jueves, 14 de mayo de 2026

Bunbury: De Un Siglo Anterior (2026)

 "Abrazando el presente..."

Más allá de las idas y vueltas que ha dado en su carrera, si algo no se le puede negar a Enrique Bunbury es la capacidad que ha mostrado para siempre invitarnos a abrazar el presente. El tipo podría vivir de giras de reencuentro junto a Héroes del silencio, sin embargo, constantemente se ha negado a aquello y en cambio ha optado por un camino muchísimo más desafiante: el de la creación y el riesgo constante. 

En dicho sentido convendría también admitir que el español se encuentra viviendo su momento creativo más regular y talentoso en al menos veinte años, así como se lee. Desde hace un tiempo el vocalista viene agarrando experiencia y aprendiendo de los errores del pasado, sus discos han dejado de ser esos ensayos eternos, verborreicos y exagerados para lentamente ir adoptando posturas sobrias y reflexivas. En su ruta lo más reciente fue el sólido Cuentas pendientes (2025), un trabajo donde predominó su fascinación por los sonidos latinos (algo que viene explorando desde Pequeño, allá por 1999), y bueno, este De un siglo anterior insiste en dicha senda, con la curiosidad de mejorar incluso la propuesta respecto a su antecesor, lo cual llama la atención considerando que el disco llega apenas un año más tarde. Pero insisto, que Bunbury anda tocadísimo... 

Desde un comienzo acá captamos por donde irán los tiros, medios tiempos y personales baladas en donde el vocalista vuelve a mirar hacia adentro, a reflexionar respecto al paso del tiempo, el fracaso y la necesidad de aprender del error. Bajo esta última idea es que el álbum abre en un tono bastante optimista mediante 'Creer que se puede creer' (el título anticipa) y la fantástica 'Brindis al sol', una de aquellas canciones dispuestas a vivir en nuestro sub consciente por siempre (y de esas el español vaya que tiene varias) gracias a la complicidad que sus fantásticas líneas ("¿Quién va a lloriquear por los años que pasan? / En la imagen que devuelve el espejo no te reconocerás...") encuentran entre arreglos de cuerdas sobrios pero llenos de magia. En la misma línea profunda que mira hacia el pasado para tomar impulso se mueve otra joya como 'La voz' ("Que más da cuanto te equivoques Siempre puedes echar marcha atrás / Regresar, completar el ciclo / Y quizás volver otra vez hasta el mismo lugar...") y delicadas piezas como 'La próxima vez no habrá próxima vez'. 

El álbum ha sido grabado en su adorado México, y vaya que se nota. El perfume latinoamericano se huele todo el tiempo y se percibe con claridad en un sentido bolero como 'De un siglo anterior', donde realmente pareciese definirse entre líneas como "No hay más brújula que la convicción...", al meterle sabor a la cosa en 'Peor que como estamos (es difícil ya que estemos)', el tema más político y punzante de la lista, en los coqueteos con el tango en 'En el arcén' o la sentida 'Zamba para olvidar'. Bunbury claramente se ha empapado de estos sonidos, ha trabajado con múltiples músicos y seguro ha sabido escuchar, lo cual ha derivado en un trabajo que jamás suena a caricatura y muestra un notable crecimiento para un artista que vuelve acá a encontrar un punto altísimo en su carrera. Y ya van...

¿Canciones? 'Brindis al sol', 'La voz', 'De un siglo anterior'.

8 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Bunbury:
2025: Cuentas pendientes

lunes, 11 de mayo de 2026

He Visto A ... Korn (8/5/ 2026)

 "Expectativas superadas..."

Con más dudas que certezas fue que asistí este viernes pasado al recital de Korn en Santiago de Chile. Dudas primero por el lugar donde se realizaría el evento: el polémico Parque Estadio Nacional, un recinto habilitado apenas unos años atrás y que en conciertos previos (System of a down en 2025 o ACDC este 2026) había dado que hablar por la mala organización de sus productoras (Lotus y DG Medios) sumado a un lugar que no parecía ser óptimo para este tipo de recitales. Y luego estaban las dudas musicales, ¿me encontraría con unos Korn aún en pleno nivel o más bien con un remedo de lo que alguna vez fueron? Pero bueno, había que ir para salir de toda duda...

La tarde comenzó bien, todo sea dicho. Llegué temprano por lo que a las 17.30 hrs pude disfrutar del show de Seven hours after violet, la banda de Shavo Odadjian (el bajista de System of a down para quien no lo sepa) y un entregadísimo Taylor Barber en voces, esto para tipo 19 hrs presenciar a unos sólidos Spiritbox. Todo bien con la previa por tanto, mucho metal y peso anticipando una noche que prometía. Finalmente a las 21 hrs casi en punto apareció Korn, sonaron los primeros acordes de la mítica 'Blind' y junto a ellos apareció el FESTIVAL de teléfonos. Nada nuevo en todo caso, que sabemos mucha gente va a los recitales a grabar más que a gozar. Es parte del mundo en el que vivimos y no hay mucho que hacer al respecto. 

En adelante el concierto fluyó de muy buena forma. Mis dudas respecto al recinto se saldaron rápido, iba con la idea de que no vería ni escucharía bien, sin embargo fue todo lo contrario. La llamada "cancha vip" era pequeña y como llegué temprano, pude estar muy adelante en la cancha general, prácticamente en la reja, por lo que vi bien el show, que contaba además con dos pantallas laterales inmensas. Respecto al sonido, los cuatro primeros temas sonaron algo bajos pero en adelante le subieron y la cosa sonó impecable. Desde lo técnico por tanto, todo bien.

¿Y Korn? Dignos, más que dignos. Es cierto que Johathan Davis hace lo que puede. El sobre peso y los años hacen lo suyo por lo que el tipo va justito de voz, hay temas que le cuestan ('Ball tongue'), otros donde no logra llegar donde antes lucía ('Somebody someone') y dado que pierde algo de aire la banda debe tocar varias canciones bastante lentas ('Here to stay', 'Got the life'). Ahora, dicho lo anterior, de todas formas el vocalista salva los muebles y los músicos que le acompañan son de primera, destacando el peso característico de Brian Welch en guitarra, la sólida batería de Ray Luzier (en la banda desde 2008 a la fecha) y el chileno Ra Diaz en el bajo, quien lució completamente feliz durante todo el show. Respecto a las canciones, bueno, fue un show de "grandes éxitos" sumado a algún regalo para los fans ('Dirty', por ejemplo, una joyita de Issues  o el haber oído 'Clown' en vivo, algo que por si solo ya hizo que la noche valiese la pena). En lo personal extrañé la presencia de material de estos últimos veinte años (fuera de la nueva 'Reward the scars', la única canción post 2003 que sonó fue 'Cold'), pero bueno, la banda desde hace rato ha asumido que deben centrarse en su primera década porque aquello es "lo que la gente quiere oír".

