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lunes, 9 de febrero de 2026

20 Discos Para 2025


Se terminó enero, pude revisar algunos buenos discos que se me habían quedado en borradores, por lo que ya estoy en condiciones de cerrar 2025 con mi tradicional lista de álbumes que en lo personal más disfruté durante el año y aquellos que recomiendo a todo quien pase por acá. Vamos allá...

20. Yungblud: "Idols" 

"Un disco sólido en términos individuales y cohesionado como conjunto, un álbum que se esfuerza por no responder a estándares actuales, sonando incluso a otra época"
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19. Natalia Lafourcade : "Cancionera" 
"Durante poco más de una hora se viste de cantora popular para reivindicar esta figura así como su eterna fascinación: la canción latinoamericana"
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18. Turnstile : "Never enough" 
"Sostiene el rock de su antecesor pero eleva las cotas creativas sonando aún más diversos y frescos"
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17. Ethel Cain: "Willoughby Tucker, I will always love you" 
"Nos ha entregado un trabajo de tono personal que responde unicamente a sí misma, con un montón de excelentes letras y arreglos desafiantes"
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16. Soulfly: "Chama" 
"Max Cavalera no se conforma con solo cumplir y ser mera nostalgia, el tipo es presente y ahora junto a su hijo es capaz de agigantar aún más su legado"
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15. Sadist: "Something to pierce" 
"Han sido capaces de complementar el peso y la técnica de su sonido con una serie de estructuras dinámicas, un trabajo de percusiones tremendamente diverso, además de atmósferas tétricas propias de su identidad"
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14. FKA Twigs: "Eusexua"

"Acá hay vanguardia, oímos a una artista expresar un sentir, transmitir una experiencia ligada a lo que significa no solo sobrevivir en la vida nocturna sino que experimentar el auto conocimiento en ella"
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13. Igorrr: "Amen" 
"Un conjunto de doce piezas que deambulan a placer por el amplio abanico ecléctico que Igorrr suele proponer, más lejos eso si de la electrónica y más cerca tanto de los aspectos sinfónicos como del metal"
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12. Dijon: "Baby" 
"Centra su fuerza en una sucia producción, en el atrevimiento de los arreglos y propuesta sonora más que en los enganches individuales"
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11. Candelabro: "Carne, deseo y voluntad" 
"Canciones extensas, desestructuradas, donde la instrumentación juega entre intensidades que fluctúan constantemente y se encuentran puestas al servicio del mensaje que se entrega"
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10. Milo J: "La vida era más corta" 

"Más allá de cualquier prejuicio ha logrado armar un disco lleno de idas y vueltas interesantes, colaborando con artistas de ayer y hoy logrando impregnar al trabajo de profundidad"
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9. Bad Bunny: "Debí tirar más fotos" 
"Un álbum que transmite la sensación de estar frente a un artista que (ahora si que si) hace lo que le da la gana, que ha encontrado un nombre, una identidad y se encuentra a otro nivel respecto a cualquiera de sus pares"
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8. Messa: "The spin" 
"El álbum es regular, no tiene canción que baje de la excelencia, todas funcionan y transmiten a la perfección hacia donde ha querido ir la banda"
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7. Coroner: "Dissonance theory" 
"Se han esforzado acá por entregar un conjunto por sobre todo contundente, que suena crudo pero tremendamente prolijo al mismo tiempo"
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6. Kazea: "I.Ancestral" 
"Un mix entre una serie de estilos, abriendo el abanico y esparciéndose entre momentos cargados al post rock, coqueteando con el peso del slugde aunque siempre de la mano de un desate irreverente post punk"
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5. Deafheaven : "Lonely people with power" 

