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lunes, 3 de agosto de 2026

Muse: The Wow! Signal (2026)

 "Emulación de viejas glorias..."

En primera instancia, tras una escucha inicial, resultó inevitable oír este nuevo disco de Muse y no ilusionarse. Y es que la banda venía de discos tan malos y olvidables que el volver a percibir un mínimo de inspiración o ganas de componer algo que se acercase a los estándares de veinte años atrás, bueno, lo dicho, generó cierta emoción. Sin embargo, dándole más pasadas a este The wow! Signal el entusiasmo fue disipándose y disminuyendo. ¿La razón? Simple: el disco no es más que una emulación de viejas glorias de la banda, digamos, una mirada hacia los tiempos de Origin of symmetry (2001) o Black holes and revelations (2006) solo que sin conseguir la magia de antaño. Un retome impostado de fórmulas que alguna vez funcionaron de mejor forma.

Sin ir muy lejos, basta darle play a una canción como 'The dark forest' para verificar el como Matt Bellamy y compañía han intentado volver a esa partida ostentosagrandilocuente, con una estructura cambiante y sonido espacial (en este caso incluyendo además una sección media con coros en latin que recuerdan extrañamente a los suecos Ghost), aunque claro, jamás alcanzando las cotas de lo que en 2001 lograron con una 'New born' o en 2006 con 'Take a bow', por ejemplo. De todas formas, dejando las odiosas comparaciones afuera, el tema no está nada mal y encuentra excelente complemento en la danzable 'Nightshift superstar', sin embargo, esta tendencia a reiterar viejas fórmulas se sostendrá en baladas como 'Summering scars' o la pomposa 'Be with you' (quizás la única que consigue tocar una tecla emotiva que funciona), así como las guitarras de 'Cryogen', 'The sickness in you & I' o 'Unravelling' (de lo más contundente que acá suena) mostrarán claras referencias a los tiempos de Absolution (2003) y 'Hexagons' (quizás la mejor en todo el disco) recordará con descaro en su primer minuto los acordes de 'Knights of cydonia'. Ya en la recta final encontraremos una curiosa colaboración con Ellie Goulding en la juguetona 'Hush', esto para acabar definitivamente con otra balada fallida como 'Space debris'.

No es nada nuevo en todo caso esto que ocurre con Muse. Una banda que dio lo que tenía que dar durante su primera década y luego se dedicó a deambular entre sonidos facilones con el único objetivo de sostener su fama de "mega banda" (aló, U2?). Hoy da la sensación de que no les queda mucho más que esto, recurrir a la nostalgia sonora para impostar sonidos de veinte años atrás. ¿Lo positivo? Que el disco es mejor que cualquiera de los tres o cuatro anteriores. ¿Lo negativo? Que todo lo acá trabajado alguna vez sonó mejor. 

¿Canciones? 'Nightshift superstar', 'Be with you' y 'Hexagons'

sábado, 1 de agosto de 2026

20 Años De... Muse: Black Holes And Revelations (2006)

 "Su mejor versión..."

Mirado con el lente del tiempo y considerando todo lo que ha sucedido con Muse en estos veinte años cuesta creer que la banda alguna vez fue protagonista de la historia de la música contemporánea en primera persona... pero así fue. Esto gracias a álbumes alucinantes y atrevidos que a comienzos de siglo dieron que hablar en base a un sonido ciertamente ambicioso y grandilocuente, cargado al rock espacial pero con un tino melódico impecable, algo que ciertamente la banda supo condensar de manera adecuada primero en el notable Absolution (2003) y luego en este espectacular Black holes and revelations, un disco en donde la banda supo acercar el sonido ambicioso de sus antecesores, puliendo los "fallos" y encontrando un conjunto ciertamente más amigable pero no por esto menos atractivo. 

