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miércoles, 4 de septiembre de 2024

30 Años De... The Smashing Pumpkins: Siamese Dream (1993)

(31 en realidad, pero que más da...)

"Dolor e inocencia..."

La primera mitad de los noventa fueron una cosa de locos. El mundo al revés, con los chicos oscuros, tristes, depresivos y rabiosos tomándose la escena. Y ahí, hubo de todo pero por sobre todo franqueza y un desgarro muy puro, incluso inocente. Y si existió un álbum que en cierto modo plasmó todo aquello a la perfección fue Siamese dream de The smashing pumpkins, disco que desde ya dio muestras del carácter creativo de un William Patrick Corgan ("Billy" desde ahora) que muy joven se mostró como un artista superior respecto a sus pares generacionales, un joven artista hambriento por salir al mundo y exponer en el camino sus esperanzas, dolores y angustias. No por nada incluso a día de hoy el vocalista sigue hablando en distintas entrevistas de cuanto representó en su vida la figura del mítico Kurt Cobain, a quien sin lugar a dudas pudo entender mejor de lo que se cree (sin ir muy lejos, Billy ya por aquel 1992/3 vivenció fuertes ideas suicidas, varias de ellas expresadas a lo largo de este álbum). De esta forma, Siamese dream transita un ir y venir brillante en el amplio sentido, desde su icónica portada (tierna y dulce, haciendo un total contraste con el contenido del álbum), pasando por sus aperturas musicales y las mencionadas notables líricas de Corgan. 

El disco es ante todo un "álbum de guitarras", con una producción a cargo de Butch Vig marcada por la tendencia al rock ruidoso de comienzos de aquella década. Prueba de esto es el combo  'Cherub rock' + 'Quiet', ambas directas, afiladas y de peso, donde la batería del gran Jimmy Chamberlin también comienza a mostrar credenciales luciendo sin alardes pero con una consistencia pasmosa. También en la Cara A encontraremos otros pasajes cargados al noise, aunque con una mirada algo más introspectiva, rozando incluso la psicodelia como en el caso de 'Rocket' y sobre todo 'Hummer', no sin antes haber matizado y anticipado la capacidad de Corgan para saber llegar a aristas extremadamente emocionales (algo que explotaría un par de años más adelante mediante el colosal Mellon collie and the infinite sadness), primero mediante 'Today' (una en donde el vocalista se canta a si mismo, animándose a disfrutar de cada día y abandonar los pensamientos suicidas) y luego con el clásico 'Disarm', una de las canciones más dolorosas de aquella década y una que supo expresar como pocas veces el dolor que puede llegar a significar la infancia ("Te desarmo con una sonrisa / Y te dejo como aquí me dejaron / Marchitado en negación / La amargura de quien está en dolor..."), esto enmarcado en preciosos arreglos de cuerdas dispuestos a pasar a la historia. 

De igual forma la Cara B del disco se explayará sobre estos mismos conceptos, oscilando entre la calma de cosas como 'Soma', la acústica 'Spaceboy' (que intenta transitar también los caminos de 'Disarm' aunque con menores resultados) o la dolorosa 'Mayonaise' (implorando por paciencia en aquel notable "Y fallo / Pero cuando pueda... lo haré"), y los guitarrazos de 'Geek U.S.A', otra que anticipa con claridad el sonido más duro que la banda exploraría en su siguiente disco, para terminar cerrando con la tranquilidad de 'Luna'

Como detalle podría mencionarse el que el disco va claramente de más a menos con una segunda parte que a veces no logra sostener el nivelazo de la primera ('Sweet sweet', por ejemplo, es una balada que si no aparecía en la lista nadie reclamaba), esto por buscarle algo a un disco casi perfecto que compensa esos pequeños baches con el sentir a flor de piel que transmite en todo momento, un equilibrio perfecto entre dolor e inocencia, fuera de una constante búsqueda musical que desde entregaba señales de un talento enorme. 

¿Canciones? 'Rocket', 'Today', 'Disarm', 'Mayonaise'. 

martes, 3 de octubre de 2023

30 Años De... Candlebox : Candlebox (1993)

 "Poderoso y emocional..."

Mirado a distancia, el debut de Candlebox acabó en su momento viviendo una realidad tremendamente dispar. Si bien el álbum obtuvo notables resultados en términos de popularidad fue duramente criticado por los medios entre acusaciones de subirse al carro del grunge tarde, de manera forzada y con meros fines comerciales, asunto exacerbado por el que llegasen en 1993 publicados por Maverick Records (el sello fundado por Madonna), quienes digámoslo, vieron en ellos una oportunidad de "grito y plata" a partir de un EP grabado un año antes. 

