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sábado, 2 de noviembre de 2024

Coldplay: Moon Music (2024)

 "Lo esperado..."

El de Coldplay debe ser sin lugar a dudas el caso más dramático de involución artística ocurrido, al menos, durante lo que llevamos de Siglo XXI. Quien los viera y quien lo ve. Y lo más penoso de todo es que en más de algún momento el muerto lanzó algún espasmo. Ahí tuvimos Ghost stories (2014) o el fallido Everyday life (2019) como señales de que "aún algo quedaba por decir", esto en medio de una seguidilla de discos tan luminosos como vacíos. En ese camino, algo hay que darle a este Moon music: es menos malo que su antecesor. Ahora, siendo francos, tampoco es que la tenían tan complicada, Music of the spheres (2021) fue el peor disco en la carrera de la banda (y mira que no era tarea fácil hacer algo peor que A head full of dreams) por lo que encajando un par de canciones decentes ya superarían la vara. Así efectivamente ha sido por lo que nos han vuelto a entregar un disco cómodo, simplón y que en su lista conjuga cosas excesivamente adornadas con otras que apuestan por lo básico. Todo esto eso si con un factor común: una evidente falta de inspiración (tampoco es que pareciese interesarles).

El disco es, por tanto, una carbonada de ingredientes. Encontraremos acá canciones como 'Moon music' o una de un emoji de arco iris (si, que a Coldplay le interesa conectar con niños por lo que titulan sus canciones con emojis) donde se lanzan en la búsqueda de atmósferas bonitas e incluso etéreas, en 'Jupiter' apuntarán a la "canción cercana" entre coros de mujeres (en la línea de lo que intentaron años atrás en Everyday life), en 'All my love' nos entregan la típica balada a piano (cuyo coro recuerda la melodía de 'True love', esa joyita del Ghost stories), la canción pacifista llegará en el cierre mediante 'One world' (una que desde lo musical dice NADA), mientras que en el resto irá directo al pop, ahí donde mejor funciona el asunto es cuando marcan el bajo y nos invitan a bailar, ocurre en 'Good feelings' o 'Aeterna', que están bastante bien dentro de todo (¡ojalá el disco hubiese tenido más de esto!), a diferencia de 'Feels like Im falling in love' , 'We pray' o 'Iam', que son las típicas búsquedas descaradas de Coldplay por singles de click rápido, lo cual les acerca a lo realizado en Music of the spheres y por ende, al más completo vacío. 

Moon music de Coldplay es otro mal álbum que la banda suma a su lista (y ya van...), otro disco que nadie recordará ni mencionará dentro de diez años. Ahora, tampoco digamos que sorprende. Lo extraño más bien sería que sacaran algo relevante. Sabemos eso si que les da lo mismo, mientras haya confeti y cotillón...

¿Canciones? 'Good feelings' y 'Aeterna'.

4/10
Malo.

martes, 26 de octubre de 2021

Coldplay: Music Of The Spheres (2021)

"Vacío de principio a fin..."

Creo haberlo escrito antes, y si no, ahora va: el problema con Coldplay nunca fueron ellos, fuimos nosotros, quienes ilusionados por la pasada Parachutes (2000) + A rush of blood to the head (2002) colocamos en la banda expectativas totalmente desmedidas. De ahí que, una década más tarde, muchos sintiésemos algo similar a una decepción al verlos tomar la vía fácil de Mylo Xyloto (2011) en lugar de profundizar en cosas más interesantes. Pero insisto, que el problema siempre fue nuestro, y los mismos Coldplay se encargaron de confirmarlo años más tarde mediante un álbum tanto o más liviano como A head full of dreams (2015). La banda se conformaba con encajar un par de singles de estadios en su repertorio, el "Ouuuoooh UUuooooh" de turno, y no mucho más, aunque cosa curiosa: entre fiesta y fiesta, publicaron dos cosas singulares: el romántico back to the basics Ghost stories (2014) y un exploratorio (pero fallido) Everyday life (2019). Y de este venían, de un intento por salir de la caja (como nunca antes en su carrera incluso), tras el cual era esperable que vendría otro álbum liviano, porque así son ellos y ya nos tienen acostumbrados. El problema es que el tiempo pasa, y cuando dejas de componer en serio por tanto tiempo, seguro algo se pierde en el camino...

