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sábado, 6 de junio de 2026

Archspire: To Fast To Die (2026)

 "Mera continuidad..."

Hay discos de los que cuesta un mundo poder escribir mientras que otros resultan muy fáciles de analizar, y el último de Archspire se enmarca entre los segundos. No porque sea un mal álbum, muy por el contrario, Too fast to die luce como una nueva entrega salvaje por parte de unos canadienses que dominan a placer lo que hacen, salvando incluso sin problema alguno la partida de una pieza clave en su engranaje, como fue el baterista Spencer Prewett, quien abandonó el proyecto en 2025. El caso es que en estos cuarenta minutos de música volvemos a encontrar ese metal veloz, desaforado y tremendamente técnico marcado por la extrema velocidad y los trabalenguas imposibles de Oliver Rae Aleron. Por tanto, todos los condimentos que le han entregado prestigio a Archspire están presentes en estas ocho canciones, sin embargo, dicho lo anterior: el disco carece de sorpresa y más bien funciona como una mera continuidad obvia de sus antecesores.

Hay un elemento de entrada eso si que intenta marcar diferencias en este trabajo respecto al pasado de la banda: la extensión. Efectivamente las canciones que componen este disco son algo más largas que lo habitual, fluctuando todas alrededor de los cinco minutos. De hecho, el álbum llega a los cuarenta minutos de duración, siendo que discos anteriores no pasaban de la media hora. El problema radica en que precisamente uno de los méritos que ostentaban álbumes como Relentless mutation (2017) o el enorme Bleed the future (2021) era la sensación de estar frente a pequeños bloques compactos donde la banda era capaz de concentrar todo su poderío, canciones de tres minutos que funcionaban como experiencias opresivas que entregaban una descarga de fiereza técnica que resultaba tan implacable como demoledora. Acá el asunto se dilata un tanto más pero por lo mismo se vuelve algo repetitivo. Para muestra cosas como 'Carrion ladder' o 'The vessel', canciones que se hacen eternas entre vueltas y vueltas que derechamente no sorprenden. Antes habremos tenido una partida correcta en 'Liminal cypher' o más adelante 'Limb of leviticus', donde intercalan trabalenguas vocales con las típicas aceleraciones de la banda con detenciones bruscas que ayudan a tomar aire, así como temas violentos tipo 'Red goliath', pero insisto, nada que no hayamos oído antes (y mejor) por parte de los canadienses. 

Por supuesto que To fast to die en ningún caso es un mal disco, pero considerando el que este ha llegado cinco años tras su antecesor (es decir, tiempo de trabajo hubo) hay una interrogante que queda planteada: ¿es que lo mejor de Archspire ha quedado en el pasado y desde ahora deberemos conformarnos con meros meras emulaciones (a veces más inspiradas, a veces menos)? Bueno, el tiempo dirá... 

¿Canciones? 'Liminal cypher' y 'Limb of leviticus'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Archspire:

miércoles, 28 de enero de 2026

Despised Icon: Shadow Work (2025)

 "Autenticidad y violencia..."

Entrando ya a los últimos discos de 2025 que se me fueron quedando en borradores he decidido volver a la oscuridad del metal. Y que mejor que hacerlo con los siempre notables Despised icon. Veinte años de carrera les avalan pero también el que como toda banda inteligente los canadienses han sabido hacer esperar cada uno de sus lanzamientos, lo cual seguro colabora en que cada uno de ellos se sienta fresco, sin elementos forzados ni vueltas de tuerca innecesarias. Vuelven por tanto con su séptimo disco de la mano de esa humildad que les caracteriza, lejos de los virales y el mainstream pero dictando cátedra de como se trabaja un deathcore brutal, violento pero honesto. Once canciones que rondan los tres minutos de duración sin alardes ni efectismos, simplemente metal puro y duro que apunta directo a la médula del género abordando temas como la resiliencia ante el dolor y la fortaleza que implica el enfrentar nuestros rincones más oscuros.

Lo anterior aparece desde un comienzo con ese grito que repite 'Shadow work' (la canción), un "¡Find a way out!" que no es más que una invitación a enfrentar procesos internos de sanación, a encontrar el camino en medio de un sonido violento y acelerado que sabrá expresar a la perfección la desesperación del relato. Esta idea de la introspección será transversal a lo largo del disco, lanzando en 'Over my dead body' líneas tan potentes como "Confía en el proceso, el dolor es progreso..." o reflexiones del tipo "Obstáculos siempre aparecerán pero... ¿estos apagarán la llama?", así como en la tremenda 'Death of an artist' hablando de la destrucción del ego y el alejamiento de los focos para poder renacer. 

Desde lo musical todas las canciones pese a lo breves poseerán un elemento común su cada una de sus estructuras: dos minutos que desarrollan un determinado tiempo para en la recta hacer el giro y aportar diversidad ya sea de velocidad como de arreglos. Destaca lo que hacen en 'Reaper' , junto a las voces de Tom Barber (Chelsea grin) y Scott Ian Lewis (Carnifex), llevando el tema hacia lugares más densos y oscuros, así como esa cosa más death que desarrollan en 'Obssesive compulsive disaster' o el gustito que se dan en 'The fallen' al cerrar el álbum con cuerdas acústicas, sin embargo, más allá de particularidades todo el disco funcionará en perfecta continuidad.  

Lo que encontramos por tanto en Shadow work es una consecución de canciones tremendamente agresivas, de producción exquisita y que seguro encontrarán buena conexión con cualquier amante del metal que busque autenticidad y violencia en la música. Despised icon no necesitan llevar sus canciones a los cuatro o cinco minutos ni meter orquestaciones dramáticas para generar impacto. Recurren más bien a ese sentimiento rabioso propio del metal el cual complementan con impecables ejecuciones en velocidad y bestiales vocalizaciones dictando cátedra con esto a pares y nuevas generaciones (aló, Lorna Shore?) de como se hace esto. 

