martes, 30 de junio de 2026

Draconian: In Somnolent Ruin (2026)

"A lo suyo y lo hacen bien..."

In somnolent ruin es el álbum que marca el regreso de Lisa Johansson a las voces de Draconian tras quince años de distancia, esto en reemplazo de Heike Langhans, junto a quien la banda alcanzó a grabar dos sólidos álbumes como fueron Sovran (2015) y Under a godless veil (2020). Y bueno, como era de esperar en este tipo de casos, digamos, cuando un integrante emblemático retorna a una banda, los suecos nos entregan un disco marca de la casa, un trabajo que para bien y para mal no presenta transgresión alguna a su sonido característico.

Lo que encontramos acá por tanto es una hora de una fórmula bastante probada a estas alturas, es decir, ese ir y venir constante marcado por oleadas de riffs que se suceden lentamente uno tras otro mientras Lisa + Arders Jacobsson desarrollan sus (ya) clásicos duelos vocales, la primera aportando su dulce canto de sirena mientras el segundo vomita terroríficos guturales. El cóctel funciona, claro que si, entregando puntos altos en 'The monochrome blade', la sentida 'I gave you wings' o en ese cierre maravilloso e intenso que logran mediante 'Lethe'. De igual forma en 'Anima' el duelo vocal es limpio gracias a la colaboración de Daniel Änghede (miembro de Ison, banda donde también participa la ahora ex vocalista Heike) mientras que en cosas como 'I welcome thy arrow' , 'The face of god' o 'Cold heavens' (donde Lisa sube el registro por única vez en todo el disco) la fórmula se desarrolla con comodidad y solidez armando así un compendio que dentro del canon de la banda funciona a la perfección. 

Estamos por tanto ante el clásico disco que "te gustará si te gusta la banda". Sin más. Esto porque In somnolent ruin no es en ningún caso un álbum que explore nuevas tesituras ni escape a lo que conocemos de Draconian. Los suecos van a lo suyo y lo hacen bien. Para un oyente casual seguro todas las canciones parecerán la misma pues efectivamente la fórmula es bastante reiterativa, sin embargo, este es también uno de esos trabajos en donde hay que escarbar, sumergirse con paciencia en la propuesta para descubrir la belleza que se esconde tras cada melancólico pasaje, que vaya que la hay.

¿Canciones? 'The monochrome blade' y 'Lethe'. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Draconian:

domingo, 28 de junio de 2026

Dimmu Borgir: Grand Serpent Rising (2026)

 "Más directo y efectivo..."

Respecto a Dimmu borgir existe cierto consenso respecto a que lo mejor de la banda ha quedado muy atrás (período 1997-2007), que llevan veinte años deambulando entre la rotación constante de integrantes y desarrollando más bien una caricatura (inofensiva) de sí mismos. En ese camino está claro el que los noruegos han ido suavizando su sonido, desarrollando un black melódico/sinfónico característico que por momentos les acerca más al gótico que a sus raíces extremas,  y bueno, este Grand serpent rising no llega para modificar el curso, otro disco sin arranques demasiado violentos y donde todo luce bastante controlado. Ahora, dicho lo anterior, el conjunto al menos les muestra más inspirados que en álbumes anteriores. 

Yendo a la música propiamente tal, el disco tiene un claro problema: la lista de los temas y extensión del álbum. De hecho, la partida es débil, con una 'Tridentium' que introduce largos pasajes instrumentales complementados con un relato hablado sucedida por una veloz 'Ascent', sin embargo, ninguna de las dos logra efectivamente atraparnos. Será recién en los siete minutos de 'As seen in the unseen', que pone énfasis en los aspectos melódicos, seguida de la excelente 'The qryptfarer' (la mejor de todas) cuando el asunto comience a repuntar con convicción, en esta última entregando parte de los arreglos más interesantes del trabajo con una batería que protagoniza y desarrolla exquisitas atmósferas junto a teclados. Esta última junto a la pasada por 'Ulvgjeld & blodsodel' (una que habría funcionado mejor como apertura del disco) + la agresiva 'Repository of divine transmutation' arman el tridente más consistente en el álbum. El problema es que en adelante el disco comienza a redundar volviéndose muy pesado, en ocasiones yendo al medio tiempo ('Phantom of the nemesis') o a veces acelerando ('The exonerated') pero siempre entre canciones de cinco minutos que pese a estar ejecutadas de manera impecable y gozar de una producción exquisita (todo suena en su lugar, hay que decirlo), no presentan grandes sorpresas en materia de estructuras o arreglos. 

Grand serpent rising es un (muy) buen disco que trae de regreso la fórmula que Dimmu borgir viene desarrollando desde hace dos décadas pero en versión bastante más directa y efectiva respecto a los antecesores (sobre todo en la comparación con el pomposo Eonian de 2018). El disco funciona aunque con tres o cuatro canciones menos claramente se disfrutaría mejor...

¿Canciones?   'As seen in the unseen', 'The qryptfarer' y 'Repository of divine transmutation'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...

viernes, 26 de junio de 2026

Sepultura: The Cloud Of Unknowing (EP, 2026)

 "Despedida de sensaciones encontradas..."

Pues lo dicho, que la amplia fanaticada noventera de Sepultura jamás se tragó a Derrick Green, por lo que tras la partida de Max Cavalera en 1994 la carrera de los brasileños navegó durante treinta años entre el (injusto) desprecio y la indiferencia, llegando así a un previsible final que se ha materializado en gira de despedida y la publicación de este pequeño EP, cuatro dignas canciones que entregan el último sorbo por parte de una agrupación hasta el final intentó sostenerse con dignidad, pese incluso a las posteriores dolorosas partidas en batería de Igor Cavalera y Eloy Casagrande

Y bueno, lo que tenemos acá son dieciséis minutos que dan muestras de la ambición que esta formación siempre mostró por ir un poco más allá de lo obvio, cuatro piezas que se pasean por diversos estilos, abriendo con un metal furibundo en 'All souls rising' en donde la velocidad se interrumpe bruscamente con sorpresivas orquestaciones, o cerrando con una cambiante 'The place'. Entre ambas habrán metido una balada como 'Beyond the dream', con la que apuntan a terrenos más emocionales de la mano de un Derrick Green que canta completamente limpio, mientras que 'Sacred books' si bien entregará un sonido duro más tradicional dentro de lo que ha sido la banda durante estos últimos veinte años, de todas formas se las arreglará para meter un caótico piano a medio tema que aportará un matiz relevante a la canción.

