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lunes, 4 de mayo de 2026

Los Tres : XCLNT (2026)

 "Es lo que hay..."



Para quienes ya tenemos ciertos años, el regreso de Los tres se siente como un deja vu, una especie de "esto ya lo he visto". Y es que dos décadas atrás también volvieron, realizaron algunos conciertos (registrados en el álbum Arena de 2007) y lanzaron un álbum en piloto automático (Hágalo usted mismo), el cual contaba con una que otra cosita interesante pero en donde se extrañaba a la banda, digamos, esa profundidad sonora que los chilenos tan bien supieron desarrollar durante los años noventa. El caso es que todo aquello lo hemos vuelto a vivir en este 2025/2026: anuncio de que regresan con formación estelar (Álvaro + Titae convencieron tanto a Ángel Parra como a Pancho Molina de volver) realizando una gira de grandes éxitos por todo Chile (La revuelta le han llamado esta vez), y bueno, con posterior noticia de que se metían al estudio (nada más y nada menos que el mítico Abbey Road) a grabar un nuevo disco. El dilema, sin embargo, con esto de las reuniones es siempre el mismo: son juntas algo forzadas, sin el hambre de antaño por lo que finalmente a los auditores no nos queda otra que conformarnos con "lo que hay" (o lo que queda), y eso es precisamente lo que encontramos en este XCLNT, gratos resabios de una banda que treinta años atrás fue muy pero muy grande y hoy se limita con cumplir.

Dentro de lo positivo que encontramos en el álbum está el que la presencia de Pancho Molina en batería se hace sentir, ya sea en los interesantes redobles que aparecen en las folclóricas 'Como llegaste te vas', 'Perro muerto' o 'Alma a la deriva' así como en la base rítmica de 'La vida al revés'. De igual forma se agradece el que la banda aparezca en pleno en algo como 'Peor que mal' (algo obvia esta en sus estrofas pero melódicamente exquisita en los coros) y también el que la pluma de Álvaro Henríquez se muestra en buena forma en 'Cantar y amar' al referirse a su cercanía con la muerte durante estos pasados años ("Sorprendido de estar en el planeta / Esperando la cuenta y la condena / Asombrado de estar aquí de vuelta / A vivir todo lo que nos resta..."). En general el disco se muestra diverso acoplando cuecas con un meloso medio tiempo como 'Vendaval de otoño' e interesantes aceleraciones en 'Inri', sin embargo, no todo funcionará, quedándose en lo obvio en el rock simplón de 'Al menos solo por hoy', mientras que 'Empelota' emula al borde del plagio los acordes de una vieja gloria como 'Te desheredo' (1994) y 'Que vuele' intenta en el cierre generar un efecto similar al de 'La sangre en el cuerpo' (1999), aunque evidentemente no lo consigue.

Lo que nos queda entonces es otro disco correcto e inofensivo que Los tres suman a su discografía. Está claro a estas alturas que Álvaro Henríquez es incapaz de componer un mal álbum pero de ahí conseguir la magia de antaño existe un largo trecho. 

¿Canciones? 'Cantar y amar', 'Como llegaste te vas' e 'Inri'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


sábado, 2 de mayo de 2026

20 Años De... Los Tres: Hágalo Usted Mismo (2006)

 "Inofensivo pero funciona..."

A veces el paso del tiempo hace lo suyo y permite valorar ciertos discos de otra manera. Me explico, esta reseña de haber sido escrita en 2006 seguramente resultaría muy diferente a lo que hoy redactaré veinte años más tarde. ¿La razón? Simple: el contexto, ese que muchas veces pesa e influye en nuestros juicios. En este caso, cuando este disco vio la luz, álbumes como Fome (1997) y La sangre en el cuerpo (1999) no se encontraban tan lejanos, su recuerdo y sonido aún estaba fresco en nuestras cabezas por lo que ante la noticia de que Los tres habían decidido volver, esta vez convertidos en un trío, inevitablemente muchos esperábamos oír algo al menos ligeramente cerca del nivel de los mencionados. La realidad es que nos encontramos con un álbum más tranquilo que lo habitual, un trabajo de ritmo pausado donde la guitarra de Ángel Parra pocas veces marca presencia y lo que prepondera más bien es el tono acústico de Álvaro Henríquez (que en 2004 habría publicado su primer álbum solista) por lo que en ese entonces dejó un gusto amargo en muchos de nosotros, sin embargo, lo dicho, que el paso de los años ayuda muchas veces a mirar los asuntos con otra perspectiva y ahí nobleza obliga: Hágalo usted mismo está lejos de ser un mal disco, las canciones y la coherencia sonora están, la pluma afilada de Henríquez también (más directa que nunca en ciertos pasajes de este álbum), por lo que corresponde a veinte años de distancia hacer justicia con un disco que dejó algunas pequeñas joyitas para el recuerdo.

