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sábado, 22 de agosto de 2026

The Strokes: Reality Awaits (2026)

 "Atrevido..."

Seis años atrás un disco como The new abnormal (2020) fue bastante bien recibido tanto por crítica como por el público, de hecho, curiosamente generaciones jóvenes pudieron enganchar con aquellas canciones. Lo anterior debido quizás al carácter cómodo que el trabajo derrochaba, pero digámoslo: The strokes siempre ha querido ser todo lo contrario. Sin ir muy lejos, han ido al choque en varios momentos de su carrera (a su modo, claro), lo hicieron con First impressions on earth (2006), luego en Comedown machine (2013) y lo han vuelto a hacer en este 2026 mediante este (despreciado) Reality awaits (nuevamente con Rick Rubin en producción). Actualicemos: la gente se les ha ido encima por el uso y abuso del auto tune en gran parte del álbum. ¿Crítica razonable? En absoluto si consideramos que el mismo Julian Casablancas ha filtrado su voz desde siempre y particularmente el auto tune lo ha utilizado como recurso en múltiples ocasiones (o sea, por favor, ¿alguien se quejó de 'Instant crush' junto a Daft punk casi quince años atrás?). El punto es analizar si el recurso juega a favor del álbum (como ocurrió en aquel temón de 2012) o acaba siendo un lastre. En lo personal me inclinaría por la idea de que el auto tune es un elemento sonoro más en Reality awaits, uno que en ningún caso arruina el producto pues si este disco tiene problemas, estos aparecen en otro lado.

Me explico: buenas canciones acá hay, incluso algunas son grandiosas, las cuales no funcionan gracias al auto tune pero este si aporta una nota relativamente caótica al sonido, la cual acaba generando una atmósfera interesante. Un buen ejemplo de lo que escribo es 'Psycho shit', una de esas canciones hechas para abrir un álbum debido a su carácter creciente en intensidad, donde la guitarra de Albert Hammond Jr y batería de Fabrizio Moretti tardan unos minutos para entrar en pleno y conectarse con el relato apocalíptico de un Julian Casablancas rebosante en rabia ("Matas a tu presa desde un nido / Escondido en un escritorio, qué mierda tan psicópata / No tienes honor ni huevos..."), aspecto que el auto tune efectivamente consigue desatar con aún más fuerza. Otra donde le dan con todo al software es en 'Falling out of love', una donde el uso si se podría cuestionar considerando que la canción es una dulzura por lo que el efecto robótico en la voz de Julian (particularmente en los agudos del coro) no necesariamente suman. ¿Será que el vocalista necesita ocultar su desgaste? Puede ser. Ahora, ¿arruina esto la canción? En ningún caso. 

Y bueno, el resto del álbum se debatirá entre canciones marca de la casa pero donde la banda siempre se las arreglará para entregar algún momento musical interesante, como esos guitarrazos llenos de suciedad que meten en 'Dish n' dash' (pasado 2:40) o las dinámicas simpáticas y adictivas tanto de 'Lonely in the future' como 'Going shopping', todas estas canciones ágiles que ayudan a llegar sin problemas a una recta final en donde si aparece el verdadero "pero" de este disco: que no lo han sabido cerrar (o derechamente no tenían con qué). Y es que en los diez minutos finales han decidido concentrar mero relleno, tres canciones bastante flojas que acaban dejando una sensación errónea para un disco que hasta 'Going shopping' funcionaba bastante bien. 

Reality awaits está bien. No es un disco demasiado inspirado pero si uno de momentos atrevidos. ¿Qué no todo cuaja como debería? ¿Pero qué disco de The strokes (salvo el debut) no sufre del mismo problema?

¿Canciones? 'Psycho shit', 'Lonely in the future' y 'Going shopping'.

6,9 /10
(Muy) Bueno.


viernes, 14 de agosto de 2026

25 Años De... The Strokes: Is This It (2001)

 "Mirada hacia el pasado con descaro y talento..."

Para hablar del fenómeno que generó este disco hay que recordar en qué estaba el rock a comienzos de siglo, con una escena que oscilaba entre el nu metal y algunas bandas de melosas baladas (dígase, Coldplay, Travis y similares). Se percibía en el ambiente la necesidad de encontrar un punto medio, algún sonido que enganchase a la juventud desde un lugar que no fuese la rabia, que invitase a pasar un buen rato, algo que sonara divertido y contagioso, digamos, algo similar a lo que sucedió con el brit pop como respuesta al grunge durante los 90s. Y aquello lo trajeron The strokes con su debut, un disco que si lo miramos a distancia, hizo la lógica: mirar hacia atrás sin miedo, con talento y originalidad, volcándose de lleno a las guitarras sucias del post punk pero de la mano de un conjunto de canciones sencillas, melosas, controladas, bien ejecutadas y que apuestan más bien por minimalismo en términos de producción. El resultado no pudo ser más efectivo e hizo historia, marcando el camino para un montón de otras bandas durante el resto de la década. 