Ante todo este es un disco que funciona tanto en el frente individual como el colectivo. Dicho en simple: hay grandes (pero GRANDES) canciones acá así como también un continuo que fluye de manera armónica. Black holes and revelations es también un álbum diverso y de aquello habla toda su inapelable Cara A, abriendo con una introductoria pero inmensa 'Take a bow', una de esas canciones de Muse pomposas a tope pero que logra funcionar debido a la intensidad creciente que la banda logra generar, y continuando con una seguidilla impecable: el romántico single 'Starlight' (una de las baladas rock mejor escritas de este siglo), las guitarras bailables de la exquisita 'Supermassive black hole' (una que a futuro la banda intentaría emular en varias ocasiones) y la increíble 'Map of the problematique', otra que da muestras de la madurez compositiva que la banda ha sido capaz de alcanzar a estas alturas de su carrera (y para quien escribe: la mejor canción en la carrera de Muse). Lo dicho entonces, que la partida del disco es incontestable, al punto de que baladas como 'Soldier's poem' (con unos acordes acústicos que emulan la mítica 'Can't help falling in love' de Elvis Presley) o 'Invincible' funcionan como una necesaria bajada de revoluciones, un grato bálsamo que viene bien dado ese nivel apabullante que traía el álbum.

Entrando en la Cara B la sensación que transmite el disco es la de un partido que ya se ha ganado de manera contundente por lo que solo hay que sostener el ritmo. De ahí que la banda vuelva a acelerar y entregue una pasada algo más en piloto automático, primero con la agresividad de la directa 'Assassin' para luego pasar a algo más meloso como 'Exo-politics', sin embargo, como una nueva prueba de que a estas alturas Muse estaban bastante tocados e inspirados, se guardan hacia el cierre dos joyitas inmensas, la cambiante 'City of delusion' (con una estructura que abre en acústico y luego en el camino mete vientos e incluso trompetas) y la descomunal 'Knights of cydonia', que para el público general y la crítica es la mejor canción en la carrera de la banda. Para mi pega en el palo.

En definitiva, Black holes and revelations es el disco que uno le pasaría a un joven hoy de veinte años si quisiera convencerlo de que Muse alguna vez fue muy grande. Un álbum que funciona de comienzo a fin en todo momento, que cuando va a la grandilocuencia del sonido jamás suena pedante (algo que si le ocurriría a Matt Bellamy en los siguientes discos) y cuando acerca el sonido encuentra melodías brillantes sin caer en la ordinaria simpleza (idem). En 2006 Muse encontraban su mejor versión y bueno, desde aquí ciertamente solo se podía caer...

¿Canciones? 'Starlight', 'Supermassive black hole', 'Map of the problematique' y 'Knights of cydonia'.

9/10
Brillante.

sábado, 22 de octubre de 2022

Muse: Will Of The People (2022)

"Un chiste que cada vez suena peor..."

Algo se perdió en el camino, no cabe duda. Entre la audacia de Origin of symmetry (2001) y el equilibrio rock/pop de Absolution (2004) + Black holes and revelation (2006) algo se desvaneció en la ruta. Aún así, pese a la displicencia de álbumes como The resistance (2009) o The 2nd law (2012), ambos discos contaron con momentos suficientes como para hacernos creer que aquello solo era un paréntesis, una salida a tomar aire, pero que el talento permanecía ahí escondido en algún lugar y este regresaría en algún momento. No fue así, sin embargo. Tres discos ya van desde entonces, marcando una larga y cada vez más decepcionante década para Muse, al punto de que hoy un disco como Will of the people realmente nos resulta indiferente, y es que hay tanta buena música sonando que perder el tiempo con algo así ni siquiera merece la pena...

Will of the people es un chiste y Matt Bellamy lo declara de entrada, con un tema homónimo que emula el 'The beautiful people' de Marilyn Manson pero en versión juguetona. No funciona, no genera gancho, tampoco gracia. Y desde ahí, cositas que se centran en los teclados como 'Compliance', la clásica partida a piano + posterior imitación a Queen en 'Liberation' además de algún guiño a las guitarras en 'Won't stand down' (que ilusiona en el subidón de su coro pero acaba por resultar totalmente inofensiva). En esa seguidilla intrascendente, la balada 'Ghost (How can I move on)' fuera de sonar cliché a más no poder, parece estar compuesta en una tarde cualquiera por un Bellamy que no sabemos si busca reírse de nosotros o realmente cree que emociona (¡que alguien le diga la verdad por favor!). Al menos 'You make me feel like it's halloween' se gradúa como lo más ridículo que han compuesto en su carrera, pero en un buen sentido, pues en esta si les quiero dar un punto: te causan gracia. Vamos, que si sacan un video haciendo alguna coreografía va a ser muy divertido. 

