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viernes, 4 de agosto de 2023

Dieth: To Hell And Back (2023)

 "Ameno, más no mucho más..."

Suele ocurrir el que cuando un personaje renuncia o es expulsado (como en este caso) de una gran banda, arma su propio proyecto de despecho, que es lo que ha hecho David Ellefson tras su bullada salida de Megadeth, reclutando para la causa a Guilherme Miranda (ex Entombed AC) en voz + guitarra y a Michal Lysejko en batería (ex Decapitated, por tanto, uno que también sabe de funas). Llega así a nosotros el debut de Dieth, cuarenta minutos de un metal cuya valoración dependerá exclusivamente del cristal con que se mire, esto dado que un elemento positivo a considerar aquí es el factor sorpresa pues To hell and back se aleja bastante de lo que habríamos esperado de un proyecto de Ellefson. Dicho en simple: el super grupo jamás intenta emular a Megadeth y más bien bebe de las experiencias musicales de los colegas del bajista. Ahora, pasada la primera impresión cabe mencionar que gran parte del trabajo, si bien es diverso (otro aspecto positivo) suena en general de manual, con temas breves (impecablemente ejecutados, no cabe duda) que oscilan entre los tres a cinco minutos y que salvo una que otra excepción, no sorprenden demasiado en cuanto a estructuras y/o arreglos. 

Sin ir muy lejos, el disco abre con una pasada directa enfocada en la velocidad mediante el tridente 'To hell and back' (la canción) + 'Don't get mad... get even!' + 'Wicked disdain', canciones rocanroleras que apuestan por el coro efectivo en el afán seguramente de enganchar oyentes pero que terminan tirando por lo obvio. Será recién en algo como 'Free us all' cuando por primera vez el álbum pareciese tener algo que decir, esta baja los tiempos, entrega momentos para el bajo y aporta un peso diferente respecto a las anteriores, algo similar a lo que ocurre con 'Heavy as a clown', algo monótona en sus dos minutos iniciales pero que mejora con la sección instrumental mientras que el nudo del álbum estará marcado por la aparición de la balada 'Walk with me forever', que si bien es algo cliché en la búsqueda de emoción cuenta con el elemento sorpresa de estar interpretada inéditamente por David Ellefson.

De pronto y sin notarlo, notamos que al disco le queda poco, lo cual habla bien de su diversidad aunque nada realmente nos vuela la cabeza, algo que se exacerbará en la recta final mediante canciones que retoman la velocidad y el peso pero huelen a relleno con descaro, me refiero a la genérica 'Dead inside' seguida de 'The mark of Cain' (¿qué es ese minuto final que repite una y otra vez un riff si no la evidencia de que se han quedado sin ideas?) y la veloz 'In the hall of the hanging serpents'. El segmento instrumental de dos minutos 'Severance' no merece demasiado comentario pues aporta cero más allá de repetir la melodía con que el disco había abierto, en la idea (supongo) de cerrar donde habían comenzado.

De dulce y agraz por tanto el debut (¿y despedida?) de Dieth. El tiempo dirá si la experiencia dará para más que esto, por ahora han entregado un álbum ameno que se deja oír gracias a su diversidad y buenas ejecuciones pero que en el detalle, en pocos momentos escapa de lo obvio.

¿Canciones? 'Free us all'. 

6/10
Bueno, cumple.

martes, 11 de abril de 2023

Suicide Silence: Remember... You Must Die (2023)

 "Poderosamente diversos..."

Pese a que un álbum como Become the hunter (2020) supuso un alza respecto al experimento homónimo de 2017 (donde lucieron más perdidos que nunca), tampoco digamos que aquel disco dio para generar demasiada ilusión. Más bien fue un "Ooook", un trabajo en donde Suicide silence decidieron recular, detener los inventos para jugar a la segura y ganar algo de tiempo mientras decidían hacia donde ir. Por lo mismo, tras su sexto álbum la incógnita quedó instalada: ¿Y ahora qué? ¿Otro álbum en la zona de confort o ir por más? En dicho dilema, lo que nadie seguro tenía presupuestado es que la banda no solo tomaría el segundo camino si no que sería capaz de entregar su trabajo más sólido a la fecha, y si, que lo diré tal cual: Remember ... you must die es lo mejor que los norteamericanos han parido en su carrera, situándose incluso por encima de sus dos primeros álbumes, que pueden haber sido "la novedad" (mérito tienen, no lo vamos a desconocer acá) pero jamás sonaron tan poderosamente diversos como acá si ocurre. 

En su séptimo disco, Suicide silence han optado por una apuesta que efectivamente les renueva, acercándoles a su arista más death de la mano de un Eddie Hermida que en las voces suena más gutural (y cómodo) que nunca. Y si bien habrán momentos donde el disco realizará guiños (solo guiños) a esos pasajes histéricos tan típicos del deathcore, como ocurre en la partida a cargo de 'You must die', más adelante en 'Kill forever' (genial en esta la batería del ahora oficial Ernie Iniguez) o hacia el cierre en 'Dying life' + 'Full void' (el solo melódico, her-mo-so), poderosas todas por cierto, gran parte del álbum se moverá en latitudes muchísimo más oscuras y de un metal que sacrifica la velocidad en busca de mayor peso.

Destacará ahí 'Capable of violence (N.F.W)', que es (valga la redundancia) un absoluto desate de violencia, con un Hermida que en las estrofas (y también en ese genial "Capable of! Capable of! Capable of!" que repite al cierre) se disfraza de George Corpsegrinder Fisher y en los coros a dos voces de Phil Anselmo. Sin embargo, ese grito desesperado y depresivo ("Dame lo que sea que me mantenga vivo / No siento nada, nada / Esto es jodidamente inútil / ¡Dime que está mal conmigo...!") que es 'Fucked for life' no se queda en absoluto atrás, tampoco 'God be dammed' (genial el parón a media canción), 'Alter of self' o 'Endless dark', que si bien se mueven en tiempos más lentos resultan igual de brutales, regalándonos una serie de pasajes que solo llevan a pensar que si este va a ser el camino de ahora en adelante, pues bienvenido sea. 

