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martes, 20 de agosto de 2024

Lenny Kravitz: Blue Electric Light (2024)

 "Cuando los millones matan el hambre..."

Siendo francos, resulta algo dramático el ejercicio de revisar el debut de Lenny Kravitz en 1989 y a un mero click de distancia contrastarlo con este Blue electric light. Los millones y las mansiones quitan el hambre y de aquello habla este, su álbum número doce, uno que lo muestra absolutamente domesticado, nadando en lugares comunes y que llega tras nada menos que seis años de silencio, lo cual demuestra que la tendencia hacia abajo que el vocalista viene mostrando no guarda relación con el tiempo de espera entre disco y disco si no más bien con cuanto se tiene para decir. En este caso, poco. 

En dicho sentido, lo último realmente interesante que Lenny Kravitz nos había entregado databa exactamente de diez años atrás. En Strut (2014) pudimos oírlo recuperando cierto nivel de ambición, sin embargo, con Raise vibration (2018) las ideas comenzaron a llegar a cuenta gotas (aunque hay que darle el temón que fue 'Low') y en este nuevo disco ni hablar, un trabajo derechamente aburrido y predecible. Y si, que algo hay en el bajo que marca los lentos tiempos de 'It's just another fine day (in this universe)' pero el tema a los tres minutos pareciese quedarse sin algo que decir por lo que no se entiende que sentido tiene estirarlo hasta los seis repitiendo el coro hasta el hartazgo. Algo parecido ocurrirá con el single 'TK421', adictiva con su riff y dinámica (nada nuevo en todo caso, el tema posee la misma vibra de 'Sex' del Strut, que a su vez no era otra cosa que una versión remozada de '1999' de, ejem...., Prince) pero nuevamente estirándose en su cierre dos minutos por sobre lo necesario.

La sensación por tanto de que Lenny se conforma con un riff o un coro es constante. De que repite ideas porque sencillamente no tiene más. Le vuelve a ocurrir en una floja 'Honey' o cuando intenta meterle fuerza a las guitarras en 'Paralyzed' sin conseguir efectivamente el objetivo por nuevamente perderse en la extrema simpleza de la canción. En esa línea, entre lo poco que funciona está 'Human', una que apela al pop con descaro y ahí anda bien gracias a su sonido veraniego. Y del resto ni hablar, lo cierto es que el disco pasando la mitad se vuelve tremendamente aburrido, siendo la balada 'Stuck in the middle' y el cierre a cargo de 'Blue electric light' (la canción) los únicos momentos que algo de frescura parecen transmitir. Nada eso si que vayamos a recordar en unos años más. 

Para colmo de males el disco son doce canciones en cincuenta y cinco minutos, es decir, eterno. Tiempo donde Lenny Kravitz no hace si no lograr que extrañemos cualquiera de sus primeros trabajos pues acá parece ir en un piloto automático llamativo (quizás) para él pero un monólogo bastante aburrido y falto de ideas para quien oye.

¿Canciones? 'Human' y 'Stuck in the middle'.

4/10
Malo.


Otras reseñas de Lenny Kravitz:

sábado, 17 de agosto de 2024

35 Años De... Lenny Kravitz: Let Love Rule (1989)

"Valiosa pieza arqueológica..."

Mirado a distancia, la masividad llegó para Lenny Kravitz durante los años noventa, principalmente tras la publicación de su segundo álbum Mama said (1991) y canciones como 'Always on the run' + 'It ain't over 'til it's over', temazos que abrieron camino para que terminase de romperla con Are you gonna go my way (1993) y el posterior Circus (1995). Por todo esto, se suele hablar poco de su debut en 1989 pese a que el disco contó con méritos suficientes como para encender alertas en torno a su talento. El caso es que por sobre todas las cosas y mirado a décadas de distancia, un disco como Let love rule resulta interesante de oír, casi como una especie de valiosa pieza arqueológica digna de ser observada y analizada. Un trabajo singular por donde se mire, un álbum que respira y transmite la juventud de su autor y que ciertamente funcionó completamente a contra corriente las tendencias que inundaban los rankings a fines de los ochenta. 

