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miércoles, 5 de enero de 2022

The War On Drugs: I Don't Live Here Anymore (2021)

"Escapando de las expectativas..."

Si uno observa cualquier presentación en vivo de The war on drugs podrá corroborar de inmediato que Adam Granduciel continúa siendo el mismo de siempre, un tipo tímido, de aspecto simple y descuidado, que oculta su rostro entre el cabello y que únicamente habla a través de su música. El éxito y el reconocimiento pareciesen haber pasado por su lado pero lejos de transformarlo en un rockstar no han hecho sino encerrarlo aún más en su metro cuadrado. De ahí que su nuevo álbum abra con una balada sentida y desnuda como 'Living proof', en una declaración de intenciones por parte de un hombre que se niega a tomar cualquier antorcha o colgarse algún cartel (es cosa de mirar esa portada además, que casi adrede intenta espantar a cualquiera). Quienes esperaban encontrar por tanto algún tipo de obra maestra en el nuevo álbum de The war on drugs, un disco sesudo, transgresor y que acabase por definir el carácter de genio de Granduciel, deberán seguir esperando pues nada de eso encontrarán acá. Muy por el contrario, I don't live here anymore apunta aún más hacia adentro mediante canciones centradas completamente en la emoción del mensaje que se entrega y donde la música, las guitarras y/o teclados actúan en función de este. 

En la odiosa comparativa hacia atrás, no encontramos acá arranques atrevidos ('Under the pressure'), ni grandes desates ('An ocean between the waves'), canciones explosivas ('Red eyes') ni una emotividad cercana a la épica ('Pain'), sino más bien canciones que exudan bajas pretensiones y que pretenden calar hondo con poco, piezas que se dejan oír, que suenan precioso (vaya producción, como gustan estos discos que desprenden amor por el sonido) y conectan pero, para bien y para mal, jamás se desatan. En concordancia, la banda cabalga en algo como 'Harmonia's dream' pero Granduciel nunca sube el registro, manteniéndose siempre plano en el relato y es recién en la pasada por 'Change' + 'I don't wanna wait' donde se huelen ciertas ganas de ir por más entre teclados y guitarras, algo que se concreta por única vez en todo el disco en 'Victim', atrevida y sexy por si sola.  

Para la cara b del disco Granduciel ha dejado aquellas canciones que más descaradamente huelen a refritos, como el medio tiempo 'I don't live here anymore' o 'Wasted', que en su partida emula algo de Journey y en sus coros a Survivor, es decir, ochentas total. Ambas están bien de todas formas y serán complementadas con baladas bluseras como 'Old skin' o 'Rings around my father's eyes', enfocada en su reciente paternidad, para cerrar definitivamente con el medio tiempo 'Occasional rain', otro lugar común bonito pero bastante olvidable. 

En 2014 fue cuando Adam Granduciel logró expandir el universo de The war on drugs mediante el notable Lost on the dream, que encontró posterior confirmación en A deeper understanding (2017). El quinto álbum de la banda, sin embargo, desprende una necesidad por escapar de las expectativas generadas. Este es un disco sencillo y que en contados momentos apunta a lo alto. Suena bien, bonito y convence, pero no atraerá a ningún auditor casual.  

¿Canciones? 'Change', 'I don't wanna wait' y 'Victim'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de The war on drugs:

miércoles, 4 de octubre de 2017

The War On Drugs : A Deeper Understanding (2017)

"Digno sucesor..."

The war on drugs, la banda de Adam Granduciel, está de regreso con su cuarto álbum y un desafío no menor, el de estar a la altura de las expectativas. Y es que aún permenece vivo en nuestros oídos el sonido de Lost in the dream, el mejor álbum que oímos en 2014 según quien escribe y probablemente uno de los discos más exquisitos que habremos recibido en esta década. Era por tanto uno de los trabajos más esperados de este 2017, el cual vive entre nosotros desde hace un tiempo por lo que me he tomado unas cuantas semanas antes de lanzarme a escribir respecto a el. ¿Y con qué me he encontrado? Ante todo, frente a un digno sucesor de una idea, un álbum continuista en el amplio sentido de la palabra, un trabajo que cuenta con grandes canciones y sostiene aquellos matices exquisitos en materia de arreglos que lograron atraer nuestra atención sobre Granduciel pero que, pese a sus méritos, cuenta carga con un pequeño dato: estanca por primera vez el sonido de la banda. 

