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jueves, 24 de octubre de 2024

The Offspring: Supercharged (2024)

 "¿Dónde está la experiencia..."?

Y treinta años después... la cruda realidad, la cual habla de una última década flojísima para The offspring, quienes ya van para quince años sin publicar un álbum que nos diga "algo", lo que sea, pero algo. Y si, que Rise and fall, rage and grace (2008) fue un disco tremendamente desequilibrado pero algo que nadie puede negar es que su Cara A se come con papas fritas a todo lo que han grabado desde entonces, lo cual comprende álbumes tan mediocres e intrascendentes como Days go by (2012) y Let the bad times roll (2021). Y quien esperaba que este Supercharged (con Bob Rock en producción eh?) el asunto retomase dirección pues que siga esperando, que no. Ya la sola portada te hablaba de una jugarreta liviana y eso es lo que nos entregan, un conjunto que apuesta por sonar divertido (?) y que en media hora posee una única pretensión: pasar el rato. 

Y puede que consigan el objetivo en unas cuantas que siendo generosos, se dejan oír, y seguro en sus conciertos funcionarán (que tampoco vamos a descubrir la pólvora a estas alturas). Me refiero a la tríada inicial armada por 'Looking out for #1', 'Light is up' y la enésima versión de 'The kids aren't all right', acá titulada 'The fall guy', es decir, canciones veloces, efectivas y que van en busca del coro pop para estadios. En la misma línea más adelante se moverán cosas como 'Truth in fiction', 'Get some' o la juguetona 'Come to Brazil', con ese cierre que incorpora el clásico "Ole ole ole ole..!" del público latino, lo cual arma una estructura en general regular aunque no por esto particularmente inspirada.

Ahora, cuando definitivamente tomamos distancia es con 'Make it all right', donde ocurre lo increíble: ¡imitan a Blink 182! Así como se lee. Van en busca de los arreglos más facilones posibles, los "para pa-pa-ra! para pa-pa-ra!" de turno y construyen una canción no solo mala...  es que roza lo patético, lo cual resulta triste considerando que hablamos de una banda con cuarenta años de historia pero, ¿dónde está la experiencia? ¿así pretenden imponer términos? Y lo mismo con 'Ok, but this is the last time', olvidable desde su primer acorde. 

Nos quedamos así con otro disco que suma poco. Canciones ágiles pero desechables de la mano de un filtradísimo Dexter Holland, que bajo todas esas capas intenta ocultar el inevitable desgaste del paso del tiempo que no sería nada si la música tuviese algo de recordable, pero no es así. 

¿Canciones? 'Truth in fiction' y para de contar.

4/10
Malo.


Otras reseñas de The Offspring:

martes, 22 de octubre de 2024

30 Años De... The Offspring : Smash (1994)

 "Juventud que desborda..."

Los noventa fueron una maravilla, al menos desde el punto de vista musical, y haberlos vivido fue un privilegio. Ahora, 1994 fue particularmente un año crucial. La industria estallaba por todos lados, el pop se lo disputaban el eurodance y el hip hop, mientras que el rock se debatía entre el grunge y el industrial. Y si bien en aquel año publicaban álbumes importantes los Stone temple pilots (Purple), Pearl jam (Vitalogy) y Nine inch nails (The downward spiral), en paralelo el recambio comenzaba a fraguarse con la muerte de Kurt Cobain, el debut de Korn (que daba puntapié inicial al exitoso nu metal) y el éxito en el mundo del "punk pop" de bandas como Green day y The offspring, ambas puntales en un estilo que años más tarde decantaría/involucionaría en bandas como Blink 182 o Sum 41. En el caso de los liderados por Dexter Holland, si bien estos habían debutado en 1989 y confirmado buenas sensaciones mediante Ignition (1992), fue definitivamente con Smash donde supieron dar con la tecla precisa en base a un sonido que toma como evidente referente a Bad religion aunque acercando las canciones a las masas entre coros pegajosos, una vibra muy juvenil + hitazos absolutamente incontestables.

No por nada cuando le das play al álbum suena una voz en estéreo que nos invita a relajarnos y disfrutar, seguida de algo como 'Nitro (youth energy)', marcada por sus acelerados riffs, una producción limpia, las características altas vocalizaciones de Dexter Holland y una letra que nos invita a vivir el momento. En adelante, esta fórmula que insistirá en la velocidad se reiterará con fuerza, tanto en la pasada por 'Genocide' + 'Something to believe in' como 'It'll be a long time' + 'Killboy powerhead', aunque entre estas algo de aspereza percibiremos en 'Bad habit', con seguridad el tema más atrevido del álbum en términos de arreglos con esa impecable introducción de bajo, y 'Gotta get away', canciones que en cierto modo equilibran al disco bajando un tanto las revoluciones. 