En su debut, el vocalista durante casi una hora se lanza con fuerza hacia los sonidos que en sus inicios como músico le apasionaban, es decir, un soul + R&B lleno de sentimiento y que por momentos resulta realmente desbordante. En este sentido, resulta imposible desligar el disco de la figura e influencia de Prince, quien por aquellos años se encontraba plenamente vigente y representaba una referencia dentro de la cultura pop. De esa irreverencia y desfachatez busca empaparse Lenny Kravitz en Let love rule, tanto en materia de arreglos como interpretaciones. Ocurre en esos momentos donde decide llevar al límite sus cuerdas vocales incluso corriendo el riesgo de sonar desafinado, como le ocurre en la acústica 'Sitting on top of the world' (la cual abre incluso con un gallo grotesco que el vocalista decidió dejar ahí, en una muestra de valentía y nulo pudor) o más adelante en las sentidas baladas 'My precious love' (hermosa esta eh?, una joya infravalorada dentro de su discografía) + 'I build this garden for us' (enorme esta también), puestas juntas en el nudo del disco entregándole protagonismo al tono desgarrador del trabajo. 

La osadía del joven guitarrista también se expresaría en la estructura que presenta el disco, situando rápidamente (es la segunda) una extensa 'Let love rule' extensa, una canción que llega casi a los seis minutos de duración (es decir, el anti-single) y que cuenta con un tono de himno innegable (de hecho a día de hoy Lenny sigue cerrando sus conciertos con ella). Precisamente a causa de lo arisco que a ratos se presenta el disco es que habrán otros momentos en donde este se acerque a las guitarras y pretenda ser algo más directo, como ocurre en la sucia 'Freedom train' (una donde el vocalista comienza a encontrar sus clásicos y agresivos fraseos), la sólida 'Fear' (cuya letra fue escrita por Lisa Bonet, pareja de Lenny en ese entonces) o la juguetona 'Mr. Cab driver' (sin lugar a dudas la más liviana en todo el disco), todos momentos que comienzan a anticipar en cierto modo por donde el artista comenzaría a tirar líneas en futuros trabajos. 

Ahora, considerando que el tono del álbum es profundo y cada tema desde lo suyo transmite bastante, trece canciones en casi una hora acaban volviéndose demasiado por lo que entrando en la recta final este inevitablemente se vuelve algo pesado, anotándose como el único "pero" que le podemos encontrar al trabajo. Ahí, baladas como 'Rosemary' o 'Empty hands' así como el rock insulso de 'Flower child' (indigno cierre para un disco que venía TAN bien) parecen intentar bajarle la densidad al álbum y por lo mismo suenan tan fuera de tono como innecesarias, sobretodo cuando entre ambas suena algo tan notable como 'Be', un relato existencialista en donde Lenny en apenas tres minutos se cuestiona prácticamente todo ("¿Soy un drogadicto? ¿Cuál es mi destino? / ¿O soy un lacayo sin un relato? / ¿Soy un niño lleno de odio? ¿Un doctor o un sacerdote? / ¿O un violador que necesita el perdón...?"). Dicho el simple: diez canciones en cuarenta minutos y estaríamos hablando de un disco absolutamente redondo de comienzo a fin. 

Para colmo de males, Let love rule no contó con algún tema ganchero que hiciese ruido en radios o medios de difusión de la época por lo que el álbum quedó (injustamente) relegado al cajón del olvido por gran parte del mundo y ciertamente opacado por todo lo que vendría a futuro para Lenny Kravitz. Sin embargo, nobleza obliga el recordarlo y posicionarlo donde corresponde, como el gran debut de un artista hambriento y talentoso dispuesto a tantear terreno fuera de la caja. Bendito sea por eso.

¿Canciones? 'Let love rule', 'My precious love' , 'I build this garden for us' y 'Be'.

7,9 /10
Excelente.


Otras reseñas de Lenny Kravitz:

jueves, 4 de octubre de 2018

Lenny Kravitz : Raise Vibration (2018)

"Buenas intenciones, poca consistencia..."

Personal, diverso e inquieto. Lenny Kravitz está de regreso. Tras cuatro años de silencio luego del más que digno Strut, el norteamericano regresa con un disco muy honesto pero, digámoslo, de poca consistencia. Raise vibration se presenta de hecho como un álbum exploratorio en lo musical, donde una vez más Lenny ha hecho de multi instrumentista (ha tocado bajo, guitarra, batería, piano y hasta los bongós en esta ocasión) intentando dar con la tecla precisa, exponiendo con claridad varias de su más potentes influencias musicales pero perdiéndose en el camino entre canciones que insinúan buen sabor pero acaban, la mayoría de ellas, enredándose durante su propio trámite.