Desde lo musical también cabían las críticas. Había demasiado del Ten de Pearl jam en este conjunto de canciones, las cuales gozaban de un dinámico trabajo de batería, riffs acelerados y características interpretaciones por parte de un Kevin Martin evidentemente influenciado por los fraseos + potencias del Eddie Vedder de comienzos de década. Lo mencionado se aprecia de inmediato en la carta de presentación del álbum, 'Don't you' es ágil, poderosa y contagiosa pero huele demasiado a 'Evenflow' (single que por ese entonces aún incluso sonaba con fuerza en las radios), aunque verdad sea dicha, un año más tarde Soundgarden harían lo propio en 'Let me drown' del Superunknown, es decir: acá se copiaban todos con todos. 

Más adelante le sucederá a 'Arrow', que con sus líneas aceleradas recordará bastante a 'Once' (también de Pearl jam), sin embargo, realizadas todas estas odiosas comparaciones, el debut de Candlebox aún es capaz de volar con alas propias y esto se debe al enorme nivel individual que ostenta, marcado por una emocionalidad todo el tiempo a flor de piel, expresada en bajadas de revoluciones notables en 'Change' que rompen entre subidones de registro maravillosos por parte de Martin, o en cosas que derraman dolor como 'You', la increíble 'Blossom' (una joya escondida del disco), 'Cover me' o ese clásico inmortal titulado 'Far behind' que oscila entre el arrepentimiento ("Ahora, quizás / No quise tratarte mal / Pero lo hice de todas formas... "), las preguntas sin respuestas ("Algunos dirán que te fuiste con lo que tenías / Pero no pudiste compartir el dolor..."), la resignación ("Quizás pude cometer mis propios errores / Pero he vivido con lo que conozco...") y la pérdida ("Y ese frío día en que perdiste el control / Que pena que dejaras mi vida tan pronto / Debiste decírmelo / Pero me dejaste muy atrás...") en una de las baladas rock más grandes de la historia. Así, como suena.

El álbum acabará complementando con los arranques bluseros de 'Rain', los cuales en parte ya se habían insinuado en ciertos pasajes de 'No sense', y ese cierre totalmente acústico de 'He calls home', cerrando un debut realmente fenomenal, uno que en su momento generó ruido en términos de popularidad pero acabó relegado a un segundo plano debido al haber aparecido con un grunge que ya se encontraba andando desde hace al menos un par de años. 

Un par de álbumes más mostrarían el que Candlebox demasiado rápido se quedaría sin pista de aterrizaje. En 1995 el grunge ya comenzaba a darse por muerto por lo que no quedaba otra que la reinvención, ante lo cual la banda derechamente sucumbió. Nos queda de todas formas el magnífico debut, uno que a treinta años de distancia vale la pena seguir revisitando y entregándole los méritos que corresponden. 

¿Canciones? 'You', 'Blossom' y 'Far behind'. 

8 /10
Excelente.

sábado, 8 de julio de 2023

30 Años De... U2: Zooropa (1993)

 "En su más alto momento..."


Año 1991 y U2 da un salto que haría historia. Todo gracias al fantástico Achtung baby! , un álbum que transforma el sonido y la imagen de la banda permitiendo que el cambio de década fluya con naturalidad para los irlandeses. Pocas veces en la historia hemos visto una mutación tan impactante (y exitosa) como la que U2 encarnó en el paso desde Rattle & hum (1989) a Achtung Baby! (diez años más tarde Radiohead protagonizaría algo comparable con el paso desde Ok Computer a Kid A) y es que los tipos vivían los años más creativos de su carrera por lo que el éxito del álbum, sumado al buen recibimiento obtenido por una pretenciosa gira titulada Zoo Tv Tour, desencadenó en la idea de en plena gira meterse al estudio con objeto de grabar un EP, cuatro o cinco canciones que viniesen a confirmar el buen momento de la agrupación. Pero nuevamente, los tipos estaban tocados y la inspiración fluyó al punto de que el pensado EP terminó convirtiéndose en Zooropauno de los álbumes más fascinantes en la carrera de U2.

Si con Achtung Baby! la banda consiguió encontrar un perfecto equilibrio entre talentosas melodías con vocación masiva ("One", "Even better than the real thing, "Mysterious ways"), cierto nivel de oscuridad ("Love is blindness", "So cruel", "Acrobat") y un moderno rock que coqueteaba con la vanguardia ("Zoo Station", "The fly", "Until the end of the world"), con Zooropa la banda se atreve a expandir aún más los límites de su sonido entregando un álbum arriesgado e incluso alternativo. Confían plenamente en su material por lo que pierden el miedo a jugar sobre los margenes de lo esperable y bueno, vuelven a salir bien parados. 