En definitiva, el show sonó bien, la banda estuvo impecable, pude ver y oír bien, los teloneros pusieron el peso que la jornada ameritaba por lo que me la pasé excelente. La sensación que me quedó es la de haber podido ver a Korn (aún) en plena forma. En diez años más quizás la realidad sea otra...

Lo que sonó:

Partida activa: 'Blind' + 'Twist', 'Here to stay' + 'Got the life' , 'Clown' + 'Did my time'
Primer respiro: 'Shoots and ladders' (con cierre haciendo 'One' de Metallica) 
Subidón: 'Coming undone' + 'Reward the scars' + 'Cold' + 'Twisted transistor' 
Segundo respiro: 'Dirty''
Comienzan los hits que anticipan el final :'Somebody someone' + 'Ball tongue'  + 'Y'all want a single'.
Recta final: '4U' + 'Falling away from me' + 'A.D.I.D.A.S' + 'Freak on a leash' 

Sonido: 8 (de menos a más)
Interpretación: 8 (la banda, impecable. Jonathan Davis al limite...)
Puesta en escena: 9 (mucha entrega por parte de cada integrante).  
Complementos: 8 (dos pantallas laterales grandes y bastante apoyo visual detrás de la banda)
Lista de temas: 7 (muy centrado en sus primeros discos, poco espacio para lo hecho en los últimos veinte años)

8/10
Conciertazo.

lunes, 4 de mayo de 2026

Los Tres : XCLNT (2026)

 "Es lo que hay..."



Para quienes ya tenemos ciertos años, el regreso de Los tres se siente como un deja vu, una especie de "esto ya lo he visto". Y es que dos décadas atrás también volvieron, realizaron algunos conciertos (registrados en el álbum Arena de 2007) y lanzaron un álbum en piloto automático (Hágalo usted mismo), el cual contaba con una que otra cosita interesante pero en donde se extrañaba a la banda, digamos, esa profundidad sonora que los chilenos tan bien supieron desarrollar durante los años noventa. El caso es que todo aquello lo hemos vuelto a vivir en este 2025/2026: anuncio de que regresan con formación estelar (Álvaro + Titae convencieron tanto a Ángel Parra como a Pancho Molina de volver) realizando una gira de grandes éxitos por todo Chile (La revuelta le han llamado esta vez), y bueno, con posterior noticia de que se metían al estudio (nada más y nada menos que el mítico Abbey Road) a grabar un nuevo disco. El dilema, sin embargo, con esto de las reuniones es siempre el mismo: son juntas algo forzadas, sin el hambre de antaño por lo que finalmente a los auditores no nos queda otra que conformarnos con "lo que hay" (o lo que queda), y eso es precisamente lo que encontramos en este XCLNT, gratos resabios de una banda que treinta años atrás fue muy pero muy grande y hoy se limita con cumplir.

Dentro de lo positivo que encontramos en el álbum está el que la presencia de Pancho Molina en batería se hace sentir, ya sea en los interesantes redobles que aparecen en las folclóricas 'Como llegaste te vas', 'Perro muerto' o 'Alma a la deriva' así como en la base rítmica de 'La vida al revés'. De igual forma se agradece el que la banda aparezca en pleno en algo como 'Peor que mal' (algo obvia esta en sus estrofas pero melódicamente exquisita en los coros) y también el que la pluma de Álvaro Henríquez se muestra en buena forma en 'Cantar y amar' al referirse a su cercanía con la muerte durante estos pasados años ("Sorprendido de estar en el planeta / Esperando la cuenta y la condena / Asombrado de estar aquí de vuelta / A vivir todo lo que nos resta..."). En general el disco se muestra diverso acoplando cuecas con un meloso medio tiempo como 'Vendaval de otoño' e interesantes aceleraciones en 'Inri', sin embargo, no todo funcionará, quedándose en lo obvio en el rock simplón de 'Al menos solo por hoy', mientras que 'Empelota' emula al borde del plagio los acordes de una vieja gloria como 'Te desheredo' (1994) y 'Que vuele' intenta en el cierre generar un efecto similar al de 'La sangre en el cuerpo' (1999), aunque evidentemente no lo consigue.

Lo que nos queda entonces es otro disco correcto e inofensivo que Los tres suman a su discografía. Está claro a estas alturas que Álvaro Henríquez es incapaz de componer un mal álbum pero de ahí conseguir la magia de antaño existe un largo trecho. 

¿Canciones? 'Cantar y amar', 'Como llegaste te vas' e 'Inri'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


sábado, 2 de mayo de 2026

20 Años De... Los Tres: Hágalo Usted Mismo (2006)

 "Inofensivo pero funciona..."

A veces el paso del tiempo hace lo suyo y permite valorar ciertos discos de otra manera. Me explico, esta reseña de haber sido escrita en 2006 seguramente resultaría muy diferente a lo que hoy redactaré veinte años más tarde. ¿La razón? Simple: el contexto, ese que muchas veces pesa e influye en nuestros juicios. En este caso, cuando este disco vio la luz, álbumes como Fome (1997) y La sangre en el cuerpo (1999) no se encontraban tan lejanos, su recuerdo y sonido aún estaba fresco en nuestras cabezas por lo que ante la noticia de que Los tres habían decidido volver, esta vez convertidos en un trío, inevitablemente muchos esperábamos oír algo al menos ligeramente cerca del nivel de los mencionados. La realidad es que nos encontramos con un álbum más tranquilo que lo habitual, un trabajo de ritmo pausado donde la guitarra de Ángel Parra pocas veces marca presencia y lo que prepondera más bien es el tono acústico de Álvaro Henríquez (que en 2004 habría publicado su primer álbum solista) por lo que en ese entonces dejó un gusto amargo en muchos de nosotros, sin embargo, lo dicho, que el paso de los años ayuda muchas veces a mirar los asuntos con otra perspectiva y ahí nobleza obliga: Hágalo usted mismo está lejos de ser un mal disco, las canciones y la coherencia sonora están, la pluma afilada de Henríquez también (más directa que nunca en ciertos pasajes de este álbum), por lo que corresponde a veinte años de distancia hacer justicia con un disco que dejó algunas pequeñas joyitas para el recuerdo.