Curiosamente, en la recta final (el álbum es muy corto, lo cual se agradece) llegará lo único rescatable de este, primero con el rock de 'Kill or be killed', que revive los buenos (y lejanos) tiempos de Absolution (2004), luego las atmósferas entre teclados de 'Verona' y dos cosas que cumplen como 'Euphoria' + 'We are fucking fucked'No deja de ser curioso el fenómeno: cuando Muse se disponen a rellenar el álbum con canciones random encuentran sus mejores momentos, pero no cuando realmente se proponen generar impacto, en una clara señal de lo extraviados que están. 

Quizás si el disco hubiese ido más en la línea de las cuatro últimas, mejores sensaciones habrían dejado, lo cierto es que se han dejado el tiempo entre temas faltos de garra, que como chiste tampoco funcionan y que en materia de arreglos proponen cero. Nos la han dejado muy fácil: estamos ante lo más mediocre han publicado hasta ahora (y mira que la vara estaba abajo) y lo peor es que sabemos que podrían caer aún más. Los Coldplay del rock de guitarras, que duda cabe. 

¿Canciones? 'Kill or be killed' y 'Verona'.

4/10
Malo.


Otras reseñas de Muse:
2018: Simulation theory

sábado, 5 de marzo de 2022

20 Años De... Muse: Origin Of Symmetry (2001)

 "Fascinante rock barroco..."

Veintiún años en realidad, pero qué más da. Aunque me haya pasado por algunos meses, nunca estará demás hablar del segundo álbum de Muse, sobre todo considerando que los ingleses han publicado música semanas atrás y prometen un álbum para 2022. 

Pero antes, comencemos haciendo historia:  En aquel entonces no era fácil verlo pero los de Matt Bellamy disfrazaban sus intenciones. Esto pues mediante un par de álbumes cargados a las guitarras, psicodelia y con vocación grandilocuente nos llevaban a creer que apostaban por ser la nueva esperanza del rock, a ser la alternativa ante un numetal que por entonces continuaba devorándose todo. El tiempo, sin embargo, acabaría demostrando que la ambición de Muse estaba puesta nada más ni nada menos que llegar a los grandes estadios y espectáculos extravagantes, donde la música más que un fin funciona como un "medio para", digamos, hacer el relevo de lo que alguna vez fue Queen o Kiss, U2 o los Rolling Stones. Y bueno, lo lograron, que eso es lo que hoy son Coldplay, Rammstein y efectivamente Muse

El giro definitivo llegaría en 2003/06 con la publicación de Absolution + Black holes and revelations, pero antes tuvimos a Showbiz (1999) y este Origin of the symmetry que hoy nos ocupa, dos discos que dan muestra de la búsqueda que la banda estaba desarrollando previo a que calibrasen sus recursos, dos álbumes desatados, de grandes ambiciones y exagerados como solo Matt Bellamy podía ser por aquel entonces. Basta oír la partida a cargo de 'New born' para entender lo que escribo. Una intro de piano + voz que tras minuto y medio se estrellará entre guitarras para continuar con una notable descarga de intensidad, velocidad y energía que se extiende por seis minutos, en una tendencia a la exageración que volverá a vivirse en piezas como 'Space dementia' (que abre cual pieza de música clásica y cierra entre fanfarrias, o bien avanzado el disco en la pasada por 'Micro cuts' + 'Screenager', en la primera llevando los agudos de Matt Bellamy al extremo y en la segunda bajando los tiempos entre guitarras acústicas. 



Por lo mismo, ante esta tendencia al barroquismo viene bien un complemento más breve y efectivo en canciones como 'Bliss', que entra trotando con toda su atmósfera espacial y fantástico coro, 'Hyper music' o 'Plug in baby', todos momentos en donde el formato banda de rock (guitarra + bajo + batería) luce y se toma el escenario entre estructuras directas, temas de tres minutos y coros de buen gancho. Son todas canciones perfectas para saltar y cantar en un concierto, mientras que donde se alargarán será con algo como 'Citizen erased', intentando dar con su ópera rock en siete gloriosos minutos que suben y bajan a placer. 

Como detalle estará la extensión del disco, casi una hora (55 minutos para ser exacto) que en su recta final se hace sentir. Ahí, la jugarreta de 'Feeling good' (versionada por decenas de artistas, pero original de Nina Simone allá por 1965) queda bastante bien (y ha hecho historia en esta sensual versión rock) pero cosas como 'Darkshines' o 'Megalomania' sobrecargan un álbum que de por si ya era sobre cargado. Como siempre cuando la propuesta es contundente, ocho a diez canciones habrían sido suficientes.

