' con líneas tan explícitas ("Me gusta que estés como roca / Extraño tanto con la cola taparte la boca...") como eróticas ("Te quiero como en Buenos Aires, metiéndome los dedos en el salón de baile..."), o pasado por el reggaetón sucio de 'No+Sad' (muy en plan Rosalía de 'Saoko', verdad sea dicha), nuevamente yendo al choque con las letras ("Que es comunista, es masoquista / Yo no le creo, es capitalista / Que es una zorra, que es demoniaca / Terrible flaite la pinche naca / Que es feminazi esa maraca / Está más vieja, ya no está flaca...") en otro de los grandes momentos del álbum 

Este ir y venir constante explotará en locura en el nudo del álbum en 'Autopoiética', que es un desate electrónico que sitúa esta vez a la música + atmósfera por sobre el mensaje (que se limita a la repetición de cuatro palabras), y no cesará en la Cara B del disco, pasando por la guitarra acústica de 'Levítico 20:9', nuevamente los coqueteos trip hoperos de '40 y MM' (con explosión salsera en el cierre eso si), nuevamente definiéndose en las líneas ("Soy una mina pop / Y cualquier carretera me sirve de colchón..."), ese extraño intento de bolero que es 'Pornocracia' o la salsera 'Amantes suicidas', si me apuran, estas dos últimas suenan a temas menores al lado de las grandes cosas que regala el disco. Finalmente este retomará la senda electrónica, primero en la curiosa 'Mew shiny', que entrelaza líneas en español e inglés, metiendo incluso un exquisito solo de guitarra por ahí, y cerrando definitivamente con 'Casta diva', una cosa realmente inclasificable con la que Mon Laferte se viste de la Björk más incomprensible y lleva su sonido tan lejos como puede, tanto en materia de estructura como arreglos. 

Autopoiética acaba imponente con una orquestación seguida de cuatro segundos de ovación. Pareciese ser que la artista se aplaude a si misma, anticipando quizás la incomprensión de un público al que seguro le resultará complejo lidiar con una lista de canciones tan heterogénea. El álbum parece estar dividido entre dos almas, una con arraigo popular (cumbia, salsa, boleros) y otra completamente experimental (trip hop, electrónica, reggaetón). Es complejo que cosas tan diferentes entre si convivan en un mismo disco, el riesgo de descolocar al auditor es alto. De hecho, Mon Laferte podría haber creado dos álbumes a partir de este, sin embargo ha decidido mezclarlo todo y mostrarse así, tal cual es. Es una artista en mayúsculas, una que no para de crecer. Bendita sea por eso...

¿Canciones? 'Tenochtitlán', 'Préndele fuego', 'No+Sad' y '40 y MM'. 

8 /10
Excelente.


Otras reseñas de Mon Laferte:

lunes, 17 de enero de 2022

Mon Laferte: 1940 Carmen (2021)

"En libertad..." 

Tras un álbum marcado por el folclor mexicano como Seis, Mon Laferte decidió encarar 2021 desde otra mirada, esta vez una más ligera, desnuda y pop. Incitada por el placer, el amor y su maternidad, la chilena ha entregado casi cuarenta minutos de música que efectivamente la sacan de sus lugares comunes, abandonando el sufrimiento para dar paso a un álbum marcado por las buenas vibras, la ilusión, el disfrute, el goce y la libertad. Algo que ella misma ha querido definir como un "viaje hormonal", el cual la llevó a escapar en una serie de canciones, incluso desde el idioma pues se ha atrevido a cantar cuatro baladas en inglés, algo explicable dado que el álbum se compuso en su estancia por Los Ángeles, de hecho Carmen 1940 es la dirección del apartamento donde se hospedó por unos meses.

Desde un inicio descubrimos por donde van los tiros, Mon se muestra completamente libre de ataduras regalando amor a toneladas en 'Placer hollywood' ("¿Qué importa que escuchen mi felicidad? / La la land , I love you, Oh my god, Jesuschrist" ) y disfrazándose de Julieta Venegas en 'Algo es mejor', algo que se repetirá más adelante en 'Química mayor' ("Amo caminar de tu mano en cualquier lugar..."), sin embargo, el eje común es la fragilidad de las canciones, todas muy sencillas en cuanto a arreglos y que se alejan de la tradicional grandilocuencia de la cantautora. Esta idea se plasma con claridad en la desnudez que transmiten las cuerdas de 'Niña' ("Te he esperado tanto / Y te cuidaré / Ya te he amado tanto..."), 'Beautiful sadness', 'Good boy' o 'A crying diamond'. 

