CREO QUE LA VIDA NO ES MÁS QUE UN CRUCE DE MÚLTIPLES VARIABLES. SIN EMBARGO, FRENTE A DICHA ALEATORIEDAD, LOS SERES HUMANOS TENEMOS EL PODER CADA DÍA DE CREAR O DESTRUIR. DE ENTREGAR O RETENER.Y ESTE SITIO ESTÁ DEDICADO A TODOS QUIENES HAN OPTADO POR CREAR, SEA DONDE SEA...
La vida tiene esas cosas curiosas. La historia contará que tras varios intentos, finalmente Pulp alcanzarían el éxito masivo y el reconocimiento de la crítica en su cuarto álbum Different class (1995). Tras el cual comenzarían a desmoronarse. Tres años más tarde llegaría el aún más atrevido This is hardcore (1998), disco que hoy es mirado con cierto culto pero que en ese entonces representó un total fracaso comercial para la banda. Nadie entendió la movida depresiva/pesimista de Jarvis Cocker por lo que singles como 'Help the aged' o la mismísima 'This is hardcore' murieron en medio del desprecio masivo, marcando junto con ello el definitivo fin del brit pop. La fiesta había terminado, solo quedaba el desastre de la mañana siguiente. Y bueno, a Pulp no les quedó otra que en la siguiente jugada desprenderse por completo de la fama y expectativas (a Suede les ocurrió también algo similar) mediante un álbum de corte experimental como We love life (2001), el canto del cisne para una banda disfrutó la fama durante quince minutos para luego rápidamente derrumbarse. Veinticuatro años (joder...) han pasado desde entonces, ¿tiempo suficiente como para superar el trauma? Puede ser, pues acá les tenemos de regreso (con nueva música, que giras de grandes éxitos venían realizando desde hace un buen tiempo) mediante un álbum que efectivamente les recupera en buena forma y en cierto modo ayuda a que les disculpemos por haberlo dejado todo de manera tan abrupta, un disco que juega a dos bandas equilibrando la faceta más popera y alegre de la banda con otra un tanto más oscura e íntima, todo por supuesto empapado de una elegancia que no entiende de tiempos, casi como si Different class y This is hardcore conviviesen en un mismo álbum.
Para muestra de lo dicho está la partida del conjunto con un tridente inicial que abre bastante arriba. 'Spike island' es un singlazo, contagiosa y adictiva a rabear se siente como el reencuentro perfecto con un Jarvis Cocker que no duda a la hora de disculparse ("Esta vez lo haré bien..." - promete). El nexo de esta con la melosa 'Tina' y el recuerdo de una bonita historia de amor en 'Grown up' es impecable, sin embargo, tras estas el álbum realizará un giro hacia lugares bastante más íntimos, primero mediante 'Slow jam', una joya que por si sola justifica el regreso de la banda (¡cómo suena ese bajo!) gracias a un trabajo melódico glorioso digno de los mejores momentos de This is hardcore, luego la balada en plan crooner'Farmers market' para finalizar esta pasada mediante 'My sex', un verdadero himno a la androginia que junto al posterior subidón de 'Got to have love' marcan el mejor momento en todo el disco (en el nudo, como debe ser).
"Mi sexo no está aquí ni allá. No es él ni ella.
Es una experiencia extra corporal.
Mi sexo no tiene sentido...
No tengo una agenda. Ni siquiera un género.
Mi sexo es difícil de explicar. No puedes derretirlo bajo la lluvia..."
Con la partida ya ganada la banda se entrega en la recta final unicamente a cerrar esto de manera sobria mediante baladas como 'Background noise', que va ganando intensidad en medida que avanza, o 'Partial eclipse' (que se carga a los vientos). Quizás con estas dos el disco debió cerrar pero bueno, Pulp vienen de los noventas, son de otra época y no comprenden que en 2025 media hora es una eternidad. Vienen de tiempos, donde los discos eran de once u doce canciones y estos debían rondar la hora de duración. Por lo mismo insisten acá en meter dos baladas más, una al piano como 'The hymn of the north' (tremendamente sofisticada en su estructura y arreglos eso si) y un cierre entre sutiles cuerdas con 'A sunset'.
Pero bueno, ¿Alguien podría culparlos por alargarse un poco más de lo debido tras casi veinte años de silencio? Nadie. Menos cuando se vuelve con tanta elegancia y nivel bajo el brazo. More es, valga la redundancia, efectivamente más de aquel sonido de Pulp que treinta años atrás nos maravilló. No reinventan nada, y da igual. Nos han entregado lo que no sabíamos que necesitábamos. Benditos sean por eso.
¿Canciones? 'Spike island', 'Slow jams' y 'My sex'.