Puede que algunas canciones redunden o derechamente sean innecesarias de oír en medio de un conjunto tan sólido (me refiero a 'The third death' y 'Be deceived', totalmente prescindibles) pero estos son detalles en medio de un trabajo que desde lo instrumental, creativo e interpretativo muestra realmente pocos ripios. Quien lo diría, que a estas alturas Suicide silence vendrían a renacer de esta forma, pero acá están, situándose de regreso como pilares a tener en cuenta dentro del metal joven y actual.

¿Canciones? 'Capable of violence (N.F.W)', 'Fucked for life' y 'Full void'.

8,5 / 10
¡Excelente!

Otras reseñas de Suicide silence:
2020: Become the hunter

domingo, 16 de febrero de 2014

Deafheaven : Sunbather (2013)

Aprovechando el viento a favor.

He llegado casi un año tarde con esta reseña pero acá estoy para saldar la deuda con uno de los álbumes más sólidos que se pudieron oír en 2013. Sunbather debió estar encumbrado bien arriba en mi recuento de fin de año pero, como mencionaba en un inicio, he llegado tarde a ellos y he ahí la razón de mi (casi imperdonable) omisión. Pero bueno, hecha la aclaración, voy por el disco…

No descubre la pólvora Deafheaven con este brillante álbum pero si han explotado de manera magnífica una fórmula a la que otros ya habían hincado el diente en el pasado. De hecho, no hace mucho acá en el blog hablé de Alcest, una de las tantas bandas que enlazó en el pasado elementos de black metal con atmósferas cercanas al post rock y el llamado shoegaze (en la tentación muchos han llamado a esta combinación blackgaze). Entonces, la combinación de un sonido extremo y brutal con ambientes cargados de calma y sensibilidad había sido explorada por otros pero (y acá si me la juego) creo que muy pocos lo habían logrado de manera tan notable como Deafheaven acá lo ha hecho y he ahí el mérito, sobretodo considerando el que la banda se mete de lleno en un mundo en donde los híbridos tienden a ser muy mal mirados. Bien sabemos que la fanaticada metalera rechaza todo aquello que "traicione" el purismo de una fórmula. Hay desprecios emblemáticos, como el vivido por Metallica durante los años 90's o la indiferencia con que muchos han mirado el giro hacia el progresivo de Opeth en sus más recientes trabajos. Sin embargo, tal parece que Deafheaven viene incluso a reírse de todo esto, se presentan en vivo con estética de banda indie promocionando un álbum cuya portada es de color rosa. ¿Declaración de principios o estrategia comercial? Da igual, si la música funciona, a mi al menos todo ese rollo estético me da exactamente lo mismo.  

Debutaron en 2011 con Roads to Judah y sorprendieron dada la madurez de su sonido. Dos años después han regresado con un disco que perfecciona la fórmula del debut. Sunbather combina las guitarras estridentes de Kerry McCoy con los gritos desorbitados de George Clarke (al tipo no se le entiende una palabra de lo que "canta" sin embargo logra aportar un componente de ira al sonido) y enmarca estos dos elementos en medio de un buen trabajo melódico, que contiene varios cambios de tiempos en donde incluso hay espacio para tres piezas instrumentales, todo de la mano de Jack Shirley en producción quien ha sabido encontrarles el punto.

Todo este ir y venir se expresa de manera extraordinaria en los nueve minutos que abren el disco, "Dream house" es caos enmarcado en una estructura reconocible, un doble pedal que no da tregua, exquisitos juegos de guitarras que tras cinco desbocados minutos encuentran una pausa y posteriormente un emotivo cierre. Lo mejor del álbum se encuentra en su primera mitad, la mencionada "Dream house" seguida de la calma de "Irresistible" conectan perfecto con la velocidad de "Sunbather" (la canción), otro momentazo que va subiendo en intensidad mientras corren los minutos para acabar explotando y retomar la calma en su cierre. Sin embargo, para mi el álbum pierde fuerza en su segunda mitad al entrar a repetir las fórmulas en canciones como "Vertigo" o "The pecan tree", el "lento/rápido/más rápido/lento" ya se vuelve algo predecible y pierde el factor sorpresa que en un inicio había convencido.

La cercanía musical de Deafheaven con el post rock y aquella estética alejada de la oscuridad europea/tradicional del mundo del black metal le ha abierto las puertas a la banda en lugares donde nunca se había hablado ni comentado acerca de música extrema, de igual forma los tipos han sabido aprovechar la corriente, explotar la fórmula y nos han regalado dos álbumes de calidad. Veremos con el tiempo si esto se desinfla o logra madurar hacia otros estilos de manera tan interesante como lo ha hecho hasta ahora, nos quedamos eso si con este notable Sunbather, uno de los mejores discos que vieron la luz en 2013. 

8,8 / 10
Brillante.

viernes, 17 de enero de 2014

Fito Paez : Yo te amo (2013)

De menos a más 

Estamos claros que Fito se viene repitiendo el plato desde hace mucho y supongo (insisto, supongo...) que él debe ser el primero en saberlo. De ahí que su más reciente álbum comience con 'Yo te amo' (la canción) y un sintetizador marcando una melodía pop que debe situarse dentro de lo más liviano que nos ha entregado el argentino en su carrera. El tema es pésimo, la letra infantil, digámoslo, y además funciona en tono de aviso: Fito anda en las nubes y hoy compone en color rosa. De hecho, los primeros tres minutos de música nos llevan a esperar lo peor para el resto del álbum, sensación que no mejora cuando suena 'Margarita', un medio tiempo acústico (excesivamente) meloso que a los dos minutos ya dan ganas de saltárselo, con una letra (nuevamente) para tomarse la cabeza a dos manos ("Yo soy tan feliz / Vos me haces feliz...")  Sin embargo, no hagan tal. Para sorpresa de quien escribe, el álbum mejora entrando en calor. De manera irregular, a tropezones, pero mejora...

