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domingo, 29 de enero de 2017

Foxygen: Hang (2017)

De extremo a extremo.

Desde sus inicios Foxygen se mostró como una banda diferente, dinámica e incluso caótica (varias veces se han disuelto para luego volver al ruedo). Lo del dúo estadounidense a estas alturas es casi una forma de vida, lo cual se ve claramente expresado en la música que nos han entregado durante sus años de existencia. En 2012 entregaron un loquísimo Take the kids off brodway , un álbum marcado por la psicodelia sesentera y el sonido de los primeros stones, para luego encontrar el equilibrio melódico en We are the 21st century ambassadors of peace & music (2013), con seguridad uno de los mejores discos que oiremos en la presente década (si no lo has oído, te estás perdiendo de mucho). Un año más tarde, y cuando parecían haber encontrado el camino, ...And star power llegó para romper todo con de 24 canciones tan especiales como excesivas. El caso es que, sea como sea, en tres años Foxygen fue capaz de desatar admiración, sorpresa e incertidumbre en idénticas proporciones, lo cual considerando lo poco comercial del sonido del dúo resulta ser todo un mérito. 

Casi tres años han pasado desde ... And star power y han vuelto con todo, aunque esta vez han intentando condensar todo en una obra corta y compacta, lo cual juega a favor y en contra, es decir, el disco no logra cansar precisamente por ser breve pero entrega sorbos que son verdaderos concentrados de azúcar. Abren por ejemplo con dos temas bastante accesibles, 'Follow the leader' + 'Avalon', la primera es un single sensacional, interpretado de manera notable por un contagioso Sam France mientras que la segunda entrega las primeras pistas respecto a donde irán los dardos del resto del álbum: un sonido de cantina alegre, simpático y sobrecargado (mención aparte para el plagio al 'Waterloo' de Abba en los coros). Con 'Mrs. Adams' aparecerá un disco un tanto más teatral, con claras influencias del Bowie setentero, lo cual se verá reafirmado por la exageradísima 'America', digna del Meat Loaf más molesto de todos. 

Igual de sobre actuada suena la pasada por 'On Lankershim / Upon a hill / Trauma', aunque esta si encuentra momentos notables, sobretodo en la última. Cerrando finalmente con 'Rise up', otra que se muestra llena de explosiones y fanfarrias varias. 

Musicalmente Hang continúa buscando influencias (que no temen mostrar) en el baúl de la nostalgia setentera aunque abandona prácticamente las guitarras y la crudeza para enfocarse en un sonido marcado por pianos, teclados y vientos, transformándose así en una especie de musical cabaretero que pese a lo sobrecargado que a ratos suena, logra sostener la inquieta linea creativa del dúo. Han pasado desde la absoluta espontaneidad de ... And star power a un álbum muy pensado y cargado de histrionismo, todo con una convicción que impresiona. Hang entonces mantiene al dúo dentro de una categoría inclasificable a estas alturas y digna de toda nuestra atención. 

7/10
Muy bueno.




Otras reseñas de Foxygen:

domingo, 26 de octubre de 2014

Foxygen : ... And Star Power (2014)

Confuso desenfreno psicodélico.

En 2013 el dúo californiano Foxygen se anotó con un notable We are the 21st century ambassadors of peace & music y maravillaron, con justa razón, a muchos. Aquel fue un buen disco, aunque las influencias a momentos eran demasiado marcadas, cayendo aveces en el homenaje/plagio descarado (para muestra, escuchar "One blue mountain", una mezcla entre "Under my thumb" de Rolling Stones y "Suspicious minds" de Elvis Presley, o "San francisco" y el particular guiño al "Only a nothern song" de The Beatles). Ahora, con todo, las dosis de psicodelia, rock sesentero y las melodías (mitad prestadas, mitad propias) se encontraban presentes y bien utilizadas, por lo que, pese a que se les veía el plumero a distancia, el álbum resultaba de todas maneras disfrutable. 

No ha pasado demasiado desde aquello, apenas un año y los tenemos de regreso con ... And star power, un álbum en donde Jonathan Rado y Sam France han decidido desatar por completo las amarras e ir hasta donde la experimentación y la libertad los llevase. Se han encerrado a dar rienda suelta a lo que fluyese, sin miedos ni prejuicios y el resultado se encuentra plasmado en este álbum doble, 24 canciones y 80 minutos de música. 

Su álbum blanco - han dicho algunos. Más que nada por lo bicho raro que parece y lo poco compacto que a momentos suena. Sin embargo, aquel mítico disco de The Beatles nunca fue tan exploratorio como pareció, sino más bien un ejercicio que evidenciaba lo rota que estaba la banda y el que cada integrante componía desde su respectiva esquina sin mirar al resto. Eso no es lo que acá sucede, ya que en ...And star power vemos a unos Foxygen trabajando muy a gusto, solo que empapados en irreverencia. Que los tachen de excesivos les da lo mismo, que el álbum a ratos canse les es indiferente, lo mismo con que no exista un hilo conductor más allá de los teclados y la psicodelia sesentera (que acá es explotada de manera reverencial). Han hecho lo que les ha dado la gana y radica ahí su principal mérito como falencia.

En las primeras cinco reconocemos melodías amigables que retoman el asunto donde We are 21st century... lo había dejado. Pop amigable en "How can you really" y "Coulda been love", mientras que "Cosmic vibrations" o "You & I" bajan las revoluciones, la primera sobre exquisitos teclados, la segunda acompañada únicamente por una sutil guitarra. Sin embargo, a partir de ahí el álbum dispara hacia cualquier lado, comenzando un viaje sin retorno en plan jam session que causa curiosidad, además que encontrar uno que otro momento agradable pero en general no es más que intencionado desenfreno que no pretende agradar a nadie. Una pieza titulada "Stay power" que está dividida en cuatro partes (las cuales vuelven a recordar a los Stones), el desate completo de "Mattress warehouse", rock & roll en versión demo en "666", una agradable melodía en "Cannibal holocaust", son algunos de los tips que se me han quedado en la oído en medio de una seguidilla de piezas cada vez más confusas e inconexas. Digámoslo, pasando la 17 al asunto ya hay que tenerle demasiada paciencia para seguir ahí... 

Es probable que quienes sintieron que los 36 minutos de We are the 21st century... se hacían cortos ahora se estén mordiendo la lengua. Acá han tenido Foxygen en extenso en un álbum que suda libertad, sin embargo, no me parece que aquello baste para que el disco cumpla. Talento hay, hambre ni hablar, pero falta equilibrio. Queda de todas maneras la esperanza de que en un siguiente álbum el dúo lo encuentre y de paso se despegue un poco de toda esa onda retro, que tampoco tiene mucho de original que digamos... 

5/10
Interesante pero insuficiente...