viernes, 4 de octubre de 2019

20 Años De... Babasónicos : Miami (1999)

“Creatividad y exploración desbocada...”

El fin del Siglo XX marcaba un momento crucial para los argentinos de Babasónicos, quienes creativamente se venían mostrando inquietos de la mano de álbumes fascinantes como fueron Dopádromo (1996) y el oscuro Babasónica (1997). Ambos discos, sin embargo, continuaban moviéndose dentro de una escena alternativa que por distintas razones mantenían a la banda relegada en un segundo plano frente a las masas. Todo cambiaría en 2001 tras la aparición de Jessico, el disco que definitivamente encumbró a Babasónicos hacia otra dimensión en materia comercial. Pero cabe mencionar que aquel éxito comenzó a forjarse dos años antes con la edición de Miami, trabajo donde la banda entendió la necesidad de expandir su sonido hacia nuevos lugares, y bueno, acabaron por soltarlo todo.

La mera producción de Miami habla de un disco aperturista, de un álbum más iluminado de lo que fue Babasónica (cuya ruidosa producción a día de hoy me sigue pareciendo su peor defecto) pero también poco contenido, hablamos de 18 canciones en una hora de música donde la banda no reparó en meter todo lo que tenía. Ahí, se perciben temas marcados por sus aires exploratorios, la presencia de la electrónica, cercanía con el trip hop y elementos country a la hora de trabajar las guitarras. Para muestra, la fascinante partida a cargo de ‘4 A.M’, con un Adrián Dárgelos inspiradísimo en las letras (aspecto a destacar en todo el álbum,  donde el vocalista se muestra más acertado que nunca) que recita sobre una repetitiva base que desemboca en un adictivo coro (“Esta no es tu casa y este ya no es tu lugar / Huye conmigo, abandona a los demás”). Posteriormente escucharemos el rock tejano y divertido de ‘Desfachatados’ (único single reconocible además de todo el álbum), tono que se repetirá más adelante en temas como ‘El sumum’ o ‘El playboy’. Estas se entrelazarán con pasadas centradas en la generación de ambientes inquietantes, como las notables ‘El ringo’ ,‘La roncha’ o ‘Drag dealer’, instancias totalmente experimentales como ‘Bardo de estrellas’, miradas hacia atrás en ‘Combustible’ o ‘El shopping’ (canciones que encajarían perfectamente en Dopádromo o incluso Babasónica) y hacia adelante en ‘Grand prix’ o ‘Paraguayana’ (que anticipan de cierta forma el sonido que oiríamos dos años más adelante en Jessico), además de esos singulares temas románticos que solo una banda como Babasónicos serían capaces e componer (‘Valle de valium’ o ‘Casualidad’, dos pequeñas obras maestras que nos regaló este disco).

Si, que el disco se extiende en demasía incorporando en su recta final al menos tres o cuatro piezas que desvarían entre excesos, además de un conjunto mucho más enfocado en dar rienda suelta a la creatividad por sobre la búsqueda de coros gancheros pero a Miami hay que darle el haber sido un disco fresco y rebosante en talento. Lo pagaron caro por supuesto. Tras esto Sony les terminó el contrato y desde acá tuvieron que arreglárselas por ellos mismos, conteniendo la locura en sus populares sucesores, pero el de 1999 fue el álbum que les permitió seguir creyendo en ellos mismos.

8,5 / 10
¡Excelente!


Otras reseñas de Babasónicos:
2018: Discutible
1997: Babasónica
1996: Dopádromo

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