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lunes, 25 de mayo de 2026

At The Gates: The Ghost Of A Future Dead (2026)

 "Despedida en velocidad crucero..."

Cuesta en ocasiones dejar de lado la contingencia a la hora de analizar un álbum, y bueno, este es uno de esos casos. Pioneros en esto del death melódico, los suecos At the gates acabaron por dejar una piedra fundamental en el camino (Slaughter of the soul, 1995) para luego pausar por casi veinte años, regresando en 2014 con el objetivo de reafirmar su legado. Fieles a lo suyo la banda había entregado tres sólidos álbumes hasta dar a conocer la trágica noticia del cáncer de paladar sufrido por Tomas "Tompa" Lindberg. Y bueno, tras su lamentable muerte a los 52 años de edad en septiembre pasado supimos que el vocalista había alcanzado a plasmar un registro para que el sería el próximo lanzamiento de la banda. Esta colección de canciones funcionan por tanto a modo de epitafio para un músico de aporte invaluable, una especie de Innuendo (el último álbum de Queen), dígase, un disco donde el vocalista entregó lo último de sí antes de someterse a varias intervenciones quirúrgicas de inciertos resultados. 

Fuera del elemento emocional (insisto, imposible de dejar de lado al oír cada una de estas canciones), lo que encontramos en The ghost of a future dead es una colección de doce piezas directas breves y efectivas (todas rondan los tres minutos) en donde At the gates insisten sobre colecciones de riffs propias del estilo que ellos mismos supieron tan bien desarrollar décadas atrás. No hay sorpresas por tanto en esta lista que peca de monótona ciertamente (al sexto o séptimo tema te pasa que sientes que estás escuchando siempre el mismo) debido a la velocidad crucero que la banda imprime en canciones como 'The fever mask', 'The dissonant void' o 'A ritual of wasted', siendo breves momentos en 'Det Oerhörda', 'Parisitical hive' o 'The phantom gospel' aquellos que aportan un pequeño matiz al colocar el peso por sobre la velocidad, dejándonos un álbum que en lo suyo ciertamente cumple pero que inevitablemente se valora de mejor forma debido al factor emotivo que implica la partida del emblemático Tompa

Cuando perdemos a un músico el duelo es especial. Fuera de lo humano propiamente tal también está el lamentarnos por la música que nunca llegaremos a recibir a causa del deceso. Este es uno de esos casos. The nightmare of being (2021) había sido un disco notable en donde At the gates habían podido dar pasos fuera de la caja. Aquello, sin embargo, ha quedado truncado. The ghost of a future dead por supuesto que está lejos de ser un desastre pero al estar influenciado por el trágico momento, la banda inevitablemente ha acabado por tirar de lo obvio, dejándonos un álbum de peso emocional pero que desde lo musical se encuentra un peldaño abajo respecto a cualquiera de sus antecesores.  

¿Canciones? 'Parisitical hive' y 'The phantom gospel'

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de At the gates:

lunes, 26 de julio de 2021

At The Gates: The Nightmare Of Being (2021)

"Un paso fuera de la caja..."

En 2014 fue que los suecos de At the gates decidieron regresar, tras (casi) veinte años de silencio, mediante un álbum como At war with reality, el cual claramente apostó a la segura emulando de manera evidente el sonido del ya clásico Slaughter at the soul (1995), disco clave en el desarrollo del death metal melódico. Tres años más tarde llegó To drink from the night itself (2018), que si bien aportó algunos matices respecto a su antecesor, estos no fueron demasiados por lo que quedó en el aire a duda en torno a si At the gates serían capaces a estas alturas de salir de su zona de confort o desde ahora el asunto se limitaría a repetir la fórmula una y otra vez. Enfrentados por tanto al dilema de contentar a los fans (¡que de algo hay que vivir!) o tomar la tangente, los suecos han intentado matizar el asunto entregando un The nightmare of being que efectivamente suena más novedoso y exploratorio que cualquiera de sus antecesores pero también intenta conservar el legado. 

