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martes, 19 de agosto de 2025

Messa: The Spin (2025)

 "Acercan el sonido sin sacrificar identidad..."

Una de las buenas sorpresas del año ha sido este, el cuarto álbum de Messa. Los italianos llevan ya una década rodando, sin embargo, para esta ocasión han decidido dar un giro y acercar en cierto modo su sonido al auditor. A diferencia por tanto de sus primeros tres discos (que eran muros infranqueables), en este The spin la banda ha soltado un tanto el espeso doom y esas atmósferas tétricas e inmersivas para abrazar canciones (bastante) más directas, dinámicas y con énfasis melódicos, sin que esto implique una pérdida de identidad, lo cual es meritorio. Siguen combinando por tanto la emocionalidad con el peso (de la mano de una producción sucia y cruda), solo que esta vez han buscado construir canciones un tanto más amigables. 

La misma duración declara intensiones: siete canciones y cuarenta minutos, es decir, esta vez el asunto va bastante más al grano. Sin ir muy lejos, el tridente que abre habla de aquello. 'Void meridian' es uno de esos temas que va ganando fuerza y emoción mientras avanza, en un inicio con la característica voz de Sara Bianchin al desnudo para a los dos minutos meter a la banda en pleno y acabar generando explosiones (solo de guitarra incluido) treinta segundos después. En otra arista del sonido, 'At races' abrirá en velocidad para trabajar una estructura aparentemente simple pero que en su nudo sabrán de gran forma llevar hacia otro lado mientras que 'Fire on the roof' es el single claro del álbum, la más adictiva de todas gracias al genial juego que realizan con el sube/baja de intensidad. 

La ruta es por tanto más expedita esta vez, las canciones no se alargan por minutos y minutos desarrollando una atmósfera si no más bien apuntan a un alcance más breve. No sacrificarán eso si su contundencia y ahí es donde radica el principal mérito del disco. En esa línea 'Inmolation' + 'The dress' armarán otra pasada que funciona en esa lógica inmersiva ascendente, yendo de menos a más, la primera eso si en un tono derechamente de balada mientras que la segunda apuesta a ser el gran tema del disco, paseándose por distintos estilos siendo el primer tema que se extiende por sobre los ocho minutos de duración (lo que hacen en el nudo, metiendo ese saxofón y arreglos bluseros por parte del siempre notable Alberto Piccolo, que decir, una maravilla). Finalmente 'Reveal' retomará la velocidad con una estructura marcada por su sonido duro y golpeado, siendo el tema más "metal" en todo el disco, mientras que en 'Thicker blood' se darán el gusto de cerrar en extenso mostrando todo lo que son (incluso metiendo unos desaforados guturales en los segundos finales), siendo el único tema además que conecta con claridad con los inicios doom de la banda. 

Haciendo honor a su título, The spin efectivamente es un disco que se percibe en forma circular. El álbum es regular, no tiene canción que baje de la excelencia, todas funcionan y transmiten a la perfección hacia donde ha querido ir la banda. En apariencia el trabajo podría entenderse como una simplificación de las fórmulas para Messa, sin embargo, no es así pues la complejidad, el peso y la oscuridad siguen ahí, esta vez entregando énfasis a ciertos aspectos melódicos pero no por esto carentes de identidad. Es otro de los grandes discos que habremos oído este 2025 y una propuesta que definitivamente merece mayor atención. 

¿Canciones? 'Void meridian', 'Fire on the roof' y 'The dress'.

8,5 / 10
¡Excelente!

martes, 3 de junio de 2025

Sadist: Something To Pierce (2025)

 "Diversidad que escapa de lo obvio..."