¿Canciones? 'Over my dead body', 'Death of an artist' y 'Reaper'

7,8 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Despised icon:

viernes, 20 de junio de 2025

Arcade Fire: Pink Elephant (2025)

 "Poco inspirado..."

Ya en 2022 Arcade fire habían publicado un álbum gris, un disco de tonos oscuros pero que gracias a la producción de Nigel Godrich y esa pasada maravillosa por verdaderos himnos como 'The lightning' + 'Unconditional I (lookout kid)' logró generar cierta sensación de épica y luminosidad. Todo aquello, sin embargo, es lo que NO está en Pink elephant, el álbum definitivamente más opaco (en un amplio sentido) en la carrera de los canadienses y uno de esos discos a los que efectivamente resulta muy fácil pegarle, considerando lo ariscos que son con el auditor. 

En dicho sentido, si algo no se le puede criticar a este conjunto de canciones es su franqueza, un álbum que desde un comienzo declara intenciones mediante un instrumental (el primero de los tres que sonarán) como 'Open your heart or dying trying', donde se nota la mano atmosférica de Daniel Lanois en producción, seguido de una sentida 'Pink elephant' (la canción), abriendo un disco que no teme moverse en terrenos lúgubres y se aleja por completo de la energía o el pop de álbumes anteriores. Y si bien la partida no está nada mal, un problema con que cuenta el disco es la falta de remate, sin ir muy lejos, las canciones que suenan a continuación lucen apagadas y repetitivas, ocurre en 'Year of the snake' y 'Circle of trust', las cuales dan vueltas y vueltas para acabar siendo mero tedio, así como 'Alien nation' (ni Regine Chassagne salva los muebles en esta ocasión) o 'Ride or die' parecen meras jugarretas de estudio. Será recién entrando a la recta final cuando 'I love her shadow' entregue algo de la vibra melódica y bailable típica de la banda (de hecho emula con cercanía el teclado de 'Everything now') pero aún así luce sin fuerza, sobre todo desde lo vocal (¡qué abajo se le oye a Win Buttler a lo largo del disco!) mientras que la acústica 'Stuck in my head' regala un cierre golpeado pero en ningún caso emotivo. 

Puede que este sea un disco necesario para Arcade fire, la entrega de un trabajo visceral carente de inspiración que les permita hacer de puente para algo mejor, aquello el tiempo lo dirá. En lo práctico, no encontramos fuerza ni frescura en este conjunto de canciones muy difíciles de seguir y rescatar.

¿Canciones? 'Open your heart or dying trying' + 'Pink elephant'.

5/10
Nada muy especial.

sábado, 17 de mayo de 2025

Ex Deo: Year Of The Four Emperors (2025)

 "Siempre interesante, aunque algo deslucido..."

Para quien no lo sepa, Ex Deo es el proyecto paralelo del canadiense Maurizio Iacono (líder de Kataklysm) donde se viene entregando desde hace unos quince años a relatar la historia del Imperio Romano. Y bueno, tras haber dedicado en 2021 un álbum completo a los trece años de Nerón tocaba una pasada por el convulsionado período llamado "el año de los cuatro emperadores", caracterizado por la breve sucesión de Galba, Otto y Vitelio en el poder (quienes duraron apenas unos meses cada uno a cargo de Roma), sucedidos estos por Vespasiano, el primero tras Nerón que pudo sostenerse un tiempo considerable en el trono (nueve años). Cada disco de Ex Deo, por tanto, no puede (ni debe) oírse sin internarse en el contexto histórico que aborda pues la música se encuentra escrita completamente al servicio del relato, y esta cuarta entrega de la banda no es excepción. 

Cabe mencionar eso si que para esta ocasión Ex Deo no han querido extenderse en un disco y unicamente han entregado un EP, cuatro canciones, cada una de ellas dedicada a los personajes mencionados. Desde ahí, el trabajo luce algo deslucido respecto a cualquiera de las tres anteriores entregas y solamente una pieza como 'Galba' (la que abre) logra situarse a la altura que el proyecto nos traía acostumbrados, de hecho es la única que se extiende en cuanto a tiempo sobrepasando los seis minutos entre cambios estructurales, sin embargo, las tres restantes canciones lucen algo débiles y monótonas, todas rondando los cuatro minutos y sonando bastante planas en cuanto a arreglos, y si bien es cierto que 'Otho' se adentra un tanto en la dinámica de los hechos (enfatizando en la traición que este sintió por parte de Galba, quien decidió no nombrarlo su sucesor, tras lo cual decidió junto a los suyos asesinarlo), tanto 'Vitellius' como 'Vespasian'  se leen bastante generales en sus relatos. 

Obviamente Year of the four emperors está lejos de ser un desastre. Los trabajos de Ex Deo serán siempre interesantes dado el hilo histórico conductor que el proyecto abarca, sin embargo, esta vez el resultado ha quedado algo pobre en la comparación con todo lo anterior. Desde ahí, se entiende que solo hayan publicado un EP e incluso se agradece pues un álbum completo solo habría expuesto una falta de inspiración lamentable. 

¿Canciones? Solo 'Galba'.  

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Ex Deo:

sábado, 19 de abril de 2025

Tate McRae: So Close To What (2025)

"En la búsqueda del hit..." 