De ahí que el álbum abra con una dupla como 'Spectre of extintion' + 'The paradox', dos canciones directas y efectivas que van tras el machaque técnico/melódico marca de la casa a estas alturas, con un Tomas Lindberg que suena agotado y al límite vocalmente (hay que decirlo) pero que por lo mismo se deja la vida en cada nota. Luego, sin embargo, el disco se entregará hacia sonoridades más espesas, primero en 'The nightmare of being', luego con la atmosférica 'Garden of Cyrus' (con saxo incluido y ese sonido progresivo que nos recuerda a momentos al Opeth de esta última década, y por ende a King Crimson) y más adelante en 'The fall into time', esta vez disfrazados de Septicflesh en la partida para luego ordenar el tema y volver a desordenarlo en un jam creciente (4:10) que desembocará en los coros finales, en la jugada claramente más arriesgada del álbum y que contiene buenas dosis de lo que muchos (no fans evidentemente) esperábamos de At the gates: riesgo. 

Las cartas por tanto se muestran ahí, en la primera parte del álbum, y el resto será insistir sobre el mismo ir y venir: canciones efectivas donde sacan músculo ('Touched by the white hands of death', 'The abstract enthroned') y otras donde se ponen a explorar ('Cult of salvation', 'Cosmic pessimism'). El movimiento pendular constante a ratos descoloca y también deja la sensación de no ser un disco definitivo para At the gates sino más bien un paso fuera de la caja para ver como se siente el exterior, pero como sea, la experiencia convence de sobra.

¿Canciones? 'Spectre of extintion', 'The paradox', 'Garden of Cyrus' y 'The fall into time'.

7,5/10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de At the gates:
2014: At war with reality

jueves, 16 de agosto de 2018

At The Gates: To Drink From The Night Itself (2018)

"Compitiendo contra si mismos..."

Tras casi veinte años de silencio los suecos de At the gates, pioneros y leyendas en esto del death melódico, regresaron en 2014 con At war with reality, un buen disco al que quizás le pesó el haber llegado a nosotros tras una pausa tan prolongada y también el que la banda, frente a las altas expectativas, haya apostado un tanto a la segura con su sonido. Lo anterior, sumado a la sensible retirada de Anders Bjoler (principal guitarra y miembro fundador de la banda) en 2017, entregaban a la llegada de To drink from the night itself especial relevancia. ¿Tendría aún, tras tantos años, algo que decir At the gates respecto a su carrera o nos encontraríamos nuevamente frente a un trabajo meramente continuista dispuesto a emular los demoledores riffs del histórico Slaughter of the soul (la joya de 1995)? La respuesta la encontramos en este conjunto de doce temas, ¡vamos por ellos!

Comencemos mencionando de entrada que en materia de producción este álbum pierde bastante en relación a su antecesor, dicho en simple: el disco suena ruidoso, sucio, impidiendo un disfrute adecuado de la instrumentación por lo que, desde ahí, comenzamos mal. Ahora, en materia de canciones, el asunto entra insinuando algo bastante similar a lo realizado en At war with reality. La dupla protagonizada por 'To drink from the night itself' (la canción) + 'A stare bound in stone' se muestra demoledora, cargada de dinámica y gancho, de igual forma 'Palace of leppers' cumple mientras que 'Daggers of black haze' suelta un tanto el acelerador para regalar los primeros momentos de "calma" en el álbum. Hasta acá, muchas sorpresas no nos encontramos. Estas llegarán en parte a partir de la frenética 'The chasm', la cual nos traerá de vuelta al álbum, seguida de el doble bombo de 'In nameless sleep' además de una seguidilla de temas bastante diversos aunque siempre directos, destacando la oscuridad de 'Seas of starvation' o 'The colours of the beast' en toda esta pasada. 

El disco se siente libre, el profundo cierre a cargo de 'The mirror black' así lo demuestra (ojalá algo más de esos vientos finales hubiesen sonado en el disco), y desenfunda de buena forma todo aquello que tan bien sabe hacer At the gates, ahora, de que nuevamente se vuelve algo extenso me parece que es asunto innegable. Canciones como 'A labyrinth of tombs' o 'In death they shall burn', sin estar mal, me parece insisten sobre fórmulas que parecen dispuestas unicamente para completar la duración de un álbum que creo con diez minutos menos habría funcionado mejor. 