The cloud of unknowing acaba resultando un EP que deja sensaciones encontradas, por una parte las canciones saben bien, son interesantes cada una en lo suyo y muestran a una agrupación aún creativamente inquieta. Lo anterior se condice además con el hecho de que este material llegue a seis años Quadra (2020), el mejor álbum de Sepultura desde Dante XXI (2006). Dicho lo anterior, al lanzar estas canciones en un formato tan reducido con menos de veinte minutos de música pareciese que simplemente se las han sacado de encima, que no han querido (o no han podido) agregar algo más de trabajo para lanzar un álbum propiamente tal. Quizás están cansados y se entiende. Navegar todo el tiempo a contracorriente agota a cualquiera...

¿Canciones? 'All souls rising' y 'The place'. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...


lunes, 22 de junio de 2026

20 Años De... Sepultura: Dante XXI (2006)

 "Salvaje, moderno e injustamente ignorado..."

Para 2006 se cumplía casi una década desde el quiebre histórico entre Sepultura y Max Cavalera. Tiempo durante el cual los caminos fueron dispares, mientras el vocalista insistía junto a Soulfly en la constante emulación del mítico Roots (1996), los brasileños habían intentado transitar hacia nuevos lugares tanto en su debut Against (1998) como en el posterior Nation (2001). Respecto a estos cabe mencionar que los viejos fans de la banda con ambos lo intentaron, digamos, que le dedicaron alguna escucha a los discos pero acabaron rechazándolos drásticamente ya sea por la aún alargada sombra de Max o por que ninguno de los dos se acercó ni remotamente al sonido clásico de Sepultura. Como sea, para mediados de década la banda llegaba en medio de una total indiferencia, aspecto que sin duda influyó en que pocos le diesen una oportunidad a este Dante XXI, sin embargo, cosa curiosa: mirado a distancia este fue (junto con Quadra de 2021) el mejor álbum de Sepultura en la era Derrick Green. Aunque el mundo no se haya enterado...

Dicho en simple: lo que encontramos acá es la versión más salvaje y moderna que Sepultura pudo entregar en ese entonces, un álbum en donde la banda se dio al trabajo de un sonido específico, crudo, de peso, ejecutado con precisión y cargado a un metal con matices emocionales. Lo anterior se percibe de inmediato en toda la primera parte del disco, que es fascinante. Aceleran a fondo rápidamente con las demoledoras 'Dark wood of error' + 'Convicted in life', dos canciones donde la batería de Igor Cavalera suena tremendamente característica (con una llamativa caja, algo propio la era nu metal), las guitarras de Andreas Kisser están marcadas por el peso y Derrick Green está increíble en las voces (digámoslo, nunca cantó mejor que acá), de hecho, lo que logra el vocalista más adelante en algo como 'Ostia' (otra joya en materia de arreglos que regala este álbum) es tremendo, raspando su garganta al límite y transmitiendo la desesperación del relato. 

En la misma línea agresiva y afilada se moverán 'False' (aunque la banda sabrá detener el paso pasado el segundo minuto) o 'Buried words', mientras que en otra arista de la propuesta 'City of dis', 'Fighting on' (nuevamente con Igor Cavalera marcando esos fascinantes segundos iniciales) o 'Nuclear seven' bajarán un tanto las revoluciones aunque de todas maneras incorporando pasajes donde la guitarra de Kisser es peso y crudeza. Finalmente, la recta final del disco insistirá sobre canciones como 'Repeating the horror' o 'Crown and meter' donde la agresividad es preponderante, esto para buscar el cierre épico mediante una 'Still flame' que pone acento en los pasajes limpios entre violines y momentos de calma.

Pues lo dicho, que Dante XXI fue un tremendo álbum que lamentable e injustamente quedó relegado en el olvido debido al descrédito con que cargaba Sepultura para aquel 2006. Digamos que la gran obra de la banda llegó cuando ya nadie tenía ganas de oírla. Una pena, sin embargo, nobleza obligaba a desde acá realizar un pequeño acto de justicia con un disco que no tiene segundo de desperdicio, un álbum absolutamente coherente de comienzo a fin y que en materia de arreglos + ejecuciones dio muestras de una banda inspiradísima. Quizás Sepultura debieron abandonar tras este disco, y es que si un álbum tan notable como este no tuvo la repercusión que merecía, ya no iba a ser con ninguno... 

¿Canciones?  'Convicted in life', 'City of dis' y 'Ostia'

8,5 / 10
¡Excelente!

viernes, 19 de junio de 2026

30 Años De... Sepultura: Roots (1996)

"Notable búsqueda y honesta..."

Llegando a mediados de los años noventa Sepultura venía de la publicación de algunos de los discos más relevantes en la historia del metal. Así como se lee. En el camino quedaba la pasada por Beneath the remains (1989) + Arise (1991), marcados por ese sabroso enlace entre el death y el thrash, el vértigo y la técnica en velocidad propia de una banda que supo leer muy bien los tiempos que se vivían por aquellos años. Por lo mismo, cuando la década comenzó a hacer crisis para varias de las bandas icónicas del género fue que los brasileños entendieron que debían hacer el giro, insinuado primero en un Chaos A.D (1993) que se cargaba levemente a un incipiente groove metal entregando preponderancia al trabajo de percusiones en el sonido, para luego profundizar en este histórico Roots, álbum con el que Sepultura salen definitivamente de la caja registrando su disco más exploratorio hasta ese entonces y uno que debido a su éxito comercial acabó por ejercer una importante influencia a futuro dentro del mundo del metal.