En general Zooropa es un álbum oscuro e íntimo, con momentos en donde realmente cuesta visualizar el que estemos oyendo a la misma banda que cinco años atrás componía canciones como 'I still haven't found what I'm looking for' o 'Desire'. Acá incluso en los momentos más melódicos del álbum ('Babyface', 'Stay' o 'The first time') se aprecia un sello musical característico y una producción exquisita (a cargo de Brian Eno + Flood, quien ese mismo año grabaría junto a Depeche mode el Songs of faith and devotion) , cargada a los teclados y que entrega atmósferas increíbles en temas como 'Zooropa' o la lúgubre 'Dirty day'. Durante todo el álbum David Evans Adams (a.k.a The Edge) suena fabuloso en las guitarras, experimenta más que nunca en canciones como 'Numb' o en las capas que envuelven el sonido de la ya mencionadas 'Zooropa' o 'Stay (faraway, so close)'Bono en las voces aparece lleno de filtros e incluso se da el lujo de reinventar sus registros en una inolvidable y absolutamente confrontacional 'Lemon' (¿un single de siete minutos?, un single de siete minutos...), la batería de Larry Mullen suena seca y particular, robándose la película en la mecánica 'Daddy's gonna pay for your crashed car' y por si todo esto fuese poco, el cierre a cargo de 'The wanderer', con un legendario Johnny Cash en las voces, llega a confirmar el que la banda se sentía con la confianza como para realizar lo que fuese. 

Estamos frente a un trabajo de lujo, un disco al que cuesta encontrarle defectos. Un álbum que se suponía venía a ser el hermano menor de Achtung Baby! y terminó ganándose su espacio por méritos propios. Un verdadero neo clásico. 

La historia de U2 alcanza su máximo creativo con Zooropa, a partir de acá solo quedaba el inevitable descenso y es que superar algo como esto realmente era complicado, por no decir imposible. En 1995 buscarían inspiración (y aire) en un proyecto más alternativo que Zooropa, titulado Passengers y en 1997 llegaría Popel comienzo del fin para la banda, pero bueno,  aquello es parte de otra historia...


9/10
¡Brillante!

domingo, 30 de abril de 2023

30 Años De... Depeche Mode: Songs Of Faith And Devotion (1993)

 "Giro brillante y tormentoso..."

Hay sueños capaces de desmoronarse muy rápido. Esto a propósito de Depeche mode y su primer cambio de década, el cual no pudo haber sido más glorioso, el éxito obtenido con Violator (1990) tanto en términos artísticos como comerciales solo puede ser comparable a lo logrado por U2 en Achtung baby! (1991) o Metallica con su homónimo (el llamado "disco negro"). Sin embargo, quien diría que dicho éxito también acabo por quebrar algo en el seno de los ingleses, al punto de tan solo dos años después encontrarlos en un lugar muy muy diferente tanto a nivel individual como colectivo. El caso es que en 1992 la banda decide sumergirse en un espiral tóxico de desgaste que se extendería por tres años, incluyendo la grabación de Songs of faith and devotion + su posterior (y extenuante) tour de promoción, que los llevó a recorrer el mundo entero (dato: visitaron acá Latinoamérica por primera vez), tras el cual acabarían totalmente rotos, con Alan Wilder abandonando el proyecto en 1995 (marcando un claro antes/después para la historia de la banda en términos creativos), Dave Gahan sumergido en una adicción que casi le quita la vida, Andrew Fletcher en estado depresivo y Martin Gore absolutamente exhausto. El período 1990-94 acabó transformándose por tanto en un verdadero infierno para Depeche mode, sin embargo, a veces ocurre eso de que en las peores crisis surge la genialidad, que es en definitiva lo que quedó registrado en el octavo álbum de los ingleses, una verdadera catarsis en donde los esfuerzos individuales fueron capaces de esconder el duro momento colectivo. 

En lo musical, a la banda no le interesaba componer un "Violator 2" y para esto vuelven a asesorarse en producción con Flood, quien ya había trabajado con ellos en 1990 fuera de haber colaborado con un abanico bandas (U2, Nick Cave and the bad seeds, Nine inch nails, o Erasure, entre otros). Y dichas intensiones, el salto creativo entre este álbum y su antecesor se percibe desde la partida. Y es que si Violator abría con 'World in my eyes', una joya exquisita que sostenía la línea sinuosa y sexy trazada por la banda en torno al synth pop durante los años ochenta, Songs of faith and devotion abre con 'I feel you', que es OTRA COSA. De partida la batería se percibe 100% orgánica, lo cual le entrega una fuerza inaudita al sonido de Depeche mode, quienes jamás habían sonado tan banda de rock como acá hacen (asunto que le interesaba desarrollar particularmente a Dave Gahan, influenciado seguro por sus juntas en bares con bandas como Jane's addiction, entre otras). En 'I feel you' el vocalista suena inmenso (como en todo el disco por cierto, nunca cantó ni volvió a cantar así de rabioso) y Martin Gore es protagonista en las guitarras impregnando a Depeche mode de un sonido industrial inédito para ellos. Lo mismo sucederá con 'Walking in my shoes' aunque en una línea más delicada con teclados que marcan presencia y una letra brillante, de las más grandes que Gore haya escrito ("No estoy buscando absolución / Ni perdón por las cosas que he hecho / Pero antes de llegar a cualquier conclusión / Intenta caminar en mis zapatos...").

