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miércoles, 2 de octubre de 2024

20 Años De... Slipknot: Vol 3 - The Subliminal Verses (2004)

 "Intento fallido..."

El siempre complejo tercer disco. Tras dos batacazos como fueron el debut de 1999 y el enorme Iowa (2001), había que ver por donde Slipknot trazaban líneas. ¿Más de lo mismo? ¿Reinvención? ¿Una pasada algo más comercial? ¿Un poco de todo? Lo cierto es que era complejo insistir en el salvajismo del sonido expuesto en 1999/2001 sin repetir el plato con descaro, pero por otro lado la banda necesitaba de alguna forma volver a impactar el mercado (al cual ya habían entrado de lleno, digámoslo) y convertirse definitivamente en un "cabeza de cartel" en los festivales. 

¿Cómo lograr esto sin perder su esencia marcada por la ira y violencia del sonido?. El desafío estaba instalado. De ahí la decisión de cambiar de productor, soltar a Ross Robinson para trabajar esta vez con Rick Rubin, esto seguramente en la búsqueda de alguien capaz de sacar a flote facetas del sonido de Slipknot no necesariamente ligadas al nu metal, esto además en el contexto de un género que para 2004 mostraba evidentes señales de agotamiento. En dicho sentido, este Vol 3: The subliminal verses es un álbum absolutamente marcado por su contexto. La banda debía congeniar una búsqueda musical con el espiral auto destructivo que continuaban viviendo sus integrantes en la interna, lo cual volvía particularmente compleja la tarea. Dado lo anterior, acabó siendo una especie de popurrí de momentos. 

Tenemos acá canciones que replican el "modelo Slipknot" de álbumes anteriores, como 'The blister exist', 'Three nil', 'Opium of the people', 'Welcome' o 'Pulse of the maggots' (donde incluso intentan meter un inédito solo de guitarra), todas piezas marcadas por la velocidad y versatilidad de Joey Jordison en batería, la guitarra de Mick Thomson (más grave que lo habitual en este álbum) y, por supuesto, los trabalenguas de Corey Taylor. Estas no están mal pero sinceramente no dan con el punto, fuera de que a todas les pesa el que a estas alturas Slipknot comienza a competir (y a perder) contra si mismos. Dicho en simple: para ir a este tipo de canciones ya está el homónimo + Iowa, por lo que la sensación de que la banda comienza a repetirse y dar vueltas es evidente, y ojo que este fenómeno es uno que acabó perpetuándose en la carrera de la banda con el correr de los años. 

Dichas pasadas directas son amenizadas a lo largo del álbum por pasadas más comerciales de coros reconocibles pero que también meten mano a fórmulas que la banda ya había trabajado. Me refiero a 'Duality' (un refrito de 'Left behing' de Iowa), 'Before I forget' (que emula en su partida el riff genérico de 'Loco' de sus pares generacionales Coal chamber) o 'Vermillion', las dos primeras transformadas a día de hoy en joyas de la corona para la banda (y que en cierto modo salvaron a este disco del completo olvido)A estas se sumarán cosas que definitivamente exploran fuera de la caja, como los momentos acústicos de 'Circle' o 'Vermillion, pt.2', que más allá de si gustan más o menos, lucen completamente fuera de contexto acá, esto a diferencia de la partida del disco a cargo de 'Prelude 3.0', la mejor apertura de un disco en la carrera de Slipknot y una que efectivamente funciona debido a las atmósferas oscuras e inmersivas que propone. Ojalá el disco hubiese tenido más de esto pues es realmente el único momento en donde la banda parece dar con la tecla. Ahora, del cierre con 'The virus of life' + 'Danger-keep away' mejor ni hablar, experimentos completamente olvidables.

A veinte años de distancia, Vol 3: The subliminal verses asoma como el comienzo del fin para Slipknot, digamos, en materia creativa pues sabemos que comercialmente efectivamente lograron transformarse en un cabeza de cartel. El disco metió un par de singles exitosos (que incluso a día de hoy figuran como las canciones más reproducidas de la banda en plataformas de streaming) y gracias a ello quizás hablamos del álbum décadas después, sin embargo, obviando esto, el trabajo fracasó en la tarea de mostrar una reconversión por parte de la banda. No es un desastre pero es poco lo realmente fresco e interesante que dejó y representa un bajón importante respecto a sus antecesores. Algo de terreno recuperarían en el futuro All hope is gone (2008), pero bueno, aquello será materia de futura discusión. En 2028 si es que la vida me acompaña...