No hay quejas para lo nuevo de At the gates, la banda cumple de sobra con el desafío de entregar un producto de genuina calidad, con una serie de temas marca de la casa y unos cuantos que aportan diversidad al conjunto, sin embargo, la banda vuelve a dejar la sensación en el aire de seguir compitiendo contra su propio pasado. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de At the gates:
2014 // At war with reality 

jueves, 27 de noviembre de 2014

At The Gates: At War With Reality (2014)

El legado se conserva.

At the gates fue una de esas bandas que supo cuando decir adios. Encajaron aquel histórico Slaughter of the soul (1995), un disco que para muchos acabó por definir el llamado death metal melódico, luego se separaron y dejaron instalado el mito. Han pasado 19 años desde su último trabajo de estudio, y a riesgo de no cumplir con las expectativas, los suecos han decidido finalmente volver. Será que los proyectos paralelos se habían desgastado (The haunted, por ejemplo) o quizás fue la curiosidad por verificar si luego de tanto tiempo aún serían capaces de impactar como hicieron en plenos años noventa, el caso es que oyendo el resultado algo si se confirma: han querido ir directo a la médula de su sonido para así darle un gusto a la vieja fanaticada que tantos años esperó por este regreso.

En ese sentido, digámoslo, no hay nada nuevo bajo el sol con At war with reality. Como si los años no hubiesen pasado para ellos, At the gates nos ha regalado un trabajo potente, cuidado, técnico, oscuro y que emparenta sonido donde la banda había dejado el asunto, es decir, tras Slaughter of soul. No han intentado superar a su obra maestra, quizás la banda asumió que competir con aquel álbum era tarea imposible (es como si Judas Priest quisiese editar otro Painkiller), pero si han intentado entregar un álbum de nivel que de cierta forma emula el sonido de sus primeros discos, aunque con una producción de evidente mejor calidad. El problema (?) es que durante estas casi dos décadas el death metal melódico se ha explotado bastante por lo que en general en el disco no encontramos nada que ellos mismos, u otros que tomaron el relevo tras su separación, no hubiesen trabajado durante su ausencia. 

Dentro de lo positivo cabe mencionar la exquisita producción con que el disco cuenta. ¡Que gusto oír un disco de metal bien mezclado! El álbum suena impecable y dados los tiempos que corren, vaya que se agradece. Imposible no mencionar también el relato que introduce al disco, a cargo del chileno Anton Reisenegger (voz + guitarra en las bandas chilenas Criminal y Pentagram), y en cuanto a las canciones, bueno, acá el fan del estilo seguro disfrutará muchísimo el viaje pero quienes esperaban algo más allá de lo evidente quedarán con ganas de más. Cuesta en ese sentido destacar una u otra canción ya que el álbum se mueve dentro de una linea bastante regular, con algunos temas cargados de violencia y velocidad, tales como "Death and the laberynth", "At war with reality" o "The conspiracy of the blind", mientras que otros pasajes bajan un poco la dinámica para cargarse hacia un sonido más oscuro, ahí destaca la excelente "Heroes and tumbs" o "The circular ruins". En la segunda mitad del disco nos encontramos con una que otra sección acústica que aporta algo de diversidad, suena también la excelente "Eater of gods" (probablemente el mejor tema del álbum), pero más allá de eso At war with reality es una colección de temas que, digámoslo, apuesta completamente a la segura. 

Considerando la cantidad de regresos fallidos que hemos tenido durante esta última década lo de At the gates, si bien no da para enloquecer de júbilo, si es digno de aplauso. Nos han entregado una correcta continuación de Slaugther of the soul, un disco que para nada arruina el legado. Es de esperar que la banda continúe unida para en una siguiente entrega, ya sin la presión del regreso, podamos efectivamente constatar si están aún para algo novedoso. 


6,5 / 10
Cumple y algo más...
  

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