sábado, 28 de enero de 2023

The Smashing Pumpkins: ATUM - Act I (2022)

 "Indefendible..."

Aún con sus pocos altos y bastantes bajos, debo ser de los pocos defensores de la etapa post 2010 de Billy Corgan usando la marca (su marca) The smashing pumpkins. Siendo preciso, a una década de distancia un disco como Oceania (2012) me sigue pareciendo un trabajo sólido (el último buen disco de Corgan a día de hoy), digno sucesor de aquel sub valorado y más que correcto Zeitgeist (2007). Y si bien los posteriores Monuments to an elegy (2014), Shiny and Oh so bright, Vol 1 (2018) y Cyr (2010) lucieron todos como verdaderos manotazos de ahogado por parte de un compositor cada vez más ensimismado, de todas maneras en cada uno de ellos podías encontrar algo a lo que aferrarte, algunas canciones que te invitaban a creer que la chispa creativa seguía ahí. Esto de ATUM, sin embargo, ya no hay por donde agarrarlo. Cuarenta minutos para el olvido que suponen ser el inicio de una trilogía (serán treinta y tres canciones en total, así que agárrense) que Corgan anticipó como una continuación tanto del mítico Mellon collie and the infinite sadness (1995) y Machina: The machines of god (2000). Ok Billy, Ok...

El álbum abre con un instrumental (si esto iba a jugar a ser Mellon collie no podía ser de otra forma) insípido a más no poder y tras el cual sonarán una serie de canciones que por lo general insisten en el camino trazado por el antecesor Cyr, es decir, un coqueteo constante con la electrónica aunque carente de toda magia. Algo interesante se percibe en la electrónica de algo como 'Embracer', así como en 'Butterfly suite', donde Corgan acierta con la melodía pop y parece tener algo que decir musicalmente, más todo lo demás luce lamentable, dejándonos indiferentes en cosas como With ado I do' o 'Hooligan', aburriéndonos en 'Where rain must fall' (espantosa esta, un ladrillo) o sonando derechamente ridículos en 'Hooray'. Todas estas complementarán con pasadas un tanto más rockeras (?) aunque sin filo alguno, me refiero a 'The good in goodbye', 'Steps in time' o 'Beyond the vale', canciones que no están mal, es más, todas cuentan con una producción acertada (de la mano de, por supuesto, el mismísimo Billy Corgan) y vueltas de tuercas atractivas en sus respectivas estructuras, sin embargo, la falta de agresividad, incluso la pasión, lo cual no hace sino verificar que cuando Corgan hoy toma la guitarra tiene poco y nada que añadir a su repertorio. Y es que el rock compuesto con manual pierde demasiado y eso le pasa a este disco. Las ideas estaban, más no la garra y el hambre.

La primera parte de ATUM no es más que otro proyecto en solitario de William Patrick Corgan usando la marca, uno más en la lista, solo que esta vez realmente poco inspirado, un álbum tedioso e incluso triste compuesto por un tipo desesperado por volver a ser relevante, un hombre que evidentemente se percibe más genial de lo que realmente es. Y por cierto: paren de mentir, James Iha NO ESTÁ en la banda, es solo un invitado a las presentaciones en vivo.

¿Canciones? 'Butterfly suite' y 'Embrace'.

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