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domingo, 2 de noviembre de 2025

Paradise Lost: Ascension (2025)

 "Leyenda plenamente consolidada..."

Con casi cuarenta años de carrera y una formación que se mantiene prácticamente intacta desde 1988, hablar de Paradise lost es hablar de una verdadera leyenda del doom y el góticoLejos, muy lejos de aquellos primeros años en donde incluso coquetearon con el mainstream en Draconian times (1995) o la electrónica exploratoria/bailable en One second (1997) + Host (1999), desde hace un tiempo a la fecha (básicamente desde la pasada por In requiem en 2007) la banda viene enfocándose en su arista más "metal", combinando buenas dosis de peso, oscuridad y melancolía mediante una máquina que hoy suena absolutamente engrasada. Como muestras de aquello han quedado en el camino sólidos trabajos como The plague within (2015) u Obsidian (2020) y en dicho sentido  este reciente Ascension no presenta demasiadas novedades (tampoco es que hagan falta), mostrando un conjunto diverso pero siempre coherente, de marca registrada, canciones en donde las guitarras son absolutas protagonistas y van marcando el peso mediante atmósferas siempre lúgubres, aunque con el mérito de nunca olvidarse de las melodías.

Yendo a la lista, la partida acá no puede ser más fantástica. 'Serpent of the cross' abre con una melodía exquisita en guitarra (y que será columna vertebral del tema) tras la cual hará aparición el registro gutural de Nick Holmes en una canción que meterá velocidad y dinámica sin jamás perder ese condimento oscuro propio de Paradise lost. Una maravilla. Ahora, en adelante la banda sabrá matizar muy bien el abanico que presenta su propuesta, en 'Tyrants serenade', por ejemplo, yendo a ritmo pausado con una interpretación que recordará en las estrofas al mítico Peter Steele (de Type o negative), bajando aún más en los espesos pero exquisitos siete minutos de 'Salvation', acelerando con fuerza en 'Silence like the grave' o derechamente pasándose a la delicadeza de las cuerdas acústicas en los primeros minutos de 'Lay a wreath upon the world'. En dicho sentido Ascension se mostrará como un álbum siempre equilibrado que realmente no contiene dos canciones en una misma línea, lo cual evidentemente ayudará a que el viaje se vuelva bastante llevadero pese a lo pesado que puede resultar este tipo de sonido. 

Dentro de la segunda parte 'Diluvium' será otra que se enmarcará entre lo más interesante del conjunto, abriendo lenta y pesada para a los dos minutos realizar el giro y acelerar, encontrando momentos particularmente emocionantes. Luego la pasada por 'Savage days' + 'Sirens' + 'Deceivers' representa el momento más "piloto automático" del álbum (sin que los temas estén mal pero digamos que no impactan), esto para llegar al cierre con la delicada balada 'The precipice', que es el tema que mayor énfasis coloca en teclados. 

Lo dicho entonces, que Ascension continúa aquel camino que comenzó a tomar fuerzas casi veinte años atrás en Faith divided us - Death united us (2009) y que hoy se encuentra plenamente consolidado. Sabemos por donde irá esto, dosis de un sonido pesado y triste, reflexivo, profundo y tétrico, y bueno, la banda nos lo da. El nivel se sostiene también, no fallan y logran regalar más de algún momento de alto vuelo. Todo esto, tras tantos años de carrera no puede sino conmover. Que gigantes que son...

¿Canciones? Serpent of the cross', 'Tyrants serenade' y  'Diluvium' .

7,8 / 10
¡Muy bueno!

martes, 18 de octubre de 2022

Bloodbath : Survival Of The Sickest (2022)

 "(Demasiado) correcto..."

Con Nick Holmes viviendo un gran momento junto a Paradise lost cabía la duda respecto a que tan necesario podría resultar un nuevo álbum del proyecto Bloodbath, sobre todo considerando los antecedentes, dos discos que exudaron mal rollo y oscuridad (con elementos que incluso rozaron el black) como fueron Gran morbid funeral (2014) y The arrow of Satan is drawn (2018), desde donde era realmente complicado subir el nivel. Quizás por esto mismo es que Survival of the sickest va por otro camino, uno que abraza un death bastante old school (basta ver la portada), mucho más directo y visceral. Ahí, resulta complicado no sentirse a gusto con el álbum, más si gustas del metal de corte clásico, sin embargo, donde residen las mayores virtudes del disco es donde también peca, pues la falta de sorpresa se hace sentir, situándolo algo por debajo respecto a sus antecesores.

