Mostrando entradas con la etiqueta Wayne Coyne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Wayne Coyne. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de octubre de 2020

The Flaming Lips : American Head (2020)

"Brillantes, profundos y siempre lúcidos..."

Desde hace un buen tiempo a la fecha que los norteamericanos The flaming lips vienen encumbrándose como uno de los freakeríos más lúcidos del presente. En ese sentido, con más de treinta años de carrera no deja de sorprender el excelente momento que los de Wayne Coyne continúan viviendo, el cual claramente a partir de la publicación de Embryonic (2009) comenzó a internarse en sonidos más ácidos y sombríos, con trabajos que contaron con uno que otro momento amable pero que en general resultaron tremendamente desafiantes y ariscos con el auditor. En esa tendencia, sin embargo, American head parece querer marcar un punto de detención, al concentrarse por primera vez en mucho tiempo en las melodías, sin por supuesto dejar de sonar interesantes todo el tiempo. 

En la lógica del continuo, por tanto, American head regala trece canciones que en cincuenta minutos fluyen como agua en el río entre pianos, guitarras etéreas y esa delgada voz al borde de la desafinación tan característica del buen Wayne. Esta vez, sin embargo, hay un énfasis puesto en la búsqueda de canciones que funcionen en cuatro o cinco minutos, lo cual encuentran de inmediato en la hermosa partida a cargo de 'Will you return / When you come down' (desde ya se va al playlist de 2020), que luce entre guitarras acústicas, un slide, piano y sintetizadores. Esta encontrará pronto relevo en la acústica 'Flowers of neptune 6' seguida de 'Dinosaurs on the mountain', que incorporará un sonido más eléctrico y adictivo. Ambas lucen de buena forma gracias a la fuerza de sus coros pero donde definitivamente tocarán la tecla precisa será en la gloriosa melancolía de 'Mother, I've taken LSD' ("Ahora veo la tristeza en el mundo / Lo siento, nunca la había visto antes..."), no sin antes haber pasado por la romántica 'At the movies on quaaludes', que abre como un intermedio para acabar como toda una gran canción. 

De la Cara A del álbum solo se pueden decir buenas cosas, hablamos de un puñado de canciones magníficas que conectarán durante la segunda mitad con algunos espacios dados a la exploración (vamos, que por más melosos que quieran sonar siempre seguirán siendo los Flaming lips). Algo de esto se había insinuado al comienzo del disco con el interludio instrumental 'Watching the lightbugs glow', lo cual se retomará en el nudo de este en 'Brother eye', que suena algo más espesa que el resto, en la instrumental 'When we die when we're high', que es psicodelia pura y de la buena, o en 'Assassins of youth', que combina electrónica con un sonido acústico. El complemento melódico llegará con la balada sobre un piano 'Mother please don't be sad' y las particulares pasadas románticas que representan 'You n me sellin' weed' (con título marca de la casa) y 'My religion is you'.  

American head no es un disco conceptual como tal pero posee una coherencia lírica y musical que lo transforma en un viaje fantástico y sin desperdicio. Diálogos varios con la madre, referencias a drogas y singulares declaraciones de amor marcan el regreso de The flaming lips a su cara más melódica. Como resultado han acabado por parir una obra exquisita en matices, triste y luminosa a la vez, brillante y profunda. Uno de los discos del año sin lugar a dudas y su mejor álbum en al menos diez años, si es que no veinte.

8,5 / 10
¡Excelente! 

sábado, 4 de febrero de 2017

The Flaming Lips : Oczy Mlody (2017)

En su propia liga.

Desde hace un tiempo bastante largo que los de Wayne Coyne han ido encerrándose en atmósferas cada vez más lúgubres e introspectivas. (Muy) Atrás ha quedado la luminosidad melódica de álbumes como The soft bulletin (1999) o Yoshimi battles the pink robots (2002), hoy la invitación de los Flaming lips apunta en una dirección diferente (¿será la edad?), en plan "lo tomas o lo dejas" y sin medias tintas.

En esa linea, Oczy mlody ("ojos de los jovenes" en polaco, el término se extrae de un libro que ha inspirado a Coyne) continúa el camino iniciado en 2009 por Embrionic y que cuatro años más tarde vio continuación en The terror, entregándose a los teclados y la psicodelia, aunque marcando esta vez algunas diferencias en el tono del relato. Si en The terror todo fue desesperanza en esta ocasión la locura se encuentra encaminada hacia sonidos más optimistas, 'Sunrise (Eyes of the young)' es un claro ejemplo de lo que menciono. 

