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sábado, 12 de marzo de 2011

Calle 13: Entren los que quieran (2010)


La evolución tanto musical como lírica que ha vivido Calle 13 ha sido singular. No cabe duda de que salvo contadas excepciones tales como "La cumbia de los aburridos" (buuu!) o "Llégale a mi guarida", sus primeros trabajos sostenían una clara influencia de todo el fenómeno del reggaeton, sin embargo con el correr de los años ha sido la misma agrupación la que se ha encargado de romper relaciones el estilo y llevar su sonido hacia otras estaciones. De igual manera las letras se han moderado, dando paso a un discurso de mayor contenido contestatario y de crítica social. Aquella mutación temática la pudimos observar ya de manera clara en su tercer disco , Los de atrás vienen conmigo (2008), pero la hemos visto reventar definitivamente en su más reciente trabajo, el cual paso a comentar el día de hoy.


Si tuviese que definir en una linea este disco me la jugaría diciendo que Entren los que quieran es el trabajo más maduro en la carrera de Calle 13. Tanto en lo temático como en la musical la banda claramente ha afinado la puntería, entregándonos esta vez un álbum sólido y claro en sus intenciones en donde al menos 8 de sus 11 canciones se mueven en un nivel más que aceptable, encontrando incluso algunos de los momentos más altos de la carrera de la agrupación.

La primera mitad del disco crece en medida que suena encontrando un excelente nivel a eso del séptimo tema. Da la partida con el rock contestatario de "Calma pueblo" seguida del ritmo caliente de "Baile de los pobres", hasta acá podríamos decir que el disco aún no prende demasiado pero es con la hermosa "La vuelta al mundo" en donde ya este álbum muestra un matiz completamente distinto a lo que la banda había trabajado en el pasado. Sencilla pero conmovedora, logrando una emotividad que se complementa a la perfección con el grito pacifista que es "La bala". El aparente contraste rítmico se vuelve a poner a prueba con buenos resultados al presentar la bailable y acelerada "Vamo' a portarnos mal" seguida de folclórica "Latinoamerica" , un verdadero himno para el continente, la mejor canción del álbum por paliza.

En la segunda mitad del álbum continua la mezcla de estilos aunque el nivel no se muestra tan alto como en la primera parte ya mencionada. Destaca la calma de "Muerte en Hawaii" y la rabiosa "El hormiguero" pero el resto de los temas no aportan demasiado. Revisemos entonces los mejores momentos de este dinámico álbum.

"Me escapé de la rutina para pilotear mi viaje,
porque el cubo en el que vivía se convirtió en paisaje.
Yo era un objeto condenado a ser ceniza,
un día decidí a hacerle caso a la brisa.
A irme resbalando detrás de tu camisa.
No me convenció nadie, me convenció tu sonrisa..."


"Sería inaccesible que alguien te mate
si cada bala costase lo que cuesta un yate.
Tendrías que ahorrar todo tu salario
para ser un mercenario habría que ser millonario.
Pero no es así, se mata por montones.
Las balas son igual de baratas que los condones
Hay poca educación, hay muchos cartuchos,
cuando se lee poco se dispara mucho..."


"Trabajo bruto pero con orgullo
aquí se comparte, lo mio es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos
y si se derrumba, yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro
para que te recuerdes de mi apellido.
La Operación Cóndor invadiendo mi nido,
perdono pero nunca olvido..."


Los aspectos positivos de Que entren los que quieran guardan relación con la variedad sonora que presenta y la honestidad que en general derrocha. Esto además de lo importante que me parece el que una banda se agarre de la música popular para entregar un mensaje e intentar ser aporte. Es cierto que Calle 13 es parte de la maquinaria (tres discos en cuatro años te habla de una banda que claramente es negocio para la industria de la música), sin embargo bienvenidas sean las bandas que aprovechan esta plataforma para generar conciencia entre las masas que normalmente no reciben más que brutalidad descerebrada.

Ahora, no todo es perfecto y el aspecto negativo me parece que aflora cuando la voz de Residente (Rene Pérez Joglar) cae en un populismo que tiende a cansar. Cuando se le canta al personaje más que al mensaje este se despotencia. Es el caso de "Calma pueblo" por ejemplo, en donde lineas como "Calma pueblo que aquí estoy yo/ Lo que dices tú lo digo yo/ Porque yo soy como tu y tu eres como yo" creo que rallan en el abuso.

Me parece que Que entren los que quieran debería marcar el fin de una etapa para Calle 13. Y es que se aprecia la clara evolución dentro del sonido de la banda que terminó desembocando en este buen disco, sin embargo seguir repitiéndose en esto mismo creo que sería fatal para la agrupación, espero por tanto que se tomen un tiempo para pensar bien el siguiente paso. Nos quedamos por el momento con este agradable disco y los buenos momentos que trajo con el.

3/5
Buen disco

martes, 15 de febrero de 2011

Los Autenticos Decadentes - Irrompibles (2010)

Los auténticos decadentes
Irrompibles
2010

¡Que siga, siga, siga el baile!

A cuatro años de la edición de Club Atlético Decadente la fiesta continua y nos encontramos este 2010 con un nuevo registro de esta eterna banda argentina, una de esas que resulta casi imposible no querer. Y bueno, frente a cada nuevo registro de la agrupación la incógnita es siempre la misma... ¿existirá algo nuevo que tengan por mostrarnos a estas alturas? Y es que luego de 8 discos de estudio es lógico pensar que las fórmulas tienden a agotarse. Lo increíble es que tras oír mucho este Irrompibles debo confesar que si, que Los Decadentes aún tienen algo que decir. Si bien la esencia del sonido de la banda se mantiene en este nuevo registro, es decir, esa constante invitación a pasar un buen rato viajando junto a ellos, hay espacio en el álbum para la novedad y la frescura.

El disco está planteado como un continuo. Como si encendieses la radio y dejases que el dial te sorprendiese. De ahí que lo primero que suene sea una voz distorsionada que menciona el título del álbum acompañado de una curiosa introducción, la cual volveremos a oír varias veces a lo largo del disco, como una especie de sonido que intenta darle cohesión a este.