Se suceden de esta forma una serie de canciones que apuntan sin asco directo a la médula, 'Zombie inferno', Malignant maggot therapy', 'Carved' o 'Born infernal', todas están bien, son veloces y están ejecutadas con enorme precisión (Jonas Renkse y Anders Nystrom, de Kakatonia, están geniales), sin embargo, hay que decir que por momentos lucen en exceso de manual, habiendo canciones (en la recta final, por ejemplo) que incluso acaban derechamente sobrando. De ahí que se agradezca tanto la aparición de la leyenda Mark Greenway en 'Putrefying corpse', acelerando el trámite y regalando frescura con su garganta, así como la guitarra de Marc Grewe (Morgoth) en 'To die', la baja de revoluciones en 'Dead parade' y sobre todo en ese cierre majestuoso y espeso que se marcan con 'No god before me' (¡más cosas como está por favor!), en momentos que ayudan a llevar mejor un trámite que funciona pero en su recta final luce algo monótono. 

Había algo que venía caracterizando a Bloodbath en su etapa post Mikael Akerfeldt, y es que el proyecto lograba esconder su carácter de supergrupo y parecía tener vida propia. Aquello es lo que esta vez ha quedado algo al debe, Survival of the sickest es un buen y (demasiado) correcto álbum de death metal pero por primera vez en una década desprende la sensación de no ser más que un gusto que se han dado sus integrantes, un buen rato que se han pasado juntos, lo cual no es que esté mal pero si deja gusto a poco considerando el que la banda venía proponiendo cosas más interesantes, las cuales acá aparecen solo a cuenta gotas.

¿Canciones? 'Putrefying corpse', 'Carved' , 'To die' y 'No god before me'.

6,9 / 10
Cumple y algo más...


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domingo, 24 de mayo de 2020

Paradise Lost: Obsidian (2020)

"La leyenda ha vuelto a estar a la altura..."

Con una discografía tan extensa y quince álbumes en treinta años de carrera es probable que a los británicos de Paradise lost les haya pasado la cuenta en más de algún momento esa tendencia a sacar discos a como de lugar cada dos o tres años. De aquello pecó Medusa (2017), un disco que no fue capaz de sostener la magia que la banda había sido capaz de desplegar tanto en Tragic idol (2012) como en el excelente The plague within' (2015). Sin embargo, de las leyendas no hay que dudar. Puede que en determinados momentos no estén tan inspirados pero sobradas pruebas nos han dado de su talento por lo que debemos tener tranquilidad en que más allá de uno que otro paso en falso acabarán cumpliendo con las expectativas. Esto a propósito de 'Obsidian', la nueva evidencia de talento por parte de una banda que no parece tener ganas de sucumbir. 

El álbum número dieciséis de Paradise lost conjuga todos los elementos que han hecho grande a esta banda. La oscuridad y el peso está presente, aquello se manifiesta de inmediato en una canción como 'Darker thoughts', que tras dos minutos de relato acústico estalla entre guitarras y encuentra a un Nick Holmes realmente fantástico, con el que conectamos cuando vocaliza limpio y cuando vomita guturales (gigante ese "¡God ask not to kill!"). Enorme partida para el álbum. Por si fuese poco, suena 'Fall from grace' (uno de los mejores singles del año desde ya) y nos lleva a las nubes con su sonido, espeso, denso pero hermoso en su oscuridad. La banda entiende muy bien que necesita el disco por lo que aceleran a continuación con 'Ghost', un metal mucho más activo y dinámico al que más adelante volverán a acceder en canciones como 'Forsaken' o 'Serenity' mientras que 'The devil embraced' retomará el sonido lento de un comienzo y que cuando tiende a volverse algo monótono nos regala un fantástico juego de guitarras que resulta imposible no disfrutar.  Finalmente la recta final está armada por canciones correctas que se limitan a cumplir como 'Ending days' o 'Hope dies young', esto para llegar al cierre definitivo mediante la excelente 'Ravenghast', que deja al disco por lo alto con sus tétricas atmósferas. 

No hay quejas por tanto con este regreso de Paradise lost. Nos dan lo que necesitamos, dosis de una exquisita oscuridad marca de la casa, retomando con esto el sólido nivel que habían alcanzado en The plague within (2015). Y bueno, que tras más de treinta años de carrera puedan impactarnos de esta forma no puede si no emocionar. 

¿Canciones? 'Darker thoughts' y 'Fall from grace' .

7,5 / 10
¡Muy bueno!


