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jueves, 18 de diciembre de 2025

Babasónicos: Cuerpos, Vol 1 (2025)

 "Sin ganas..."

Tras unos años de conformismo y absoluta mediocridad, marcados por álbumes como Mucho (2008) + A propósito (2011) + Romantisísmico (2013), es cierto que a partir de 2018 vivimos una especie de renacer por parte de Babasónicos. En ese camino álbumes como Discutible o el más reciente Trinchera (2022) dieron muestra de una agrupación que volvía a tener hambre y algo importante que decir. Ambos trabajos abrazaron el pop desde un lugar más intimista entre guitarras sutiles y una clara inmersión en los sintetizadores, siendo precisamente esta última arista es la que han intentado profundizar en este Volumen 1 (?) de Cuerpos, un disco bastante breve que intensifica las dinámicas minimalistas de la mano de una electrónica sutil. Digamos, algo parecido a lo realizado en Trinchera aunque con una salvedad no menor pues esta vez no han estado muy inspirados que digamos. Dicho en simple: la intención está, más no las letras ni las canciones. 

Nos entregan así un disco corto, sólo nueve canciones en media hora que desde un comienzo van en busca de un sonido elegante, sin embargo, desde la partida con 'Tiempo off' notamos que "algo falta". Las rimas son bastante básicas y deben estar entre lo peor que ha escrito Adrián Dárgelos en largo tiempo ("Me gustaría ser tu amante por un par de días... insecticida (?) / Me gustaría besar esa parte escondida... ingeniería (?) / Ser un lanzafuego en tu tropa... para emborracharme en tu sopa") y la música es repetitiva sin jamás generar alguna alza de intensidad. Esto se repetirá a lo largo de todo el álbum, aburriendo derechamente en cosas como 'Relaciones aparte', 'Cocos' o 'Mercado blue' (apagadísimas las tres) mientras que algo de dinamismo se puede encontrar en 'Maracuya', la simpática 'Miau' (aunque es dramática la repetición de líneas) o en las tímidas guitarras de 'Labios apilados', sin embargo, verdad sea dicha... en ninguna canción en todo el disco aparece la magia. 

Es cierto que se aprecia una intención en el álbum, la intención de ir por un synthpop sobrio e intimista, un disco que continúa la senda trazada por Discutible y Trinchera llevando aún más a lo profundo el sonido. El problema es que la banda suena sin ganas, desanimada y poco creativa. Quizás esto debió ser otro EP, como hicieron con Suficiente (2020) porque como un conjunto de mayores aspiraciones fracasa completamente y vuelve a sumergir a los argentinos en la irregularidad. Una pena, que venían bien...

¿Canciones? 'Macacuyá', por buscar alguna. 

5/10
Nada muy especial...


lunes, 15 de diciembre de 2025

20 Años De... Babasónicos: Anoche (2005)

Ok. Hora de hacer el giro hacia acá, nuestro continente. Basta de anglos y en lo que queda de 2025 me concentraré en álbumes en nuestra lengua, que tocaba ya. Y que mejor manera de entrar acá que haciendo historia con este disco al que le guardo tanto cariño...

"Arrogante pop..."

Sabido es que el cambio de siglo llegó también con un giro estilístico para Babasónicos. Entre Miami (1999) y Jessico (2001) se perciben conexiones pero dicho eslabón marcó un punto de no retorno para la banda, que desde entonces se enfocaría en su arista más azucarada y comercial, lejos de la estridencia y/o experimentación de álbumes como Dopádromo (1996) o Babasónica (1997). De hecho, en 2003 llegó Infame y tras singles como 'Irresponsables', 'Putita' o 'Y qué' ya nada volvió a ser igual. Los argentinos le apuntaron a la fórmula, entendieron que había que volver más comprensible el lenguaje y cantarle al amor con un toque de descaro para así lograr lo que cualquier agrupación desearía tras más de una década de existencia: renovar su audiencia. Porque lograr el recambio generacional con tu base de fans te asegura otras dos décadas de vida y aquello ocurrió con Babasónicos, quienes de golpe acercaron su música a chicos y chicas que en ese entonces rondaban los veinte (y hoy los cuarenta por abajo) entre discos extremadamente simples pero efectivos. Pop puro y duro. 