Les ocurrió por tanto un par de años atrás, que al querer sonar profundos únicamente sonaron tediosos, y les ha vuelto a ocurrir en 2021, que en la búsqueda de algo light acaban de entregar un espanto de álbum, el peor en su carrera por paliza (y mira que había donde escoger). Ya de mirar el listado el asunto huele mal, doce canciones donde cuatro se titulan con un emoticón (un saturno, estrellitas, un corazón y un planeta tierra) y no son otra cosa que unos instrumentales de cincuenta segundos que aportan cero al conjunto ¿Y entre estos? Un puñado de canciones forradas en artificios pero muertas por dentro, sin alma ni nada ('My universe', con BTS), algunas derechamente aburridas ('Let somebody go', con Selena Gomez), otras que lucen un corito contagioso por ahí ('Higher power'), algunas que emulan las guitarras descafeinadas del U2 más reciente ('People of the pride') y otras que definitivamente no hay por donde agarrar ni soportar ('Biutyful', joder, pero que cosa más mala...). ¿Algo bueno que mencionar? Si, 'Coloratura', que al menos mete un solo bonito.

Y bueno, no hay mucho más ni tampoco merece nuestro tiempo algo como esto. La vida es una y hay que gastarla en asuntos que transmitan algo. Esta es otra intentona más por parte de Coldplay por sonar livianos solo que esta vez ni con los singles dieron en la tecla. Y ya no pasa por las expectativas, pues entendemos lo que son, lo que se puede o no esperar de esta banda, sin embargo, ni en su contexto esto tiene defensa. Desde ya, el peor disco del año.

¿Canciones? ... 

2/10
Espantoso.


Otras reseñas de Coldplay:

sábado, 8 de agosto de 2020

20 Años De... Coldplay: Parachutes (2000)

"La vuelta a lo elemental..."

El fin del Siglo XX definitivamente coincidió con un punto de quiebre importante en el mundo del rock. Las bandas noventeras se debatían entre el fin (ya se habían acabado Soundgarden o Faith no more) o entregar sus últimos coletazos (Stone temple pilots, Suede, Blur, No doubt, Smashing pumpkins, Rage againts the machine, entre tantos), y lo que sonaba con fuerza en aquellos años era un adolescente nu metal que amenazaba con devorarlo todo. En ese contexto, una banda inglesa como Coldplay cayó de pie, y un álbum como Parachutes, con su sencilla y delicada propuesta pareció entregar al mundo ese respiro que parece todos venían necesitando. Y es que, lejos de la vorágine y confusión musical que se vivía en ese entonces, Coldplay supo con su álbum debut volver a lo básico y recuperar lo elemental: el sentimiento y la sencillez de la canción, antes que cualquier otra cosa. Aquello se expresa a la perfección en los casi 40 minutos de música que entregaron en Parachutes, un conjunto de diez canciones que se debaten entre baladas eléctricas, acústicas o sobre un piano pero cuyo factor común es que todas sin ostentar demasiado fueron capaz de tocar al planeta. 

La partida del disco habla por si sola. 'Don't panic' es un medio tiempo delicado que en tan sólo dos minutos es capaz de imponerse entre acordes acústicos y una sutil guitarra eléctrica que con extremada sencillez va marcando el tema. Mucho más explosiva resultará 'Shiver', una maravillosa declaración de amor en donde además podemos apreciar el potencial de Coldplay en todo su esplendor (algo que la banda explotaría con fuerza en su sucesor A rush of blood to the head dos años más tarde), con un Chris Martin dando muestras de hasta donde puede llegar su especial registro vocal, que parece estar siempre al límite del quiebre y la desafinación pero es capaz de conmover en su singularidad. Posteriormente 'Spies' será otra que conjugará a la perfección la marca registrada de los inicios de Coldplay: el tándem acústico/eléctrico, con un Jonny Buckland que emula a The Edge de U2 con un slide exquisito. 

