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sábado, 26 de septiembre de 2026

DevilDriver: Strike And Kill (2026)

 "Agresivos y convincentes..."

Devildriver es una de esas bandas que ha padecido el fenómeno del "disco cada dos años". El exceso de productividad en la música rara vez deja espacio para una adecuada decantación (o inspiración) por lo que los de Dez Fafara vienen deambulando desde hace demasiado por álbumes genéricos, irregulares y, digámoslo, poco trascendentes. En ese camino Strike and kill no llega para cambiar la ruta, de hecho uno toma un disco de quince años atrás como Beast (2011), por ejemplo, y muchas diferencias no encuentras respecto a lo que acaban de publicar: un groove furioso, siempre acelerado y bien ejecutado. Ahora, dicho lo anterior, la experiencia que entregan en este 2026 acaba dejando mejor sabor de boca respecto a los antecesores inmediatos. Dicho en simple: aún repitiendo fórmulas, esta vez han logrado sonar más agresivos y convincentes que lo habitual.

Lo que encontramos por tanto en Strike and kill son trece canciones que en cincuenta minutos funcionan como una serie de puñetazos que no regalan tregua, desde la furiosa 'Dig your own grave' la banda no entrega respiro y se lanzan a un continuo que (para bien y para mal) rara vez se detiene. Hay mucha velocidad acá en canciones marca de la casa como 'Dead in the water' (en esta destacan los fraseos llamativos y característicos de Fafara) así como un machaque incesante en 'Shut the silence on', por lo mismo el único problema con el disco es que es demasiado largo. Cincuenta minutos para un sonido en general tan monocorde es demasiado. 

De todas formas llama la atención el guiño que realizan en 'Headed for the fall' al riff principal de 'Loco' (el mítico single de Coal chamber), también siendo esta una de las pocas canciones que incluye un solo de guitarra en su estructura, el tono un tanto más reflexivo y melódico que regalan en 'In the moonlight' o los arranques acústicos de 'Summoning shadows', por cierto, una lástima que esta no la hayan trabajado y extendido un tanto más, mira que era de lo más diverso en todo el disco. 

Es evidente que al disco le sobran tres o cuatro canciones, sin embargo, con todo, representa un regreso en forma por parte de unos Devildriver que han logrado recuperar frescura tras varios años bastante poco inspirados. En dicho sentido, Strike and kill funciona como una grata sorpresa para una banda que ya la creíamos algo acabada. 

¿Canciones? 'Dig your own grave' , Shut the silence on' y 'Summoning shadows'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Dez Fafara:

sábado, 27 de mayo de 2023

DevilDriver: Dealing With Demons - Vol II (2023)

"Obvio, poco inspirado e innecesario..."

Es sabido que la carrera de DevilDriver viene a tropezones desde hace bastante, algo que incluso el mismo Dez Fafara tiene claro al punto de que ha decidido (por enésima vez) sacar del closet a Coal chamber para una próxima gira de reunión. Por lo mismo llama la atención el que insista en la publicación de discos, uno tras otro, dejando poco espacio para la novedad incluso recurriendo a la rotación de integrantes al interior de la banda (para esta publicación ha vuelto Jon Miller al bajo, quien lo había dejado en 2011, sumándose a los debutantes Davier Pérez en batería y Alex Lee en guitarras, dejando unicamente a Fafara + Mike Spreitzer como miembros originales). Todo un enredo que evidentemente no ha ayudado a que DevilDriver retome un camino relativamente regular. Sin ir muy lejos, lo último que hemos recibido por parte de la banda fue el álbum de refritos country Outlaws 'til the end (2018), seguido de la primera parte de este Dealing with demons (2020) y en este 2023 ha llegado su respectiva continuación, sin embargo, bien sabemos que cantidad no implica necesariamente calidad y en este caso dicha línea solo se confirma.

