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lunes, 6 de abril de 2026

Ellende: Zerfall (2026)

 "Emocionalidad a tope..."

De regreso otro de esos proyectos a los que siempre hay que mantenerse atento. Liderado por el multi instrumentista Lukas Gosch, por más de una década Ellende viene desarrollando un black atmosférico de alto nivel, y este reciente Zerfall no llega para ser excepción. Acá durante cincuenta minutos oímos como el talentoso compositor realiza su tradicional ir y venir, una contraposición constante de momentos calmos y tranquilos, incluso depresivos, con otros oscuros y violentos. En ese ir y venir, sin embargo, habría que decir que es la emocionalidad la que triunfa, pues ante todo Zerfall es (otro) disco en donde el metal viene a ser un complemento para las sinuosas melodías que L.G desea desarrollar. 

El trabajo entrega por tanto una serie de momentos realmente hermosos, y para verificar simplemente basta con darle play al álbum para verificar. 'Nur' + 'Wahrheit teil I' + 'Warhrheit II' funcionan más bien como una sola pieza de quince minutos en donde Ellende se pasea a placer por todo lo que el proyecto es, dígase, pasajes suaves y delicados con arreglos notables (hasta un acordeón aparece por ahí), espacio para cuerdas limpias, solos eléctricos melódicos, y bueno, evidentemente una serie de estallidos cargados al black metal. Todo un cóctel puesto a disposición del auditor en un continuo que no tiene segundo de desperdicio y una maravilla de inicio que solo puede anticipar un álbum en donde el talento desborda. De hecho, en adelante este sostendrá la tendencia, la de canciones que abren en la absoluta calma, como 'Zerfall' o 'Übertritt', para lentamente ir desatando las guitarras e instrumentación, encontrando en la delicadeza y emocionalidad a tope de 'Ode ans licht' + 'Zeitwende teil I', dos momentos de altísimo vuelo.

Zerfall no llega a las cotas de belleza que alcanzó el tremendo Todbringerin (2024), un álbum absolutamente recomendado desde acá, y puede que en algunos momentos la propuesta suene algo redundante, sin embargo, esto no le resta demasiado a un trabajo que sigue mostrando a Lukas Gosch en pleno estado de gracia. 

¿Canciones? 'Nur' + 'Wahrheit teil I' y 'Ode ans licht' + 'Zeitwende teil I'.

8/10
Excelente.

lunes, 10 de febrero de 2025

Harakiri For The Sky: Scorched Earth (2025)

 "Innecesaria redundancia..."

La carrera de estos austriacos ha estado marcada por un sonido característico en donde la angustia y desesperación se han plasmado siempre de manera intensa, aunque al mismo tiempo con el "pero" de la constante repetición de esquemas, es decir, álbumes que te enganchan de entrada pero inevitablemente te terminan sacando en medida que avanzan debido a que el dúo pareciese insistir en la misma tecla una y otra vez. Desde ahí, la banda es un "lo tomas o lo dejas". La voz de Michael V. Mahntraum (JJ) no posee demasiados matices y se enfoca más bien en expresar un continuo de alaridos + lamentos, lo cual funciona para bien y para mal en el proyecto, para bien porque transmite a la perfección una sensación de constante sufrimiento (lo cual conecta perfecto con las ideas que Harakiri for the sky intentan transmitir, las cuales suelen estar relacionadas con ambientes opresivos causados por la depresión) pero también para mal porque esta falta de matices limita los registros, provocando el que la música tienda a la monotonía. Aunque tampoco seamos crueles con JJ, que las vocales no son el principal problema acá...

El caso es que este Scorched earth no escapa a la lógica mencionada entre canciones que (una vez más) dan muestras de un Matthias Sollak (MS) sólido e inquieto en materia instrumental pero también redundante hasta el hartazgo en cuanto a estructuras.  Y si bien el álbum abre de buena forma mediante 'Heal me' (la más "breve" en todo el disco con sus siete minutos), declarando drama desde sus primeras líneas ("Querida desolación : no fui yo mismo por meses y nadie lo notó / No fui yo mismo por años y a nadie le importó...") y más adelante expulsando miserias con cierto sentido del humor ("Si tuviese que resumir mi vida en ocho palabras sería: todo lo que temía que ocurriese, pues ocurrió..."), rápidamente este abraza esas canciones forzadamente grandilocuentes. Ocurre tanto en 'Keep me longing' como en 'Without you I'm just a sad song' (con los títulos dramáticos si que no fallan eh?), dos piezas que están muy bien en su trayecto pero llegan cada una a diez innecesarios minutos dando vueltas en círculos sin necesidad, casi como si el dúo quisiese aparentar una complejidad que no es real. 