De todas maneras hay espacio en el álbum para la melancolía. Ahí este encuentra un acierto notable en los siete minutos que abren con 'Oczy mlody' + 'How?', esta última probablemente la gran joya que nos dejará el trabajo, aunque en general el disco irá en otra dirección, una que funciona más bien en plan viaje, es decir, hay que olvidarse un tanto de las estructuras (ojalá fumarse uno bueno) y entregarse a la experiencia que proponen piezas como 'There should be unicorns' o 'Nigdy nie (Never no)', entre otras. ¿Qué hay temas que se alargan demasiado, sumado a uno que otro exceso? Si, de hecho pasando 'Galaxy I sink' el disco se vuelve pesado y es solo llegando al cierre cuando el álbum retoma una linea melódica más accesible, ahí la excelente 'The castle' y 'We a fmily' (con Miley Cyrus una vez más acompañando en las voces) son un completo acierto. 

Pese a toda esta aparente irregularidad, es de agradecer el que The flaming lips insistan con el jugar en su propia liga, entregando álbum tras álbum propuestas tan únicas como poco amigables. Hay que quererlos así, sin más. 

7 / 10
Muy bueno.


Otras reseñas de The flaming lips:

miércoles, 19 de noviembre de 2014

The Flaming Lips: With a Little Help From My Fwends (2014)

Envolviendo clásicos.   

Y lo han vuelto a hacer. Así como en 2012, han tomado una obra maestra y la han hecho suya. En aquella ocasión abordaron el mítico Dark side of the moon y, con apoyo de Henry Rollins transformaron el álbum en un bicho raro que hizo parecer al original una canción de cuna. Dos años más tarde han intentado repetir la gracia, se han asociado esta vez con una infinidad de personajes y junto a ellos han realizado cirugía estética nada más ni nada menos que al Sgt. Pepper's lonely hearts club band de The Beatles

Conociendo lo realizado dos años atrás con el clásico de Pink Floyd, y además sabiendo que quien opera es The Flaming Lips, es decir, una de las bandas más desinhibidas de la actualidad, el resultado era digno de temer.

Realizar el refrito de un trabajo clásico presenta facilitadores y obstructores igual de potentes. Dado que todos conocemos el disco la llegada hacia el trabajo es directa, digamos, el auditor no necesita gastar tiempo en buscar el original para realizar la inevitable y odiosa comparación. Ahora, de igual manera, en dicha comparación el refrito siempre perderá. ¡Y es que hablamos de obras maestras! Discos inmejorables, en donde cualquier retoque solo lo empeorará. Finalmente, en el suma y resta me parece que la jugada que acá han realizado los Flaming lips es arriesgadísima, sin embargo, hablamos de una banda que posee cero temor al bullying, estos tipos sudan libertad y su música desprende aquello por lo que el desafío les viene como anillo al dedo.

Comencemos acotando que a Flaming Lips no les ha dado el cuero para transformar las canciones del Sgt. Peppers... como, por ejemplo, alguna vez hizo Joe Cocker con su mítica versión de "With a little help from my friends". En aquella ocasión Cocker y sus colaboradores fueron extraordinarios, tomando un clásico y volviéndolo realmente irreconocible, modificando melodía y estructura. The Flaming lips no han ido (o no han sido capaces de ir) tan lejos. Han respetado el grueso de cada canción modificando basicamente los arreglos o la interpretación vocal. Ahí, han acertado medio a medio en lo realizado en piezas como "Lucy in the sky with diamons" (junto a Moby y Miley Cyrus) , la dulce "She's leaving home" o la psicodélica "Within and without you"  (¡era que no!). Los arreglos más atractivos de todo el álbum los percibí en "Lovely Rita" o la caótica "Sgt. Peppers ..." (reprise), esta última a cargo de unos expertos en evidenciar sus influencias: Foxygen. Ahora, hay temas que no son más que versiones espaciales de las originales, como lo que sucede en "Being for the benefit of Mr. Kite!", "When I'm sixty four", "Good morning" , "Getting better" o el  final a cargo de "A day in the life" (nuevamente con Cyrus, quien acá se luce), mientras que algunas van directas al impacto sonoro con el auditor como las dos que abren el disco.

La primera vez que le di play a este álbum llegué al segundo tema y paré. No pude más. Me fastidió el ruido incesante, la falta de respeto hacia la melodía, hacia los arreglos, etc. ¡¿Qué se han creído?! - me dije indignado. Debo reconocer que con el paso de los días me armé de paciencia y volví a encarar el álbum con mejores resultados. Dejando de lado el prejuicio, el viaje por "With a little help from my fwends"  logra disfrutarse y a juzgar por el resultado no me cabe duda de que esto de versionar clásicos no terminará acá...

7 / 10
Muy bueno.