El tono empalagoso del relato volverá a aparecer en la declaración de amor que es 'Ojalá que sea', aunque esta debe ser la mejor de todas en esa línea gracias a la buena vibra que transmite, una letra simple pero adecuada y arreglos acústicos que explotan de buena forma, pero fallará medio a medio más adelante en 'Tu everest', olvidable de comienzo a fin. Armando un ida y vuelta que sube y baja, que parece despegar pero sencillamente no consigue sostener el nivel. Luego, todo el romanticismo y luminosidad se complementará con una serie de baladas que perfectamente podrían haber entrado en el antecesor Confía (2010), me refiero a cosas como  'Perdón',  'Las luces de la ciudad' o 'Nadie como ella', esta última copia descarada del 'Golden slumbers' de The beatles

Ahora, el segmento más interesante del disco aparecerá en su Cara B, primero mediante la interpretación de un Fito desafiante y descarado en ´Por donde pasa el amor' seguida de la sensible 'La canción del soldado y Rosita Pazos', así como el desenfreno rock de 'Sos más' (dedicada a su hijo Martin) y el bonito cierre a cargo de 'La velocidad del tiempo' (para Gustavo Cerati esta vez), dejándonos así un disco de dulce y agraz, un trabajo que no cuenta con regularidad suficiente como para detenerse a celebrar o hablar de "el regreso del GRAN Fito Páez" pero si parece ser lo mejor que el argentino puede entregarnos hoy en día. 

¿Canciones? 'Ojalá que sea', ´Por donde pasa el amor' , 'Sos más'  y 'La velocidad del tiempo'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Fito Páez

martes, 24 de diciembre de 2013

Los 13 Mejores Discos De 2013

Realizando una analogía simplista, para mi un buen disco debe funcionar como un gran equipo de fútbol. Es decir, debe poseer algunas figuras individuales y además convencer en el funcionamiento colectivo. Hay discos que poseen lo uno o lo otro, son los menos los que gozan de ambas características. Ahora, el estilo o la etiqueta a mi me da lo mismo, realmente siento lástima por las personas que son capaces de disfrutar un álbum solo de un determinado estilo. Metal, funk, pop, rock, progresivo, llamen a la música como quieran, a mi me da igual mientras esta conecte con mi sentir. Me da igual si un disco es blandito y tiene llegada con las masas mientras sea bueno y en aquel contexto funcione. De igual forma, un trabajo que no es masivo también puede ser hermoso. Pero nada es bueno o malo por definición, todo tiene su contexto y ahí debe ser valorado. 

Y bueno, los 13 discos más interesantes de este 2013 para mi han sido los siguientes:

13. Flaming Lips , "The terror" . El caos, la desorientación intencionada, la dramática desolación de un disco que pretende descolocar a quien oye. Un ejercicio a la David Lynch que me resultó imposible no destacar. 

12. Wire , "Change becomes us". No serán probablemente mencionados en ningún recuento, sin embargo acá estoy yo dispuesto a hacer justicia. Mecánicos, maquinales y notables. El regreso de Wire tras 5 años de silencio me impresionó por lo detallista del trabajo, teclados y guitarras muy bien enlazados al punto de encontrar ambientes tremendos. 

11. Palms, "Palms" (ALBUM DEBUT). El tocado de Chino Moreno la ha vuelto a hacer. Como si lo más reciente de Deftones hubiese sido poco, este 2013 nos regaló un trabajo repleto de texturas y sonidos claramente influenciados por The Cure. Un elegante viaje al que nos embarcamos felices. 

10 - Daughter , "If you leave" (ALBUM DEBUT). Hermoso y melancólico. Íntimo y doloroso. Desnudo y honesto. Lo de Daughter no descubre nada nuevo pero nos recuerda la potencia que contiene el plasmar una herida sangrante sobre un sonido. Notable. 

9 - Queens of the stone age, "... like clockwork" . Josh Homme y la búsqueda del disco atemporal, acá lo ha logrado encontrando el álbum más maduro de la carrera de la banda. "... like clockwork" es un trabajo que curiosamente termina mejor de lo que comienza, creo que si las primeras 5 hubiesen estado a la altura de las 5 finales tendríamos disco del año. De todas maneras el tipo se ha salido con la suya cuando muchos ya dudaban de sus capacidades...

8 - David Bowie , "The next day" . Tras 10 años de silencio el maestro está de regreso y de que manera. Con la elegancia y energía de siempre el tipo no solo cumple sino que además nos regala un trabajo que impresiona por su solidez. Un disco que se cuela entre lo más destacado que Bowie ha realizado no solo en los últimos 20 años si no que en su carrera completa. 

7 - Paul McCartney, "New" . Otra leyenda viviente que vuelve para poner las cosas en orden. "New" es optimista, contagioso y rebalsa en talento. Un puñado de tremendas melodías que a estas alturas no pueden más que emocionar. Lo dije y lo repito: genio en vida. 

6 - Vampire Weekend"Moderns vampires of the city". Delicado pero bien armado. Lo de Vampire Weekend logra dar ese salto cualitativo siempre necesario en un tercer disco. En este caso nos encontramos con un trabajo rico en lo melódico y con mucha diversidad de arreglos. 