¿Canciones? 'Prelude 3.0', 'Duality' y 'Before I forget'.

6/10
Bueno, cumple...


Otras reseñas de Slipknot:

sábado, 10 de junio de 2023

Kesha: Gag Order (2023)

 "De espaldas al pop..."

Tras un inicio de carrera marcado por hitazos estilo 'Tik tok' o 'Die young' la carrera de Kesha poco a poco pareció irse apagando y quedando más cerca del #OneHitWonder que de otra cosa. Si a esto agregamos el conflicto legal con su ex productor Dr. Luke (a quien ha demandado por abuso físico y psicológico), que decir, un álbum como Gag order parece llegar en la forma y tiempo preciso. De la mano de Rick Rubin en producción, en su sexto álbum la vocalista apuesta por el desahogo y la reinvención musical mediante trece canciones que la sitúan de espaldas al pop, en un lugar tremendamente personal, reflexivo e inquieto en materia de arreglos, un viaje que comienza muy muy abajo con una sección inicial marcada la total oscuridad, una que lentamente irá encontrando calma, esperanza y luz. 

Pero lo dicho, que Gag order abrirá en plena crisis. Declarando principios de inmediato en la apertura con 'Something to believe in'. Esta se entrega en plan loop reiterando una línea en particular ("Nunca sabes que necesitas algo en lo que creer cuando lo sabes todo..."), en un llamado a aterrizar con humildad para encontrarse, idea que complementará más adelante entre potentes letras ("Mata el caos, encuentra el equilibrio" o "El ego es el rostro de la tristeza") y arreglos minimalistas que cerrarán con una cruda reflexión final : "Estoy tan avergonzada / Solía abandonarme a mi misma / No puedo creer aún esté viva". Esta misma fórmula será la que se reiterará en la genial 'Eat the acid', repitiendo líneas (en esta ocasión "Tu no querrás cambiar como a mi me cambió") y el concepto, por lo que viene bien que realice un giro hacia lo acústico en 'Living in my head', ¡pero cuidado! Que lejos de ir hacia alguna baladita de amor o similares, Kesha continúa en el lodo hablando de lo complicado que es lidiar con su mente ("No quiero estar más acá / Atrapada en mi cabeza  / No quiero estar más asustada..."), en un doloroso llamado de auxilio en donde se mete incluso con su auto estima ("¿Cuándo terminará? / Estoy tan insegura / No lo puedo soportar y me odio..."). 

De todo el proceso vivido en los últimos años hablará en 'Fine line' (de las mejores), tirando palos de entrada a la industria ("Aquí es donde ustedes, hijos de puta, me han empujado / No se sorprendan si la mierda se pone fea"), refiriéndose al silencio que ha debido guardar por la demanda judicial ("Todos los doctores y abogados me cortaron la lengua / He estado escondiendo mi ira") y cuan perjudicial ha sido esto para su salud ("Estoy en la cima de una montaña con una pistola en mi cabeza"), pero también metiendo varias líneas potentes dignas de toda atención ("Hay una delgada línea entre la genia y la loca / Hay una delgada línea entre estar rota y estar rompiendo..."), las cuales reflexionan respecto a esos límites que han explotado en su cabeza durante todo este tiempo.

"Hay una delgada línea entre soltar y rendirse.
Entre ser feliz y ser jodidamente estúpida.
Entre lo que divierte y aquello que estalla en dolor.
¡Pero ey! Miren todo el dinero que hicieron conmigo" 


Tras una descarga de ira que efectivamente se estaba volviendo muy pesada, el álbum vivirá un subidón que coquetea con el góspel en la cristiana (si, hay referencias a su fe a lo largo del álbum) 'Only love can saves us', dando paso a una sección más optimista y esperanzadora que viene bien, complementando de inmediato con 'All I need is you', entregando un respiro para continuar luego con 'The drama', otra donde Kesha se detendrá en su proceso auto destructivo ("Estoy en mi cama, ojos cerrados, aunque no logro dormir / Existe una violencia en el silencio y ella viene por mi..."), aunque esta vez en entre sonidos muchísimo más explosivos y ruidosos, que incluso ameritaban alguna incursión con el mundo del rock, pues el tema pedía a gritos algo más de desgarro. Como sea, es otro de los temas más interesantes del disco. 