Es probable que muchos no estén enterados que antes de alcanzar el éxito en 1994/5, Pulp llevaban intentándolo por más de una década. Sin ir muy lejos, su primer álbum data de 1983, desde ahí dejaron en el camino tres discos y fue recién en 1992 cuando un sello multinacional como Island Records se interesó en ellos. ¡Claro! Comenzaban los noventa, se veía venir el llamado brit pop junto a esa ola de jóvenes bandas británicas que acabaron por transformarse en todo un fenómeno en aquellos años, por lo que había aprovechar que el horno estaba caliente y exprimirlas a como diese lugar. Ahí, las principales portadas fueron acaparadas por Oasis + Blur, sin embargo, el gran álbum inglés de aquellos años fue este: Different class de Pulp, una maravilla atemporal rebosante en talento, clase, elegancia y estilo.
Parte importante de lo anterior guarda relación con la trayectoria que Pulp cargaba a cuestas para mediados de los noventas. A esas alturas Jarvis Cocker superaba los treinta años, la banda también, y aquella madurez si bien se había anticipado un año atrás mediante un disco como His n hers (1994), acabó por explotar definitivamente en este Different class, un álbum que habla de cosas muy serias en un tono divertido, por más contradictorio que esto se lea. Y ahí es donde reside principalmente el mérito de este disco, en la capacidad hablar de temas adultos, dígase: historias de cama y frustraciones de una clase media obrera inglesa que durante los años ochenta creció con una sensación instalada de marginalidad. Sin embargo, lo interesante del trabajo es que lejos de contarte la historia desde la rabia, Pulp hacen de su tragedia una virtud, invitándote a bailar mediante un álbum de intenso pop marcado por momentos tan sexys como irreverentes.
"Deformes, errores, inadaptados..." - abre expresando un carismático Jarvis Cocker en 'Mis-shapes', para luego seguir con un "No nos vemos como tú. No hacemos lo que tú haces. Pero vivimos por acá también...". Más claro imposible, no? El resentimiento social está presente, desborda cada línea, se huele y se oye, sin embargo, lo dicho: la banda empapa el mensaje con una melodía graciosa e intensa, generando así magia instantánea. Sin ir muy lejos, en una misma línea más adelante estas sensaciones se elevarán a la enésima potencia mediante el himno generacional (y prácticamente de todo el brit pop) 'Common people', relatando la historia de un tipo ordinario que le muestra la vida de calle a una ricachona, sazonando el diálogo con frases impregnadas de un fantástico humor negro.
"Tú nunca vivirás como gente común.
Nunca fallarás como gente común.
Nunca verás la vida deslizarse fuera de tu vista
Y bailar, beber, cagarla,
porque no hay nada más que hacer..."
También dentro de una arista marcada por la dinámica pop aparecerá aquella joya de single que fue 'Disco 2000', donde Jarvis vuelve a enmarcarse como el gran contador de historias que es, hablándonos de la friendzone décadas antes de que el término existiese ("Decían que cuando creciésemos nos casaríamos y nunca nos separaríamos / Oh, nunca lo hicimos / Aunque a veces piense en ello...") mientras que en la exquisita'Underwear' (una que perfectamente pudo ser un hitazo de haber sido promocionada como tal) abordará el fascinante relato de una infidelidad a punto de ser descubierta ("¿Cómo demonios llegaste a acá? / Semi desnudo en la pieza de alguien más..."), temática que por cierto ya se habrá tocado a comienzos del álbum mediante 'Pencil skirt' ("Sé que estás comprometida con él / Pero también que quieres algo con qué jugar..."), además de otros tantos temas que presentarán sutiles connotaciones eróticas tanto en la líricas como en el sonido, hablo de 'Live bed show' o 'I spy'.
El cóctel se complementará de manera diversa, yendo a la balada en 'Something changed', encontrando un competente medio tiempo en 'Sorted for e's & wizz' y entregando el momento más experimental del disco en la extensa 'F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E'. Y si, que puede que el único defecto que podamos marcarle a un disco así de sólido sea el que no logra cerrar como es debido, con una 'Monday morning' normalita (aunque levanta bastante en su histérica recta final) y una aún más corriente 'Bar Italia'.
Detalles, sin embargo, que no le restan demasiado a un trabajo inmenso. Con producción del mítico Chris Thomas (famoso por haber trabajado junto a The Beatles en el disco blanco y mezclar The dark side of the moon de Pink Floyd, entre tantos más), estamos frente a álbum inteligente, de conceptos y letras fascinantes fuera de un sonido sofisticado que supo marcar distancia respecto a cualquiera de sus pares. Desde aquí ciertamente Pulp, y junto a ellos toda la ola britpopera, solo podía comenzar a desmoronarse.