A partir de este momento los Decadentes harán gala de su característico abanico sonoro: paseándose por el rock del viejo oeste de "Los machos", la excelente "Distrito federal" o "Ciudad de infinitas avenidas", el divertido ska de "Jopito" (con colaboración de La Mona Jimenez ), la cumbia y los ritmos latinos en "A.O.E" o "En cada puerto", algo de hip hop en plan humorístico en "Tribus urbanas", a medio álbum un espectacular tributo a la "Cultura disco" junto a Emmanuel Horvilleur (para mi el mejor momento del trabajo) e incluso hasta un par de rancheras suenan por ahí. Es decir, estamos frente a un disco tremendamente variado, bien trabajado, que cuenta con puntos altísimos y otros quizás más débiles, pero que en el promedio me parece sale muy bien parado.


Nadie puede quejarse de este último trabajo de Autenticos Decadentes. Se trata de un álbum repleto de méritos. En primer lugar muestra a la banda musicalmente en un excelente momento, explorando distintos sonidos y casi siempre saliendo victoriosa. El disco se sostiene tanto individual como colectivamente. Además, por si fuese poco , la agrupación luego de muchísimo tiempo de carrera sigue sonando fresca, novedosa, te sigue moviendo y llenando el corazón con su alegría e invitaciones a disfrutar de esta vida. En fin, efectivamente: Irrompibles.

El primero single del disco: la excelente "Distrito Federal"


Segundo single del álbum y el humor siempre presente en el sonido Decadente:"Tribus urbanas" junto a Fidel Nadal de Todos Tus Muertos


La reflexión de "Siempre igual" junto a Adrián Dargelos de Babasónicos.



Puedes descargarlo desde ACÁ

martes, 8 de febrero de 2011

Los Tres - Coliumo (2010)

"Lo que el viento se llevó..."

No soy un nostálgico. No soy de esos tipos que sueñan despiertos con el pasado y viven añorando el regreso de sus bandas de infancia. No. Yo sueño con el futuro. Creo que la vida se compone de momentos y la música, como expresión del sentir humano, también. Por esta razón no celebro las reuniones de bandas porque si. Prefiero sinceramente que vuelvan a tocar juntos si es que tienen algo interesante que decir, pero si es para llenarse los bolsillos en base a la nostalgia... no gracias. Pero bueno, ese soy yo y a juzgar por los buenos resultados económicos que están entregando últimamente las reuniones de agrupaciones, claramente debo ser parte de una insignificante minoría.

Los Tres decidieron reunirse (con un integrante menos recordemos) en 2006 por razones que ellos sabrán pero que a juzgar por lo que han realizado en estos 5 años razones artísticas no eran. Y es que... ¿Que han hecho durante este tiempo que llevan reunidos? Recorrer el país una y otra vez cantando, cual viejos de la "nueva ola ", las mismas canciones una y otra vez: Hojas de te, He barrido el sol, Amor violento, La espada y la pared, las eternas 3 cuecas de Roberto Parra, etc. Eso frente a la mirada del siempre poco exigente medio chileno (público y periodismo).
"Es lo que la gente quiere oír" - probablemente deben justificar ellos. "Es lo que nos da mucha plata fácil" - aclararía yo.

Entremedio de estas eternas giras de grandes éxitos es que nos hemos encontrado con dos discos inéditos de la banda. En 2006 escuchamos Hágalo usted mismo, probablemente lo más malo que he oído salir de la voz de Alvaro Henriquez en toda su carrera. Y el año recién pasado nos encontramos con este Coliumo, disco que sin brillar al menos presenta algo más digno musicalmente hablando que su predecesor.

Dejando en claro desde un comienzo que todo lo que suena en Coliumo lo hemos oído antes interpretado por ellos mismos (y de mejor manera) , estamos al menos frente a un álbum que muestra trabajo (a diferencia de Hágalo usted mismo que pareciese que estuviese compuesto de puras maquetas de canciones) y que presenta temas de un nivel aceptable e incluso en dos o tres se dispara hacia arriba.
Coliumo está compuesto por 16 canciones que se extienden en 50 minutos, tras los cuales hay que reconocer al menos dos asuntos: el álbum es variado y canción a canción tiende a sostenerse (lo dije antes, por primera vez desde la reunión ...¡trabajaron!). De las 16 tenemos dos instrumentales que aportan frescura , Coliumo y Marta, tres cuecas que homenajean una vez más a Roberto Parra, cuecas que espero (aunque lo dudo) pasen a reemplazar en vivo a las más que trilladas El arrepentido o Quien es la que viene allí y las once restantes se mueven entre melodías muy tradicionales dentro del sonido de Los Tres. Algunas aciertan otras definitivamente no.

Hablando de lo positivo tendría que mencionar la buena partida a cargo de El hocicón/Rosas al altar, la dinámica Cárcel, hospital & cementerio o la que me parece la mejor pieza por paliza del disco: Hoy me hice la mañana, canción en la que la banda se muestra particularmente inspirada y nos hace recordar el porque estos tipos fueron tan grandes algún día. Buen video además, con ese simpático look de Alvaro Henriquez a lo Roy Orbison.

¿Pero donde se cae este Coliumo? En primer lugar en lo poco original del sonido. Independiente de que los temas muestren trabajo no hay nada que oigamos acá que suene fresco. Todo el disco es un constante Deja Vu sonoro, repleto de lugares comunes ya visitados tanto por Los Tres como por los trabajos en solitario de Alvaro Henriquez. Además del auto plagio constante hay canciones que incluso me recordaron a trabajos de otras bandas. Por ejemplo "Rosar al altar" es copia casi calcada de "The meaning of soul" de Oasis, el solo final de "Terrible" (a partir del 3:20) es idéntico al de "Cold Turkey" de Lennon. Haga click en los enlaces y verifique usted mismo.

Por otro lado hay canciones que definitivamente sobran y aportan nada al disco, solo lo empobrecen, "Shusha" (¡shusha que es mala!) , "Odio amarte así" o la pobre balada "Diabla". Creo que con 12 canciones el disco habría quedado a un nivel aceptable en lo global. Finalmente la falta de chispa por parte de Los Tres se torna evidente en este Coliumo. El disco no tiene dirección y solo se conforma con lograr momentos simpáticos cuyo único fin pareciese ser estirar el hilo/negocio mientras se pueda.

La banda ya ni siquiera se acerca siquiera al nivel que alguna vez esta banda plasmó en discos maravillosos tales como La espada y la pared (1994) o Fome (1997) y tal parece que les diese lo mismo, total... business are business.

5/ 10
Nada muy especial.

viernes, 21 de enero de 2011

Serj Tankian: Imperfect harmonies (2010)

"Contra lo esperado, para bien..."