En dicho camino Anoche marca un punto alto en el camino (y también el fin de una etapa) pues si bien muestra a la banda inmersa en su versión más melosa (donde prácticamente TODAS las canciones hablan del "date cuenta que me gustas" y de ahí no salen), desde lo musical el disco luce muchísimo más cohesionado respecto al anterior Infame e infinitamente más sofisticado que el posterior Mucho (2008)con unos Babasónicos que por última vez en LARGO tiempo parecen esforzarse por componer algo de nivel. Lo anterior entre canciones que rondan los dos minutos de duración pero que en esa sencillez saben encontrar rápidamente ideas contundentes, momentos cargados al rock entre líneas interesantes y coros contagiosos. 

Esto se aprecia de inmediato cuando el rock descarado de 'Así se habla' vaya al choque con sus líneas dedicadas a alguna chica de clase alta ("¿Será tu educación cristiana? / Ves fantasma' en todas partes / ¿Será tu condición racial? / O tu lugar de privilegio..."), esto para luego encajarte uno de los momentos más brillantes de Babasónicos su carrera, me refiero al meddley compuesto por 'Carismático' + 'Yegua´+ 'Un flash' , tres piezas románticas que son una y son complementadas con la genial 'Pobre duende', con un Adrián Dárgelos inspiradísimo que pareciese profetizar su rendición ante el mercado.

"Miren lo que han hecho con el duende del rock.
Lo han destrozado.
Lo han convertido en una estampa estúpida de sumisión..." 

Posteriormente tendremos una nueva inclinación hacia las guitarras en 'Solita' y la exquisitamente descarada 'Puesto' ("Que sofisticado fue invitarte a toquetear / Yo tan lento, vos tan regia..."), cerrando así una primera mitad del álbum absolutamente sensacional, una seguidilla de piezas breves que oscilan entre un rock dinámico y baladas pop tan adictivas como radiantes. 

La segunda parte del disco continuará esta tendencia, recuperando el sonido de Miami y Jessico en el rock tejano de 'Falsario' o en la sólida 'Ciegos por el diezmo', pasando por bonitas baladas electro acústicas como 'Capricho' + 'El colmo', esta última con un coro que es pretende ser un himno que le habla a la posteridad ("Por eso canción llévame lejos donde nadie se acuerde de mi / Quiero ser el murmullo de alguna ciudad que no sepa quien soy..."), para ya ir cerrando con la delicadeza de 'Exámenes', con la que el disco quizás debió terminar y cerrar en alto, sin embargo, la banda decidió dar una vuelta más con el medio tiempo 'Muñeco' y las guitarras de 'Luces', que están bien pero aparecen en la lista como lo más débil de esta.

Mirado a veinte años de distancia un disco como Anoche luce soberbio. Un perfecto equilibrio entre aquel sonido meloso que la banda había descubierto unos años atrás y atisbos de un rock que, ojo al dato, desde acá abandonarían para jamás volver a retomar. ¿Y desde acá qué? Pues la debacle. Los sucesores Mucho (2008), A propósito (2011) y Romantisísmico (2013) exacerbarían las dosis de azúcar en la banda a un nivel casi intolerable, simplificando las fórmulas a un nivel ridículo (es como lo que le pasó a Coldplay pasado 2008, fenómeno similar) y marcando una larga siesta creativa de la que ciertamente los argentinos recién parecen estar despertando. Lo anterior no empaña, sin embargo, este disco de 2005. A día de hoy, el último gran álbum de la Babasónicos

¿Canciones? El meddley 'Carismático' + 'Yegua´+ 'Un flash', 'Puesto' y 'Exámenes'.

8,2 / 10
¡Excelente!

Otras reseñas de Babasónicos:

sábado, 2 de julio de 2022

Babasónicos: Trinchera (2022)

 "La música al servicio del mensaje..."

