Mostrando entradas con la etiqueta Kirk Hammett. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kirk Hammett. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de octubre de 2023

20 Años De... Metallica: St. Anger (2003)

"Catarsis (muy) mal encausada..."

Finalizando los años ochenta fue que Metallica acabaron tocando techo en ...And justice for all (1988), la dupla Hetfield/Ulrich se mostró harta de ese thrash con aires progresivos y ante la falta de creatividad (que la técnica para 1988 la tenían) fue que decidieron hacer el giro junto a Bob Rock en producción mediante su álbum homónimo de 1991, abordando un sonido bastante más accesible entre canciones breves, todas pensadas para ser un posible single que sonase en las radios. La jugada les resultó fenomenal al punto de encontrar fuerzas como para (intentar) estirar el chicle mediante el hard rock, algo más oscuro por momentos, de la dupla Load/Reload (1996/7). El fin de siglo les atrapaba, sin embargo, en un momento confuso. La banda se mostraba en tierra de nadie, intentando conectar con sus influencias más primitivas (Black sabbath, Mercyful fate o Thin Lizzy) en el álbum de covers Garage Inc. (1998) pero al mismo tiempo sonando más comerciales que nunca en el single 'I disappear' en 2000. Si a eso agregamos los conflictos internos que acabaron desembocando en el retiro de Jason Newsted de la banda, que decir, llegando a 2002 todo era confusión al interior de Metallica. 

Parte importante de este proceso se encuentra registrado en el sabroso documental Some kind of monster (2004), donde sin pudor alguno decidieron exponerlo todo: la partida de Newsted, el intento fallido por grabar un álbum sin tener norte claro, la incorporación de un terapeuta al núcleo de la banda, el abandono de James Hetfield a causa de su ingreso a un centro de desintoxicación, su posterior regreso y la grabación de lo que acabaría siendo St. Anger, un disco mediante el cual la agrupación intentó hacer catarsis, desatando la ira que les abrumaba por aquel entonces (sobre todo a Hetfield) aunque con un detalle no menor: y es que en lugar de volver al metal de sus primeros años intentaron congeniar con los sonidos que por aquel entonces estaban sonando, particularmente el nu metal. El problema es que el álbum claramente atrapa a James Hetfield en un momento poco inspirado y al no haber otra mente creativa potente al interior de Metallica (ni músicos demasiado talentosos), el resultado no podía ser otro: un absoluto fiasco de comienzo a fin. Dicho en simple: en St.Anger todo funciona mal, el álbum transmite una especie de catarsis pero esta se encuentra muy mal conducida, armando una tormenta perfecta en donde todos los elementos que componen el disco se conjugan de mala manera.

Nos encontramos acá con un disco larguísimo (setenta y cinco minutos) en donde el factor común es que prácticamente todas las canciones dan vueltas y vueltas de más, extendiéndose mucho más allá de lo que el tema pide, llegando al caso del hartazgo y ridículo en cosas como 'Some kind of monster', 'Invisible kid' o 'All within my hands', canciones donde la banda riffea y riffea, como si buscasen algo que jamás encuentran, llevando los temas a los siete u ocho minutos de manera absurda. Algo que también sucederá en los temas más "breves" y directos, cosas como 'Dirty window' o 'Sweet amber' dan vueltas en círculos constantes sin llegar a un fin. Son canciones que con algo más de inspiración podrían haber llegado a funcionar pero acá terminan quedando en buenas ideas mal conjugadas.

En materia de experimentos el asunto tampoco cuajará. La ya mencionada 'Some kind of monster' no abre mal, en sus primeros dos minutos anticipa lo que podría haber funcionado quizás como un interesante instrumental, sin embargo, las ganas de Metallica por sonar "actuales" les comen el buen gusto y James Hetfield decide entrar en escena rapeando cual Fred Durst generando vergüenza ajena. Lo mismo en 'Shoot me again' (¿la canción más mala en la carrera de Metallica? Probablemente), un esperpento donde la banda pretende emular el peso del nu metal pero con nulas habilidades, haciendo un soberano ridículo.

De todas maneras en el trámite habrán momentos (pocos) en que el viaje transmite algo de lo que pretende. Es el caso de 'St. Anger' (la canción), donde Lars Ulrich logra imprimir algo de peso verdadero con el doble pedal y Hetfield efectivamente vocifera alaridos que funcionan (ese "Madly in anger with you!"), algo que también ocurre en 'My world'. De igual forma en 'The unnamed feeling' encontramos los momentos más melódicos del álbum y también aquellos donde hay un grado de angustia que efectivamente por momentos conmueve, aunque digámoslo: Metallica hacen lo posible por arruinar el tema con arreglos y acompañamientos vocales de muy mal gusto.

Respecto a la instrumentación cabe mencionar que Bob Rock fue quien asumió labores de bajista en el disco y junto con Kirk Hammett brillan por su ausencia, por lo que todo el peso del sonido recae acá en James Hetfield + Lars Ulrich, siendo estos culpables directos del descalabro que se oye. Por un lado la batería no puede ser más básica durante todo el disco entre redobles amateur ('Dirty window', joderrr...), incorporando además ese elemento inolvidable que tanto material de humor ha regalado durante estas dos décadas: la caja que suena como pegarle a un sartén de lata. Mientras que lo de Hetfield en las voces es derechamente espantoso. Lo que hace en 'Frantic' es lamentable (ese "Tik! Tik! Tik! Tok! en ascenso, que horror), así como las desafinaciones que causan pudor en 'Some kind of monster' (otra vez sale al baile por razones negativas, ¡es que es pésima por uno y mil motivos!), 'Purify' (que podría haber sido una buena canción si el vocalista no la arruinaba) y en 'All within my hands' (los aullidos en esta son para encarcelarlo). 