Debe ser complicado estar en los zapatos de Serj Tankian. El tipo cosechó éxito y respeto muy temprano gracias a los primeros discos de System of a down, en particular gracias a esa maravilla de 2001 titulada Toxicity , probablemente uno de los mejores álbumes de la década que acaba de terminar. pero bueno, a partir de entonces comenzó a vivir junto a su banda una constante batalla por superarse a si mismos, de la que definitivamente no lograron sobrevivir. Es el típico drama de las bandas que comienzan demasiado bien: cada nuevo disco publicado es comparado cruelmente con los primeros. Puede que toda aquella presión halla terminado por agotar a System y fue entonces cuando Serj decidió embarcarse en una desafiante carrera solista. Ahora, si bien la materia prima estaba (una excelente voz y creatividad comprobada) todos teníamos claro que el hombre tendría que desarrollar su carrera bajo la sombra de su ex banda.

Y bueno, así fue. En 2007 Serj debutó como solista con Elect the dead, un disco que en general no gustó. ¿La razón? Sin ser un mal disco, el sonido era más de lo mismo y para eso estaba cualquier álbum de System of a down. Era esperable entonces que su segundo registro en estudio tomara direcciones que lo alejasen de aquella posición. Y bueno, Imperfect harmonies va por ahí. Probablemente las melodías y estructuras que acá encontramos no marcan demasiadas diferencias con el pasado del artista, pero es en los arreglos donde el asunto adopta otra connotación. Y mirándolo así, hay que darle méritos al hombre, ya que esta vez decidió asumir el riesgo de ensuciarse las manos con un sonido que fusiona la electrónica, el rock con un amplio trabajo de teclados, instrumentos de viento incluso. Esto además de una serie de arreglos sinfónicos que le entregan un ambiente muy especial al disco. Nos encontramos entonces con un álbum que se esfuerza en no caer en la monotonía, que intenta arriesgar en parte importante de sus 40 minutos de duración tanto en materia de arreglos como de estructuras. 

Existen puntos muy altos en este álbum. Momentos en donde se logran conjugar todos los elementos musicales anteriormente mencionados de manera magistral. Es el caso, por ejemplo, del caótico comienzo a cargo de 'Disowned Inc'. Una canción en donde me parece que Serj muestra exactamente a donde quería llegar con todo esto. De igual manera nos encontraremos más adelante con la bella 'Beatus', un muy buen trabajo de arreglos, los cuales entrelazan sonidos acústicos con electrónicos de manera inteligente y con un sentido armónico impecable, con cambios nunca suenan forzados y un asunto que fluye mejor que nunca. De igual manera el experimento adopta alturas inesperadas en 'Reconstructive demostrations' o en el dolor que transmite la interpretación de 'Yes, it's genocide' , el tema que pone en la mesa el lado político de Serj. También el disco explorará entre canciones más tradicionales en términos estructurales pero que poseen un fuerte en el trabajo electrónico/sinfónico, como ocurre en las sólidas 'Borders are...' o 'Deserving?', esta última con una exquisita aceleración en los coros que por si sola logra que todo el experimento valga la pena, mientras que en 'Gate 21' apostará por la calma para ir ganando intensidad hacia el cierre y enlazarse de manera impecable con la sensibilidad de 'Yes, it's genocide'

Verdad sea dicha, no todo funciona en Imperfect harmonies, ahí una canción como 'Electron' suena algo cliché, 'Peace be revenged' en exceso melosa y 'Left of center' + 'Wings of summer' acaban por cerrar una seguidilla de canciones que en la recta final suenan a relleno descarado, bajando demasiado el nivel respecto a lo que venía sonando. Como sea, hay que darle al libanés/estadounidense el haberse atrevido con un disco que no sonase a su ex banda. Lo ha logrado e incluso ha regalado varios momentos brillantes. El tiempo dirá si el disco quedará en un mero oasis o representará el despegar definitivo de su carrera en solitario. 

7 / 10
Muy bueno.

lunes, 17 de enero de 2011

Soulfly: Omen (2010)


Hablar de Soulfly es hablar de Max Cavalera. Es su proyecto, su banda, su sentir. Y acá con su séptimo disco, Omen, la sensación es la de estar ante un trabajo que no da para demasiadas vueltas ni explicaciones.

El álbum continua con una evolución que a estas alturas parece lógica y que muestra el como Max ha ido abandonando poco a poco las experimentaciones tribales y los sonidos asociados al Nu Metal, para dar paso a una música bastante más cercana al thrash que tanta fama le dio en sus inicios como músico. Dicho en simple: el tipo ya no teme sonar a Sepultura¿Una vuelta a los orígenes por inercia , necesidad o conveniencia? (imposible no mencionar sus reconocidas intenciones de regresar junto a su antigua banda) . La respuesta sólo él la conoce, sin embargo acá con Omen la banda se presenta mediante un sonido agresivo y directo, que no apuesta por medias tintas.

El comienzo es absolutamente demoledor. Las canciones hablan por si mismas. "Bloodband & beyond" es un golpe a la mandíbula y si aún te mantienes de pie "Rise of the fallen" , probablemente el mejor tema del álbum, termina de noquearte. Y el asunto sigue así, sin dar tregua alguna durante la primera mitad de álbum. Suena la brutal "Great depression" seguida de "Lethal injection" y de igual manera "Kingdom" mantiene las pulsaciones muy arriba, marcando una primera mitad dinámica y siempre interesante.  

Ahora, si la segunda parte del álbum hubiese sido capaz de mantener el ritmo de la primera creo que estaríamos hablando de uno de los grandes lanzamientos de 2010. Lamentablemente no fue así. Esto no significa que las canciones de pronto sean malas, pero si la duración de estas aumenta y esto se combina con fórmulas que tienden a repetirse el resultado no puede ser otro: el sonido se torna algo monótono. De ahí que tras "Jeffrey Dahmer" el álbum tienda a caer en un pozo que solo se logra levantar en el final gracias a la agresividad de "Counter sabotage".

Ya para el final y como es costumbre en los discos de Soulfly , el cierre viene a cargo de un sencillo instrumental que contrasta con el sonido de todo el álbum pero de todas maneras se disfruta. De esta manera nos quedamos con un disco que funciona muy bien por momentos, sobretodo en su comienzo, que ilusiona en la partida gracias a una energía y un ritmo que te envuelven pero que en medida que avanza comienza a decaer y a perder frescura. No es un mal disco pero deja sensaciones muy encontradas en el global.

6,5 / 10
Cumple y algo más...

miércoles, 5 de enero de 2011

Iron Maiden : The final frontier (2010)

"Matizan y buscan el equilibrio..."

