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lunes, 26 de agosto de 2024

Deep Purple: =1 (2024)

"Continúan en estado de excepción..."

Una década atrás Deep purple publicaban un Now what?! (2013), disco que los traía de regreso tras ocho años de silencio y que desde su título exponía las inquietudes de una formación (ya sin el histórico Jon Lord) que cargaba con dos álbumes en el cuerpo pero se encontraba en búsqueda de la consolidación. Llegaría luego un inspirado Infinite (2017) seguido del sólido Whoosh! (2020) para efectivamente confirmar el que la agrupación, por más increíble que suene, se encontraba viviendo uno de los momentos más regulares y sólidos en su carrera. Y es que uno toma cualquiera de los cuatro últimos discos de los ingleses (incluido este =1) y te lo gozas sin problema alguno. Así como suena. En esta ocasión, sin embargo, con un añadido no menor pues la agrupación debía suplir la salida en 2022 de Steve Morse, quien fue reemplazado en guitarras por Simon McBride. Pero bueno, tal parece que esta máquina se encuentra tan bien engrasada que esto no ha causado mella en el sonido de Deep purple, quienes se las han vuelto a arreglar para entregarnos un álbum de alto nivel que les sigue mostrando en estado de excepción. 

Por sobre todo, un disco como =1 muestra a una banda pasándosela muy pero muy bien entre canciones llenas de sabor, momentos melódicos notables + uno que otro arranque instrumental propio de los músicos de altura que son. Ocurre por ejemplo en la partida a cargo de 'Show me', cuando nos regalan un diálogo exquisito entre la guitarra del mencionado McBride con el teclado de Don Airey (2:20 en adelante), desbordando una energía que se corrobora con la sucesión de hitazos que regalan a continuación. 'A bit on the side' es una absoluta maravilla acertando de lleno con esa batería de Ian Paice golpeteando sin cesar, cosas como 'Sharp shooter' y más adelante 'Lazy sod' apostarán por las guitarras, cosas como 'Portable door' o 'Now you're talkin' rememoran sin asco los gloriosos setentas de la banda, mientras que la veta más emocional llegará en la pasada por 'If I were you' + 'Pictures of you' (el solo melódico + coro final en esta, por favor, pelos de punta es poco) o 'I'll catch you'. Tema aparte es la producción a cargo de Bob Ezrin (quien precisamente les acompaña desde Now what?!), la cual logra sacarle partido al desgastado registro de Ian Gillan, quien incluso se atreve a dejarse las cuerdas yendo a los agudos (los cuales ya no puede lograr sin romperse, pero nos da igual) tanto en la dinámica 'Old-fangled thing' como en la ya mencionada 'Now you're talkin', así como lograr el que Deep purple coqueteen con el progresivo en ese fenomenal cierre a cargo de 'Bleeding obvious'

¿Qué sobran una o dos canciones? Puede ser. ¿Qué no descubren nada nuevo y simplemente se repiten en su zona de confort? Claro. ¿Es qué en serio alguien espera que una banda así de legendaria venga a descubrir la pólvora? Como sea, lo cierto es que estamos ante otro gran disco de Deep purple, quienes junto a pares tales como Saxon o Judas priest parecen negarse a esto del retiro y justificar la permanencia con álbumes de altísimo nivel. Benditos sean. 

¿Canciones? 'A bit on the side' , 'Pictures of you'  y 'Bleeding obvious'.

7,8 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Deep Purple:

lunes, 24 de agosto de 2020

Deep Purple: Whoosh! (2020)

"Un regalo..."

Estaba realmente difícil que Deep purple pudiese superar el listón dejado por el fantástico Infinite (2017), mira que tras cincuenta años de carrera un disco de ese nivel no se encuentra a la vuelta de la esquina, sin embargo, lejos de decepcionar la leyenda británica regresa en este 2020 nuevamente junto al gran Bob Ezrin en producción (quien ya les acompañó en Infinite y Now what?!) con un álbum que continúa mostrándoles en buen pie, y por sobre cualquier otra cosa,  disfrutando de lo que hacen. Whoosh! es el quinto álbum de la banda con su actual formación, ya que en los noventeros Perpendicular (1996) y Abandon (1998) participó el mítico Jon Lord en teclados, y el fiato se aprecia, entregándonos un puñado de canciones que logran tocar de buena forma las distintas aristas que Deep purple tiene hoy para ofrecer, regalando así un álbum dividido en dos almas, una primera parte que agrupa canciones sencillas, directas y que gozan de muy buena vibra (todas ellas rondando los tres minutos de duración) y una segunda que regala momentos muchísimo más experimentales y sorpresivos en materia estructural. 