Dentro de lo notable que encontramos en Hágalo usted mismo está su partida, en la inolvidable y aguda 'No es cierto', con líneas punzantes dedicadas al dictador chileno Augusto Pinochet ("Nunca nadie entendió lo que dijiste ayer / Sonaba tan distinto a cuando eras el rey / Un hombre convertido en niño le ruega a Dios / Silencioso como una rata meando sobre algodón...") y el afán de este por liberarse de culpas frente a los crímenes cometidos durante su régimen ("Dios me perdonará si me excedí, pero no creo / Todos los problemas que causé se los dedico al cielo..."), línea política que volverá a tocarse más avanzado el disco en 'Bestia', inspirada en la imagen del militar asesino y violador de Derechos Humanos Manuel "Mamo" Contreras ("Besa otra vez las botas de tu general / El mismo que te tiene enfermo, patrón de tu soledad / Bestia por matar mil hombres no vives en paz..."), siendo estos dos los momentos más punzantes dentro de un disco por lo general se mueve entre baladas acústicas y correctas como 'Alguien como tú' o 'Cerrar y abrir', tonos folclóricos en 'Agua bendita' o 'Ruina', también oscuros en 'Viento' y cierto dinamismo pop en las ágiles 'Camino' y 'Hágalo usted mismo' (la canción), siendo el cierre a cargo del rocanrol básico de 'Bip bip' el único momento en todo el álbum realmente decepcionante y que no se encuentra a la altura. Pero es lo único, que el resto está bastante bien. 

A dos décadas de distancia Hágalo usted mismo aparece como un álbum agradable y al que hace bien volver cada cierto tiempo. Evidentemente no se encuentra a la altura de grandes glorias pasadas de Los tres, se extraña el filo de una banda que en el pasado supo componer cosas tan profundas y atmosféricas como 'Te desheredo' (de La espada y la pared) o 'Bolsa de mareo' (de Fome). En la odiosa comparación este disco evidentemente pierde, pero dejando aquello de lado el asunto funciona y en su tónica inofensiva, insisto, está más que bien. 

¿Canciones? 'No es cierto', 'Bestia' y 'Hágalo usted mismo'.

6,9 / 10
(Muy) Bueno.


Otras reseñas de Los Tres:
2015: Por Acanga
2010: Coliumo

viernes, 18 de septiembre de 2020

25 Años De... Los Tres: La Espada & La Pared (1995)

"El primer destello de una inmensa estrella fugaz..."

"La vida es eterna en cinco minutos" - escribió alguna vez Victor Jara. Y si, cuanta verdad hay en aquella linea. Particularmente la historia de la música está plagada de estrellas fugaces que tuvieron sus cinco minutos, que durante su pasada por los cielos fueron capaces de iluminar nuestra existencia. Los tres fueron una de esas estrellas. Su carrera no duró demasiado, la banda pasando su tercer disco comenzó un lento proceso interno de desintegración, sin embargo, durante ese breve período fueron capaces de trazar un camino que definitivamente hizo historia en la música chilena y latinoamericana. Historia que tomó fuerza mediante La espada y la pared, que en marzo pasado cumplió veinticinco años de existencia, que continuó un año más tarde con la aparición del bullado MTV Unplugged (1996), el álbum que definitivamente cambió todo para Los tres, y terminó definitivamente de estallar en la dupla Fome (1997) + La sangre en el cuerpo (1998). Y así fue: en cuatro años (si, en cuatro años) la historia de Los tres emergió, explotó y se desintegró. Pero lo dicho, en el proceso nos dejaron al menos cuatro trabajos sabrosos e históricos, los cuales iré revisando año a año desde aquí hasta 2023, si la vida me lo permite claro...