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domingo, 17 de septiembre de 2017

Paradise Lost : Medusa (2017)


Tras un álbum tan notable como The plague within (2015), disco que acabó de revitalizar por completo la fantástica oscuridad de Paradise lost, el desafío para los de Nick Holmes no era poca cosa. Dos años más tarde han decidido, como era de esperar, darle continuidad a la linea musical que buenos dividendos les ha venido trayendo desde 2007 aproximadamente (desde la aparición de In requiem para ser exactos) pero verdad sea dicha, esta vez han fallado al entregar un disco que contiene todos los elementos clásicos de la banda pero carece de lo más importantes: canciones que vayan hacia alguna parte. 

Si alguien llegase acá a quejarse respecto a lo denso y pesado que suena Medusa, me parece sería alguien que no conoce el sonido de Paradise lost. Y es que el problema del álbum no se encuentra ahí ya que insisto, los condimentos correctos están, el problema es que esta vez no los han sabido mezclar bien, entregando así un plato con poco sabor. Los murallones de guitarras, las voces que van desde el gutural al registro limpio, el sonido áspero y afilado... todo está bien, pero las estructuras de las canciones son tan monótonas, los tiempos tan similares, la ausencia de coros o secciones que enganchen es tan marcada, que la sensación de siempre estar oyendo el mismo tema es evidente por lo que no podemos sino llegar a la conclusión de que Medusa es, por sobretodo, un disco plano.

Llama la atención positivamente la partida del disco, a cargo de los ocho minutos de 'Fearless sky', con una estructura repetitiva que pasando la mitad quiebra a lo Sabbath para luego volver y acabar en paz. Digamos que el asunto comienza bien, sin embargo, pese a que con 'Gods of ancient' sacan el manual e intentan introducir un tema más ágil y agresivo (¡que lo es!) poco a poco el álbum comienza a empantanarse en la falta de chispa o magia, llámenlo como quieran.  A destacar la dinámica de 'Blood and chaos' o ciertos pasajes al cierre de de 'No passage for the dead', pero del resto no hay mucho que decir, riffs muy pesados, un sonido oscuro pero que carece de gancho, algo que a The plague within le sobraba... 

Tampoco pasa nada. Tras casi treinta años de carrera y quince álbumes bajo el brazo resulta esperable el que la inspiración no fluya siempre de la misma forma. El camino para Paradise lost prácticamente no ha sabido de pausas y quizás, solo quizás, este sería un buen momento como para repensar mejor la siguiente jugada ya que el camino de regreso a las raíces parece haberse agotado un tanto...

5/10
Nada muy especial.


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jueves, 2 de julio de 2015

Paradise Lost: The Plague Within (2015)

"En pleno estado creativo..."

En la previa hablaron de un álbum que se acercaría a las raíces de la banda, digamos, la clásica promesa de la vuelta a lo básico, algo que por cierto vienen tanteando desde la edición de In requiem en 2007. Por otro lado, la participación de Nick Holmes en Bloodbath afiló los dientes de muchos. ¿Se vendría el disco más extremo de Paradise lost en mucho tiempo? La respuesta vive entre nosotros desde hace un tiempo, casi cincuenta minutos de música que han llegado para confirmar el pleno estado en que se encuentra la banda, aunque quienes soñaban un regreso de lleno al gótico deberán seguir esperando. 

En el pasado han quedado los (fallidos) experimentos electrónicos de comienzos de siglo, el presente de Paradise lost abraza un sonido oscuro y denso, un lugar donde evidentemente se les oye más cómodos y seguros. Y con The plague within dan continuidad al camino trazado por el bien recibido Tragic idol (2012) aunque con ciertos matices: esta vez coquetean con un metal un poco más duro.  

Nunca ha sido sencilla la música de Paradise lost y esta no es la excepción, lo interesante es que una vez internado en su pantano disfrutas como nunca del paseo. Estamos frente a un gran disco, el cual nos invita a disfrutar dejando de lado la nostalgia. 'No hope in sight', el tema que abre, declara intenciones de inmediato y funciona como una perfecta antesala respecto a lo que nos encontraremos en adelante. Es una canción efectiva, con cambios de velocidad, pesadas guitarras que junto a un insistente bombo van marcando el tiempo y un Holmes que recita y saca guturales con igual convicción. 'Terminal' será una de las que pondrá el pie sobre el acelerador aportando buenas dosis de metal, tal como casi finalizando el disco lo hará 'Flesh from bone'. Sin embargo, los mejores momentos llegarán con aquellas pasadas más densas, emocionales y en donde la banda suena cargada de oscuridad, ahí 'An eternity of lies', la sensacional 'Beneath broken earth', 'Sacrifice the flame' o 'Victim of the past' funcionan a la perfección, dándose el gusto de llevar el sonido de la banda a una nueva dimensión. Y bueno, el resto es algo más tradicional, canciones como 'Punishment through time', 'Cry out' o 'Return to the sun' sin estar mal claramente no vuelan a la altura de las mencionadas por lo que acaban transformándose en el nunca bien ponderado relleno del disco. De todas maneras, en el tema a tema The plague within no presenta punto bajo y colectivamente funciona de maravillas. 