Es de suponer que dado el momento complejo personal que James Hetfield vivía fue que quisieron dejar su desangre vocal registrado, sin embargo, hay límites tolerables y acá se transgreden todos dejando un resultado de mal gusto. Si a esto agregamos incursiones nu metaleras fallidas e interpretaciones técnicas de bajísimo nivel, St. Anger no solo se enmarca como el peor álbum en la carrera de Metallica sino que uno de los discos más lamentables en la historia de la música, si consideramos que quien compone son los mismos que tan solo diez o quince años atrás entregaron varios de los trabajos más influyentes de la era contemporánea. 

Como sea, el mito de que desde las crisis surgen genialidades acá se rompió por completo y se entiende que desde St.Anger en adelante la banda se dedicase álbum tras álbum solo a emular viejas glorias, incapaces ya de componer algo que mirase hacia adelante. En 2003 lo intentaron, y vaya que fallaron...

¿Canciones? 'St.Anger', 'My world' y 'The unnamed feeling'.

martes, 17 de octubre de 2023

35 Años De... Metallica: ... And Justice For All (1988)

 "Ambicioso y brillante cierre de ciclo..."

Ok. Hora de escribir respecto a un CLÁSICO. Pero así, con mayúsculas. Uno de esos discos que ayudaron a cambiar la historia de la música, un álbum icónico del que se habla y discute a día de hoy, del que se graban podcast, del que lanzan líneas y se seguirán trazando mientras exista música, mientras exista vida en este planeta. 

Por lo mismo, no es cosa fácil abordar un álbum como ...And justice for all pero nobleza obliga el comenzar desde el contexto, uno por todos conocido: la muerte de Cliff Burton en un terrible accidente de bus ocurrido en Europa mientras la banda giraba por Dinamarca promocionando Master of puppets (1986), suceso que desembocó en la polémica incorporación de Jason Newsted a Metallica. Y digo polémica porque conocido es el ninguneo que recibió el bajista en la producción del álbum (direccionada por Lars Ulrich), donde el bajo prácticamente no se oye. Y bueno, dicen que "lo que comienza mal... termina mal", por lo que tanto desde aquí no extraña el que el bajista haya acabado por renunciar a Metallica quince años más tarde. El caso es que en medio de un luto no del todo asumido la banda decide continuar adelante y vomitar toda la rabia contenida mediante un disco extenso, denso y ciertamente el más oscuro (y complejo en cuanto a arreglos) en la carrera de la banda. 

En términos estructurales ...And justice for all responde al diseño que Metallica venía trayendo desde su segundo álbum, es decir: abren y cierran el disco mediante un thrash duro dispuesto a volar cabezas en 'Blackened' o 'Dyers eve', en el trámite incorporan 'One', una canción con arreglos particularmente melódicos (lo que antes fueron 'Fade to black' o 'Welcome home (sanitarium)') y que acabó volviéndose eterna por todo su entramado de arreglos pero particularmente a causa de ese redoble inolvidable propio de un Lars Ulrich inspiradísimo. De igual forma en la recta final vuelven a añadir un instrumental y donde antes sonaron 'The call of Ktulu' u 'Orion', ahora aparecen los casi diez minutos de 'To live is to die', la única por cierto con participación de Cliff Burton en composición, volviéndose así en un un claro e histórico homenaje al bajista. 

Ahora, si bien el trabajo responde a la columna vertebral que caracterizó a discos como Ride the lighting (1984) o Master of puppets (1986), los matices aparecerán en la crudeza del sonido, marcado por una producción seca en donde la batería adopta especial protagonismo, en el apartado técnico (evidentemente se propusieron hacer algo más complejo que lo habitual) y en la ambición compositiva en canciones particularmente extensas (que como único detalle, quizás dan una que otra vuelta de más) como '...And justice for all' (otra de casi diez minutos), 'Eye of the beholder' (nuevamente Lars a tope acá) o 'The frayed ends of sanity' (con un Kirk Hammett glorioso en los solos), las cuales son complementadas con pasadas algo más "breves", como la espesa 'Harvester of sorrow' (clara antesala de lo que sería 'Sad but true' en el futuro "álbum negro") y 'The shortest straw', una verdadera joya oculta en el álbum. 

...And justice for all es el último disco de lo que podríamos llamar "la primera era" de Metallica, una marcada por la agresividad y filo de un sonido dispuesto a hacer historia, uno que fue sosteniendo una línea álbum tras álbum pero siempre incorporando algún nuevo condimento que volvía particularmente especial el plato. Acá tocarían techo, sin embargo. La extensión y densidad de las canciones acabó por hartar a la dupla Hetfield/Ulrich y la sensación de que solo quedaba repetirse en esta dirección era evidente, por lo que el paso a los años noventa estaría marcado por el conocido cambio de chip de la banda, girando hacia un sonido más cercano al hard rock con claros elementos comerciales en su sonido. Aunque eso ya es parte de otro capítulo de este libro, en la historia han quedado estos sesenta y cinco minutos de música, registro de una banda que vivía sus más grandes momentos.