En lo concreto, la banda andaba con ganas de vivir nuevos aires por lo que deciden trabajar con Ross Robinson, quien ya había producido el debut de Korn en 1994 y colaborado con Deftones en Adrenaline (1995), así como buscar inspiración en el Mato Grosso compartiendo con los Xavantes (indígenas autóctonos de la zona), aspecto que se ve reflejado claramente en el sonido tribal que circunda el álbum así como en las temáticas con tinte político que este contiene. Lo anterior se expresa a la perfección en la apertura que marca el hitazo 'Roots bloody roots', con un Andreas Kisser punzante en las guitarras, Igor Cavalera azotando el tema con esa batería seca y un Max Cavalera que vomita consignas identitarias ("La lluvia me entrega fuerzas para enfrentar un nuevo día / Y todo lo que quiero ver / Liberarnos / ¿Por qué no lo puedes ver? / Esto es real"). En adelante, las sensación de estar ante un bicho diferente dispuesto a desarmar aquel presente de la banda se confirmará en toda la pasada que viene a continuación, con momentos cargados hacia atmósferas envolventes en 'Attitude' o 'Breed apart', pasajes violentos en 'Cut-throad' (esta prácticamente se emparenta con el entonces emergente nu metal al incorporar esos fraseos hiphopeados de Max) o 'Straighhate', así como canciones que llevan la experimentación más lejos que nunca en 'Lookaway' (un frikerío que cuenta con participación de Mike Patton , Jonathan Davis y DJ Lethal en voces) o en la exquisitamente tribal 'Ratamahatta', otro hit inolvidable que nos dejó este disco y que contó con el brasileño Carlinhos Brown tanto en composición como interpretación. Todo lo anterior habla de un álbum de identidad característica que efectivamente a ratos se acerca al nu metal (elementos hay) pero que jamás deja de sonar coherente respecto a si mismo. Dicho en simple: Roots posee vida propia y se desmarca de cualquier disco anterior de Sepultura, sin embargo, la esencia de la banda continúa siendo plenamente reconocible. 

Dentro de lo complicado, el disco es hijo de su época en todo sentido, porque los noventas permitían (¡y celebraban!) la exploración en extenso. De ahí que quince canciones (+ una pieza escondida de sonidos tribales que es larguísima) en una hora de música se hagan demasiado, con pasadas por 'Dusted' + 'Born stubborn' o 'Endangered species' + 'Dictatorshit' que se entorpecen entre sí, así como un curioso pasaje limpio compuesto por 'Jasco' + 'Itsári' (con participación de los indios Xavantes) que puesta en otro lugar del disco seguramente habría funcionado mejor. Claramente con diez o quince minutos menos y otro orden en las canciones estaríamos hablando de una verdadera obra maestra pero bueno, que esos años fueron así, había que exprimir el formato del CD y las bandas tendían a exagerar la duración de sus trabajos además de meter todo lo que tenían prácticamente a presión. Nada de esto le resta demasiado en todo caso a un trabajo brillante que transmite en todo momento esa sensación de una búsqueda tan notable como honesta. 

El resto de la historia es conocida. En la cresta de la ola la banda se pelea con su manager (esposa de Max Cavalera) por lo que el vocalista abandona el proyecto para luego formar Soulfly, proyecto donde este intentó continuar el legado de Roots. En paralelo los brasileños incorporan a Derrick Green en voces construyendo desde 1998 una nueva etapa de altos y bajos, aunque poco atractiva para los fans, quienes quedaron para siempre marcados por esta primera década de producciones fantásticas, las cuales cerraron con este curioso e inesperado canto del cisne para una formación histórica. 

¿Canciones? 'Roots bloody roots', 'Attitude' y 'Ratamahatta'.

8,2 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Sepultura:

martes, 16 de junio de 2026

Foo Fighters: Your Favorite Toy (2026)

"En piloto automático..."

Cuando Dave Grohl anunció a fines de 2024 que Foo fighters se tomarían un descanso muchos pensamos que esta era una buena (y sana) decisión, principalmente debido al desgaste creativo que la banda venía mostrando desde hace largos quince años. Dicho en simple: más allá de ciertos golazos incontestables (quedan 'Bridge burning' o 'Run' como pruebas de fuego), prácticamente todo lo que la agrupación ha publicado desde 2010 en adelante ha rondado la monotonía entre álbumes tan olvidables y fallidos como Sonic highways (2014) o Medicine at midnight (2019), siendo el más reciente Here we are (2023) la única gran excepción a la regla, un sólido conjunto que les mostró particularmente inspirados. Era de esperar, sin embargo, que en una siguiente entrega la banda tirara por lo obvio, que es lo que encontramos en Your favorite toy, diez canciones que en ningún caso son un desastre pero si se conforman con emular los inicios de Foo fighters evidentemente sin la magia melódica que ostentaron treinta años atrás.

Lo que tenemos acá entonces es un poco más de media hora de música cargadísima a las guitarras y distorsión. Desde ahí, de entrada hay que lamentar algo: la HORRIBLE producción del disco. Y si, que vivimos en la era de la compresión extrema del sonido e incluso Foo fighters carga a cuestas con varios discos que suenan pésimo (One by one de 2002, claro ejemplo), pero esta vez se les ha ido la mano con un álbum que satura todo a más no poder, incluida la voz de Dave Grohl (la cual está siempre tapada por múltiples y exagerados filtros). En fin, como sea, el disco suena pésimo. Es un álbum de rock al que no puedes subirle el volumen y eso...  es un pecado mortal. 