El tridente inicial cerrará con la imponente balada dramática  'Condemnation', otra que en su temática se referirá al juicio externo ("Condenación, ¿Por qué? / Si mi deber estuvo siempre con la belleza / Y ese fue mi crimen...") y que originalmente iba a ser interpretada por Martin Gore pero dada la insistencia de Gahan, Flood cedió a darle una chance con resultados impresionantes. Es una de las interpretaciones más emocionales en la carrera del vocalista. '

Mercy in you' será otra pieza fantástica que insistirá sobre el sonido industrial aunque esta vez apelando a la electrónica como complemento. A esta le seguirá una bajada de revoluciones a cargo de 'Judas' + la gigante 'In your room' (seis minutos de total oscuridad e intensidad), cerrando una primera parte del álbum sin ripio alguno. En contra parte, la recta final del álbum si bien no sostendrá el nivel de todo lo anterior, cumple de sobra apelando a la dinámica en cosas como 'Get right with me' (con detallitos góspel incluidos), la inquieta 'Rush' o en el oscuro cierre a cargo de 'Higher love', no sin antes haber pasado por la melosa calma de 'One caress', marcada por la presencia de vientos. 

Pese al tormentoso contexto que rodeo la grabación de Songs of faith and devotion resulta increíble constatar el sólido resultado que la banda logró entregar. El disco no solo funciona como una perfecta sucesión para Violator si no que además supo abrir nuevas puertas para Depeche mode, abandonando con estilo el synth pop para sumergirse en texturas más oscuras y cercanas al rock. La partida de Alan Wilder se anota sin duda como el lamentable costo a pagar por este período, uno que ciertamente jamás volvería a ser retomado por la banda a este nivel...

¿Canciones? 'I feel you', 'Walking in my shoes', 'In your room'. 

9,2 /10
Brillante.


Otras reseñas de Depeche Mode:

lunes, 8 de febrero de 2016

Super Bowl 1993: Michael Jackson


A propósito del super tazón de hace poco (lo cual honestamente me interesa bastante poco) me dieron ganas de recordar la gran presentación de Michael Jackson en 1993. El rey del pop acá se muestra como el bailarín extraordinario que era y, pese a que vocalmente ya se encontraba en plena decadencia (dobla absolutamente todo el show y durante sus giras tampoco cantaba), se las arregla para regalar un espectáculo de primer nivel. 

Jackson acá, acorde a lo que suelen ser estas presentaciones de medio tiempo, presenta un mix va desde 'Jam' + 'Billie Jean' (impresionante!) + 'Black or white' para finalizar con un escenario repleto de niños, sumado a un show visual apoyado desde galería, en 'Heal the world'. Todo exageradísimo, con unos aires de divismo que rozan la verguenza ajena, pero insisto, con un desplante escénico que incluso al día hoy no tiene competencia. No hay nadie en el mundo que en el año 2016 sea capaz de hacerle el peso a lo que muestra este viejo video. 

Una reflexión final. Resulta imposible ver el video y no lamentar la enfermiza personalidad de Michael Jackson, la cual en muy pocos años destruyó a un artista que en 1993 aún era capaz de presentarse como una estrella de otro planeta. Pero Jackson fue muy grande y este video da muestras de aquello...

lunes, 16 de febrero de 2015

20 Años De... Fight: War of Words (1993)

"Valiente y furiosa aventura..."

Corría 1992 y Rob Halford, el metal god, tomaba una valiente decisión: abandonaba por diversas razones (creativas más que nada) a Judas Priest, su banda madre. El tipo estaba harto de todo, deseaba volver a soñar desde las raíces y comenzar a volar con alas propias. Se baja entonces de la Harley Davidson, se saca el cuero, se tatúa el cuerpo completo y se embarca de lleno en un proyecto titulado tentativamente Fight, reclutaba con este fin a Scott Travis, el baterista que se unió a Judas Priest para grabar el mítico Painkiller (1991), y a tres jóvenes que cerrarían filas junto a él. Como resultado de toda esta aventura aparecía en 1993 un álbum que, pese a no ser completamente redondo, al día de hoy resulta de culto para los seguidores del vocalista (entre quienes me incluyo). Nos encontramos así con doce canciones que desde un comienzo pretenden marcar distancia con el sonido Priest y conectar con las corrientes que el metal estaba desarrollando en aquel entonces, en particular el groove metal (con Pantera como principal exponente). 