Para quien no lo sepa, la carrera de Sadist data desde hace treinta años atrás. Los italianos comenzaron a inicio de los noventa a desarrollar un death metal bastante rústico, amateur incluso, con pequeños toques sinfónicos/dramáticos/terroríficos (aportados por el uso de teclados), sonido que fue lentamente encaminándose tras su regreso en 2007 hacia el death progresivo. En ese camino Hyaena (2015) es el disco clave, aquel con el que la banda pareció encontrar un renacer que fue confirmado por los sólidos Spellbound (2018) + Firescorched (2022), llegando así a este Something to pierce , el cual vuelve a dar muestras de una banda asentada en lo suyo pero siempre ansiosa por escapar a lo obvio y sorprendernos en la amplitud de su propuesta. En este, su décimo álbum, han sido capaces de complementar el peso y la técnica de su sonido con una serie de estructuras dinámicas, un trabajo de percusiones tremendamente diverso, además de atmósferas tétricas propias de su identidad. El resultado se percibe tan experimental como notable, y no puede si no aplaudirse por la valentía (y talento) que derrocha.

En dicho sentido, lo más tradicional que oiremos en todo el disco será la partida a cargo de 'Something to pierce', la cual da muestras de la arista más veloz, directa y agresiva de Sadist. Esto pues rápidamente la banda se lanza hacia sonidos muchísimo más sabrosos, como ocurre en 'Deprived' con ese ya mencionado interesante trabajo de percusiones (donde pareciera suenan unos bongós, algo que más adelante volveremos a oír tanto en 'The best part is the brain' casi cerrando el álbum). En adelante continuarán matizando el metal más duro realizando pausas acústicas en 'No feast for flies' o derechamente jugando a placer con las estructuras en 'Kill devour dissect' (donde se acercan a esas cositas que realizan unos Cradle of filth, por ejemplo) o la excelente 'The sun god'. De igual forma en 'Nove strade' se pasan al sonido tribal mientras que cierran el disco de manera elegante con el instrumental 'Respirium', recurriendo en esta a esas atmósferas de suspenso tan clásicas del sonido de la banda.

En medida que el disco avance identificaremos como el proyecto del genial Tommy Talamanca se esfuerza por equilibrar el peso del sonido (acá hay death metal por montón, de eso que no quede duda) con pausas o giros que incorporan una serie de momentos instrumentalmente ricos, lo cual acaba por distinguirle respecto a otras bandas de death progresivo. Something to pierce se enmarca por tanto como una muestra del presente de una banda que se niega a bajar el nivel y sigue mostrándose en plena forma. Aunque el mundo no se entere...

¿Canciones? 'Deprived', 'The sun god' y 'The best part is the brain' .

8,2 / 10
¡Excelente!

domingo, 9 de marzo de 2025

Lacuna Coil: Sleepless Empire (2025)

 "Sensaciones encontradas..."

Tras varias idas y vueltas tal parece que la propuesta de Lacuna coil ha logrado asentarse y sostener cierta regularidad. En dicho sentido, tanto Delirium (2016) como Black anima (2019) fueron álbumes correctos capaces de sostener una fórmula que a estas alturas se ejecuta en total comodidad, por lo mismo la llegada de este Slepless empire tras seis años de silencio (si es que no consideramos la regrabación post pandemia de Comalies) produce sensaciones encontradas, y es que si bien el disco funciona no escapa a los lugares comunes de la banda, es decir, ese tándem que oscila todo el tiempo entre momentos agresivos y melódicos, marcados estos por los guturales de Andrea Ferro y la dulzura de Cristina Scabbia, esto en medio de una producción impecable que ha sabido sacar partido a cada instrumento pero donde el factor sorpresa es absolutamente inexistente. 

Yendo a las canciones, como es de esperar en este tipo de álbumes, el tridente inicial marca el camino. 'The siege' es una canción de mucha fuerza pero donde el énfasis está puesto en lo melódico con Cristina luciéndose, sobre todo en ese puente impecable que antecede al coro, esto a diferencia de 'Oxygen' + 'Scarecrow' que serán dos donde el peso se come todo (¡cómo suena el bajo en ambas! Un manjar) y por ende la interpretación de Andrea adoptará mayor protagonismo. Desde entonces el disco desenfundará medios tiempos que se construyen sobre teclados, como es el caso de la sólida 'Gravity' (que me ha recordado a ese Rammstein más atmosférico tipo 'Reise, reise') o 'I wish you were dead', y otros temas en donde decididamente acelerarán como en 'Hosting the shadow' (con Randy Blythe en voces). Ahora, verdad sea dicha, pasando el quinto o sexto tema el disco se queda con poco y nada que decir, al punto de que toda la recta final es mera redundancia e incluso once canciones se hacen demasiado. 