El debate en torno a Babasónicos hay que zanjarlo de una buena vez: de algo hay que vivir ... y punto. Muy vanguardia habrá sido la trilogía Dopádromo (1996) + Babasónica (1997) + Miami (1999) pero, le disguste a quien le disguste, el boom masivo llegó con Jessico (2001) + Infame (2003) + Anoche (2005). Son estos tres álbumes los que aún les dan de comer, los que interpretan en sus giras (más allá de la promoción de turno) y por ende, la línea que la banda intentó expandir con cada uno de sus posteriores trabajos (al punto de casi renegar de su primera década).  El problema, sin embargo, es que ni cerca de dicho nivel han rondado durante los últimos veinte años, entregando una seguidilla de álbumes facilones, melosos y extremadamente inofensivos, con una que otra línea interesante pero en general todos bastante olvidables. En 2018, sin embargo, algo cambió, o al menos se insinuó. Discutible fue un álbum que logró que la banda volviese a sonar interesante tras más de dos décadas ('La pregunta', 'Bestia pequeña') y supo encontrar pequeñas excelentes canciones ('Ingrediente', 'Cretino'), y en ese camino, este Trinchera no solo confirma el nivel sino que logra elevarlo un peldaño por encima. 

De esta forma, las atmósfera que acá Babasónicos ha desarrollado es muchísimo más lúgubre que la habitual, con mensajes en general empapados de pesimismo y un Adrián Dárgelos narrando siempre abajo, con una banda entregando arreglos por lo general desnudos con guitarras limpias carentes de toda estridencia, invitaciones a la pista de baile y una que otra incursión electrónica. Ahí, hay cosas que funcionan, como la sensualidad y cadencia que aparece en la partida a cargo de 'Mimos son mimos' ("El perdón tiene un sabor que no supe conocer porque nunca lo tuve en la boca...") seguida de 'Paradoja' ("Por eso pretendo elegir, mis propios caminos, mis enemigos..." ), que en realidad parecen ser una sola, para luego meter luego un golazo con 'Bye bye', y su adictivo coro ("Hazme el amor hasta el amanecer y después bye bye. No me sigas..."). También en el nudo del disco sonará una pasada que te invita a seguirles, con una curiosa 'Anubis', donde Dárgelos sube el registro por única vez en todo el disco (1:20), lo cual (aunque sea solo por treinta segundos) se agradece, seguida de 'La izquierda de la noche' y ese sutil tributo a Bowie en los teclados conectándose con nuevas líneas sugerentes y bien logradas ("La noche es un portal imaginario donde habitan los permisos que de día ni en pedo se dan..."). 

Los méritos de un álbum como Trinchera se hacen carne en su segunda línea, cuando suenan canciones "menores" como 'Vacío', muy sutil en los arreglos pero que funciona de mil maravillas, lo mismo con 'Mentira nórdica', oscura como ella sola ("Que vacío es abrazar a alguien que solo se ama a si mismo / Que infame es fracasar sin intentarlo todo / Peor es esperar a ser reconocido..."), armando así un conjunto que en materia de textos vuela realmente alto y donde lo musical sabe acompañar con mucho cuidado, entregando pleno protagonismo al mensaje. 

Quizás donde el disco falla y pierde algo de fuerza, es en la recta final. Ahí la seguidilla 'Madera ideológica', 'Viento y marea', 'Capital afectivo' y 'Lujo' pierde demasiada fuerza respecto los 3/4 iniciales del disco y lucen algo típicas. No le restan demasiado a un álbum que desde lo conceptual funciona y consigue sumergirte en su mundo con méritos propios. Y si, que todo parece indicar el que Babasónicos, ya con poco que temer y demostrar, aún tienen algo que decir, lo cual siempre será una buena noticia...

¿Canciones? 'Bye bye', 'La izquierda de la noche' y 'Mimos son mimos'.

7,5 /10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Babasónicos:

lunes, 31 de agosto de 2020

Babasónicos: Suficiente (2020)

"Ilusión a cuenta gotas..."