Esta misma sensación se transmite con cada tema que suena, en 'With autumn I'll surrender', por ejemplo, son capaces de construir una delicada atmósfera cada vez que la distorsión desaparece y a los cuatro minutos la canción YA ESTÁ, sin embargo la banda decide meter otros cuatro minutos generando una sensación de redundancia inevitable. Y así. Dicho el simple: a prácticamente todas las canciones del disco le sobran por lo menos dos a tres minutos, lo cual no es poco.

En este sentido, lo realmente curioso es que teniendo la banda la respuesta frente a sus ojos no sean capaces de verla. Me explico: cierran el disco con una versión correcta de 'Street spirit (fade out)' de Radiohead. ¿Se imaginan esta hubiese durado nueve o diez minutos en lugar de sus cinco originales? ¿Habría conseguido el mismo efecto Radiohead si se hubiese dedicado durante su carrera a repetir estrofas + coros una y otra vez? Por supuesto que no. A veces menos es más. De igual forma, ¿Cuáles son los álbumes mejor logrados de Harakiri for the sky? El primero y el segundo. ¿Qué características tuvieron? El debut duró treinta y siete minutos mientras que en el segundo las canciones no iban más allá de los seis o siete minutos. 

No más preguntas su señoría. 

¿Canciones? 'Heal me' y 'With autumn I'll surrender'.

6/10
Bueno, cumple.


Otras reseñas de Harakiri for the sky:

martes, 6 de septiembre de 2022

Belphegor: The Devils (2022)

 "Blasfemia pura y dura..."

A estas alturas del partido, la solvencia de una banda como Belphegor no entrega lugar a dudas. Para los austriacos pareciese no pasar el tiempo y pese al correr de los años, la dupla Helmuth - Serpenth continúa jugando en liga propia dando muestras de una tremenda contundencia en su sonido, porque donde otros fracasan, estos continúan encontrando inspiración suficiente como para impactarnos, fuera de una técnica también de alto nivel. La clave está en la diversidad, porque lejos de intentar componer otro Lucifer incestus (2003), que sería lo más fácil quizás,  The devils se sitúa como otro gran álbum de Belphegor, lleno de peso y mal rollo pero que no pretende emular viejas glorias sino más bien volar con alas propias, sonar a una versión actual de la banda, y eso tiene mérito. Claro que si.

Basta darle play al álbum para captar que nuevamente por donde viene el nivel, 'The devils' (la canción) es animal en lo suyo, con una estructura que es machacada constantemente por la batería y una exquisita interpretación a dos voces. El disco desde acá, sin embargo, oscilará por distintos sonidos, tendremos cosas aceleradas como 'Totentanz - Dance macabre', que es pura bestialidad black por parte de la banda, 'Kingdom of cold flesh', que está más cargada al death técnico (inevitablemente recuerda un poco a Nile, incluso) o 'Ritus incendium diabolus'. Mientras que en una arista mucho más densa y que bajará un tanto las revoluciones sonarán cosas como 'Glorifizierung des teufels', una especie de balada con momentos desnudos y otros llenos de oscuridad o 'Virtus asinaria - prayer', donde los murallones de sonido harán lo suyo. Finalmente, el álbum cerrará con una curiosa pieza de dos minutos que incluso incluye voces femeninas, la cual por si sola no se entiende demasiado y parece un cierre más bien débil, pero como previa a los ambiciosos seis minutos de 'Blackest sabbath 1997' (que viene como bonus en ciertas versiones) si funciona mejor. 

De todas formas, The devils es un placer de disco, blasfemia pura que continúa mostrando a la banda en estado de gracia pese al paso de los años, la banda se mueve a placer por el black y el death sin dar señal alguna de agotamiento. También es un disco que segura e injustamente volverá a pasar desapercibido ante otros lanzamientos pero que cuenta con méritos suficientes para ganarse un espacio en nuestros podridos corazones. 

¿Canciones? 'The devils', 'Kingdom of cold flesh' y 'Glorifizierung des teufels'

8/10
Excelente.

sábado, 20 de marzo de 2021

Harakiri For The Sky: Maere (2021)

"Repetitivo e irregular..."