¿Canciones? 'Blackened', 'One', 'The shortest straw'. 

jueves, 20 de abril de 2023

Metallica: 72 Seasons (2023)

"Colección de riffs con poco sentido..."

¿Qué esperar de una banda como Metallica a estas alturas del partido? He ahí el dilema. ¿Debemos conformarnos con que "existan"? ¿Ansiar algo a la altura de su legado? ¿O qué simplemente mejoren respecto a su antecesor? Sea como sea, el contexto en este caso es verdaderamente relevante y ahí hay que sincerar el asunto desde un inicio: lo último realmente innovador que la banda intentó entregar en su carrera fue, primero St. Anger (2003) y luego la aventura Lulu (2011) junto a Lou Reed. Y ya sabemos en ambos casos como les fue. ¿Y el resto? Pues el constante auto homenaje. Ahora, a Death magnetic (2008) uno le podrá criticar el descaro de utilizar riffs prácticamente calcados a los de su primera era (1983/88), así como su horrorosa producción, pero con todo, varios de sus temas han sabido sobre vivir al tiempo ('All nightmare long', joya, la mejor canción que han compuesto en veinte años) mientras que otros entregaban giros estructurales que tenían un sentido ('The end of the line' o 'Broken, beat & scarred', por ejemplo). De igual forma, en Hardwire... to self-destruct (2016) intentaron matizar dicho sonido con algunas bajadas de revoluciones acercándose a la etapa noventera de la banda, sin embargo, ahí quedó 'Halo on fire' entre otras como buen recuerdo, cosa que esta vez dudo suceda con 72 seasons, disco que pretende continuar el camino trazado siete años atrás pero queda a medio camino de todo como una colección de riffs estirados hasta decir basta, sin un sentido claro más allá de la repetición y que van en la evidente búsqueda de hacer ver algo más complejo de lo que realmente es. 

En dicha línea el resultado tiene sus momentos, aunque claramente insuficientes como para justificar casi ochenta minutos de música. Entretienen por tanto aquellos momentos en donde la banda acelera buscando emular el thrash de Kill'em all (1983), como ocurre en 'Lux Aeterna' (el gran hitazo del disco por donde se mire, aunque claro, es la enésima 'Motorbreath' que componen), sin embargo, en dicha búsqueda también acaban por exponer todas las limitantes con que cuenta hoy Metallica, y digámoslo con todas sus letras, dichas limitantes tienen nombre y apellido: Lars Ulrich + Kirk Hammett. Para muestra un botón, la partida con '72 seasons', gran canción en su comienzo (también en el coro) pero donde recién al minuto la banda debe desacelerar para que Lars respire. Dramático. Lo mismo ocurre en la simpática 'Screaming suicide', una que además no justifica en absoluto sus dos minutos finales con una repetición hasta el hartazgo del riff principal. 

Ahora, con todo, quizás un disco breve con este tipo de canciones podría haber funcionado mejor pues cuando Metallica intenta ir hacia otros lados, ya el descalabro es total. Lo de 'Shadows follow' carece de todo sentido e incluso sentimiento (¡y la han puesto como segunda del álbum!), 'Sleepwalk my life away' o 'Crown of barbed wire' son derechamente aburridas, en 'You must burn!' intentan recuperar la vibra del disco negro (es muy similar a 'Sad but true') o la de Load/Reload (ese filtro vocal de James) pero fallan groseramente a causa de la falta de ideas, y así, el disco avanza sin convencer entre cosas repetitivas y eternas como 'Chasing light' o 'If darkness had a son'. No mejorará demasiado el asunto con el relleno de la ocasión a cargo de 'Too far gone?' + 'Room of mirrors' , olvidables de comienzo a fin, para recién en el cierre jugar a atreverse con algo como 'Inamorata', donde van con descaro en los coros en busca de 'My friend of misery' (la mítica del black album) pero dejamos esto de lado gracias al solo melódico de los minutos finales, cuando al menos se atreven con una sección no tan obvia donde la banda parece salir del piloto automático y la colección de riffs sin sentido. 

En definitiva, no sería justo decir que 72 seasons es un desastre de álbum pero si uno que da muestras de una falta de ideas tremenda. Tampoco es que tuviésemos la vara demasiado arriba, insisto, que siempre estará el argumento con Metallica de que "ya hicieron lo que tenían que hacer", pero aún así, es realmente poco lo que han entregado esta vez. Han hecho lo que han podido y esto es lo que es...

¿Canciones? '72 seasons' y 'Lux Aeterna'.

martes, 3 de mayo de 2022

Kirk Hammett: Portals (2022)

"De lo bueno, poco..."

Con Metallica en modo grandes éxitos desde hace un largo rato y sin intensiones de publicar nuevo material, finalmente Kirk Hammett se ha atrevido a salir del cascarón, y cuando nadie lo esperaba ha publicado un álbum (un EP para ser más preciso) bajo su nombre. Se trata de cuatro canciones que en veintisiete minutos dan rienda suelta a sus inquietudes, cuatro piezas instrumentales que muestran la cara más dramática del afamado guitarrista. Para esto, se ha apoyado en una serie de amigos, los cuales van desde Edwin Outwater (el director de S&M 2), su esposa Lani Hammett (junto a quien ha compuesto dos de las cuatro piezas), hasta el mismísimo Bob Rock, armando entre todos un conjunto bastante singular y emocional que por momentos se acerca al sonido de su banda madre pero que por lo general experimenta y viaja hacia rincones bastante más diversos.

