CREO QUE LA VIDA NO ES MÁS QUE UN CRUCE DE MÚLTIPLES VARIABLES. SIN EMBARGO, FRENTE A DICHA ALEATORIEDAD, LOS SERES HUMANOS TENEMOS EL PODER CADA DÍA DE CREAR O DESTRUIR. DE ENTREGAR O RETENER.Y ESTE SITIO ESTÁ DEDICADO A TODOS QUIENES HAN OPTADO POR CREAR, SEA DONDE SEA...
Desde hace un rato que cuesta tener claro el que esperar ante un nuevo álbum de Franz Ferdinand. Primero por el evidente contexto: el rock ha dejado (hace mucho) de ser popular, lo cual ha puesto a la banda en un limbo en donde los hits que alcanzaron a conseguir veinte años atrás les permiten seguir tocando en festivales aunque al mismo tiempo la gente se interese poco y nada en su nuevo material. Ahora, también está el que los escoceses han perdido integrantes durante estos años, en 2016 el guitarrista Nick McCarthy anunció su salida, a quien le siguió el batería Paul Thomson en 2021, dejando a Alex Kapranos junto al bajista Bob Hardy como únicos miembros originales de la formación. Es decir, el terreno que la banda pisa viene siendo irregular desde al menos una década por lo que el desafío para este nuevo The human fear básicamente se enmarcaba en un único concepto: el lograr sobrevivir.
En dicho sentido hay cosas que acá funcionan, que Kapranos es un tipo competente capaz de seguir construyendo melodías atractivas. La dinámica inquieta y efectiva de las sólidas 'Audacious' o 'The doctor' , por ejemplo, va a andar bien en los conciertos de la banda, lo mismo con el sabor que imponen en 'Everydaydreamer' (la mejor del disco sin lugar a dudas) o 'Hooked'. El problema es que cuatro canciones no te hacen un disco y en medida que este avanza la sensación de que las composiciones se conforman con lo mínimo es algo evidente, lo cual resulta dramático considerando que las aspiraciones de Franz Ferdinand son de corto alcance, es decir, canciones de pop breves (todas andan por los tres minutos) y simples.
Yendo a la música, entrando al nudo del disco 'Build it up' + 'Night or day' se dejan oír, lo más interesante de 'Tell me I should stay' está en las atmósferas tétricas que logra construir en sus dos minutos iniciales mientras que 'Black eyelashes' con sus aires de fiesta griego figuran como lo más simpático en toda la recta final, cerrando definitivamente con el rock obvio y plano de 'Bar lonely' + 'The birds'.
The human fear en ningún caso es un desastre. El álbum mejora sensaciones tras aquel plano Always ascending (2018) pero las cosas por su nombre: el disco sabe a poquito tras siete años de silencio. Ahora, ¿les permite sobrevivir? Claro que si.
Como en todo movimiento, hay precursores y están quienes supieron leer bien el momento para subirse al carro en el instante preciso. Pues bien, Franz Ferdinand vendrían a ser de los segundos. Las cosas venían a comienzos de los dosmiles haciendo el giro hacia las guitarras, un revival del post punk y un sonido crudo/directo, concretado en álbumes de Interpol, The white stripes o The strokes, por lo que varias agrupaciones sintieron el llamado y fueron ahí, entregándonos tremendos discos debut en 2005 como fue el caso de Bloc party, Kaiser chiefs, Editors o Arctic monkeys (estos ya en 2006). Franz Ferdinand, sin embargo, le ganaron la partida a todos estos debutando en 2004 y metiéndola en el ángulo mediante un álbum claro e impecable, un conjunto breve que no alcanza los cuarenta minutos de duración pero mirado a veinte años de distancia sigue sobreviviendo sin problemas al paso del tiempo debito al nivelazo de sus canciones, guitarrazos adictivos y melodías gloriosas.
El debut homónimo de la banda no se anda con medias tintas y entiende perfecto hacia donde desea ir desde un comienzo, cuando la siempre característica pronunciación de Alex Kapranos abra los fuegos con calma en 'Jacqueline' preparando terreno para una banda que entrará con fuerza al minuto de canción metiéndole electricidad al asunto. La producción a cargo del sueco Tore Johansson (que había trabajado con The cardigans en los noventa, entre otros) es simple y poco pulcra, entregándole a las canciones el elemento de suciedad preciso que necesitan, lo cual vuelve a funcionar en 'Tell her tonight' pero alcanza efectivamente cotas incontestables en ese hitazo con características de himno que es 'Take me out', que es rock and roll golpeado y energético dispuesto a tocar la gloria. Maravilla de canción.
El golpe se complementara perfecto en 'The dark of the matineé', con esa batería característica que redobla sin parar y unos riffs tremendamente adictivos, así como con el ritmo bailable que propone 'Auf achse', esta vez con el bajo siendo protagonista. Ciertamente a estas alturas del álbum uno percibe que la partida ya está ganada, que el shot de adrenalina que el disco pretende entregar se consigue por lo que solo queda seguir disfrutando. Ahí, la recta final acelerará a tope en el tridente 'Cheating on you', 'This fire' + 'Darts of pleasure', redundará un tanto en las prescindibles 'Michael' + 'Come on home' (único defecto del disco son estas dos) para cerrar bajando las revoluciones en una curiosa '40'.
Puede que en la simpleza de su propuesta Franz Ferdinand no hayan sabido crecer más allá del sonido de este álbum debut (aunque lo intentaron en 2009 con su tercer disco, pero aquello es otra historia), sin embargo, lo de sus dos primeros trabajos colocando a las guitarra al mando quedará con los años como valiosa pieza arqueológica del que quizás pase a ser el último momento de la historia en que el rock fue popular.
¿Canciones? 'Take me out', 'The dark of the matineé' y 'Auf achse'.
2025: Una Nueva Derrota.
-
Tras la derrota en el plebiscito constitucional de 2022 no quise más con la
política por un buen rato. Dejé de escribir acá por lo mismo. El escenario ...