"La sensación es que la banda ha encontrado su punto y que lo hacen además sin recurrir al auto plagio, tomando elementos del camino recorrido para construir algo nuevo"
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4. 1914 : "Viribus unitis"
"La banda no desea caricaturizar la guerra y menos glorificarla, muy por el contrario lo que buscan es transmitir el grito desesperado de una tierra que no termina de sufrir, incluso en pleno 2026"
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3. Abigail Williams: "A void within existence" 
"Siete canciones que durante cuarenta y cinco minutos abrazan un sonido tan violento como oscuro e incluso aterrador, esto enmarcado en piezas ejecutadas y producidas de manera impecable, sin segundo de relleno o desperdicio"
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2. Havakruunu: "Tavastland" 
"Black sucio, afilado y rabioso (como debe ser), con fuertes dosis de paganismo pero incorporando esta vez un condimento heavymetalero que les honra y distingue"
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*DISCO DEL AÑO*

1. Imperial triumphant : "Goldstar" 
"Mixtura que oscila entre una violenta oscuridad y el caos interpretativo, aunque esta vez complementada con momentos ligeramente melódicos y pasajes incluso emocionantes"
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¿He hecho justicia con mis propios gustos? Puede ser pues tanto en 2020 como 2022 Imperial Triumphant se me quedaron en el segundo lugar en cada respectivo conteo. Esta vez de manera espontánea Goldstar me ha parecido lo mejor que han grabado, la cima de su sonido. 

Y bueno, ahora si que si, vamos con 2026...

sábado, 10 de mayo de 2025

Deafheaven: Lonely People With Power (2025)

 "Intensa y salvaje emocionalidad..."

Era absolutamente esperable que luego de sus primeros tres álbumes Deafheaven tanteasen terreno en atmósferas alejadas del metal, algo que efectivamente comenzó a insinuarse en Ordinary corrupt human love (2018) para acabar concretándose en Infinite granite (2021), un disco en donde George Clarke cantó limpio (demostrando también todas sus limitantes vocales, digámoslo) y la banda se acercó al dream pop, muy en la línea de lo que hicieron los franceses Alcest una década atrás en un disco como Shelter (2014). Llegaba la hora del siguiente eso si y había que ver si Deafheaven confirmaban o reculaban. Ellos sabrán si en la decisión ha pesado la falta de aceptación obtenida por Infinite granite, la auto exigencia de la banda y/o la falta de recursos de Clarke, pero el caso es que la banda ha decidido volver y recuperar terreno mediante un disco que retoma el asunto donde habían quedado más o menos con New bermuda (2015), digamos: vuelta a esos sonidos cercanos al black pero con esas características dosis de intensa emocionalidad en el pasar. Con una importante salvedad es si: que esto no es un mero "más de lo mismo".

Si bien el contraste mencionado se hace presente a lo largo de todo el disco, la partida entregará los momentos más directos de este. Esto porque tras un breve instrumental llegarán los seis minutos y medio de 'Doverman', con una impronta digna de los más feroces Immortal sumado a murallones de guitarras (el shoegaze no lo sueltan claro está) en una canción que unicamente toma respiro (al 4:25) para tomar aire y volver a la descarga incesante. Algo similar a lo que ocurre en 'Magnolia', donde el desate será aún mayor (vaya trabajo de batería en el fondo), quizás con la diferencia de presentar riffs más cortados y directos sobre todo en su comienzo. 

Será, sin embargo, pasando esos diez minutos iniciales cuando el disco muestre definitivamente sus cartas entre canciones que conjugan a la perfección calma y dolor. En ese camino 'The garden route' es una especie de balada compuesta por desesperados alaridos, 'Heaven' les acerca por primera vez al sonido limpio de Infinite granite (aunque en los coros y recta final el tema prenderá fuego encontrando de paso uno de los momentos más emocionalmente logrados del álbum), mientras que en 'Amethyst' nos entregarán el momento más ambicioso del álbum, ocho minutos que abren mediante un profundo relato para de pronto desembocar en una descarga nuevamente marcada por el salvajismo e intensidad incesante. Joya de canción. Luego, conscientes de la necesidad de darnos un respiro es que Deafheaven inteligentemente nos instalan otro interludio a medio álbum, aunque ojo al dato: lejos de presentar un mero instrumental de relleno, 'Incidental II' es un tétrico relato terrorífico que justifica absolutamente sus más de cuatro minutos de duración. 