Nada nuevo bajo el sol por tanto en este Sleepless empire. Acá hay buenas canciones, claro que si, las cuales desde el aspecto melódico funcionan pero también es cierto que el continuo pasando el nudo se vuelve espeso y monótono. La banda insiste en la fórmula que manejan y tal parece de acá nadie los sacará. Dicho en simple: otro disco correcto de Lacuna coil que te gustará si eres seguidor de la banda, sin más. 

¿Canciones? 'The siege', 'Oxygen' y 'Gravity'.

6,5 /10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Lacuna Coil: 

sábado, 14 de diciembre de 2024

Fleshgod Apocalypse: Opera (2024)

"Luces y sombras que mejoran la experiencia..."

¿Puede volverse un problema para una banda el tocar techo demasiado pronto? Parece ser lo que le acabó ocurriendo a Fleshgod apocalypse, quienes ya en su segundo álbum (Agony, 2011) dieron muestras de un death brutalísimo y técnico, al que realmente es poco lo que se le podía criticar. ¿Y cómo mejorar desde ahí? Pues tal parece que la única salida que los italianos vieron al "problema" fue caer en el sobrecargo. Agregar más y más elementos a su sonido, mantener la velocidad endemoniada en Labyrinth (2013) pero intensificando los elementos sinfónicos, algo que exacerbaron aún más en King (2016) aunque esa vez desacelerando para privilegiar estructuras que les acercasen al metal progresivo. El riesgo de transformarse eso si en una versión pobre de los griegos Septicflesh estaba ahí latente por lo que la banda de cierta forma reculó mediante un álbum más directo como Veleno (2019), llegando así a este sexto álbum, eso si, bajo un contexto no menor a mencionar: el accidente de Francesco Paoli que estuvo a punto de terminar con la carrera de la banda.

En dicho sentido, si bien cinco años parecen ser bastante tiempo como para pensar un nuevo álbum, el accidente del vocalista obviamente acortó los plazos por lo que este Opera lejos de representar algún tipo de reinvención suena más bien a una continuación de Veleno con la salvedad (no menor, digámoslo) del tono operístico con que este cuenta, marcado por los duetos vocales entre Francesco y Veronica Bordacchini además de temáticas en torno a la muerte. Lo dicho se aprecia de inmediato cuando abre 'Ode to art - De' sepolcri' seguida del metal acelerado de 'I can never die', con un tono de epitafio bastante claro ("Cuando llegue mi momento no quiero lamentos / Levanten sus copas y en mi honor escuchen fuerte esta música..."), y la terrorífica 'Pendulum', donde Paoli relata el terror de su caída desde las alturas ("El amor por lo desconocido me trajo acá / Donde el aire es tan delgado que apenas se puede respirar y es mejor no mirar hacia abajo..."). En adelante el disco sostendrá este tono, oscilando entre momentos aceleradísimos en donde Veronica realizará su aporte, ya sea intercalando su voz entre solos de guitarra en 'Bloodstock' o apelando a la épica en 'At war with my soul', monstruosidad de canción esta y una donde parecen dar con la tecla precisa en términos de estilo.

Entrando a la recta final la banda intenta matizar. Contrastan la velocidad impuesta en 'Morphine waltz' o 'Per aspera ad astra' (quizás una de estas dos debieron dejar, no ambas) bajando mediante 'Matricide 8.21' o la balada 'Till death do us part' (otra que me sobra), armando una recta final que pese al intento de todas formas se hace pesada, o más bien redundante, lo cual no habla bien de un disco que apenas dura cuarenta minutos entre canciones todas que rondan los cuatro.