Como suele ocurrir cuando existen cambios de integrantes en una banda, DevilDriver intentan en esta segunda parte de Dealing with demons el exponer una faceta extrema en lo musical y dramática en lo lírico (el álbum habla del enfrentar terrores internos y todo eso), el problema es que para esto apelan a aquello que Dez Fafara viene desarrollando desde hace bastante: un groove metal agresivo con cositas metalcore. ¿Y por qué problema? Porque lo hacen recurriendo todo el tiempo al manual, entregando nueve canciones que en poco más de media hora (es un disco breve al menos) suenan obvias, sin ganchos particularmente atractivos o algo que te invite a volver. 

Se suceden acá por tanto canciones marcadas por la violencia del sonido pero una violencia impostada, sin filo ni inspiración. Porque gritar no necesariamente implica el transmitir algo en especial, algo que pese a su experiencia tal parece Fafara aún no comprende del todo. 

¿Canciones? Cualquiera, da igual.

4/10
Malo.


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lunes, 16 de julio de 2018

DevilDriver: Outlaws 'til the end, Vol 1 (2018)

"Curioso homenaje digno de atención..."

Para quienes no lo sepan, Dez Fafara fue líder y vocalista a fines de los años 90 de un chiste de banda titulada Coal chamber, una de esas agrupaciones que intentó subirse (con evidentes fines comerciales) al carro del nu metal con este ya andando. Es más: ni una década logró sobrevivir el proyecto pues, tan pronto como Fafara percibió en el ambiente que el nu metal daba sus últimos coletazos fue que decidió abandonar el buque y desmarcarse del estilo creando un proyecto paralelo más cercano al groove metal titulado DevilDriver, el cual debutó en 2003 y desde ahí ha entregado siete irregulares trabajos, diseñando una carrera que aunque más honesta que la desarrollada junto a Coal chamber tampoco ha logrado consagrar la carrera del vocalista. El caso es que, preso de los resultados (¡de algo hay que vivir!), Fafara se ha visto en la necesidad de entregar álbumes muy seguidos de Devildriver, incluso haciendo uso de formaciones diferentes. Es así como en 2016 recibimos un discreto Trust no one y dos años más tarde llega a nosotros este Outlaws 'til the end, vol 1, un curioso álbum de refritos, originales todos del mundo del country. 

La apuesta es por tanto osada, hechar mano a artistas de la talla de Hank Williams , Johnny Cash, Willie Nelson o los mismísimos Eagles para pasarlos por un baño de violento groove resulta en el papel algo tan curioso como pretencioso, y digámoslo, una jugada que al menos amerita de nuestra atención. 

El resultado global suma y resta, es decir, cuenta con momentos más que interesantes que hablan bien de las vueltas que Fafara le dio a algunos de estos temas así como de otros no tan inspirados ni arriesgados. La partida a cargo de 'Country house' es un claro ejemplo de lo primer que menciono, un tema donde la banda juega con las guitarras emulando las vocalizaciones originales entregando un producto que efectivamente aporta un matiz digno a la canción y no un mero chiste de mal gusto. En la misma linea funciona 'Ghost riders in the sky', que rinde culto de manera respetuosa a la versión del legendario Johnny Cash así como también la acertada aceleración que vive 'Outlaw man' de los Eagles. Digamos que durante la primera mitad del disco se concentran los mejores intentos de este Outlaws 'til the end, ya que me parece a partir de 'I'm the only hell mama ever raised' los refritos se vuelven meros calcos de las originales "en versión pesada" por lo que el disco pierde fuerza y ese factor sorpresa que durante su primera mitad ostentó.

Se aprecia el cariño con que este trabajo ha sido realizado, eso si que si, sin embargo la sensación global que me deja es la de haber oído un álbum que se toma a si mismo en serio solo en determinados momentos mientras que gran parte del trámite exigía un mayor tiempo de cocción. Quizás con unos meses más de trabajo el disco podría haber rozado la gloria aunque lo entregado tampoco está mal y al menos ha logrado centrar algo de nuestra atención en las intenciones del siempre irregular Dez Fafara, además de traer a la mesa el inmenso legado del country, que no es poca cosa.


6/10
Bueno, cumple...


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