Abriendo la Cara B del disco reiteran la fórmula del comienzo del álbum, es decir, nuevamente dos temas muy directos y cargados al black como 'Revelator' (te-ma-zo, al que solo se le puede achacar ese minuto y medio final que me parece está un tanto de más) y 'Body behaviour', seguidos de un nuevo interludio (esta vez con breve participación de Paul Banks de Interpol) y una recta final construida por otra ambiciosa 'Winona', donde vuelven a tomarse su tiempo (los dos primeros minutos marcados por esos murallones son hermosos) para luego entregarse al desate incesante, y ese cierre impecable a cargo de 'The marvelous orange tree'.

A simple vista Lonely people with power supone una especie de cilindro de oxígeno para todos aquellos que habían perdido la fe en Deafheaven, sin embargo, el disco es muchísimo, pero muchísimo más que eso. La sensación es que la banda ha encontrado su punto y que lo hacen además sin recurrir al auto plagio, tomando elementos del camino recorrido para construir algo nuevo, porque aquí hay más violencia que en Sunbather (2013), más emocionalidad que en New bermuda (2015), más cohesión que en Ordinary corrupt human love (2018) y más convicción que en Infinite granite (2021). De todo un poco entonces, y más...

¿Canciones? 'Magnolia' y 'Amethyst'.

martes, 7 de septiembre de 2021

Deafheaven: Infinite Granite (2021)

 "Solo intenciones y momentos..."

Se veía venir. Cualquiera que venga siguiendo la carrera de Deafheaven y haya oído aquel confuso Ordinary corrupt human love (2018), habrá imaginado el que para un siguiente álbum la banda acabaría por decidir un camino: recular hacia el blackgaze de sus primeros dos álbumes o desmarcarse definitivamente de todo aquello, que es lo que (insisto, de manera bastante esperable) han hecho en Infinite granite. Nos entregan de esta forma un álbum donde han decidido profundizar en el dream pop y las atmósferas limpias (una vez más con Jack Shirley en producción, quien les ha acompañado en todos sus álbumes), muy en la línea de lo que Alcest intentó casi diez años atrás en un álbum como Shelter (2014). Desde ahí por tanto, el experimento no sorprende pues no es novedad ya el que bandas black melódicas se inclinen hacia la segunda arista (sorpresa realmente habría sido el que recrudeciesen su sonido) y tampoco era inesperado tras haber oído el antecesor el que Deafheaven acentuasen hacia acá, por lo que dejado de lado el factor sorpresa, la valoración del resultado únicamente dependerá de que tan atractivo sea el conjunto de canciones que presentan, y ahí... meeeh.

Hay cositas en Infinite granite. De partida y a diferencia de lo que ocurría en Ordinary corrupt human love, este ejercicio suena coherente moviéndose sobre riffs livianos y una constante emocional siempre presente que en contados momentos apunta a la explosión. Sin embargo, en la individual el asunto no acaba por convencer 'Shellstar', por ejemplo, es una partida amena aunque más allá de sus coros plagados de guitarras no genera mayor impacto, fuera de evidenciar las limitadas dotes de George Clarke como vocalista, quien pese a que el tema lo pide (desde el 4:30 en adelante) no logra salir del murmullo/susurro. De hecho, no es él sino que la banda la que logra elevar una pieza preciosa y delicada como 'In blur' (el efectivo adelanto que meses atrás anticipó la jugada) gracias a los dos minutos finales en donde inundan la canción de guitarras, sin embargo, más allá de este acierto, si hay una constante que se repite a lo largo del álbum es esa sensación de que Deafheaven no saben que hacer con los momentos de calma, como ocurre en 'Great mass of color', que en general funciona con sus alardes pero en un momento dado (2:45 - 4:50) ralentizan el tema para llevarlo a la nada misma siendo nuevamente la explosión del cierre (donde Clarke lanza alaridos por primera vez) la que nos rescata del letargo. 

