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miércoles, 10 de septiembre de 2025

King Gizzard & The Lizard Wizard : Phantom Island (2025)

"Viaje sensorial..."

El concepto de libertad es complicado de abordar en la actualidad. ¿Qué tan libres somos? ¿Tenemos realmente margen de acción y decisión cuando nos encontramos absolutamente sometidos a los vaivenes del mercado en prácticamente todos los sentidos imaginables? Pues bien, si hay una banda que en estos tiempos al menos ha decidido intentarlo, esa es King Gizzard & the lizard wizard. Prueba de esto es la cantidad desbordante de música que han publicado desde sus inicios (veintiún álbumes en diez años), esto siempre bajo la idea de que sus trabajos lleguen al público de una u otra manera, así como la reciente polémica decisión que han tomado y publicado: el retirar todo su catálogo de la plataforma Spotify debido a los 600 millones de dólares que el CEO de esta empresa decidió invertir en la creación de armamento militar mediante inteligencia artificial. En valentía no se quedan por tanto los de Stu Mackenzie, y bueno, su música continúa hablando también de aquello pues en Phantom island volvemos a oírles ansiosos por experimentar y llevar su sonido hacia nuevos lugares, esta vez hacia una arista sinfónicaabrazando una clara vibra setentera y una multiplicidad de arreglos que van desde vientos a cuerdas entregándole al álbum unos aires barrocos bastante singulares (la portada anticipa) en donde el foco principal esta puesto en el viaje sensorial propuesto y no tanto en el gancho individual. 

Siendo claros: si alguien busca guitarras o peso, para eso tiene discos recientes de la banda como Petrodragonic apocalypse... (2023) o Flight b741 (2024), pero esto va por un lado completamente diferente. Esto se aprecia con claridad desde la partida, 'Phantom island' (la canción) entra con un misterioso piano para lentamente ir dando paso a trompetas, flautas y una aparición absolutamente exquisita con la banda en pleno abordando una estructura cambiante con aires funkeros aunque de todas formas regalando un subidón rockero hacia su recta final. Si no es la canción del año, pega en el palo. Queda escrito. En adelante el disco planteará un camino siempre atrevido y cambiante, planteando las guitarras más alegres del disco en 'Deadstick' (que me ha recordado en algo al Paul McCartney de la era Wings), coqueteando con oriente en la genial 'Lonely cosmos', poniendo énfasis en el divertido relato de 'Eternal return' o trayendo a Bowie al presente en 'Aerodynamic'

Por supuesto que en su propuesta el disco siempre rondará el sobrecargo, ahí tienes como ejemplo a 'Spacesick' o toda la recta final, por lo que inevitablemente el trayecto se podría volver pesado para muchos (aún siendo un disco corto, de solo diez temas), pero bueno, es la historia de una banda que con todos sus pros y contras continúa luciendo inagotableEs cierto que salvo en su partida, este Phantom island no parece alcanzar cotas tan brillantes pero vamos, que han vuelto a regalar una propuesta colorida, atrevida y multifacética. 

¿Canciones? 'Phantom island', 'Lonely cosmos' y 'Eternal return'.

7,2 / 10
Muy bueno.


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miércoles, 27 de diciembre de 2023

King Gizzard & The Lizard Wizard: PetroDragonic Apocalypse... (2023)

"Únicos y excesivos..."

Es tanta la música que publican los australianos King Gizzard & the lizard wizard (hasta ahora, veinticuatro álbumes en once años) que resulta imposible abarcarlos todos, aunque de igual forma si eres un fan de la música y la experimentación, seguro más de alguno habrá llegado a ti durante esta década. Es la apuesta de los australianos, el que su propuesta llegue a la gente ya sea de manera directa, por rebote o cansancio. El caso es que este PetroDragonic Apocalypse; or dawn of eternal night: an annihilation of planet earth and the beginning of merciless damnation (si, el sentido del humor no lo abandonan) ha causado particular ruido a causa de parecer la continuación de aquel Infest the rats' nest (2019), esto pues de alguna manera parecen retomar la veta más "metal" de la banda, aunque en este caso con varios matices no menores. El principal de ellos guarda relación con que el de 2019, salvo alguna canción particular, fue un disco de rock duro y sombrío (con mucho de Black sabbath y setentas varios) que iba bastante al hueso entre temas que rondaban los tres minutos de duración. Esto a diferencia de lo que acá trabajan pues han decidido ir por más aumentando la velocidad y el peso de los temas pero también sumergiéndose en estructuras más complejas, llevando varias canciones incluso a los ocho a nueve minutos de duración. Todo un riesgo que había que ver como les quedaba. 