Dentro de lo notable que encontramos en Hágalo usted mismo está su partida, en la inolvidable y aguda 'No es cierto', con líneas punzantes dedicadas al dictador chileno Augusto Pinochet ("Nunca nadie entendió lo que dijiste ayer / Sonaba tan distinto a cuando eras el rey / Un hombre convertido en niño le ruega a Dios / Silencioso como una rata meando sobre algodón...") y el afán de este por liberarse de culpas frente a los crímenes cometidos durante su régimen ("Dios me perdonará si me excedí, pero no creo / Todos los problemas que causé se los dedico al cielo..."), línea política que volverá a tocarse más avanzado el disco en 'Bestia', inspirada en la imagen del militar asesino y violador de Derechos Humanos Manuel "Mamo" Contreras ("Besa otra vez las botas de tu general / El mismo que te tiene enfermo, patrón de tu soledad / Bestia por matar mil hombres no vives en paz..."), siendo estos dos los momentos más punzantes dentro de un disco por lo general se mueve entre baladas acústicas y correctas como 'Alguien como tú' o 'Cerrar y abrir', tonos folclóricos en 'Agua bendita' o 'Ruina', también oscuros en 'Viento' y cierto dinamismo pop en las ágiles 'Camino' y 'Hágalo usted mismo' (la canción), siendo el cierre a cargo del rocanrol básico de 'Bip bip' el único momento en todo el álbum realmente decepcionante y que no se encuentra a la altura. Pero es lo único, que el resto está bastante bien. 

A dos décadas de distancia Hágalo usted mismo aparece como un álbum agradable y al que hace bien volver cada cierto tiempo. Evidentemente no se encuentra a la altura de grandes glorias pasadas de Los tres, se extraña el filo de una banda que en el pasado supo componer cosas tan profundas y atmosféricas como 'Te desheredo' (de La espada y la pared) o 'Bolsa de mareo' (de Fome). En la odiosa comparación este disco evidentemente pierde, pero dejando aquello de lado el asunto funciona y en su tónica inofensiva, insisto, está más que bien. 

¿Canciones? 'No es cierto', 'Bestia' y 'Hágalo usted mismo'.

6,9 / 10
(Muy) Bueno.


Otras reseñas de Los Tres:
2015: Por Acanga
2010: Coliumo

martes, 28 de abril de 2026

BTS: Arirang (2026)

 "Sobran manos, falta pasión..."

Como todo fenómeno pop, a los chicos de BTS intentaron exprimirles cuanto se pudiese. Discos muy seguidos (y en múltiples versiones) a partir de 2014, singles varios, productos por montón y la clásica dinámica explosiva en busca de sostener la marca por un largo rato. Suele ocurrirle a estas boy bands, eso si, que pasado el umbral de esos primeros cinco a seis años el asunto comienza a decaer por su propio peso y bueno, todo parece indicar que estos coreanos no serán excepción a la regla. 

En el camino, Arirang parecía ser la prueba de fuego: un álbum que llegaba tras seis años de silencio y con la responsabilidad de dar muestras de crecimiento. Lo que han entregado, sin embargo, es un trabajo en el que sobran manos pero que paradójicamente no es capaz de sostenerse por si solo. E insisto, resulta curioso considerando la cantidad inmensa de compositores que se encuentra tras cada canción. En los créditos de 'Hooligan', por ejemplo, aparecen quince nombres a cargo, ¡quince! Y... ¿en serio fueron necesarias tantas personas para construir una canción de tres minutos tan básica (y desabrida)? Es una locura. En el resto del álbum irá ocurriendo lo mismo, ideas interesantes mal acabadas y otras derechamente no van hacia ningún lado. 'Body to body' encaja con lo primero, es una canción que no abre mal el disco con sus aires al Michael Jackson era Dangerous, pero pasado los dos minutos es evidente que no saben que hacer con la canción, lo mismo más adelante con '2.0', otra que ninguno de sus doce compositores supo como cerrar limitándola a la mera reiteración de una idea. Ahora, de cosas como 'Aliens', 'FYA', 'Swim' o 'They don't know 'bout us' ni hablemos, planas como ellas solas. 

En general el disco avanzará en medio de la intrascendencia donde ni siquiera el aporte de Kevin Parker en 'Merry go round', una balada absolutamente carente de magia, logra repuntar el asunto y será unicamente la producción explosiva de algo como 'Like animals' o los aires a Bon Iver en el cierre con 'Into the sun' (con una segunda mitad de canción que debe ser lo más interesante que se oye en todo el álbum) lo único que se salva de la quema en un conjunto que navega entre búsquedas que jamás llegan a puerto, un montón de canciones en donde sobran manos y mentes pero claramente falta pasión y sentimiento. Dicho en simple: las canciones no son ricas en cuanto a melodías, ni estructuras ni arreglos. Simplemente no funcionan.

Pasarán los años y seguro BTS seguirán llenando estadios. Su público adolescente les seguirá con cierta nostalgia al atravesar los veinte, treinta e incluso cuarenta años (como ocurre en la actualidad con Backstreet boys, por ejemplo), pero las cosas por su nombre: Arirang está lejos de ser el regreso espectacular que prometía.

¿Canciones? 'Body to body', '2.0' e 'Into the sun'.

5/10
Nada muy especial...

domingo, 26 de abril de 2026

Ca7riel & Paco Amoroso: Free Spirits (Argentina, 2026)

 "Ameno, divertido y fluido..."

No deja de ser curioso (y meritorio) el camino que este dúo argentino ha decidido transitar a partir de su debut tan solo un par de años atrás. Aquel Baño María (2024) fue un disco de sonido actual aunque en exceso correcto y de manual, digamos, nada que no pudiésemos oír en otros artistas latinos del momento. Vino luego un exitoso Tiny Desk que les volvió virales y en ese entonces la jugada maestra: la publicación de Papota (2025), con un giro estético hacia el buen humor, la ironía y un sonido muchísimo más rico en cuanto a arreglos. Y bueno, este Free spirits llega para consolidar todo aquello, doce canciones que desde lo musical navegan en múltiples direcciones de la mano de un relato ameno, divertido y fluido cuyo principal objetivo es llevarte a pasar un buen rato.