Hablar de Iron Maiden es hablar de trascendencia dentro de mundo del rock. Es hablar probablemente de la banda de heavy metal más importante de la historia de la música, si tomamos en cuenta su influencia y masividad. Es hablar de un conjunto que ha sido capaz de llevar su sonido a oídos de diferentes generaciones. Aquello, que muy pocas bandas logran, sin duda tiene enorme mérito. Por todo esto es siempre difícil tener claro que es lo que se debe esperar de un nuevo trabajo de Iron Maiden. Una reinvención de su sonido luego de 30 años de carrera sin duda es exagerado, sin embargo, quienes conocen a la banda bien saben el espíritu inquieto que los ingleses siempre han mostrado, algo que se expresó con claridad en un álbum como A matter of life and death (2006), un disco que pretendió expandir los límites de la banda yendo hacia un sonido progresivo (conectando de cierta forma con The X-Factor, de 1995 y con Blaze Bayley en las vocales). Las reacciones fueron divididas, existimos quienes, pese a los evidentes defectos (a varias canciones le sobran minutos y vueltas), disfrutamos del atrevimiento mientras que muchos arquearon ceja. Por todo lo anterior, caía de cajón el que en un siguiente trabajo la banda debería recular y acercarse un tanto más a su sonido tradicional, que es por momentos han hecho en The final frontier. 

El disco posee dos almas por tanto, una primera marcada por canciones cortas y directas, ahí destaca por sobre cualquier otra la emotividad de 'Coming home', con un Bruce Dickinson que una vez transmite como nadie, pero también funciona el auto homenaje a 'Aces high' que es 'The alchemist' o 'Mother of mercy', mientras que algo como 'The final frontier' (la canción) suena completamente innecesaria y aburre debido a su exceso de manual.  

En otra arista encontraremos continuidad a lo trabajado en A matter of life and death, es decir, canciones extensas y con varias vueltas, algunas de ellas con intros eternas, sobre un bajo en 'Isle of avalon', una guitarra acústica en 'The talisman' o un relato en 'The man who would be king'  (oído a lo que hacen pasado el minuto 4 en esta, sencillamente espectacular), y otras donde la emotividad es el elemento preponderante, como ocurre en el cierre de once minutos a cargo de 'When the wild wind blows' o en 'El Dorado, que con sus casi siete minutos encuentra el equilibrio perfecto a la propuesta, volviendo a entregar una versión colosal de la banda y absolutamente imponente en cuanto a lo instrumental. Por cierto, mención aparte merece la apertura instrumental titulada 'Satellite 15', que recuerda bastante con sus tambores a 'Eat the rich' de Aerosmith, en una rareza a la que ojalá le hubiesen sacado mayor partido.

Le juega en contra al álbum el desarrollar un estilo de canción que la banda viene tocando desde hace bastante. ¿Redunda a ratos? Seguramente. Nuevamente con dos o tres canciones menos el disco lucía mejor, sin embargo, el nivel está, los arreglos y melodías también. Desde ahí, por tanto, demasiadas quejas no pueden haber. La leyenda sigue viva. 


7 /10
Muy bueno.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Nevermore: The Obsidian Conspiracy (2010)

"Salida a tomar aire..."

Está claro que cinco años es demasiado tiempo sin un disco de Nevermore, pero luego de esa obra joya que fue This godless endeavor (2005) no era fácil sacar cualquier cosa. La vara quedó altísima para la banda y probablemente la decisión de pensar bien la siguiente jugada pasó por ahí.

El caso es que finalmente la espera llegó a su fin. Tenemos de regreso a una de las bandas más interesantes que ha generado el mundo del heavy en los quince últimos años (aunque el mundo no se entere) de la mano de un groove metal agresivo con coqueteos progresivos, siempre muy técnico (las notables ejecuciones hacen lo suyo) pero con un característico componente melódico que les vuelve realmente especiales. 

Con su séptimo trabajo Nevermore nos entregan un disco que marca distancia con su anterior álbum y que contrasta por momentos incluso con toda su discografía. The obsidian conspiracy es el disco más breve y el más fácil de digerir en la carrera de la banda, un disco compuesto solo por diez canciones donde la mayoría ronda los cuatro minutos, aspecto que de inmediato te habla de un álbum directo y que no da demasiadas vueltas en sus estructuras, sin que esto signifique una baja en la calidad interpretativa o técnica. 

Basta darle play al disco y disfrutar con la trilogía compuesta por 'The termination proclamation' + 'Your poison throne' + 'Moonrise' para verificar que la calidad sigue ahí intacta de la mano de esos riffs demoledores propios de Jeff Loomis, la batería siempre tan presente de Van Williams y, por supuesto, los relatos característicos de Warrel Dane. Lo mismo con 'And the maiden spoke', aunque esta vez acelerando bastante más y aportando un elemento frenético al sonido del disco. 'Emptiness Unobstructed'  es otra de las grandes canciones del disco y frente a la cual es imposible no rendirse. Nuevamente eso si la estructura es sencilla y esta se centra más que nada en el excelente y contagioso coro que presentan (de hecho, ellos mismos lo tienen tan claro que abren la canción con este). El disco vive sus mejores momentos, los cuales lamentablemente no se mantienen de igual manera para la segunda parte de este.

El delicado piano de la balada "The blue marbel and the new soul" da la partida a la segunda parte del disco. Viene bien en realidad una canción tan calma en medio de un disco tan dinámico, sin embargo, este no encuentra complemento entre las siguientes "Without morals" seguida de "The day you built the wall", las cuales no pasan de ser canciones regulares. Lo mismo con balada "She comes in colors, que comienza muy bien pero con el correr de sus minutos agota. El disco vive por tanto un claro bajón en su segunda parte, siendo el cierre a cargo del tema que le da título al disco "The obsidian conspiracy" la única que levanta el nivel. En esta la banda se muestra inspiradísima acá en una canción que nuevamente retoma la velocidad y la técnica, como para dejar las cosas bien en alto al momento de despedirse.

En definitiva, no me parece que The obsidian conspiracy es un disco que cumple con el nivel esperado y se disfruta gracias al buen nivel de sus canciones, sobre todo en su primera parte, sin embargo hay que ser claros: sin ser un mal álbum no cuenta con composiciones del nivel de Dead heart in a death world (2000) ni la técnica + potencia de The godless endeavour (2005). El disco parece más bien una salida a tomar aire por parte de Nevermore, una entrega para calmar las ansias de los fanáticos y así poder preparar tranquilos su siguiente trabajo, por el cual si apuesto todas mis fichas.