En la clara misión de meterse en el mainstream con mayor fuerza y volverse viral con algún tik tok (así estamos...) es que la canadiense Tate McRae llega a nosotros con su tercer disco, un trabajo sencillo que en ningún caso pretende reinventar algo (ni siquiera lo intenta) si no más bien coloca todos sus esfuerzos en generar algún tipo de hit desarrollando un pop electrónico de bajas pretensiones, con una voz bastante procesada y que funciona en la lógica del susurro, algo que inevitablemente bebe muchísimo de esa Britney Spears entrada en los dos miles. El resultado por tanto es un producto genérico de escasos matices y que en momentos contados funciona pero que, verdad sea dicha, por lo general resulta bastante aburrido.

Desde la partida nos encontramos entonces con canciones breves (dos a tres minutos todas) que se mueven la mayoría por donde mismo, colocando más que nada fuerza los coros y encontrando en cosas como 'Sports car', 'Signs' o 'It's ok I'm ok' (donde también hay cosillas de la Nelly Furtado más hot) los momentos más sabrosos en todo el álbum, así como en la crítica de 'Purple lace bra' lo más interesante al afirmar que debe estar en ropa interior frente a un hombre (y sexualizarse en general) para que ser escuchada. El resto, sin embargo, resultará bastante monótono entre temas inofensivos donde gran parte parece ser siempre la misma canción. 

Algo que a la carrera de Tate McRae le viene faltando es una mayor cantidad de hits, de ahí seguramente la necesidad de publicar un álbum que va directo ahí, a la búsqueda de algo inmediato. En dicho sentido a la vocalista me parece le pesa su joven edad, sus apenas 21 años la han hecho aspirar a un éxito efímero en lugar de encontrar un camino propio. Y bueno, así le va...

¿Canciones? 'Sports car', 'Purple lace bra'  y 'It's ok I'm ok'.

5/10
Nada muy especial.

viernes, 21 de marzo de 2025

Spiritbox: Tsunami Sea (2025)

 "Todo fríamente calculado..."

Para Joaquín, que me muestra estas bandas...

Eternal blue (2021) fue un debut interesante para la pareja canadiense Spiritbox, un álbum que conjugaba un sonido moderno que coqueteaba con el metal con gratas atmósferas melódicas, incluso algo etéreas, esto enmarcado en el peso de las guitarras de Mike Stringer y la voz de Courtney LaPlante, quien propone el clásico tándem voz dulce/voz gutural que tan de moda se ha puesto durante la última década en vocalistas mujeres. Había que ver por tanto hacia donde giraban en un segundo disco y principalmente si lograban satisfacer las expectativas creadas pues la sensación era que la banda tenía algo especial que sostener. Y bueno, tras cuatro años el resultado se resume en un disco que claramente apunta a todo aquello, a básicamente conservar lo conseguido en una jugada dispuesta a satisfacer a todos y que por lo mismo luce muy (pero muy) pensada, quizás demasiado.

Me explico, en Tsunami sea encontramos efectivamente varios de los elementos que le entregaron popularidad a la banda: el disco está bien producido, tiene fuerza, momentos melosos, hay guiños al metal, también a la electrónica, etc. Acá está todo se ha puesto en la olla, sin embargo, el perfume a sobre producción, a postura impostada y canciones artificiales está también siempre demasiado presente en el sonido. Dicho en simple: el plumero se ve a distancia, más allá de que algunas canciones resulten disfrutables.

En dicho sentido, abrir con un tema como 'Fata morgana' declara intenciones de inmediato realizando la mixtura entre ese sonido crudo y momentos lánguidos con perfume a Deftones, lo cual complementan mediante la agresiva 'Black rainbow', esta con mucho más artificio de producción y gritos por parte de Courtney. Equilibrarán luego en la pasada melódica que encarnan 'Perfect soul' (que me ha encantado) + 'Keep sweet' para nuevamente ir a la agresividad en 'Soft spine' (que me perdonarán pero en las estrofas me ha vuelto a recordar a los de Chino Moreno, particularmente a una canción como 'Elite'). Y así, el asunto continuará entre canciones suaves ('Tsunami sea') más otras que vuelven a oscilar entre lo etéreo y el metal ('A haven with two faces', una de las pocas donde la banda logra lucir espontánea), pasajes furiosos ('No loss, no love') y otros donde exploran con maquinitas ('Crystal roses'), llegando así a una recta final que no suena nada mal pero donde todo luce fríamente calculado al detalle, casi como un collage de ideas que apuntan a distintos frentes pensando en que más de alguno funcionará. 

El segundo disco de Spiritbox no está mal pero las ansias de la banda por masificar su sonido parecen demasiado evidentes, lo cual inevitablemente merma un tanto el resultado. Algo más de espontaneidad no les vendría mal...

¿Canciones? 'Perfect soul' y 'A haven with two faces'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...

miércoles, 26 de febrero de 2025

The Weeknd: Hurry Up Tomorrow (2025)

 "Redundante en términos musicales y temáticos..."

Abel Tesfaye ha anunciado que este será el último álbum que publicará como The weeknd. ¿Le creemos o no? Como sea, hace sentido desde ahí el que abra su álbum de despedida (?) hablando de la soledad de la fama ("Todo lo que tengo es mi legado / Estoy solo cuando todo se desvanece...") para luego dar paso a un tema como 'Wake me up', marcado por ese sampleo al beat de 'Thriller' en compañía del dúo francés Justice. Es un buen tema y funciona como apertura, sin embargo, desde ya intuimos el que este álbum pecará donde viene pecando The weeknd desde hace bastante: en la falta de ideas y nuevas temáticas. 

En efecto, Hurry up tomorrow es otro disco en donde el artista insiste en armar la fiesta, en entregar una especie de continuo que de corrido y a alto volumen podría funcionar como música de fondo mientras bebes algo con tu gente en una noche algo alocada. Ahora, fuera de dicho contexto el conjunto muestra todos ripios propios de un The weeknd ansioso por entregar su obra maestra sin tener con qué. 