Dicho lo anterior, por sobre todo Free spirits es un disco que apuesta por ser entretenido... y ahí triunfan. Las canciones son breves y diversas, todas rondan los dos a tres minutos, cada una de ellas cuenta con un relato particular, jugando con la ironía en la partida con 'Nada nuevo' y esta idea de que "todo ya está inventado", riéndose de la sensación de constante disconformidad en 'No me sirve más' o 'Lo quiero ya!', entregándose al humor tanto en la simpática oda al sexo que es 'Ay ay ay' (junto a Anderson.Paak) o en el 'Himno del mediocre'. Esto mientras en materia de arreglos el asunto va y viene, lanzándose a la bossanova en 'Goo goo ga ga' (¿seré el único que oye "reggaeton con caca"?), a las guitarras aflamencadas en la excelente 'Vida loca', a la onda disco en 'Muero', al rock melódico en 'Hasta Jesús tuvo un mal día' (en esta en colaboración nada más y nada menos que Sting) o al funk tanto en 'Soy increíble' como en 'Todo ray', donde recuerdan muchísimo a sus icónicos compatriotas Illya Kuryaki and the Valderramas. El abanico que Ca7riel & Paco Amoroso abren acá por tanto es tremendamente diverso y desde ahí funciona, el disco fluye todo el tiempo de manera natural y en el camino seguro que más de alguna sonrisa te va a sacar.

El tiempo dirá si el dúo se tomará en serio en algún momento, subiendo la vara en cuanto a ambiciones, o se quedarán más bien en estas jugarretas simpáticas que apuestan a poco. Como sea, Free spirits se deja oír y cuenta con el mérito de mantener siempre el tono fresco. Si a eso agregamos el salto de crecimiento respecto al debut, pues por ahora la tarea está hecha y aprobada.

¿Canciones? 'Nada nuevo', 'Vida loca' y 'Soy increíble'.

7/10 
Muy bueno.

martes, 21 de abril de 2026

Harry Styles: Kiss All The Time. Disco, Occasionally (2026)

"En constante búsqueda..." 

Unos años atrás fue que Harry Styles inició una búsqueda musical variopinta expresada en aquel diverso Harry's house (2022), un disco que declaraba intenciones al tomar influencias de una serie de artistas entregando una versión musicalmente sofisticada del inglés. Aquella búsqueda se ha profundizado en este Kiss all the time. Disco, ocassionally, un trabajo que se inclina hacia una electrónica minimalista y escapa de manera evidente del hit inmediato. No encontramos por tanto acá ninguna 'Sign of the times', 'Watermelon sugar' o 'As it was', y desde ahí el disco se plantea en su recorrido como una especie de constante búsqueda que, sin embargo, cuenta con un problema: no parece jamás encontrar un lugar donde estacionar, dando vueltas y vueltas sobre un sonido que nunca termina de explotar.

Dicho lo anterior, un conflicto importante con que cuenta este disco es la lista de temas, el orden, lo cual entorpece su disfrute. Dicho en simple: acá hay buenas canciones, pero (casi) todas están ubicadas en su segunda parte y en un orden poco conveniente. 

Me explico: el disco abre de manera especial con la notable 'Aperture', una canción de tono introductorio en donde Harry Styles logra construir una de esas canciones que va generando un alza de intensidad en medida que avanza, llegando a un coro atractivo (ese "We belong together" es efectivamente de lo más contagioso encontramos en todo el álbum) con una electrónica sutil y elegante como telón de fondo. El problema es que tras esta el disco no toma un camino claro. Uno era el de la explosión, digamos, tras un tema introductorio y atmosférico desatar la fiesta. Eso no ocurre. Pero tampoco vienen más canciones profundas bien logradas con las que conectar si no más bien un giro hacia un pop minimalista simplónDe hecho, la extensión por sí sola algo dice, 'Aperture' es la única canción del álbum que supera los cinco minutos mientras que todo el resto ronda los dos o tres. 

Sin ir muy lejos, la mejor en toda la primera parte es claramente 'Ready, steady, go!', con un bajo que marca el tema todo el tiempo y una dinámica atractiva, sin embargo, la producción lastra el resultado al rehuir intencionalmente de la fiesta, apostando por el minimalismo, encorsetando la canción y limitando la que claramente tenía potencial para ser la 'As it was' del disco. Y del resto ni hablar, sonará una monótona 'American girls', la golpeada 'Are you listening yet?' (con esos redobles de batería como protagonistas), la agradable 'Taste back' o la balada 'The waiting game', quedando todas relegadas a ese incómodo lugar que agrada pero no impacta. Son canciones que se dejan oír, de sofisticada producción, con detalles sonoros incluso exquisitos pero que no cuentan con un golpe realmente efectivo tanto en términos estructurales como interpretativos. 

Será recién en la Cara B del álbum cuando este muestre sus mejores cartas. 'Season 2 weight loss' es la más exploratoria (e interesante) de todas gracias a sus juegos de percusiones, 'Pop' es una que si explota mejor su potencial (¿no debió esta ser la segunda o tercera en la lista?) debido a que si se le juega por un coro más explosivo, lo mismo con 'Dance no more' y sus aires funk, mientras que el cierre con 'Carla's song' se muestra melódicamente rico y sofisticado. Es decir, buenas canciones acá claramente habían. Ahora, de igual forma: ¿Qué pintan entre todas estas las melosas baladas 'Coming up roses' y 'Paint by numbers'? Absolutamente nada. Una muestra más de un disco que intentó ir hacia demasiados lados en lugar de haber asegurado un solo camino. 

Pues lo dicho, Kiss all the time. Disco, occasionally deja la sensación de ser un trabajo en constante búsqueda pero que no termina de funcionar. Como global se valora la valentía del vocalista al abandonar los coros facilones de discos como Fine line (2019) y mostrar mayor ambición musical, de hecho, encuentra acá un puñado de buenas canciones, el "problema" es que en la ambición de apuntar a tanto no ha logrado cerrar el círculo con un disco redondo. Quizás para el siguiente...

¿Canciones? 'Aperture', 'Ready, steady, go!', ''Season 2 weight loss' y 'Pop'.

6,9 / 10
(Muy) Bueno.


Otras reseñas de Harry Styles:
2022: Harry's house

domingo, 19 de abril de 2026

U2: Easter Lily (EP, 2026)

"Siguen tomando aire..." 