Yendo a lo musical, el asunto no podría comenzar mejor, 'Maiden and the monster' es una canción fabulosa que va creciendo en intensidad mientras avanza, intercalando solos por montón entre secuencias orquestales que aportan un notable toque solemne, algo similar a lo ocurrirá al cierre con los ocho colosales minutos de 'The incantation'. Mucho más directa resultará ser 'The jinn', que en su primera parte cuenta con la presencia de cellos mientras que en la segunda recurrirá a unos golpeteos que suenan bastante a Metallica, y la lista se completará con la curiosa 'High plains drifter', con unos claros aires western que acabarán estrellándose con la guitarra de Kirk en el sensacional minuto final de canción. 

En el global, Portals nos deja con gusto a poco pero también con la grata sensación de haber podido disfrutar de un Kirk Hammett desatado en términos creativos. Llama poderosamente la atención el que sea el guitarrista quien ha sabido aprovechar a Edwin Outwater, plasmando el sonido sinfónico del S&M en algunas de estas canciones, algo que Metallica jamás fue capaz de hacer. Al respecto no puedo dejar de pensar que el duopolio creativo/económico Hetfield - Ulrich no ha hecho sino limitar el crecimiento de la banda durante tantos años, y es que sin tan solo se hubiesen abierto a trabajar estas canciones, quizás que maravilla habría visto la luz. Da igual de todas formas, Kirk ha hecho el trabajo y ya lo tenemos para deleite nuestro.

¿Canciones? 'Maiden and the monster', 'The incantation'.

7,8/10
¡Muy bueno!


Reseñas de Metallica:

lunes, 20 de diciembre de 2021

Metallica: 40 Años Aniversario

 

Imposible no comentarlo. Metallica es parte importante de la historia del rock y el metal contemporáneo, y acaban de festejar sus cuarenta años con un concierto doble realizado en San Francisco. Y si bien conciertos de Metallica hemos visto cientos, cabe destacar que en esta ocasión la banda se esmeró por hacer algo diferente y aquello merece ser destacado. 

¿Y de que se trató esto? De dos noches en donde la banda repasó su historia, disco por disco, de manera estrictamente cronológica, interpretando una o máximo dos canciones por álbum. Ahora, lo sorprendente es que decidieron realizar dos conciertos para fanáticos (el primero más que el segundo cabe mencionar), interpretando una serie de canciones muy pocas veces tocadas y poco comunes, en un gesto digno de elogio.

A destacar el que en ambas noches la banda se mostró de gran ánimo, con mucha energía sobre el escenario y ganas de compartir con la gente. James Hetfield algo tocado de voz eso si la primera noche, aunque bastante mejor en la segunda.  

El repertorio de la primera noche fue el siguiente: Hit the lights / Creeping death / Trapped under ice / Welcome home (Sanitarium) / The shortest straw / Sad but true / King nothing / Fixxxer (tocada en vivo por primera vez en la historia, que decir, momentazo alucinante de la noche) / Breadfan / Frantic / The day that never comes / Spit out the bone  




Mientras que la segunda noche sonó (en orden inverso, es decir, desde lo más reciente a lo más antiguo): Hardwired / The end of the line / Dirty window / I dissapear / Am I evil? / The memory's remains / Fuel / Bleeding me / Wasting my hate / The unforgiven / Enter sandman / Harvester of sorrow / Master of puppets / Fade to black / Whiplash / Seek and destroy




Considerando lo decepcionante que resultó para mi el S&M 2 (donde repitieron muchas canciones ya tocadas en el S&M1, desaprovechando la oportunidad), este par de conciertos me han parecido un regalo...

miércoles, 15 de septiembre de 2021

25 Años De... Metallica : Load (1996)

(Reseña originalmente publicada en 2016, con motivo del aniversario 20. Pero bueno, ahora son 25, por lo que tocaba...) 

"Hambre y talento..."


En 1993 terminaba la extenuante gira del álbum comercialmente más exitoso en la carrera de Metallica: el disco negro. Tan agotador resulta el proceso, que la banda se regala un par de años de respiro, cada integrante a su vida familiar y vuelven recién en 1995 al estudio. Han pasado cuatro años desde la edición de su antecesor, el sello apura, sin embargo, Hetfield + Ulrich (amos y señores en Metallica, se sabe) tienen material de sobra para trabajar. Surge la idea incluso de editar un álbum doble aunque finalmente decantan por la edición de dos álbumes hermanados que serían lanzados con un año de diferencia: los polémicos Load / Reload. 

Frente al primero, editado en Junio de 1996, el choque con la fanaticada sería inmediato, recordemos que estos eran tiempos en que el poder del single + video clip era enorme, no existía internet ni filtraciones por lo que todos estábamos un mes completo (o más) escuchando la canción que el sello discográfico decidía que promocionaría el álbum, en este caso: 'Until it sleeps', un tema lento, una evidente declaración de intenciones particularmente oscura (con líneas que realizan referencia a la depresión) aunque trabajada al detalle, con un sonido muy cuidado (el trabajo de Bob Rock en producción es extraordinario, hay que decirlo) pero que solamente en los coros + recta final (3:30) mete guitarras, aunque nunca de manera realmente agresiva, confirmando la tendencia que el álbum negro había iniciado y que los desmarcaba (ya por completo esta vez) del metal. Visualmente se aprecian también diferencias importantes, los cuatro integrantes adoptan una imagen de rockstar, con pelo corto e incluso maquillados, Load de hecho vendrá cargado en su arte interior con sesiones que intensifican esta vuelta de tuerca estética. 

