CREO QUE LA VIDA NO ES MÁS QUE UN CRUCE DE MÚLTIPLES VARIABLES. SIN EMBARGO, FRENTE A DICHA ALEATORIEDAD, LOS SERES HUMANOS TENEMOS EL PODER CADA DÍA DE CREAR O DESTRUIR. DE ENTREGAR O RETENER.Y ESTE SITIO ESTÁ DEDICADO A TODOS QUIENES HAN OPTADO POR CREAR, SEA DONDE SEA...
Acompañé a mi hija a ver a BTS. Sinceramente no sabía demasiado de la banda, ni de dinámicas de fans o siquiera como sería el show. Estaba enterado de que este año se habían publicado algunos de sus conciertos de manera oficial pero ninguno lo vi, a lo más había hecho las tareas escuchando el reciente Arirang (del que escribí acá en el blog) por lo que iba a este concierto realmente abierto a la sorpresa. ¿Y con qué me encontré? Pues con un espectáculo en 360 grados, un escenario inmenso pensado para que absolutamente todo el público, donde sea que estuviese ubicado pudiese disfrutarlo a tope (primer punto positivo a destacar), y a unos BTS que pese a lo plástico del show se vieron bastante entregados a la causa, con momentos de sincera conexión con el público (segundo check). Desde lo musical el asunto si deja un tanto que desear para uno que viene del mundo análogo, pues dicho en simple: esto es (prácticamente) todo playback, y digámoslo, tampoco es que coreográficamente el asunto fuese demasiado impactante. Si, que los chicos bailan, pero esto no es Michael Jackson ni nada parecido, ni siquiera Lady Gaga o Britney, por lo que la excusa del doblaje debido al esfuerzo físico no cuela demasiado. Ahora, dicho lo anterior, realmente a muy pocas fanáticas les debe haber interesado el que BTS no canten (si, que hubo momentos en que cantaron, lo sé, pero fueron los menos) y más bien le den play a sus canciones desde el computador en la mesa de sonido, o que sobre el escenario no hubiese un solo músico siquiera; pues los chicos son un fenómeno en sí mismos y ellas asisten a rendirles culto. Y no hay más.
El escenario de la gira es bastante inmenso, con cuatro brazos que a momentos son ocupados por los siete integrantes (sumado a un grupo numeroso de bailarines que les acompañan) y que cuentan con la particularidad de estar ubicados a muy baja altura por lo que seguro aquellas fans que estaban en cancha les tuvieron muy cerca en determinados momentos del show.
Lo mejor de la noche por tanto me pareció la cercanía que BTS muestran hacia su audiencia (han sabido fidelizar al cliente, eso claro está), con pasajes en que se comunicaron con la gente incluso en español (realizando simpáticas referencias a elementos propiamente chilenos), así como la participación constante de las fans, que fuera de gritárselo todo, marcan presencia con unas linternas (las cuales compran por cerca de 100 dólares cada una) que se encienden de manera sincronizada junto a cada canción por lo que a veces el estadio estuvo rojo, a veces púrpura, amarillo, verde o azul, siendo esto algo bastante impresionante de presenciar en directo.
Me quedo entonces con eso. Un espectáculo que en gran parte lo hace la gente, una banda bastante entregada (notable el momentazo en que BTS junto a sus bailarines recorren todo el estadio realizando una especie de vuelta olímpica) y una producción que desde el armado del escenario o la presencia de pantallas gigantes en 360 grados aseguran al espectador la visualización de un show de primer nivel. Sin embargo, de todas formas hubo detalles que quedaron al debe, al menos conmigo. Al concierto le faltaba cierta continuidad a ratos, por ejemplo, con ventanas (al menos dos, donde los integrantes van a cambiarse de vestuario seguramente) demasiado extensas (duraban más de cinco minutos, eran realmente eternas), mientras que la espectacularidad del escenario en cuanto a tamaño no me pareció fuese congruente con los efectos visuales que se presentan. Algún fuego artificial o juegos de luces, pero nunca sentí estar viendo algo realmente impresionante o único. Con todo, disfruté bastante del concierto y bueno, mi hija estaba feliz, que era finalmente lo realmente importante.
Sonido: 7(muy despacio al comienzo, luego le subieron)
Interpretación:5 (90% playback, más allá del alguna balada o momento a capella) Puesta en escena:7 (muchos bailarines sobre el escenario a ratos confundían la presentación. A destacar aquellos momentos en que la banda se comunicó o acercó con el público). Complementos:7(el escenario, inmenso e impresionante, pero faltaron más fuegos artificiales y que la estructura + pasillos se iluminase siendo mayor aporte al show. El detalle de las lámparas que se sincronizan es precioso, pero eso lo arma la gente, no necesariamente la producción) Lista de temas:8 (centrado en su último disco, lo cual siempre me parece positivo, pero con varios momentos enfocados en temas emblemáticos de discos anteriores)
Con más dudas que certezas fue que asistí este viernes pasado al recital de Korn en Santiago de Chile. Dudas primero por el lugar donde se realizaría el evento: el polémico Parque Estadio Nacional, un recinto habilitado apenas unos años atrás y que en conciertos previos (System of a down en 2025 o ACDC este 2026) había dado que hablar por la mala organización de sus productoras (Lotus y DG Medios) sumado a un lugar que no parecía ser óptimo para este tipo de recitales. Y luego estaban las dudas musicales, ¿me encontraría con unos Korn aún en pleno nivel o más bien con un remedo de lo que alguna vez fueron? Pero bueno, había que ir para salir de toda duda...
La tarde comenzó bien, todo sea dicho. Llegué temprano por lo que a las 17.30 hrs pude disfrutar del show de Seven hours after violet, la banda de Shavo Odadjian (el bajista de System of a down para quien no lo sepa) y un entregadísimo Taylor Barber en voces, esto para tipo 19 hrs presenciar a unos sólidos Spiritbox. Todo bien con la previa por tanto, mucho metal y peso anticipando una noche que prometía. Finalmente a las 21 hrs casi en punto apareció Korn, sonaron los primeros acordes de la mítica 'Blind' y junto a ellos apareció el FESTIVAL de teléfonos. Nada nuevo en todo caso, que sabemos mucha gente va a los recitales a grabar más que a gozar. Es parte del mundo en el que vivimos y no hay mucho que hacer al respecto.