El álbum abre con el potente combo 'Into the pit/Nailed to the gun', dos temas muy efectivos, veloces y directos pero que desde ya muestran por donde irán los tiros en cuanto a la producción: un sonido crudo, sin tanto artificio instrumental pero si con mucho peso en las guitarras y velocidad en la batería. De la voz de Halford ni hablar, regalando energía y agudos a placer. Sin embargo, más allá de los dos primeros temas y alguno más que aparecerá en unos minutos ('War of words', la canción) el disco en general abordará un sonido mucho más denso e incluso encontrará sus mejores momentos en la oscuridad de 'Life in black', 'Little crazy' o en la balada 'For all eternity', en todas ellas el vocalista vuelve a volar alto encontrando varias interpretaciones memorables que por si solas hicieron que el proyecto valiese la pena, Rob Halford suena personal, lleva su garganta al extremo de las posibilidades y se le percibe poniendo todo su ser en cada canción lo cual aporta un condimento muy especial a gran parte del disco.

No todo fue perfecto eso si, los medios tiempos 'Inmortal sin' (que inexplicablemente fue escogido como single promocional) , 'Laid to rest' o 'Contortion' suenan repetitivos y monótonos, algo similar ocurre con las violentas 'Kill it' o 'Vicious', todos temas que sin ser malas canciones no escapan del estrofa/coro sonando demasiado predecibles. El cierre a cargo de 'Reality, a new beggining' funciona como una verdadera declaración de principios y engloba de manera perfecta el momento que Halford vivía por aquel entonces, un momento de encuentro personal y musical, no olvidemos que dos o tres años más tarde reconocería públicamente su homosexualidad e incluso llevaría la exploración artística muchísimo más lejos trabajando junto a Trent Reznor en 1998 el proyecto electrónico/industrial Two

¿Qué vendría más adelante para Fight? Una gira por bares y pequeños locales que hace unos pocos años fue recuperada con la edición de un álbum oficial en vivo, luego un fallido, olvidado y poco valorado Small deadly space (1995) que precedería al fin de la banda. Duró poco la aventura pero nos dejó gratos recuerdos y este excelente War of words, prueba del inquieto momento que el gran Rob Halford vivía por ese entonces.


8/10
Excelente.

domingo, 5 de enero de 2014

20 Años De... Suede: Suede (1993)

"Juventud, divino tesoro..."

Una ola trae de todo, la fuerza de su impacto deja restos y registros en la arena. Algo similar ocurre con los subgéneros que la industria de la música ha desarrollado durante la historia. Nos encontramos ahí con dos o tres bandas pioneras, unas cuantas de corto alcance (pero muy efectivas en su momento) que lograron impactar con sus primeros discos y otras que simplemente intentaron subirse al carro buscando fama y éxito. Y bueno, sin la elegancia de Pulp ni el talento compositivo de Blur (a Oasis no los menciono ya que estos corrieron en caminos propios) Suede fue una banda que quedó a medio camino de todo en la movida. Decidieron desde un comienzo dejar de lado la ambigüedad, las metáforas o la poesía para ser evidentes tanto en lo temático, musical como en lo visual, desarrollando un revival del glam como nadie se atrevió por aquellos años (si alguien homenajeó a Bowie, con este aún vivito y coleando, fueron Suede, digámoslo). Basta ver la portada de este álbum debut o visualizar sus presentaciones en vivo (su presentación en los Brit Awards de 1993 es material histórico a estas alturas) para notar que los tipos deseaban impactar de entrada. Los resultados no se hicieron esperar y fueron tan contrastantes como potentes: éxito de ventas, masificación pero también un puñado de críticas por la falta de originalidad.

El caso es que utilizaron el glam a modo de inspiración (con un Brett Anderson fantástico de presencia) y fueron a la vez unos Smiths más crudos, de ahí que muchos fundamentalistas en su momento los criticasen con dureza (la competencia era férrea, insisto en el punto), sin embargo, mirado en perspectiva me parece que existió un elemento de oscuridad e ira que Suede logró plasmar muy bien en su álbum debut, lo cual le terminó abriendo las puertas necesarias en medio de un inicio de década que recibía muy bien precisamente a las bandas que jugaban a ser oscuras. 