Otras reseñas de The Flaming Lips

martes, 30 de abril de 2013

The Flaming Lips: The Terror (2013)


En 1999 los Flaming lips editaban un bien recibido The soft bulletin, un álbum muy luminoso, alegre, melódico y que entregaba una visión muy particular del pop, un disco que por aquellos años llamó positivamente la atención de muchos y le entregó reconocimiento a la banda. Han pasado más de 10 años desde aquello y mucha agua ha corrido para la agrupación. Motivaciones artísticas y personales han ido sumergiendo a The flaming lips en ambientes cada vez más oscuros, al punto de en 2009 haber editado un álbum completamente experimental titulado Embryonic, un disco en donde la banda dio rienda suelta a su declarada admiración por Pink Floyd y se lanzó de lleno en la búsqueda de una experiencia por sobre las estructuras poco tradicionales. Aquel punto de inflexión que significó Embryonic lo vemos confirmado hoy con The terror, un álbum que muestra a The flaming lips más ariscos que nunca con el auditor, acá definitivamente nos olvidamos de las melodías, estrofas y coros para adentrarnos definitivamente en ambientes sombríos, depresivos y cargados de desesperanza.  

Previo a la edición de este nuevo trabajo el mismísimo Wayne Coyne (lider de la banda) nos preparó para lo que se venía. Habló de un disco desolador, inquietante, el más sombrío de su carrera. Cito textual: "lo hacemos porque no tenemos esperanza y porque, creo, estamos aceptando que algunas cosas de la vida no tienen remedio..."  Fuerte ¿no? En su momento probablemente muy pocos se tomaron dichas palabras en serio ya que sonaban exageradamente dramáticas, sin embargo, tras repasar el álbum varias veces creo que las declaraciones vuelven a cobrar sentido. 


Cuesta acá hablar de canciones en particular ya que todo el disco es un continuo que funciona en la misma dirección, podríamos hablar quizás de segmentos, las tres primeras por ejemplo son un verdadero viaje del que cuesta despegarse, viaje que comienza con "Look... the sun is rising", un tema cargado de ruidos y chillidos agudos (suena como una industria en pleno proceso de producción) mientras algunas voces en coro nos invitan a temer del amor. "Be free, a way" está más cargada a los teclados, generando esos ambientes que los Animal collective también han desarrollado y "Try to explain" encuentra la emoción, el primer momento de excelencia de este trabajo, acá se nos habla de cuando las cosas cambian y no vuelven jamás a ser iguales, es un momento fabuloso (de los mejores en la carrera de la banda) en donde además nos queda claro que el asunto (era que no!) está motivado por una ruptura amorosa. Las referencias a la soledad, al desamor son más que evidentes.

Tras 15 minutos bien encaminados de disco aparece "You lust", una pieza de 13 minutos de duración y que tiene un solo objetivo: fastidiar a quien escucha, es casi una invitación descarada a dejar el disco. Se trata de un constante loop en plan "Revolution N°9" de The Beatles que perfectamente podría haber cerrado el disco pero acá aparece en un comienzo de este, casi a modo de desafío,  ¿Un descriterio? No lo creo, yo lo tomaría como una declaración de intenciones. 

La segunda parte del disco retomará el asunto con "The terror" (la canción) y "You're alone", dos piezas susurradas con agudos y que continúan explorando ambientes plagados de ruidos sin sentido armónico alguno. "Butterfly (how long it takes to die)" vuelve a sonar como una canción, se insinúa una estructura y aparecen nuevamente las guitarras (aunque muy encubiertas) , algo parecido ocurrirá con "Always there... in our hearts", aunque a estas alturas en realidad ya cuesta seguir con el disco. El experimento es desesperante y hay que tenerle mucha paciencia, se cierra todo de manera abrupta con "Turning violence" aunque esto ya es una mera anécdota, el efecto deseado ya se ha logrado. 

The terror es un monólogo, un trabajo que durante gran parte de su duración se comunica con si mismo, olvidándose por completo de quien escucha y me parece comprensible que existan quienes no tengan interés en darle minutos de su vida a música que requiera tanta paciencia. Salvo una que otra excepción ("Try to explain", "Butterfly") acá las melodías que enganchan son muy pocas, sin embargo, el disco por lo bajo es interesante, un trabajo que crece con el tiempo, además de contar con momentos muy bien logrados (sobretodo el comienzo del disco). ¿Tocan un muro con esto los Flaming lips? El tiempo dirá si el experimento queda acá o la banda sigue mostrándose inquieta durante sus siguientes pasos. 

7 / 10
Muy bueno.




SE AGRADECEN COMO SIEMPRE LAS VISITAS Y NO OLVIDES VALORAR LA CRÍTICA O DEJAR TU COMENTARIO ABAJO...