Y si bien el disco no comienza mal, con una contagiosa 'Cry for me' y una dinámica 'Sao Paolo' (junto a Anitta), rápidamente esta última entregará señales respecto a por donde irá el disco dando excesivas vueltas durante cinco minutos que te llevan derechamente al agotamiento. Y eso mismo ocurre con el álbum, son veinte canciones (+ dos interludios) que durante ochenta y cuatro minutos se mueven por los paisajes que el vocalista suele visitar, es decir, sentidas baladas ('Baptized in fear'), reflexiones en torno al desgaste que produce el éxito ('Reflections laughing') o temas que invitan al movimiento sobre una electrónica contagiosa ('Open hearts'), el problema es que llegando al nudo del disco ('Enjoy the show') este ya ha mostrado todas sus armas y desde entonces solamente redunda insistiendo en la misma tecla una y otra vez durante bastante tiempo. De hecho, toda la pasada entre 'Given up for me' y 'Niagara falls' es un somnífero. Terrible. Y en adelante el disco jamás repunta. 

A juzgar entonces por este Hurry up tomorrow, la decisión del vocalista de querer volver a comenzar vaya que se entiende. Y es que efectivamente el artista se ha quedado con poco que decir y nobleza obliga el darle la franqueza de admitirlo. Evidentemente el tipo es un talentoso, acá hay buenas intenciones, atmósferas interesantes e interpretaciones más que precisas, sin embargo, la constante redundancia en términos musicales y temáticos es innegable. 

¿Canciones? 'Wake me up' y 'Open hearts'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de The Weeknd:

jueves, 21 de noviembre de 2024

Devin Townsend : PowerNerd (2024)

 "Meramente correcto..."

A estas alturas del partido el principal conflicto de Devin Townsend es que compite contra si mismo. Uno sabe de lo que ha sido capaz por lo que un disco meramente correcto inevitablemente sabe a poco. Ahora, le conocemos. Sabemos de sus afanes productivos y el que lleva veintitantos años lanzando álbumes como quien respira, lo cual inevitablemente redunda en una carrera de altos y bajos, a veces le encontraremos particularmente inspirado, como en el pomposo, exagerado pero brillante Epicloud (2012) o recientemente en los ambiciosos y grandilocuentes  Trascendence (2016) o Empath (2019), mientras que en ocasiones le hallaremos en una búsqueda que no llega a puerto, como le ocurrió en el reciente Lightwork (2022). En ese camino un disco como PowerNerd se ajusta a lo que esperaríamos salir de la cabeza de Devin, el problema es que, insisto, cuando uno le da play al genio canadiense se espera inevitablemente algún impacto mayor. 

En esta ocasión nos encontramos con una ensalada de lugares comunes del artista, canciones efectivas que se cargan a las guitarras y al peso como 'PowerNerd' o 'Knuckledragger', otras más introspectivas que apuestan por atmósferas etéreas tipo ''Falling apart' o 'Gratitude', sin embargo, digámoslo: no hay impacto. En todas Devin pareciese conformarse con haber encontrado un puente/coro relativamente efectivo... y ya. De hecho, es recién entrando en la segunda mitad del álbum cuando algo como 'Ubelia' logra dar con una tecla emocional atractiva gracias a su tiempo pausado que impacta entre bonitas explosiones, lo mismo con 'Jainism' (sin dudas, la mejor del disco), el primer momento del conjunto en donde percibimos a ese genio capaz de componer melodías monumentales, ambiciosas y afiladas, acercándose al metal incluso sin necesidad de acelerar demasiado. 

Entrando en la recta final el disco se empapará de medios tiempos como 'Younger lover' o 'Glacier', que retoman la tendencia a estar "bien" pero solo eso, quizás lo relevante acá es el trabajo acústico que Devin sostiene bajo esas capas de hiper producción, sin embargo, nada nuevo bajo el sol. Nada que antes no haya realizado, y mejor. En el cierre 'Goodbye' se deja oír (otro medio tiempo corriente) mientras que el experimento country 'Ruby quaker' no se entiende que pinta acá, dejándonos otro álbum en donde Devin Townsend cumple pero se encuentra lejos de aquellos momentos gloriosos que en el pasado (incluso no tan lejano) nos ha entregado. 

¿Canciones? 'Ubelia' y 'Jainism'.

6 / 10
Bueno, cumple...


martes, 5 de noviembre de 2024

Godspeed You! Black Emperor: No Title As Of 13 February 2024 28,340 Dead (2024)

 "El disco protesta del año..."

"Sin título al 13 de febrero de 2024, 28340 muertos" es una referencia a los palestinos fallecidos en Gaza para aquella fecha a manos del Gobierno de Israel. Lo cual mirado a distancia puede leerse como un cruel presagio, considerando que a la hora de publicación del álbum las víctimas superaban las cuarenta mil...

La sola cifra resulta escalofriante.

De entrada por tanto, los siempre fascinantes y únicos Goodspeed you! Black emperor anticipan un álbum que pretende removernos y al mismo tiempo detenernos, sacarnos como suelen intentar de la vorágine diaria e invitarnos a la inmersión sonora y temática. Contrario eso si a lo que el título habría anticipado, la banda no va directamente al choque con su música, no nos entregan un disco lleno de ira ni tampoco exageradamente dramático si no más bien un continuo de casi una hora que recurre a la construcción de tensión como elemento principal, matizado esto con cierto tono marcial propio del concepto que la banda ha querido expresar. 