Entrando en la recta final, con la desnuda 'Too far gone' aparecerá el primer momento del álbum en donde se abordará algo que huela a relación romántica como temática ("¿Te estoy extrañando o estoy extrañando lo que solía ser ?"), seguida de una juguetona 'Peace & quiet' (quizás la primera que huele a prescindible en el conjunto), para retomar el minimalismo en un descargo con sus haters en 'Hate me harder' y cerrar en calma con la acústica 'Happy' (que recuerda en su comienzo nada más ni nada menos que el 'A day in the life' de The beatles), reflexionando respecto a su pasado y presente. 

Siempre lo recalco y no dejaré de hacerlo: me gusta cuando interpretes femeninas salen del amor y el desamor, que es lo típico. Lo considero valiente y contra cultural. En Gag order escuchamos a una Kesha re inventada, exponiendo sus momentos más oscuros pero también una búsqueda desesperada por conectar consigo misma. Hay un mundo de diferencia entre aquella artista pop que abría su álbum debut con algo tan adolescente como 'Your love is my drug' y la que oímos en este 2023. Ahí, es probable que muchos critiquen al álbum por sostenerse principalmente en base a sus letras e ideas, dejando de lado lo musical. Seguro estarán en lo cierto. Es algo que suele suceder además cuando un artista tiene en sus manos un mensaje importante que entregar, los arreglos se limitan a crear la atmósfera, más no ser protagonista. Sin embargo, la artista se debe a su momento y aquello a Kesha hay que dárselo: ha entregado el álbum más descarnado y sincero de su carrera. Un paso al frente claramente.

¿Canciones? 'Eat the acid', 'Fine line' y 'The drama'.

7,8 /10
¡Muy bueno!

sábado, 26 de noviembre de 2022

Red Hot Chili Peppers: Return Of The Dream Canteen (2022)

 "Solo momentos..."

Hay un punto que a estos Red hot chili peppers hay que darles: el que se han lanzado en una honesta búsqueda de ellos mismos. Han intentado sentirse vivos en lugar de cumplir, de eso trató la incontinencia de un álbum como Unlimited love y este posterior Return of the dream canteen, dos discos dobles, cada uno de diecisiete canciones y una verborrea difícil de seguir a la rápida. Ahora, más allá de las nobles intenciones, otra cosa es que el resultado suene efectivamente convincente, pero de que la jugada es sincera y valorable, eso nadie podría desconocerlo. 

De la mano (una vez más) de Rick Rubin en producción y con John Frusciante nuevamente en las filas, los norteamericanos se han metido en el estudio a improvisar, recuperar viejísimas canciones y con ellas cierto espíritu que se extravió durante los últimos veinte años. El problema es que cuando te metes con poco y nada a jammear, la inspiración tendría que estar a flor de piel como para que aparezcan cosas realmente memorables, de lo contrario, si las musas te pillan en un momento bajo, únicamente encontraremos momentos, que es lo que acá nuevamente ocurre. Return of the dream canteen es un álbum de ratitos, de cosillas que funcionan en medio de un montón de material que se alarga al cansancio sin generar impacto alguno. 

El disco se debate por tanto entre cosas que pretenden tener sabor ('Tippa my tongue', 'Afterlife'), otras que apuntan al rock pero sin fuerza alguna ('Reach out', 'Fake as f@ck' , 'Bag of grins'), una que otra melodía que funciona ('The drummer'), medios tiempos que simplemente se dejan correr ('Peace and love', 'Bella', 'Roulette') y uno que otro desate de guitarra por parte de Frusciante ('Eddie') aunque enmarcado en canciones que no poseen argumentos para llevarte a ningún lado (ese "my my my my my my cigarette" a medio álbum, ¡que espanto por favor!). La sensación que desprende el álbum es la de efectivamente levantar un tanto el asunto respecto a lo que fue Unlimited love sin jamás saber sacarle provecho a lo que tenían entre manos, que a juzgar por los números no era poco. 

Lo escribí en la reseña del antecesor: quienes esperaban que con el retorno John Frusciante a Red hot chili peppers se solucionarían los problemas creativos que la banda viene mostrando desde hace casi quince años, han tenido que darte contra el muro de la realidad. El guitarrista hace lo suyo, así como el siempre notable Flea, sin embargo, Anthony Kiedis + Chad Smith suenan terriblemente planos en sus labores y más allá de esto, espanta el constatar que con 34 canciones en carpeta la banda no haya podido armar un disco consistente al menos, Return of the dream canteen contiene uno que otro momento interesante pero en ningún caso justifica su innecesaria extensión.