De todas maneras, en 2001 Muse se anotaban en Origin of symmetry como una realidad a disfrutar y vivenciar. Con el tiempo nos romperían la ilusión y dramáticamente el corazón pero de todas formas siempre quedará este álbum como muestra de lo osados que algunas vez llegaron a ser. En tiempos donde todo se volvía muy blanco o negro, Muse se planteaba como un delicioso y atractivo punto medio, aspecto que en sus siguientes dos discos intentarían explotar para luego perderse en el abismo de la intrascendencia. Pero todo aquello será motivo de futuras reseñas...

¿Canciones? 'Bliss', 'Citizen erased', 'Plug in baby'.

8,5/10
¡Excelente!

viernes, 23 de noviembre de 2018

Muse: Simulation Theory (2018)

"Cancioncitas..."

No venían bien claro está. Es más, desde The resistance (2009), pasando por The 2nd law (2012) y el monótono Drones (2015) que Muse viene generando más dudas que certezas entre los seguidores de la música. No cabe duda, sin embargo, que esta situación debe tener sin cuidado a Matt Bellamy y compañía, quienes desde hace un tiempo a la fecha gozan de un connotado estatus de rockstars, llenando estadios y grabando películas. Y es que a la hora de hablar de Muse deberíamos tener todos claro el que estos siempre fueron una banda con pretensiones comerciales, digamos, más cerca de históricos tipo U2, The Police o Queen (bandas de rock con vocación de masas) que de Porcupine tree o Marillion, por más que en sus inicios hayan coqueteado con el progresivo. El caso es que sea como sea, un álbum como Drones pareció chocar contra un muro en términos de creatividad. El de 2015 fue un disco de guitarras en extremo sencillo y plano. Era esperable por tanto el que la banda realizara un giro en su sonido, que es lo que hemos recibido en Simulation theory, disco con el que Muse retoma su afición por el sonido ochentero (basta ver esa fantástica portada para constatar intenciones) pero intenta barnizarlo en una producción actualizada y diversa. El resultado, sin embargo, vuelve a tropezar con las mismas piedras que tropezaron trabajos anteriores dejándonos una vez más frente a un álbum de uno que otro momento pero que como conjunto no convence ni seduce. 

A destacar en Simulation theory los instantes bien logrados que se concentran en la primera mitad de este, ahí destacan los aires épicos y grandilocuentes de 'Algorithm' (ojo a la versión que aparece en la versión extendida, tapizada en teclados y sintetizadores), la contagiosa dinámica de 'The dark side' + 'Pressure' o el sabor de 'Propaganda', con evidente guiño a Prince incluido aunque claro, todo siempre de manera muy contenida, y es que el conservadurismo de estos Muse por momentos se vuelve desesperante. Dan ganas de zamarrear a la banda a ratos para que despierten y saquen provecho a las melodías que logran, que no están mal. Ejemplo de lo mencionado es 'Break it to me' ¿De qué va esta canción? ¿Quieren experimentar? ¿Entregar un toque de oscuridad previo al pop descarado de 'Something human' (que por cierto, no tiene absolutamente nada que ver con todo lo que ha sonado antes)? Sea lo que sea... no se entiende el objetivo. 

Y si toda la primera parte regalaba tantos momentos como dudas la segunda se encarga de definitivamente sepultar el nivel. Recurren a los coros de estadio en 'Thought contagion' para luego desatar el relleno, y es que más allá de uno que otro buen coro que incluso traerá al presente los tiempos de Black holes and revelations ('Blockades' por ejemplo), es muy poco lo que en la recta final invita a seguir junto al disco dejando en el ambiente la sensación de estar frente a un álbum que sigue dando muestras de una banda sin un norte claro más allá del sobrevivir al momento en base a cancioncitas. Y es que Simulation theory comienza insinuando una propuesta para acabar en medio del vacío. Una vez más...

5/10 
Nada muy especial...


Otras reseñas de Muse:
2015 // Drones
2012 // The 2nd law
2009 // The resistance 

lunes, 15 de junio de 2015

Muse : Drones (2015)

"Se pierden..."