5- Villagers , "{Awayland}" . Inquieto y bien logrado. Sonidos acústicos que coquetean con la electrónica y los teclados. Un disco tremendamente bien ejecutado y que ilusiona con respecto a lo que se pueda venir en el futuro para la banda de Conor O'brien
Reseña acá

4 - In Vain"Aenigma". Colosal disco este de In Vain, el mejor de su carrera por paliza. Metal de altas pretensiones, un disco al que las etiquetas le quedan cortas, un álbum que busca la perfección en el sonido e intenta (a momentos lo consigue)  llevar la técnica y la brutalidad al extremo. Enorme. 

3 - Sigur Ros, "Kveikur". Kjartan Sveinsson (tecladista) abandona la banda y como resultado nos encontramos frente al álbum más amigable en la carrera de Sigur ros. "Kveikur" conserva el trabajo de ambientes que los islandeses suelen trabajar pero adorna el asunto de manera mucho más amena, con estructuras pop incluso, mucha intensidad y un sonido absolutamente envolvente. 


2 - Steven Wilson, "The raven that refused to sing" . Otro tocado que encuentra acá el que, para mi, es su álbum definitivo. El genio detrás de Porcupine tree realiza un ejercicio brillante y que da gala del momentazo creativo vive. "The raven that..." es un álbum que rinde tributo al rock progresivo clásico añadiendo elementos modernos que encajan a la perfección. Un manjar.  



*** DISCO DEL AÑO *** DISCO DEL AÑO *** DISCO DEL AÑO ***

1. Leprous, "Coal". Contundente, ambicioso y valiente. El tercer disco de Leprous es una obra maestra moderna que hasta en sus momentos excesivos funciona. Los noruegos juegan al límite en todo instante pero se salen con la suya entregando un trabajo diverso, que explora diferentes estaciones del metal, las conjuga con elementos progresivos y sazona con aspectos melódicos muy bien ejecutados. "Coal" suena pensado, sesudo pero nunca se canta a si mismo, siempre tiene presente que hay un auditor a quien llegar e impresionar. Si el metal progresivo tiene presente ese está liderado por Leprous sin duda alguna.  

Reseña acá



Y bueno, evidentemente mi lista no coincidirá ni con los sitios internacionales, con intere$e$ creados la gran mayoría, ni con el indie de los sitios independientes pero bueno, es solo mi humilde opinión emitida desde este rincón del universo. Un abrazo desde acá y agradecimientos a todos quienes durante este año han visitado mi sitio, me honra el que personas que aman la música tanto (o más que yo) me lean y aporten con sus comentarios. 

Vivimos para entregar y para dejar algo en esta tierra mientras existimos, lo que sea. Por eso existe este blog, porque no me siento más persona al escuchar un disco que nadie más conoce, me siento humano cuando logro compartir aquella experiencia con otros...

En fin, mucha filosofía barata por hoy. 
¡Hasta la próxima!
Esteban

sábado, 14 de diciembre de 2013

Fito Paez : Dreaming Rosario (2013)

De vuelta al presente

Tras el grato bálsamo de nostalgia que simbolizó la edición de El sacrificio a mediados de 2013, un disco como Dreaming Rosario vendría a ser el enfrentamiento con la cruda realidad, con el presente de un tipo que viene cargando irregularidad desde hace bastante. Ahora, seamos justos: no todo lo que ha realizado Fito Paez en estos últimos 10 años ha estado mal, el problema es que lo destacable viene siendo cada vez menos (una que otra canción por disco) y lamentablemente ha llegado para Fito ese momento en que cada nuevo disco parece un trámite más que una propuesta.

Y bueno, Dreaming Rosario no parece ser la excepción a la regla. El álbum se compone de diez temas que van por donde siempre, mucha balada, el piano, algunos instrumentales y realmente muy poco que rescatar. Habrá quienes defiendan al disco indicando que este solo es un álbum que Fito editó "rapidamente" con objetivos benéficos (las ganancias irán en ayuda de los damnificados de Rosario que vivieron una dramática explosión en agosto pasado), sin embargo, el trabajo deja en evidencia el que a Paez ya ni los experimentos le están resultando.

Dentro de los 35 minutos de música que acá se entregan solo me ha parecido interesante el piano instrumental "Ennio en mi" (con una clara referencia a "Adios" de Gustavo Cerati) , ciertas progresiones que aparecen en "Marietta" y el subidón que pega la recta final de "Las aguas del mar". Del resto poco y nada que mencionar. La monotonía melódica de "Mira quien vino" , de "El niño alado, la sirena y el marinero" o "Amor es locura" llega a espantar y el homenaje a Luis Alberto Spinetta en "La vida sin Luis" me sigue sonando demasiado cursi y trivial.  En definitiva, Dreaming Rosario es un puñado de canciones que aporta poco o nada a la discografía de Fito Paez y que conviene efectivamente tomarlo  como un disco editado "a la rápida". 

Ahora, con respecto a 2013 queda una patita aún que revisar con respecto a Fito, me refiero a Yo te amo, lanzado hace muy poquito y que se supone es el disco que originalmente el cantautor tenía pensado para este año. Ya se vendrá en tan solo unos días ...  

4 / 10
Malo.



RESEÑAS ANTERIORES FITO PAEZ:

sábado, 7 de diciembre de 2013

Fito Paez : El Sacrificio (2013)

Bálsamo de (grata) nostalgia

Para este 2013 Fito Paez habló de tres discos y cumplió. Los iré revisando uno a uno, comenzando por este fascinante compilado de caras b que el trasandino decidió regalar a quienes asistiesen al concierto de cierre de la gira "20 años de El amor después del amor". El sacrificio consta de 10 oscuras canciones compuestas entre 1989 y 2012 que no fueron incluidas en los álbumes oficiales del cantautor en sus respectivos momentos pero que no por esto funcionan como meros descartes. De hecho, digámoslo con claridad: gran parte de este puñado de temas podría perfectamente haberse colado en álbumes como Tercer mundo (1990), El amor después del amor (1992), Circo beat (1994) o Abre (1999) y vaya que las habríamos disfrutado.