Las canciones que componen por tanto este Is this it no destacan en absoluto por desarrollar estructuras complejas (todas rondan los dos a tres minutos), ni siquiera por interpretaciones demasiado apasionadas (sin ir muy lejos, el registro de Julian Casablancas pareciese el de un tipo que está cantando con desgano), sin embargo, en la producción está la magia pues el disco aún en su sencillez contó con un sonido llamativo, cierta saturación en las guitarras de Albert Hammond Jr. y voces, lo cual le entregó vida particular al álbum. Lo anterior se percibe de inmediato cuando 'Is this it' (la canción) introduce la atmósfera del disco, una canción que avanza a su ritmo (lento, espeso), casi como si entrase caminando a una sala, esto para luego soltar algo más de energía con todo un neo clásico como 'The modern age', un tema que acelera los tiempos e introduce ágiles guitarrazos, aunque ojo al punto: siempre de manera controlada, pues incluso en sus momentos más dinámicos la canción jamás parece desatarse demasiado, algo que también ocurrirá más adelante en 'Soma', 'Barely legal' o 'Alone, together', siendo el cierre a cargo de 'Take ir or leave it' el único momento en todo el disco en donde la banda parece "chasconearse" un tanto. De hecho, el resto del álbum destacará fuertemente por los aspectos melódicos que regala, me refiero a pasajes simples pero simpáticos y tremendamente juveniles que se viven en 'Someday, 'Last nite' o 'Hard to explain'. 

Mirado a distancia, cabe la reflexión: ¿Marcaron The strokes el comienzo del fin de la era dorada del rock? Me explico: hasta el año 2000 todos los movimientos que se venían desarrollando en la industria miraron hacia adelante, en los 70s, 80s y 90s todo fue originalidad y apertura, sin embargo, Is this it es un disco que mira con descaro al sonido de veinte o treinta años atrás, haciéndolo propio y trayéndolo al presente con talento. Y si bien el éxito de este álbum podríamos afirmar que le permitió al rock sobrevivir por al menos una década más, no es menos cierto que dentro del mainstream la sensación de que "ya todo estaba hecho" comenzó a volverse cada vez más patente. Nada de lo anterior le resta méritos a este disco, uno que solo necesito media hora para mover la aguja por completo dentro de la escena y pasar así directo a la historia moderna como todo un neo clásico...

¿Canciones? 'The modern age', 'Las nite' y 'Hard to explain'.

9/10
Brillante.


Otras reseñas de The Strokes:

miércoles, 15 de abril de 2020

The Strokes: The New Abnormal (2020)

"(Aún) Hay propuesta..."

Mirado en perspectiva, nobleza obliga admitir que los discos de The strokes que siguieron a los históricos Is this it (2001) + Room on fire (2003) han envejecido bastante bien. El problema estuvo quizás en las expectativas y la responsabilidad asignada de ser salvadores de un rock que lentamente se ha ido quedando sin referentes, por lo que álbumes como First impressions of earth (2006) o Angles (2011) inevitablemente supieron a poco frente a quienes esperaban oír a una banda dispuesta a comerse al mundo. Finalmente ambos discos acabaron dejando la sensación de haber cumplido dentro de su zona de confort, digamos: canciones gancheras + una que otra pequeña joya + un puñado de relleno. Luego, cuando la banda efectivamente podría haber patinado groseramente al repetir el plato una vez más, llegó a nosotros un experimental Comedown machine (2013), disco que a día de hoy me sigue pareciendo un trabajo atrevido y sexy, de lo interesante que nos habrá dejado la década pasada. El global por tanto habla de que con todos sus altibajos e irregularidades, no resulta exagerado afirmar que a día de hoy The strokes no tiene un mal disco a su haber, además de haber construido una clara identidad en su sonido.

Con su sexto álbum las cosas no serán diferentes. O quizás la única será que esta vez la crítica si ha estado de su lado, pues The new abnormal no ha tardado en reunir elogios por montón. Razones sobran. En primer lugar el álbum se oye tremendamente honesto, te podrá gustar más o menos pero estamos frente a un trabajo que escapa de las fórmulas. En este sentido The strokes nos han obligado a acudir al cliché del "disco maduro", porque si, The new abnormal lejos de emular viejas glorias (que habría sido lo esperable dadas las críticas obtenidas por su antecesor) es un álbum que da muestras del momento musical en que se encuentran Julian Casablancas y compañía. Esta sensación deja una canción como 'At the door', la cual podría haber sido un medio tiempo más en la carrera de la banda, sin embargo, han decidido construirla sobre un sintetizador llevándola a una dimensión completamente diferente respecto a lo que podría haber sido. Otros logros aparecen cuando Casablancas logra conjugar sus agudos (en este disco mejor utilizados que nunca) con afiladas guitarras, como ocurre en 'Eternal summer' o en la dulce 'Selfless' (una lástima que la banda no haya sabido explotar aún más este tema en su recta final), mientras que también funcionan 'The adults are talking', donde la banda saca buen partido al minimalismo de su sonido sonando contenidos pero contundentes a la vez o el intenso cierre que se vive con 'Ode to the mets'. 