A estas alturas del partido, tras veinticinco años de carrera y trece álbumes bajo el brazo, exigirle a Paradise lost el que re inventen la rueda sería algo injusto, sin embargo, no deja de ser grato presenciar el segundo aire que viven desde hace casi una década. Son leyendas y con The plague within confirman el excelente momento creativo por el que pasan anotándose con uno de los grandes discos que nos habrá dejado su carrera. Su mejor disco en largos años...

¿Canciones? 'No hope in sight', Terminal' y 'Beneath broken earth'.


8,5/10
¡Excelente!

lunes, 8 de diciembre de 2014

Bloodbath: Grand Morbid Funeral (2014)

Relevo que cumple e ilusiona. 

Es probable que efectivamente Bloodbath en sus inicios no fuese más que un capricho de Mikael Akerfeldt, un gusto que el reconocido vocalista de Opeth deseaba darse dentro del mundo del death metal. El tema es que tras la edición del excelente The fathomless mastery (2008) el asunto pasó a otra dimensión, la criatura de pronto se volvió mayor y mantenerla con vida ya requería demasiado esfuerzo, por lo que a Akerfeldt no le quedó otra que abandonar el buque y concentrarse de lleno en sus labores junto a Opeth (los mal hablados dirán que ya no tiene garganta para asumir proyectos de metal). 

A muchos sorprendió el que los restantes integrantes de Bloodbath decidieran continuar con el super grupo, sin embargo no debemos olvidar que en 2004 esta situación ya se había dado y se sorteó invitando a Peter Tagtgren (Hypocrisy) para las voces de Nightmares made fleshLa sorpresa fue mayor aún cuando se supo que Nick Holmes (Paradise lost) sería quien esta vez asumiría el relevo vocal. Sorpresa debido a que Holmes hace mucho que no sacaba registros guturales de su garganta (en los inicios de Paradise lost lo hizo) por lo que existían justificadas dudas con respecto a su incorporación. 

El resultado de todas estas idas y vueltas se resume en los 45 minutos de Grand morbid funeral, un álbum que apuesta directo a la médula del death en su formato clásico. No hay innovaciones en ese sentido con este disco, y ahí quizás se resiente un poco la partida de Akerfeldt, sin embargo, aquello no me parece que reste méritos al trabajo. Dicho en simple: el álbum no descubre nada (ni pretende hacerlo) pero en lo suyo, cumple de sobra.

Los fuegos abren con la notable "Let the stillborn come to me" seguida de "Total death exhumed" y de inmediato quedamos claros por donde irá el asunto: death metal purista, de vieja escuela, muy oscuro, violento y potente. Bastante velocidad, doble pedal y peso en las guitarras. El viaje continuará con "Anne", un relato de terror que si hubiese aparecido en un álbum de los legendarios Cannibal Corpse a nadie habría extrañado, comienza con una corta confesión para soltar luego el listado de perversiones cometidas por nuestro psicópata protagonista. El mejor momento del trabajo se vive en la pasada por la mencionada "Anne", el oscuro relato de "Church of Vastitas" y la brutal "Famine of god's word", una que retoma la velocidad y logra explotar al máximo la energía de la actual versión de Bloodbath. Ya de ahí en adelante el álbum sostendrá el nivel en base a una fórmula clásica y que seguramente gustará dentro de los amantes del género.

En relación a la labor de Holmes en las voces se puede comentar que, pese a contar con un registro gastado y que incluso a momentos parece forzado ("Unite in pain", el más claro ejemplo), las interpretaciones encajan en el estilo y dan vida de buena forma a cada una de las canciones presentadas.

Grand morbid funeral no supera a ninguno de los tres anteriores álbumes de Bloodbath, sin embargo, si funciona como una más que correcta entrega de death metal clásico. La nueva formación ha dado el ancho por lo que queda sobre la mesa la ilusión frente a lo que vendrá para ellos.

7/10
Muy bueno.