Lamentablemente, si el minuto final de 'Great mass of color' nos había levantado, rápidamente volveremos a suelo con 'Neptune raining diamonds', un instrumental (de tres minutos además) que llega demasiado pronto, al cual le sucederán cosas como 'Lament for wasps', que alterna de buena forma momentos explosivos con otros que descienden bruscamente, o 'Villain', derechamente aburrida y donde intentan repetir la fórmula del subidón al cierre con Clarke gritando pero esta vez fracasan en la idea. Y así, 'The gnashing' entra con todo entre guitarras y suena poderosa en su trámite (es la mejor del disco sin duda) pero 'Other language' nuevamente nos llevará a cero, para finalmente cerrar con una sosa 'Mombasa' cuya única particularidad es la de entregar (otra vez en el cierre) el único momento del disco donde la banda se desata y recupera la fuerza del metal en el sonido. 

Un disco de momentos por tanto es lo que Deafheaven ha entregado con Infinite granite, un salto que de cierto modo lo veíamos venir y ha llegado seguramente para marcar el inicio de un nuevo camino, pero que esperemos a futuro sepa cuajar de mejor forma.

¿Canciones? 'In blur', 'Lament for wasps' y 'The gnashing'.

6/10
Bueno, cumple.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Deafheaven: Ordinary Corrupt Human Love (2018)

"Irregular exploración..."

Una de las bandas más controvertidas en el mundo del metal está de regreso. Criticados por los puristas de siempre tanto por su estética de chicos alternativos como por las curiosas mixturas musicales generadas en sus primeros tres álbumes, discos donde Deafheaven fusionó elementos propios del black con densas capas de guitarras adornadas por dulces melodías y buenas dosis de post rock, digamos, aquello que los amantes de las etiquetas han decidido llamar "blackgaze" y cuya bandera en Ordinary corrupt human love se sostiene, con la salvedad de que esta vez la banda ha querido sorprender al entregar mayores dosis de azúcar en su sonido, generando de esta forma un efecto algo irregular en el producto final. Y es que, a diferencia de lo desarrollado tanto en Sunbather (esa joya de 2013) como el oscuro New Bermuda (2015), en esta ocasión nos encontramos frente a un trabajo de direcciones cambiantes y por momentos poco claras. 

De esta forma, el disco transita constantemente entre la característica fórmula black/melódica/post rock de la banda y elementos en exceso edulcoradosLa partida, sin ir más lejos, es un (mal) indicio de lo mencionado. 'You without end' es tan confusa como inefectiva. Un piano anticipará un relato en femenino que recién a los tres minutos será interrumpido por unos alaridos de George Clarke que francamente no llegan jamás a buen puerto. Tras esta, el álbum explotará en guitarras y desenfreno mediante una correcta 'Honeycomb' (que se excede eso si un par de minutos más allá de lo prudente) y 'Canary yellow', que regala una buena dosis de aquello que Deafheaven tan bien supieron desarrollar en cualquiera de sus dos álbumes anteriores.  

En el nudo del disco (tras treinta minutos de música por cierto), la onírica 'Near' volverá a instalar la confusión, un tema limpio donde Clark se expresa sin sus tradicionales gritos pero que nuevamente pareciese ir a ningún lugar, antecederá a 'Glint', que con sus notables progresiones se instala con seguridad como el tema mejor logrado de todo el disco. Finalmente, en la linea cambiante previamente mencionada 'Night people' + 'Worthless animal' encargarán otro ir y venir desde la dulzura a la oscuridad, desde la calma a la violencia, aunque en ambos casos dejando la sensación de no tocar jamás la tecla precisa ('Night people' realmente aporta poco y nada al global). 