En adelante el concierto fluyó de muy buena forma. Mis dudas respecto al recinto se saldaron rápido, iba con la idea de que no vería ni escucharía bien, sin embargo fue todo lo contrario. La llamada "cancha vip" era pequeña y como llegué temprano, pude estar muy adelante en la cancha general, prácticamente en la reja, por lo que vi bien el show, que contaba además con dos pantallas laterales inmensas. Respecto al sonido, los cuatro primeros temas sonaron algo bajos pero en adelante le subieron y la cosa sonó impecable. Desde lo técnico por tanto, todo bien.
¿Y Korn? Dignos, más que dignos. Es cierto que Johathan Davis hace lo que puede. El sobre peso y los años hacen lo suyo por lo que el tipo va justito de voz, hay temas que le cuestan ('Ball tongue'), otros donde no logra llegar donde antes lucía ('Somebody someone') y dado que pierde algo de aire la banda debe tocar varias canciones bastante lentas ('Here to stay', 'Got the life'). Ahora, dicho lo anterior, de todas formas el vocalista salva los muebles y los músicos que le acompañan son de primera, destacando el peso característico de Brian Welch en guitarra, la sólida batería de Ray Luzier (en la banda desde 2008 a la fecha) y el chileno Ra Diaz en el bajo, quien lució completamente feliz durante todo el show. Respecto a las canciones, bueno, fue un show de "grandes éxitos" sumado a algún regalo para los fans ('Dirty', por ejemplo, una joyita de Issues o el haber oído 'Clown' en vivo, algo que por si solo ya hizo que la noche valiese la pena). En lo personal extrañé la presencia de material de estos últimos veinte años (fuera de la nueva 'Reward the scars', la única canción post 2003 que sonó fue 'Cold'), pero bueno, la banda desde hace rato ha asumido que deben centrarse en su primera década porque aquello es "lo que la gente quiere oír".
En definitiva, el show sonó bien, la banda estuvo impecable, pude ver y oír bien, los teloneros pusieron el peso que la jornada ameritaba por lo que me la pasé excelente. La sensación que me quedó es la de haber podido ver a Korn (aún) en plena forma. En diez años más quizás la realidad sea otra...
Lo que sonó:
Partida activa:'Blind' + 'Twist', 'Here to stay' + 'Got the life' , 'Clown' + 'Did my time'
Primer respiro:'Shoots and ladders' (con cierre haciendo 'One' de Metallica) Subidón:'Coming undone' + 'Reward the scars' + 'Cold' + 'Twisted transistor' Segundo respiro:'Dirty'' Comienzan los hits que anticipan el final :'Somebody someone' + 'Ball tongue' + 'Y'all want a single'.
Recta final: '4U' + 'Falling away from me' + 'A.D.I.D.A.S' + 'Freak on a leash'
Sonido: 8(de menos a más) Interpretación: 8 (la banda, impecable. Jonathan Davis al limite...) Puesta en escena: 9 (mucha entrega por parte de cada integrante). Complementos: 8(dos pantallas laterales grandes y bastante apoyo visual detrás de la banda) Lista de temas: 7 (muy centrado en sus primeros discos, poco espacio para lo hecho en los últimos veinte años)
A la galesa Marina la vengo siguiendo desde hace una década, la conocí en los tiempos del exquisito Froot (2015) y durante todo este tiempo he podido vivenciar el fenómeno "under" que ha generado como artista, digamos, una que por diversas razones acabó quedándose abajo del mainstream, luciendo más bien como una vocalista que oscila entre la vanguardia y lo alternativo. Algo similar a lo ocurrido con otros nombres como Janelle Monáe o Jessie Ware, maravillosas y talentosas ambas pero lo mismo: destinadas a ser gusto de solo unos pocos. El caso es que Marina había venido a Chile en estos años pero siempre en el marco del festival Lollapalooza, nunca con un show propio y por lo mismo, jamás la había podido ver en vivo (no iba a pagar esa cantidad de dinero solo por verla a ella). Sin embargo, no hay plazo que no se cumpla y en este 2026 finalmente se dio el milagro: se confirmó fecha. Y este pasado martes 17 de marzo ahí estuve, en el pequeño Teatro Coliseo cumpliendo un sueño.
Este teatro yo lo conocía, estuve años atrás ahí "viendo" a los uruguayos del Cuarteto de Nos. Las comillas son intencionadas pues esa vez pagué una platea alta y desde donde no se ve un carajo. Solo oí el show. Por lo mismo, esta vez decidí ir a la cancha, mi idea era poder verla de cerca y también vivir el show físicamente. Finalmente a las 21 hrs en punto Marina hizo presencia entregando un show de hora y media, un espectáculo bastante compacto dividido en distintas fases que se manifestaban en pantalla. La idea de Marina para esta gira era el armar una fiesta pop (en concordancia con el espíritu de su más reciente disco), y por lo mismo la vocalista realizó un recorrido centrado principalmente en dos etapas: su último álbum Princess of power (2025), del que interpretó siete canciones en total (digno de aplauso el que defienda su material con tanta convicción), y sus inicios expresados en la dupla The family jewels (2010) + Electra heart (2012), que entre ambos concentraron cuatro temas de la lista. Para el resto hubo poca mención, una canción de mi amado Froot (2015) y una de Ancient dreams in a modern land (2021). Del su fallido Love + fear (2019), nada.
El sonido del show estuvo impecable, al menos desde cancha, y el desplante de Marina fue de mucha entrega, con un trabajo físico y vocal imponente. Del ambiente ni hablar, al ser un recinto pequeño repleto de solo fans el asunto fue una verdadera fiesta en donde cada canción fue coreada al detalle. Como único "pero" al concierto tendría que mencionar el que me decepcionó un tanto el que la vocalista no realizase NINGUNA mención a que este era su primera vez en Chile con un recital propio. En dicho sentido, algún regalito para su público no habría venido mal. Se entiende que la banda no ha tenido tiempo de ensayar nada extra y ella debe estar agotadísima haciendo un concierto por noche prácticamente (el 12 en México, 14 en Argentina, 15 y 17 en Chile, 19 en Colombia), viajando constantemente, pero alguna canción a capella incluso podría haber sido. Algo que se saliese del libreto. Pero bueno, eso último es solo buscarle la quinta pata al gato pues el concierto objetivamente fue impecable, todo sonó como debía y Marina en esa hora y media realmente lo dio todo, cumpliendo el sueño de muchisimos(as).
Lo que sonó:
Partida activa:'Princess of power' + 'Are you satisfied?' + 'Cupid's girl' + 'Hermit the frog' + Bubblegum bitch'.
Primera pausa:'I am not a robot' + 'Adult girl' Subidón:'Butterfly' + 'Everybody knows I'm sad' Segunda pausa:'Hello kitty' + 'Man's world' Sección fiesta + baile: 'Metallic stallion (enlazada con 'Hung up' de Madonna) + 'Froot' + 'Cuntissimo'
Recta final: 'Key to the castle' + 'Rollercoaster' + 'Final boss' + 'Primadonna' + 'I <3 you'
Sonido: 9 Interpretación: 10 (Sin ripios. Física y vocalmente. Y ojo que no es menor que cante. Mira que en el mundo del pop actual prácticamente todas las vocalistas hacen playback. Marina es de las pocas excepciones) Puesta en escena: 7 Complementos: 8(Sobria. Solo una pantalla tras el escenario que iba mostrando las etapas del show) Lista de temas: 7 (Muy centrado en sus dos primeros discos y el más reciente. Se habría agradecido algún cambio considerando que dos días antes había estado en Lollapalooza y todos pudimos ver cual era la lista)
Pues lo dicho, que he querido dedicar una semana a Supergrass acá en mi querido blog a propósito de que a treinta años de su primer álbum los ingleses (¡al fin!) debutaron en Chile. Con cambio de recinto por cierto. Inicialmente se presentarían en el Teatro Caupolicán pero seguramente por una baja venta de tickets el recinto pasó a ser la Discotheque Blondie, noticia que en lo personal me vino de maravillas. El Teatro Caupolicán me encanta pero en la Blondie vi a Kula Shaker unos años atrás y lo gocé un mundo, es un lugar pequeño donde tienes a los músicos MUY cerca, lo cual vuelve a la experiencia tremendamente especial. Y bueno desde lo musical todos sabíamos a lo que íbamos: eran los treinta años de I should coco por lo que esperábamos el disco prácticamente completo y un show cargado a la dinámica. Y efectivamente así fue...
A las 20.30 aproximadamente entré a la disco y dado lo pequeño del recinto pude ubicarme muy cerca del escenario, segunda o tercera fila. A las 21.10 hrs la banda hizo presencia y que decir, ¡los tenía al lado! Pude ver desde un comienzo los gestos de sobria satisfacción de Gaz Coombes ante un público entregadísimo desde un comienzo y el derroche de energía de un Mick Quinn que se la pasa muy bien con el bajo en su metro cuadrado.
Yendo a los temas, rápidamente y como era de esperar la banda desenfundó la energética tríada que abre el álbum de 1995: 'I'd like to know' + 'Caught by the fuzz´+ 'Mansize rooster'. Desde entonces la comunión entre la banda y el público fue total, la lista de temas alternó la intensidad metiendo pasadas acústicas mediante 'Late in the day' + 'Mary' + 'She's so loose' (las tres muy coreadas por todos los presentes) o más adelante una simpática 'We're not supposed to' (en donde los músicos alternaron instrumentos y el baterista Danny Goffey pasó adelante a tocar el bajo, algo que también hicieron más adelante en 'Time to go'), mientras que cosas como 'Lose it' o el energético tridente 'Strange ones' (de lo que más se gozó en toda la noche) + 'Sitting up straight' + 'Lenny' le metieron rock y guitarras al asunto.
A medio show por supuesto que sonó 'Alright', el tema con el que gran parte del recinto sacó el teléfono para grabar (aunque fue prácticamente la única en una noche donde el público se dedicó a cantar y saltar dejando las grabaciones de lado, al menos donde yo estaba), mientras que para la recta final la banda soltó el "modo grandes éxitos", regalándonos una exquisita y bailable 'Moving' sumado a singles muy esperados como 'Richard III' , 'Sun hits the sky' o 'Grace'.
Lo que Supergrass nos entregó el pasado jueves fue una jornada de cardio intenso, noventa minutos de total entrega. La pasamos super bien, que duda cabe. ¿Se habría agradecido algún temita de regalo considerando que era la primera vez que venían? Seguro. 'Going out', por ejemplo, que también fue un single de In it for the money (1997), pero bueno, los tipos tienen sus años y aquello no se puede dejar de lado. Como sea, gran noche vivimos...
Lo que tocaron:
Partida intensa:'I'd like to know' + 'Caught by the fuzz´+ 'Mansize rooster'.
Primer quiebre acústico:'Late in the day' + 'Mary' + 'She's so loose' Subidón rock:'Lose it' Segundo quiebre acústico:'We're not supposed to' + 'Time' Otro subidón rock: 'Alright' + 'Strange ones' + 'Sitting up straight' + 'Lenny' Tercer quiebre acústico: 'Sofa (of my lethargy)' + 'Time to go' + 'St. Petersburg' Recta final grandes éxitos: 'Richard III' + 'Moving' + 'Grace' + 'Sun hits the sky' + 'Pumping on your stereo'
Sonido: 8(un poco bajo, sobre todo al comienzo. Kula Shaker sonó mejor ahí mismo) Interpretación: 9(Obviamente los años hacen lo suyo. Se les nota muy concentrados en hacer bien el trabajo pero al mismo tiempo la banda lo da todo...) Puesta en escena: 8(Son tipos sobrios. Gaz fue quien más interactuó acercándose en varios momentos al público) Complementos: 7(Poco y nada. Solo un telón detrás. Tampoco hizo falta) Lista de temas:8 (Se sabía, I should coco completo + los singles de cada uno de sus discos)
Me ocurrió en 2023, esto de que se me juntaran varios conciertos en días seguidos. En esa ocasión fueron Beck, Pet shop boys y The cure, así como suena, un jueves/viernes/sábado de tremendos eventos. Y bueno, esta vez se me juntaron dos, Suede y Garbage, con la particularidad de ser ambos conciertos en el mismo recinto. Dos tardes seguidas me tocó ir entonces al querido Parque O'higgins con las expectativas a tope y el corazón apretado a disfrutar de dos bandas que si bien vivieron su período de mayor popularidad décadas atrás, jamás yo había podido ver en vivo. Este era un sueño hecho realidad para mi así que para ambos decidí ir a gozar y a darlo todo en cancha.
Yendo a lo de anoche, tras un correcto teloneo de la banda nacional Saiko (con una Denisse Malebrán cantando aún muy cómoda y con buen desplante sobre el escenario) a las 21.15 hrs apareció la reina de la noche: Shirley Manson, con un vestido colorido de tonalidad verde que parecía una especie de homenaje a la madre naturaleza. Y que decir, todo fue locura desde entonces. Muy comunicativa la vocalista durante todo el concierto se cansó de agradecer a Santiago de Chile, mencionando explícitamente a sus amigas chilenas, hablando de su visita en 2019/20 donde pudo conocer el llamado "Estallido social" que se vivió aquellos años, hablando de su fanatismo por Suede o regalando palabras también al movimiento LGTBIQ+, esto acompañada de un desplante importante, moviéndose constantemente de lado a lado en una entrega digna de destacar considerando que hace muy poco la mujer estuvo bastante complicada de salud. Además de Shirley, la banda como era de esperar estuvo sólida, yo estaba cerca de Duke Erikson y fue un placer verlo disfrutar dentro de su sobriedad y elegancia.
En cuanto a la lista de temas y mi análisis nerdito, si bien existió presencia del reciente No gods no masters (2021) esta me pareció de dulce y agraz. Me explico: 'The man who rule the world' fue un punto alto del show y aplaudo el gusto que se dieron tocando un bonus como 'No horses' casi al cerrar el concierto, sin embargo, la pasada por 'Wolves' + 'The creeps' la sentí algo fría. Me parece canciones como la industrial 'Godhead' o la misma 'No gods no masters' habrían sido mejores cartas para aquel disco. Respecto al resto, el fuerte estuvo puesto obviamente en el debut homónimo de 1995 y por supuesto en el glorioso Version 2.0 (1998) pero nuevamente, 'Fix me now' no me pareció un tema adecuado para ir tras la apertura con 'Queer', ahí se necesitaba un tema más fuerte ('Vow' podría haber sido), de hecho, fue con 'Empty' + 'Sex is not the enemy' cuando el show realmente agarró fuerza. Por cierto: simpático eso de anexar 'Personal Jesus' de Depeche mode en el cierre de 'Wicked ways', bonito detalle que el público agradeció con efervescencia.
Fuera de los momentos marcadamente eléctricos en caballos de batalla como 'Stupid girl', 'Only happy when it rains' o la genial 'Cherry lips (go baby go)', la cual dedicó explícitamente a la comunidad LGTBIQ+, verdaderos momentazos se vivieron en aquellos pasajes más atmosféricos de la noche, particularmente en 'Milk' + '#1 crush' y la exquisita 'You look so fine'. Un manjar.
En cuanto a los elementos técnicos extras, como se utilizó el mismo escenario de Suede en la noche anterior, nuevamente no hubieron pantallas laterales aunque si existieron juegos de luces bastante llamativos en cada canción, con colores diferentes que aportaban visualmente al espectáculo. El sonido estuvo bien, algo débil en el primer par de temas pero luego fueron ajustando. En definitiva, un show redondito que dio muestras de una banda sólida en cuanto a lo técnico, una Shirley Manson comunicativa, (muy) cercana y llena de energía.
Antes de cerrar eso si, una reflexión: que lástima los teléfonos. Estuve bastante adelante en la cancha y esa gente no va a gozar, ¡van a grabar! Se entiende evidentemente el que cada cual quiera su recuerdo (yo también grabé algunos para mi, de hecho), pero ¿todo el fuckin' concierto grabando? Si me apuran, lo peor de la noche para mi fue el público. Al menos en cancha. Dividido entre quienes íbamos a entregarnos, saltamos y cantamos, y quienes van exclusivamente a estar en el teléfono. En fin. Son los tiempos que vivimos...
Lo que tocaron...
Apertura solemne:Queer Sección guitarras:Fix me now + Empty + Sex is not the enemy + The man who rule the world + Wicked ways (+ Personal Jesus de Depeche mode) Descanso:The trick is to keep breathing Guitarras again:Blood for puppies + Wolves + The creeps Descanso 2:Cup of coffee Primera sección éxitos:Vow + Special + Stupid girl + Only happy when it rains Descanso 3:Milk + #1 Crush (vaya momentazo con ambas) Segunda sección éxitos:I think I'm paranoid + Cherry lips (Go baby go) + Push it + You look so fine (¡tremenda!) Cierre:No horses (un gustazo que se dieron claramente) + When I grow up (cierre en modo fiesta).
Sonido: 9(en general bastante bien, a excepción del comienzo que fue algo bajo) Interpretación:10(Shirley muy pero muy bien de voz, yendo a todas, y los caballeros unas máquinas) Puesta en escena: 9(simple pero cada uno con su estética. La banda muy sobria, Shirley una loquilla) Complementos: 7(nuevamente lamentable la ausencia de pantallas laterales y la que estaba tras la banda no se aprovechó demasiado. Los juegos de luces si aportaban)
Lista de temas:9 (diverso, con presencia del último disco de la banda PERO, dos o tres temas escogidos en ciertos momentos no funcionan tan bien).
Hay dos Suede, el noventero y el que regresó post 2013. Ambos retratados a la perfección en Brett Anderson, quien comenzó su carrera emulando al Bowie más andrógino para lentamente ir transformándose en el front man que hoy es, un personaje desbordante de energía y que se acerca más bien a un Iggy Pop, un tipo que transmite una vibra incluso cercana al punk en su desplante. Ellos seguro son los primeros en tener claro que parte importante de su público (cercanos a los cuarenta todos, por arriba y por abajo) va a disfrutar de esa primera fase de la banda, de ahí que en su repertorio aparezcan varios de aquellos clásicos que incluso a día de hoy se siguen bailando en la disco, dígase 'Trash', 'The drowners' o 'Beautiful ones', sin embargo, la plena dignidad de Suede se hace sentir en todos aquellos momentos que la banda le dedica a su presente, pues siete de las diecinueve canciones anoche interpretadas en Santiago de Chile pertenecieron a sus tres discos más recientes, de hecho, particularmente el fantástico Autofiction (2022) fue columna vertebral del show.
Llegué temprano ayer, 19.30 hrs para un concierto que comenzaba 21.30. La cancha semi vacía por lo que pude ubicarme bastante adelante, lo cual me permitiría durante la noche el disfrutar de cada gesto de un Brett Andersonentregadísimo a la causa de comienzo a fin y absoluto protagonista de la noche, un encantador de serpientes que no necesita de demasiado más que su desplante escénico para continuar armando la fiesta. Brett es el primero en disfrutar a tope lo que hace y aquello contagia, sin mencionar la cantidad de veces que el vocalista baja hacia el público para enredarse entre sus fans. A sus cincuenta y siete años aquello a donde su voz ya no logra llegar (que los años no pasan en vano) compensa con su entrega. No miento si afirmo que desde mi primera vez con Bruce Dickinson (por allá por 2001, vaya que pasan los años) que no veía a un vocalista entregarse físicamente a un show como lo de anoche.
En cuanto a repertorio, pues lo dicho, que al concierto había que ir con las tareas hechas pues Autofiction fue el álbum que mayor temas concentró en la noche (5) y el resto se compensó principalmente con los tres primeros álbumes de la banda, el homónimo de 1993, Coming up(1994) y Dog man star (1994). Hubo espacio para un tema inédito (¿será la primera vez que la habrán tocado? Lo ignoro) de un disco que Brett anticipó saldrá en septiembre próximo (y que por su sonido al parecer continuará con los aires desatados de Autofiction), un pequeño guiño a los recientes Night thoughts (2016) + The blue hour (2018). Como espinita, me quedé con las ganas de disfrutar de 'Can't get enough' (de 1999, que la estaban tocando durante 2024) y alguna cosita de mi querido Bloodsports, el disco de regreso de 2013. Detalles eso si que no empañan una noche vibrante y física, una verdadera sesión de cardio intenso para quienes estuvimos ahí adelante en cancha.
¿Algo negativo? Si, más que nada relacionado con la productora: la ausencia total de pantallas. Yo no lo lamenté pues estaba ubicado adelante pero para cualquiera en cancha que estuviese de la mitad hacia atrás o que mida menos de 1.70, seguro habrá visto poco y nada del show. Sobre todo en aquellos momentos (que no fueron pocos) donde el vocalista se fue al público. También el sonido me pareció muy bajo en el comienzo, no se si habrá sido por donde yo estaba ubicado o que le habrán subido en medida que avanzó el show, pero las primeras tres o cuatro sonaban bajito...
Lo que tocaron...
Partida:Turn off your brain and yell / Personality disorder / Trash / Animal nitrate / The drowning. Baladas:The last of us (Brett cantándola sentado apoyado en un retorno) / Life is golden (Brett la canta completa entre la gente) / The only way I can love you Rock again:Filmstar / Antidepressants (la nueva) / Saturday night / She still leads on me / Shadow self Baladas again:I don't know how to reach you (tremenda sorpresa, quizás mi momento favorito de la noche) / The wild ones (acústica) Recta final de clásicos: So young / Metal Mickey / Beautiful ones / New generation
Sonido: 8(lo dicho, claro pero algo bajo en el comienzo. Aunque después le subieron mucho, mañana siguiente y todavía estoy con un pitillo en los oídos) Interpretación:10(Brett a otro nivel, y la banda eléctrica e impecable) Puesta en escena:9(pocos recursos extras, muy en la línea de que la música y la entrega hable por si sola) Complementos:6(lo dicho, la ausencia de pantallas laterales. Existía una central, tras la banda, pero que proyectaba imágenes para cada canción)
Lista de temas:10 (diverso y entregándole importancia a lo más reciente de la banda).
Con las noches junto a Beck y Pet shop boys aún en el cuerpo me dispuse a presenciar a The cure, el que en teoría sería el plato de fondo para esta gloriosa semana (pues si, fueron tres conciertos al hilo). Los ingleses habían debutado en Chile diez años atrás, en 2013, y aquella vez me lo perdí por lo que ahora no podía faltar. La cita era estadio de fútbol esta vez, es decir, cuarenta mil personas de capacidad, donde con diez a quince minutos de atraso de manera tranquila y sobria la banda apareció para abrir interpretando la inédita 'Alone' con un Robert Smith que decide pasearse por el escenario observando y saludando a la gente durante la extensa introducción, a la cual le sucederán tres hitazos dispuestos a encender motores: ´Pictures of you' + 'High' + 'Lovesong'. Desde ya la claridad del sonido llama positivamente la atención así como el estado vocal de Robert. Asuntos que con el correr del show solo incrementarían de nivel.
Con el asunto en marcha, otra inédita y tremendamente melancólica: 'Nothing is forever', preciosa canción marcada por sus teclados (by the way, ¿el nuevo disco cuando?). Y desde acá, el show se armará por bloques, 'Burn' + 'Fascination street' inundaron de rock al estadio (¡impactante el sonido de ambas! afiladísimas las guitarras y un Jason Cooper enorme redoblando en batería), The head on the door (1985) fue conmemorado pues sonaron seguidas seguidas 'Kyoto song', 'A night like this', ´Push', 'In between days' y 'Just like heaven' (estas dos últimas muy agradecidas por el público con fervor) para luego hacer una pasada (la más espesa de toda la noche sin lugar a dudas) por sus primeros cinco años con canciones como 'At night', 'Play for today', 'A forest' + 'Shake dog shake', imposible no mencionar en estas el cuanto crecen en vivo respecto a sus versiones de estudio. Finalmente, la banda se retiró del escenario no sin antes haber traído de regreso las guitarras mediante una gloriosa versión de 'From the edge of the deep green sea' y nuevamente ir muy muy abajo con la inédita 'Endsong'.
A estas alturas del partido en lo personal me encontraba en shock, principalmente gracias al nivel del sonido. Me sentí absolutamente privilegiado de poder oír a una banda sonando a este nivel, tocando además lo que les da la gana tocar, desafiando constantemente al público y mostrándose siempre auténticos, algo que no cambiaría en el primer regreso de la banda al escenario, nuevamente con un tema inédito, 'It can never be the same', para luego regalar una maravillosa versión de 'Want' (el único tema que suelen interpretar del ijustamente denostado Wild mood swings de 1996), la atmosférica 'Plainsong' y otra eléctrica, 'Disintegration'.
Tras una nueva salida del escenario llegarían las concesiones con el público y una seguidilla de hits dispuestos casi a modo de disculpas con una audiencia que se mostró paciente con cuanto gusto Robert Smith quiso darse durante las dos horas previas. Sonaron 'Lullaby', una juguetona 'The walk', 'Friday I'm in love', 'Close to me', 'Why can't I be you', y 'Boys don't cry', donde la gente cantó, sacaron los celulares, grabaron y bailaron, cerrando un show bien arriba en cuanto a ambiente. ¿Qué faltaron canciones? ¡Seguro! 'Hot hot hot' se habría agradecido en esa recta final, y cosas como 'A letter to Elise' eran un sueño que sabía era difícil de cumplirse, sin embargo, cuando una banda se entrega de esta manera, con tamaña autenticidad y nivel no puede haber queja posible. Otro sueño cumplido. Puedo morir en paz, vi a The Cure en plenas facultades.
Sonido: 10 (los momentos eléctricos fueron impresionantes) Interpretación:10 (Robert cantando a un nivelazo, no eludió ninguna nota. El resto de la banda ni hablar...) Puesta en escena: 9 (Sobrio, pero el uso de la iluminación sumaba) Complementos:9 (las dos pantallas eran amplias y seguro facilitaron la visión de mucha gente que desde cancha veía cero. La pantalla tras la banda, sin embargo se encontraba tapada por elementos de la iluminación, lo cual entorpecía algo la visual). Lista de temas:10 (hubo repaso por todas las eras de The Cure, desde lo más antiguo hasta cuatro temas inéditos. Repertorio diverso y valiente).
Con el cuerpo aún conmovido por lo vivido veinticuatro horas atrás junto a Beck (yeah, la noche siguiente también tenía concierto) partí al Movistar Arena dispuesto a disfrutar con el synth pop de Pet shop boys. Esta vez era en un recinto completamente diferente (tres veces más grande, quince mil personas de capacidad) y también una ubicación distinta para mi, no iba a cancha sino que a una platea baja. Desde ahí, el primer bajón (intentaré explicar esto de la manera más didáctica posible, a ver si se entiende): lamentablemente mi ubicación mermó un tanto mi experiencia pues quedé ubicado en las butacas de atrás y el "techo" de la platea alta tapaba un tanto tanto mi visual como (y lo más importante) el audio, por ende, durante toda la presentación de la banda sentí que sonaba muy bajo, o digamos, no lo suficientemente alto. Y aquello lo sufrí con el comienzo del show. 21 horas en punto, Neil Tennant + Chris Lowe hacen presencia y ambos sin ningún apoyo dan la partida con el tridente 'Suburbia' + 'Can you forgive her' + 'Opportunities (Let's make lots of money)'. ¿El apoyo? Tras el dúo solamente una pantalla con ondas hipnóticas fluctuando y sobre el escenario hay poco movimiento, ambos integrantes de pie pero inmóviles, lo cual evidentemente es intencionado pero considerando el asunto del audio que me afectaba, que decir, la partida en lo personal me pareció algo débil.
Fue recién con el cuarto tema, la versión de 'Where the streets have no names' (original de U2) y ese bis que hacen de 'I can't take my eyes off of you' (con el público en masa coreando el "I love you baby!"), cuando realmente sentí que la fiesta comenzó, me decidí a disfrutar a tope, bailarlo todo y olvidarme del tema del audio. Y bueno, desde ahí efectivamente el asunto no paró. Neil Tennant abandonó su rol robótico (Chris no, sabemos que con suerte gesticula) y ejerció de animador de la fiesta, por cierto, impresionante el que tras cuarenta años de carrera conserve intacto su textura vocal. Se sucedió luego un repertorio que hizo recorrido por toda la carrera de Pet shop boys, hitazos ochenteros como 'So hard', 'Left to my own devices', 'Domino dancing', 'What have I done to deserve it' o 'Always on my mind' intercalados con pasadas noventeras en 'Paninaro' (¡gracias!), 'Single/Bilingual' + 'Se a vida e' (se agradece el que recordasen un disco que quiero tanto como ese Bilingual de 1996) o 'New york city boy' (que fue una completa locura) + 'You only tell me that you love me when you're drunk' (en acústico) + 'I don't know what you want but I can't give it any more' del genial Nightlife (1999), y también algunos guiños a sus eras más recientes mediante 'Vocal' (exquisito desate electrónico), 'Monkey business' (de su más reciente álbum, por ende muy pocos la conocían) o 'Dreamland'. Entre tanto, la escenografía cambió varias veces y tres músicos de apoyo hicieron presencia (cooperando con percusiones) por lo que hubo mayor movilidad en el espectáculo.
Finalmente, una fría 'Go west' (no le dieron la fuerza me parece el tema ameritaba) y una ardiente 'It's a sin' (a esta si) comenzaron a anticipar el final, el cual llegó con una coreada 'West and girls' seguida de una emocionante 'Being boring', con un Neil absolutamente entregado al relato nostálgico respecto al paso del tiempo.
¿Qué me faltó? Algo más de baile sobre el escenario. Hay temas que me parece lo ameritaban y en viejas giras el dúo ha metido bailarines al show. También una partida algo más eufórica y no tan fría. El resto, impecable. Un sonido exquisito, una sucesión de temas muy bien pensados que pusieron al público en total complicidad. Gran concierto por parte de una banda que no sabe del paso del tiempo.
Sonido: 7 (lo dicho, claro pero algo bajo) Interpretación: 9 (Neil y la banda sonaron impecables. ) Puesta en escena: 8 (algo más de baile no habría venido mal) Complementos: 9 (la pantalla cambió de lugar en varias ocasiones, se valora).
Lista de temas: 9 (el comienzo algo frio, solo eso)
Un sueño hecho realidad. No podría calificar de otra manera lo vivido anoche junto a Beck y su banda. Veinticinco años llevaba esperando esto. El vocalista había venido pero siempre teloneando a otros (alguna vez a U2, a Blur o incluso a The police) y honestamente había perdido la esperanza de que viniese solo, por lo que en cuanto vi el anuncio meses atrás, pues no lo pensé un segundo. Nos merecíamos un show en solitario de Beck, donde repasase en extenso su diversa carrera y si a eso agregamos que este se realizaría en mi querido Teatro Caupolicán (el mejor recinto para vivir un recital en Santiago de Chile, digan lo que digan), que decir, las expectativas no podían estar más arriba. Finalmente llegó la fecha y aún con la ansiedad disparada a tope, el show estuvo por encima de lo esperado. Muy por encima.
El Teatro Caupolicán es un recinto pequeño, siete mil personas como mucho, por lo que donde te ubiques estás relativamente cerca del artista. En mi caso fui a cancha y tuve a Beck a dos-tres metros, lo cual me permitió evidenciar el primer punto a favor del concierto: ¡como lo vive el hombre! Efectivamente transmite ese bicho raro que es, con influencias de la música negra setentera sumado faceta folk/country. El caso es que a las 21.00 hrs en punto el artista apareció en escena: pantalón de cuero, chaqueta de tela + zapatos con plataforma. Un crack.
La partida, sin embargo, se situó en otra dimensión. Beck entra caminando tranquilo al escenario, en completa paz y guitarra en mano sorprende a medio mundo con su versión de 'Everybody got to learn sometimes', coreada en masa por la multitud que sintió efectivamente que ese comienzo era un regalo del artista. Y desde ahí: la fiesta en pleno en un inicio cargado a clásicos noventeros como 'Devil's haircut', 'The new pollution' o 'Mixed bizness' + esas pasadas divertidas que fueron parte de Guero (2005) como 'Girl' o la contagiosa 'Que onda guero?'.
Vendrían luego momentos en donde el norteamericano suelta su faceta romántica/sexy en cosas como 'Nicotine & grave' o la soberbia 'Debra', instantescargados a las guitarras que dieron espacio al exquisito pero subvalorado Modern guilt (2008) tocando 'Gamma ray', la seca 'Soul of a man' o la psicodélica 'Chemtrails' (con un juego de luces completamente ad hok), así como una pasada acústica que trajo al presente la melancolía del inolvidable Sean change (2002), del que sonaron 'The golden age' y 'Lost cause'.
Finalmente y como era de esperar, la recta final trajo de regreso la dinámica, el baile y los saltos, yendo a lo que fue su simpático Colors (2018) mediante 'Dreams' + 'Up all night' para cerrar con clásicos de la talla de 'E pro', 'Loser' y 'Where it's at'. La respuesta del público fue de tanta complicidad con el vocalista que este, visiblemente agradecido, decidió volver al escenario e interpretar en acústico una versión de 'True love will find you in the end' de Daniel Johnson (una canción de 1984 por cierto), cerrando así un show de aquellos que no paran, un concierto intenso tanto desde lo físico como lo emocional. Experiencia inolvidable para mi...
Sonido: 9 (algo bajo, un detalle) Interpretación: 10 (Beck se lo bailó todo) Puesta en escena: 10 (La banda completamente entregada, con integrantes que en lo suyo interactuaban con el público de todas formas) Complementos: 10 (pantalla e iluminación aportaron en cada tema con una determinada atmósfera).
Lista de temas: 10 (el comienzo fue un regalo, y desde ahí una fiesta que no paró excepto para algún respiro de baladas).
9,8 / 10
Inolvidable.
Un dato. El concierto está grabado completo desde primera fila. Lo dejo acá por si alguien desea verlo:
Tiene mérito en estos tiempos el que una artista se la juegue por el "concepto álbum", algo que en la era del streaming se encuentra, digámoslo, bastante obsoleto. Hay personajes, sin embargo, que juegan en su propia liga, como es el caso de Natalia Lafourcade quien en contacto únicamente consigo misma nos entregó meses atrás su enorme De todas las flores, álbum que sin ir más lejos fue destacado acá en mi querido blog como un 10/10 y de lo más brillante que nos dejó todo 2022.
El disco me encantó, está claro, por lo mismo cuando meses atrás supe que la mexicana lo presentaría acá en Santiago de Chile no dudé en comprar mi entrada. Finalmente la fecha llegó y un par de noches atrás tuve el placer de presenciar dicho espectáculo, dividido en dos partes muy diferenciables entre si: una primera en donde De todas las flores es interpretado en su totalidad y una segunda enfocado en un recorrido a la carrera + hits de Natalia. El global resultó ser un show tremendamente cercano, sensible, emocional, de mucha identidad e interacción constante con el público.
Y lo dicho, que en la primera hora y veinte del show Natalia ha presentado su más reciente álbum prácticamente en el mismo orden, con la única excepción de 'Que te vaya bonito Nicolás' (la cual ha debutado en la gira acá, en Chile) que ha sonado segunda en el show tras la hermosa 'Vine solita', donde la mexicana con su guitarra (y un enorme vestido negro) consumió por completo el recinto. Tras estas, se sucedió todo el disco en orden estricto, cada canción tomándose su tiempo, apoyada por cuidados videos a la espalda de la artista y una banda impecable en cuanto a arreglos. Dado la atmósfera reflexiva del álbum, los primeros noventa minutos de show estuvieron marcados por ese ambiente de mantra y tranquilidad, donde el público supo escuchar, cantar y conectar con la búsqueda de la artista.
Esto a diferencia del segundo segmento de la noche, donde se alternó el ya tradicional homenaje a la música Latinoamericana que Natalia Lafourcade viene proponiendo desde hace una década, cantando 'Cien años' del mexicano Pedro Infante, 'Tonada de luna llena' del venezolano Simón Díaz y una pasada por 'Que he sacado con quererte' + 'Gracias a la vida' de la chilena Violeta Parra, en compañía de Manuel García, con quien encontró absoluta y total complicidad sobre el escenario viviendo el que debe haber sido el más alto momento de la noche, para luego pasar a una recta final marcada por los grandes éxitos de Natalia, digamos, 'Soledad y el mar', 'Lo que construimos' (en versión cumbia) o 'Hasta la raíz' (junto a los nacionales Gepe y Camila Moreno) para finalmente cerrar en tono bailable y festivo con 'Nunca es suficiente' + 'Tu sí saber quererme', acabando una noche muy arriba, como corresponde tras haber transitado por una serie de estados y emociones.