¿Canciones? 'Reach out', 'Afterlife', 'The drummer', 'Bag of grings'

5/10
Nada muy especial...

martes, 12 de abril de 2022

Red Hot Chili Peppers : Unlimited Love (2022)

"El muro de la realidad..."

Más de quince años (y contando) han transcurrido desde el último trabajo realmente interesante de Red hot chili peppers, me refiero obviamente a Stadium arcadium (2006), un álbum que con todos sus ripios (si, se les fue la mano con la extensión y el disco nunca debió ser doble) representó la última vez en que los norteamericanos sonaron sabrosos y contundentes, fuera de dar un buen giro tras la resaca que significaron Californication (1999) y By the way (2002), claramente los discos más exitosos de su carrera y a los que les deben el que jóvenes que rondan los treinta (por arriba y por abajo) aún se mantengan atentos a cada nuevo paso que dan. El caso es que tras Stadium arcadium se instaló la confusión, nueva partida de John Frusciante, llegada de un joven e inexperto Josh Klinghoffer y dos álbumes bastante mediocres como I'm with you (2011) + The getaway (2016). En dicho contexto seguro muchos habrán que instalaron la idea de que era la ausencia de Frusciante el causante del bajón creativo de los peppers y que volviendo el guitarrista a la banda el asunto repuntaría, sin embargo, acá está Unlimited love dispuestos a golpear a dichos creyentes con el muro de la realidad.

Lo primero que acá llama la atención es que vuelvan a tropezar con la misma piedra de Stadium arcadium, armando un álbum demasiado largo. En esta ocasión son diecisiete canciones en setenta y tres minutos de música, too much, sobre todo considerando el que no cuentas con todo aquello que en 2006 sobraba: canciones gancheras ('Dani california', 'Snow (Hey oh)', 'Tell me baby'), temas sabrosos ('Humb de bumb', 'Warlocks'), rock + guitarras ('She's only 18', 'Torture me', 'Especially in Michigan', 'C'mon girl') o melodías gloriosas y emocionales ('Strip my mind', 'Wet sand', 'Desecration smile'). Es decir, en la odiosa comparación respecto a lo último que había realizado John Frusciante en la banda, este Unlimited love pierde por masacre, ahora, dejando en paz al pasado tampoco es que este disco nos diga demasiado pues la crisis creativa se mantiene. 

Pero vayamos a la música. Ahí, hay una buena partida cuando suena el single 'Black summer', una canción que pide a gritos más fuerza pero de todas formas sabe sacarle partido a cada instrumento entregándole su espacio en la producción, y ahí quiero detenerme un minuto: se agradece el que Rick Rubin esta vez haya logrado hacer sonar bonito a la banda en lugar de repetir el descalabro sonoro de Californication, que por más exitoso que haya sido (que grandes canciones ahí hay), es un disco que suena espantoso en su mezcla. Ahora, siguiendo con la lista, también funciona la exquisita dinámica de 'Here ever after' (aunque me ha recordado en el 0:45 la melodía del coro de 'Easily', del mencionado Californication), así como los momentos donde el combo Flea + Frusciante convive en armonía, con gratos resultados en 'Poster child' (un simpático homenaje a sus ídolos, aunque la canción a los tres minutos ya ha dado todo lo que podía y se alarga por dos más solamente redundando ideas) o en 'The great apes', el típico tema donde el guitarrista desarrolla sus arranques ruidosos que pese a lo incorrectos que son técnicamente, agradan.  

Y si bien todo lo mencionado cae bien, enmarcado en la primera parte del álbum, nada te vuela realmente la cabeza. Tampoco lo hará el funk de 'Aquatic mouth dance', un lugar común del mítico bajista de los red hot, ni las baladas 'Not the one' (abordando el cliché "No eres tú, soy yo") o 'It's only natural', con esta última miramos el reloj (clásica señal de que la reunión, el partido de fútbol o concierto está aburriendo) y nos espantamos al notar que aún quedan diez canciones para acabar el viaje. 'These are the ways' es el quiero pero no puedo del álbum, una canción con la que intentan recuperar el rock pero sin impacto alguno (confesión: me iré a escuchar el One hot minute tras terminar esta reseña, que necesito actitud de verdad), y así, se suceden en el álbum canciones de medio pelo ('White braids & pillow chair', 'One way traffic') , ninguna de ellas es un desastre e insisto, están bien producidas, incluso cosas como 'Veronica' por momentos ilusionan (¡esa sección acústica!) con un repunte, pero en general la banda suena tan cómoda ('Whatchu thinkin', 'Bastards of light')', tan avejentada ('Let 'em cry'), que asusta. 