¿Canciones? 'Common people', 'Disco 2000' y 'Underwear'.
Para 1998 el britpop agonizaba. Aquella fiesta adolescente que nació en respuesta al shoegaze y al oscuro/rabioso grunge estadounidense, de golpe había perdido fuerza. Sus principales referentes comenzaban a hacerse mayores, los excesos, la fama y el desgaste hacían lo suyo por lo que aquello que había comenzando siendo luces, baile, colores y diversión, de pronto parecía apagarse. Realizando un paralelo histórico: si el homónimo de Blur simbolizó en 1997 el fin del britpop, This is hardcore de Pulp vendría a ser definitivamente la depresión post resaca, ese momento de reflexión en donde todo se encuentra expuesto, el desagrado, hastío e incluso la vergüenza.
Particularmente los ingleses venían surfeando en la cresta de la ola desde hace cinco intensos años, cuando la pasada His 'n' hers (1994) + Different class (1995) golpeó el mercado. Demasiado en tan poco tiempo seguramente por lo que para 1998 la banda acabó por impactar contra un muro, Russel Senior (guitarra/violín) abandonaba el proyecto por desmotivación creativa y Jarvis Cocker se encontraba sumido en adicciones varias. No es coincidencia por tanto que el sexto álbum de Pulp abriese con un tétrico teclado que dará paso a un vocalista que externalizaba su momento ("Esta es la canción de alguien que perdió el rumbo / Creyendo que está bien cuando en realidad no lo está"), hablando de las crisis de pánico provocadas por toda la reciente exposición y particularmente su tema con el paso del tiempo ("Ahora conocerás la letra de mi canción / Muy pronto podrás cantarla cuando estés triste, solo y todo vaya mal / Cuando tengas miedo..."). 'The fear' es un tema fantástico y una enorme declaración de intenciones por parte de una banda que decidía abandonar la pista de baile para sincerar el que (ya) no se la estaban pasando tan bien.
Desde acá se desarrollará toda una primera parte sensacional, oscura como ella sola. En 'Dishes' se aborda la resignación de la estrella de rock que se asume humana como todos ("Tengo unos fósforos por si necesitas luz / Soy solo un hombre pero estoy haciendo lo que puedo para ayudarte/ Quisiera convertir el agua en vino / Pero es imposible / Tengo que tener esos platos secos..."), en un arranque de sinceridad que asusta ("¿Y no estás feliz solo con estar vivo?"), que encuentra perfecta secuencia en la suciedad de 'Party hard', donde Cocker se disfraza como nunca de David Bowie en la interpretación y la banda transmite a la perfección la saturación que desea instalar en nuestros cerebros.
Para cerrar la Cara A, los singles que promocionaron el trabajo, ambos muy disímiles entre si. Primero 'Help the aged' con la mirada de Jarvis respecto al inevitable envejecimiento ("Y mientras tanto intentamos de olvidar que nada dura para siempre...") y luego la teatral, dramática, sucia, sexual y porno 'This is hardcore', seis minutos fascinantes y vanguardistas donde el álbum definitivamente toca techo. Desde acá solo se podía descender, y que es lo que efectivamente ocurre entre canciones sobrias que se dedican a cumplir. Irán a la balada mediante 'TV movie' y luego con la acústica 'A little soul', de lo más delicado que contiene el disco, subirán la intensidad en las sólidas 'I'm a man' o 'Sylvia', Cocker jugará con su rol de crooner en 'Seductive Barry' para cerrar de manera tibia con 'Glory days' (otra muy Bowie) + 'The day after the revolution'. Por cierto: habiendo oído estos diez minutos finales del álbum, es un verdadero crimen que una canción como 'Like a friend' no haya sido incluida en el disco y solo apareciese como un B-Side. Pero bueno...
El sexto álbum de Pulp estaría marcado por las crisis existenciales de Jarvis Cocker, quien encarnaba el desgaste provocado por los excesos y la exposición. Junto a Chris Thomas en producción (conocido por haber trabajado con The beatles en el álbum blanco de 1967 y quien ya había estado con ellos en Different class) se encerraron por tanto a desarrollar un trabajo visceral desde lo lírico y oscuro en cuanto arreglos. El resultado va de más a menos sin duda pero su nivel continúa sonando fresco a décadas de distancia, digamos, aquello que nos gusta llamar "un disco de culto" y que ciertamente acabó por colocar el último clavo en el ataúd del britpop.
¿Canciones? Toda la primera parte. Desde 'The fear' hasta 'This is hardcore'.
53 Domingos (España, 2026)
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Género: Comedia
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Duración: 70 minutos
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