Una vez publicado el álbum se pudo comprobar que efectivamente 'Until it sleeps' era únicamente la punta del iceberg para un álbum definitivamente más complejo, diverso, alternativo e incluso experimental. Una experiencia que mirada a 25 años de distancia resulta fascinante. Y es que si en el álbum negro oímos a una banda coqueteando con sonidos acústicos y más lentos a lo habitual, acá el asunto pasará a una dimensión realmente densa, con una banda desatada en términos creativos y con dos protagonistas evidentes: James Hetfield que encuentra interpretaciones vocales extraordinarias (nunca cantó y nunca volvió a cantar mejor que en Load), además de un conjunto de letras profundas e impecables, y un Kirk Hammett que realiza un tratamiento muy especial en el trabajo de las guitarras a lo largo de todo el disco. En general, sin embargo, la banda se muestra sin miedo y dispuesta a ir por todo, al punto de explotar la capacidad del formato (este dura 78 minutos, el máximo que aguantaba un CD). 

Como mencionaba líneas atrás, frente a la idea de un disco doble, finalmente la dupla Metallica + Bob Rock decanta por catorce canciones, en su mayoría cargada al hard rock. De metal nada, salvo el nombre. Entre las canciones de corte más clásico y directo destaca la partida con 'Ain’t my bitch' (que perfectamente pudo ser el sencillo promocional pero no quisieron seguramente por que habría entregado señales equivocadas respecto al disco), la excelente '2 x 4' , 'King Nothing' (hermanada musicalmente con la clásica 'Enter sandman', con referencias a esta en su cierre incluso, pero con ese comienzo magistral e inolvidable en donde Kirk Hammett logró darle vida propia al tema), 'Cure' y 'Wasting my hate' (dos que beben de lo que la banda venía haciendo en el álbum negro). En una sección más comercial/amigable aparecerían canciones como 'Hero of the day' o la completamente acústica 'Mama said' (donde Hetfield expone su veta más personal, tanto en lo lírico como en lo musical) y la parte más experimental del álbum toma vida en cortes como 'The house of Jack built' (vaya huevos que tuvieron como para instalar de tercera en el disco una atrevida aventura musical de casi ocho minutos), 'Bleeding me' (donde James literalmente se desangra ante nosotros, quedando nuevamente expuesto en uno de los momentos más emocionales en la carrera de la banda ), la extrañísima y blusera 'Poor twisted me' o el fascinante cierre con la trilogía 'Thorn within', 'Ronnie' y 'The outlaw torn', esta última una pieza maestra de casi 10 minutos que por si sola hace que todo el experimento valga la pena. 

En definitiva, Load fue una jugada osadísima por parte de Metallica, una que de paso acabó por colmar la paciencia de sus fans más puristas, quienes despreciaron el trabajo y desde acá marcaron distancia con la banda. Sin embargo, dejando de lado todo lo externo, a dos décadas y media de su creación, el tiempo ha hecho lo suyo con el álbum situándolo en el lugar que merece, como una experiencia notable en el amplio sentido de la palabra. No es el mejor álbum de la banda, claro que no, pero lo que en 1996 hicieron fue tremendo, un disco evidentemente incomprendido en su momento pero que sigue sonando con una identidad exquisita, un equilibrio entre hambre y talento. ¿Qué se les fue la mano con la duración y le sobran un par de temas? Seguro, pero ojo a algo: nunca, en los veinticinco años que vinieron, Metallica volvió a sonar así de contundente, y eso dice bastante...

¿Canciones? '2x4', 'King nothing', 'Bleeding me' y 'The outlaw torn'.

7,8 / 10
¡Muy bueno!

domingo, 15 de agosto de 2021

30 Años De... Metallica: Metallica (Black Album, 1991)

(Reseña publicada originalmente en 2016, con motivo de los 25 años. Pero bueno, el tiempo pasa y ya son 30 por lo que tocaba re subirla...)

"Histórico giro..."

Antes de hablar de música, contextualicemos (que para este caso el contexto es demasiado relevante): el paso a los 90s vino con un giro absoluto para Metallica. Habían tocado techo creativamente con ... And justice for all (1988) y la banda así lo sintió, las ideas comenzaban a escasear tras la partida en 1986 de Cliff Burton y la banda se encontraba en la encrucijada de seguir realizando álbumes de metal que sonaran iguales o ir hacia un sitio completamente distinto. Y en aquella búsqueda es que el grupo decide contratar como productor a Bob Rock, personaje que se encontraba tras el sonido de bandas como Bon Jovi o Motley Crue. Es entonces cuando Bob convence a James Hetfield y a Lars Ulrich (que sabemos han sido siempre quienes deciden los caminos de Metallica) de volver su sonido digerible para un público casual, no necesariamente seguidor de metal... y los convence. La banda comprende que si quiere pasar a la historia de verdad debe cruzar dicha barrera, romper el cerco del cerrado mundo del metal y lograr llegar a distintos tipos de audiencias. Demás está decir que Bob Rock es visto como el mismo satán por los metaleros más puristas. 