Comencemos provocando: La espada y la pared no es el mejor disco de Los tres. No es el más brillante (aclaro: es brillante, solo que no el más) ni compacto, pero si es el álbum que dio el salto de calidad que les permitió ser lo que fueron y algo no menor: fue el disco que más hits concentró en su carrera. El álbum contó con cinco sencillos promocionales y los cinco fueron un completo éxito, lo cual sumado a la singularidad del sonido de la banda, una mezcla electro acústica ni tan nacional ni tan gringa, permitió que ojos de afuera se fijaran en ellos y se intentase internacionalizar su carrera. Se veía el que Chile les quedaría chico y en efecto, así fue. 

Continuemos halagando: La espada y la pared impacta de inmediato debido a su producción. Recordemos que la banda venía de Los tres (1991) y Se remata el siglo (1993), dos discos irregulares que si bien daban muestra del innegable talento compositivo de la banda también sonaron desbalanceados y, digámoslo, en muchos momentos amateur. Ambos aspectos se corrigen en este tercer trabajo, el disco suena bien y el conjunto de canciones logra sostenerse por si solo, más allá de los singles (algo que no ocurría en ninguno de sus antecesores). De esta forma el álbum abre con un tridente absolutamente incontestable: 'Déjate caer' + 'Hojas de te' +  'La espada & la pared' , tres canciones que sacan partido a un sonido acústico combinado con la guitarra eléctrica del fantástico Ángel Parra (hijo del gran folclorista chileno Luis Ángel Cereceda Parra y nieto de la histórica Violeta Parra) logrando generar esa mezcla mencionada en el párrafo anterior, un sonido que contiene claras influencias del folclor nacional (por algo sonó tan natural un año más tarde en el MTV Unplugged) pero al mismo tiempo con cosillas propias del rock anglo. Sin embargo, más allá de estos hitazos, el álbum logra más adelante volar con alas propias, hay toda una pasada blusera (aunque muy chilena a la vez) bien lograda en 'Tírate' pero también se evidencia con claridad en ´Partir de cero' y 'Dos en uno', una canción que claramente hoy no sobreviviría a la generación de la cancelación pues hacer carne aquello que se insinuó años atrás en 'Amor violento' e incluso lo lleva más allá narrando la fascinación de un hombre que asesina y se come a su mujer ("Con un cuchillo y un tenedor me fue más fácil partirte en dos..."). 

Las dos mencionadas si bien deben ser lo más débil en todo el disco no alcanzan a saber mal gracias al acompañamiento de dos baladas acústicas increíbles como 'Te desheredo', con seguridad una de las más grandes canciones en la carrera de Los tres, y 'Moizefala', una canción que revela ese lado más meloso de Álvaro Henríquez que pudimos oír más desatado en su colaboración en el disco debut de Javiera y los imposibles (Corte en trámite, también de 1995). Más adelante esta veta dramática se profundizará en otra pequeña joya como 'Me rompió el corazón´, para cerrar el álbum con un sobrio instrumental titulado 'V & V' (que está bien pero no alcanza las cotas trazadas en el pasado por 'Follaje en el invernadero') y un bis de treinta segundos titulado 'La espada'

El disco como tal claramente terminaba ahí, sin embargo, en un acto de absoluta osadía la banda regala dos versiones para su definitivo cierre, donde se dan tremendos gustos. Primero al tomar un viejo clásico pop chileno como 'Tu cariño se me va' (acompañándose por supuesto por Buddy Richard) revitalizándolo por completo y luego al lanzarse a la psicodelia de 'All tomorrow's parties', una maravilla de The velvet underground & Nico incluida en su mítico álbum de 1967.

Y bueno, lo dicho. La espada y la pared, mirado a veinticinco años de distancia genera una nostalgia inmensa, tanto por la inmensa calidad de este como por el momento que vivía la música chilena en ese entonces. Fueron años realmente fantásticos, de mucha indagación y exploración, algo propio de un país que comenzaba lentamente a despertar tras casi dos décadas de dictadura militar. Haber crecido con esa música fue realmente un privilegio y ahí, Los tres brillaron con luz propia. Una conjugación de talentos que tras este 1995 aún tendría más por dar...

9 / 10
Brillante. 

domingo, 30 de julio de 2017

20 Años De... Los Tres : Fome (1997)

"Absoluta genialidad en medio de la crisis..."