Con las cartas ya en la mesa, el disco se continuará desarrollando en un ambiente bastante regular, entre baladas acústicas y desnudas como 'Sparks', el interludio 'Parachutes', 'We never change' o 'High speed', en ocasiones sobre el piano como 'Trouble' o 'Everything's not lost', o nuevamente generando explosiones como en el exitazo 'Yellow', cerrando así un álbum que a veinte años de su publicación continúa sonando fresco y atrevido en su simpleza. 

Con los años Coldplay se transformaría en otra cosa. El éxito de los sucesores a Parachutes abriría paso al confeti, los globos y a un show que se situaría por sobre la música (algo similar a lo que le fue ocurriendo a Muse con el paso de los años), a un producto que cuesta asociarlo a la humildad y naturalidad que su álbum debut expresa con tanta claridad, un disco fantástico principalmente a causa del contexto en que fue lanzado, un álbum que triunfó donde otros lo intentaron (Travis o Doves), gracias un puñado de singles incontestables ('Yellow', 'Trouble', 'Shiver', 'Don't panic') y una segunda linea sensacional ('Spies', 'Everything's not lost') que fue capaz de hacernos creer nuevamente en la belleza que reside en lo básico. 

8 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Coldplay:
2019: Everyday life
2015: A head full of dreams
2014: Ghost Stories
2011: Mylo Xyloto

sábado, 7 de diciembre de 2019

Coldplay: Everyday Life (2019)

“Popurrí de ideas mal acabadas...”

La irregular carrera de Coldplay continúa su camino. Y es que así como van las cosas tal parece que nos iremos “uno y uno” por bastante tiempo, es decir, un disco hiper mega comercial seguido de uno más alternativo, como ha sido la tónica durante esta década. En este sentido, el horrible Mylo Xyloto (2011) fue el álbum que acabó de dividir aguas entre quienes seguíamos con interés a los ingleses, trabajo que encontró continuación años más tarde en el aun peor A head full of dreams (2015), no sin antes haber realizado una sorpresiva parada en el íntimo (y notable) Ghost stories (2014), un “back to the basics” sencillo pero efectivo. Tocaba por tanto, tocaba esta vez un trabajo menos luminoso que llegase para equilibrar la balanza. Y en esa línea se mueve Everyday life, una apuesta musical osada sin lugar a dudas y que trae bajo el brazo un mensaje político centrado en la unidad de las razas, lo cual conecta además con las recientes declaraciones de Chris Martin en relación a no volver a salir de gira mientras estas no sean sustentables para el planeta, pero que falla por una sencilla razón: no emociona. Pese a sus más que evidentes intentos. 

Basta darle play al instrumental ‘Sunrise’ para captar que el asunto viene esta vez en tono dramático, y desde ahí se sucederán una serie de piezas tan diversas como inconexas. Nos encontraremos así con algunas baladas a la Ghost stories como ‘Church’, ‘Daddy’ (la más linda del disco) o ‘Everyday life’ (la canción), jugadas políticas al piano o en acústico con ‘Trouble in town’ , ‘Arabesque’ o ‘Guns’, incursiones gospel en ‘BrokEn’ o ‘When I need a friend’, maquetas que no se entiende que pintan como ‘WOTW / POTP’ , ‘Ekó’ o  ‘بنی آدم’ (si, una canción posee un título en árabe) y jugadas que apuestan a ser single como ‘Orphans’ (que no, que no podían faltar en un disco de Coldplay los “Uh Uuuuh”) o ‘Champion of the world’

El disco evidentemente intenciona bajas pretensiones y promueve la sencillez mediante un conjunto que se aleja del tono bailable de su antecesor, del confeti y los globos, pero falla en lo más importante: las canciones. Cuando durante tantos años has simplificado las fórmulas es esperable que un disco “profundo” te salga mal.Quizás si insisten en este camino puede que en un siguiente registro el asunto cuaje mejor pero por ahora Everyday life se queda en el popurrí de ideas, algunas mal acabadas y otras bonitas.  

5 / 10
Nada muy especial.


Otras reseñas de Coldplay:

sábado, 12 de diciembre de 2015

Coldplay: A Head Full Of Dreams (2015)

Una golondrina no hace verano.