Hay quienes afirman que tras una década de existencia es muy difícil que una banda siga componiendo material de primer nivel, y en el caso de Muse esta máxima parece aplicarse a cabalidad. También pesa mucho en los liderados por Matt Bellamy el pronto ascenso que vivió su discografía, para algunos su mejor momento fue alcanzado en 2006 de la mano de su cuarto álbum, Black holes and revelations, mientras que los más puristas se quedarán con Absolution (2003) e incluso con Origin of Symmetry (2001), pero independiente de los gustos personales creo que todos coincidiremos en que a partir de ahí le ha costado la banda el generar consenso entre los amantes de la música. Sin embargo, independiente de los reparos que podamos tener frente a lo que fueron tanto The resistance (2009) como The 2nd law (2012) hay algo que nadie puede negar de ambos: había propuesta. Buena, mala, irregular, deficiente, comercial, lo que quieran, pero los tipos compusieron un disco e intentaron sorprendernos con el. Aquella ambición se extraña en Drones, el primer disco en la carrera de Muse en que se percibe a una banda absoluta y peligrosamente instalada en la hamaca del éxito. 

Prometieron un disco con más rock que los anteriores y si, hay uno que otro pasaje que guiña un ojo a los inicios de la banda ('The handler' y 'The globalist' basicamente) pero más allá de los riffs y la velocidad de aquel par de temas es poco y nada lo que acá realmente da para destacar. Y es que no puedo darle méritos a una canción como 'Mercy', que es un auto plagio descarado de 'Starlight', lo mismo con la ridícula 'Psycho' que realiza un copy/paste a las guitarras, baterías y fraseos de 'Uprising'. En 'Reapers' se mandan un Lady Gagazo al meter en el coro la melodía del 'Express yourself' de Madonna, en 'Defector' vuelven a recurrir a su manoseado homenaje vocal a Queen y así, el nivel de pereza (o derechamente incapacidad) que Muse muestra en esta ocasión a la hora de componer sus temas da para tomarse la cabeza a dos manos. Se les oye tan seguros de su éxito que espantan, como si supieran que hagan lo que hagan llenarán sus estadios de todas maneras. 

En el global me quedo con la emocionalidad que se vive en 'Dead inside', la mencionada 'The handler', los diez minutos de 'The globalist' y los coros de la auto plagiada 'Mercy', el resto no está mal pero insisto, los tipos se ríen en tu cara todo el tiempo entregando un puñado de ideas sacadas de distintos lados y que por ende funcionan pero de originalidad muestran cero. Y si bien es cierto que hoy en día practicamente todo lo que oímos es un refrito del pasado, el resto al menos intenta disimularlo o añadir algún elemento propio al asunto, cosa que acá jamás ocurre.

5/10
Nada muy especial

lunes, 8 de octubre de 2012

Muse : The 2nd law (2012)

"Continuismo más consolidado..."

Genio moderno para algunos, un pomposo pedante para otros. Lo cierto es que a estas alturas, Matthew Bellamy es un personaje que a nadie deja indiferente. El líder de Muse generó buenas críticas y aceptación masiva tras la edición de Absolution (2004) y Black hole and revelations (2006) pero en 2009 cayó en la auto complacencia con The resistance, un disco en donde el tipo se cantó a si mismo todo el tiempo y las direcciones fueron poco claras. Hoy lo tenemos de regreso junto a su banda y un álbum dispuesto confirmar el camino, es decir, insistir sobre la misma tecla aunque con un conjunto más consolidado que el entregado tres años atrás.

Todos los discos de Muse (excepto The resistance) comenzaron con uno de esos temas colosos y The 2nd law retoma aquella tradición de la mano de 'Supremacy', una partida imponente que llega para poner las cosas en su lugar con tiempos que varían y arreglos orquestales imponentes, algo que más adelante en el disco volverá aparece en una canción exageradísima como 'Survival' y junto con ella toda la rimbombancia (muy Queen una vez más...) que suele desatar Bellamy, y de la cual abusó en The resistance. 