En ese camino, hay tres piezas claves en el trabajo, cada una rondando los trece minutos de duración. 'Baby in a thundercloud' es quizás la más tétrica de todas (también la mejor lograda), abriendo con atmósferas que emulan instrumentalmente el andar del viento, yendo desde cero para luego ir ganando intensidad, metiéndose en un ir y venir que se verá interrumpido por una especie de marcha militar (hacia el minuto once). La declaración de intenciones aquí es evidente y conecta perfecto con el concepto. Algo muy similar pretenden en 'Raindrops cast in lead' aunque en esta acelerando bastante más, acercándose al caos hacia su recta final e incorporando a medio tema la lectura de un poema en tono de protesta, mientras que en 'Pale spectator takes photographs' el tono inquietante lo desarrollan entre guitarras, violines y una batería siempre amenazante. Por cierto, lo que debe ser escuchar algo como esto en vivo. Benditos quienes tendrán el placer de vivirlo...

El resto del álbum serán introducciones o interludios (extensos todos claro, cinco a seis minutos cada uno), siendo la apertura con 'Sun is a hole sun is vapors' es la más triste de todas así como el cierre con 'Grey rubble - green shoots' la más intensa, armando un conjunto que como era de esperar resulta pesado y denso, un trabajo que oscila entre la calma y la tensión sonora pero que cumple su objetivo: sacudirnos del letargo. Ya solo por eso, merecen un sólido aplauso. Y es que estos tipos son muy grandes...

¿Canciones?  'Baby in a thundercloud', 'Raindrops cast in lead' y 'Grey rubble - green shoots'. 

8/10
Excelente.


sábado, 13 de abril de 2024

Allie X: Girl With No Face (2024)

"80s never dies..." 

Siempre vendrá bien un rico álbum de pop, incluso aunque este llegue de la mano con la enésima mirada y revisión a la música de los años ochenta, como es el caso de este, el tercer álbum de la canadiense Allie X. En Girl with no face, la vocalista intenta levantarnos del asiento y llevarnos a la pista de baile, y para esto que mejor que lanzarse de lleno a los sintetizadores y las dinámicas adictivas en un álbum que resulta imposible no imaginártelo en vivo y gozarlo completo. Con una salvedad eso si, y es que si bien en estas once canciones nos encontramos alusiones evidentes al synthpop de cuatro décadas atrás, también hay incursiones oscuras, cercanas al darkwave y que entregan momentos góticos al sonido que compensan y se disfrutan, armando un conjunto equilibrado, contundente en todo momento y fresco, pese a la mirada retro. 

Las referencias, sin embargo, con que cuenta el disco en algunos casos son demasiado obvias (rozando el plagio), lo cual inevitablemente resta algunos puntos. La notable declaración de principios que es 'Weird world', por ejemplo, tiene unos aires a 'Holding out for a hero' de Bonnie Tyler que son innegables, así como la exquisita 'Off with her tits' cuenta con pasajes calcados al clásico 'Don't go' de Yazooasí como en 'John & Jonathan' hay un guiño a los teclados de Kraftwerk, en este caso eso si, más que plagio parece ser un sutil y bonito homenaje. El resto del álbum entregará pasajes llenos de talento, yendo abajo en cuanto a atmósferas en una soberbia 'Girl with no face' (la canción), con un exquisito apoyo de guitarras, 'Galina', 'Saddest smile' (otra donde la artista vuela altísimo) o cerrando con 'Truly dreams', aunque también retomando la dinámica pop bailable en 'Black eye', la notable 'Staying power' o regalando un subidón de aquellos en la contagiosa 'You slept on me' (¿'Maniac' de Michael Sembello? Si, algo hay). 

Girl with no face es el mejor disco de Allie X a la fecha. La tipa necesitaba patear el tablero de alguna forma y lo ha conseguido acudiendo a viejas musas pero encontrando un disco equilibrado, tremendamente rico de oír y regalando diversión a montón. Gratísima sorpresa, aunque queda pendiente el lograr esto mismo sin las referencias obvias...

¿Canciones?  'Girl with no face', 'Off with her tits', 'Saddest smile' y 'You slept on me'.

7,9 / 10
¡Muy bueno!

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Carly Rae Jepsen: The Loveliest Time (2023)

 "No encuentra identidad..."

El problema que tiene cualquier artista encasillada en un nicho es que si arriesga pierde a su público base, y si se queda en una zona de confort no crece. ¿Qué hacer entonces? En ese dilema lleva largo tiempo Carly Rae Jepsen, cuyo desafío para  parece estar en la generación de identidad, el que su pop amigable no suene tan jodidamente genérico. No es la única que está en esa por cierto, sin ir muy lejos este año escribí respecto a los discos de Kesha o Caroline Polachek (y a ver si me da la vida para comentar el de Olivia Rodrigo), todas artistas jóvenes que se encuentran en esa búsqueda por no parecer "una más" dentro del mundo del pop. En esa tarea, sin embargo, no le ha ido bien a la canadiense, su The loneliest time (2022), sin ser un mal disco, sonó tan complaciente que ni siquiera me di el tiempo de comentarlo acá, por lo que tenía dudas respecto a si ir por este, su hermano menor. Finalmente me he decidido y encontrado con efectivamente un "más de lo mismo" pero que en lo suyo mal no suena. Pero eso: mal no suena. Ni más ni menos.

Encontramos acá entonces un conjunto dinámico, bien armado, que efectivamente mejoran la experiencia respecto al antecesor pero que no deja de mostrar a una versión rosa de cualquier artista con más estilo. Una especie de Taylor Swift (que ya es bastante rosa) pero con aún menos carácter. Sus temas no están mal, la producción incluso suena contundente y efectivamente el asunto no parece ser tan extremadamente light como en sus inicios ('Call me maybe' y similares), pero sigue siendo light y ese es el problema. No encuentra identidad, no suena suficientemente sexy, ni potente, ni oscuro. Y si bien hay insinuaciones de crecimiento en cosas como 'Kollage' (la única con algo de drama suficiente como para arquear ceja), en la electrónica de 'Put it to the rest' o en ese cierre entre percusiones que entrega 'Weekend love', es muy poco como para sostener más de cuarenta minutos en donde gran parte de los temas suenan similares, correctos, dinámicos pero faltos de garra, de fuerza, de desgarro, y se nota lo está buscando (es cosa de mirar la portada del disco) pero no lo encuentra, sus canciones siguen siendo tan amigables como olvidables. 