En general el disco suena esperanzador aunque en un par de momentos los miedos se apoderarán de la artista, como sucede en 'Supermercado' ("Y es que ya nada es igual, me esquiva la mirada / ¿Será que estamos mal?") o 'No soy para ti' ("Mejor que acabe aquí / Mejor dejarte ir / ¿Si nos queremos tanto para que sufrir?"), dos canciones que hablan de una relación desgastada o rota y que escapan de la línea general del trabajo. 

Finalmente 1940 Carmen nos entrega otra mirada del presente de Mon Laferte, una más espontánea y menos dramática que la que conocimos en Seis. Lo notable es que en ambas instancias de 2021 la chilena ha triunfado, ya sea cantando corridos o yendo a la guitarra logra su cometido, lo cual habla del momentazo que la artista vive. 

¿Canciones? 'Placer hollywood', 'Supermercado', 'Niña'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Mon Laferte:

lunes, 3 de enero de 2022

Resumen Anual Blog + 45 Grandes Canciones

Hora del análisis global y una breve pasada por lo que publiqué durante 2021, a ver que dicen los números:

¡Para comenzar! En 2021 publiqué un total de 120 entradas, superando mi propio récord de actividad (en 2020 fueron 118, cuando superé las 117 de 2015). Sigo por tanto escribiendo bastante (siempre me he propuesto la meta de una publicación cada tres días como un "ideal"), lo cual me pone contento. Pero ahora desglosemos...

De esas 120 entradas: 

- 8 correspondieron a reseñas de aniversario mientras que comenté 93 álbumes del año (10 fueron reseñas pendientes de discos de 2020 y 9 fueron de especiales diversos). Es un aumento importante, ya que en 2020 comenté 74 álbumes del año...

¿Cómo anduve en asuntos de género? Pues veamos. De los 103 álbumes que comenté en 2021 (93 de 2021 y 10 de 2020): un 16% (diecisiete) correspondieron artistas o voces femeninas, mientras que un 84% (ochenta y seis) a artistas masculinos. Cosa curiosa: sin proponerme absolutamente nada, se mantiene mi tendencia, ya que en 2020 escribí un 17% de reseñas de artistas femeninas, es decir, una de cada cinco es mi tasa.

¿Cómo anduve en términos de procedencia? Acá cabe mencionar algo relevante. En 2020 un 68% de los álbumes que comenté provenían del duopolio Estados Unidos + Inglaterra, mientras que en este 2021 aquella cifra disminuyó a un 50% aproximadamente, es decir, hubo mayor diversidad de procedencia este año en mi blog, lo cual se evidencia en la siguiente información:

De los 103 álbumes comentados: 39 (un 37%) vinieron de los Estados Unidos,  17 (un 16%) desde Inglaterra,  5 desde Suecia y Alemania, 3 desde Canadá, Holanda, Chile y Noruega, 2 de Gales e Irlanda, mientras que comenté un álbum proveniente de Noruega, Argentina, República Dominicana, Colombia, Polonia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Portugal, Escocia, Austria, Bélgica y El Líbano. 

Y ahora, las diez canciones que más me tocaron la fibra durante este 2020:

#10. Garbage: 'The men who rule the world'
Shirley Manson visitando Chile y Argentina, empapándose del movimiento feminista y las revueltas sociales, lo cual sumado al Black lives matter... ¿Qué podría salir mal? Pues absolutamente nada.


#9. Cryptosis: 'Prospect of immortality' 
Notable álbum debut y un tema notable, con una estética llena de cariño/respecto hacia el thrash metal clásicos pero un sonido que mira hacia adelante...


#8. Camila Moreno: 'Quememos el reino'
Ya lo dijo Víctor Jara en los setenta: "Canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva".


#7. Mastodon: 'Had it all' 
Mucho dolor y pesar en una canción que resume de buena forma el sentir del tremendo álbum doble que nos regalaron. Si a eso agregas el sello que le imprime la participación de Kim Thayil en guitarras (Soundgarden), que decir, no se puede pedir más...


#6. Dave Gahan + Soulsavers: 'Metal heart' 
Se cuece a fuego lento con un Dave absolutamente tocado e inspirado en la interpretación. 


#5. Mon Laferte: 'Te vi' 
A veces las canciones más simples son las más efectivas.


#4. Dream theater: 'The alien'
Puede que en el mundo del metal progresivo los aprendices hayan superado al maestro, sin embargo, tiene mérito que tras tres décadas de existencia esta leyenda aún pueda entregarnos algo tan bonito como esto... #Respect


#3. Squid: 'Narrator'
Ocho minutos y medio de desenfreno ascendente. Un caótico manjar.


#2. Garbage : 'No god no masters'
Se repiten el plato. Es que lo merecen... 