Las joyas de la corona, sin embargo, estarán puestas en el nudo y recta final del álbum. Sonarán acá verdaderos himnos noventeros, primero 'Come out and play' con esas míticas baquetas que golpean y anteceden aquel "You gotta keep'em separated" que abre los fuegos y volverá a aparecer en cada coro (en una canción que realiza referencia a la violencia existente en las escuelas), luego una divertidamente patética 'Self esteem' (con una apertura que parece coro de borrachos) que abordará una relación tóxica en voz de un tipo que acepta ser pisoteado ("Si, sé que me utiliza / Está bien porque disfruto el abuso / Sé que ella juega conmigo / Está bien porque no tengo auto estima...") y hacia el cierre la curiosa 'What happened to you', una especie de reggae acelerado referido a una amistad que se está perdiendo en el mundo de las adicciones. Tras esta última ciertamente el álbum transmite el haber entregado lo que podía, limitándose a cerrar con el clásico relleno de rigor que conseguirá que el disco supere los cuarenta minutos de duración (debió ser más corto, que duda cabe). 

Las temáticas serán diversas en este Smash, así como los arreglos simples, encontrando principal mérito en el como The offspring fueron capaces de tocar asuntos serios en un tono liviano, sonando siempre contagiosos y dueños de una juventud que desborda todo el tiempo el álbum. En adelante la banda acabaría presa de su propio estilo, siendo incapaces de dar un paso cualitativo hacia el frente (lo intentaron quizás con Ixnay on the hombre unos años más tarde), lo cual inevitablemente desembocaría en una discografía que tendió decaer disco tras disco. Como sea, el de 1994 quedará enmarcado siempre como uno de los fenómenos noventeros más relevantes y ciertamente uno de esos álbumes que ayudó a cambiar (para bien y para mal) el rumbo de la década. 

¿Canciones? 'Nitro (youth energy)', 'Bad habit', 'Come out and play' y "Self esteem'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de The Offspring:

miércoles, 5 de mayo de 2021

The Offspring: Let The Bad Times Roll (2021)

"Regreso que sabe a poco..."

A estas alturas del partido no le vamos a pedir a The offspring que vengan a re inventar la rueda, sabido es que la banda hizo lo suyo casi tres décadas atrás (si, el tiempo vuela) y desde entonces no han hecho sino administrar el crédito obtenido, de hecho, lo último de nivel que nos regalaron fue Rise and fall, rage and grace (2008), un excelente álbum que a día de hoy continúa sonando fresco pese a inevitablemente lucir como un canto de cisne que llegó demasiado pronto para la agrupación. Han transcurrido casi quince años desde dicho lanzamiento y durante este período tuvimos un "grandes éxitos en vivo" titulado Happy hour! (2010) sumado a un fallido Days go by (2012). Poco. Es decir, no digamos que la vara estaba demasiado alta frente a un regreso, sin embargo, hay que darles el que han sabido regalarnos uno que otro momento en este Let the bad times roll. Aunque solo eso, uno que otro momento.

El título algo ya anticipa. Ya sea la pandemia, elección Biden/Trump o escenarios de violencia en las calles, la banda se ha motivado por la reciente contingencia estadounidense a lanzar un álbum cuyas temáticas rondan el descontento y aquello se expresa con claridad en la partida del álbum, donde 'This is not utopia' dispara con crudeza ("Brutalidad que no puedo dejar de ver / Imágenes que encienden mi mente..."). La banda hace lo que puede y entrega su mejor versión posible, Dexter Holland ha perdido parte de su registro pero bien sabemos que en estudio aquello se puede disimular, por lo que una canción como 'Army of one' nos traslada al pasado con facilidad, a los tiempos de Americana (1999) o Conspiracy of one (2000) para ser más exactos (circa 'The kids aren't alright'). Esta junto con 'Breaking these bones' representan sin lugar a dudas el mejor pasaje del álbum, algo que se replicará en la recta final del álbum mediante la veloz pasada por 'The opioid diares' + 'Hassan chop'

Ojalá el disco hubiese tenido más de esto y menos momentos facilones como los que se oyen en 'Let the bad times roll' (la canción), donde recurren a los clásicos "Oh oh oh oh" (más adelante en 'Coming for you' decantarán por los aplausos y los "ey! ey! ey!"), la (excesivamente) simple 'Behind the walls' o la divertida (?) 'We never have sex anymore'. Ahora, si las mencionadas bajan la líbido de golpe, del refrito 'In the hall of the mountain king', la versión soft (e innecesaria) de 'Gone away' o el curioso cierre 'Lullaby' ni hablar, piezas cuya única justificación parece ser el sumar minutos y lograr superar los treinta a duras penas. 

Nos quedamos así frente a un regreso que entrega uno que otro momento atractivo así como otros para el olvido, un álbum irregular que al menos mejora respecto a su antecesor pero que de igual forma sabe a poco tras nueve años de silencio...

¿Canciones? 'Army of one' y 'Breaking these bones'.

6/10
Bueno, cumple.