Sin ir más lejos, 'We can get it all together' es una que abre entregando de inmediato esta sensación, la de ir marcando un camino que jamás explota como corresponde para finalmente perderse en medio de un repetitivo coro. En una linea muy similar y poco lograda se encuentran canciones como 'Who really are the monters?' (muy esta Prince por cierto), 'Raise vibration' (la canción) o 'It's enough', las cuales, independiente del mensaje con carga política que entregan, tienen ese gustillo a jam session que a ratos agrada pero a la larga cansa dada su falta de dirección. 

Ahora, no todo está perdido en esta entrega, el sabor de 'Low' + 'The majesty of love' (ambas con sutiles referencia a la figura de Michael Jackson) o las melosas baladas 'Johnny Cash' (que realiza referencia a la contención que Lenny Kravitz vivió por parte del vocalista y su esposa June Carter al enterarse de la muerte de su madre en 1995) + la pacifista 'Here to love' entregan momentos que funcionan y tornan el trámite algo más llevadero. De igual forma el pop de '5 more days 'til summer' no desagrada. Tres o cuatro momentos, sin embargo, saben a muy poco para un disco que pese a sus intenciones luce pálido frente a gran parte de la discografía del vocalista. 

5/10
Nada muy especial...



Otras reseñas de Lenny Kravitz:
2014 // Strut

martes, 7 de octubre de 2014

Lenny Kravitz: Strut (2014)

Oferta digna.

Vamos a ser claros desde un comienzo: olvídense de Let love rules, Mama said o Are you gonna go my way. Olvídenlo, ese Lenny Kravitz está bajo tierra desde hace mucho y perdón eh?, pero no va a volver. Lo de hoy es un remedo de aquello, un hombre al que (como a cualquier mortal) se le acabó el hambre y sobrevive sacando discos con los que se pasa un buen rato. Hecho el alcance, hablemos de Strut, su décimo álbum. ¿Con qué nos encontramos? Con lo que, me parece es lo mejor que Lenny puede darnos a día de hoy: un atractivo álbum de pop cargado a la dinámica de baile, que mete guitarras de vez en cuando realizando uno que otro guiño a sus inicios. Como decía, algo de guitarras, un poco de funk, coros que enganchan y un puñado de canciones con las que no cuesta pasarse un buen rato. 
Strut es por tanto álbum muy físico, tanto en su sonido como en líricas, y es que si no te mueve el "Sex! sex! sex!" con que abre el álbum, es que no corre sangre por tus venas. El asunto divierte desde un comienzo, lo cual se ve complementado de buena forma por el ritmo que proponen 'The chamber' y la suciedad de 'Dirty white boots' Ahora, con 'New york city' y 'The pleasure and the pain'  el álbum subirá un peldaño y encontrará su mejor momento , ahí aparecerá un poco más el Lenny de las raíces, más funkero encajando un buen par de golpes, sobretodo con los seis minutos de la primera, que goza de un exquisito bajo que marca el tiempo en todo momento, un coro a varias voces impecable y una sensible letra dedicada a su ciudad natal ("She's my heart, I love New York City / She's lived and died so many times... "). La primera mitad del disco por tanto no solo cumple de sobre si no que nos entrega su mejor disco en bastante tiempo, el problema (?) es que a partir de acá la sensación de que Lenny comienza a quedarse sin ideas se vuelve algo evidente.

Lo escucharemos más desgarrado y golpeado en la interpretación de la rockera (aunque aburrida) 'Strut' (la canción) mientras que en "She's a beast" tomará la guitarra acústica para cargarse a la balada country pero  nuevamente sin entregar nada demasiado memorable. En ese camino, puede que haya acertado con la jugarreta simpática de 'Happy birthday' (material para el tik tok o reels de instagram de aquí en adelante) así como en 'I never want to let you down' le volveremos a oír nuevamente interesante entregando una buena balada que roza el desgarro, dejándonos así un disco que con dos o tres canciones menos, digamos, rondando los cuarenta minutos de música, seguro habría funcionado muchísimo mejor. 

A veces menos es más por lo que acá el relleno acaba restando al resultado, sin embargo, con todo, en Strut oímos efectivamente a un Lenny Kravitz que se la ha pasado bien y que al menos en su primera mitad continúa sonando fresco como pocos. Ha hecho bien al recuperar el funk, cargarse al baile por lo que sin maravillar al menos regala varios momentos altura y lucidez. 

¿Canciones? 'Sex', 'Dirty white boots' y 'New york city'.

7 / 10
Muy bueno.