El alma del disco, sin embargo, estará puesta en su espíritu romántico. Porque si, The 2nd law es, salvo excepciones, una verdadera declaración de amor. Aspecto que rápidamente se insinuará en la preciosa 'Madness' (temazo, de aquí a la eternidad),  una maravilla que comienza entre susurros a lo Prince para terminar reventando, recordando a unos U2 en los agudos y melódicos coros finales. Un single espectacular que toca una vibra que se retomará más adelante en la pasada por 'Follow me', donde coquetean con el dubstep, luego Animals' con un teclado muy Radiohead da la partida y finalmente en 'Explorers' + Big freeze', la primera muy delicada y la segunda recuperando con fuerzas las guitarras. Mención aparte merece una canción como 'Panic station' , donde Bellamy y compañía encuentran pop del bueno, un tema lleno de sabor que vuelve a reinventar el sonido de Muse con un bajo muy funk que pasaría perfectamente por Red hot chili peppers , un riff de guitarra que recuerda a INXS y un solo a lo John Frusciante, todo aquello adornado por la inspiradísima voz de Bellamy. 

Sin embargo, no todo será positivo en The 2nd law y los errores no forzados aparecerán todos en la recta final. Ahí, nos llegan de sorpresa dos composiciones de Chris Wolstenholme (bajista de la banda), que ciertamente no están nada mal, sobre todo la atmosférica 'Save me', pero... ¿qué pintan acá puestas al final del disco de manera forzada? ¿No habría sido mejor incorporarlas en algún lugar del álbum donde tuviesen mayor sentido? Por si fuese poco, el trabajo cerrará con dos instrumentales que definitivamente aportan cero al conjunto y lucen más bien como capricho de Bellamy (uno más...), quien insiste en tratar de demostrar sus dotes de compositor cuando nadie ni nada se lo pide, salvo él mismo. 

Fuera del cierre lamentable, estamos frente a un disco efectivamente mejor logrado que The resistance, un trabajo que derrocha diversidad y encuentra momentos individuales fabulosos. No está ni cerca de sus mejores tiempos pero al menos repuntan...

7/10
Muy bueno.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Muse: The Resistance (2009)

"La excelencia se toma un break..."

A tres años del glorioso Black holes and revelations (2006) había que ver hacia donde decantaba una de las bandas más interesantes de la última década (si es que no la más). Con la tranquilidad de haber cosechado respeto y aplausos gracias dos sus primeros discos Showbiz" (1999) + Origin of Symmetry (2001) para alcanzar luego a las masas y buenas críticas mediante Absolution (2003) + el mencionado Black holes... , los ingleses de Muse enfrentaban la creación de este nuevo disco en una posición relativamente cómoda, con la calma de quien ya no tiene que demostrarle nada a nadie y puede por tanto darse ciertos gustos a la hora de componer.

Es probable que este exceso de confianza, por llamarlo de alguna forma, haya llevado a Muse a entregar su disco menos compacto a la fecha. Dicho en simple: The Resistance sin ser un mal álbum me parece que carece prácticamente en todo momento (salvo en la partida) de conectividad entre sus once canciones, las cuales en particular funcionan bien pero como conjunto terminan llevando el sonido del disco hacia cualquier lado, una especie de pastiche de ideas, canciones directas poperas + experimentaciones varias, muchas de ellas sin mucho ton ni son.  

Tenemos en The Resistance canciones muy directas de dinámica rock como la apertura de 'Uprising' (nunca habían abierto de manera tan directa y simple, hay que decirlo) o las excelentes 'Resistance' (que en directo va a ser un golazo) o 'Unnatural selection', así como una sección que experimenta tributando con descaro al Queen más grandilocuente en 'United States of Eurasia' + 'Guiding lights', y por otro lado suenan pistas que van en busca de un sonido algo más sexy y pop, hablo de 'Undisclosed desires(esta la amas o la odias) o 'I belong to you', donde la banda se disfraza de Maroon 5 (si, así como se lee) bajo un ritmo que va en busca de sabor y dinámica. Y si hasta acá el disco parecía un tanto cambiante y desconectado el final si que es un verdadero frikerío. Suena una especie de mini opera rock de doce minutos de duración titulada "Exogenesis", la cual se divide en tres partes. Agradable al oído sin duda alguna pero funciona claramente como un disco aparte dentro de The Resistance

En definitiva, no me atrevería a calificar un disco con tan buenas canciones como un traspié pero si como una mezcolanza de piezas que no siempre encajan correctamente. Puede que el álbum represente una pausa necesaria para una banda que necesita tomar aire tras una década de trabajo bastante inspirado o derechamente el comienzo del fin para una agrupación que quizás toco techo demasiado pronto. No serían los primeros ni los últimos, y bueno, el tiempo dirá...

¿Canciones? 'Uprising' y 'Resistence'.

6,5 /10
Cumple y algo más...