En la idea de mantenerse constantemente en movimiento (lo cual no deja de ser meritorio) es que Deafheaven ha entregado un álbum cambiante pero que lamentablemente no cuaja como corresponde, un disco que se mueve entre lugares comunes bien logrados y melosas experimentaciones que como interludios podrían haber funcionado pero en formato de cuatro o cinco minutos acaban extendiendo innecesariamente un disco. Se agradece el hambre que la banda continúa mostrando pero en esta ocasión el resultado, sin ser un mal disco, no ha estado a la altura de lo anteriormente realizado.  

6/10
Bueno, cumple.


Otras reseñas de Deafheaven:

martes, 24 de noviembre de 2015

Deafheaven: New Bermuda (2015)

Fórmula efectiva.

Los amantes de las etiquetas deben estar desesperados con Deafheaven, si hasta les inventaron una: el blackgaze. Y es que a estos californianos resulta realmente difícil encasillarlos dada la interesante mixtura de estilos que vienen generando desde hace al menos cinco años, la cual encontró en Sunbather (uno de los buenos discos que oiremos durante la presente década) su aparente máxima expresión, digo aparente ya que está por verse hasta donde los tipos logran llegar con su música. 

El caso es que, a dos años del mencionado trabajo, los tenemos de regreso dispuestos a enfrentar las altas expectativas generadas y lo hacen con New Bermuda, su tercer álbum.

Con una ejecución impecable, este inicia con 'Brought to the water', un tema veloz, oscuro, con una dinámica que hasta los cuatro minutos no da tregua para luego dar paso a una sección melódica, que a momentos llega a ser hermosa. Son casi nueve minutos de una banda consciente de que el primer golpe debía ser efectivo, y así ha sido. 'Luna' es una que insistirá sobre el mismo sonido, nuevamente sin dar respiro el tema abre con un fraseo muy similar al ejecutado en 'Brought to the water' para a los seis minutos sacar el pie del acelerador y entregar un momento de calma. Es un buen tema pero junto a el aparece un primer problema: la evidente repetición de la fórmula. De hecho el tercer tema, 'Baby blue', caerá en lo mismo, abrirá muy densa (se diferencia en ese sentido a las dos anteriores) pero al rato romperá la dinámica para entregar un cierre limpio y luminoso. Es un buen momento de todas maneras, pese a la redundancia.

El mejor tema del álbum es sin lugar a dudas 'Come back'. La primera hasta acá que propone algo diferente, abriendo en medio de la tranquilidad con una agradable sección de cuerdas + batería para luego desenfundar un emotivo solo de guitarra y preparar la entrada de George Clarke, que vocalmente acá sigue entregándolo todo. Llegamos así al cierre del álbum, sonará entonces el medio tiempo 'Gifts for the earth', que si bien durante su primera mitad apuesta por algo interesante acaba por deshacerse entre los lugares melódicos comunes que abundan en el disco. 

En definitiva: la pasada por los 45 minutos de New Bermuda no deberían decepcionar a ningún seguidor de la banda, encontramos acá momentos caóticos que se equilibran con notables pasajes de calma, todos ejecutados de manera impecable y efectivos en lo suyo. ¿El problema? Dos más bien, el primero guarda relación con la producción: es realmente lamentable lo mal que suenan muchos discos de metal en la actualidad pero bueno, ese es tema para otra reseña. Y lo segundo tiene que ver con lo ya mencionado, la repetición de una fórmula que coloca al álbum un par de peldaños por debajo de su antecesor. 

Deafheaven no decepciona con su tercer álbum pero tampoco va por mucho más, mantiene a la banda en su zona de confort ganando algo de tiempo mientras nuevas ideas acaben de llegar. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Deafheaven:

domingo, 16 de febrero de 2014

Deafheaven : Sunbather (2013)

Aprovechando el viento a favor.