¿Canciones? 'Emptiness Unobstructed'  y "The obsidian conspiracy"

7/10
Muy bueno.

martes, 14 de diciembre de 2010

Halford: Made of metal (2010)

"Grata sorpresa..."


¿Qué tal un poco de metal? Dejaré un tanto de lado el indie para enfocarme en una serie de discos editados este 2010 y que estuvieron cargados al lado más duro del rock and roll. Y que mejor manera de comenzar esta serie que dándome un gusto personal comentando el último trabajo del señor Rob Halford. Un tipo que en lo personal admiro muchísimo. Vocalista de una de las bandas más grandes de la historia del heavy metal, Judas priest, interesantes trabajos en solitario junto a sus proyectos Fight, Two y Halford. Si hay algo que definitivamente no le ha faltado a la carrera del Metal God son agallas y ganas de sorprender. Eso independiente de que en ocasiones halla acertado y en otras definitivamente no.


Y bueno, fue a comienzos de este 2010 cuando nos enteramos de la noticia de que Rob volvía a reclutar a sus viejos amigos con objeto de grabar un nuevo disco, el cual vendría a suceder al poco afortunado proyecto de rock navideño de 2009 titulado "Winter songs". Las dudas creo que a muchos nos rondaron por la cabeza pues para nadie es secreto que el poderío vocal de Rob se ha visto mermado en los últimos años y esto inevitablemente tiende a limitar sus trabajos (los años pasan para todos lamentablemente, incluso para los más grandes). Por si fuese poco a mitad de año conocimos la horrible portada del disco (¡De pésimo gusto!) y un tema promocional muy discreto titulado tal como el disco: "Made of metal". Es decir, esto no pintaba bien y en lo personal temí encontrarme con un álbum editado por cumplir con el sello y que aportase poco o nada a la discografía del vocalista.


No podía estar más equivocado. La sorpresa fue total cuando tuve la oportunidad de oír el disco completo. "Made of metal" es un compendio de excelentes canciones, muy regulares entre si y que logran abarcar durante 62 minutos de manera notable esos elementos tan característicos de la carrera de Rob Halford. La verdad es que el disco es un manjar, con un sonido cargado al heavy metal clásico y melódico (sin duda alguna de todos sus trabajos en solitario este es el que más suena a Judas Priest) pero que a la vez se da el gusto en distintos momentos de entregar canciones que se salen un tanto de los límites.

Los fuegos se abren con la excelente "Undisputed" , la cual de inmediato nos habla de un disco dinámico, lleno de energía y que de inmediato despeja dudas en cuanto a la calidad vocal de Rob. Independiente de que ya no pueda con esos chillidos agudos inmortalizados en canciones tales como "Painkiller", "Into the pit" o "Screaming in the dark", el hombre aún encuentra argumentos para sacar aplausos. Acá, por ejemplo, realiza una escalera vocal realmente memorable.


Aparece a continuación "Fire and ice", la cual comienza con una batería que recuerda muchísimo a ese clásico llamado "Freewheel burning" seguida de una melodía muy directa. Una verdadera oda al heavy metal ochentero y un tremendo comienzo de disco.

El tema que le da nombre al disco, "Made of metal" realmente aporta poco y en lo personal me estorba dentro de la primera parte del álbum. Sobretodo considerando lo que suena a continuación: una potente "Speed of sound" seguida de la ENORME "Like there's no tomorrow", con un coro en ascenso y que muestra hasta donde Halford puede llevar su sonido. Sencillamente grandiosa. Por si fuese poco, este primer gran momento que encontramos en el disco se mantiene muy en lo alto gracias a "Til the day I die", la cual luego de un comienzo muy a lo Bon Jovi (si, tal cual) agarra fuerza de a poco. Excelente.

Acá uno de los mejores temas del álbum: "Like there's no tomorrow". ¡Ojo con el video, ya que parte importante de este fue grabado durante el recital que Halford ofreció en Chile recientemente!


La segunda parte del disco no baja demasiado el nivel lo cual es un mérito siempre importante en un disco de Heavy Metal. De una u otra manera Halford se las arregla para no volverse monótono. Es así como el álbum se encumbra muy alto gracias al rock melódico de las románticas "We own the night" , "Thunder and lightning" y se deja correr con las efectivas "Hell razor" y "Matador". Como siempre, Halford deja espacio dentro de sus discos para demostrar cierta sensibilidad. Acá una sección más íntima aparece con "Twenty five years" y "I know we stand a chance", la primera me parece que cumple pero la segunda creo que no está a la altura. Es otro de los temas que me sobran en el disco y que me parece marcan el único defecto que le puedo encontrar al álbum: con sólo 11 o 12 canciones el disco habría quedado absolutamente perfecto, sobran al menos 3.

Curiosamente cuando pensábamos que eso era todo nos encontramos con que para el final Halford nos tenía preparada una sorpresa, se trata de "The mower" un afilado tema que recuerda muchísimo la época de Fight y ese sonido absolutamente demoledor que Rob desarrollo en los 90's con claras influencias de bandas como Pantera. Siendo honestos, me parece que ninguno de nosotros creía que el Metal God aún fuese capaz de desarrollar un tema como este. Sencillamente brutal.

El tremendo cierre a cargo de "The mower". Valla regalo ¡Disfrútenlo!



No se cansa Halford de sorprender. Cuando dejó Judas Priest a comienzo de los 90's muy pocos creyeron que haría algo bueno. Pero ahí lo tuvimos en su proyecto Fight. Cuando se alejó del metal y trabajó un disco electrónico junto a Trent Reznor en 1998 muchos lo dieron por muerto. Pero resucitó y de que manera a comienzos de la presente década. Ahora cuando en 2009 editó "Winter Songs" nuevamente se le dio por acabado . Pero acá lo tuvimos, más vivo que nunca y realizando un disco que aporta dentro de su discografía, que nos invita a disfrutar en vida el sonido de una leyenda del metal. Uno que para muchos (me incluyo) es LA VOZ del metal.

7/10
Muy bueno.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Interpol: Interpol (2010)

"Deconstruyendo su sonido..."