Es absurdo negarlo: muchos nos habíamos ilusionado tras la aparición de Ghost stories (2014). Nos ilusionamos y sorprendimos con un disco sencillo, sensible y repleto de buenas canciones. Sin embargo, a un año de dicho lanzamiento el espejismo se ha disipado, recordándonos de golpe en donde efectivamente se encuentra la música de Coldplay por estos tiempos. De vuelta entonces a la fiesta (una muy mala por cierto), al confeti y la serpentina, al mal gusto, a las colaboraciones que nada aportan, pero por sobretodo, de vuelta a la apuesta nula. Y es que yo al menos no veo problema en que una banda aligere su sonido... ¡pero que lo hagan bien! Que para mamarrachos ya tenemos a muchos. 

Olvídense entonces de Ghost stories, A head full of dreams es la continuación lógica del pésimo Mylo Xyloto (2011) y por ende mucho más allá no va. Funcionan eso si (digamos, entretienen) canciones como 'Adventure of a lifetime', la alegre 'A head full of dreams' (imposible con esta no imaginarse los papelitos en el aire) o las baterías electrónicas de 'Birds', sin embargo, prácticamente todo el resto del disco se sumerge en medio del tedio ('Amazing day'), el coro predecible ('Fun') y un sonido artificial con el que resulta imposible conectar ('Hymn for the weekend', colaboración con Beyonce forzada a más no poder). 

En lo personal tiendo a admirar a las bandas que arriesgan lo ganado en algún momento de su carrera, pero lo de Coldplay ha ido en otra dirección, una muy irregular y que en esta ocasión se ha vuelto a olvidar de la música apostando por las formas, descuidando el fondo, pero finalmente fallando en prácticamente todo entregándonos un disco repleto de canciones livianas, malas y en general, aburridas.


4 / 10
Malo 


Otras reseñas de Coldplay:

lunes, 2 de junio de 2014

Coldplay: Ghost Stories (2014)

Benditas rupturas

Quien lo diría. Cuando muchos ya los dábamos por muertos y esperábamos nada de ellos, sobretodo luego del desastroso y excesivamente liviano Mylo Xyloto (2011), viene Chris Martin y expone su crisis sentimental en un disco que nos ha recordado el porque esta banda alguna vez (diez años atrás para ser más exactos) ilusionó a medio planeta con sus melodías.

No hay mucho que analizar con respecto a Ghost stories ya que este desde un inicio muestra sus cartas estableciendo los matices básicamente en las formas. El disco posee un claro tono melancólico en donde la ruptura de pareja funciona como eje central de la mayoría de sus canciones, ahora, lo interesante está en que pese a ser un álbum enfocado hacia el sentimentalismo y que no escapa demasiado del "te quiero, te extraño..." , el asunto no alcanza a agotar gracias a su riqueza melódica, producción y diversidad. Dicho en palabras simples, Ghost stories no es solamente un conjunto de temas bonitos (como lo fue Parachutes, por ejemplo, su precioso debut), sino que también también una serie de arreglos que en este caso aportan frescura. Es así como detrás de bellas e íntimas melodías tales como "Always in my head", "Magic" o "Another's arms" se esconden algunas baterías electrónicas y teclados que generan (para lo que ha sido la carrera de la banda) atmósferas bastante novedosas y bien logradas. Ahora, donde si aciertan y sorprenden medio a medio es con la aparición de "Midnight", unos aires increíbles a Bon Iver, cuidada producción y una banda prácticamente irreconocible, ojalá el álbum hubiese tenido más de esto. 

También dentro de lo positivo se encuentra el exquisito pop en acústico de "Ink" y la delicada balada "True love", esta última sorprende ya que pudiendo contar con una explosión a lo "The Scientist" o "Fix you" acaba bastante en calma demostrando que la banda se propuso esta vez marcar algo de distancia con lo que tradicionalmente se espera en ellos. Finalmente, una arista bastante más convencional muestran las baladas "Oceans" y "O", mientras que la nota negativa del álbum la pone "A sky full of stars", una canción en tono de fiesta que no se entiende que pinta acá, desentona completamente con el resto del trabajo además de traer a colación las peores pesadillas que causó en muchos el desechable Mylo Xyloto

El en global, ha sido una muy grata sorpresa este Ghost stories. No es que el álbum llegue para mover el piso en la escena actual pero si al menos deja sensaciones gratas, un puñado de buenas canciones, arreglos bien cuidados y una que otra canción que demuestra que el potencial sigue ahí, intacto. 