*Canción del año * Canción del año * Canción del año* 

#1 Greta Van Fleet: 'Heat above'
Me gusta Led Zeppellin, no hay caso. Y aunque esta sea una canción compuesta con todo el manual sobre la mesa, su propuesta hippie + su emotiva construcción me inundó de amor durante todo 2021.


No fueron solo diez, sin embargo, mis canciones favoritas en este 2021, por lo que comparto acá mi listado de 45 que me movieron el piso de alguna forma en algún momento del año. Por si a alguien le interesa jaja! Del 45 al 1...


miércoles, 28 de abril de 2021

Mon Laferte : Seis (2021)

"Emoción sobre líneas..."

¿Qué es la música si no emoción sobre líneas? Y de eso sabe demasiado la música mexicana. Guarda total sentido entonces el que Mon Laferte, una interprete de aquellas que cada vez existen menos, durante su carrera haya dedicado varios pasajes a rancheras y corridos, sin embargo, nunca la chilena se había lanzado de lleno a México con el nivel de convicción que un álbum como Seis ostenta, un conjunto impecable, repleto de canciones frescas, cargadas de identidad y ante el cual no queda sino rendirse para así disfrutar del presente de una artista que mira hacia atrás y adelante sin temor a equivocarse. 

Funciona, por sobre cualquier otro concepto Seis funciona y suena creíble, porque hay que tener talento para cantar algo como 'Se me va a quemar el corazón' y no quedar a medio camino haciendo el ridículo, sobre todo no teniendo las raíces que una canción así exige. Pero Mon la aborda sin problemas, haciendo suyo el lenguaje ("Ay! Se me quema por los dos / ¡Tantita madre!") y también el dramatismo ("Me volví hipocondriaca /Todos dicen que estoy flaca/ Quiero del amor desaprender..."), sacando desde las entrañas una interpretación digna de la mejor Luz Casal. Lo mismo con el corrido 'Amigos simplemente', con referencia a besarse en "Obregón con Insurgentes" (Ciudad de México, claro) o generando la mixtura cultural al acordarse de su Chile en las terminaciones de ciertas oraciones en 'No lo vi venir' ("Que feliz me hací / Ahora se que de verdad tu me querí..."). Todo fluye cuando apuesta a sonar exagerada pero también convence bajando las revoluciones, primero yendo al desnudo en 'Amado mío' y luego al fado portugués entre orquestaciones en 'Canción feliz'. 

Entrando en el nudo del disco aparecerán dos canciones menores como 'La mujer' (cuya única anécdota es la participación de Gloria Trevi) y 'Calaveras', sin embargo, lejos de comenzar un declive en el álbum, estas serán la antesala del momento más alto del trabajo, protagonizado primero por la enorme 'Aunque te mueras por volver', que bebe mucho de la balada de Raphael y cosas del tipo 'Yo soy aquel', y a continuación por 'La democracia', donde la vocalista nos invita adorablemente a "hacer un trencito" bailando cumbia mientras aborda temáticas como la desigualdad y critica al mundo político ("Tu no tienes la culpa de que persigan a los migrantes / Tu no tienes la culpa de la masacre a los estudiantes..."). 

A estas alturas del álbum, con las cartas sobre la mesa, solo quedaba cerrar adecuadamente y ahí Mon decide cerrar el círculo y acabar donde el disco había comenzado, es decir, retomando las raíces mexicanas en 'Esa morra no se vende' y 'Que se sepa nuestro amor' (con Alejandro Fernández), para luego volver a emocionarnos con la hermosa 'Te vi' ("Cuando yo vivía dentro de tu panza / No me conocías y ya me cantabas / Yo aprendí a entenderte todos estos años / La vida es tan corta que no merecemos hacernos más daño...") y luego con 'Se va la vida', donde colabora con una orquesta compuesta solo por mujeres nuevamente afilando la lírica hablando de como "llora el cemento por la injusticia" por las mujeres presas en cárceles de Valparaíso, Chile.

Le debía la chilena un disco a México (y de canciones inéditas, no refritos como han hecho tantos/as), país que la ha cobijado (y valorado) desde ya hace bastante. Y bueno, acá está. En este sentido, Seis suena a un punto aparte en su carrera, al fin de un momento y será el tiempo el que hablará pero no cabe duda de que en este 2021 ha sabido encontrar un conjunto que funciona, a ratos sonando liviana y en otros emocionando sin recurrir a desbordes innecesarios. Un disco que parece de otra época pero que por sobre todo muestra a la vocalista funcionando bajo parámetros propios, lo cual en tiempos como este suena a oro puro.

¿Canciones? 'Aunque te mueras por volver', 'La democracia', 'Te vi'. 

8/10
Excelente.