Hay algo peor a que lo que haces sea malo, y es que sea intrascendente. Y ahí sigue Carly...

¿Canciones? 'Kollage' y 'Put it to the rest'.

5/10
Nada muy especial...

viernes, 10 de noviembre de 2023

25 Años De... Alanis Morissette: Supposed Former Infatuation Junkie (1998)

 "Ambición desmedida..."

Tras el incontestable éxito de Jagged little pill, álbum que le dio forma y colorido a un 1995 especial por donde se mire, había que ver que pasos decidía seguir una jóven Alanis Morissette. La canadiense vivió (y sufrió) de golpe una vorágine completamente inesperada y el riesgo de quedarse en algo cercano al "one hit wonder" era importante pues las expectativas ante un siguiente paso eran enormes. De ahí la relevancia de un álbum como Supposed former infatuation junkie, porque digámoslo, lo más lógico (y válido) habría sido replicar la fórmula del debut en búsqueda del éxito fácil y estirar así el elástico un rato (como hicieron Oasis por aquellos años, por ejemplo), sin embargo, en su segundo álbum Alanis decidió ir al choque en varios sentidos, declarando principios mediante un trabajo complejo, extenso y profundo, una propuesta desafiante tanto en forma como fondo. Lo cual le honra.

De entrada, en Supposed former... la vocalista (nuevamente junto a Glen Ballard en producción) nos propone un largo viaje, son diecisiete las canciones que componen al trabajo en setenta y un minutos música, es decir, la mujer se guardó poco y nada, dando muestras de una ambición desmedida (propia de quien siente tiene poco que perder) y una confianza ciega en el material que tenía. Ahora yendo al detalle, el álbum se muestra más oscuro y arisco respecto a lo que fue Jagged little pill, con canciones que se centran fuertemente en las atmósferas en desmedro de los "coros pop", generando un tándem interesante entre percusiones, bases electrónicas y la voz siempre especial de Alanis (un instrumento más en varias ocasiones). Esto se aprecia de entrada cuando el disco abre mediante la fantástica 'Front row' ,fórmula en la que se insistirá más adelante mediante los relatos inmersivos que regalan 'The couch', 'Can't not' o 'Would not come' (muy oriental en sus arreglos), todos momentos en donde lo que se privilegia es el ambiente y el mensaje en desmedro de los "coros pop" que inundaron el debut de tres años atrás.

De todas maneras, más de algún momento cargado a las guitarras encontraremos en 'Baba', la excelente 'I was hoping' o la enorme 'Joining you' (inexplicable el que no haya sido single del álbum siendo una de las mejores canciones en la carrera de la canadiense), así como sentidas baladas en la preciosa 'That I would be good', una electrónica 'One' o 'Are you still mad', que no es otra cosa que un refrito al piano del hitazo 'Uninvited', lanzado tan solo unos meses antes como parte de la banda sonora de la película City of angels

Mención aparte merecen cosas como 'Thank you', curiosa (y valiente) carta de presentación para el álbum y cuyo fuerte radica en los altos de una Alanis Morissette única en términos interpretativos (¡que manjar ese minuto final!), la dinámica adictiva de 'So pure', el tema más comercial del álbum, y vaya que se distancia de cualquier cosa que antes hubiese hecho la artista, además de 'Sympathetic character', por paliza el tema más explícito del disco abordando con crudeza, claridad y horror el lastre que puede llegar a significar una paternidad mal llevada en la vida de una persona 

"Temía que me golpeases si hablaba muy alto. Temía de tu fortaleza física.
De tu aliento a alcohol. De tu testosterona...

Tu fuiste mi ancla. Fuiste mi guardián, mi familia. 
Fuiste mi salvador. Y ese fue el problema..." 

Como suele suceder en aquellos álbumes excesivos (que este lo es), un punto negativo a criticar es la falta de síntesis, redundando de manera evidente en baladas electroacústicas como 'UR' y 'Unsent' (enorme declaración de intenciones el que esta haya sido single del álbum no teniendo un coro), muy similares ambas por lo que la primera derechamente se la podría haber ahorrado, lo mismo con el cierre a cargo de 'Heart of the house' + 'Your congratulations', baladas a piano que se entorpecen juntas y no logran cuajar un final algo ingrato para un álbum que merecía algo más solemne como epílogo.

Quien diría el que Supposed former infatuation junkie acabaría por ser la jugada más valiente en la carrera de Alanis Morissette, quien tres años más tarde recularía hacia un correcto y meloso Under rug swept (2001). Precisamente por aquella decisión es que un álbum como este ha quedado algo opacado en la historia, quizás si la vocalista insistía en esta línea se valoraría de mejor forma este trabajo. Como sea, en su camino quedará este osado paso, un segundo álbum que roza el brillante, que de haber contado con tres o cuatro temas menos sería una obra maestra incontestable.

¿Canciones? 'Front row', 'Joining you' y 'Sympathetic character'.

8,5 / 10
¡Excelente!


Otras reseñas de Alanis Morissette:
2020: Such pretty forks in the road 

viernes, 8 de septiembre de 2023

Kataklysm: Goliath (2023)

 "Lugares comunes..."