Dos años atrás, algunos alucinamos tras la aparición de un adelanto como 'La pregunta', y nos ilusionamos con la salida de Discutible (2018), su mejor disco en más de una década y que precisamente marcaba una distancia respecto a los melosos trabajos que oímos de Babasónicos entre 2008 y 2013. En dicho sentido este EP que acaban de lanzar luce como una especie de paso hacia atrás, cuatro canciones que retoman la falta de hambre y vuelven a sembrar dudas respecto al futuro de la banda.

Nada nuevo bajo el sol por tanto en estas cuatro canciones que en sus quince minutos prácticamente no escapan de los lugares comunes que la agrupación venía visitando desde hace bastante. Con todo, agrada la cadencia y reflexión desde la derrota de una canción como 'Suficiente' ("Los últimos cinco años fueron un total desastre / Caer, levantarse, caer de espaldas, estar desecho y descompuesto a la vez..."), pese a que en lo musical acabe sin proponer demasiado. De igual forma el cierre a cargo de 'Camboriu' regala esa irreverencia cargada al baile y la distorsión que sabemos aún vive en la banda, por más oculta que continúe mostrándose entre canciones tan insípidas e inofensivas como 'Oportunidad' o 'El culo'.

Nos quedamos así con una entrega más de Babasónicos que regala ilusión a cuenta gotas pero que finalmente no escapa de la lamentable irregularidad que les venimos oyendo desde hace tanto. Al menos esto fue solo un EP y queda por esperar que en un siguiente trabajo en extenso retomen la senda que había trazado el sólido Discutible. Veremos...

5/ 10
Nada muy especial






Otras reseñas de Babasónicos:

viernes, 4 de octubre de 2019

20 Años De... Babasónicos : Miami (1999)

“Creatividad y exploración desbocada...”

El fin del Siglo XX marcaba un momento crucial para los argentinos de Babasónicos, quienes creativamente se venían mostrando inquietos de la mano de álbumes fascinantes como fueron Dopádromo (1996) y el oscuro Babasónica (1997). Ambos discos, sin embargo, continuaban moviéndose dentro de una escena alternativa que por distintas razones mantenían a la banda relegada en un segundo plano frente a las masas. Todo cambiaría en 2001 tras la aparición de Jessico, el disco que definitivamente encumbró a Babasónicos hacia otra dimensión en materia comercial. Pero cabe mencionar que aquel éxito comenzó a forjarse dos años antes con la edición de Miami, trabajo donde la banda entendió la necesidad de expandir su sonido hacia nuevos lugares, y bueno, acabaron por soltarlo todo.

La mera producción de Miami habla de un disco aperturista, de un álbum más iluminado respecto a Babasónica (cuya ruidosa producción a día de hoy me sigue pareciendo su peor defecto), pero también luce el contenido, hablamos de 18 canciones en una hora de música donde la banda no reparó en meter todo lo que tenía. Ahí, se perciben temas marcados por sus aires exploratorios, la presencia de la electrónica, cercanía con el trip hop y elementos country a la hora de trabajar las guitarras. Para muestra, la fascinante partida a cargo de ‘4 A.M’, con un Adrián Dárgelos inspiradísimo en las letras (aspecto a destacar en todo el álbum,  donde el vocalista se muestra más acertado que nunca) que recita sobre una repetitiva base que desemboca en un adictivo coro (“Esta no es tu casa y este ya no es tu lugar / Huye conmigo, abandona a los demás”). Posteriormente escucharemos el rock tejano y divertido de ‘Desfachatados’ (único single reconocible además de todo el álbum), tono que se repetirá más adelante en temas como ‘El sumum’ o ‘El playboy’. Estas se entrelazarán con pasadas centradas en la generación de ambientes inquietantes, como las notables ‘El ringo’ ,‘La roncha’ o ‘Drag dealer’, instancias totalmente experimentales como ‘Bardo de estrellas’, miradas hacia atrás en ‘Combustible’ o ‘El shopping’ (canciones que encajarían perfectamente en Dopádromo o incluso Babasónica) y hacia adelante en ‘Grand prix’ o ‘Paraguayana’ (que anticipan de cierta forma el sonido que oiríamos dos años más adelante en Jessico), además de esos singulares temas románticos que solo una banda como Babasónicos serían capaces e componer (‘Valle de valium’ o ‘Casualidad’, dos pequeñas obras maestras que nos regaló este disco).