Habrán cosas inmediatas en el álbum, sin embargo, como es el caso de 'Gila monster', single evidente del disco. Esta con seguridad es la más digerible del conjunto (es la más breve además, 4:35), efectiva en sus coros y divertida también en su tono, acaba funcionando a la perfección gracias a su dinámica contagiosa. En esa línea también convencerá la pasada por 'Converge' + 'Witchcraft', algo más densa en sus formas pero que de igual manera entregan una buena muestra de aquello que funciona en el disco: un trabajo de riffs + batería interesante y dinámico, sumado al simpático relato simpático del siempre carismático Stu Mackenzie (quien acá también ha hecho de productor). Hay peso en las canciones que suenan pero estas desprenden esa sensación de jugarreta constante por parte de la banda y el que los tipos continúan divirtiéndose con nosotros. Dicho en simple: nunca se lo toman tan en serio, y aquello es todo un acierto. 

De hecho, cuando alargan el asunto es cuando dejan cierto aroma a complicación. Ocurre en la apertura con 'Motor spirit' y en el cierre del álbum en 'Dragon' + 'Flamethrower'. Todas ellas están bien, trabajan siempre a alta velocidad y sobre esta van armando interesantes vueltas de tuerca, el tema es que estas vueltas son demasiadas, al punto de agotar por momentos e inevitablemente caer en la monotonía, dejando el experimento con la sensación de que con un poco más de tijera habrían vuelto la experiencia algo más agradable. 

Estamos hablando de King Gizzard, por supuesto. La banda es sinónimo de completa libertad y dar rienda suelta a lo que salga. Acá se las arreglado para entregar un conjunto que suene con identidad y cohesión, el disco es un viaje de casi cincuenta minutos donde todo parece conectado. Habrán pasajes que les han quedado algo excesivos pero al fin y al cabo esto viene con la banda, la verborrea es lo suyo y benditos sean por aquello.

¿Canciones? 'Converge', 'Gila monster' y 'Dragon'.

7,8 / 10
¡Muy bueno!


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martes, 13 de abril de 2021

King Gizzard & The Lizard Wizard: L.W. (2021)

 "Fluyen como pocos..."

Diecisiete álbumes en nueve años, una locura de cifra es la que ostentan estos australianos liderados por Stu Mackenzie, a quienes por razones evidentes cuesta seguirles el paso pero cuya propuesta siempre trae algo que nos llama a seguir ahí, atentos. En ese sentido, 2017 fue el año desate, con cinco discos publicados, siendo por consenso Flying microtonal banana el más consistente de todos. Luego tuvimos un lógico año de respiro para regresar en 2019 con dos álbumes, y en 2020/21 con otra entrega doble. Lo increíble es que pese a que la banda produce como quien respira aún se las ingenian para hacerte sentir que algo interesante siempre hay por decir, asunto que se había anticipado en K.G. (2020), con todo su aire psicodélico/oriental, y se confirma en esta notable segunda parte, cuarenta y dos minutos de música que deben situarse entre lo más accesible que ha entregado la banda en su carrera, aunque no por esto menos atractivo. 

El álbum entra por la puerta grande con 'If not now, then when', que abre exactamente donde K.G. cerró, pues los últimos cinco segundos de distorsión de aquella 'The hungry wolf of death' son los primeros cinco de este álbum, en una clara señal de que ambos trabajos están absolutamente emparentados aunque con una marcada (y genial) diferencia esta vez, y es que si K.G. cerraba entre guitarras muy Black Sabbath en esta ocasión aquellos murallones giran hacia sonoridades limpias, abrazando un funk marcado por bajo + teclados, entregando así una atmósfera contagiosa e impecable que rompe de entrada con todo lo esperado. Luego aparecerá el rock, en la pasada por 'O.N.E' + ´Pleura' + 'Supremacy ascendancy', canciones con estructuras más tradicionales que rondan los cuatro minutos y donde los arreglos orientales se cruzarán con eléctricas guitarras, algo que en la recta final volverá a abordarse en 'Ataraxia' (aunque con menores resultados), mientras que en 'Static electricity' + 'East west link' (que en realidad suenan como una sola) o 'See me' el asunto se disparará hacia la psicodelia entre bongós, teclados y guitarras, para finalmente cerrar el círculo con la caótica, pantanosa y oscura 'K.G.L.W'.   

Diecinueve canciones distribuidas en dos álbumes es lo que King Gizzard & the lizard wizzard han entregado en K.G + L.W, dos trabajos marcados por una identidad pero sobre todo por las ansias exploratorias de un conjunto que no para de sonar interesante, abiertos a llevar su sonido a donde tenga que ir. Acá pese a contener un tanto la propuesta, con canciones más concretas y menos "volátiles", fluyen como pocos en la actualidad y han regalado nivel de sobra. 

¿Canciones? 'If not now, then when?'. 'O.N.E', 'Pleura', 'K.G.L.W'.

8 / 10
Excelente.