Quien diría que el éxito a nivel latinoamericano de La espada y la pared en 1995, sumado a todo el suceso que significó el MTV Unplugged de 1996, tendría a Los Tres (con seguridad la banda chilena más importante de los últimos veinticinco años) sumidos en una crisis interna que se había incubado y desarrollado en muy poco tiempo. Pero así fue. El ego de Álvaro Henríquez (convertido ya en todo un personaje nacional) chocaba ya de plano con las inquietudes musicales de Ángel Parra y de Francisco "Pancho" Molina (que de hecho, tan sólo un par de años más tarde sería el primero en cerrar para siempre el capítulo de Los Tres). Por ende, en 1997 la banda no lo estaba pasando nada de bien pero, con más talento que convicción, deciden de todas maneras viajar a los Estados Unidos para encarar un nuevo álbum, quizás con la secreta esperanza de que la música lograse depurar las dificultades. En ese sentido, Fome es el Abbey Road de Los Tres, el último gran esfuerzo de una banda que (demasiado pronto) se caía a pedazos...

En efecto, la cuidada producción con que cuenta el disco encubre muy bien toda la crisis individual y colectiva que atravesaba la banda por aquel entonces, sin embargo, adentrándose tanto en el sonido como en las líricas del álbum, el contexto se vuelve evidente. En ese sentido, Fome es por sobretodo un álbum de rock duro y oscuro, ejecutado de manera brillante, con evidente influencia del sonido minimalista anglo sesentero, motor de partida para un álbum que intentaba también marcar distancia con la linea "folclórica" que había empapado a la banda en su más reciente periodo. Dicho en simple: Los Tres querían volver a ser rock, y Fome sería la respuesta a todo aquello.

El álbum abre con 'Claus', un instrumental exquisito, casi dos minutos compuestos por Roberto "Titae" Lindl marcados por batería y órgano, que darían paso al rock directo de 'Bolsa de mareo', carta de presentación tanto en lo musical y como en letras del hastío que la banda, y particularmente Alvaro Henríquez, vivía en aquellos días ("Te di, te doy todo. No vuelvas a pedir más..."). Mención aparte por cierto al pequeño tributo en batería al 'Tomorrow never knows' de The Beatles... 


De aquí en adelante el viaje se repartirá entre metáforas personales y dolorosas tales como 'Toco fondo' ("Creo en sordos, soy del sur. No veo risas me alimento de luz..."), 'De hacerse se va a hacer' o 'Antes' ("Ahora soy un lastre de profesión. Duermo en un catre sin protección..."), enmarcadas todas estas en un sonido rock potente pero limpio, alejado de la estridencia, las referencias al fin de una relación amorosa en 'Jarabe para la tos' ("En el servicio de salud me enamoré de ti, mi luz. En el servicio de salud, me condené por ti, mi cruz...") , 'Fealdad' ("Un aburrimiento mortal hacia ti me deja abierto...") o 'Libreta' ("Libreta, sin tu amor, sin razón. Se juntan nubes, hay vendaval...") y finalmente están las sabrosas historias, los crudos relatos de 'Olor a gas', 'La torre de babel' y la dramática 'Pancho'. Entre medio de toda la recta final suena la simpática 'Silencio' (¡imposible no amarla!), para cerrar el almacén con el desenfreno rock de 'Restoran' (una especie de versión actualizada del 'Somos tontos, no pesados' de sus inicios) y otro instrumental, 'Largo', compuesto también por Roberto Titae Lindl . 

Fome es un viaje intenso, una apuesta valiente y provocadora (basta ver el título para verificar las intenciones). El final se acercaba para Los Tres, y ellos lo tenían más claro que cualquiera. De ahí lo impresionante del álbum, un trabajo sobrio pero brillante en materia de arreglos, que dio muestras de una banda que vivía un momento crudo pero que de todas formas, en base a un profesionalismo a prueba de todo, fue capaz de reunirse en un estudio para lograr que la magia continuase viva. Nunca fueron más rock que en 1997, nunca volvieron a ser tan geniales como acá, y aquello lo recordamos con emoción veinte años después. Fome es el mejor disco en la carrera de Los Tres y, por cierto, uno de los cinco álbumes más brillantes en la historia de la música chilena. 

10 / 10 
Obra maestra.



Otras reseñas de Los Tres:
2015 // Por Acanga
2010 // Coliumo

jueves, 7 de agosto de 2014

Manuel García: Retrato Iluminado (2014)

Caminante no hay camino...