Lo poco que queda de álbum se mueve en la linea de los Strokes de siempre, medios tiempos como 'Brooklyn bridge to chorus' (que en sus coros logra encender adecuadamente) o 'Why are sundays so depressing', ambas deben estar dentro de lo más discreto del disco junto con la dinámica 'Bad decisions', que calca la melodía de los coros de 'Dancing with myself' de Billy Idol ,de hecho, el vocalista aparece en los créditos de composición del tema. 

Le faltan ganchos potentes al álbum, el cual se sostiene más bien gracias a la contundencia del conjunto, y si bien hay dos o tres canciones que no están a la altura, en gran parte del disco la banda se percibe interesante e inspirada. Las vocalizaciones, los sintetizadores, cajas de ritmo y guitarras están en su lugar, hay precisión en el trabajo y un sonido bien logrado que deja la sensación de que valió la pena esperar por esto. The new abnormal trae de regreso a The strokes e ilusiona con un segundo aire para la banda que podría ser realmente grande. 

7 / 10
Muy bueno.


Otras reseñas de The strokes:
2013: Comedown machine

viernes, 22 de marzo de 2013

The Strokes: Comedown machine (2013)

"Asumiendo riesgos..."

Trajeron el rock de garage de vuelta al mundo en 2001 con su disco debut Is this it. Porque fueron ellos los primeros, después vinieron los Arctic monkeys, Franz Ferdinand, los Hives, Kaiser chiefs, Killers y todo el post punk revival que tan de moda estuvo durante la última década. Por esta razón, existe un tono especial cuando se habla de The Strokes, existen expectativas, ilusiones (quizás demasiadas) e incluso sobre valoración frente a sus nuevos trabajos, asunto que les jugó en contra tras la edición de Angles (2011), un disco con el que volvían a las pistas luego de cinco años de silencio y terminó dejando insatisfecho a todo el mundo. Lo cierto es que con Angles la banda acabó quedando a medio camino de todo, sin embargo, tal parece que los tipos han aprendido del error por lo que han decidido regresar con un disco clarísimo en sus intenciones, sin medias tintas.  En ese sentido, 'One way trigger', el tema que nos adelantaron del disco venía con un cartel incluido  "agárrense que esto viene en serio". De ahí que aquel sonido cargado a los sintetizadores que se había insinuado en su anterior disco en canciones como 'Machu picchu' o 'Games' acá se asume en pleno.

La partida no pudo ser más elegante. 'Tap out' es muy sobria en su sonido, un rock contenido donde los arreglos son sutiles y la melodía se sostiene entre controladas guitarras y un Julian Casablancas que falsetea todo el tiempo. Tremendo tema, un gran comienzo. Más adelante en el disco encontraremos otros temas que se moverán en esta misma línea, 'Welcome to Japan', 'Slow animals' o 'Happy ending', todas trabajando un sonido elegante, con momentos melódicos claros que entrelazan muy bien teclados y guitarras. 

Existen en el álbum otras canciones en donde la electrónica y el experimento se desata, es el caso de la ya mencionada 'One way trigger', 'Chances' o '80's comedown machine', momentos en donde la banda suena prácticamente irreconocible (los fans de sus primeros discos se van a espantar) pero cada una de ellas con sus respectivos tiempos y bien puestas en el disco al punto de no volverlo demasiado denso. Y finalmente nos encontramos con temas más directos e inquietos como 'All the time', '50/50' o 'Partners in a crime', canciones en donde nos queda más que claro que estos tipos vuelven cuando quieren al rock de garage, que no les costaría nada componer otro álbum que dejase contentos a los fans, sin embargo, han optado por la valentía de dar un paso adelante en su carrera, bien por ellos ya que esta vez han acertado con el golpe.

En definitiva, Comedown machine es un disco que funciona canción a canción, no agota en el global y posee un hilo conductor en su sonido. No sabemos si la experimentación llega hasta acá o este es solo el punto de inicio de algo, sea como sea estamos frente a uno de los álbumes interesantes que oiremos este año.

¿Canciones? 'All the time', 'One way trigger' y '50/50'.

7,5 / 5
¡Muy bueno!