Lo entretenido en el paseo por El sacrificio es lograr descifrar a que etapa pertenece cada tema (el álbum en ese sentido es manjar para fanáticos), aunque solamente dándole una cuidadosa oída al registro vocal de Paez y a los arreglos que poseen las canciones creo que podemos sacar más de alguna conclusión al respecto. Lo mejor del álbum está claramente en la primera mitad, ahí suenan las atrevidas referencias religiosas de "El sacrificio" (¿Abre?) , el desgarrado relato de una ruptura que es "Esto podría haber sido una canción" (¿El amor después del amor?),  la  personal crítica social de "Guerra de luz" (¿Circo beat?), las referencias a Luis Alberto Spinetta en el bajo y teclado de "Mouchette" (¿Naturaleza sangre?) y la inquieta furia de "El fantasma canibal" (¿Abre otra vez?).

Ahora, la segunda mitad del álbum no se muestra tan diversa como la primera por lo que el disco se empantana a ratos. "No la chingues buey" es un relato vengativo que como freakerio resulta simpático, "El mal vino y la luz" e "Inglaterra" conectan bastante con la etapa más reciente de Fito, la más predecible y monótona, por lo que las revoluciones bajan bruscamente mientras que el íntimo final a cargo de una susurrada "El dolor" y la interesante narrativa de "La puta diabla" mejoran un tanto el asunto. Cierra de esta manera una singular compilación que en el global me parece que deja un saldo positivo y que pese a contener temas de distintas épocas logra conectar sin dificultad gracias al tono de oscuridad que ronda durante todo el trabajo.

¿Qué me gustó de El sacrificio? Básicamente el volver a oír a ese Fito Paez inquieto y hambriento, el cual incluso en momentos en que vomita un mal rollo logra sonar honesto y creativo. ¿Que no me gustó de El sacrificio? Recordar que es una compilación llena de temas de 15 e incluso 20 años atrás...

7 / 10
Muy bueno !

jueves, 21 de noviembre de 2013

Bunbury: Palosanto (2013)

Aún sumergido en la autocomplacencia 

En palabras del mismísimo Bunbury, tanto Hellville de luxe (2008), Las consecuencias (2010) como Licenciado Cantinas (2011) fueron álbumes que miraban hacia atrás e intentaban rescatar las influencias que motivaban su música. A diferencia de aquello, Palosanto vendría a ser un álbum que trataría del presente, tanto temática como musicalmente. En algunos aspectos estoy de acuerdo con el autor, existen elementos en este nuevo trabajo que marcan diferencias con lo que venía realizando recientemente. Se mantiene la (siempre) excelente producción y la lírica notable por un lado pero por otro se aprecian elementos novedosos, el tono contingente y de actualidad o interpretaciones vocales que se alejan de las exageraciones, en ese sentido (al fin!) Bunbury se dedica a cantar y no a imitarse a si mismo como venía haciendo desde hace rato. Todos estos elementos convierten a Palosanto en un disco interesante, sin embargo, no siempre los esfuerzos de un autor encuentran la inspiración precisa y aquello siento que acá ocurre. 

En el intento de no repetir el plato y de reencontrarse con su presente, Bunbury nos entrega un disco confuso que peca en la falta de cohesión. Me explico, el álbum se divide básicamente en dos segmentos, una primera parte de corte social (que llega hasta el noveno tema) en donde lo escuchamos muy comprometido (más que nunca) con la contingencia política y una segunda fase más clásica e íntima. En general el tono del álbum es reflexivo, primero hacia afuera y luego hacia adentro, el problema es que ambas secciones no tienen mucho que ver entre si y producen un contraste demasiado evidente, ahora, esto no sería tan incómodo si las canciones en su contexto funcionasen, lo cual solo ocurre a goteos. 

La partida del álbum, por ejemplo, lenta y poco atractiva. El formato es de banda rock tradicional (vuelven las guitarras, batería y banda) pero a "Despierta" le falta ira, le falta garra para ser un verdadero llamado a la subversión y la pasada por "Más alto que nosotros solo el cielo/Salvavidas/Los inmortales" es demasiado espesa, las letras resultan interesantes pero musicalmente los temas son muy planos, falta algún quiebre en las estructuras por lo que las canciones, sin ser malas, acaban agotando. "Prisioneros" marca la primera pausa del disco y curiosamente es de lo que mejor funciona en esta primera parte. Una balada muy sentida, que parece ser sacada del repertorio de Las consecuencias pero que logra conectar. A partir de acá el álbum comienza a funcionar y vive sus mejores momentos gracias a la apocalíptica "Habrá una guerra en las calles" , la rockera "Destrucción masiva" y la íntima "El cambio y la celebración". La primera parte del trabajo cierra con "Hijo de Cortés", un buen salud "con chelas y pisco" dirigido la hermandad entre los distintos países, con menciones a Fujimori y Pinochet incluidas.  

La recta final del álbum cambia el tono e incluso el sonido que este venía sosteniendo. "Mar de dudas", la melancólica "De verdad lo siento", "Nostalgias imperiales" y "Plano secuencia" suenan más clásicas dentro de lo que es el repertorio de Bunbury. Lamentablemente el tono nuevamente se vuelve muy espeso y lento, de manera que el final a cargo de "Causalidades" y "Todo" nuevamente agota. Me queda la sensación de que el hombre quiso meter al disco todo lo que tenía (nada nuevo en todo caso, a la mayoría de sus discos le sobran temas) con la intención de darle contundencia pero terminó logrando precisamente lo contrario. 