La historia de la música está repleta de corrientes que comenzaron como alternativas pero que terminaron imponiéndose y tomando el control de la escena en pocos años. Y así como en
 los 70's tuvimos el punk, en los 80's el post-punk y en los 90's el grunge, durante esta última década vimos florecer la tendencia del post punk revival. 
Y si bien fueron muchas las bandas exitosas que se enmarcaron dentro de este estilo, la mayoría de ellas centradas en un rock de garage limpio, directo y dinámico, los neoyorkinos de Interpol estuvieron entre los propulsores, por ende, la atención con estos continua estando presente. 

Fueron en 2002 cuando sorprendieron y sacaron aplausos gracias al debut Turn on the bright lights, sin embargo, desde entonces verdad sea dicha, a la banda le costó escapar de la fórmula. Tanto Antics (2004) como Our love to admire (2007) fueron calcos prácticamente del debut, por lo que tras una década de existencia todo parecía indicar que Interpol quedaría anotada como una de esas tantas bandas que le apuntaron al primer disco pero mostraron poco tras el. 

Por todo esto, un disco como este homónimo sorprende, un álbum dispuesto (desde la portada) a deconstruir el sonido de la banda, alejándose de dinámica + guitarras punzantes de siempre para entregar un conjunto que en cuarenta y cinco minutos se lanza de lleno a la generación de atmósferas inmersivas y sombrías. Para muestra, la notable partida a cargo de 'Success', una que se va armando de a poco entre excelentes juegos de batería y arreglos que van sumando sobre una estructura que lentamente va ganando en intensidad, algo similar a lo que ocurre en la enorme y emocional 'Memory serves', en una pasada donde además Paul Banks transmite como nunca en su nasal registro. Más adelante el disco entregará uno que otro tema algo más directo, como 'Barricade' (el único single evidente del álbum) o 'Summer well', sin embargo, será la cadencia y profundidad de cosas como 'Lights' o 'Always malaise (The man I am)' la que inundará el disco, con paisajes melancólicos como grandes protagonistas. 

Y si, puede que la recta final resulte algo pesada, donde solamente algo como 'Try it on' conecta como debe, siendo este el único defecto para un disco dispuesto a no dejar a nadie indiferente. El tiempo hablará, pero es de esperar que con los años este álbum reciba un justo reconocimiento, dada la valentía de la jugada y nivel del resultado. De lo mejor que han grabado en su carrera.

¿Canciones? 'Success', 'Memory serves', 'Lights' y 'Barricade'.

8,2 /10
Excelente.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Arcade fire : The suburbs (2010)

"Una hermosa realidad..."

Otro disco tremendamente esperado ha visto la luz en este 2010. Se trata de Arcade fire, la gran y audaz promesa del rock de los últimos años, una propuesta que tanto con Funeral (2004) como con Neon bible (2007) supo mantenerse al margen de cualquier tendencia del momento y ganarse un espacio en base a algo que no se encuentra en cualquier esquina: identidad. El caso es que había (altas) expectativas en torno al tercer álbum de los canadienses y estos no solo han sabido estar a la altura sino que han corrido los límites de lo posible mediante un trabajo extraordinario en todas sus dimensiones,  dieciséis temas que en sesenta minutos (lo más extenso entregado a día de hoy) continúan mostrándoles como un bicho raro difícil de encasillar y catalogar, una banda que logra sonar interesante y diversa, que sabe cuando colocar a las melodías por delante y cuando apostar por una producción que empape el sonido.  

El tercer disco de Arcade fire se plantea como un verdadero viaje y debe ser enfrentado como tal, donde las emociones van fluctuando cual montaña rusa, aspecto que se aprecia desde la partida en 'The suburbs' (la canción), donde se muestran brillantes e iluminados de la mano de una melodía sutil, exquisita y un sonido electroacústico sencillo pero que conecta, al cual le seguirá el rock directo y golpeado de 'Ready to start', donde la banda apela a la fuerza no tanto de los arreglos (que insisto, son muy simples, incluso carentes de distorsión) sino de la dinámica de la canción. En adelante, el disco oscilará entre canciones de producción desprolija, incluso desnudas, donde las armonías son el principal gancho, como ocurre en 'Modern man', 'City with no children' (donde la presencia/influencia de U2 es bastante evidente) o en la notable 'Suburban war', ejemplo de hasta donde este disco es capaz de llegar, y otras sobre cargadas, ya sea en tonalidades bajas como 'Rococo' (maravilla de canción, de lo mejor logrado del álbum), apostando por el rock en 'Empty room' (una de las que recuerda la crudeza exhibida en Funeral años atrás) o entregando protagonismo murallas sonoras en 'Half light' (I y II).

Lejos de bajar el nivel, la segunda parte del disco continuará derrochando creatividad y diversidad, como cuando juegan a ser Ramones en 'Month of may' (un claro homenaje a 'Beat on the brat') para luego ir directo a la calma en acústico de 'Wasted hours' + 'Deep blue', otra maravilla esta última (y ya van...) gracias a sus tonos tan delicadamente dramáticos entregados por un piano que se estrella con guitarras cada coro. En la recta final, 'We used to wait' apostará por la intensidad (nuevamente con un piano marcando el tiempo), para cerrar definitivamente con 'Sprawl' otra en partida doble, con un Win Butler teatral en la primera y una Regine Chassagne regalando synth pop ochentero en la segunda.  

En definitiva, un disco inquieto, creativo y valiente que no solo se encuentra a la altura de lo que prometía la banda sino que se enmarca como lo mejor que han lanzado a día de hoy y, sin miedo a exagerar, uno de los álbumes que seguro recordaremos con emoción dentro de diez o quizás veinte años más. Arcade fire son una hermosa realidad y están acá para maravillar nuestras vidas. Benditos sean por eso.

¿Canciones? 'The suburbs', 'Rococo', Suburban war', 'Deep blue'.

9,5 /10
¡Brillante!

jueves, 25 de noviembre de 2010

Deftones: Diamond Eyes (2010)

"Sobreviven ..."

Hablar de Deftones es hablar de una de las bandas más talentosas que ha parido el rock en los últimos quince años. Y es que con ellos la experiencia nos dice que siempre hay que esperar sorpresas (al menos hasta ahora). Si bien tras la edición de Adrenaline"(1995) + Around the fur (1997) fueron enmarcados dentro de movimiento noventero del nu metal, con los sucesores White pony (2000) , el homónimo de 2003 y Saturday night wrist (2006) ellos mismos se encargaron de demostrar que cualquier intento por enmarcar el sonido de la banda en algún estilo resulta absurdo.