Continúan las sorpresas con U2, y todo parece indicar que tendremos un 2026 bastante prolífico por parte de los irlandeses. Tan solo un mes atrás les tuvimos publicando el EP Days of ash y ya les tenemos de regreso con seis nuevas canciones que sumadas a las cinco anteriores perfectamente podrían haber conformado un nuevo álbum de la banda. Aunque...  a juzgar por lo resultados quizás debamos agradecer la decisión de mejor esperar y dejar este puñado de temas como lo que han sido: una mera salida a tomar aire. 

¿Con qué nos encontramos entonces en este Easter Lily? Pues con un conjunto de temas que efectivamente acercan a U2 hacia lo que suele ser su sonido más tradicional (ahí habrá varios que seguro respirarán aliviados), es decir, ese sonido donde la guitarra de The Edge vuelve a ser protagonista así como la emocionalidad de las composiciones. Esto lo apreciamos desde un comienzo cuando 'Song for Hal' abra los fuegos, una canción que va en busca de una melodía conmovedora y que cuenta con la singularidad de estar interpretada íntegramente por el guitarrista de U2. El resto de la banda aparecerá en pleno más adelante, primero cuando la batería de Larry Mullen Jr. sostenga la ascendente 'In a life', luego con el bajo de Adam Clayton siendo preponderante en la bonita 'Scars', esto para que todos acaben construyendo intensidad en 'Resurrection song'. Lo dicho entonces, que las canciones están bien y efectivamente transmiten mayor fuerza respecto a lo entregado un mes atrás, pero todo sea dicho: tampoco es que algo de acá te vuele la cabeza. Ni de cerca. 

En dicho sentido lo que más llama la atención en el conjunto es el cierre. Ahí los aires ochenteros de 'Easter parade' traerán al presente ese sonido tan Unforgettable fire de la banda, mientras que 'Coexist (I will bless the lord at all times?)' expone a tope (por enésima vez) la faceta más espiritual de Bono en un relato hablado de casi siete minutos de duración, esto en compañía de Brian Eno en los créditos de composición. Lo último explica claramente el que sea el único tema que respira claramente fuera la caja.  

Cantidad no siempre implica calidad, siendo este uno de los casos que confirma la frase. U2 en un mes nos han entregado once canciones y un poema que como EPs saben bien pues traen de regreso a la banda, pero efectivamente como disco habrían resultado un conjunto realmente decepcionante. A seguir esperando por tanto por el bendito regreso en pleno que todo parece indicar se dará en este 2026...

¿Canciones? 'Scars' y 'Easter parade'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de U2:

miércoles, 15 de abril de 2026

Neurosis: An Undying Love For A Burning World (2026)

 "Tan oscuro como necesario..."

Tras la salida Scott Kelly, separado de la banda por los abusos verbales y físicos ejercidos contra su propia familia, cabían dudas respecto al presente y futuro de Neurosis. ¿Habría algo más o la historia terminaba allí tras el destape de la lamentable noticia? Finalmente, y a diez años del último lanzamiento de la agrupación, han regresado mediante un álbum que transmite efectivamente ese deseo de sacarlo todo, un trabajo de carácter catártico que en poco más de una hora mira con fuerza al presente, a ese mundo que parece desmoronarse ante nuestros ojos y ante el cual la banda alega el tener algo que decir. En ningún caso por tanto este An undying love for a burning world (el título anticipa intenciones) resulta ser un álbum nostálgico que emula viejos tiempos de la banda. En absoluto. Lo que encontramos acá es una mirada musical actual por parte de unos Neurosis que no solo se niegan a morir si no que han sabido utilizar su música para enfrentar el luto de la manera más talentosa posible.

Ante todo estamos frente a un álbum oscurísimo que efectivamente transmite la rabia del momento en cada uno de sus pasajes, de ahí lo coherente de esa partida que en cincuenta segundos solo repite un desesperado "¡Estamos totalmente rasgados!" para bruscamente lanzarse a la golpeada 'Mirror deep', una que desprende angustia en cada una de sus líneas. Por cierto, con un Aaron Turner absolutamente entregado a la labor e impecable en voces. Ahora, lo que vuelve al trabajo aún más interesante es la capacidad que muestra la banda para encontrar belleza dentro de todo ese sonido tan arisco, salvaje y primitivo. Ocurre, por ejemplo, en 'First red days' que será la primera de varias canciones extensas (ocho minutos en este caso pero hay otras que incluso superan los diez), lo cual le permite a Neurosis el desarrollar atmósferas instrumentales de enorme profundidad. Lo mismo en cosas como 'Blind', que cuenta con la particularidad de ese emocional interludio donde la voz gutural y quebrada de Turner se dobla con el registro limpio del guitarrista Steve Von Till, o 'Seething and scattered' que regala incluso algún pasaje psicodélico en ese nudo que precede a un sutil pero intenso momento instrumental. 

Ya entrando en la recta final del disco 'Untethered' apuntará a algo más directo mediante la reiteración mientras que el cierre definitivo llegará de manera majestuosa en los veinticinco minutos que entregan la dupla 'In the waiting hours' + 'Last light', en ambas Neurosis se explayan a más no poder en cada una de sus ideas, en la segunda incluso llevando la interpretación vocal de Turner al límite del desgarro (no temen el dejar un gallo expuesto en el 2:10) para luego desarrollar un viaje tremendamente emocional que confrontará los momentos melódicamente más hermosos del trabajo con un final que es pura tensión. Que decir, una maravilla. 

Neurosis han logrado lo imposible: entregarnos un álbum que no solo responde al legado de la banda si no que además, aún en la ausencia de un pilar como Scott Kelly, logra sonar fresco y plenamente vigente. An undying love for a burning world funciona como una declaración de principios clarísima ante un mundo que arde frente a nuestros ojos y desde ahí se erige como un trabajo tan oscuro como necesario. De los mejores discos que habremos oído este año. 

¿Canciones? 'Mirror deep', 'Blind' y 'Last light'.

9/10
Brillante.

sábado, 11 de abril de 2026

Fossilization: Advent Of Wounds (2026)

 "En las catacumbas del death..." 