Palosanto con 4 o 5 temas menos, sin ser brillante, era un mejor disco. Además, la promesa de entregar un álbum más actual creo que se queda a medias cuando en la última parte de este volvemos a escuchar los mismos guiños de siempre. Creo que Bunbury se propuso el realizar un álbum de metas más exigentes que los anteriores, un álbum donde no le cantase todo el tiempo al personaje pero en el global no lo logró. Se extrañan sus tiempos realmente osados, una semana atrás, luego de mucho tiempo me puse Radical sonora (1997) y como lo disfruté... 

6 / 10 
Bueno, cumple.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Sepultura: The Mediator Between Head And Hands Must Be The Heart (2013)

En caída libre hacia el desencanto

Siempre defendí la valentía que mostró Sepultura tras la partida de Max Cavalera. Y si bien los primeros discos de aquella nueva etapa no me convencieron (ni Against, Nation ni Roorback me enganchan hasta el día de hoy), si me merecía respeto el que los tipos siguiesen adelante guiados por una potente convicción musical y no, como tantos otros, solamente por el valor de la marca. Ahora, luego de aquel vacilante comienzo la agrupación encontró en el notable Dante XXI  (2006) y el aceptable A-lex (2009), los mejores momentos de la banda durante esta etapa con Derrick Green en las voces. En 2011 llegó Kairos (ya sin Igor Cavalera en la batería), un disco correcto que dejó de lado la experimentación para adentrarse en sonidos más directos y este 2013 nos encontramos con un álbum que mantiene aquella linea e incluso pretende sonar más extremo aún, The mediator between head and hands must be the heart (primera y ultima vez que escribo el maldito título) debe ser el disco que posee más guiños al death metal de los inicios de Sepultura, el problema es que el álbum peca en donde mismo pecó Kairos, es decir, al intentar ser más directo, el sonido de la banda pierde diversidad y con el correr de los temas se vuelve tremendamente monótono. 

Lo mejor del trabajo está en lo brutal que suena la partida. "Trauma of war" y "The vatican" son dos temas increíbles en donde Eloy Casagrande (el reemplazante de Igor en batería) se luce realizando un trabajo extraordinario y Derrick Green logra llevar sus registros al extremo. Más adelante el álbum insistirá sobre temas veloces y densos, todos en la misma dirección por lo que cuesta encontrar matices, destacan, por ejemplo, los interesantes juegos de percusiones en "Manipulation of tragedy" o las pausas que presenta "Grief" pero en general el disco no presenta variedad, limitándose básicamente al abuso del doble pedal y al peso que entregan las guitarras de Andreas Kisser

Ni Kairos ni este nuevo álbum son malos de plano, el problema es que se visualiza un agotamiento y una falta de ideas que espanta. Algo similar a lo que le ha ocurrido a Max Cavalera con el nuevo disco de Soulfly, no alcanza a quedar completamente claro lo que persiguen con cada nueva entrega...

5 / 10
Monótono


Reseñas anteriores de SEPULTURA:

martes, 12 de noviembre de 2013

Electrodomesticos: Se caiga el cielo (2013)

¡Al fin!

El misticismo que en Chile ha generado el nombre de Electrodomesticos me parece muy propio de aquellas bandas que duraron poco. La banda liderada por el siempre singular Carlos Cabezas editó solo dos discos durante los ochentas pero estos bastaron para marcar un camino dentro de lo que fueron las corrientes alternativas de ese entonces y dejar de paso el mito instalado, muchas bandas de hecho los han citado como principal influencia (un ejemplo: Lucybell) . A partir de la separación (en 1992) Carlos Cabezas se dedicó durante años a vivir del nombre, colaboraciones varias, uno que otro disco en solitario (siendo El resplandor de 1997 su obra más destacada) y la eterna promesa del regreso de su banda madre. Finalmente en 2004 Electrodomésticos volvió de la mano de La nueva canción chilena, un álbum cargado a la experimentación, material muy "intelectual" pero que básicamente resumía ideas de distintos períodos de la banda por lo que como conjunto pareció no fluir de manera adecuada y sonar más bien a mera masturbación. El caso es que en este 2013, a nueve años de aquel fallido regreso me parece que Se caiga el cielo transmite la sensación de ser el verdadero regreso de Electrodomésticos a la escena... ¡Al fin! 

Efectivamente, en este cuarto álbum de la banda se percibe una composición coherente y que funciona como continuo. En este sentido el disco nunca se empantana, lo cual se agradece. Los ambientes son intensos y aquello se aprecia desde la partida a cargo de "Se caiga el cielo" (la canción), con muchos juegos vocales, guitarras y baterías electrónicas que motivan a seguir escuchando. En una línea similar, donde la dinámica acelera y contagia se moverán más adelante temazos como "Fe de carbón" (de lo mejor del disco) o las inquietas/robóticas "Solo nombrar" , "Malvados" (donde recurren a la electrónica como elemento clave) o "La muerte que te vio nacer" (otro momentazo del álbum). Por cierto: el trabajo en baterías de Edita Rojas es exquisito en cada uno de esto temas e incluso me atrevería a decir que parte importante del atractivo sonido que posee el álbum es debido a su labor

En otra arista del álbum se encontrarán medios tiempos y baladas donde la banda abraza atmósferas en ocasiones hipnóticas ('Corazón'), industriales ('No me digas') o íntimas, destacando cosas como "Detrás del alma", "Donde sueñas", "No me digas" o "Besar adios". En general, como mencionaba anteriormente, el disco es diverso, interesante y funciona. Los tipos se han concentrado en equilibrar la experimentación con componer grandes canciones y vaya que lo han logrado. Probablemente este sea el mejor disco chileno de este 2013, un álbum que siento que llega para reivindicar a Electrodomésticos y sobretodo la figura de Carlos Cabezas, un tipo que sin este disco me tendía a parecer tremendamente sobre valorado...