Abordar, sin embargo, el sexto disco de la banda no tiene sentido si no se menciona al contexto que rodeó la grabación de este. Como no, si a fines de 2008, cuando la banda se encontraba en pleno proceso de composición y grabación del que sería su nuevo disco (Eros), se produjo aquel desgraciado accidente que involucró al bajista de la banda, Chi Cheng, dejándolo en un grave estado de coma del que hasta el día de hoy no logra recuperarse. Tras este, la banda comunicó la decisión incorporar a un amigo de el grupo, Sergio Vega, al proceso de grabación de un disco completamente nuevo, el cual a los pocos meses tomó forma en las once canciones que componen Diamond eyes.

Respecto a este cabe mencionar el que, por razones lógicas, la banda ha optado por un camino más directo al que seguramente venía presupuestado con Eros, marcado por canciones que oscilan drásticamente entre la emocionalidad y la agresividad, con muchos momentos que podríamos catalogar de manual pero donde el nivel siempre se encuentra presente. 

De esta forma, el álbum abre con la cadencia de 'Diamond eyes' (la canción) para rápidamente dar paso a dos temas potentes y que muestran la arista más metal de la banda como 'Royal' + 'CMND/CTRL'. Son todas canciones cortas y donde la banda apuesta por la efectividad (con un Stephen Carpenter sacando brillo a pesados riffs), siendo la llegada de 'You've seen the butcher' (con un evidente perfume a Tool todo el rato) donde por primera vez el disco se adentra en paisajes más densos. Ahora, donde definitivamente se les ve el plumero es en 'Prince', una excelente canción pero donde recurren al auto plagio descaradamente, reciclando riffs de White pony, su conocida obra maestra de 2000.  Entrando en el nudo del álbum este continuará el ir y venir entre canciones sencillas pero siempre efectivas, yendo a las melodías en 'Beauty school' para luego desatar el rock y el erotismo en la enorme 'Rocket states' (Chino Moreno enorme y eterno en esta), la cual encontrará perfecta continuación en las sensuales guitarras de 'Sextape', que protagoniza por paliza el mejor momento de un disco que hasta el octavo tema no tiene punto débil. 

Con las cartas ya jugadas, la recta final de Diamond eyes no hace sino cerrar en tranquilidad mediante canciones que se conforman con cumplir, como 'Risk',  '976 evil' y 'This place is death', las cuales sin ser malos temas carecen de intensidad, por lo que el álbum acaba sin un cierre adecuado, o digamos, acorde al nivel que venía trayendo, dejando en evidencia las pocas vueltas que la banda le terminó dando a la edición del disco, lo cual se suma a un conjunto de canciones sencillas, donde salvo un par de momentos ('Sextape', 'You've seen the butcher') jamás se profundiza en alguna búsqueda. 

En definitiva nos encontramos con el que probablemente debe ser uno de los discos más especiales en la carrera de Deftones, un (muy) buen álbum aunque en general simple. Un disco de canciones más que de atmósferas. El disco que la banda efectivamente necesitaba. No resultó ser el trabajo ellos tenían planificado pero si vino a demostrar que incluso ante las circunstancias más complicadas esta banda sabe salir adelante en base a talento. Queda ahora la ilusión y esperanza de que Chi se recupere y podamos sentir nuevamente a la banda en plenitud de la mano de aquel Eros que quedó en carpeta.

¿Canciones? 'Rocket states', 'Sextape', 'Royal'.

7 / 10
Muy bueno.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Korn : Korn III - Remember who you are (2010)

"Esfuerzo impostadísimo..."

En general no soy muy amigo de las "vueltas a las raíces" que se viven en el mundo del rock. Eso de andar recuperando viejas fórmulas para justificar la falta de creatividad me parece un recurso, si bien válido, algo triste. Debo reconocer por tanto que desde el momento en que conocí el título de este disco ("Recuerda quien eres") ya me cayó mal, se olía a distancia la idea de emular la vibra de los primeros dos álbumes de la banda, que es lo que finalmente han hecho en absolutamente todos los sentidos posibles, desde la portada, el retomar la producción con Ross Robinson y el espíritu de las canciones que acá se presentan. El resultado por tanto si bien puede funcionar en determinados momentos (buenas canciones acá hay) en general luce como un ejercicio impostado que cuesta realmente tomarse en serio.

Nos encontramos así ante un álbum por sobre todo activo, compuesto por un conjunto de mucha dinámica pero que carece del componente violento que pretenden expresar. Canciones como 'Pop a pill', 'Fear is a place to live' o 'Move on' no dejan de ser la enésima canción popera clásica de la banda y que van en la búsqueda de coros gancheros. ¿Son agradables? Claro. ¿Se dejan oír? Totalmente. ¿Jonathan Davis interpreta correctamente? ¡Por supuesto! ¿Está el bajo de Fieldy presente? Todo el tiempo. Sin embargo, si lo que buscaban era impactarte con la mentada vuelta a lo básico, pues esto está muy lejos de aquello. No está el peso, menos el desgarro. 

En dicho sentido, excepción a la regla viene siendo el comienzo a cargo de 'Olidale (leave me alone)', que al menos transmite signos de desesperación en su relato, y el cierre del álbum a cargo de la dupla 'Are you ready to live?' + 'Holding all these lies', diez minutos finales en donde (¡al fin!) llega lo que veníamos a oír, es decir, canciones que realmente transmitan la angustia que pretenden con un Jonathan Davis que vuelve a romperse en mil pedazos ante nosotros.

En definitiva este Korn III está lejos de ser un desastre, entrega un puñado de canciones más que aceptables pero salvo contados momentos no deja de ser otro álbum de Korn en sus estándares. El antecesor Untitled (2007) incluso me pareció bastante más interesante...

¿Canciones? 'Olidale (leave me alone)', 'Are you ready to live?' + 'Holding all these lies'

6,5 / 10
Cumple y un poco más...

sábado, 23 de octubre de 2010

He Visto A... Halford (22/10/2010, Santiago)

Halford en Chile
Viernes 22 Octubre 2010
Velódromo del Estadio Nacional

Fueron muchos los artistas que visitaron nuestro país durante este segundo semestre de 2010 pero era sólo uno el show que en lo personal no me podía perder por ningún motivo. Se trataba de Rob Halford, la leyenda del metal de regreso en nuestro país y como marco teníamos la promoción de su más reciente trabajo "Made of metal" (el cual ya me detendré a comentar en este blog dentro de poco). Por si fuese poco se anunciaba la grabación de un DVD oficial en nuestro país, luego las expectativas no podían ser bajas frente al concierto.