El chileno Manuel García sigue abriendo caminos al andar. Todo aquello que ha caracterizado su carrera, el ser un tipo creativamente inquieto, valiente y talentoso se ve expuesto en su nuevo trabajo: Retrato iluminado. Y es que el hombre podría haberse conformado tras Pánico (2005) y Tempera (2008) con el nicho de fans conseguido hasta en ese entonces y haberse dedicado a componer "Viejos comunistas" o baladitas a lo "Hablar de ti" una y otra vez, asegurando suspiros y aplausos. Sin embargo, disco a disco ha optado por escapar de la comodidad, en 2010 se acercó al formato de banda rock con S/T para posteriormente en 2011 coquetear con la electrónica y los teclados llegando a sonar casi irreconocible en Acuario, un disco que seguro a más de alguno dejó mirando el techo con cara de desconcierto. Tres años han pasado de aquello y Manuel García regresa con 19 canciones repartidas en álbum doble que vuelve a dar señales del tremendo momento que vive el artista a nivel creativo. 

Lo interesante de la propuesta de García es lo desafiante que resulta ser incluso para sus propios admiradores, y con Retrato iluminado el hombre ha vuelto a acelerar a fondo arriesgando el pellejo y el prestigio. Nos ha regalado dos discos en esta ocasión, el primero resume de buena forma su carrera al día de hoy, canciones como "La luz",  "Letras chinas" o "La flor rubí" retoman el rock exactamente donde S/T lo había dejado (recuerdan también la simpleza de su ex banda Mecánica popular), "La aguja" o "María" contienen ese grado de desnudez y sensibilidad de sus primeros dos álbumes (hermosas ambas, sobretodo la primera), hay un guiño a la oscuridad de Acuario en "Raíces" o "Tu sombra de mí" y la sorpresa llega con "Medusa", que muestra a García jugando con rancheras y saliendo bastante bien parado. Hasta acá no hay demasiado donde reparar, sin embargo, con la llegada del instrumental "El clan Parra" (instrumental que seguro sacará alguna lágrima nostálgica entre los viejos amantes de Los Tres) comienza otro álbum y de paso, verdad sea dicha, uno que otro tropiezo. 

El segundo disco de este trabajo nos muestra a un Manuel García entregado al folclor, y como este no es su terreno natural, se ha asesorado por Ángel Parra (padre) y Ángel Parra Orrego (hijo) , el primero colaborando en voces y narración de algunas canciones mientras que el segundo en la producción. En esta búsqueda el álbum pierde algo de naturalidad, continuidad e identidad. La ya mencionada "El clan Parra", por ejemplo, parece puesta a la fuerza y no se entiende que pinta dentro del trabajo, de igual forma las participación del gran Ángel Parra (padre) encuentra los momentos más altos de esta segunda parte del disco pero su aporte jamás cuaja con García, es más, llega a salvarlo en "Retrato iluminado" (la canción) y se roba el protagonismo en "Noche montuna", "El diablo" y la fantástica "El huerto de los deseos". Y es que Cuando Manuel García aborda el folclor el asunto no fluye de manera tan perfecta como si ocurre con el viejo Parra, el oficio que a uno le sobra al otro se le extraña y aquello se evidencia en la falta de chispa de canciones como "Cachimbo pues" o "Caballito de mar". De hecho, donde mejor se percibe a Manuel García es en "Carbón" o "Canción del desvelado", temas que le suenan propios y podrían haber entrado en el primer disco sin problemas. Finalmente "Pupila de águila", original de Violeta Parra, acaba como una bonita anécdota a la hora de cerrar un ambicioso pero confuso segundo disco.

No se le puede criticar la ambición a Manuel García, de hecho desde acá la celebramos. Sin embargo, las cosas como son, Retrato iluminado funciona muy bien en su primera parte, resumiendo de buena forma el cóctel de influencias que el cantautor ostenta pero tropieza en la segunda, no porque tenga malos temas sino porque pierde naturalidad y por momentos no parece un disco de Manuel García e incluso a ratos dan hasta ganas de que Angel Parra aparezca en más canciones. Con todo, estamos frente a otro gran disco de uno de los artistas chilenos más valientes de los últimos años, y no exagero.

7 / 10 
Muy bueno.