Lo digo desde ya: vaya maravilla de disco. Y es que me he encontrado por casualidad con esta pequeña joya y vaya que me la he gozado durante estas semanas. Escribo respecto a los brasileños de Fossilization quienes entregan en este 2026 su segundo álbum, uno con el que han sabido elevar el nivel del debut trabajando un death oscurísimo que se cruza con el doom generando un sonido tan aplastante como interesante, una banda que rápidamente ha dado muestras de madurez y con maestría han sabido entregar exactamente lo que uno pide cuando va a un disco de brutal death metal. El punto es que no sólo se quedan ahí...

Logran demasiado además con aparente simpleza, tan solo siete canciones en donde ninguna se extiende demasiado, todas rondan los cinco minutos, sin embargo, la sensación es que en este tiempo la banda exprime a tope el potencial de cada canción trabajando un sonido veloz, oscuro y extremo pero que sabe en el camino encontrar ciertas pausas o momentos en donde se entregan a algo más denso, espeso e incluso asfixiante. Como sea, la mezcla es impecable, desarrollando momentos furiosos y acelerados en la partida a cargo de 'Cremation of a seraph' o más adelante en 'Terrestrial mold' + 'Servo', así como en el nudo de una canción como 'Disentombed and reassembled by the ages' sacar bruscamente el pie del pedal (la atmósfera que logran a partir del 1:55 es brillante), algo que se complementará en la densidad de 'Scalded by his sacred halo' o 'While the light lasts', que llevan el sonido de Fossilization directamente a las catacumbas del death.

En general la tendencia de cada canción es a no estancarse en un determinado tiempo, lo cual le entrega un componente no menor de diversidad al conjunto. En términos técnicos el álbum es impecable y la producción acorde a lo que el género persigue. Tremendamente meritorio por tanto lo de estos brasileños que rápidamente con este Advent of wounds han alcanzado cotas de alto nivel. Desde ya, uno de los grandes discos que habremos oído este año.

¿Canciones? 'Disentombed and reassembled by the ages' y 'Scalded by his sacred halo'.

8,2 / 10
Excelente.

jueves, 9 de abril de 2026

Lamb Of God: Into Oblivion (2026)

"Mejoran la oferta..."

Al grano: el gran drama con Lamb of god es lo similares que suenan cada uno de sus discos, algo que por cierto le ocurre a gran parte de las bandas de groove metal. Por lo mismo desde hace un largo rato que cada nuevo disco de los estadounidenses parece ser un mero calco de aquella fórmula que vienen repitiendo desde hace casi treinta años, donde todo se limita a verificar que tan inspirados han estado esta vez. Algo positivo eso si con los de Randy Blythe es que los tipos se toman tiempo entre cada lanzamiento, de hecho, cuatro años han transcurrido desde el plano Omens (2022) lo cual seguro ha ayudado a que este Into oblivion deje un buen sabor, se sienta fresco y rebosante en energía, al punto de parecer lo mejor que han grabado en al menos una década.

Por supuesto que encontraremos acá las clásicas reminiscencias a Pantera en el sonido de la banda. Sin ir muy lejos, basta darle play a cosas como 'Bully' o 'A thousand years' (en esta con Blythe más Phil Anselmo que nunca con esos susurros) para identificar de inmediato la evidente referencia, asunto que será complementado de buena forma por aceleraciones violentas en donde la batería de Art Cruz es absoluta protagonista, me refiero a 'Into oblivion' (la canción), 'Parasocial Christ' o 'St. Catherine's wheel', esto además de una que otra salida a respirar que la banda regala tanto en 'Sepsis' (exquisito el bajo de John Campbell en esta) o 'El vacío', dos canciones que bajan los tiempos y juegan con atmósferas que escapan al ritmo que propone en general el disco.

El global en este Into oblivion funciona, un disco que además (y de manera muy atinada) es breve. Son solo diez canciones que en menos de cuarenta minutos entregan una buena dosis de lo que Lamb of god son. No descubren la pólvora, ni siquiera lo intentan pero al menos mejoran la oferta respecto a cualquiera de los dos antecesores... 

¿Canciones? 'Into oblivion', 'El vacío' y 'Bully'.

6,8/10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Lamb of god:
2022: Omens

lunes, 6 de abril de 2026

Ellende: Zerfall (2026)

 "Emocionalidad a tope..."

De regreso otro de esos proyectos a los que siempre hay que mantenerse atento. Liderado por el multi instrumentista Lukas Gosch, por más de una década Ellende viene desarrollando un black atmosférico de alto nivel, y este reciente Zerfall no llega para ser excepción. Acá durante cincuenta minutos oímos como el talentoso compositor realiza su tradicional ir y venir, una contraposición constante de momentos calmos y tranquilos, incluso depresivos, con otros oscuros y violentos. En ese ir y venir, sin embargo, habría que decir que es la emocionalidad la que triunfa, pues ante todo Zerfall es (otro) disco en donde el metal viene a ser un complemento para las sinuosas melodías que L.G desea desarrollar. 

El trabajo entrega por tanto una serie de momentos realmente hermosos, y para verificar simplemente basta con darle play al álbum para verificar. 'Nur' + 'Wahrheit teil I' + 'Warhrheit II' funcionan más bien como una sola pieza de quince minutos en donde Ellende se pasea a placer por todo lo que el proyecto es, dígase, pasajes suaves y delicados con arreglos notables (hasta un acordeón aparece por ahí), espacio para cuerdas limpias, solos eléctricos melódicos, y bueno, evidentemente una serie de estallidos cargados al black metal. Todo un cóctel puesto a disposición del auditor en un continuo que no tiene segundo de desperdicio y una maravilla de inicio que solo puede anticipar un álbum en donde el talento desborda. De hecho, en adelante este sostendrá la tendencia, la de canciones que abren en la absoluta calma, como 'Zerfall' o 'Übertritt', para lentamente ir desatando las guitarras e instrumentación, encontrando en la delicadeza y emocionalidad a tope de 'Ode ans licht' + 'Zeitwende teil I', dos momentos de altísimo vuelo.

Zerfall no llega a las cotas de belleza que alcanzó el tremendo Todbringerin (2024), un álbum absolutamente recomendado desde acá, y puede que en algunos momentos la propuesta suene algo redundante, sin embargo, esto no le resta demasiado a un trabajo que sigue mostrando a Lukas Gosch en pleno estado de gracia. 

¿Canciones? 'Nur' + 'Wahrheit teil I' y 'Ode ans licht' + 'Zeitwende teil I'.