Prácticamente 10 años habían pasado desde aquella mítica presentación en que el Metal God debutó en nuestro país "teloneando" a Iron Maiden, y bueno, 10 años no pasan en vano, de ahí que todos los asistentes supiésemos de antemano que el estado vocal de Rob no era el mismo que el de aquella jornada, sin embargo estábamos frente a uno de los grandes de la historia, un artista que en su carrera se ha dado el gusto de ir hacia donde la ha dado la gana y que a estas alturas cuenta con un catálogo de material impresionante. En definitiva... ¡Había que estar ahí!


Poca gente lamentablemente en el Velódromo. Una galería semi vacía, una cancha general ...¿a la mitad de su capacidad? y la típica "cancha vip" prácticamente llena. Aveces cuesta creer que quienes organizan este tipo de eventos no sean unos principiantes. ¿Es que no hacen estudios de mercado? Debió existir una cancha única a $25.000 y una galería a $10.000 cuando mucho. De esa manera se habría llenado el recinto y la productora habría ganado más de lo finalmente ganó fruto de su mal manejo. Pero bueno, al menos los que estuvimos pudimos presenciar un concierto de primera categoría.

21.00 Hrs en punto y Rob Halford aparece en escena para dar inicio al show con un tridente ofensivo de primera : "Resurrection /Made in hell / Locked and loaded" . Bastaron estas tres para que el ambiente en el Velódromo estuviese a tope. Y es que realmente así fue. Llevábamos 10 minutos de show y esto pintaba para épico. Una banda que derrocha energía , ¿Y la voz de Rob? ¡Impresionante! Valla que se cuidó la garganta elMetal God para esta presentación pues yo al menos lo sentí muchísimo más sólido vocalmente que en sus anteriores visitas junto a Judas Priest en 2005 y 2008 (presente estuve en ambas).

Una desconocida por el público hizo aparición luego: "Drop out". Gran canción eso si y que todo este año Rob ha estado interpretando. Comienza la promoción del nuevo disco a continuación con la interpretación de "Made of metal" seguida de la excelente "Undisputed", esta última se sintió potentísima, con unos solos de guitarra ejecutados de manera impecable y un Rob nuevamente inspirado subiendo y bajando los registros a placer. Definitivamente un maestro.



"En definitiva el rock se trata de cambiar y experimentar" - Algo así fue lo que expresó Halford para presentar la demoledora "Nailed to the gun" , la única canción de la noche que representó a su etapa junto a la banda Fight. Quizás el primer punto en contra de la noche que podría ser aquel. Extrañé canciones de ese gran disco titulado "War of words". Entiendo que una canción como "Into the pit" sea quizás demasiado exigente para la garganda de Rob hoy pero nosotros jamás hemos oído cosas como "Little crazy", "Inmortal sin" o la mismísima "War of words". Y me parece que la noche se prestaba para jugar con algunas de esas joyas escondidas en la discografía de Halford, entonces ¿porqué no?. Pero en fin, demás está decir que "Nailed to the gun" fue la locura misma en cancha.

Se vive entonces para mi lo que serían los mejores minutos de la noche. Una impecable interpretación de "Golgotha" , la promoción continua con "Fire & ice" (como me gusta ese comienzo a la "Freewheel burning") y la tripleta de Judas priest de la mano de "Green Manalishi / Diamonds and rust / Jawbreaker". Recuerdo que en ese momento pensé para mi que lo que estábamos viviendo estaba ya a un nivel tan alto que viniese lo que viniese la noche sería memorable. Sin embargo hay un dicho futbolero que afirma que "los partidos duran 90 minutos" y hay que jugarlos hasta el final. Algo así fue lo que pasó acá.


Un público entregado. Un sonido impecable. Una banda de primera. Un Rob Halford en excelente nivel. Estaba todo dado para rematar esto y ponerle el broche de oro cuando vino lo impensado. Luego de dos temas de promoción (una maravillosa "Like there's no tomorrow" seguida de "Thunder and lightning" que en lo personal no me gusta para nada porque se me hace algo repetitiva y monótona en los coros) las pulsasiones del público tendieron a bajar un tanto, entonces suena "Cyberworld" y la banda se retira. Ya me comenzó a oler mal esto en ese instante. No me pareció en absoluto un cierre adecuado, sino más bien abrupto.

Vuelve Halford e interpreta una preciosa versión de un tema ya muy bello : "In the morning" ("La historia de mi vida" creo haberle entendido a Rob decir antes de cantarla) . Suben la intensidad de a poco con "Heart of a lion", un lado B de Judas Priest que no muchos conocían, seguida de "Saviour" , otra más de "Resurrection", por lejos el disco que más fue visitado en la noche y la banda vuelve a retirarse. Se prenden las luces y esto se acabó. Todos quedamos realmente helados. ¿Y el climax del show donde estuvo? Fue algo curioso porque lo más intenso se vivió en la primera parte del concierto, mientras que el final me pareció absolutamente frio. Me atrevería a afirmar que ahí algo ocurrió. Yo realmente dudo que estuviese preparado que la banda se retirase tras "Cyberworld" y luego con "Saviour".

La gente como siempre pedía "Painkiller" pero a mi me parece que esto no era una cuestión de canciones sino que de intensidad. Claro que se extrañaron "Electric eye", "Metal gods" o "You got another thing coming" pero creo que el problema no pasó por la ausencia de tal o cual tema sino que por una cosa de ausencia de climax en el recital . Incluso si hubiese guardado esa tripleta "Green manalishi / Diamonds & rust / Jawbreaker" para el final y no para la mitad de show, la cosa habría finalizado con un mejor sabor.



En definitiva un recital dulce y amargo a la vez. Dulce porque fue un verdadero gustazo poder disfrutar del poderío de Rob Halford sobre el escenario y su increíble banda. Dulce porque la energía que se vivió en cancha, el ambiente creado fue fenomenal, dulce porque los temas promocionados de "Made of metal" sonaron como verdaderos clásicos. Pero amargo por ese extraño final y la sensación de que el marco de público no era para nada el que Rob se merecía. Una pena. Por cierto, yo dudo que el DVD oficial que se edite de la gira sea lo de anoche. Quizás en algunos extras apareceremos pero me quedó la sensación de que para Halford algo anoche no funcionó.

Quizás me equivoco rotundamente y los 90 minutos de show que presenciamos fueron los que Rob planificó. De ser así claramente planificó mal el repertorio. Porque la sensación que dejó el show en general fue de una tremenda primera parte seguida de un irregular final. Extraña sensación en definitiva.