Yendo a las canciones, cabe destacar el rock desaforado que abre mediante 'Caught in the echo' + 'Of all people', lo cual más adelante se complementará con cosas como 'Spit shine', todas canciones que están bien, funcionan y muestran a Foo fighters entregándose a lo que mejor saben hacer, dígase, rocanrol ruidoso y desatado. Ahora, nada que no les hayamos oído antes y mejor. A lo anterior obviamente se le sumarán afanes melódicos característicos de la banda pero que lamentablemente son lastrados por la tendencia a saturar los temas, ocurre en 'Your favorite toy' (la canción) o 'If you only knew', que con un sonido más limpio quizás habrían brillado mejor, algo que si hacen en 'Unconditional' pero sin haber encontrado una canción realmente interesante quedándose en una especie de olvidable medio tiempo con aires noventeros. Dado lo anterior, quizás los momentos más interesantes del álbum aparecen cuando la banda saca el pie del acelerador, ocurre en 'Window' o 'Child actor', dos momentos algo más reflexivos dentro del disco y que le entregan un grato respiro, en la segunda además con Grohl dándole vueltas a su rol de estrella de rock durante los últimos treinta años ("Fui un niño actor / Un rostro en la pared / Conteniendo la respiración mientras espero que caiga la cortina / ¿Fue suficientemente bueno? / ¿Fui alguna vez suficientemente bueno...?"). 

Your favorite toy es otro disco más en la lista de Foo fighters. Un "meh" en toda regla. No es un mal álbum pero tampoco uno que te llame a volver, digamos, el clásico trabajo en piloto automático. Han querido armar un disco directo pero al lanzarlo tan pronto respecto a los antecesores, evidentemente muchas ideas novedosas no han podido encontrar. Ninguna novedad en todo caso, que la carrera de la banda rara vez ha escapado a la norma...

¿Canciones? 'Caught in the echo'  y 'Child actor'.

6 / 10
Bueno, cumple...

jueves, 11 de junio de 2026

Corrosion Of Conformity: Good God / Baad Man (2026)

 "Corazón y compromiso con su legado..."

Si bien la publicación del sólido No cross no crown (2018) supuso un retorno en gloria y majestad para Pepper Keenan, quien regresaba a Corrosion of conformity tras más de una década de ausencia, las cosas se pusieron complicadas para la agrupación en años posteriores. Primero llegó la muerte del baterista Red Mullin en 2020 y luego el alejamiento de Mike Dean (bajista), ambas situaciones que evidentemente mermaron el presente de los estadounidenses por lo que había que ver por donde decidían avanzar, ahora solamente con dos miembros históricos al frente. La pensaron bastante, eso está claro, sin embargo lo que nos han entregado en estos sesenta y seis minutos de música deja la sensación de que ha valido la pena esperar: Good god / Baad man es ante todo un álbum compuesto con el corazón y que da muestras de todo el compromiso que la banda sigue mostrando por ese sonido que ayudaron a construir décadas atrás y del que hoy siguen siendo enormes exponentes.

Y no se han dejado nada en el tintero. El título y portada anticipan lo que en forma encontraremos acá, un disco doble, lo cual de entrada habla del atrevimiento de un viaje donde las guitarras y el peso serán absolutos protagonistas. Toda la Cara A de hecho es una verdadera vorágine stoner, abriendo con la excelente cabalgata de 'Good god? / Final dawn' para más adelante recibir una aceleradísima 'Gimme some moore' seguida de esa descarga maravillosa que es 'The handler' (¡vaya joya!). Entre estas la banda habrá bajado los tiempos en 'You or me' así como entregado un juguetón instrumental en los tres minutos de 'Bedouin's hand' para cerrar esta primera parte con una extensa 'Run for your life', donde extienden las atmósferas y juegan un tanto más con las intensidades. La verdad es que si el disco hubiese sido solo esta media hora de música, ya habría valido la pena como experiencia, sin embargo, hay más. De hecho, otro disco completo aún más largo que el primero. 

La segunda parte del trabajo volverá a abalanzarse sobre feroces aceleraciones tanto en 'Baad man' + 'Lose yourself' como más adelante en la excelente 'Asleep on the killing floor' (la mejor de toda esta pasada), mientras que tanto 'Handcuff county' como 'Swallowing the archor' dan muestra de una faceta más blusera/juguetona de la banda (más cercana al Deep purple de estás últimas dos décadas). Quizás acá podríamos contar con el principal problema que carga el disco: la redundancia, que en esta Cara B comienza a sentirse con fuerza ya que hay demasiadas canciones que apuntan a lo mismo, pero bueno, que más da, es evidente que la banda ha querido entregarlo absolutamente todo y quien podría culparlos considerando los antecedentes que rodearon la grabación. Finalmente, el disco llegará a su fin con el folk en acústico de una agradable 'Brickman' y la definitiva 'Forever amplified', otra joya cargada al peso que durante seis minutos resulta ser manjar al oído de cualquier amante del rock y todas las corrientes derivadas de Black Sabbath

Good god / Baad man cargará seguro con el estigma de que "sobran canciones" o que "con menos temas habría sido una verdadera joya". Y si, que así es. Pero lo dicho, que la dupla Pepper Keenan + Woody Weatherman se han dejado absolutamente todo en un álbum de guitarras y mucho peso que les honra. Si tras esto no hay nada más de Corrosion of conformity, ante una despedida como esta no se puede sino agradecer. El tiempo dirá...

¿Canciones? 'Good god? / Final dawn',  'The handler', 'Asleep on the killing floor'. 

7,8 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Corrosion of conformity:

sábado, 6 de junio de 2026

Archspire: To Fast To Die (2026)

 "Mera continuidad..."

Hay discos de los que cuesta un mundo poder escribir mientras que otros resultan muy fáciles de analizar, y el último de Archspire se enmarca entre los segundos. No porque sea un mal álbum, muy por el contrario, Too fast to die luce como una nueva entrega salvaje por parte de unos canadienses que dominan a placer lo que hacen, salvando incluso sin problema alguno la partida de una pieza clave en su engranaje, como fue el baterista Spencer Prewett, quien abandonó el proyecto en 2025. El caso es que en estos cuarenta minutos de música volvemos a encontrar ese metal veloz, desaforado y tremendamente técnico marcado por la extrema velocidad y los trabalenguas imposibles de Oliver Rae Aleron. Por tanto, todos los condimentos que le han entregado prestigio a Archspire están presentes en estas ocho canciones, sin embargo, dicho lo anterior: el disco carece de sorpresa y más bien funciona como una mera continuidad obvia de sus antecesores.

