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sábado, 2 de octubre de 2021

Bomba Estéreo: Deja (2021)

"(Ya) no impactan..."

Si algo resultó llamativo en los inicios de la carrera de Bomba estéreo fue ese equilibrio entre elementos folclóricos latinoamericanos con electrónica y sabor, mucho sabor. Dicha mixtura voló alto en álbumes como Estalla (2008), Elegancia tropical (2012) y Amanecer (2015), tras los cuales llegó Ayo (2017), que regaló momentos de frescura pero también un conjunto que por primera vez mostró señales de estancamiento. Dicho en simple, buenas canciones que aportaron al catálogo de la banda en aquel disco hubo ('Siembra', 'Duele', 'Internacionales') pero el global pareció ya no avanzar. C
omo si hubiesen tocado techo. 

Cuatro años han pasado desde entonces y llega a nosotros Deja, la confirmación del punto aparte que vive la banda, uno que para bien y para mal insiste sobre atmósferas íntimas e invitaciones al baile que se quedan a medio camino. Y el problema es de arreglos, porque las temáticas siguen ahí, con Li Saumet transmitiendo identidad también, sin embargo, la electrónica parece haberse comido al folclore en Bomba estéreo y su música por tanto suena cada vez más plana y con menos sabor.

Como mencionaba, las temáticas están ahí. Potentes en la defensa medio ambiental en 'Agua' (notable el "Déjame sola, déjame sola, déjame sola. No me toques, no me toques. Cuídame. Lo siento, lo siento..." del 2:15) o 'Tierra' ("Se llevaron el agua, secaron los ríos y estamos parados en medios del bosque viendo su extinción..."), o yendo hacia el auto conocimiento en 'Ahora' ("Las heridas comenzaron a salir. Llevándose lo que se deben llevar...") o 'Deja' ("Deja de decir que no puedes más. Porque si puedes..."), sin embargo, estas dos últimas mencionadas son claros ejemplos del problema de la banda, que arman una buena canción pero tras dos minutos no saben que hacer con ella, por lo que deciden acabarla dando monótonas vueltas sin mucho sentido. Intentan en algún momento también meterle dinámica al asunto, en 'Como lo pedí', 'Soledad' o 'Se acabó', donde se aprecia (se valora también) la intención de escapar de cosas cercanas al reggaetón y funcionar en atmósferas más íntimas, pero algo falta, se extrañan guitarras más presentes y algo que sea menos predecible. La banda sigue pareciendo cumplir pero jamás impacta.

No está mal Deja pero llama la atención el que un álbum que habla de la conexión con lo natural ("No mires mi foto y céntrate en mi..." afirman en 'Conexión total') suena tan poco orgánico y artificialmente repetitivo (¿Otro ejemplo? 'Tamborero', un loop de cuatro minutos). La sensación es que la banda sigue estancada, que cuando baja las revoluciones repite fórmulas y cuando intenta meter dinámica ya no lo logran. Comienzan a recordarme con fuerza a Calle 13, otros latinos que en su momento mostraron lo que tenían que mostrar (¡y estuvo muy bien!) para pronto quedarse sin ideas...

¿Canciones? 'Agua', 'Lento' y 'Ahora'.

6/10
Bueno, cumple.


Otras reseñas de Bomba Estéreo:

lunes, 7 de mayo de 2018

Javiera Mena: Espejo (2018)

"Continuismo que decepciona..."

Nunca ha sido Javiera Mena una gran vocalista ni tampoco ha destacado por sus letras. Es más, digamos las cosas como son: la mujer no canta bien y sus letras son entre básicas y torpes. Sin embargo, Otra era (2014) fue un buen álbum o al menos uno de los interesantes discos chilenos que habremos oído durante esta década. La razón es simple: las canciones estaban, su frescura funcionaba y aquello, lo único realmente importante en esto al final del día, fue capaz de superar cualquier juicio o prejuicio existente frente a la chilena. Aquel pequeño gran detalle es el que precisamente se extraña en Espejo, el regreso de Javiera Mena a las pistas de baile tras cuatro extensos años de silencio. 

La fórmula se repite, tanto en lo estético, sonoro como en cuanto a temáticas (declaraciones de amor van y vienen nuevamente) pero las canciones esta vez no han estado a la altura por lo que nos hemos quedado con las ganas de pasar un buen rato junto a ella. 

