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lunes, 2 de diciembre de 2024

Dark Tranquillity: Endtime Signals (2024)

"Lugares comunes inofensivos..."

No deja de llamar la atención el como estos suecos han podido sortear con calma la partida de miembros insignes, primero Martin Henriksson (guitarra) en 2016 y luego Anders Jivars (batería) en 2021, dejando hoy unicamente a la dupla Mikael Stanne + Martin Brändström como integrantes clásicos de Dark tranquillity. El caso es que en medio de estos recientes sismos la banda se ha entregado a la producción de tres discos bastante regulares y que han funcionado en una línea similar: Atoma (2016), Moment (2020) y este reciente Endtime signals, álbumes cargados a ese death melódico bastante controlado, bien ejecutado y producido, siendo este último uno que no entrega sorpresas (tampoco las esperábamos, digámoslo) y que más allá de uno que otro grato momento puntual transmite una señal de continuidad (¿o estancamiento?) que solo se disculpa por el respeto que se le tiene a la banda. 

Los elementos acá están y aparecen desde el primer minuto, también la diversidad. 'Shivers and voids' es, por ejemplo, un medio tiempo melódico bastante clásico de la banda mientras que en 'Unforgivable' acelerarán para entregar una versión algo más agresiva y oscura. En 'Neuronal face' los teclados adoptan mayor protagonismo (sobre todo en ese meloso coro, que me ha gustado bastante) para luego ir declaradamente a la balada en 'Not nothing', donde emergen por primera vez las voces limpias en estrofas. El disco va y viene entonces encontrando su mejor momento en la tríada marcada por la agresividad de 'The last imagination'+ 'Enforced perspective' (esta última con un exquisito trabajo de teclados) seguida de la reflexiva 'Our disconnect', probablemente la canción que mejor transmite un sentir melancólico en todo el disco mediante esa letra que aborda el terror existencial ("Buscamos lo inexplorado para tejer una historia no contada / Anhelando paz interior / ¿Y qué es lo que nos hace dudar? / ¿Cuál es nuestra necesidad de que las cosas acaben? / Dejándonos vacíos / Es un regalo y una maldición..."), con arreglos que nos recuerdan que esta no es cualquier banda. 

El problema es que más allá de estos tres o cuatro momentos puntuales, rápidamente el álbum pareciese quedarse sin demasiada magia por lo que entrando al nudo la repetición comienza a hacer mella, buscando la velocidad en 'Drowned out voices' o derechamente aburriendo en una balada como 'One of us is gone' (cliché a más no poder). De igual forma la recta final no da con alguna tecla que emocione y redunda en ideas que alargan al disco innecesariamente hasta los cincuenta minutos, dejándonos un álbum de continuidad que se mueve en la línea de sus antecesores pero donde lamentablemente abundan lugares comunes inofensivos. Las cosas como son. 

¿Canciones? 'Neuronal fire', 'Enforced perspective' y 'Our disconnect'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Dark Tranquillity:

2020: Moment

miércoles, 6 de enero de 2021

Dark Tranquillity: Moment (2020)

 "Nuevas piezas, pero el equilibrio se mantiene..."

Tras treinta años en activo, a comienzos de 2020 Niklas Sundin (principal guitarra y fundador de Dark tranquillity) anunciaba su alejamiento de la agrupación. ¿Los motivos? Agotamiento y el ya no encontrar ganas para seguir en gira. El comunicado llegaba para sumarse a la partida de Martin Henriksson, segunda guitarra hasta 2016, lo cual claramente sembraba dudas respecto a la continuidad de los suecos. Sobretodo viniendo de un álbum tan sólido y reconocido como Atoma (2016). Sin embargo, el tridente compuesto por Mikael Stanne (voz) + Anders Jivars (batería) + Martin Brandstrom (teclados y producción) decidió continuar. Contra viento y marea incorporaron a Christopher Amott (Arch enemy) + Johan Reinholdz (Andromeda) a las filas, y junto a este último (que aparece en los créditos de todas las canciones) se sentaron a trabajar durante cuatro meses hasta acabar de componer y grabar Moment, un álbum que no evidencia en absoluto el terremoto vivido por Dark tranquillity tras la partida de uno de sus pilares.

En efecto, el álbum número trece de los suecos sostiene el nivel que la banda suele acostumbrar de la mano de un death melódico de manual pero siempre diverso. En la partida este colocará el énfasis en los juegos de guitarras y un sonido que prácticamente no regala tregua. Esto se aprecia en canciones como 'Phantom lord', 'Transient' o 'Identical to none', las  cuales proponen cabalgatas aceleradas que apuntan a la médula del género cuyo factor común es el lucimiento en la sección del solo, regalando guitarras melódicas muy atinadas y que fluyen sin problema. Más adelante, sin embargo, el álbum entregará un matiz en la pasada por 'The dark unbroken', 'Remain in the unknown' y 'Standstill', una sección mucho más emocional, incluso comercial, donde voces limpias dialogarán con guturales y se incorporarán incluso arpegios de teclados. Este ir y venir, que pasará desde temas más directos a uno que otro más oscuro, se sostendrá durante toda la segunda mitad del disco, volviéndolo algo predecible en su recta final (siendo este su único defecto) aunque siempre cumpliendo en materia técnica. 

Con Moment los suecos de Dark tranquillity han vuelto a cumplir mediante doce canciones (diez quizás habría sido suficiente) donde han sabido incorporar a nuevos elementos entre sus líneas sin desequilibrar su característico sonido melódico. No descubren nada nuevo (tampoco hace falta) y salvo dos o tres canciones apuestan por un sonido en exceso correcto, pero continúan sonando atractivos aunque por debajo a sus antecesores. Algo más de frescura se habría agradecido, digamos, salirse un poco del manual...

¿Canciones a destacar? 'Transient', 'The dark unbroken'.

7/10
Muy bueno.