Ocho años atrás escribí acá respecto a Of ghost and gods (2015) de los canadienses Kataklysm y mi sensación fue la de estar ante un álbum plano, monótono y que planteaba bastante poca novedad respecto a lo que venían haciendo en discos anteriores. Mi desmotivación con el trabajo llegó al punto de que los siguientes Meditations (2018) + Unconquered (2020) ni siquiera los escuché demasiado, de hecho, no fueron reseñados acá en el blog. En ese intertanto, sin embargo, fue que supe de Ex Deo, el proyecto alternativo de Maurizio Iacono, y grata sorpresa me llevé con el experimento histórico/sinfónico de The thirteen years of Nero (2021), por lo que ante la noticia de la publicación de Goliath decidí volver a Kataklysm, con la esperanza de encontrar algo más de apertura en su sonido... cosa que lamentablemente no ha ocurrido.

Siendo claros, Goliath (de notable portada, hay que decirlo) no es en absoluto un mal disco, este contiene todos los elementos que vienen caracterizando el sonido de Kataklysm durante los últimos quince a veinte años, es decir, ese machaque incesante que se evidencia en una canción como 'Die as a king' (donde la batería suena más maquinal/industrial que nunca), 'The redeemer' o 'From the land of the living to the land of the dead', además riffs de peso marcados por las siete cuerdas de Jean Fracois Dagenais (quien también ha hecho acá de productor) en 'Goliath' (la canción) o 'Dark wings of deception', esta última la única que escapa de la norma general del disco, ralentizando los tiempos para ir acelerando cuando el tema lo pide y trazando un camino interesante en cuanto a atmósferas. Ojalá el trabajo hubiese ido más en esta dirección.  

El problema aparece, sin embargo, cuando hilamos un poco más fino. Canciones como 'Bringer of vengeance' o 'Combustion' no están mal pero echan mano a un groove metal bastante tradicional (similar a lo que suena en cualquier disco de Soulfly, por ejemplo) al punto de que podrías intercambiar el riff de una con otra sin alterarlas demasiado, lo cual habla de una falta de identidad preocupante. De igual forma, la recta final del disco, al quedarse sin ideas, acaba recurriendo a los mismos lugares comunes una y otra vez, por lo que la sensación de haberlo oído todo al quinto o sexto tema es potente. 

Lo dicho entonces, Goliath está lejos de ser un desastre, acá hay metal de peso y convincentes ejecuciones, sin embargo, la falta de ambición o herramientas por parte de Kataklysm es evidente. Los canadienses lucen estancados en un sonido que vienen repitiendo desde hace demasiados discos por lo que más allá de dos o tres canciones nos dejan sin excusas para escuchar demasiado sus álbumes. 

¿Canciones? 'Dark wings of deception'. 

5/10
Nada muy especial.


Otras reseñas de Maurizio Iacono
2021: The thirteen years of Nero (Ex Deo)
2015: Of ghost and gods (Kataklysm) 

sábado, 18 de junio de 2022

Arcade Fire: We (2022)

"De regreso la consistencia y coherencia..."

Los recientes pasos de Arcade fire hablaban de una agrupación que tendía a tropezar consigo misma. Tocaron techo claramente una década atrás con aquel fascinante The suburbs (2010), el cual llegó para acumular grandeza, considerando lo que la banda había logrado años antes con otra joya como Funeral (2004). Tras estos, sin embargo, la banda se mareó. Con Reflektor (2013) pudieron anotarse otro registro enorme, pero la falta de contención les jugó en contra, y donde si definitivamente patinaron fue con Everything now (2017), una intentona comercial que los dejó fuera de juego y en tierra de nadie. Desde ahí se entiende el que cinco años más tarde regresen con un álbum que aparenta bajas pretensiones, que busca conectarles con los aspectos más básicos de su sonido y esa sensibilidad tan particular que les caracterizó en sus inicios, esto con ayuda de Nigel Godrich (el mítico productor de Radiohead), cuyo aporte se hace sentir a lo largo del álbum. 

We es ante todo un álbum de tonos grises y melancólicos, un trabajo que escapa de las guitarras eléctricas y las ansias de baile que intentaron promover en su antecesor, centrándose más bien en la generación de atmósferas profundas, reflexivas e íntimas. Además, a diferencia de lo hecho en cualquiera de sus antecesores, esta vez han apostado por calidad en lugar de cantidad, entregando solo nueve canciones + un preludio que en cuarenta minutos pretenden entregar un concepto sonoro claro, sin dispersiones. 

Abren de manera ambiciosa, con el piano de 'Age of anxiety I', hablando de los males de la sociedad actual en términos de calidad de vida ("En la era en que nadie duerme y las pastillas hacen poco por mi..."), aunque pegándole el palo también al mundo de las apariencias ("Cuando te miro, veo lo que tu quieres que vea..."), en una canción que entrando a los tres minutos despega con fuerza entre teclados y la potencia de la batería. Es una tremenda partida que, digámoslo, por si sola se come entero al Everything now. En una línea similar, la de pasar desde la calma del piano a las explosiones (en este caso electrónicas), sonará 'Age of anxiety II (Rabbit hole)', desarrollando la fórmula también con elegancia y eficacia, aunque quizás alargándose demasiado en su hipnótica sección final. 