Con estas estas ideas en la cabeza es que Metallica entra al estudio y graba un disco radicalmente diferente a lo realizado hasta ese entonces. El primer cambio se aprecia en la cantidad de temas, de los ocho o nueve tradicionales pasan a doce, y es que claro, la duración de las canciones ha disminuido, la mayoría de ellas ronda los cuatro minutos y se mueve dentro de un formato tradicional de radio (que en ese entonces era un medio importante de promoción). Pero el cambio más importante viene en el sonido de la banda. Kirk Hammett abraza el efecto de sonido popularmente conocido como “wah-wah” , el cual torna un solo de guitarra mucho más accesible a los oídos de un auditor de rock común y corriente, el bajo de Jason Newsted esta vez si se escucha, y se incluyen además en el disco dos baladas con pasajes acústicos como 'The unforgiven' y 'Nothing else matters' , canciones pensadas para ser un absoluto éxito... y lo fueron. 

Fuera del sonido y la producción (limpia y cristalina, probablemente la mejor en la carrera de Metallica), nada en el “disco negro” es dejado al azar y la promoción no es la excepción. Se graban vídeos para las canciones 'Enter Sandman', 'The unforgiven', 'Nothing else matters' , 'Sad but true' y 'Wherever I may roam', todos rinden buenos frutos desatando una seguidilla de éxitos dentro de la industria e incluso provocando el que la gira de promoción del álbum se extienda por más de dos años y recorra prácticamente el mundo entero. 

Ahora, más allá de los singles, musicalmente el álbum es brillante. Este equilibra los éxitos comerciales ya mencionados con algunos cortes efectivos y más agresivos como 'Of wolf and man', 'Holier than Thou' o 'Through the never', más algunas pasadas un tanto más densas que incluso traen a la memoria ciertos pasajes de ... And justice for all, me refiero a 'Don't tread on me', la absolutamente fantástica 'The god that failed' o la exquisita 'My friend of misery'.  El disco dispara hacia muchos frentes y en todos sale bien parado.  El golpe ha resultado efectivo, Metallica y Bob Rock (esta vez) se salen con la suya, la venden y el mundo la compra toda. Sus fans aumentan exponencialmente, obtienen reconocimiento por montón (hasta un Grammy les llega en la pasada) y logran el objetivo de instalarse en la historia de la música, no es secreto para nadie el que viven hasta el día de hoy con lo logrado por el álbum negro y que es 1991 el punto de inflexión que los transforma en lo que hoy son: con seguridad una de las bandas más trascendentes en la historia del rock contemporáneo. 

Todo parece marchar sobre ruedas, sin embargo, tanta gira deja a la banda exhausta. Deciden entonces darse un descanso y partir cada cual por su lado, asunto que acaba extendiéndose mucho más allá de lo esperado, pasarán cinco largos años de hecho antes de su siguiente entrega, el polémico Load, pero aquello ya es parte de otra reseña...

9,5 /10
¡Brillante!

martes, 2 de enero de 2018

20 Años De... Metallica : Reload (1997)


Para Joaquín, el único ser que seguramente conoceré en mi vida capaz de tocar tantos temas de Load/Reload en una guitarra de palo...

Corría 1997 y la polémica estaba instalada con Metallica. Y es que si bien a comienzos de década la banda había editado con evidentes intenciones comerciales el llamado "disco negro", fue definitivamente tras la llegada de Load en 1996 cuando la ruptura con gran parte de los "viejos fans" acabó por concretarse. Nunca le perdonaron estos a la banda el que abandonasen el thrash metal de sus inicios para abrazar un hard rock que ralentizaba los tiempos de sus canciones realizando concesiones melódicas importantes además de experimentar con sonidos que nada tenían que ver con el metal. 

Pero más allá de lo estrictamente musical, la banda parecía por aquellos años obsesionada con escapar por completo de la imagen que se habían forjado durante la anterior década, tanto en términos estéticos (aparecían ahora de pelo corto y posando en revistas) como actitudinales (paseándose por cuanto estelar o premiación pudiesen), aspectos que acabaron generando un distanciamiento absoluto entre Metallica y su público tradicional, aunque al mismo tiempo abrieron puertas para la entrada de una nueva generación de seguidores.

El caso es que en plena gira promoción, y en diversas declaraciones a medios, la banda comenzó a insinuar la idea de que aún habían suficientes canciones como para editar un nuevo álbum, el cual supuestamente contendría material un poco más pesado al seleccionado para Load. De esta forma, la publicación de Reload se concretó finalmente en noviembre de 1997 y en los hechos nos encontramos con un álbum similar en materia de estructuras a su hermano mayor aunque si con un sonido levemente más directo, con canciones que aceleraban más que las de Load pero con menos momentos de experimentación (la hay pero en dosis más contenidas). 