Pero vamos a la música. Ahí, el álbum abre con las incombustibles "So young" o "Animal nitrate", dos cartas de presentación que son pura actitud (juventud, divino tesoro). Fuera de estas, sin embargo, el álbum ofrece serie de descargas de dinámica y sucias guitarras tales como "Moving" o la excelente "Metal Mickey", maravillas de medios tiempos como "The drowners" ('Ziggy Stardust' de Bowie más presente que nunca acá) y ciertos toques de intimidad entregados por las baladas "She's not dead", "Pantomime horse" o "Sleeping pills", todas estas representantes de un disco que en el global terminaba sonando más oscuro que luminoso y cuyo éxito, para muchos, significó el impulso que necesitaban las bandas inglesas del momento para emerger con fuerza en la escena britpop

Se juntaron las canciones con la actitud y el resultado no podría ser otro más que el éxito total. Con los años, la banda iría perdiendo algo del filo que su debut derrochó, pero con todo, a veinte años de distancia, el nivel y legado de este álbum no hace si no agigantarse más y más. Una obra de pop afilada y desafiante. Un debut de proporciones y uno de los grandes de aquella maravillosa década.

¿Canciones? 'So young', 'Animal nitrate' y 'The drowners'.

8,5 /10
¡Excelente!



Reseñas anteriores de SUEDE:

miércoles, 1 de enero de 2014

20 Años De ... Aerosmith // Get A Grip


Aerosmith es una de esas bandas a las que, como decimos en Chile, siempre le faltó "la chaucha pa'l peso". Gracias a un hard rock muy directo que poseía claras referencias de los StonesLed Zeppelin y otras tantas más cargadas al blues, la agrupación logró dar que hablar durante sus primeros 20 años de vida (si, entrando en los 90's Aerosmith ya contaba con dos décadas de existencia y 10 discos bajo el brazo) pero su carrera siempre fue irregular, con períodos altos y otros lamentables, por lo que nunca lograron consolidarse como correspondía. Y pese a que los 80's llegaban a su fin con la banda encumbrada en lo alto gracias a los excelentes Permanent vacation (1987) y Pump (1989), con el cambio de década la pregunta caía de cajón : ¿tendría Aerosmith la capacidad de reinventarse y lograr enfrentar aquel presente con la frente en alto? Y bueno, para sorpresa de muchos lo cierto es que aún quedaba una carta bajo la manga para la dupla Tyler/Perry y curiosamente entrando ya en su tercera década de existencia la banda encontraría en Get a grip el disco comercialmente más exitoso de su carrera (ni por si acaso el mejor eso si ).

Get a grip sostiene la linea trabajada en los álbumes anteriores, aunque al mismo tiempo baja un tanto las revoluciones logrando aportar frescura al sonido de Aerosmith, ayudando de paso con el éxito logrado a que la banda pudiese desmarcarse de toda la movida glam metal ochentera que tan desgastada venía por aquellos años.

Los tiros del álbum van por un rock muy dinámico y una serie de medios tiempos que generan pausas agradables a lo largo del trabajo. Dentro de la primera categoría figurarían la excelente partida a cargo de la energética "Eat the rich" , las veloces "Fever",  "Walk on down"  o "Line up"  mientras que la calma viene dada por los exitosos singles "Living on the edge" , "Crazy", "Cryin'" o la fabulosa "Amazing". Está el instrumental "Boogie man" que cierra el disco y el resto es material de relleno, en ese sentido me parece que el único gran defecto que posee este álbum es su duración, catorce temas y una hora de música obligó a meter canciones como "Flesh", "Shut up and dance" o "Gotta love it" que bastante poco aportan al global del álbum. Y es que cuando un disco es directo y posee pretensiones básicas (entretener) ... ¿para que alargarlo innecesariamente? Con once temas creo que este disco se disfrutaba muchísimo más.

Resulta imposible el no mencionar cuanto ayudó a este álbum la promoción con la que contó. Dicen por ahí que los sellos tenían en mente el que Aerosmith generase un fenómeno similar al protagonizado por Guns n' roses (de hecho el sonido de la banda de Axl se encuentra evidentemente influenciado por Aerosmith), de ahí que Get a grip contase con videos promocionales muy costosos (inolvidables aquellos protagonizados por Liv Tyler y Alicia Silverstone) que permitieron a la banda enganchar muy bien con las nuevas generaciones (MTV comenzaba a marcar pauta por aquellos años). 

Lamentablemente a partir de acá la banda retomaría con su irregular carrera, serían cuatro años de silencio que se terminarían en 1997 con la aparición de Nine lives, probablemente el último gran disco en la carrera de Aerosmith y que seguramente comentaré en unos años más si es que la vida me acompaña hasta 2017. Será hasta ese entonces...

3.5 // Muy bueno!

martes, 17 de diciembre de 2013

20 Años De... Pearl Jam : Vs. (1993)

"Brillante segundo paso..."