8,5 / 10 
¡Excelente!

viernes, 8 de noviembre de 2013

Arcade Fire: Reflektor (2013)

Víctimas de su propia audacia

No vamos a descubrir hoy lo inclasificable que resulta ser Arcade Fire, una banda de la que normalmente no se sabe bien que esperar. Debutaron en grande con Funeral (2004) , el cual de acuerdo a mi opinión debe ser junto con In rainbows (2007) de Radiohead el mejor disco de la década pasada, pero a partir de ahí los tipos jamás se han estancado, para bien y para mal. Algunos habrán disfrutado más o menos con sus siguientes discos (Neon bible/2007 y The suburbs/2010) pero nadie puede desconocer el que Arcade fire es una de esas agrupaciones que trabaja sin concesiones y funciona bajo sus propios moldes. De ahí que el bicho raro que nos acaban de entregar como nuevo disco no debería sorprendernos en absoluto, lo tomamos o lo dejamos, pero Arcade fire no compone pensando en el que dirán, asunto que esta vez se ha visto expuesto al máximo. 

Y bueno, con Reflektor me parece que han terminado siendo víctimas de su propia audacia. Es un disco doble que no daba para tal, un álbum que con 15 minutos menos habría resultado fantástico, con 3 o 4 canciones menos habría sido candidato claro a disco del año pero lamentablemente no ha sido así, los tipos han decidido lanzar todo a la parrilla y han terminado saturando un trabajo que durante su primera mitad se percibía como fabuloso. 

Ya conocíamos desde hace un tiempo "Reflektor" (la canción), un tema increíble. Un single de 7 minutos cargado al baile, con teclados, guitarras, vientos e incluso un David Bowie metiendo lineas por ahí, simplemente perfecto. El disco abre con ella y continua con la excelente "We exist", más cargada al rock y muy efectiva en su mensaje directo contra la exclusión de minorías sexuales ("Ellos están de rodillas rezando / Rogando por favor que no existamos / Pero existimos..."). Hasta acá, todo impecable, sin embargo, un giro brusco (y primera señal de que algo acá no anda bien) llegará cuando sonidos tropicales se tomen el álbum mediante la dupla "Flashbub eyes" + "Here comes the night time", una pasada excesiva por donde se mire y que quizás, solo quizás, como experimento puede que le alcance para funcionar. Por esto mismo, viene muy bien el que tras estas suene algo más tradicional como "Normal person" + "You already know", ambas son puro rock, la primera eléctrica y dinámica, la segunda más acústica pero las dos dejan al álbum bien parado. Finalmente, la primera parte cierra con los cambiantes ambientes de "Joan of arc", otro notable momento donde la banda sabe jugar con los tiempos, cerrando así treinta y cinco minutos de música donde, más allá de algunos reproches, Arcade fire continúan mostrándose fieles a si mismo, con hambre creativa y alcanzando más de algún momento realmente brillante. El problema vendrá de aquí en adelante... 



La segunda parte del disco abre con "Here comes the night time II", dos minutos que aportan bastante poco pero que se entienden como una especie de introducción para lo que sonará a continuación: los excesos. "Awful sound" , "It's never over" y "Porno" deben ser los 18 minutos más eternos y desesperantes que he vivido en largo tiempo. Eterno, no hay otro término que defina mejor este pasaje del álbum. Lento, espeso, monótono, los tipos se masturban frente a nosotros y pretenden que a aquello le llamemos arte. Del final del disco a cargo de "Supersymmetry" ni hablar, otro chiste de mal gusto. El letargo en el que cae esta segunda parte del álbum solo es interrumpido por esa maravilla cargada synth pop que es "Afterlife" (donde la dupla Win Butler + Regine Chassagne luce como nunca en el disco), el exclusivo momento de lucidez que acá se presenta y el único oasis en el desierto que logra conectar de manera coherente con la primera parte del disco. Lamentablemente seis minutos no alcanzan para rescatar treinta por lo que el disco finaliza dejándonos una extraña sensación, como cuando algo se arruina de un momento a otro sin que lo vieses venir. 

No se puede calificar un disco por lo que pudo haber sido. Reflektor es un disco doble, con doce piezas de las cuales tres o cuatro son fantásticas, un par cumple y cinco son un experimento imposible de llevar y disfrutar,  todos estos concentradas además hacia el final del álbum por lo que el viaje resulta incompleto. Sin embargo, con Arcade fire no hay derecho a queja, tal como dije en un comienzo, los tipos en este álbum siguen siendo lo que siempre han sido, solo que esta vez la jugada no ha cuajado.

¿Canciones? 'Reflektor', 'We exist', 'Afterlife'.

5,9 /10
Irregular.



Reseñas anteriores de ARCADE FIRE

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Monster Magnet: Last Patrol (2013)

Vuelta en gloria a las raíces

En google, cuando colocas "Monster" el sistema te auto completa con "high", "inc" o cualquier cosa menos "magnet". Si, definitivamente la historia ha sido injusta con Monster Magnet, Dave Wyndorf y sus secuaces merecieron mayor crédito, claro que si. Sobretodo considerando lo que hicieron en los 90's.