El disco comienza bien con 'Dentro de ti', un medio tiempo que invita a colocar la búsqueda interior por sobre viajes y frivolidades varias, pero ya con 'Espejo' (la canción) el asunto empieza a decaer, ya que tras un comienzo pausado el manual indica que deberían a continuar subir las pulsaciones pero aquello no ocurre, 'Espejo' no tiene fuerza suficiente y se diluye mientras transcurre. Más adelante el álbum se debatirá entre asuntos en exceso melosos como 'Cerca de ti' o' Alma', y algunas cosas que intentan entregar dinámica al trabajo pero fallan rotundamente a causa de su falta de magia, ahí la participación de Li Saumet (de Bomba Estereo) en 'Intuición' efectivamente entrega sabor al álbum (sabor que Javiera no logra sostener en sus intervenciones) mientras que el puente/coro de 'Todas aquí' también tiene lo suyo pero esto es muy poco frente a un conjunto de minutos que jamás convencen. 

Lejos de sostener por tanto el nivel conseguido años atrás, Espejo sucumbe frente a la responsabilidad. Se extraña la frescura, y la sensación que nos queda es que fueron demasiados años de espera para tan poco.

5/10
Nada muy especial...


Otra reseñas de Javiera Mena:

domingo, 3 de septiembre de 2017

Bomba Estéreo : Ayo (2017)

"En piloto automático..."

Primer disco colombiano del que escribo en mi blog. ¡Salud por eso! Y es un honor debutar con este (ahora) dúo, quienes en 2015 lograron dar que hablar gracias al fabuloso Amanecer (álbum al que le quedé debiendo una reseña) y un sonido que entrelazaba de manera magistral la electrónica con elementos folclóricos y ritmos latinos (reggaetón incluso) de la mano de una producción moderna, lo cual por cierto ya se había manifestado en 2013 con el sub valorado Elegancia tropical, disco que tal como Amanecer sigue mereciendo toda nuestra atención. Por todo esto, el desafío frente a esta nueva entrega no era menor, había que ver si la banda era capaz de reinventarse en el éxito y , sino superar, al menos mantener cierto nivel para no quedarse únicamente en el recuerdo de lo que fue un tremendo momento.

Ahora, considerando el que han pasado tan solo dos años desde Amanecer, y que la banda se la pasó buena parte de 2016 en gira de promoción, cabe el comentario de que quizás este Ayo ha llegado demasiado pronto, lo cual se evidencia con el correr del trabajo, el cual comienza muy bien pero a poco andar se enreda entre canciones de tónica muy similar y que dejan la impresión de ser sobras de su antecesor en lugar de temas efectivamente nuevos. Me explico. Si algo destacó en el de 2015 fue la capacidad extraordinaria del dúo para conjugar el sabor de temas como 'Fiesta', 'Caderas' o 'Soy yo' con piezas más dulces como 'Somos dos', 'Mar (lo que siento)' o 'Algo está cambiando'. Esa diversidad en Ayo no aparece. 

Tenemos una partida espectacular en la creciente 'Siembra', que desarrolla un mix electrónica + folclor notable (punto negativo eso si: el exagerado autotune, que le entrega a la voz de Li Saumet un efecto pito bastante molesto), seguida de las contagiosas 'Ayo' + 'Química (Dance with me)' y la excelente 'Duele', que rompe de buena forma el tono bailable que el disco traía. Hasta acá, con las cuatro primeras, nada que decir, sin embargo desde acá el álbum no levantará. Con 'Amar así' se instala la fiesta y le seguirán una serie de temas de buenas intenciones pero trabajados de manera básica, sin elegancia, volviendo al trabajo muy monótono y poco atractivo. Intentan, por ejemplo, instalar temáticas interesantes en la feminista  'Flower power' o en la americanista 'Internacionales', y ambas están bien pero se complementan con cosas como 'Money money money' o 'Taganga', derechamente terribles... 

¿Y para cerrar? Un refrito. El álbum finaliza con 'Vuelve', que es una versión acústica (e innecesariamente larga) de 'Siembra', lo cual llega para confirmar que se quedaron sin ideas durante el período de composición de Ayo y han puesto acá "lo que tenían" con el único objetivo de no permitir que se enfriase el plato tras el éxito de Amanecer. El disco en definitiva tiene sus momentos, dos o tres, pero en el global no se acerca jamás a la magia que en 2013 o 2015 esta banda nos hizo sentir. 

6/10
Bueno, cumple.