Hay un elemento de entrada eso si que intenta marcar diferencias en este trabajo respecto al pasado de la banda: la extensión. Efectivamente las canciones que componen este disco son algo más largas que lo habitual, fluctuando todas alrededor de los cinco minutos. De hecho, el álbum llega a los cuarenta minutos de duración, siendo que discos anteriores no pasaban de la media hora. El problema radica en que precisamente uno de los méritos que ostentaban álbumes como Relentless mutation (2017) o el enorme Bleed the future (2021) era la sensación de estar frente a pequeños bloques compactos donde la banda era capaz de concentrar todo su poderío, canciones de tres minutos que funcionaban como experiencias opresivas que entregaban una descarga de fiereza técnica que resultaba tan implacable como demoledora. Acá el asunto se dilata un tanto más pero por lo mismo se vuelve algo repetitivo. Para muestra cosas como 'Carrion ladder' o 'The vessel', canciones que se hacen eternas entre vueltas y vueltas que derechamente no sorprenden. Antes habremos tenido una partida correcta en 'Liminal cypher' o más adelante 'Limb of leviticus', donde intercalan trabalenguas vocales con las típicas aceleraciones de la banda con detenciones bruscas que ayudan a tomar aire, así como temas violentos tipo 'Red goliath', pero insisto, nada que no hayamos oído antes (y mejor) por parte de los canadienses. 

Por supuesto que To fast to die en ningún caso es un mal disco, pero considerando el que este ha llegado cinco años tras su antecesor (es decir, tiempo de trabajo hubo) hay una interrogante que queda planteada: ¿es que lo mejor de Archspire ha quedado en el pasado y desde ahora deberemos conformarnos con meros meras emulaciones (a veces más inspiradas, a veces menos)? Bueno, el tiempo dirá... 

¿Canciones? 'Liminal cypher' y 'Limb of leviticus'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Archspire:

martes, 2 de junio de 2026

Hellripper: Coronach (2026)

 "Enorme cariño por el metal..."

Con varios discos a cuestas no deja de impresionar lo que James McBain ha logrado hacer con este, su proyecto (el tipo es un multi instrumentista). En Coronach lo volvemos a oír desarrollando ese metal aceleradísimo y afilado, contantes cabalgatas donde el foco está puesto en los aspectos melódicos que se desarrollan en velocidad. Dicho en simple, el escocés ha sabido plasmar en su sonido aquello que evidentemente más ama, incorporando elementos clásicos del thrash, solos de guitarra que huelen a heavy metal, vocalizaciones que le acercan al black o la vibra de Motorhead pero trayendo todo eso al presente pues ante todo Hellripper suena como un proyecto moderno y no a la enésima emulación de viejas glorias ochenteras. 

Yendo a la música, desde el primer segundo de disco entendemos por donde esto irá. 'Hunderprest' es rapidez y desenfreno, riffs y una batería ansiosa por desatarlo todo durante cinco minutos absolutamente frenéticos, sin embargo, lo interesante acá está en las estructuras pues lejos de conformarse con la mera velocidad, McBain es capaz tanto en esta como en cada canción del disco de encontrar vueltas de tuercas interesantes en el camino. Lo que hace en 'Kinchyle (Goatkraft and granite)' pasado el 2:15, por ejemplo, es brillante, regalando una secuencia de pasajes melódicos que incluso involucran momentos acústicos, lo mismo en 'The art of resurrection' que abre al piano para luego lanzarse a la locura (con una cabalgata que al 3:25 sabe hacer el giro) o 'Baobhan sith (Waltz of the damned)', que pasados los cuatro minutos se transforma en otra cosa. 

Ya entrando en la Cara B del disco 'Blakk satanik fvkkstorm' (¡el tipo se la pasa bien hasta con los títulos!) es la más rocanrolera, directa y breve de todas, mientras que 'Sculptor's cave' + 'Mortercheyn' retomarán la tendencia a construir canciones frenéticas con momentos instrumentales notables, esta última por cierto se enmarca desde ya entre las mejores canciones que habremos oído en este 2026. Finalmente 'Coronach' (la canción) se comprende como un claro gusto que el músico ha querido darse en el cierre, bajando las revoluciones durante cuatro minutos, construyendo una pieza compleja más oscura y profunda que las demás, a la que lo único que se le podría "criticar" es la aceleración que entrega en su segunda mitad, innecesaria quizás considerando que el disco ya había tenido bastante de esto. Es un temazo de todas maneras (una que por momento recuerda a las cabalgatas más clásicas de Iron Maiden), que no se me mal entienda, pero en ocasiones menos es más...

En definitiva, lo que encontramos a lo largo de este Coronach es la versión más pulida y completa que el proyecto ha entregado a día de hoy. Canciones trabajadas al detalle, ejecutadas y pensadas con enorme precisión pero donde jamás el tecnicismo alcanza a opacar la vida de estas, las cuales efectivamente transmiten en todo momento el cariño con el que han sido creadas. 

Si este es el primer álbum que escuchas de Hellripper, algo que es altamente probable pues lamentablemente el proyecto no goza de alta popularidad, Coronach es un disco que seguro vas a disfrutar. Metal y rocanrol que apuntan al corazón del amante de la música. Desde ya, uno de los mejores discos que habremos oído en este año. 

¿Canciones? 'Kinchyle (Goatkraft and granite)', 'Mortercheyn' y 'Coronach'.

8,5 / 10
¡Excelente!

domingo, 31 de mayo de 2026

Six Feet Under : Next To Die (2026)

 "Entre lo correcto y lo monótono..."