De esta forma, la cara A de Whoosh! da muestras de una banda que busca pasarse un buen rato, lo cual se aprecia desde la partida, ahí el tridente 'Throw my bones' + 'Drop the weapon' + 'We're all the same in the same in the dark'  trabaja diez minutos en una dirección similar, con un Ian Gillan llevando cada relato en total comodidad, sin desbordes y consciente de que los tiempos ya no están para sobre exigirse sino más bien para cumplir con el cometido, y lo mismo corre para la guitarra de Steve Morse o el Hammond de Don Airey, que acompañan todo el tiempo llevando cada canción con elegancia aunque en los solos soltando un tanto más las riendas, de hecho, cuando ambos se encuentran más adelante en la reflexiva 'Nothing at all' lograrán uno de los momentos más fabulosos del disco. 

Se empantanará un poco el álbum en su nudo eso si, tanto 'No need to shout' + 'Step by step' como el rock & roll de 'What the what' suenan demasiado a lugar común y no logran enganchar como debiesen, sin embargo, una vez superado el impasse el disco recuperará el vuelo con 'The long way round' (la única del álbum que supera los cinco minutos de duración) seguida de 'The power of the moon', ambas representarán el momento más experimental del trabajo en materia de estructuras, con idas, vueltas y oscuros arreglos que escapan de lo predecible, y desde ahí Whoosh! no bajará más el nivel. 'Remission possible' es un interludio instrumental que te deja pidiendo más y que dará paso a una atmósférica y notable 'Man alive' (con un excelente Ian Gillan) para finalizar todo de manera emblemática con una reversión de 'And the address' (instrumental que abrió su disco debut de 1968), en un simbolismo que emociona, ya que inevitablemente el cerrar recordando donde todo comenzó más de cincuenta años atrás, suena a guiño de despedida...

¿Algo más que agregar? Difícil. Solo considerarnos privilegiados de seguir disfrutando de un dinosaurio en activo y, digámoslo, plenamente vigente en materia creativa. Gracias, eternos. 

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Deep Purple:
2017: Infinite

viernes, 28 de abril de 2017

Deep Purple : Infinite (2017)

"Impresionante ejercicio de vitalidad..."

Sin la presión de tener que estar a la altura de sus más grandes momentos, los británicos de Deep purple se han empeñado durante los últimos veinte años a pasársela bien girando por el mundo, interpretando sus éxitos inmortales e intentar sostener el legado con dignidad con algunas nuevas entrega. Y salvo uno que otro altibajo, cabe el afirmar que la banda ha sido capaz de sacar adelante la tarea. Su más reciente trabajo databa de 2013, un correcto Now what?! que si bien un desastre no era, salvo cosillas como 'A simple song' o 'Vincent Price', dejó la sensación en el aire de no entregar nada demasiado recordable, lo cual resultaba un poco decepcionante considerando que hablábamos del regreso de Deep purple en estudio tras ocho años de silencio. Lo que trato de afirmar es que todos, partiendo por ellos mismos, nos merecíamos un álbum como Infinite, que si efectivamente (como muchos ya están afirmando) llega para cerrar la carrera de la banda, pues funcionaría como un glorioso epitafio frente a la leyenda. Y es que el nuevo disco de los ingleses recupera aquel filo que durante estas dos décadas venía apareciendo únicamente a cuenta gotas. 

Se dan el gusto de esta forma de regalarnos canciones que funcionan en múltiples direcciones, y ahí nos movemos constantemente desde el bien al notable. 'Time for bedlam', por ejemplo, es directa, dinámica y oscura a la vez, con una banda inspirada instrumentalmente, un single de aquellos que muchos fascinados esperaríamos disfrutar en vivo. 'Hip boots' o 'One night in Vegas' muestran una línea más juguetona y divertida, con el característico Hammond de Deep Purple adoptando protagonismo gracias a la gran labor que ha realizado Don Airey, quien ya puede dejar de ser considerado únicamente como "el reemplazante  del extraordinario Jon Lord" . Ahora, lo interesante de Infinite es que no se queda únicamente en el efectismo sino que apunta más allá con las emocionantes 'All I got is you', 'The surprising' y 'Birds of prey', tres que por si solas valen este álbum y que gracias a sus aires progresivos e interpretaciones impecables consiguen que olvidemos el estar oyendo a una banda que supera los cuarenta años de carrera. Por cierto: ¡Cómo luce acá la guitarra de Steve Morse! Quizás no deslumbrando con piruetas irrepetibles pero si sabiendo conmover cuando corresponde hacerlo. Por cierto, mención también merece la labor en producción del gran Bob Ezrin, quien ha sabido sacarle un partido notable a cada elemento de la banda.  

No escribo desde una mirada nostálgica. Infinite, el nuevo álbum de Deep purple es un ejercicio de cuarenta y cinco minutos que conmueve por su enorme calidad. Que cuando apunta a la médula del rock funciona pero también logra sacar a flote aquella línea creativa e instrumental que alguna vez se inscribió con líneas doradas en la historia del rock. Benditos sean por aquello y benditos nosotros de tener la posibilidad de seguir disfrutándolos en este nivel.  

8/10
Excelente.