8/10
Excelente.

jueves, 2 de abril de 2026

Mayhem: Liturgy Of Death (2026)

 "Sin sorpresas..."

De regreso una verdadera leyenda en vida. Iconos absolutos en esto del black metal, Mayhem han sabido con los años construir una carrera que si bien se ha mantenido fiel a los cimientos del género también ha avanzado en búsqueda de ciertas aperturas. Los años pasan, sin embargo, y si bien la formación liderada por los históricos Necrobutcher + Hellhammer + Attila Csihar continúa mostrándose plena y vigente, tanto el anterior Daemon (2019) como este nuevo Liturgy of death dan muestras de una banda que no está para romper esquemas. Tampoco pasa nada, que todo cumple su ciclo y a estas alturas los noruegos no tienen nada que demostrar. En el camino ha quedado aquel curioso Chimera (2004) o el absolutamente enfermo Ordo ad chao (2007), discos a los que siempre se puede acudir si se desea revivir la versión más retorcida de la banda, esto a diferencia del presente, donde los vemos entregados a un sonido algo más acomodado y esperable respecto a lo que fueron quince o veinte años atrás.  

Que no se mal entiendan mis palabras, que en Liturgy of death volvemos a oír a unos Mayhem tan furiosos como siempre, entregándose a un black acelerado, oscuro y de constantes referencias a la muerte como eje temático. El problema es que desde ese lugar se mueven poco a lo largo del disco, cayendo con esto inevitablemente en la monotonía del sonido. Para muestras lo que hacen al comienzo del álbum en canciones como 'Despair' o 'Weep for nothing', donde no entregan respiro de la mano de un Attila que se mueve bien con sus relatos que rondan el ritual, sin embargo, lo dicho: que de ahí rara vez salen. Como excepciones a la regla funcionan la introductoria 'Ephemeral eternity' (en colaboración con Kristoffer Rygg de Ulver, aunque si no me lo cuentan no lo notaría) o el medio tiempo 'Funeral of existence' pero por lo general el álbum se limita a recalentar el plato, uno que la banda sabe preparar al detalle pero que presenta condimentos y un sabor bastante conocido a estas alturas.  

Liturgy of death se encuentra bien ejecutado y la producción posee el grado de suciedad que todo disco de black pide, ahora, de sorpresa poco. El disco es una clara continuación de lo realizado años anteriores en Deamon quedando incluso un peldaño por debajo en términos de inspiración. 

¿Canciones?  'Despair' y  'Funeral of existence'.

6,8/10
Cumple y algo más...

Otras reseñas reseñas de Mayhem:
2019: Daemon

domingo, 29 de marzo de 2026

Gaerea: Loss (2026)

 "Deslavados..."

La lógica del álbum cada dos años te habla claramente de una búsqueda comercial que se antepone a las motivaciones artísticas. Y Gaerea es un claro ejemplo de esto. En efecto, no ha pasado demasiado tiempo desde su debut en 2018 mediante Unsetting whispers, un álbum de furioso post black que a día de hoy continúa resultando un manjar al oído, sin embargo, desde entonces la banda no ha parado de producir, pero no solo eso, sino que también han ido disco a disco bajándole decibeles a su música, eliminando el componente violento para acercar su sonido a nuevos públicos casuales que conectan más bien con proyectos actuales estilo Sleep token y similares (de hecho coinciden con este en ser otra banda más que ocultan sus rostros con máscaras). Algo de lo anterior comenzó a expresarse en álbumes como Mirage (2022) y Coma (2024), que si bien sostenían el peso de las composiciones ya contaban con una producción un tanto más "luminosa" que les alejaba de ese sonido podrido de sus inicios así como canciones que ponían énfasis en las aristas más emocionales/dramáticas de la banda, aspectos que han sido exacerbados y simplificados en este nuevo Loss, entregándonos así el disco más comercial hasta ahora en la carrera de los portugueses. 

Nos encontramos así ante nueve canciones que en cuarenta y cinco minutos ponen el acento en los aspectos melódicos de Gaerea, dígase, temas de cuatro o cinco minutos que suenan directos, donde hay peso, velocidad y voces raspadas (con mucho filtro encima, todo sea dicho) pero también coros marcadísimos así como pasadas limpias y melosas. En esa línea se mueven canciones como 'Luminary', 'Submerged' y 'Hellbound', donde hay espacio para todo con una banda que ejecuta de manera impecable el sonido, hay mucha fuerza acá y los temas no están mal (puestos en el contexto de lo que están intentando hacer), sin embargo, cuentan con el problema de no escapar a lo que muchas otras bandas de metalcore melódico realizan actualmente: canciones de estrofas guturales y coros chillones, con teclados de fondo, riffs contundentes y un doble bombo que no para de explotar. En dicha lógica se mueve prácticamente todo el disco, con la excepción de 'Cyclone' (que introduce voces limpias, anticipando quizás hacia donde irán a futuro) y ese cierre lamentable que entrega 'Stardust', que derechamente emula a Sleep token con esas estrofas limpias seguidas de puentes rapeados y coros furiosos. Que decir, patético. 

Loss no es un desastre de disco pero si uno que entrega una versión (cada vez más) deslavada de Gaerea. Es comprensible que una banda desee crecer, de hecho, para quienes gusten del black metal y esa arista más oscura de los portugueses siempre estarán esos dos primeros álbumes a donde volver, sin embargo, dar pasos fuera de la caja para acabar sonando como cualquier otra banda actual no suena demasiado atractivo. 

¿Canciones? 'Luminary' y 'Hellbound'.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Gaerea:

jueves, 26 de marzo de 2026

Charli XCX: Wuthering Heights (2026)

 "Arisco y atractivo..."

Tras el imponente éxito de un álbum como Brat (2024) se abrían diversos caminos para Charli XCX, curiosamente la vocalista escogió el más sorpresivo de todos: tomar la tangente entregándose de lleno a la banda sonora del Wuthering heights de Emerald Fennell. De esta forma la inglesa ha matado dos pájaros de un tiro, se ha sacado la presión de tener que generar un multi ventas y también se ha permitido el experimentar con su sonido. El resultado de esta aventura es una colección de piezas bastante compactas en términos sonoros que la muestran navegando por lo general sobre terrenos calmos, lejos del característico frenesí de anteriores trabajos. La sensación por tanto ante el disco es que la vocalista se ha tomado MUY en serio el desafío desarrollando una electrónica tan consistente como elegante que en todo momento luce atrevida al complementar maquinitas con cuerdas, lo digital y lo orgánico, encontrando más de alguna melodía gloriosas en el camino.