Otras reseñas de MANUEL GARCÍA:

martes, 8 de febrero de 2011

Los Tres: Coliumo (2010)

"Momentos notables y errores no forzados..."

No soy un nostálgico. No soy de esos tipos que sueñan despiertos con el pasado y viven añorando el regreso de sus bandas de infancia. No. Creo que la vida se compone de momentos y la música, como expresión del sentir humano, también. Por esta razón no celebro las reuniones de bandas porque si, prefiero sinceramente que vuelvan a tocar juntos si es que tienen algo interesante que decir, pero si es para llenarse los bolsillos en base a la nostalgia y giras de grandes éxitos... yo paso. 

Lo anterior a propósito Los tres, quienes decidieron reunirse en 2006 (con un integrante menos recordemos) de la mano de un álbum correcto como Hágalo usted mismo, cuyo nivel evidentemente estuvo (muy) lejos de las grandes glorias noventeras que la banda publicó una década atrás pero que de todas maneras supo defenderse gracias al tino melódico característico de un Álvaro Henríquez que aún en piloto automático es capaz de sostener un álbum por si solo, o al menos hasta ahora...

Cabía, sin embargo, la pregunta: ¿habría más que entregar por parte de los chilenos o habría que conformarse con lo recibido cuatro años? La respuesta ha llegado finalmente en extenso mediante este Coliumo, dieciséis canciones (desde ya anticipo: ¡demasiadas!) con las que Los tres pretenden darle continuidad a su legado sosteniendo el nivel. ¿Lo logran? Pues a ratos. Encontramos acá efectivamente pasajes notables e inspirados, incluso por sobre lo logrado en Hágalo usted mismo, aunque lamentablemente estos conviven con una serie de canciones reiterativas y que no hacen más que rellenar una lista que se extiende claramente muy por sobre no necesario. Dicho en simple: con cuatro o cinco canciones menos Coliumo sería mejor valorado. 

Dejando en claro desde un comienzo que todo lo que suena en el disco lo hemos oído antes interpretado por ellos mismos de mejor manera y con más estilo, de todas formas estamos ante un álbum que en general funciona, que hasta al menos su mitad muestra un hilo coherente encontrando incluso un par de canciones de aquellas inolvidables y dan muestra de la pluma siempre atinada de Álvaro Henríquez. El problema viene el la segunda parte...

Yendo a las canciones y dentro de lo positivo, habría que mencionar la buena partida a cargo de 'El hocicón', un medio tiempo ameno pero contundente que se complementa perfecto con la dinámica golpeada y acelerada de 'Rosas al altar', armando entre las dos un comienzo de álbum que ilusiona. Lo interesante además es que Coliumo muestra diversidad, aportando una balada desnuda en 'Odio amarte así' o encontrando un momentazo melódico en la oscura y reflexiva 'Hoy me hice la mañana' (el mejor tema del disco por paliza), mientras que los aires acústicos/folclóricos destacarán en otra balada como 'Diabla' o en la notable 'Carcel, hospital & cementerio'

Todo lo anterior si se hubiese fusionado con los instrumentales 'Coliumo', otro medio tiempo como 'Cielo oscuro', la blusera 'Terrible' (que cuenta con evidentes aires al 'Cold turkey' de John Lennon) y la dinámica 'Desperté & soñé', que decir, estaríamos hablando de un gran regreso por parte de Los tres e incluso un mejor disco que Hágalo usted mismo. Lamentablemente no ha sido así y la banda incomprensiblemente ha decidido meter una serie de errores no forzados que entorpecen por completo el trámite del disco. Y es que... ¿qué pintan acá todas esas cuecas de Roberto Parra que aparecen en la Cara B del disco? Más allá de la curiosidad de darle espacio a otras obras del cantautor chileno (que en realidad son 'La vida que yo he pasado' y 'Estoy que me muero' con otras letras) son canciones que no juntan ni pegan con lo que venía sonando. De igual forma el pop simplón de 'Shusha' o el cierre a cargo de 'Y para qué' tampoco logran estar a la altura del resto, dejándonos un disco que claramente va de más a menos, que en su primera mitas encuentra pasajes inspirados pero en la segunda mete una serie de canciones que no se entiende que pintaban acá...

¿Canciones? 'El hocicón', 'Hoy me hice la mañana' y 'Carcel, hospital & cementerio'.

6/ 10
Bueno, cumple...