Quizás fueron las expectativas, el tiempo lo dirá, pero Unlimited love no parece repuntar aquello que venía cuesta abajo disco a disco. Habrá gira, les seguiremos queriendo y escuchando con emoción sus viejas glorias, pero las cosas como son: ni el regreso de Frusciante fue capaz de detener la caída libre.

¿Canciones? 'Black summer', 'Here ever after', 'Veronica'.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Red hot chili peppers:

martes, 24 de septiembre de 2019

20 Años De... Red Hot Chili Peppers: Californication (1999)

“Salir de la fosa y vivir para contarlo...”

En junio recién pasado se cumplieron dos décadas del renacer de Red hot chili peppers, del disco que los trajo de vuelta, les entregó un segundo aire y reposicionó en la escena, y bueno, no quisiese dejarlo pasar considerando el que hablamos de un verdadero neo clásico del rock contemporáneo.

Contextualicemos: a mediados de década la banda vivía su primera gran crisis, con John Frusciante sumergido en adicciones y abandonando el buque, dando paso a un corto paso de Dave Navarro como guitarrista de la agrupación, quien participaría en el (injustamente) vapuleado One hot minute (1995). Pero tras el rompimiento vino la luz, y vaya de que forma. Y es que al verificar que la nueva formación (y sonido) no acababa de cuajar, Anthony,  Flea y Chad deciden acudir en ayuda de John, rescatarlo, traerlo de regreso y hacerlo participe de un disco marcado por la emoción. De hecho, ahí reside el principal mérito de Californication, más allá de lo musical (donde virtudes sobran y ya me referiré a aquello) está el haber sido un álbum  que nace a partir de la amistad, el amor por la música y el junto a ella saber sobreponerse al rompimiento. 

Pero hablemos de las canciones. Ahí, Frusciante justifica plenamente su regreso a la banda mostrando credenciales y siendo absoluto protagonista del álbum, aquí el guitarrista se desborda en más de una ocasión con su particular forma de tocar (para bien y para mal, ya que claramente "puliría" sus técnicas en discos posteriores), aunque también la producción de Rick Rubin entrega a la voz de Anthony Kiedis un rol relevante todo el tiempo, imponiéndose por sobre la instrumentación y marcando la fuerza de cada tema. Todo esto se aprecia desde la partida a cargo de ‘Around the world’, con un Flea soberbio emulando los acordes de ‘Breadfan’ (original de Bugdie en 1973, aunque versionada también de manera magistral por Metallica durante sus inicios) para luego dar paso a una estructura que se mueve con naturalidad desde el funk a coros tremendamente melódicos. Posteriormente oiremos una seguidilla de canciones con un potencial enorme, y es que la primera parte de Californication por si sola impacta a causa de su riqueza individual. Ahí destacará la eterna ‘Scar tissue’, con su maravilloso tono reflexivo, la dolorosa ‘Otherside’ (“¿Por cuanto tiempo resbalaré...? Cortar mi garganta creo es todo lo que me queda”) o la ácida ‘Californication’ ("Paga muy bien a tu cirujano para romper el hechizo del envejecimiento, la piel de celebridad es esto..."), sin embargo, todo gran álbum debe contar con una segunda línea tan potente como la primera y ahí el funk de ‘Get on top’, rock y fuerza de ‘Parallel universe’ y armonías de ‘Easily’ complementan una Cara A del disco absolutamente incontestable. 


Tras ‘Easily’ la sensación de haber tocado techo es palpable, de ahí que las revoluciones bajen bruscamente a cero, como quien quisiese llamarte a terreno, con la pacífica ‘Porcelain’ para luego retomar un tono más oscuro en la potente ‘Emit remmus’. En la recta final el disco nuevamente jugará con el los fraseos funk en ‘I like dirt’, apostará por la dinámica hiperquinética en ‘Right on time’ y una línea más íntima en ‘Savior’, anticipándonos un sonido que en 2006 desarrollarían más en extenso en el soberbio Stadium arcadium, para cerrar muy en grande con la preciosa acústica de ‘Road trippin’. Durante toda esta pasada solo se puede criticar el haber llevado el álbum innecesariamente a quince temas pudiendo terminarlo antes y ahorrarse ese guiño a los inicios de la banda que es ‘Purple stain’ y la plana ‘This velvet globe’, que como cara b del disco creo habría estado bien. 