Hay luces y sombras por tanto en este Opera, aunque el saldo es positivo. Un trabajo que muestra avances y ciertamente mejora la experiencia respecto a su antecesor, también suena sincero y entregado a un camino que apuesta por sonidos que colocan el énfasis en los arreglos tanto vocales como instrumentales, sin complicarse demasiado con las estructuras. Con todo, sin embargo, la sensación de que la banda no logra acercarse al nivel de contundencia de sus inicios es inevitable. 

¿Canciones? 'At war with my soul' y 'Bloodclock'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Fleshgod Apocalypse:

miércoles, 19 de junio de 2019

Fleshgod Apocalypse : Veleno (2019)

“Avanzan sin convencer del todo...”

En 2016 los italianos de Fleshgod apocalypse marcaron un importante paso en su carrera con la edición de King, un álbum tremendamente ambicioso que introdujo elementos sinfónicos en su tradicional y potente death. El resultado, sin embargo, lejos de generar consenso dividió aguas entre quienes sintieron que el saco les quedó gigante y aquellos que valoraron el atrevimiento, al punto de incluso tres años más tarde y frente a la edición de Veleno continuar encontrándonos con reseñas en internet tremendamente disímiles en donde ciertos sitios deciden glorificarlos mientras que otros desprecian los artificios que aparecen en este nuevo camino escogido. 

En lo personal King me sigue pareciendo un disco sobrecargado. Un álbum que incluso en su versión exclusivamente sinfónica resulta realmente disfrutable (invito a los lectores a que se lancen sobre esa experiencia, que vale totalmente la pena) pero a la hora de darle play en su versión estándar el asunto se vuelve prácticamente inaudible, un tarro al que no se le puede elevar el volumen dada la saturación de arreglos que entrega. Que no, que no cualquiera posee el tino y talento de unos Septicflesh a la hora de combinar sonidos sinfónicos con la música extrema. El caso es que tras el paso dado, Fleshgod apocalypse acabó perdiendo a dos de sus guitarristas, conformándose hoy como un trío, y regresando en este 2019 con Veleno, disco que claramente recula respecto a su antecesor intentando evidentemente eliminar los excesos mencionados (¡este disco si se puede oír!) pese a conservar el trabajo orquestal durante gran parte de su trámite. En ese sentido, y como le gusta escribir a los catedráticos de las reseñas, Veleno se percibe como un álbum más “orgánico” que King.

Y es que claro, no es fácil la jugada, esto de introducir sinfónicas en el metal juega en el límite de la (innecesaria) pomposidad y cierto afán por entregarle profundidad a un sonido que en la realidad es mucho más simple de lo que evidencia. Algo así es lo que ocurre con ciertos momentos de Veleno, disco que se encumbra muy arriba cuando se lanza de lleno al metal duro, como en la partida a cargo de ‘Fury’ + ‘Carnivorous lamb’, dos que en realidad parecen una dada la fluidez con se desenvuelven, la cual se conecta sin problema alguno con ‘Sugar’, otra que no regala segundo de tregua entre un constante doble pedal y afiladas guitarras. Sin embargo, será con el minuto orquestal de ‘The praying mantis strategy’ cuando el álbum comenzará a dar un giro hacia lo que fue el sonido de King, marcando aquí un brusco antes/después en Veleno. Disminuyen así los tiempos en ‘Monnalisa’, introduciendo coros femeninos en el background mientras que ‘Worship and forget’ + ‘Absinthe’ serán dos que retomarán la velocidad pero también incorporando vocales que acompañan los coros y elementos sinfónicos en su pasar. El trabajo suena contundente, las ejecuciones son impecables y los arreglos en general están equilibrados pero algo falta, asunto que se evidencia nuevamente tras la pasada por ‘Pissing on the score’ , otro tema que está tremendo pero que muestra que cuando la banda se lanza sobre la brutalidad encuentra sus mejores momentos y no cuando desea azucarar el producto...