Quizás se desubicaron (¿o se adelantaron?), el mundo del rock tenía los ojos puestos en el grunge y el metal vivía años confusos, años en donde todos querían experimentar y nadie pensaba en mirar hacia las raíces. Por esto, una banda cargada al stoner y a la psicodelia (con mucho de Black Sabbath en su sonido) no llamó demasiado la atención. Supongo que esta baja acogida provocó el que la banda optase a mediados de década por virar su sonido hacia un hard rock más melódico con los álbumes Dopes to infinity (1995) y Powertrip (1998). Aparecieron las luces, las mujeres, el rock and roll, toda la frivolidad de Las Vegas y la rotación de videos como "Negasonic teenage warhead", "Powertrip" o la exitosa "Space lord". Fueron los cinco minutos de fama de Monster Magnet ya que a partir de ahí la banda transitó en la confusión, con colapso incluido de Dave Wyndorf (en 2006) a causa de su abuso con las drogas. Hoy, cuando menos nos lo esperábamos y como quien emerge desde las profundidades, los tenemos de regreso con un álbum soberbio y que retoma de cierta forma las raíces musicales de la agrupación. De vuelta a la psicodelia, al rock espacial y a todo lo que alguna vez convirtió a Monster magnet en un bicho especial dentro de la escena.

El comienzo del álbum es teatral. Una cuerda y la dramática voz de Wyndorf marcan el ritmo de "I live behind the clouds", la banda completa entrará en unos minutos y se desatará completamente la escena. Es una gran partida que se ve perfectamente complementada con los 9 minutos de "Last patrol",  un golpe de intensidad que se pasea por diferentes estados y da señales del alto nivel compositivo que Wyndorf aún muestra. Los últimos cinco minutos de canción son un caótico viaje en ácido en donde las guitarras entran y salen a gusto. Insisto, un temazo, de lo más alucinante que he oído en este 2013. Posteriormente sonará una versión de "Three king fishers", un tema original de 1966 del cantautor escocés Donovan (un claro exponente de lo que fue la psicodelia sesentera), es una buena versión ya que respeta los aires orientales de la original añadiendo elementos propios de hard rock. Luego "Paradise" retoma el tono dramático de un inicio aunque esta vez en acústico mientras que la dupla "Hallelujah" / "Mindless ones" son puro rock y desgarro, sobretodo "Mindless ones", otro momentazo del álbum pero que lamentablemente se ve algo empañado por el estado vocal de Wyndorf, de hecho la voz en "Mindless one" se le va literalmente al carajo. Hay que decirlo, el hombre luce y se escucha agotado, demostrando que los excesos se pagan (las malas lenguas afirman que los tratamientos de desintoxicación a la Alejandro Sanz lo tienen así de gordo). 

La recta final del disco es algo irregular. Suenan dos acústicas, "The duke (of supernature)" y "Stay tuned", la primera me dice bastante poco pero la segunda gracias a su tono personal logra cerrar adecuadamente el álbum, ahora, entre ellas aparece "End of time", otra joya que durante casi 8 minutos llena de rock y energía que levanta el disco sin problemas. Nos quedamos de esta manera con un gran álbum de Monster Magnet, de un nivel que hace rato no le oíamos, lleno de guiños a sus comienzos y con una carga de honestidad tremenda. Dave Wyndorf , un grande en vida, aunque el mundo no se entere.

8/10
Excelente.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Andrés Calamaro: Bohemio (2013)

Con el filo intacto

A tres años del decepcionante On the rock (2010) tal parece que Calamaro sintió el golpe, por lo que este 2013 lo tenemos de regreso con un sólido trabajo que no pretende inventar nada nuevo y juega a la segura trayendo de vuelta lo que mejor el hombre sabe hacer: cantar desde el trasnoche y la experiencia del derrotado. De esta manera el cantautor recupera el verso que desde hace muchos años no desarrollaba de manera tan convincente. Seamos claros eso si, este nuevo disco no posee la extraordinaria crudeza de Honestidad brutal (1999), la valentía de El salmón (2000) o la variedad sonora de La lengua popular (2007) pero dejando las odiosas comparaciones de lado, Bohemio logra transmitir sensaciones y con aquello nos damos por pagados. 

Desde sus primeros acordes Bohemio se plantea como un álbum honesto y desnudo. En tono de agradecimiento abre la acústica balada "Belgrano" y de inmediato presentimos por donde van los tiros. Mucha sinceridad, excelentes letras y un constante tono reflexivo serán el común denominador a lo largo del disco. Del desencanto a la esperanza, de la mirada nostálgica hacia el pasado a la resignación frente a la muerte y así, el álbum es un constante ida y vuelta con el que resulta imposible no enganchar. Insisto, es el Calamaro de siempre aunque esta vez lo percibimos mucho más contenido que en otras ocasiones, como si el tipo se hubiese propuesto el componer un buen disco de pop, sencillo y efectivo pero que al mismo tiempo mantuviese intacta la esencia del artista. 

Hablando de las canciones, nos encontramos con la vocación melódica y comercial en "Cuando no estás" (una especie de "Te quiero igual" actualizada) , en los coros de "Rehenes" o en las guitarras de "Inexplicable" mientras que la intimidad, melancolía y la mirada hacia el interior llega con las excelentes "Tantas veces", "Bohemio" (la canción) o "Nacimos para correr". El disco vive buenos momentos en gran parte de sus escasos 35 minutos de duración , sin embargo, de igual forma se siente algo débil para el final, a las dos últimas ("Dentro de una canción" y "Doce pasos" ) les falta fuerza dejándonos una sensación de salida algo amarga, como si al disco le hubiese faltado un buen remate. 

Mirando el vaso medio lleno habría que afirmar que Bohemio funciona, conecta con quien oye y seguramente será una grata experiencia para quienes siguen al buen Andrés, ahora, siendo un poco más exigente podría criticarse la excesiva simpleza que posee el álbum. De todas maneras siempre viene bien tener de regreso en buena forma a un grande... 

7/10
Muy bueno.