En 1991 Pearl Jam irrumpió en la industria y cambió (junto con el Nevermind de Nirvana) el curso de la historia gracias a todo lo que significó su álbum debut Ten. Llegaba eso si el momento del segundo golpe, ese disco que suele incluir el material que "no quedó en el debut" y que por ende debería mantener la linea de este. Ahora, a diferencia de los mencionados Nirvana que con In Utero (1993) fueron ambiguos en el aspecto comercial (que si y que no ), Pearl jam optó por marcar decidida distancia con el exitoso debut de 1991. Nos encontramos así con un segundo disco que no contó con promoción alguna (sin singles ni videos) y que en lo musical apunto a un sonido mucho menos comercial y en general más agresivo.   

Hay muchos elementos fascinantes en Vs. pero si tuviese que quedarme con un solo concepto mencionaría el que los tipos nos entregaba un disco que, pese al tremendo éxito alcanzado por Ten, poseía vida e identidad propia. Vs. no es un clon de su antecesor, no es un álbum que pretendiese repetir el chiste sino que llevaba el sonido de la banda hacia nuevas fronteras (algo que un año más tarde, con Vitalogy, se haría más presente aún). Vs. por ejemplo, es sus momentos de rock duro es un disco mucho más visceral que Ten, temas como "Go", "Animal", "Leash" o "Blood" (con un Eddie Vedder llevando al extremo su garganta) muestran la versión violenta de la banda (de hecho, nunca más en su carrera volverán a sonar así). Ahora, el contraste se produce cuando el álbum aborda sonidos cargados de melancolía y con una mayor vocación de masas, es el caso de las baladas "Daughter" o "Elderly woman..." mientras que también en el disco encontraremos espacio para un rock más experimental en los seis minutos de "W m a" (anticipo de lo que sería No code en unos años más) o aquel íntimo cierre a cargo de "Indifference". Mención aparte merece la energía e intensidad de la incombustible "Rearviewmirrow", uno de esos temas eternos que todo gran disco debe contener. 

Vs. conjugó potencia, crudeza y sentimiento de manera impresionante, fue un álbum muy completo al que cuesta encontrarle puntos bajos (¿los tiene?) y que marcó distancia con el sonido (y el éxito) de Ten. Fueron valientes y en ese entonces se salieron con la suya. Era el inicio de una una carrera impresionante que hasta el día de hoy nos entrega satisfacciones la cual seguro seguiré revisando durante los años venideros...


9 / 10
Brillante.




ANTERIORES RESEÑAS DE PEARL JAM:

miércoles, 4 de diciembre de 2013

20 Años De... The Cranberries // Everybody Else Is Doing It, So Why Can't We?


Guardando las debidas proporciones, este 2013 disfruté muchísimo la melancolía del álbum debut de Daughter , If you leave , ahora, guardando las evidentes proporciones este disco me recordó un tanto lo realizado por The Cranberries 20 años atrás. Era 1993, otros tiempos, otro mundo, otra industria (la era de los videoclips, con MTV a la cabeza, comenzaba a tomar fuerza) y desde Irlanda emergía una singular agrupación, liderada por la carismática voz de Dolores O'riordan, una mujer capaz de congeniar tonalidades dulces con otras bastante rabiosas saliendo bien parada en ambos casos.

El debut de The Cranberries fue extremadamente sencillo pero con una importante carga de honestidad que le entregaba peso y carácter al sonido. Teníamos por un lado una serie de sentidas baladas en plan acústico tales como "I still do", "Pretty" o la eterna "Linger" mientras que en otra esquina aparecía un rock que mostraba claras influencias de The Smiths en canciones como "Sunday", "Wanted", "Still can't" o  la melancólica "I will always"

Ahora, lo importante e interesante en este debut es que pese a delatar sus influencias fue capaz en canciones como "Not sorry" o el exitoso single "Dreams" de insinuar cierta identidad y dejar sembrada la duda con respecto al futuro de la banda : ¿serían capaces de llevar este sonido un peldaño más arriba o se quedarían solo en la promesa? La respuesta la viviríamos tan solo un año después con el salto definitivo al mainstream que significó la edición de No need to argue (1994) y la consagración de la que sería una de las bandas más importantes de aquella década, pero bueno, de aquello espero escribir en algún momento de 2014. Será hasta ese entonces... 

7 / 10
¡Muy bueno!


domingo, 1 de septiembre de 2013

20 Años de... Nirvana // In Utero (1993)


En general no me considero un amante de la nostalgia, sin embargo, creo que de vez en cuando hace bien el mirar hacia atrás. Este 2013 una serie de discos cumplen 20 años de existencia, álbumes que me parece hay que recordar. Se me pasaron 1991 y 1992 pero bueno, más vale tarde que nunca, por lo que a partir de ahora y hasta fin de año me daré a la tarea de recordar unos cuantos discos relevantes editados en 1993. Podré así dormir tranquilo junto a mi conciencia.