7 / 10
Muy bueno.




Otras reseñas de COLDPLAY

martes, 13 de diciembre de 2011

Coldplay: Mylo Xyloto (2011)

“Jugada pop poco inspirada...”

Luego de que Radiohead renunciase de manera voluntaria a la corona británica tras la edición de Kid A (2000) y en medio de un potente auge del llamado nu metal , a los amantes de un rock más liviano y melódico les vino bien la aparición de Coldplay. La intimidad de Parachutes (2000) y la transparencia de A rush of blood to the head (2002) maravillaron al mundo. Por esto mismo fue que quizás esperamos demasiado de ellos, quizás creímos que eran lo que nunca siquiera ellos mismos pensaron que podrían ser. Y es que lo de Coldplay siempre fueron las canciones bonitas y punto, en ocasiones nos entregaron melodías muy sencillas pero hermosas ('Trouble', 'Green eyes', 'Spies') mientras que en otras dieron con himnos para estadios ('Clocks', 'Fix you', 'In my place', 'Yellow'). Pero lo de ellos nunca fue descubrir la pólvora, la reinvención, la exploración ni mucho menos la genialidad. De ahí que sus posteriores trabajos X&Y (2005) y Viva la vida (2008) funcionasen más o menos en la misma linea facilona e hipermelódica con una que otra excepción (ahí tienes canciones como 'Square one', '42', 'Death and all his friends')

Sin embargo, todo en la vida se agota, las fórmulas colapsan, el auto plagio se vuelve recurrente y en el caso de Coldplay se ha dado una constante con el pasar de los años: cada disco es un poco peor que el anterior. Mylo Xyloto no es la excepción: estamos frente al peor disco de la agrupación por paliza. Ya sin ideas los ingleses intentan esta vez alargar el éxito masivo logrado con Viva la vida, para esto repiten los modelos de canciones, se lanzan como nunca en la búsqueda de coros capaces de quedar grabados en el inconsciente colectivo y para que el asunto no parezca tan descaradamente comercial han decidido incluir una que otra melodía que suene a pasado y matice el asunto. El drama es que todo se aprecia muy pero muy forzado, con dos o tres temas ya se les ve el plumero.

El disco está compuesto por once canciones que se mueven entre el auto plagio descarado, un pop casi insolente y uno que otro tema absolutamente intrascendente. En la primera categoría mencionaría canciones tales como 'Charlie Brown' (¿'Life in technicolor' parte III?) o el intento poco inspirado de recuperar el sonido de Parachutes en 'Us against the world' , 'U.F.O' y 'Up in flames'. En la segunda entrarían los intentos de hits. Acá aparece un abuso de los "UuuuooOOooooh" y estructuras facilonas. 'Paradise', 'Every teardrop is a waterfall' son canciones mediocres pero pegajosas, ahora, el dueto con Rihanna titulado "Princess of China" es espantoso. Finalmente están los rellenos: 'Don't let it break your heart' y 'Up with the birds', ambas cero aporte. 

De todo el disco en realidad solo destaco dos temas: la apertura con 'Hurts like heaven', que sin ser una maravilla al menos suena fresca y la semi acústica 'Major minus', el único tema del disco que va más allá de lo evidente. Pero dos de once me parece muy poco para cualquier disco. No sabría si hablar de decepción sinceramente, en lo personal no esperaba demasiado, creo que los tiempos ya pasaron con Coldplay. Tuvieron en el pasado, uno o dos discos atrás, la oportunidad de dar un salto de calidad en su carrera pero decidieron quedarse estancados en la búsqueda del single pegajoso. Y ahí están, voluntariamente jugando ligas menores. 

4 / 10
Malo