En una arista cargada al hard rock directo aparecen canciones como 'Fuel' (que fue adelantada en múltiples ocasiones por la banda en vivo aunque en una versión no terminada), 'Better than you', la fantástica 'Bad seed' (otra cuyos riffs también fueron adelantados en gira), 'Prince charming' o 'Attitude'. Estas se enlazan con pasadas más comerciales como 'The memory remains' (con participación de Marianne Faithfull en aquel mítico coro final) y 'The unforgiven II', otras más densas como las que se viven en 'Devil's dance' (refrito descarado de 'Sad but true', digámoslo), 'Slither' + 'Carpe diem baby' o la balada 'Low man's lyric' mientras que la experimentación únicamente llegará en 'Where the wild things are' (la única en todo el álbum que contó con participación de Jason Newsted en composición) y el desate absoluto que resulta ser la espectacular (y tremendamente personal) 'Fixxxer', una en donde James Hetfield se decide a soltar todos sus dolores y traumas.

En definitiva, al escuchar Reload completo, incluso a más de veinte años de su salida, desprende esa sensación de contener las sobras de Load, o digamos, lo que no se alcanzó a cocinar adecuadamente en 1996. Dentro de lo positivo habría que mencionar el que sobre la marcha la banda logró terminar varias piezas de manera adecuada, las cuales funcionan de maravillas en el disco ('Fuel', 'Devil's dance', 'Better than you', 'Bad seed' o 'Fixxxer') o también la ejecución de un Kirk Hammett que en las guitarras está superlativo a lo largo del álbum, sin embargo, también hay trabas importantes en el disco , sobretodo en canciones que resultan algo tediosas y provocan que el disco suene inconexo a ratos ('Slither', 'Carpe diem baby'  o 'Low man's lyric'). Ahora, en materia de medios el álbum no obtuvo la repercusión ni aceptación deseada. Lo cual incluso ha sido reconocido por el mismísimo James Hetfield en declaraciones. Llegaron a nosotros tres sencillos promocionales aunque solo 'The memory remains' contó con importante rotación, de hecho junto a 'Fuel' fueron los únicos temas que la banda  interpretó en vivo durante la gira de promoción (y eso hasta el día de hoy). Una lástima ya que muchos temas de Reload se quedaron sin un directo que les hiciese justicia. 

Cerraba de esta forma el ciclo Metallica quedando por cierto en tierra de nadie, entre la odiosidad de sus fans y una repercusión mediática conseguida a medias. Tomarían aire por tanto más adelante mediante un álbum de refritos (Garage inc, cuya reseña de aniversario espero llegue en este 2018) y un disco en vivo junto a la Sinfónica de San Francisco para luego vivir una fuerte crisis creativa que acabaría desembocando en el desastroso St.Anger de 2003. Todo aquello será materia de un futuro análisis pero hoy me pongo al día con Reload, el que hasta 1998 vendría siendo el disco "menos bueno" de Metallica (insisto, ya llegaría St. Anger para batir todos los records negativos). Finalmente, le pese a quien le pese, hay algo que al período 1996/1997 de Metallica nadie podrá quitarle: el haber sido los últimos años realmente creativos de la banda. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Metallica:
2016 // Hardwire... to self destruct
2011 // Lulu
1996 // Load
1991 // Metallica
1986 // Master of puppets
1984 // Ride the lightning 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Metallica : Hardwire... To Self Destruct (2016)

Nobles intenciones para un corriente resultado.

Y finalmente llegó el momento. Tras ocho años de silencio, Metallica edita su tercer álbum con material 100% inédito (y propio, ya que Lulu fue un trabajo realizado en junto a Lou Reed) en casi veinte años.  Las expectativas eran enormes, sentadas estas no tanto sobre el pasado inmediato de la banda (seamos honestos, hace mucho pero mucho que Metallica no nos vuela la cabeza o siquiera se acerca) sino más bien en el peso histórico de una agrupación que a causa de sus primeros cinco álbumes logró trascender con mayúsculas. Hoy no es raro ver a miles de jóvenes acercándose a la guitarra y a la música gracias a Metallica... y aquello es invaluable. 

Sin embargo, independiente del mencionado peso histórico, el presente de Metallica viene desde hace mucho dejando muertos sobre el camino. Tanto St. Anger (2003) como Lulu (2011) resultaron ser experimentos (muy) fallidos mientras que Death magnetic (2008) más allá del auto plagio descarado no fue capaz de llegar, eso sin contar la horrorosa producción con que contó. Dicho en simple: en estos veinte años cuando han querido crear han fracasado y la única vez en que en parte convencieron fue abusando del factor nostalgia.  

En ese sentido, hay algo que tras oír muchas veces este Hardwire... to self destruct me parece debemos darles: esta vez lo han intentado con armas nobles. Han dado lo mejor de si en un álbum que no convence del todo pero si logra entregar pasajes más que dignos. Nos encontramos así con un disco diverso, de altos y bajos en igual proporción pero que enfrenta el presente con dignidad. 

Dentro de lo positivo que nos regala este álbum habría que mencionar de entrada los golpes directos "a la Motorbreath" que entregan tanto 'Hardwire' como 'Spit out the bone', la primera cumple con su rol de abrirnos el apetito mientras que la segunda se enmarca desde ya como la gran gema que nos dejará este disco para la posteridad. Con una estructura más cercana a Ride the lightning (aquella joya de 1984) aparece 'Atlas rise!' mientras que en una linea mucho más pausada (en plan Load/Reload, digámoslo) destacan 'Am I savage?' y 'Halo on fire', esta última se enmarca como la única en todo el disco que justifica su duración además de contar con una estructura que fluye con absoluta naturalidad y la mejor interpretación de James Hetfield en todo el trabajo.