Nada empaña por supuesto los enormes méritos de Californication, el disco definitivo de Red hot chili peppers, aquel que acabó por definir su sonido y trajo de regreso a una banda que aún tenía algo importante que decir en la escena. Neo clásico absoluto. 

8 / 10
¡Excelente! 


Otras reseñas de Red hot chili peppers:

domingo, 30 de junio de 2013

Black Sabbath: 13 (2013)

¡A callar novatos!

Durante 2012, a 35 años del último disco de Black Sabbath con Ozzy Osbourne en las voces, conocimos la noticia de que estos caballeros volverían a trabajar juntos en estudio. La noticia sacudió al mundo de la música, sin embargo, digámoslo con todas sus letras: había más miedo que ansiedad. Un Ozzy viejo y en condiciones vocales no óptimas, un Tony Iommi en tratamiento por un linfoma recientemente encontrado en su organismo y un Bill Ward que decidía no unirse al proyecto hacían presagiar un desastre de proporciones. Posteriormente conocimos el título del álbum y junto a él una horrible portada que incluía un 13 en llamas, la sensación era una sola: estos tipos volvieron por el dinero y nada más. Por si fuese poco, el disco sería producido por Rick Rubin, un hombre que en los inicios de su carrera estuvo perillando trabajos que cuentan con un sonido exquisito, como el Ballbrearker de ACDC o One hot minute de Red hot chili peppers pero con el tiempo terminó produciendo tarros inaudibles, como Californication de los mismos Chili Peppers o el Death Magnetic de Metallica. En fin, razones para desconfiar de lo que se venía habían de sobra.

El disco desde hace un tiempo vive entre nosotros y desde ya, nobleza obliga: habrá que tragarse cada uno de mis prejuicios. 13 es un trabajo sólido, que funciona tanto por la calidad de sus temas, como los ambientes que logra y la diversidad de su sonido. Independiente de que se trate de Black Sabbath, el disco se sostiene sin problemas. Ahora, si asumimos de quien viene, igual el disco sigue funcionando, es decir, 13 es un álbum que logra ubicarse a la altura del legado de la leyenda.

Esperar que a estas alturas de sus vidas, habiendo compuesto tanta música en el pasado, estos caballeros volviesen a inventar la rueda era absurdo, nos conformábamos con que el espíritu y las interpretaciones estuviesen presentes, cosa que ocurre. Desde la oscura partida a cargo de los 8 minutos de "End of the beginning" el asunto anda, de hecho luego de una lenta partida el bueno de Iommi nos entrega con su guitarra exactamente lo que buscábamos. Ozzy por su lado, sin brillar, cumple tanto vocalmente como con las letras (en general me sorprendió lo personales que estas tienden a sonar).  


"God is dead", el single de adelanto que la banda compartió con nosotros, no convenció del todo en su momento y en el contexto del disco sigue sin hacerlo. No es un mal tema pero se estorba con "End of the beginning" básicamente porque ambas se mueven en frecuencias similares, comienzan lentas y oscuras para tras 5 minutos reventar. Creo que si hubiese sonado al final del disco se habría disfrutado mejor. Ahora, tras las dos mencionadas el álbum agarra fuerza en base a diversidad y potencia. "Loner" es dueña de un rock más tradicional y directo, mientras que "Zeitgeist" posee un sonido acústico que recuerda muchísimo aquella joya setentera que fue "Planet caravan" (versionada de manera maravillosa en los noventa por Pantera, imposible no mencionarlo). 

La segunda parte del álbum estará completamente volcada sobre las guitarras y sonará más monocorde. Acá el patrón se reconoce y esa irregularidad que se sintió en los primeros 4 temas desaparece por completo, "Age of reason" y "Damaged soul" deben ser probablemente los temas que reviven de mejor manera el peso y la densidad sonora que Black Sabbath nos entregó en sus primeros discos y son precisamente las canciones que terminan por convencerte de que estás frente a un gran trabajo. Entre ellas suena "Live forever" , otro tema corto y directo, en la linea de la ya mencionada "Loner" aunque con una letra mucho más introspectiva en donde Ozzy reflexiona acerca de su edad y el inevitable fin que cada vez se encuentra más cerca. Llegamos al final con los 7 minutos de "Dear father", para mi, lo más moderno que posee el álbum y quizás el único tema de este que me sonó más Ozzy Osbourne que Black Sabbath

Son más de 50 minutos de oscuridad repartidas en 8 canciones, además de 3 extras que es imposible no destacar y que vienen en la edición limitada del álbum, me refiero a las excelentes "Methademic", "Peace of mind" y "Pariah", tres buenas piezas (sobretodo "Methademic", que es un temón), muy directas, que supongo no fueron incluidas en el disco por no ser tan oscuras como las ocho que si entraron. 