Casi diez años atrás debutaba este dúo austriaco mediante su álbum homónimo (2012), en ese entonces dieron que hablar en base a un sonido que encontraba raíces claramente en el black metal pero que lejos de repetir las fórmulas nórdicas se caracterizaba por desarrollar piezas extensas con evidentes tintes emocionales/depresivos. Al debut le siguieron dos álbumes como Aokigahara (2014) y III:Trauma (2016) que si bien consolidaron la fórmula también la estiraron bastante, asunto que se percibió con aún más claridad en un disco como Arson (2018), que no fueron sino setenta minutos de "más de lo mismo". Este quinto álbum se enfrentaba por tanto al desafío de recuperar interés en el auditor, de mostrar algo más, o definitivamente acabar por agotar los recursos. ¿Y cómo les ha ido en la tarea? Pues analicemos...

En una primera instancia uno pensaría que la dupla también ha entendido el desafío pues en esta ocasión se tomaron un año más que lo habitual para realizar el lanzamiento, sin embargo, oyendo Maere no queda sino confirmar que más allá de las intenciones (si es que estuvieron) no han podido llegar. Dicho en simple: el quinto álbum de Harakiri for the sky repite los mismos errores que sus antecesores y continúa dejando la sensación de que para oír un gran álbum de la banda hay que simplemente volver al debut, que ahí esta todo y el resto no ha sido sino una insistencia sobre los mismos conceptos una y otra vez, y cada vez con menos creatividad. 

Nuevamente nos encontramos frente a un álbum innecesariamente largo (85 minutos son esta vez, incluso diez más que en Arson) que apunta al contraste entre la agresividad del sonido y elementos dramáticos. Ahí, las interpretaciones de Michael V. Wahntraum (JJ) continúan siendo un factor enorme pues el tipo realmente se deja la vida y garganta en cada canción, incluso llevando por momentos al límite sus actuales capacidades, mientras que en lo musical es Matthias Sollak (MS) quien continúa dando muestras de su enorme talento tras los múltiples instrumentos. ¿Y el problema entonces? La repetición y la irregularidad, la fórmula de estrofas agresivas que se suceden la encontramos en cualquier otro álbum de la banda y hay canciones que definitivamente no están a la altura.

El disco abre con mucha fuerza en 'I, pallbearer', donde JJ reflexiona sobre una buena dinámica respecto a la bipolaridad ("Así que soy ambos, llorando y riendo a la vez / Y aún intento descubrir como eso puede ser...") aunque no sin dejar de tomarse con humor el asunto ("Odio ser bipolar, es jodidamente increíble") pero rápidamente arquearemos la ceja en 'Sing for the damage we're done', con unas letras que no podrían ser más básicas (hay estrofas que llevan al ridículo la repetición de ideas), vocales que por momentos son gritos sin técnica alguna (lo del 6:35 llega a doler) y una estructura monótona donde únicamente la intervención de Neige (el hombre tras Alcest) a los cinco minutos de canción logra rescatarnos de lo predecible. No es una mala canción pero lo dicho, nada que no les encontremos en otro disco. 

Otra que ejemplifica lo que menciono es 'Us against december skies', que abre entre exquisitos murallones de guitarras puestos en servicio de la atmósfera pero llega a los seis minutos repitiendo y repitiendo estrofas, hace una pausa para lanzar otra más hasta llegar al punto en que nos preguntamos cuál es el punto (si es que hay alguno). Y así, se suceden canciones eternas ('I'm all about the dusk', diez minutos de total redundancia) que no muestran absolutamente nada que te invite a seguir y más bien parecen en su extensión pretender disimular la falta de ideas. Por que ojo, que las ejecuciones son impecables, pero el problema es de ideas. ¿A destacar alguna? Si, claro, que 'And oceans between us' con todos sus cambios es por paliza de lo más destacable del álbum.

Si te vas a spotify notarás que la canción más oída de la banda en dicha aplicación es 'Fire, walk with me', la apertura de Arson (2018), y le siguen las tres primeras de este álbum, es decir, interés por ellos hay, la gente ha ido a oír el disco ... pero lo dejan al tercer tema. Es que cansa. Por cierto, la otra que ha generado interés es 'Song to say goodbye', el cierre del disco y que corresponde a un tema original de Placebo (que por cierto, no se entiende que pinta acá ya que no responde en nada a lo que antes venía sonando), es decir, también muchos se han acercado al álbum en busca del frikerío de oír a los de Brian Molko en versión metal. Aquel fenómeno ya dice bastante del presente de Harakiri for the sky.

¿Canciones? 'I,pallbearer', y 'And oceans between us'.

5/10
Nada muy especial.