Ahora, siendo claros, A deeper understanding es un álbum que funciona, que se sostiene por lo general sobre un tono melancólico que conecta de manera de manera perfecta con la música que propone y ahí, el mérito vuelve a mantenerse intacto. Abre, por ejemplo, de manera dinámica y contundente con la notable 'Up all night', una donde poco a poco, sobre un redoble + piano van entrando las maquinitas + guitarras, generando un clima cálido que de entrada sorprende. Posteriormente, una pasada impecable protagonizada por el medio tiempo 'Pain', donde la guitarra vuelve a ser protagonista, la preciosa 'Strangest thing', que entre guitarras y teclados genera unos climas increíbles, la melancólica 'Knocked down', que realiza un guiño al clásico 'Loving you' de Minie Riperton y dos temas más dinámicos donde Granduciel vuelve a recurrir a Dire straits como gran influencia (cosa que ya ocurrió en Lost in the dream), me refiero a 'Holding on' y 'Nothing to find'. A estas alturas hemos constatado lo dicho, que el disco pese a estas muy bien ejecutado, no presenta demasiadas novedades en relación a su antecesor.

Entrando en la recta final aparecen los diez minutos soberbios de 'Thinking of a place', una donde el compositor se pasea por donde le da la gana entre guitarras + sintetizadores y los siete de 'In chains', otra donde Granduciel pareciese sacar el manual (esta vez con Bruce Springsteen como mentor) para componer una gran canción (que lo es). Para el cierre, 'Clean living' + 'You don't have to go', dos que redundan un tanto y dejan la sensación de que el álbum se podría haber cerrado un poco antes.  

En definitiva, canción a canción el disco muestra grandes momentos y en su conjunto cuenta con un trabajo de arreglos de gran precisión, además de una producción exquisita. Como detalle queda el estancamiento y la sensación de que A deeper understanding debe entenderse más bien como una segunda parte de lo que fue Lost in the dream, una más depurada incluso, pero continuación al fin y al cabo. Por ahora, sin embargo, esto no cuenta como defecto, mientras las canciones y la magia estén... 

8/10
Excelente.


Otras reseñas de The war on drugs:
2014 // Lost in the dream

viernes, 11 de abril de 2014

The War On Drugs: Lost In The Dream (2014 )

Memorable.

Tan solo un disco alcanzaron a trabajar en conjunto Kurt Vile y el guitarrista  Adam Granduciel al frente de los War on drugs, ya que en 2008 el primero, junto a un par de integrantes más, decidieron abandonar el buque. Granduciel se vio entonces en la obligación de rearmar el proyecto abocándose de lleno a las labores de composición y como resultado de aquello en 2011 vio la luz un más que decente Slave ambient, un trabajo interesante pero algo monótono en el global, además de ser demasiado repetitivo en sus influencias (el perfume a Bob Dylan a momentos era muy notorio). Por todo esto, la llegada de este tercer disco era esperada por muchos, la banda debía mostrar alas propias y confirmarse como algo más que una promesa.

Y bueno, luego de tres largos años de silencio el álbum ya vive entre nosotros pero la espera ha valido la pena, Lost in the dream no solo es el mejor álbum al día de hoy de la agrupación sino que desde ya se cuela entre lo más brillante que en lo personal he oído en este 2014.

Si hay algo que necesitaba un nuevo álbum de The war on drugs era desmarcarse de alguna manera de sus inicios, asunto que acá ocurre ... ¡y de que manera!. En una primera pasada llama la atención la extensión de los temas (mucha canción sobre los seis minutos) como el cóctel de influencias que el disco ofrece, eso además de una cuidada producción que privilegia los ambientes por sobre las guitarras e incluso las voces. Mucho sonido de los 80's, desde Bruce Springsteen, el ya citado Bob Dylan hasta las inevitables referencias sonoras a Mark Knopfler y los ambientes de Dire Straits. Pero mencionar a dos o tres sería ingrato frente a un trabajo tan bien desarrollado, repleto de múltiples influencias pero que además posee el mérito de sonar atractivo y no excesivamente añejo. 

La partida con "Under the pressure" por si sola es fascinante, un medio tiempo que enlaza sutiles guitarras con un piano constante, buena partida que engancha a la perfección con el dinamismo de "Red eyes", un rock & roll que te deja muy arriba. De ahí en adelante el asunto dispara hacia distintas aristas, "Suffering" es muy triste y melancólica, "An ocean in between the waves" (probablemente el mejor tema del disco) es una obra maestra que durante siete minutos derrocha intensidad (acá la mencionada referencia a la guitarra de Mark Knopfler es obligada) y "Dissapearing" trae el presente al mejor de los Tears for fears. En "Eyes to the wind" , "Lost in the dream" (la canción) y la balada final "In reverse" aparece Dylan, primero en versión pop, luego de manera más íntima y en "Burning" escuchamos a Bruce Springsteen. La pregunta acá entonces cae de cajón: ¿Tanta marcada influencia resta méritos al trabajo? En absoluto. Lo de The war on drugs en este disco es tomar el rock ochentero como referencia (muy distinto al plagio descarado) y sobre aquellos cimientos construir un álbum fabuloso.

Poco que agregar acá entonces. Lost in the dream ha resultado ser el trabajo que The war on drugs necesitaban para justificar el hype en torno a la banda y la verdad es que los tipos han superado con creces lo que todos esperábamos. Simplemente fantástico. 

9/10
Brillante!