En una linea de medianía, 'Moth into flame' me ha recordado bastante aquel adelanto que apareció tiempo atrás titulado 'Lord of summer' (y que acá llega como bonus track), ya que sin ser un mal tema me parece jamás explota como corresponde, y algo similar me ocurre con 'ManUnkind' o 'Here comes revenge', dos que dejan la sensación de haber podido ser más.  

Se torna necesario entonces mencionar los dos grandes problemas con que cuenta el disco: su innecesaria/excesiva duración y la incapacidad que muestra la banda a la hora de cerrar varios temas. Canciones como 'Now that we're dead', 'Murder one' (ingrato tributo al gran Lemmy Kilmister) , 'Dream no more' o 'Confusion' (¡seis minutos con el mismo maldito riff!) son aporte cero dentro del trabajo. ¡Pero cero!. Correctas melodías que se repiten hasta decir basta, sin vueltas de tuerca, con un Kirk Hammett más ausente que nunca y una banda que sigue sin comprender (ya les ocurrió con Lulu) que aveces menos es más...

¿Intenciones meramente comerciales o una búsqueda artificial por sonar "más interesantes"? El caso es que estamos frente a un trabajo que tropieza constantemente consigo mismo a causa de su verborrea y falta de inspiración ¡Y es que claro! Tras ocho años de silencio un disco con solo siete u ocho temas habría sabido a poco, por lo que la banda decidió meter en el trabajo todo lo que había a mano, arruinando así lo que podría haber sido un gran disco. De todas formas el resultado cumple, nos regala al menos cinco grandes momentos y por cierto... supera a Death Magnetic tanto en producción, intenciones como argumentos, con lo cual muchos nos damos por pagados a estas alturas. 

Con todos sus defectos, Hardwire... to self destruct es el mejor disco de Metallica desde Reload (1998), es decir, en casi veinte años. Así están las cosas. 


6/10
Bueno, cumple.


Otras reseñas de Metallica:

jueves, 3 de marzo de 2016

30 Años De... Metallica: Master Of Puppets (1986)

"Consolidación que haría historia..."

Un par de años atrás di repaso a lo que fue Ride the lightning, el segundo gran disco de Metallica (y el favorito de muchos además), sin embargo, creo que la mayoría coincidirá en que pese a lo enorme que fue el mencionado álbum de 1984, la definitiva consolidación (primero creativa, años más tarde en lo comercial) de la banda aún estaba por venir. Y bueno, no hay plazo que no se cumpla por lo que acá estamos en este 3 de marzo de 2016 para celebrar los exactos 30 años de la gran obra maestra de Metallica, y por cierto uno de los discos más influyentes en la historia del metal: Master of puppets. 

Bajo una estructura similar a la de Ride the lightning (1984), nuevamente Metallica arma un disco de 8 canciones, sin embargo la diferencia la marca esta vez la individualidad, es decir, todo lo trabajado en su antecesor es explotado al máximo de sus potenciales en esta ocasión, no dejando absolutamente nada al azar. Optimizan entonces lo que parecía inmejorable en su momento, regalándonos una verdadera ópera de metal logrando resultados impresionantes. 1986 encuentra a la banda creativamente viviendo su mejor momento (los cuatro integrantes se reparten los créditos de todo el álbum) entregando así un plato que se retiró del horno en el momento preciso. 

De partida las canciones efectivas y de corta duración esta vez son sólo dos: la primera 'Battery'  y la última 'Damage Inc.' Dos golpes de thrash metal directos al mentón, mientras que entre ambas nos encontraremos con un álbum repleto de cuidadas estructuras y arreglos. Como mencionaba anteriormente la estructura de Master of Puppets es similar a la de Ride the lightning (son álbumes hermanados sin ninguna duda) sólo que potenciada al máximo. La balada 'Fade to black' esta vez es 'Welcome home (Sanitarium)', una canción que también comienza en plan balada acústica para ir ganando agresividad hacia el quiebre y cierre. También tenemos un instrumental en este álbum, se trata de la excelente 'Orion', a la vez el rock de medio tiempo viene de la mano de 'The thing that should not be' y los supuestos temas de “relleno” que en el disco anterior fueron 'Escape' y 'Trapped under ice' esta vez son las extraordinarias 'Disposable heroes' + 'Lepper messiah', una dupla demoledora e incontestable.  


Entrar en más detalles sería redundar. A treinta años de su aparición, y con una carrera que se desarrolló en creativo por al menos unos diez años en un nivel aceptable (Reload de 1998 es lo último de nivel aceptable en opinión de quien escribe), me parece ya que no cabe duda respecto a que Master of puppets representa a la fecha la obra más completa en la discografía de Metallica, un álbum insuperable en su dirección. Eso además de mostrar una evolución impresionante entre lo que fue su primer álbum Kill’em all y este. Cuesta creer que sólo hallan 3 años entre uno y otro...

10/10
Obra maestra.



Y bueno, esta historia de revisiones continuará en 2018, cuando se cumplan los treinta años de ...And justice for all. Aunque ojo al dato: 4 de Julio de 1996 y 12 de Agosto de 1991, días en que se editaron Load y el Black Album, discos que cumplen 20 y 25 años de vida en este 2016, es decir, se vienen sus respectivas reseñas de aniversario. Será entonces hasta dichas fechas, si es que la vida me acompaña.

Otras reseñas de Metallica: