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martes, 11 de agosto de 2020

Lady Gaga: Five Foot Two (Documental, 2017)

"Humana y contradictoria exposición..."

Sabido es que la grabación y publicación de Joanne (2016) significó para Lady Gaga un intento por encontrarse consigo misma, exorcizar sus demonios y, por que no decirlo, demostrar sus dotes como cantautora a una industria que continuaba visualizándola como un divertido clon moderno de Madonna. De aquello va Five foot two, documental que en estos días me he encontrado en Netflix y he disfrutado bastante por lo que he querido comentarlo y recomendarlo acá, en mi querido blog. 

En el filme observamos una intención evidente de Gaga por exponer su intimidad y sensibilidad, contradicciones y debilidades. De esta forma la vocalista opta por quitarse el disfraz y mostrarse tal cual es: pequeña, insegura y llorona, exigente y auto flagelante, pero una artista de pies a cabeza. Gaga respira arte y creatividad en todo momento, es una diva en polera y jeans que no teme mostrarlo todo, culo incluido e incluso las estrías de sus tetas. Se presencian así momentazos, como aquel en donde no esquiva el bulto y se refiere a su relación con Madonna, a quien declara admirar pero le decepciona enterarse de ataques vía prensa, cuando visita a su abuela para mostrarle 'Joanne', canción escrita para su hija fallecida en los años 70s a causa de una dolorosa enfermedad, o sus idas al médico para enfrentar dolorosas lesiones. Todas estas idas y vueltas se intercalan con imágenes de la grabación del álbum (un manjar para mi, pues si hay algo que amo es ver ese tipo de cosillas de estudio), con extractos al piano de 'Million reasons' o grabando a dúo 'Hey girl' junto a la grandiosa Florence Welch.

No todo es perfecto, sin embargo. El documental centra su recta final (y no poco, aproximadamente treinta minutos) en su presentación en el entre tiempo del Super bowl, actuación para la que declara (literal) "haberse preparado toda su vida". Todo este segmento resta bastante puntos al filme, que se vuelve bastante aburrido al redundar y redundar en la presentación del show, presentando además evidentes contradicciones entre lo que se ha querido mostrar durante los noventa minutos previos (un acercamiento hacia lo íntimo y natural) y la frivolidad de una actuación meramente comercial. Gaga siente la presión de "tener que estar a la altura" y continuar demostrando su estatura de showgirl, lo cual se muestra en el documental como algo positivo pese a la evidente sobre exigencia y problemas de salud mental en que sumergen a la vocalista. Entonces... ¿en qué quedamos? ¿queríamos salir o mantenernos ahí? Confuso.

Con todo, Five foot two resulta un documental que vale la pena revisar, que expone a una Lady Gaga en búsqueda de si misma, aunque no exenta de enormes contradicciones. Mi conslusión: ojalá hubiesemos visto más Joanne y menos Super bowl.  

7/10
Muy bueno. 


Otras reseñas de Lady Gaga:

miércoles, 3 de junio de 2020

Vivo Recomendado: Duran Duran (Argentina, 2017)


Paseando por YouTube en tiempos de pandemia me he encontrado con esta joya. Se trata de la presentación de Duran Duran en el Festival Lollapalooza versión 2017, en Buenos Aires/Argentina. Si bien en su momento recuerdo haber visto el show que la banda dio en Santiago/Chile y también he visto extractos de la presentación en Brasil, ninguno de los mencionados se acerca a lo que en Argentina ocurrió. En primer lugar por el ambiente, pese a ser un concierto que se desarrolla en plena tarde, la gente está prendida desde el primer segundo, y segundo por el nivel extraordinario de la banda, con un Simon Le Bon que a sus casi 60 años es capaz de interpretar todo con una efectividad y potencia que impresiona.

El repertorio como es lógico está cargado a las glorias de los ingleses, aunque de todas maneras hubo espacio para canciones recientes como 'Last night in the city' o 'Pressure off', del Paper gods (2015). A destacar el bonito y atinado homenaje realizado a Bowie en 'Planet earth', a la cual han añadido un extracto de 'Space oddity' o el momentazo rock que se vive en 'White lines'. Como sea, un verdadero conciertazo para una banda a la cual el paso de los años parece no afectar. 

Set: The wild boys / Hungry like a wolf / A view to kill / Last night in the city / Come undone / Notorious / Pressure off / Planet earth (+ Space oddity) /Ordinary world / I don't want your love / White lines / (Reach up fot the) Sunrise (+ New moon on monday) / Girls on film / Save a prayer / Rio 

Mientras esperamos un nuevo álbum de Duran duran, cosas como estas ayudan a amenizar la espera...

sábado, 3 de febrero de 2018

Fito Paez : La Ciudad Liberada (2017)

Un acto (irregular) de coraje .

Diez años, diez discos. Así de productivo estuvo el asunto para Fito Páez entre 2005 y 2015, aunque claro, cantidad no siempre es calidad (menos tras tantos años de carrera) por lo que nobleza obliga a reconocer el que haciendo el suma y resta no es demasiado lo que nos ha dejado esta etapa final del argentino. Y precisamente de esto bebe La ciudad liberada, el vigésimo álbum en la carrera de Fito Páez y con seguridad uno de los más interesantes que ha entregado en largo tiempo aunque inevitablemente arrastre los ripios que el argentino viene arrastrando desde hace al menos quince años. 

La ciudad liberada es un riesgo por donde se mire. Un acto de valentía. Desde su desafiante portada, pasando por su diverso contenido y extensión. Son 18 canciones lo cual desde ya suena a descaro y habla de un tipo que, para bien y para mal, no cuenta con medios de contención frente a su obra, aunque en esta ocasión hay que darle ciertos méritos ya que, pese a uno que otro tropiezo (¡que los hay!), en general ha acertado regalándonos de paso varias de las canciones más brillantes y desatadas que ha compuesto en al menos veinte años. 

Pero hablemos de las canciones, ya que ahí tenemos de todolo cual evidencia la intención por parte de Páez de no enmarcarse en un solo registro ni tono. Es así como conviven en la partida del álbum los alegatos feministas color fresa de 'Aleluya al sol' (la más débil y forzada de todo el disco) con los ambientes oníricos de 'Wo wo wo', el romanticismo de la absolutamente genial 'Tu vida mi vida' (con referencia en los teclados a la magnífica 'No soy un extraño' de Charly García) y una pasada más cruda en la política 'Islamabad' ("Lo más fuerte es resistir el máximo dolor..."), primera invitación a las guitarras y al rock que realiza el registro. De acá en adelante el disco continuará danzando sobre la diversidad, con mucho tino en la alegre y acústica 'Bohemia internacional', en la fantástica y explosiva 'La ciudad liberada' (la canción), en la fenomenalmente arreglada 'Soltá' (una canción menor en este disco pero que en sus detalles contiene magia) o la exquisitamente dinámica 'Nuevo mundo'. Cabe mencionar por cierto que el disco, además de destacar por su movilidad en términos estilísticos goza de un carácter importante, entregando contenido y actualidad durante varios pasajes. 


Pero lo dicho, que no todo será perfecto en La ciudad liberada pues Fito acaba tropezando (como le suele ocurrir, digámoslo) consigo mismo y esto se evidencia con claridad en la Cara B del disco. Resulta bastante evidente el que ha querido componer un nuevo Circo beat (algo que ya había intentado en 2006 con El mundo cabe en una canción, digámoslo), es decir, ese álbum majestuoso, imponente y sobre arreglado. De ahí que coexistan cosas como 'Otra vez el sol', grandilocuente en materia de arreglos (aunque funciona) con el rock and roll simplón de 'El ataque de los gorilas', una balada sentida como  'La mujer torso y el hombre cola de ameba' y el folclor de 'El secreto de su corazón', simpática esta última aunque poco lograda más allá de la curiosidad. Entrando en la última curva del álbum llegará 'Navidad negra', probablemente la más oscura y desatada del disco (y que bebe bastante de 'Ciudad de pobres corazones', aunque claro, sin el desgarro de esta) que lamentablemente convivirá con dos que me parece (junto con 'Aleluya al sol') son los peores desastres (con todas sus letras) en el álbum, me refiero a las melosas 'Chica mágica' , 'Los cerezos blancos' y 'Plegaria', refrito descarado e innecesario (y ya van...) de 'Buena estrella', una vieja canción de Abre (1999).

El disco por tanto va y viene todo el tiempo, alternando buenas y malas en un diálogo extenso que evidentemente abarca más de lo que puede contener. De hecho, con todo lo dicho aún queda algo de disco: una danza sobre un dinámico piano como 'Se terminó' ("Perdieron todas las apuestas los cantores de protestas, al final el reggaeton mueve el mundo...") y el instrumental '5778' que llega para cerrar un álbum que veinte minutos antes de terminar ya había terminado, dejándonos la sensación de estar ante un trabajo de dulce y agraz. 

¿Es lo más interesante de Fito en largo tiempo? Seguramente, ahí tienes medio disco que cumple de sobra y regala uno que otro momentazo. ¿Y está a la altura de sus más grandes obras? Ni por asomo. Sobra media hora de música, lo cual no es poco. Ahora, lo bueno de la era streaming es que podemos armarnos nuestras propias playlist y con doce de estas canciones armarte algo de alto nivel, sin embargo, lo que Fito Páez nos ha entregado para oír suena desequilibrado, de más a menos y con momentos realmente sonrojantes.

¿Canciones? 'Tu vida mi vida', 'La ciudad liberada' y 'Nuevo mundo'.


6,9 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de FITO PAEZ:

miércoles, 10 de enero de 2018

Asking Alexandria : Asking Alexandria (2017)


El que una banda anuncie con bombos y platillos un "nuevo ciclo" recién en su cuarto álbum, dejando partir a un vocalista para en menos de dos años traerlo de regreso habla de una agrupación que no puede ser tomada con seriedad. Y eso es Asking Alexandria, un chiste que ofende. Me había negado por tanto a darles espacio en mi querido blog, pero dado que tienen nuevo disco, me di a la tarea de volver a oírlos, con mínimas expectativas claro está pero abierto a encontrar algo esta vez. Pero no, ni con la vara en el suelo esta banda puede mostrar algo medianamente interesante. Algo que te invite a seguir en el disco... 

¿Con qué me he encontrado en este álbum homónimo? Pues lo de siempre: pop construido con manual, trabajando estructuras típicas (estrofa/puente/coro) que con suerte superan los tres minutos, metiendo gargantas raspadas en los coros, alternando voces gritonas con otras limpias (muy filtradas todas), teclados por ahí, guitarras sobre producidas allá y un sonido vacío que al escarbar no muestra nada, ni siquiera un mensaje potente en las letras. Digamos, una boy band dentro del mundo del rock (porque hay que mostrarle una alternativa comercial a los adolescentes más rudos, no?), una agrupación de chicos que seguramente crecieron escuchando a bandas como Linkin park y pretenden una década más tarde dar continuidad a dicho legado (?). Están en su derecho claro está y no establecería crítica negativa alguna si el producto sonase medianamente genuino y no compuesto en un laboratorio bajo exclusivos fines comerciales...

Una vez finalizado el disco no me ha quedado sino el esperar que bandas como Asking Alexandria sirvan de puente a chicos de 14 o 15 años para que, una vez maduros, oigan a músicos de verdad (vamos, que Backstreet boys te podían llevar a Michael Jackson, o Lady Gaga a Madonna, y eso es algo). Únicamente si aquello ocurre, pues la existencia de este producto habrá valido en algo la pena.

1/5 Peor que malo: vacío.

jueves, 4 de enero de 2018

Morbid Angel : Kingdoms Disdained (2017)

"Ordenando la casa..."

Si la primera década del Siglo XXI tuvo a St.Anger de Metallica como principal representante en la categoría "discos despreciados", la segunda quedará marcada por la edición de Illud divinus insanus, el despropósito metal/industrial (o quien sabe que cosa trataron de hacer) que en 2011 marcó el regreso (y despedida) del histórico David Vincent a la formación de Morbid Angel y que de paso se anotó como uno de los experimentos fallidos más denostados en el último tiempo dentro del mundo del metal. Seis años han pasado desde aquel extraño trabajo, el cual incluso ha sido retirado de plataformas virtuales tipo spotify y que acabó por dividir a Morbid angel en dos proyectos paralelos (el oficial y uno alternativo que Vincent ha titulado I am morbid), y bueno, tocaba ya que Trey Azagthoth ordenara la casa, lo cual ha ocurrió en 2017 con la llegada de Kingdoms disdained.

Secundado principalmente por Steve Tucker (quien regresa a la banda en bajo y voz tras más de una década de alejamiento), el guitarrista ha trabajado el álbum que todo seguidor de Morbid angel esperaba oír. Acá no hay sorpresas, lo cual en esta ocasión se agradece. Estamos frente a un álbum de death clásico, muy directo, ejecutado con precisión, que cuenta con una producción moderna y que llega claramente para colocar las cosas en su lugar. 

A destacar ciertos pasajes instrumentales interesantes que muestra el álbum y que de cierta forma lo sacan a este de la monotonía en que por momentos tiende a caer, el doble pedal que va marcando a 'Architect and iconoclast', el exquisito bajo que se oye en 'Paradigms warped', la aceleración que se vive en 'The pillars crumbling' o la oscuridad de 'Declaring new law (Secret hell)' , todos momentos que se viven en el nudo del disco y que lo vuelven atractivo, aunque la generalidad es el lugar común, sobretodo en la partida del álbum, donde honestamente cuesta reconocer o recordar temas en particular. 

Con todo, el trabajo retoma la violencia y el sonido tradicional de Morbid angel. No será recordado seguramente entre sus álbumes gloriosos pero si me parece que estamos frente a un disco del nivel mínimo que se le pide a una leyenda de este tipo. 

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Morbid angel:
2011 // Illud divinus insanus

domingo, 31 de diciembre de 2017

17 Discos Para 2017


17. Beck: "Colors" 
Se la ha querido pasar de maravillas abandonando las guitarras y la melancolía de anteriores trabajos para pasarse al pop, entregando un gran momento además de un producto contundente. ¡Crack!

16. Firespawn: "The reprobate"
Sorprende este supergrupo mediante un álbum de death técnico que no entrega respiro. Como para seguir atentos al proyecto...

15. Pallbearer: "Heartless"
Salto cualitativo por parte de la banda. Guiños constantes al doom y pesados murallones de guitarras esta vez se han complementado con elementos progresivos. 

14. Immolation: "Atonement"
Técnica y brutalidad por montón. Continúan sosteniendo una discografía que practicamente no posee ripios. Tremendos...

13. Exhumed: "Death revenge" 
Exquisito álbum conceptual que enlaza elementos grindcore con lo más clásico del death técnico. Metal de primer nivel.

12. Cavalera Conspiracy: "Psychosis"
Equilibran nostalgia y presente en idénticas dosis. El mejor álbum hasta ahora del proyecto, potente, violento pero creativamente inquieto.

11. Roger Waters: "Is this the life that we really want?"
Realizando mil guiños al sonido Pink Floyd el inglés se las arregla para entregar su mejor trabajo en décadas. 

10.  Septicflesh: "Codex Omega"
Insisten sobre su fórmula de metal sinfónico pero triunfan rotundamente. Complejos y contundentes, sin fisuras.

9. Foo fighters: "Concrete and gold"
El disco de rock que necesitábamos oír por parte de Grohl. Se han concentrado en las canciones y en entregar un álbum sin excesos y el resultado ha estado efectivo.

8. Lucybell: "Magnético"
Recuperan tras mucho tiempo frescura y convicción. Vuelven a sonar creativos, interesantes y efectivos en lo melódico, y lo mejor de todo, evitando la monotonía. Su mejor disco en dos décadas.

7. Deep Purple: "Infinite"
Tenerlos en activo en estas condiciones es un privilegio. Nos entregan lo mejor de si en cada acorde conscientes de que cada uno de esos podría ser el último. Solo resta agradecer.

6. Cloud nothings: "Life without sounds"
Sacrifican el desenfreno en busca de un sonido más equilibrado, que aborda el rock desde una arista más contenida pero igualmente efectiva. Como para seguir creyendo en ellos.

5. Spoon: "Hot thoughts"
Deambulan entre el pop y el rock para continuar dando muestras de crecimiento. Contundentes e inquietos.

4. The horrors: "V"
Cada vez que lanzan disco están entre lo mejor de aquel año, y 2017 no ha sido la excepción. Entre electrónica y guitarras se debate el mejor álbum de estos ingleses a la fecha. Inquietos y maduros. No paran de crecer...

3. Leprous : "Malina"
Abandonan definitivamente el metal para entregar su álbum más limpio a la fecha, sin embargo, la jugada es notable. Siguen siendo geniales.

2. The war on drugs : "A deeper understanding"
Frente al desafío de sostener las buenas críticas obtenidas por el notable Lost in the dream, Adam Granduciel opta por el continuismo y ahí vuelve a triunfar. La magia y grandes creaciones se mantienen. Un disco hermoso y muy bien trabajado.

**DISCO DEL AÑO**DISCO DEL AÑO*
1. Steven Wilson: "To the bone"
Hace lo que le da la gana y sale bien parado. Recurre a sus habituales sonidos pero esta vez se lanza sobre elementos más luminosos, regalando referencias ochenteras por montón y mostrándose siempre tremendamente inquieto en lo creativo. Siguen quedándose cortos los adjetivos respecto a Steven Wilson, simplemente un genio ...

viernes, 29 de diciembre de 2017

Morrissey : Low In High School (2017)

"Simplemente único ..."


Fue en 2004 cuando Morrissey vivió con el notable You are the quarry una especie de revival comercial y un alza en términos de relevancia mediática. El mencionado disco, uno de los mejores de la pasada década y probablemente el mejor álbum en la carrera del inglés, le permitió incluso conectar con una nueva generación de seguidores. Sin embargo, nos nos engañemos: la carrera del inglés desde siempre se ha empapado de tanto talento como de irregularidad. Víctima constante de su ego y torpes declaraciones, el vocalista suele tropezar consigo mismo, de hecho en 2014 decidió pelearse con su sello provocando el que World peace is none of your business fuese retirado del mercado y no contase con promoción alguna, y bueno, este 2017 no ha sido la excepción. Llega a nosotros por tanto con el que debe ser su álbum más político en décadas aunque, como suele ocurrir en sus trabajos, con luces y sombras tanto en lo lírico como musical. 

En Low in high school nos encontramos una vez más con aquel Morrissey afilado y astuto, lineas como "enséñale a tus hijos a reconocer y despreciar la publicidad" o "te recomiendo no ver noticias porque estas contribuyen a que te sientas más pequeño y solitario" demuestran que por más que pasen los años el vocalista no parece perder las ganas de ir al choque, pese a que a estas alturas su discurso suene para muchos algo repetitivo y gastado. Y si bien grandes hits no encontraremos en este disco, pese a que 'Spent the day in bed' resulte ser un tema bastante pegajoso, con un coro para el recuerdo y que gana con cada escucha o que 'I wish you lonely' contagie con su ira, buenas canciones hay, sobre todo en su primera mitad, donde la distorsión de 'My love, I'do anything for you' , la absolutamente genial 'Jacky's only happy when she's up on the stage' (si, los títulos eternos a la Smiths siguen presentes), la teatral 'Home is a question mark' o la experimental 'I bury the living', con ese exquisito segmento final en donde Mozz susurra agudos a capella, dan muestras de un sonido crudo que se combina con un sello único y característico que por si solo ya hace que este álbum valga la pena de ser disfrutado. 

Hay baches en el camino, sin embargo, y estos aparecen durante todo el segmento final del disco. 'The girl from Tel-Aviv who wouldn't kneel', por ejemplo, representa uno de ellos a causa de arreglos que pretenden ser livianos y divertidos (¡es un cha cha cha!) pero que no conectan en absoluto con el carácter feminista y reivindicativo que representa la letra del tema, mientras que 'When you open your legs', probablemente la peor del álbum, conjuga una repetitiva letra con arreglos que no convencen. 'All the young people must fall in love' es simpática pero de ahí no pasa, y de hecho, en toda esta segunda mitad unicamente es en el cierre donde encontramos elementos que retoman el nivel que en un comienzo el álbum había mostrado. 'Who will protect us from the police?', con referencias directas a Venezuela, atrae nuestra atención gracias al ambiente de oscuridad que genera mientras que en 'Israel', la cual danza elegantemente sobre un desnudo piano, Morrissey encuentra la mejor y más sensible interpretación del álbum.


Hay que darle al inglés el haber sido capaz durante estas más de dos décadas de construir un legado aparte del ya generado junto a The Smiths, lo ha hecho además siendo siempre fiel a su estilo, deslenguado e inquieto. Musicalmente Low in high school dispara fuerte en términos políticos, e independiente de sus fallos (que los tiene), muestra a un vocalista agresivo e incorrecto, corriendo riesgos todo el tiempo, lo cual ad portas de sus sesenta años me parece digno de aplausos. 


7,5 / 10
¡Muy bueno!




Otras reseñas de Morrissey:

sábado, 23 de diciembre de 2017

U2 : Songs Of Experience (2017)

"Exceso de manos que no suplen la carencia de ideas..."

Hay dos maneras de encarar el nuevo álbum de una vieja gloria: desde la complacencia o la exigencia. Nos conformamos "con lo que hay" y agradecemos de paso el que aún existan en activo o realizamos la crítica despiadada al constatar lo poco que queda de aquella banda que alguna vez remeció el planeta con nobles armas. Y bueno, el caso de U2 encaja a la perfección en dicho dilema. No es secreto para nadie de que desde 2000 a la fecha los irlandeses vienen patinando, aunque de igual forma cabe mencionar el que, sea como sea, se las han arreglado para incluso en sus momentos más mediocres (How to dismantle an atomic bomb, 2004) entregarnos dos o tres gemas que lograron hacer el momento más llevadero. De hecho, su más reciente entrega, Songs of innocence (2014) estuvo muy bien, con un concepto claro que nos retraía a la infancia y juventud de la banda, además de un puñado de canciones más que dignas ('Iris' o 'Cedarwood road', claros ejemplos de que el fuego inolvidable seguía ahí). No podemos, sin embargo, afirmar lo mismo respecto a Songs of experience, un álbum que lejos de sentar bases respecto al presente de los irlandeses se muestra confuso, sembrando más que certezas e incluso por momentos llevándonos a la inevitable pregunta: ¿Donde diablos está la experiencia? 

Nos encontramos entonces frente a un álbum que dispara en múltiples direcciones, esperando (supongo!) con alguna de ellas acertar. De hecho, las primera parte del disco, en materia de arreglos y estilos, no poseen conexión alguna. Abren, por ejemplo, con 'Love is all we have left', una oscura introducción digna de los gloriosos tiempos de Zooropa (1993) donde Bono recita filtrado en un auto tune exagerado (muy a la moda claro está) pero que no molesta dada la atmósfera lúgubre y adictiva que encuentra, para luego abordar el rock en acústico mediante 'Lights of home', donde oímos al vocalista reflexionar respecto a la mortalidad inspirado en un acontecimiento ocurrido a fines de 2016 que, en sus palabras, modificó en parte las direcciones de este Songs of experience. Ojalá dicha reflexión hubiese sido más profunda aún ya que 'Lights of home', pese a que no conecta musicalmente en absolutamente nada con 'Love is all we have left', debe ser la mejor pieza de todo el álbum. Ahora, si con el puntapié inicial el asunto mostraba un hilo conductor confuso, es con la aparición de 'You're the best thing about me' + 'Get on your own way' donde el disco definitivamente se va hacia cualquier parte. Aparece acá el U2 meloso y que se muestra desesperado por encontrar fórmulas comerciales a como de lugar. La primera, sin embargo, funciona pero la segunda (que cuenta además con un auto plagio descarado a la partida de 'Beautiful day') es irrisoria e irrelevante. 

Entrando en el nudo del álbum el asunto no repuntará. En 'American soul' se lanzan sobre un rock inofensivo, además de mostrar un burdo discurso de admiración por la cultura norteamericana, y la sosa balada 'Summer of love' tampoco aporta demasiado. ¿El problema? No hay filo en estos temas, juegan a la segura con arreglos tímidos y un The edge por cierto que nunca sonó tan imperceptible como acá. Posteriormente intentarán emular sus inicios con el sonido limpio y esos coros que recuerdan los tiempos de War (1983) en 'Red flag day' para luego entregar un simpático (que de ahí no pasa) medio tiempo acústico titulado 'The showman (little more better',' llegando así a 'The little things that give you away', que pretende ser el plato fuerte de la segunda parte del álbum pero que en lo personal me ha parecido un patético intento por emular un 'Fix you' de Coldplay (quien lo diría, el maestro imitando al aprendiz, para no creerlo). Por cierto, no sería nada el que intentasen imitar una fórmula si lo hiciesen bien, pero el tema no acaba por funcionar por lo que tras la pirueta no han hecho sino quedar en evidencia.

Donde si me parece el álbum logra repuntar es llegando a la recta final. Suena 'Landlady', una donde si han encontrado (¡que ya era hora!) una estructura sencilla pero que conecta de manera muy emocional arreglos, atmósfera e interpretación. También funciona 'The blackout', que realiza guiños (y ya van...) en su partida a esa vieja gloria que fue 'Even better than the real thing' pero que se disculpan gracias a que el tema cuenta con gancho suficiente como para convencer, y 'Love is bigger than anything in its way' , que con su potencia interpretativa debió ser (me parece) el cierre del álbum en lugar de '13 (There is a light)', que además de ser un refrito de 'Song for someone' (que aparecía en Songs of innocence) parece una cara B más que otra cosa. Por cierto, cabe acá el comentario de que en la versión de lujo del disco aparece un tema llamado 'Book of your heart' que incomprensiblemente han dejado afuera siendo superior a gran parte de lo que efectivamente incluyeron. Una muestra más de lo confundidos que van...

En definitiva, uno que otro momento agradable, un par de retazos que ilusionan pero que únicamente nos dejan ahí, en la ilusión. El disco es irregular, evidencia el exceso de productores que han estado sobre el proceso creativo (con Ryan Tedder como principal mano eso si) y me parece abusa descaradamente del auto plagio, quedando pequeño en comparación con lo que fue Songs of innocence, que resultó finalmente un trabajo con mayor conexión y claridad individual que este. 

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de U2:

martes, 19 de diciembre de 2017

Cavalera Conspiracy : Psychosis (2017)


Tras un año de silencio y fiel a la idea de no darnos demasiado respiro, tocaba en 2017 un nuevo trabajo de Max Cavalera, quien junto a su hermano Igor en batería y Marc Rizzo en guitarras (quien también lo acompañó en los primeros álbumes de Soulfly) regresa con el cuarto álbum de Cavalera conspiracy, un proyecto que de cierta forma (y como era de esperar) tiende a tributar el sonido que estos hermanos trabajaron veinte años atrás junto a su mítica banda Sepultura. En ese sentido, si en Pandemonium (2014) pudimos oír a una banda desatada y enfocada en la entrega de un thrash muy directo, tres años más tarde los tenemos en Psychosis regalando el que definitivamente debe ser, a día de hoy, el trabajo mejor logrado del proyecto.

En la linea de los recientes trabajos de Max Cavalera, Psychosis es un álbum corto y que va al grano. El disco está compuesto por nueve canciones que en cuarenta minutos desatan un sonido que contiene gran parte de los elementos que le entregaron identidad a los hermanos Cavalera durante su carrera. Es decir, nos encontramos acá con riffs afiladísimos marca de la casa, un Igor tremendo en batería y violentas vocalizaciones por parte de un Max que, aunque abusa un tanto del eco como recurso, aún continúa cumpliendo con creces en las interpretaciones. 'Insane', la apertura del álbum, es todo eso, velocidad y desenfreno, sin embargo, con 'Terror tactics', la excelente 'Impalement execution' o 'Spectral war' comienzan a aparecer interesantes matices en las estructuras, pequeños cambios en los tiempos que aportan a entregar diversidad al sonido. Y en ese punto me quisiese detener, ya que me parece resume de buena forma lo que nos encontraremos en Psychosis, es decir, a una banda entregada a la música extrema pero que en cada canción ha intentado regalar pequeños detalles que marquen diferencias, ya sea en materia de arreglos (los sonidos tribales siempre presentes) o estructuras.

A destacar también la oscuridad de la pasada por 'Crom' + 'Hellfire', así como el cierre más experimental a cargo de la instrumental 'Psychosis' seguida de 'Excruciating', pero más allá de la individualidad, el álbum funciona en su conjunto y seguramente conectará de comienzo a fin con todos aquellos que continúan añorando la antigua formación de Sepultura, esa que a comienzo de los años noventa hizo historia. Verdad sea dicha, aquel sonido se mantiene vigente en Cavalera conspiracy, proyecto que en Psychosis ha logrado equilibrar nostalgia con presente en idénticas cantidades. 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Cavalera Conspiracy:
2014 // Pandemonium 

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Björk : Utopia (2017)

"Llevando la experiencia al límite y al sobre cargo ..."


A dos años de la edición de Vulnicura, registro donde Björk decidió plasmar y exponer su dolor frente a su (ya no tan) reciente separación, la islandesa regresa con ánimos renovados, en un tono más optimista aunque musicalmente dando continuidad al camino que viene recorriendo desde hace un buen rato. Se entiende por tanto este Utopia como una perfecta segunda parte de Vulnicura, una donde desea mostrar un presente esperanzador y en donde el dolor ha servido como vía para la superación, así expresa de hecho en la letra de 'The gate': "Mi sanado pecho herido . Transformado en una vía donde recibo amor, donde entrego amor...", pieza clave para entender el décimo álbum de la vocalista.

No lo vamos a descubrir hoy: Björk es una artista que se encuentra por sobre el bien y el mal. Nos podrán gustar más o menos sus recientes trabajos pero nadie puede negar a estas alturas su categoría de artista completamente genuina. La islandesa lleva un tiempo importante escribiendo para si misma (ya son tres álbumes en una misma línea), utilizando su música como terapia de crecimiento, sin realizar concesiones y trabajando bajo estándares propios. El problema es que ahí cuesta mucho seguirla, las canciones no están, todo es exploración, desate creativo y excesos por doquier. Aspectos que en Utopia se han llevado al límite, fuera de trabajar un sobre cargo en materia de arreglos que en esta ocasión hacen más difícil de captar la experiencia.

De esta forma en 'Arisen my senses' encaja sobre cuerdas lineas vocales que van siempre a destiempo, en 'Blissing me' o en los diez minutos de 'Body memory' se suceden monotonamente una serie de estrofas sobre delicados arreglos, en 'Utopia' (la canción) la vocalista intercala en medio de flautas y ruidos de pájaros unos cuantos versos + coros donde cuesta encontrar cuando terminan unos y comienzan otros, y así, tema a tema el viaje se muestra tan honesto como desafiante con el auditor. Olvídense de las estructuras tradicionales y "canciones" como tal, Björk ha vuelto a regalar una propuesta que no sabe de convencionalismos. 

En materia de arreglos el álbum está marcado por la presencia de un conjunto de flautas, arpas y los beats desencajados de Arca, artista venezolana que ya había colaborado con Björk en Vulnicura pero que en esta ocasión ha adoptado mayor protagonismo tanto en la creación como grabación de Utopia, de hecho, comparte créditos en prácticamente todo el disco. La asociación me parece rinde buenos frutos pasando el nudo del trabajo (para quienes logren llegar ahí, claro), cuando en temas como 'Courtship' o 'Losss' la electrónica se funde entre explosiones en absoluta naturalidad con vientos y sonidos, aunque también cabe comentar que al disco le sobran minutos y por ratos largos cae en el sobre cargo de almíbar, canciones como 'Sue me' (donde se lanza sin asco y sin pudor contra su ex) , 'Claimstaker' o 'Future forever' redundan demasiado volviendo el álbum difícil (¡más aún!) en su recta final. 

En definitiva: honesta, visceral, atrevida, única... aunque inaccesible. En 2017 Björk lleva la experiencia de Vulnicura mucho más allá de lo imaginable pero siempre en un contexto donde la artista dialoga únicamente consigo misma. Utopia nos deja la sensación de que en las latitudes donde ha decidido moverse, muy lejos del pop y estructuras tradicionales, la islandesa se siente completamente libre y no parece por visualizar techo a la hora de experimentar, aunque muy pocos puedan seguirla... 


6,5 / 10 
Cumple, y algo más...


Otras reseñas de Björk:
2015 // Vulnicura
2011 // Biophilia 

martes, 12 de diciembre de 2017

Primus : The Desaturating Seven (2017)

"Absoluto delirio..."

En 2011, y tras más de una década de silencio, los extraordinarios Primus decidieron regresar a las pistas. Lo hicieron con un notable Green naugahyde para luego en 2014 entregar su particular mirada a la banda sonora de Charlie y la fábrica de chocolates. A tres años de dicho experimento, y fieles a su singularidad, han decidido en este 2017 volver a sorprendernos con un álbum conceptual basado en el cuento 'The rainbow goblins' de 1978, el cual relata la historia de unos duendes que pretenden robar los colores del arco iris. Vuelven además con una sorpresa: Tim Alexander, baterista clásico de la agrupación, regresa tras más de veinte años de alejamiento, es decir, en The desaturating seven tenemos al trío original en activo, todo un lujo.

¿Y con qué nos encontramos esta vez? Pues bien, con una locura más de los liderados por Les Claypool. Un álbum corto que en apenas siete cortes continúa dando muestras de una banda que danza sobre sus propios márgenes sin importar en absoluto el "que dirán". En ese sentido el noveno disco de la banda firma riesgos y también excesos, es un álbum oscuro, donde su primera parte se oyen relatos muy conectados entre si mientras que la segunda da paso a secciones instrumentales extensas, de corte más experimental (para muestra, los casi quince minutos de 'The dream' + 'The storm', que son absoluto delirio) y donde quizás se extraña algo más de fuerza en pieza. El disco por tanto es un viaje pero en medida que sus minutos corren tiende a perderse entre los ambientes que va generando.

En el global el álbum deambula entre la genialidad y la incomprensión, con momentos que dan gusto y otros donde miras al techo esperando una explicación. Como sea, Primus sorprende y se las arreglan para descolocarnos, una vez más, con un disco para nada tradicional.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Primus:

viernes, 8 de diciembre de 2017

Kadavar : Rough Times (2017)


No se en que estuve en 2015 que pasé por alto la reseña de Berlin, el tercer álbum de Kadavar, el cual mostraba una faceta un tanto más accesible por parte de los alemanes, tomando cierta distancia de ese sonido tan marcadamente denso y setentero que caracterizó sus primeros pasos para centrarse con fuerza en los aspectos melódicos de sus canciones. Dos años más tarde vuelven pero con una grata sorpresa bajo el brazo: lejos de volver a repetir el plato, los Kadavar han intentado con su cuarto disco ampliar el abanico. Digamos, a su formato habitual incorporar nuevas influencias.

Encontramos acá por cierto esas canciones que huelen a sus principales mentores, las densas guitarras y pesada marcha de 'Skeleton blues' traen de regreso esos aires Sabbath tan característicos en Kadavar y de igual forma cuando aceleran en 'Die baby die' o 'Words of evil' el asunto también se vuelve reconocible, sin embargo, gran parte del disco escapa de estas fórmula, intentando incorporar elementos novedosos, como ocurre en la pesada partida a cargo de 'Rough times' (que roza sonidos cercanos al mundo del metal) o la lenta cabalgata que representa 'Into the wormhole', con un exquisito bajo como protagonista que marca el sonido de un tema muy oscuro y que se aleja totalmente del sonido dinámico que la banda había presentado en Berlin. Hacia el cierre del disco encontraremos nuevas sorpresas cuando decidan bajar las revoluciones en la tremenda 'The lost child', que saca a relucir teclados en medio de la calma, generando gratos aires psicodélicos, calma que también sorprende en 'You found the best in me'

Me parece que a estos alemanes les sigue faltando ese gran disco consagratorio, sin embargo, de igual forma creo que Rough times deja la sensación en el aire de que las puertas están abiertas para ir por el. La banda sigue creciendo y mostrándose abierta a incorporar nuevos elementos a su fórmula...

3.0 // Bueno, cumple

Otras reseñas de Kadavar:

jueves, 7 de diciembre de 2017

Noel Gallagher's High Flying Birds: Who Built The Moon? (2017)



Los dos primeros álbumes de Noel Gallagher junto a sus High flying birds estuvieron bien, sirvieron ambos para dejarnos muy claro que (al menos en estudio, ya que en vivo es otro el cuento) el guitarrista no necesita en absoluto el forzar un regreso de Oasis para mantenerse vigente, y de paso quedaron entre nosotros una serie de temas dispuestos a recordarnos que el filo sigue ahí, intacto (están 'If I had a gun', que yo insisto en que de haber sido compuesta en los 90's sería un clásico "de aquellos", 'A.k.a ...What a life' o 'In the heat of the moment', entre tantas más). Sin embargo, tanto el debut de 2011 como Chasing yesterday (2015) carecieron, salvo contadas excepciones, de un elementos no menor: riesgo. En ese sentido, tal parece que la tercera ha sido la vencida para el buen Noel, por lo que en este 2017 el hombre ha decidido escapar de su zona de confort y regalarnos un álbum de corte más experimental, y si bien las estructuras de las canciones que componen este Who built the moon? responden a los patrones de siempre (es inevitable, se vista de lo que se vista, a Noel se le ve el plumero melódico a distancia), se aprecia en la producción y arreglos del álbum la intención de romper con la monotonía y de alguna forma sorprender. 

Ha intentado por tanto sonar más dinámico, empaquetando su música con electrónica, vientos, teclados y dándole un nuevo enfoque a su voz en ciertos pasajes. El resultado convence, no parece forzado y por momentos resulta muy atractivo.  Vuela alto, por ejemplo, en los momentos instrumentales que entregan 'Fort knox' y los interludios 'Wednesday', instantes donde la psicodelia se apodera del disco o también cuando se lanza en búsqueda de atmósferas etéreas en 'Be careful what you wish for'. y el asunto adopta ribetes de exquisita frescura, o cuando redobla los tambores y acelera con fuerza en 'Keep on reaching', 'It's a beautiful world' o 'She taught me how to fly'. De igual forma, pese a ser un tema bastante tradicional, la buena vibra que regala con sus coros 'Holy mountain' 'Black & white sunshine' funciona, así como la veta atmosférica que aporta 'The man who built the moon', mi favorita del álbum.

Hay que darle a Gallagher el que ha acudido a distintas fuentes buscando referencias o apoyos que aportasen matices relevantes a su sonido, y el que en esa búsqueda no ha quedado a medio camino sino más bien ha logrado entregar un álbum compacto, de direcciones muy claras y que individualmente encuentra varios momentos de alto nivel. 

¿Canciones? 'Fort knox', 'Keep on reaching', 'It´s a beautiful world'.

8/10
Excelente.


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