Tras el espantoso paso por Torment (2017) + el terrible Nightmare of the decomposed (2020), con seguridad el peor disco que habremos oído en toda esta década, el trauma con Six feet under fue profundo. De pronto Chris Barnes se convirtió en un meme dentro de la escena metalera, un personaje imposible de tomar en serio y del que lamentablemente comenzamos a esperar lo peor. En ese contexto fue que recibimos el anterior Killing for revenge (2024) y este nuevo Next to die (2026), con el morbo de verificar si lograba remontar vuelo o más bien confirmaba el pésimo momento creativo. Para peor, Barnes ha perdido el pudor, el vocalista se niega al retiro (o al menos a la pausa) e insiste en mantenerse publicando este tipo de álbumes cada dos años, discos que dan muestras de un evidente agotamiento de ideas donde lo único que queda por "celebrar" es que el tipo ha dejado de exponerse vocalmente como si hizo en los nefastos trabajos mencionados al inicio de este párrafo. 

Nos encontramos acá por tanto frente a doce canciones que oscilan entre lo correcto y lo monótono, abriendo con una 'Approach to grave' espesa, pesada, que se mueve a paso lento intercalando en su camino un par de interesantes solos con los que Jack Owen intenta aportar un matiz, esto para luego lanzarse de lleno a las aceleraciones. Ahí habrán temas que resultarán simpáticos como 'Mutilated corpse in the woods' o 'Mister blood and guts', que de lo ridícula y caricaturezca causa gracia (hay que verle ese lado positivo, no queda otra), sin embargo, demasiado rápido el disco comienza a caer en lugares comunes del género entre riffs y estructuras monótonas ('Destroyed remains', 'Wrath and terror takes command' o 'Skin coffins', claros ejemplos) entrando en un pantano que se extenderá durante toda la segunda parte del álbum entre canciones tan olvidables como planas donde lo único rescatable será el cierre a cargo de 'Next to die' (la canción)'Ill wishes', siendo esta última otra que baja los tiempos y resulta atractiva debido a la diversidad de arreglos limpios que aporta, funcionando como un merecido premio para quien haya tenido el valor de escuchar el disco hasta el final. 

Next to die es otra entrega mediocre de Six feet under. No es un completo desastre, eso hay que decirlo, y desde ahí se anota como lo mejor que Barnes + Owen han entregado en una década. Hay cositas acá que con las que encariñarse y con esas pocas claramente habrá que conformarse. Y bueno, será hasta 2028...? Cuando tengamos otro capítulo de esta macabra historia. 

¿Canciones? 'Mutilated corpse in the woods' ,  'Next to die' (la canción) y 'Ill wishes'.

5/10
Nada muy especial...

jueves, 28 de mayo de 2026

Winterfylleth: The Unyielding Season (2026)

 "Oscuridad salvaje y para nada amable..."

Desde 2008 a la fecha que estos ingleses no han parado de publicar. Con la única excepción del período 2020/24, la banda viene lanzando con precisión quirúrgica un álbum cada dos años, desarrollando durante estas casi dos décadas de carrera (joder, como pasa el tiempo...) un tándem que oscila entre un furioso black atmosférico y momentos cristalinos de absoluta paz. Así como se lee. En los álbumes de Winterfylleth puedes encontrar el infierno mismo así como pasajes de tranquilidad cargados a las cuerdas, y si bien este último aspecto fue llevado al extremo en un álbum como The hallowing of Heirdom (2018), disco en donde dejaron completamente de lado el metal y se lanzaron de lleno al folk entre guitarras acústicas, relatos y violines (un bonito disco que recomiendo), desde entonces la banda ha retomado lo que mejor saben hacer, dígase, ese black oscuro y nada de amable con el auditor matizado con uno que otro breve momento de calma, y bueno, este The unyielding season llega para dar continuidad a esa línea.

Lo que tenemos acá por tanto son diez canciones de un black a la vieja usanza que prácticamente no regala tregua (la portada anticipa). Sin ir muy lejos, toda la primera parte del álbum funciona como un bloque compacto donde las capas de guitarras, una batería incesante y los alaridos de Chris Naughton son característicos (este último aparece bien debajo en la mezcla eso si, lo cual aporta a la sensación de caos que el sonido pretende). No hay medias tintas por tanto en toda la pasada que va desde 'Heroes of a hundred fields' hasta 'Perdition's flame', armando casi treinta minutos compactos que gustarán a quien disfrute del filo más oscuro del género, aunque claro, pecará de monótono ante cualquier auditor de metal que no conozca demasiado a la banda. 

Dicho lo anterior, lo más interesante en el álbum aparecerá a partir del nudo cuando 'The unyielding season' baje los tiempos y aspire a desarrollar una atmósfera más profunda y no tan salvaje, mientras que 'In ashen wake' mostrará una elegante introducción de teclados que durante tres minutos preparan terreno para el posterior desate. Lo atractivo, sin embargo, en esta última serán las guitarras que irán sosteniendo la atmósfera e intensidad del tema (desde el minuto cuatro en adelante), construyendo uno de los pasajes más llamativos en todo el disco. Entre ambas sonará además el instrumental 'Unspoken elegy', el cual derechamente se internará en terrenos acústicos, dando muestras de esa otra faceta más pacífica que Winterfylleth suelen desarrollar en sus trabajos. 

Habiendo llegado a este punto del álbum, algo como 'Towards elysium' termina disfrutándose muchísimo más, pues retoma el salvajismo del sonido (aunque con unos pasajes melódicos exquisitos) viniendo de una serie de canciones diversas por lo que el matiz se percibe, más aún cuando el disco cierra con un gusto que los ingleses se han dado: una versión seca de 'Enchantment' de Paradise lost, todo un regalo. 

La sensación que deja por tanto este The unyielding season es la de ser un álbum que va de menos a más, que abre de manera algo tradicional e incluso monótona para pasando el cuarto tema ir abriendo un abanico más que interesante. La lista de canciones no ayuda a la experiencia y ciertamente de haber sido un disco más corto el asunto habría funcionado aún mejor. Se entiende en todo caso el que la banda insista en meter todo lo que tienen en sus trabajos pues al fin y al cabo saben que quien llegue a ellos sabe muy bien a lo que va...