En el global me atrevería a afirmar que 13 es el cierre de carrera que un grande como Black Sabbath se merecía luego de una historia llena de idas y vueltas. Un disco soberbio, de gran factura y que me parece permitirá que nuevas generaciones conecten con el sonido de la banda. Black Sabbath es historia y por ahora, presente, disfrutémoslo mientras dura.

8/10
Excelente.

lunes, 29 de agosto de 2011

Red Hot Chili Peppers : I'm With You (2011)

"Recambio que sabe a poco..."

Cambiaron de guitarrista, se tomaron 5 años desde la edición del buen Stadium Arcadium pero aún así no hay sorpresas con Red Hot Chili Peppers. Y es que este I'm with you comienza precisamente donde el anterior trabajo quedó y no se mueve mucho más allá. Melodías y arreglos que sin armar malos temas poseen un sonido bastante predecible, sonido que en el fondo nos deja la sensación de que los momentos más creativos de la banda están en el pasado.

No es un mal disco, en absoluto. Dentro de lo positivo habría que mencionar que el álbum se mueve en distintos tiempos. Tenemos canciones muy dinámicas tales como  "Monarchy of roses", "Factory of faith", "Look around" o "Did I let you know", algunos ritmos más calmos que aparecen en el single promocional "The adventures of Rain dance" o "Happiness loves company" y baladas de buen nivel como  "Brendan death's song" o "Police Station" (en lo personal, mi favorita del disco). Canción a canción podríamos decir que el álbum cumple , aunque "Ethiopia", "Annie wants a baby" y "Meet me at the corner" me parecieron completamente desechables y aburridísimas, pero son solo tres de un total de catorce, así que la cosa no anda tan mal, sin embargo, el factor sorpresa de I'm with you es inexistente. En la hora de duración que posee el disco no suena nada que no haya sonado antes (y de mejor manera) en los últimos álbumes de la banda.

De igual manera sentí que si bien las canciones cumplen y agradan, nunca acaban de explotar. No hay quiebres importantes en los temas y por otro lado el aporte del nuevo guitarrista, Josh Klinghoffer, es prácticamente nulo dentro del sonido de Red hot chili peppers ya que pareciese que en todo momento quisiese sonar como John Frusciante (a diferencia de lo que ocurrió cuando Dave Navarro ingresó a la banda, que le cambió el sonido a la agrupación). En definitiva un álbum agradable pero que me parece pasará sin pena ni gloria por nuestros oídos. Una colección de simpáticos temas con uno que otro momento alto, ni más ni menos. Ah! Y mención aparte para la producción siempre ruidosa de Rick Rubin, un maestro en arruinar sonido de discos y acá agrega uno a su colección. 

6 /10
Bueno, cumple.


miércoles, 6 de julio de 2011

Novedades Red Hot Chili Peppers y Noel Gallagher



Interrumpiré un momento mi especial "Música en colores", dedicado a discos editados este 2011, para comentar un par de interesantes noticias dignas de mencionar.


Lo de los Chili Peppers ha sido definitivamente a goteo. Dos años atrás nos enteramos de la noticia de que John Frusciante, guitarrista de la banda, abandonaba el proyecto para dedicarse por completo a sus trabajos en solitario (al menos esa fue la razón oficial), siendo reemplazado casi de inmediato por el joven guitarrista Josh Kinghoffer, junto a quien la agrupación comenzó a trabajar en un nuevo álbum, el cual supimos tiempo después que se titularía "I'm with you"  y su primer single  "The adventures of rain dance Maggie".  Este trabajo estará producido por el afamado productor Rick Rubin (asunto que desde ya me genera susto, a Rubin no le tengo mucha fe que digamos pese a ser uno de los productores más cotizados del momento). Con todo esto lo nuevo de Red hot chili peppers no tardó en transformarse en uno de los discos más esperados para este 2011, sobretodo si consideramos que lo último que la banda nos entregó fue ese excelente disco de 2006 titulado Stadium Arcadium. 