No podía ser de otra forma, un álbum como De todas las flores tenía que ser interpretado completo y con la elegancia que este merecía. Así ha hecho Natalia, extasiándonos a quienes amamos dicho trabajo para luego desatar la fiesta. Durante el show la mexicana se refirió a que quizás este hito (el disco + gira) significaba el inicio de una nueva etapa para ella, y bueno, el tiempo dirá. Como sea, en mi recuerdo quedará siempre el haberla disfrutado en plenas facultades mediante un show hermoso, pensado y cuidado.
¿Con esta habrán sido unas diez a quince veces las que Fito habrá venido a Santiago de Chile ? Yo, sin embargo, no lo veía desde hace mucho. 2003 para más exacto, lejano año en que estuvo acá promocionando Naturaleza sangre. Antes lo había visto en 2000 en gira por Rey sol. Curiosamente la noche de ayer en el Teatro Caupolicán frente a unas cuatro mil personas abrió con aquel tema dedicado a su hijo Martín que cumplía 20 años. ¿Y con qué me encontré más adelante? Con el Fito entusiasta de siempre aunque particularmente muy político en su discurso (dedicando incluso críticas a los “revolucionarios de twitter”), asunto que conecta totalmente por cierto con el tono de su más reciente (y notable) álbum La ciudad liberada (reseña acá), disco a quien el argentino varios espacios durante su show (pese a que este fue promocionado como un concierto de “grandes éxitos”) interpretando ‘La ciudad liberada’, ‘Wo wo wo’, ‘Aleluya al sol’, una espectacular ‘Islamabad’, la romántica ‘Tu vida mi vida’, ‘Se terminó’ y el instrumental ‘5778’, previo al cual Fito pidió al público “bancarse las nuevas, que para mierdas tienen mucho, yo compongo música hermosa y con el corazón”. #AsíNoMás .
El resto del show si regaló todos los clásicos que Fito suele interpretar, quizás con la novedad puesta en un trabajo de arreglos bastante novedosos en el tema a tema. Sorpresas/regalos (además de las “nuevas”) fueron la abertura con la mencionada ‘Rey sol’, cierre con ‘Y dale alegría a mi corazón’ y ‘A las piedras de Belén’ (una joyita de Ciudad de pobres corazones que realmente entre el público nadie conocía), pero entre estas estuvo lo de siempre: ‘Giros’ , ‘11 y 6’ , ‘Al lado del camino’, ‘Circo beat’, ‘El amor después del amor’, ‘Tumbas de la gloria’, ‘A rodar la vida’, ‘Un vestido y una flor’, ‘Dar es dar’, ‘Mariposa tecknicolor’ o ‘Ciudad de pobres corazones’. Entregando así un show marcado por un tono directo por parte de un Páez que claramente tiene claro su carácter de leyenda viva y , por sobretodo, creativa.
No lo veía desde hace mucho, más de quince años, y pese a que mucha agua ha corrido bajo el puente salí del Caupolicán con la satisfacción de haber vuelto a disfrutar de un artista pleno y absolutamente vigente en su propuesta. Bendito sea por aquello...
Vamos a ver funciona pero intentaré desde ahora en adelante realizar una breve reseña respecto a los artistas que logre ver en vivo, costumbre que llevaba a cabo acá en mi blog años atrás pero que poco a poco fui abandonando en medida que también dejé, por distintas razones, de asistir a recitales. El caso es que este sábado 15 de diciembre tuve la posibilidad de ver, créanlo o no, por primera vez en mi vida a Morrissey sobre un escenario, y grata sorpresa me llevé. Y es que pese a haberme encontrado con un artista evidentemente cansado (los años pesan, digámoslo) la exposición del inglés resultó del todo convincente. A destacar el sonido de su banda, sólida de comienzo a fin y afiatadísima en cuanto a arreglos y momentos, una escenografía sencilla pero efectiva que desplegaba por canción una única imagen complementada con juegos de luces y un Morrissey que equilibraba su falta de movimiento con interpretaciones vocales impecables y elegantes. Si a todo esto agregamos un factor de valentía no menor a la hora de escoger el repertorio donde practicamente no hubo hits durante la noche, que decir, la propuesta general la agradecí.
Hablando del recital en si cabe mencionar el que este, tras la proyección de una serie de videoclips cuidadosamente escogidos (y que iban desde Ramones, Bowie a Patti Smith) y con 45 minutos de retraso, dio la partida con la breve 'William, it was really nothing', señal evidente de por donde irían los tiros durante esta noche: material de The Smiths y propio, más no el típico o completamente esperable. Los ánimos de hecho se encendieron rapidamente con la coreadísima 'Alma matters' para posteriormente lanzar una seguidilla de temas que me atrevería a afirmar muy pocos en el estadio conocían pero que de todas maneras se disfrutaron dada la solidez mencionada en el párrafo anterior. Hubo buenos aportes visuales en canciones como 'I'm throwing my arms around Paris', 'The bullfighter dies' (cornadas varias ahí) o 'Who will protect us from the police?' (con referencias a Venezuela en la interpretación y un Morrissey que incluso vistió la camiseta de dicha selección de fútbol) dando muestras del lado más político y ácido del artista, aspecto que por cierto empapó gran parte del concierto.
Entre todo esto apareció la promoción con la simpática 'Spent the day in bed', el cover de Pretenders 'Back on the chain gang', la oscura 'Life is pigsty' o la exquisitamente ruidosa 'How soon is now?' para ir finalizando todo con 'Let me kiss you' (un regalo por cierto, dado que no sonó en el resto de Latinoamérica), 'Everyday is like sunday' y una versión semi acústica de 'First to the gand to die', cerrando así una noche intensa, de total complicidad entre Morrissey y su gente, pese a que gran parte del recital estuvo compuesta por temas poco conocidos para un público casual.
En definitiva, un placer haber presenciado a un Morrissey valiente, político y por sobretodo... vigente, con una propuesta detrás y no meramente interpretando una batería de hits sin sentido alguno. Bien por él.
2025: Una Nueva Derrota.
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Tras la derrota en el plebiscito constitucional de 2022 no quise más con la
política por un buen rato. Dejé de escribir acá por lo mismo. El escenario ...