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sábado, 4 de junio de 2022

Rammstein : Zeit (2022)

"Sorprenden positivamente..."

Seamos francos: no esperábamos demasiado de lo nuevo de Rammstein. Es más, ni siquiera esperábamos un nuevo disco considerando que entre Liebe ist fur alle da y el homónimo de 2019 pasaron diez años. Tampoco ayudó mucho el nivel de este último, un álbum que sin estar mal, resultó en exceso predecible y sencillo, con una que otra canción pegajosa que funcionaba ('Deutschland', 'Auslander') pero un global que se desinflaba dramáticamente mientras avanzaba. El caso es que para sorpresa de varios, los alemanes no han dejado que el plato se enfríe y rápidamente han vuelto a la carga con Zeit, al parecer con la lección aprendida pues en esta ocasión no se han conformado solamente con divertir y si bien no escapan de la línea marcada tres años atrás, si intenta entregar algunos matices que se agradecen y efectivamente funcionan.

Estas diferencias intentan marcarlas desde un comienzo, cuando los teclados de 'Armee der tristen' abran el disco, generando una atmósfera más profunda a la habitual, una que no llega a las cotas de intensidad de viejas glorias como 'Reise, reise' o 'Rosenrot', pero si sabe generar un ambiente suficientemente denso como para que la primera impresión sea atractiva y novedosa, algo que se confirmará con la baladas a piano (aunque luego eléctricas) 'Zeit' + 'Schwarz', armando un tridente inicial bastante curioso, que lejos de ir por el efectismo ha optado por un sonido reflexivo. 

Al cuarto tema, sin embargo, el disco realizará el giro hacia algo más tradicional, yendo sobre sonoridades contagiosas, dinámicas y entretenidas, primero con 'Giftig', luego con la exquisita 'Zick zack', con esos teclados tan Kraftwerk en el fondo, y luego con 'Ok', que es un lugar común por donde se mire (y también el primer momento en que el disco efectivamente tropieza). De ahí en adelante, el álbum se conformará con sostener el nivel entre baladas como 'Meine tranen' y cosas más activas estilo 'Angst', que es un tema bastante corriente de Rammstein pero en su minuto final vive una transformación maravillosa que emociona y por si sola merece ser destacada (una que ojalá la banda hubiese sido capaz de llevar más lejos aún), con un Till Lindemann protagonista que transmite como hace mucho no le oíamos, algo que también destacará más adelante en 'Lugen', quizás el momento más experimental del disco, donde el vocalista suena auto tuneado generando un efecto bastante singular.

Respecto al homónimo de 2019, Zeit luce bien, incluso parece ser un paso adelante. No esperábamos demasiado de los alemanes pero para sorpresa nuestra se las han arreglado para mostrarse aún vivos. La banda sigue muy lejos de aquellos inicios afilados (que asumámoslo, nunca volverán) pero en su zona de confort acá ha sabido entregar un conjunto que se las arregla para sonar a ratos reflexivo, con uno que otro momento inquieto creativamente hablando, sin olvidar jamás el que son una banda que debe divertir. 

¿Canciones? 'Armee der tristen', 'Zick zack', 'Angst' y 'Lugen'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Rammstein:
2019: Rammstein 

lunes, 10 de junio de 2019

Rammstein : Rammstein (2019)

“Una excusa para mantener la máquina rodando...”

Las cosas como son: a estas alturas del partido no parece ser demasiado lo que una banda como Rammstein tenga que decir. Sin ir más lejos, demasiadas expectativas no existían en torno a esta nueva entrega, la cual ha llegado a nosotros para confirmar precisamente la sensación mencionada, de  que al haber agotado las giras de grandes éxitos los alemanes necesitaban material nuevo para mantener la máquina rodando. Por cierto: no pasa nada si lo admitimos. 

Nos encontramos así frente a un disco homónimo que ya desde su portada nos dice poco y al adentrarnos en su contenido menos aún. Se suceden de esta forma una seguidilla de medios tiempos tan correctos como planos, un conjunto que entrega dos o tres temas que sin duda funcionarán en sus conciertos (‘Deutschland’, claro ejemplo) pero que no apunta mucho más allá. 

En este sentido, el álbum se plantea como una colección de lugares comunes de Rammstein, ahí los teclados de la bailable ‘Radio’ activan la nostalgia de los inicios de la banda, divierten los coros femeninos + extrañas pronunciaciones de ‘Auslander’ (ojo a los remix electrónicos que se entregan en la versión single, que están simpáticos), engancha el desgarro vocal de Tinn Lindemann en ‘Puppe’ y funciona la grata pasada melódica que entrega ‘Was ich liebe’, sin embargo, no encontramos suficiente peso en ‘Zeig dich’ (que se construye sutilmente además sobre la melodía de ‘Aerials’ de System of a down) ni demasiado aporte en la acústica ‘Diamant’, mientras que con ‘Sex’ quedamos mirando el techo al constatar que si imaginamos la voz de Matt Bellamy, estamos frente a un tema 100% Muse (y del mal Muse).

Que un disco de 45 minutos se quede sin argumento entrando en el nudo (el álbum se termina al séptimo tema, tras ‘Was ich liebe’ no hay nada más que oír) habla de unos Rammstein que desde una década al menos se han reconocido abiertamente como “una banda de directos”, una especie de Kiss actuales. Ahí, sobre el escenario, todo anda como debería: la pirotecnia, el fuego, las luces y colores. Ahora, en el estudio es otra cosa, ahí este disco no es más que una excusa para salir a recorrer el mundo. 

5 / 10
Nada muy especial...