Sin ir más lejos, la recta final abre con una especie de dueto en plan ópera titulado ‘The day we’ll be gone’ que hace dialogar a una soprano con los guturales de Francesco Paoli pero que está muy lejos de emocionar o conmover a quien escucha, para finalizar nuevamente en la desconexión absoluta entre el metal de ‘Embrace de oblivion’ y una pieza de piano de dos minutos que francamente no se entiende que pinta acá.  

Tal parece que Fleshgod apocalypse ha decidido instalarse dentro del metal sinfónico, ahí Veleno muestra avances respecto al inaudible King pero aun se encuentra lejos de convencer dentro de un estilo donde otros han realizado esto mismo de manera mucho más fluida.

¿Canciones? ‘Carnivorous lamb’ y 'Sugar'.


6,5 / 10
Cumple y un poco más...

viernes, 7 de octubre de 2016

Lacuna Coil: Delirium (2016)

Mejoran dentro de la poca novedad.

Tras su participación en el Ozzfest de 2005, a los italianos de Lacuna coil alguien los convenció de que, para alcanzar la fama y el éxito, debían abrazar la "modernidad" y transformarse en una banda más de nu metal. Muy obedientes ellos, sacrificaron identidad por moda editando así una seguidilla de álbumes carentes de toda originalidad pero que en lo económico buenos dividendos dejaron. 

A una década del giro musical mencionado, y a tan solo dos años de su anterior trabajo, la banda insiste en la radio fórmula que viene caracterizándolos (de vuelta a los inicios no hablemos por favor) pero esta vez intentan añadir algunos elementos interesantes a su sonido, básicamente volviéndolo más pesado que lo habitual, con un Andrea Ferro que incluso incorpora guturales en las voces (acompañado como siempre de gran forma en los coros por la siempre notable Cristina Scabbia) sumado a algunas estructuras que esta vez no suenan tan descaradamente comerciales. El resultado es un álbum que se puede escuchar de corrido sin demasiados problemas encontrando uno que otro momento particularmente atractivo.

En el comienzo del disco se concentrarán, como era de esperar, los temas que pretenden enganchar al auditor, esos que emulan (una vez más) a Korn + varios. De esta forma tanto en 'The house of shame', 'Broken things' o 'Blood, tears, dust' encontraremos a un Ferro que sigue haciendo de Jonathan Davis en las secciones "agresivas" y a una Scabbia que aparece siempre para calmar las aguas, ahora, acompañados por una banda que cumple entregando secciones de peso y bueno, logrando el efecto de invitarte a seguir por más. Mucho más interesantes que las mencionadas me han parecido cosas como 'Delirium', que destaca por su fuerza vocal, 'Downfall', la primera del álbum que va un tanto más allá de la fórmula fácil y hasta un buen solo de guitarra incorpora. Algo parecido ocurrirá llegando al cierre con 'Claustrophobia', otra grata sorpresa en lo musical o la versión que han hecho de 'Live to tell' (que viene como extra en el disco eso si), la cual destaca por los notables arreglos que aportan en relación a la original de Madonna (insuperable por supuesto, pero esta versión tiene lo suyo).  

Durante la segunda mitad del álbum no se insiste demasiado en la fórmula nu metal aunque claro, tampoco es que canciones como 'Take me home' o 'You love 'cause I hate you' digan demasiado, de hecho gran parte de los temas que acá suenan no son más que un contagioso coro acompañado por relleno.

Si alguien aún sigue soñando con el regreso de Lacuna coil a los ambientes góticos claramente deberá seguir esperando (si es que no definitivamente resignarse a dar por muerta aquella etapa inicial de la banda) ya que Delirium, sin ser un mal disco, insiste sobre la linea que los italianos vienen marcando desde hace ya una década: un metal efectivo y directo, que entrelaza vocales agresivas con coros melódicos. En aquella linea la banda al menos mejora lo entregado en 2014 regalándonos tres o cuatro canciones frescas y un disco que se deja escuchar.

6/10
Bueno, cumple...