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lunes, 16 de febrero de 2015

20 Años De... Fight // War of Words


Corría 1992 y Rob Halford, el metal god, tomaba una valiente decisión: abandonaba por diversas razones (creativas más que nada) a Judas Priest, su banda madre. El tipo estaba harto de todo, deseaba volver a soñar desde las raíces y comenzar a volar con alas propias. Se baja entonces de la Harley Davidson, se saca el cuero, se tatúa el cuerpo completo y se embarca de lleno en un proyecto titulado tentativamente Fight, reclutaba con este fin a Scott Travis, el baterista que se unió a Judas Priest para grabar el mítico Painkiller (1991), y a tres jóvenes que cerrarían filas junto a él. Como resultado de toda esta aventura aparecía en 1993 un álbum que, pese a no ser completamente redondo, al día de hoy resulta de culto para los seguidores del vocalista (entre quienes me incluyo). Nos encontramos así con doce canciones que desde un comienzo pretenden marcar distancia con el sonido Priest y conectar con las corrientes que el metal estaba desarrollando en aquel entonces, en particular el groove metal (con Pantera como principal exponente). 

El álbum abre con el potente combo 'Into the pit/Nailed to the gun', dos temas muy efectivos, veloces y directos pero que desde ya muestran por donde irán los tiros en cuanto a la producción: un sonido crudo, sin tanto artificio instrumental pero si con mucho peso en las guitarras y velocidad en la batería. De la voz de Halford ni hablar, regalando energía y agudos a placer. Sin embargo, más allá de los dos primeros temas y alguno más que aparecerá en unos minutos ('War of words', la canción) el disco en general abordará un sonido mucho más denso e incluso encontrará sus mejores momentos en la oscuridad de 'Life in black', 'Little crazy' o en la balada 'For all eternity', en todas ellas el vocalista vuelve a volar alto encontrando varias interpretaciones memorables que por si solas hicieron que el proyecto valiese la pena, Rob Halford suena personal, lleva su garganta al extremo de las posibilidades y se le percibe poniendo todo su ser en cada canción lo cual aporta un condimento muy especial a gran parte del disco.

No todo fue perfecto eso si, los medios tiempos 'Inmortal sin' (que inexplicablemente fue escogido como single promocional) , 'Laid to rest' o 'Contortion' suenan repetitivos y monótonos, algo similar ocurre con las violentas 'Kill it' o 'Vicious', todos temas que sin ser malas canciones no escapan del estrofa/coro sonando demasiado predecibles. El cierre a cargo de 'Reality, a new beggining' funciona como una verdadera declaración de principios y engloba de manera perfecta el momento que Halford vivía por aquel entonces, un momento de encuentro personal y musical, no olvidemos que dos o tres años más tarde reconocería públicamente su homosexualidad e incluso llevaría la exploración artística muchísimo más lejos trabajando junto a Trent Reznor en 1998 el proyecto electrónico/industrial Two

¿Qué vendría más adelante para Fight? Una gira por bares y pequeños locales que hace unos pocos años fue recuperada con la edición de un álbum oficial en vivo, luego un fallido, olvidado y poco valorado Small deadly space (1995) que precedería al fin de la banda. Duró poco la aventura pero nos dejó gratos recuerdos y este excelente War of words, prueba del inquieto momento que el gran Rob Halford vivía por ese entonces.

4.0 // Excelente !

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