¿Canciones? 'In ashen wake' y 'Towards elysium'.

7,5/10
¡Muy bueno!

lunes, 25 de mayo de 2026

At The Gates: The Ghost Of A Future Dead (2026)

 "Despedida en velocidad crucero..."

Cuesta en ocasiones dejar de lado la contingencia a la hora de analizar un álbum, y bueno, este es uno de esos casos. Pioneros en esto del death melódico, los suecos At the gates acabaron por dejar una piedra fundamental en el camino (Slaughter of the soul, 1995) para luego pausar por casi veinte años, regresando en 2014 con el objetivo de reafirmar su legado. Fieles a lo suyo la banda había entregado tres sólidos álbumes hasta dar a conocer la trágica noticia del cáncer de paladar sufrido por Tomas "Tompa" Lindberg. Y bueno, tras su lamentable muerte a los 52 años de edad en septiembre pasado supimos que el vocalista había alcanzado a plasmar un registro para que el sería el próximo lanzamiento de la banda. Esta colección de canciones funcionan por tanto a modo de epitafio para un músico de aporte invaluable, una especie de Innuendo (el último álbum de Queen), dígase, un disco donde el vocalista entregó lo último de sí antes de someterse a varias intervenciones quirúrgicas de inciertos resultados. 

Fuera del elemento emocional (insisto, imposible de dejar de lado al oír cada una de estas canciones), lo que encontramos en The ghost of a future dead es una colección de doce piezas directas breves y efectivas (todas rondan los tres minutos) en donde At the gates insisten sobre colecciones de riffs propias del estilo que ellos mismos supieron tan bien desarrollar décadas atrás. No hay sorpresas por tanto en esta lista que peca de monótona ciertamente (al sexto o séptimo tema te pasa que sientes que estás escuchando siempre el mismo) debido a la velocidad crucero que la banda imprime en canciones como 'The fever mask', 'The dissonant void' o 'A ritual of wasted', siendo breves momentos en 'Det Oerhörda', 'Parisitical hive' o 'The phantom gospel' aquellos que aportan un pequeño matiz al colocar el peso por sobre la velocidad, dejándonos un álbum que en lo suyo ciertamente cumple pero que inevitablemente se valora de mejor forma debido al factor emotivo que implica la partida del emblemático Tompa

Cuando perdemos a un músico el duelo es especial. Fuera de lo humano propiamente tal también está el lamentarnos por la música que nunca llegaremos a recibir a causa del deceso. Este es uno de esos casos. The nightmare of being (2021) había sido un disco notable en donde At the gates habían podido dar pasos fuera de la caja. Aquello, sin embargo, ha quedado truncado. The ghost of a future dead por supuesto que está lejos de ser un desastre pero al estar influenciado por el trágico momento, la banda inevitablemente ha acabado por tirar de lo obvio, dejándonos un álbum de peso emocional pero que desde lo musical se encuentra un peldaño abajo respecto a cualquiera de sus antecesores.  

¿Canciones? 'Parisitical hive' y 'The phantom gospel'

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de At the gates:

viernes, 22 de mayo de 2026

Immolation: Descent (2026)

 "Oscuro y opresivo..."

¿Qué se puede decir a estas alturas respecto a Immolation? Una verdadera leyenda del death técnico que por más de treinta y cinco años ha sabido posicionarse como un verdadero bastión del género. Y si bien cada nuevo disco de la banda va más o menos por donde mismo, viene bien cada cuatro o cinco años recibir una fuerte dosis de metal oscuro y opresivo, que es lo que volvemos a encontrar en este sólido Descent, otra descarga que muestra a la dupla compuesta por Ross Dolan + Robert Vigna plenamente vigente e inspirada. Con notable portada (Eliran Kantor una vez más) lo que encontramos en estos cuarenta minutos de música es ese metal desaforado, brutal en términos de ejecuciones pero suficientemente interesante en cuanto a estructuras como para mantenerte atento a cada canción. 

Por tanto, desde la partida a cargo de 'These vengenful winds' hasta el cierre mediante 'Descent' (la canción) lo que encontramos acá es una velocidad controlada, un sonido ágil que sabe cada ciertos momentos detenerse a tomar aire para continuar con otra ola de bestiales descargas marcadas por esas guitarras afiladas y vocales profundas. En dicho sentido, salvo alguna canción como 'God's last breath' u 'Host', ambas medios tiempos marcados por los incesantes redobles en batería del siempre notable Steve Shalaty, el álbum es bastante regular en términos de formas, acelerando en 'The ephemetal curse' o 'Adversary', y apostando por el peso aplastante en 'Attrition', armando así un conjunto que será manjar para cualquier amante de un death violento, ejecutado con pulcritud y pensado al detalle. 

Pues lo dicho, que Immolation hacen muy bien al hacer esperar sus trabajos pues logran que valoremos de mejor forma cada una de sus descargas. Descent es otra pieza notable que se enmarca dentro de una discografía a la que se le podrá criticar la falta de sorpresa pero no la escasez de talento y entrega.

¿Canciones? 'God's last breath' y 'Descent'.

7,8 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Immolation:

martes, 19 de mayo de 2026

Møl: Dreamcrush (2026)

 "Frescos y envolventes..."

Dentro de la camada de bandas que han abrazado el llamado blackgaze durante la última década, los daneses Møl aparecen como un nombre que con tan solo un par de álbumes lograron ganarse un espacio en la escena. En dicho camino, Jord (2018) y Diorama (2021) emergieron como excelentes discos donde predominaron las atmósferas envolventes (melancólicas incluso) enlazadas con pasajes feroces aunque siempre matizados con exquisitos elementos melódicos , siendo este último el componente que la banda ha decidido exacerbar en su más reciente álbum. Podríamos afirmar sin asco por tanto que la agrupación ha azucarado su sonido, que han bajado un par de cambios en términos de agresividad para volver sus canciones algo más accesibles. Y si. Lo interesante, sin embargo, es que nada de esto ha ido en perjuicio de la propuesta, la cual sigue sabiendo a gloria durante varios pasajes y funcionando de maravillas como conjunto. 