He querido comenzar este paseo con In utero de Nirvana básicamente por que para un amante/enfermo/maniático/obsesivo de la música como yo, hablar de Nirvana no es solamente hablar de una banda, un disco, un personaje, un estilo o moda. Hablar de Nirvana es referirse a una parte de la historia e incluso, si me apuran, diría que es hablar de la vida misma.

Suele pasar el que un movimiento social surge en respuesta a otro pasándose por ende de extremo a extremo con facilidad. La música no ha sido excepción a todo aquello. El punk surgió como respuesta al rock progresivo de mediados de los 70's , de igual forma, el glam ochentero y toda esa onda new wave dio paso al grunge a comienzo de los 90's. Y fue Nirvana la banda que, para bien o para mal, puso (tras el éxito arrollador de Nevermind en 1991) lo alternativo sobre la mesa. El chico oscuro, rebelde, el freak del curso, ese que componía canciones en el garage acerca de sus miserias, ese joven a quien nadie miraba pasó de pronto a ser top, éxito de ventas y casi un modelo a seguir por la juventud. Las pintas extravagantes, los disfraces, las luces, los peinados exagerados daban paso a la simpleza del jeans y la camiseta. Musicalmente los técnicos solos de guitarra y el virtuosismo instrumental pasaban al recuerdo, ahora lo que se estilaba eran cuatro sucios y sencillos acordes que ni siquiera eran bien ejecutados. Todo eso lo encabezó Nirvana (Ten de Pearl Jam también aportó lo suyo claro está) y Kurt Cobain era el personaje, la portada y la cara visible de todo aquello que estaba ocurriendo. Ahora, tengo mis dudas acerca de si efectivamente Cobain tenía todo aquello en mente cuando compuso el comercial y accesible Nevermind, un disco que claramente desenmascarada las intenciones del compositor por entrar a la industria y marcaba distancia con el alternativo debut de 1989 titulado Bleach, sin embargo, independiente de las intenciones de Cobain la explosión del grunge comenzó (y para muchos terminó) con él.

Por todo esto, la edición de In Utero de 1993 era esperada por miles con dientes afilados ya que era el trabajo que aparecería como respuesta al fenómeno. Acá muchos suponían que Cobain recularía y retomaría la senda de su primer trabajo o decididamente se entregaría al mercado y daría continuidad a lo que fue Nevermind. Lo cierto es que el álbum terminó siendo un poco de ambas cosas, lo cual expuso de cierta manera la dualidad y confusión que probablemente Cobain vivía en su interior. El éxito lo abrumaba pero al mismo tiempo le gustaba ser una estrella de rock, su ego necesitaba toda esa atención por más que exteriormente renegase de aquello.


In utero resultó ser un pequeño monstruo de almas divididas, un esquizofrenico álbum que a momentos luce desafiante pero en otros retoma el cuento melódico trabajado en Nevermind. Es así como en un comienzo y tras la excelente partida a cargo de "Serve the servants", los aullidos de "Scentless apprentice" conviven con el single incuestionable "Heart shaped box". El contraste impacta en un inicio pero con el correr de los minutos te acostumbras ya que este ir y venir de los gritos a la calma continuará dándose, sosteniendo en general una producción intencionalmente poco cuidada, lo cual se hace presente en temas como "Frances farmer will have her revenge on Seattle", "Very ape", "Milk it" , "Radio friendly unit shifter" o "Tourette's" pero toda esta ira, que solo se desata a momentos, es interrumpida de vez en cuando con melodías muy gancheras, como es el caso del lamento "Rape me", la tranquila "Dumb" o la archi conocida "All apologies"

Esta última canción por cierto me parece la señal más evidente de que lo mejor para Nirvana estaba por venir. "All apologies" es el único tema de In utero donde Cobain efectivamente se atrevió musicalmente a ir un poco más allá de lo esperable y aquello me parece que terminó siendo lo más lamentable dentro de la tragedia que significó la muerte del cantante, el que nos quedamos sin el gran disco de Nirvana, el cual, escuchando este confuso álbum siento estaba por venir. 

Se cumplen 20 años de este disco y lo han celebrado con una edición de aniversario más que digna, la cual acaba de ver la luz. Se trata de 3 discos (el original remasterizado, uno de maquetas y otro con temas en vivo), además de un DVD con un concierto de la banda. Material de lujo para el fanático aunque yo con las 13 de siempre me siento más que satisfecho.