Si, que el disco se extiende en demasía incorporando en su recta final al menos tres o cuatro piezas que desvarían entre excesos, además de un conjunto mucho más enfocado en dar rienda suelta a la creatividad por sobre la búsqueda de coros gancheros pero a Miami hay que darle el haber sido un disco fresco y rebosante en talento. Lo pagaron caro por supuesto. Tras esto Sony les terminó el contrato y desde acá tuvieron que arreglárselas por ellos mismos, conteniendo la locura en sus populares sucesores, pero el de 1999 fue el álbum que les permitió seguir creyendo en ellos mismos.

¿Canciones? '4 A.M', 'Desfachatados', 'Valle de valium' y 'Casualidad'. 

8,5 / 10
¡Excelente!


Otras reseñas de Babasónicos:
2018: Discutible
1997: Babasónica
1996: Dopádromo

domingo, 28 de octubre de 2018

Babasónicos: Discutible (2018)

"Lo mejor en más de una década..."

Venían cuesta abajo. De hecho, hay que volver más de diez años atrás para en un disco como Anoche (2005) encontrar lo último donde Babasónicos algo interesante dijeron. Desde ahí, sin embargo, lo que vino fue el abismo, la conformidad y estancamiento. La triada conformada por Mucho (2008) + A propósito (2011) + Romantisísmico (2013) dio muestras de una agrupación entregada a una inercia carente de fuerza donde la banda entregó su versión más azucarada. Supongo que por todo esto, un adelanto como 'La pregunta' me movió el piso como no me ocurría hace demasiado tiempo con Babasónicos. Un tema oscuro, desestructurado y valiente que inevitablemente me ilusionó con un álbum que recuperase el hambre extraviada tras tanto tiempo. ¿Llega entonces con Discutible entonces el ansiado renacimiento creativo para los argentinos? Pues con el disco entre nosotros constatamos que si bien 'La pregunta' funciona como una isla dentro de la lista, ya que ninguna de las otras nueve que suenan conecta con el atrevimiento que este adelanto derrochó, también es cierto que en este conjunto encontramos varias de las mejores canciones que la banda ha compuesto en más de una década, lo cual considerando el como venían vaya que se valora.

Lo que encontramos entonces en Discutible es una sucesión de canciones sencillas pero de marcada identidad, incluso con algún momento político. Destacan algunos bichos raros románticos como 'Ingrediente' o la notable 'Trans-algo', donde la banda marca una bandera en torno a este tema ("Y procura no hablar así / De esa manera despiadada con que desprecias a los Trans / No ves que soy uno de tantos / Que anda buscando libertad..."), lo mismo con las introspectivas 'Bestia pequeña' o 'Partícula', en todas estas Adrián Dárgelos suena como absoluto protagonista ya sea por los filtros vocales que usa o los arreglos minimalistas que entregan un primer plano al mensaje. 

Un disco es grande cuando pasado el nudo logra sostenerse y eso acá claramente ocurre. 'Adiós en Pompeya' y su lógica inmersiva debe generar las mejores atmósferas en todo el álbum, en la dinámica 'Teóricos' le pegan palos a los sabelotodo de internet (como yo) entre llamativas percusiones mientras que en la sólida pasada por 'Cretino' + 'Orfeo' recuperan las guitarras y se acercan al rock, esto para cerrar de manera elegante mediante 'Un pálpito', dejándonos así un álbum que funciona en todo momento y que muestra a la banda particularmente inspirada. 

Si bien es cierto que este regreso de Babasónicos no alcanza las cotas más altas del pasado de la banda, ilusiona con un futuro mejor y sabe a gloria considerando los antecedentes inmediatos. Estamos ante el mejor disco de los argentinos en muchos años, un conjunto que logra combinar dinámicas pop con momentos electrónicos interesantes y más de alguna digna incursión rock. Los creíamos por muertos pero al parecer aún hay vida para ellos...

¿Canciones? 'La pregunta', 'Ingrediente', 'Adiós en Pompeya'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Babasónicos:
1997: Babasónica 
1996: Dopádromo