Hay mucho que destacar acá, tanto individual como colectivamente. La banda no se ha complicado en términos de duración, nuevamente entregándonos un disco conciso de cuarenta minutos con canciones que jamás se alargan más allá de lo necesario. Es como si Møl tuviesen muy claro el potencial de cada una de las pequeñas joyas que inteligentemente han ido soltando a lo largo del camino, por lo que no han sentido la necesidad de ostentar técnica ni complejizar artificialmente el sonido. Un buen ejemplo de esto es la partida a cargo de 'Dream', muy atmosférica en su minuto inicial para luego soltar una sucesión de estrofas sin que la canción necesariamente llegue a un coro marcado. Son tres minutos que perfectamente podrían haber sido un tema instrumental que antecediese al abanico sonoro que en adelante desplegará el álbum, marcado principalmente por los ganchos melódicos que se proponen, alcanzando momentos notables en las guitarras de 'Young' o ya avanzado el disco en 'Dissonance', los pasajes más íntimos y desnudos de 'Hud' o en ese sonido increíblemente abrasivo que regala la pasada por 'Garland' + 'Favour', por cierto, entre ambas armando el momento más brillante en todo el disco. 

En términos estructurales, el tándem estrofa limpia / coro desgarrado será la fórmula que el álbum por lo general desarrollará, encontrando un punto alto en la ya mencionada 'Garland' pero funcionando también de buena forma en canciones como 'Sma forlis' o 'A former blueprint', esto a diferencia de 'Mimic', que será la única en todo el álbum que se acercará con mayor claridad a un metal más duro o el cierre a cargo de 'Crush' que suena como lo más ambicioso en todo el trabajo, siendo la única además que llega casi a los seis minutos de duración.  

Møl han sabido sortear el siempre complejo desafío del tercer álbum con una soltura y elegancia que impresiona. Se han alejado de la oscuridad y violencia de sus inicios diez años atrás y aquello seguro alejará a aquellos seguidores más ortodoxos, acá es poco y nada lo que queda de black en la banda, eso hay que decirlo. Sin embargo, aquella ausencia se ha suplido con frescura y una cohesión sonora exquisita. La banda ha suavizado su música, si, pero siguen rebosantes en talento a la hora de construir canciones envolventes. Aquí el abanico se ha abierto y veremos hacia donde disparan a futuro pero por ahora, nos han vuelto a entregar uno de los buenos discos que habremos oído en el año.

¿Canciones? 'Young', 'Garland' y 'Favour'.

8,2 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Møl:

jueves, 14 de mayo de 2026

Bunbury: De Un Siglo Anterior (2026)

 "Abrazando el presente..."

Más allá de las idas y vueltas que ha dado en su carrera, si algo no se le puede negar a Enrique Bunbury es la capacidad que ha mostrado para siempre invitarnos a abrazar el presente. El tipo podría vivir de giras de reencuentro junto a Héroes del silencio, sin embargo, constantemente se ha negado a aquello y en cambio ha optado por un camino muchísimo más desafiante: el de la creación y el riesgo constante. 

En dicho sentido convendría también admitir que el español se encuentra viviendo su momento creativo más regular y talentoso en al menos veinte años, así como se lee. Desde hace un tiempo el vocalista viene agarrando experiencia y aprendiendo de los errores del pasado, sus discos han dejado de ser esos ensayos eternos, verborreicos y exagerados para lentamente ir adoptando posturas sobrias y reflexivas. En su ruta lo más reciente fue el sólido Cuentas pendientes (2025), un trabajo donde predominó su fascinación por los sonidos latinos (algo que viene explorando desde Pequeño, allá por 1999), y bueno, este De un siglo anterior insiste en dicha senda, con la curiosidad de mejorar incluso la propuesta respecto a su antecesor, lo cual llama la atención considerando que el disco llega apenas un año más tarde. Pero insisto, que Bunbury anda tocadísimo... 

Desde un comienzo acá captamos por donde irán los tiros, medios tiempos y personales baladas en donde el vocalista vuelve a mirar hacia adentro, a reflexionar respecto al paso del tiempo, el fracaso y la necesidad de aprender del error. Bajo esta última idea es que el álbum abre en un tono bastante optimista mediante 'Creer que se puede creer' (el título anticipa) y la fantástica 'Brindis al sol', una de aquellas canciones dispuestas a vivir en nuestro sub consciente por siempre (y de esas el español vaya que tiene varias) gracias a la complicidad que sus fantásticas líneas ("¿Quién va a lloriquear por los años que pasan? / En la imagen que devuelve el espejo no te reconocerás...") encuentran entre arreglos de cuerdas sobrios pero llenos de magia. En la misma línea profunda que mira hacia el pasado para tomar impulso se mueve otra joya como 'La voz' ("Que más da cuanto te equivoques Siempre puedes echar marcha atrás / Regresar, completar el ciclo / Y quizás volver otra vez hasta el mismo lugar...") y delicadas piezas como 'La próxima vez no habrá próxima vez'. 

El álbum ha sido grabado en su adorado México, y vaya que se nota. El perfume latinoamericano se huele todo el tiempo y se percibe con claridad en un sentido bolero como 'De un siglo anterior', donde realmente pareciese definirse entre líneas como "No hay más brújula que la convicción...", al meterle sabor a la cosa en 'Peor que como estamos (es difícil ya que estemos)', el tema más político y punzante de la lista, en los coqueteos con el tango en 'En el arcén' o la sentida 'Zamba para olvidar'. Bunbury claramente se ha empapado de estos sonidos, ha trabajado con múltiples músicos y seguro ha sabido escuchar, lo cual ha derivado en un trabajo que jamás suena a caricatura y muestra un notable crecimiento para un artista que vuelve acá a encontrar un punto altísimo en su carrera. Y ya van...

¿Canciones? 'Brindis al sol', 'La voz', 'De un siglo anterior'.

8 / 10
Excelente.


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2025: Cuentas pendientes