Hay estridencia de todas formas en estas canciones, el punto es que no de la manera en que Charli XCX solía entregárnosla. Acá aparece a veces marcada por los instrumentos de cuerda, muchos de ellos sonando intencionadamente al borde de la desafinación, como ocurre en la partida en 'House', con diálogos de John Cale que se complementan con la vocalista emanando aullidos mientras exclama un furibundo "I think I'm gonna die in this house...", también en la intensa 'Wall of sound', la balada 'Always everywhere' o ese enorme cierre a cargo de 'Funny mouth'. Pero no serán solo las cuerdas, las vocalizaciones coquetearán también con la incorrección en la mencionada 'House' o en la explosiva 'Eyes of the world', armando así un cóctel siempre singular y desafiante, un conjunto arisco en sus formas pero que esconde elementos tremendamente atractivos. Por lo mismo, la lista se suavizará y volverá más amena en pasadas donde la electrónica es más agresiva y podemos oír a la Charlotte de siempre, ocurre en los singles claros del disco tipo 'Dying for you' o 'Out of myself', en momentos empapados en autotune como 'Altars' o en el pop delicado de 'My reminder'.

Wuthering heights es un viaje que explora diversas texturas y muestra ante todo una faceta interesante, atrevida y fresca de Charli XCX. El álbum funciona como banda sonora pero también como trabajo propio de la artista y aquello es todo un logro. Considerando además desde donde venía la vocalista, que decir, paso hacia el frente por donde se mire.

¿Canciones? 'Dying for you', 'Out of myself' y 'Funny mouth'.

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Charli XCX:
2024: Brat

domingo, 22 de marzo de 2026

He Visto A... Marina (17/3/2026)

 "Sueño cumplido..."

A la galesa Marina la vengo siguiendo desde hace una década, la conocí en los tiempos del exquisito Froot (2015) y durante todo este tiempo he podido vivenciar el fenómeno "under" que ha generado como artista, digamos, una que por diversas razones acabó quedándose abajo del mainstream, luciendo más bien como una vocalista que oscila entre la vanguardia y lo alternativo. Algo similar a lo ocurrido con otros nombres como Janelle Monáe o Jessie Ware, maravillosas y talentosas ambas pero lo mismo: destinadas a ser gusto de solo unos pocos. El caso es que Marina había venido a Chile en estos años pero siempre en el marco del festival Lollapalooza, nunca con un show propio y por lo mismo, jamás la había podido ver en vivo (no iba a pagar esa cantidad de dinero solo por verla a ella). Sin embargo, no hay plazo que no se cumpla y en este 2026 finalmente se dio el milagro: se confirmó fecha. Y este pasado martes 17 de marzo ahí estuve, en el pequeño Teatro Coliseo cumpliendo un sueño. 

Este teatro yo lo conocía, estuve años atrás ahí "viendo" a los uruguayos del Cuarteto de Nos. Las comillas son intencionadas pues esa vez pagué una platea alta y desde donde no se ve un carajo. Solo oí el show. Por lo mismo, esta vez decidí ir a la cancha, mi idea era poder verla de cerca y también vivir el show físicamente. Finalmente a las 21 hrs en punto Marina hizo presencia entregando un show de hora y media, un espectáculo bastante compacto dividido en distintas fases que se manifestaban en pantalla. La idea de Marina para esta gira era el armar una fiesta pop (en concordancia con el espíritu de su más reciente disco), y por lo mismo la vocalista realizó un recorrido centrado principalmente en dos etapas: su último álbum Princess of power (2025), del que interpretó siete canciones en total (digno de aplauso el que defienda su material con tanta convicción), y sus inicios expresados en la dupla The family jewels (2010) + Electra heart (2012), que entre ambos concentraron cuatro temas de la lista. Para el resto hubo poca mención, una canción de mi amado Froot (2015) y una de Ancient dreams in a modern land (2021). Del su fallido Love + fear (2019), nada. 

El sonido del show estuvo impecable, al menos desde cancha, y el desplante de Marina fue de mucha entrega, con un trabajo físico y vocal imponente. Del ambiente ni hablar, al ser un recinto pequeño repleto de solo fans el asunto fue una verdadera fiesta en donde cada canción fue coreada al detalle. Como único "pero" al concierto tendría que mencionar el que me decepcionó un tanto el que la vocalista no realizase NINGUNA mención a que este era su primera vez en Chile con un recital propio. En dicho sentido, algún regalito para su público no habría venido mal. Se entiende que la banda no ha tenido tiempo de ensayar nada extra y ella debe estar agotadísima haciendo un concierto por noche prácticamente (el 12 en México, 14 en Argentina, 15 y 17 en Chile, 19 en Colombia), viajando constantemente, pero alguna canción a capella incluso podría haber sido. Algo que se saliese del libreto. 
Pero bueno, eso último es solo buscarle la quinta pata al gato pues el concierto objetivamente fue impecable, todo sonó como debía y Marina en esa hora y media realmente lo dio todo, cumpliendo el sueño de muchisimos(as). 

Lo que sonó:

Partida activa: 'Princess of power'  + 'Are you satisfied?' + 'Cupid's girl' + 'Hermit the frog' + Bubblegum bitch'. 
Primera pausa: 'I am not a robot' + 'Adult girl' 
Subidón: 'Butterfly' + 'Everybody knows I'm sad'  
Segunda pausa: 'Hello kitty' + 'Man's world'
Sección fiesta + baile: 'Metallic stallion (enlazada con 'Hung up' de Madonna) + 'Froot' + 'Cuntissimo' 
Recta final: 'Key to the castle' + 'Rollercoaster' + 'Final boss' + 'Primadonna' + 'I <3 you' 

Sonido: 9 
Interpretación: 10 (Sin ripios. Física y vocalmente. Y ojo que no es menor que cante. Mira que en el mundo del pop actual prácticamente todas las vocalistas hacen playback. Marina es de las pocas excepciones)
Puesta en escena: 7 
Complementos: 8 (Sobria. Solo una pantalla tras el escenario que iba mostrando las etapas del show)
Lista de temas: 7 (Muy centrado en sus dos primeros discos y el más reciente. Se habría agradecido algún cambio considerando que dos días antes había estado en Lollapalooza y todos pudimos ver cual era la lista)