Y bueno, por estos días tenemos más novedades al respecto. "I'm with you" tiene fecha de salida: 30 de agosto. También la banda ha compartido con el mundo la que será la portada del disco (la mosca + pildorita) y el track list del álbum, por lo que ya sabemos que el álbum contendrá 14 canciones. Tiempo al tiempo. Red hot chili peppers se ha caracterizado en su carrera por ser una banda creativamente inquieta, luego la pregunta es: ¿nos volverán a sorprender? De todas maneras sea como sea el disco los tendremos durante este segundo semestre visitando Sudamérica por lo que podremos unos de los primeros en escuchar los nuevos temas en vivo. Calmemos la ansiedad recordando un temazo de su último disco hasta ahora.   



Otro que por estos días da que hablar es el ex lider de Oasis, Noel Gallagher. Como bien sabemos dos años atrás las peleas dentro y fuera del escenario de los hermanitos Gallagher no dieron para más y la banda se acabó (hasta próximo aviso, ya que me parece bastante esperable el que en 5 a 10 años más los veamos trabajando juntos nuevamente). Liam, el bocón de la dupla, armó de inmediato Beady Eye, proyecto junto al que incluso editó un buen disco este 2011 (comentado ya en mi querido blog meses atrás). 

Y bueno, era cosa de tiempo el que Noel también diese noticias en cuanto a lo musical. Nos hemos enterado por estos días de que el hombre no ha perdido el tiempo y tiene listas 10 canciones para editar en un álbum próximo a salir el 19 de octubre del presente año. Aún no hay título de disco ni single, pero la lista de canciones ya se conoce. 

Según Noel, el disco "no debería desagradar a los fans de su ex banda, aunque no se trata precisamente de rock de estadios" . Sinceramente creo que no es muy difícil apostar a por donde irá el sonido de su debut en solitario: una que otra baladita y rock de medio tiempo. Mal que mal, Noel fue siempre compositor de Oasis y se dio el gusto de interpretar una o dos canciones en cada disco editado por la banda, así que sabemos por donde puede ir la mano. No me lo veo experimentando. Recordemos entonces una de sus grandes composiciones.


lunes, 25 de abril de 2011

Metallica con Rubin otra vez

El ruido continuará


Lo último que habíamos oído acerca de lo nuevo de Metallica fue aquel comentario a comienzos de año en el que Kirk Hammett adelantó que el álbum no era un disco "100% de Metallica", asunto que todos entendimos como que se viene un nuevo disco de covers o colaboraciones. Pues bien, Robert Trujillo acaba de entregar nuevos datos en relación a este trabajo adelantando que la agrupación pretende seguir trabajando junto al afamado productor  Rick Rubin . El bajista ha comentado que "Rick es para Metallica como el gurú que la banda necesita. Y no es que se trate de una escasez de ideas, ya que nos encontramos muy felices con como va el nuevo trabajo, sino más bien por el increíble trabajo que realiza Rick junto a su técnico en sonido Greg Fidelman". 

Para quienes no están del todo claros aún, Rick Rubin es uno de los productores de moda de la última década. El tipo ha trabajado discos de Rage against the machine, System of a down y Linkin park, entre otros y se encargó de paso del sonido del último disco de Metallica: Death Magnetic.

¿Estarán sordos los integrantes de Metallica? Es que en lo personal considero que si algo malo tuvo su último trabajo fue precisamente el sonido, una masa ruidosa que respondió  a las últimas tendencias de mezclar el sonido a un nivel más alto que lo que se acostumbraba en el pasado, intentando con esto darle más potencia a los discos. No soy un experto en sonido pero si se que Death Magnetic suena horrible por lo que desde ya lamento la decisión por parte de la banda de trabajar con Rubin nuevamente. Mucho le podrán criticar algunos a Bob Rock , pero tanto el disco "negro", como la saga "Load"/"Reload" sonaban de maravillas.

A continuación les dejo una de las buenas canciones que contenía Death Magnetic  en donde se aprecia claramente el trabajo que Rick Rubin realizó con el sonido de la banda y que al parecer a ellos les encanta. Luego un video curioso titulado "la guerra del sonido" en el que un sonidista nos intenta explicar como sonaría un viejo tema de Paul McCartney bajo las mezclas que se realizan en la actualidad.