He llegado casi un año tarde con esta reseña pero acá estoy para saldar la deuda con uno de los álbumes más sólidos que se pudieron oír en 2013. Sunbather debió estar encumbrado bien arriba en mi recuento de fin de año pero, como mencionaba en un inicio, he llegado tarde a ellos y he ahí la razón de mi (casi imperdonable) omisión. Pero bueno, hecha la aclaración, voy por el disco…

No descubre la pólvora Deafheaven con este brillante álbum pero si han explotado de manera magnífica una fórmula a la que otros ya habían hincado el diente en el pasado. De hecho, no hace mucho acá en el blog hablé de Alcest, una de las tantas bandas que enlazó en el pasado elementos de black metal con atmósferas cercanas al post rock y el llamado shoegaze (en la tentación muchos han llamado a esta combinación blackgaze). Entonces, la combinación de un sonido extremo y brutal con ambientes cargados de calma y sensibilidad había sido explorada por otros pero (y acá si me la juego) creo que muy pocos lo habían logrado de manera tan notable como Deafheaven acá lo ha hecho y he ahí el mérito, sobretodo considerando el que la banda se mete de lleno en un mundo en donde los híbridos tienden a ser muy mal mirados. Bien sabemos que la fanaticada metalera rechaza todo aquello que "traicione" el purismo de una fórmula. Hay desprecios emblemáticos, como el vivido por Metallica durante los años 90's o la indiferencia con que muchos han mirado el giro hacia el progresivo de Opeth en sus más recientes trabajos. Sin embargo, tal parece que Deafheaven viene incluso a reírse de todo esto, se presentan en vivo con estética de banda indie promocionando un álbum cuya portada es de color rosa. ¿Declaración de principios o estrategia comercial? Da igual, si la música funciona, a mi al menos todo ese rollo estético me da exactamente lo mismo.  

Debutaron en 2011 con Roads to Judah y sorprendieron dada la madurez de su sonido. Dos años después han regresado con un disco que perfecciona la fórmula del debut. Sunbather combina las guitarras estridentes de Kerry McCoy con los gritos desorbitados de George Clarke (al tipo no se le entiende una palabra de lo que "canta" sin embargo logra aportar un componente de ira al sonido) y enmarca estos dos elementos en medio de un buen trabajo melódico, que contiene varios cambios de tiempos en donde incluso hay espacio para tres piezas instrumentales, todo de la mano de Jack Shirley en producción quien ha sabido encontrarles el punto.

Todo este ir y venir se expresa de manera extraordinaria en los nueve minutos que abren el disco, "Dream house" es caos enmarcado en una estructura reconocible, un doble pedal que no da tregua, exquisitos juegos de guitarras que tras cinco desbocados minutos encuentran una pausa y posteriormente un emotivo cierre. Lo mejor del álbum se encuentra en su primera mitad, la mencionada "Dream house" seguida de la calma de "Irresistible" conectan perfecto con la velocidad de "Sunbather" (la canción), otro momentazo que va subiendo en intensidad mientras corren los minutos para acabar explotando y retomar la calma en su cierre. Sin embargo, para mi el álbum pierde fuerza en su segunda mitad al entrar a repetir las fórmulas en canciones como "Vertigo" o "The pecan tree", el "lento/rápido/más rápido/lento" ya se vuelve algo predecible y pierde el factor sorpresa que en un inicio había convencido.

La cercanía musical de Deafheaven con el post rock y aquella estética alejada de la oscuridad europea/tradicional del mundo del black metal le ha abierto las puertas a la banda en lugares donde nunca se había hablado ni comentado acerca de música extrema, de igual forma los tipos han sabido aprovechar la corriente, explotar la fórmula y nos han regalado dos álbumes de calidad. Veremos con el tiempo si esto se desinfla o logra madurar hacia otros estilos de manera tan interesante como lo ha hecho hasta ahora, nos quedamos eso si con este notable Sunbather, uno de los mejores discos que vieron la luz en 2013. 

8,8 / 10
Brillante.