Tras los diez minutos iniciales sonará un preludio insignificante de treinta segundos seguido de 'End of the empire', dividida en dos partes también (I-III y IV, cosa más rara imposible), la primera en arreglos acústicos y la segunda sobre el piano, aunque ambas muy dramáticas en sus tonos, quizás demasiado, marcando el momento más pesado del álbum, al que curiosamente le seguirá el más brillante de este, primero gracias a 'The lightning' (I y II, again), la gran joya del disco, con una sección inicial intensa pero en calma, que como declaración de amor funciona a la perfección ("Podemos lograrlo bebé / Por favor no renuncies , yo no renunciaré a ti..."), y una segunda en donde se desata la fiesta (lástima que no la titulasen simplemente 'The lightning' y fuese una gran canción de cinco o seis minutos), y luego con 'Unconditional I (Lookout kid)', un bonito himno acústico dedicado a la auto determinación personal ("Mira chico, confía en ti / No tienes porque jugar los roles que fueron escritos para ti / Solo se tu..."), seguida de 'Unconditional II (Race and religion)', que es el clásico tema onda disco que Regine Chassagne interpreta (acá con mucho tino) pero que cuenta con la particularidad de haber resucitado tras veinte años de silencio al eterno Peter Gabriel, en una participación muy minimalista, similar a lo que hicieron con David Bowie en 'Reflektor' (la canción).

Por cierto, porque hay que decirlo, es un cuento aparte y meramente de forma pero... eso de dividir las canciones en parte I y II, ¿qué pinta acá? Honestamente no le veo sentido ni justificación alguna, me parece un arranque pretencioso e innecesario que suma cero. 

En fin, finalmente el viaje llega a término con 'We', otra bonita pieza acústica que finalizará el álbum con una elegancia que no le oíamos a Arcade fire desde hace bastante. We luce honesto como disco, es un esfuerzo artístico que suma y se percibe, doce años después, como la real continuación a The suburbs. Estos Arcade fire, más contenidos claramente tras tanto paso en falso dado durante la pasada década, consiguen de todas formas sonar coherentes e interesantes de seguir. 

¿Canciones? 'Age of anxiety I', 'The lightning', 'Unconditional'. 

7,8/10
¡Muy bueno!

viernes, 6 de mayo de 2022

20 Años De... Alanis Morissette : Under Rug Swept (2002)

"Vuelta al redil..."

No debe haber sido nada fácil para Alanis Morissette sobrevivir al éxito comercial de un álbum como Jagged little pill (1995), de hecho, tan así fue, que tres años más tarde intentó escapar de la vorágine mediante un complejo, exploratorio, valiente y subvalorado Supposed former infatuation junkie (1998), disco que por cierto en 2023 cumplirá un cuarto de siglo de vida por lo que ya tocará reseña de aniversario. El caso es que tras este vino el excelente Unplugged (1999) grabado para MTV y el momento de decidir hacia donde ir, si girar en U de regreso o continuar la oscura senda trazada en 1998. Tres años más se tardaría Alanis en publicar nueva música y finalmente, para bien y para mal, la decisión sería recular, plasmando en Under rug swept un álbum bastante más tradicional que su antecesor, sin que esto signifique necesariamente algo negativo, que buenas canciones acá encontramos, sin embargo, las cosas por su nombre: el álbum suena bastante conservador.

De esta forma, de las diecisiete canciones de Supposed... pasamos ahora a once y el sonido inquieto/rebelde da paso a un pop bastante fácil de llevar, el cual se abrirá paso entre las guitarras de '21 things I want in a lover' + 'Narcissus' (que serán lo más rock que contiene el disco) para rápidamente pasarse a las baladas, ya sea de cuerdas ('Flinch') o de piano ('That particular time'), no sin antes regalar una dulce 'Hands clean' (que acabó siendo el single más potente del álbum) y medios tiempos amenos como 'Precious illusions' o 'So unsexy', con coros de buen gancho ambos. El disco es entonces grato en su trámite pero se extraña en este el mal rollo que generó equilibrio en cualquiera de los dos primeros álbumes de la vocalista, porque si, Alanis Morissette fue 'Head over feet, 'Ironic' o 'That I would be good', pero también fue 'You oughta know', 'I was hoping' o 'Joining you', y esa arista más oscura es la que en Under rug swept no aparece, y vaya que se le extraña. 

De todas formas, en la recta final del disco suenan quizás los momentos musicalmente más arriesgados de este, jamás se acercarán a las cotas de un 'Front row' o 'The coach' pero en el contexto de este trabajo van un tanto más allá. Me refiero al singular tiempo acelerado de 'A man' (con aroma a Tori Amos en las estrofas) o las alzas vocales en los coros de 'Surrendering' (el único momento del disco donde Alanis sube con fuerza el registro), estas se acompañarán, sin embargo, por 'You owe me nothing in return' o 'Utopia', que huelen a relleno todo el tiempo. 

A veinte años de distancia, un álbum como Under rug swept genera sensaciones encontradas. Por un lado luce como un disco excesivamente correcto con el cual Alanis Morissette buscó recuperar la vibra generada por aquel mítico Jagged little pill pero por otro funciona, gran parte del trabajo es agradable, hay buenas canciones y algo no menor: encontramos acá los últimos hits en la carrera de Alanis, pues con la llegada de internet y la radio fórmula en decadencia, artistas como la canadiense pasaron bruscamente desde el éxito a prácticamente el anonimato. Hoy ella es prácticamente un mito, casi un one hit wonder, y cosa curiosa: las nuevas generaciones no se imaginan cuanta ilusión alguna vez nos generó...

¿Canciones? 'Hands clean', 'Precious illusions', 'Surrendering'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Alanis Morissette:

martes, 22 de febrero de 2022

The Weeknd : Dawn FM (2022)

"Sin sorpresas ni ganchos..."

En la constante idea de funcionar bajo parámetros propios, el canadiense The weeknd acaba de sacar su nuevo homenaje a la onda retro, en este caso jugando a armarte una especie de programación radial, con interludios de presentación incluso (a cargo de Jim Carrey), y canciones que se suceden en modo continuo. En lo musical ha vuelto a jugar una carta similar a la presentada dos años atrás en After hours (2020), inundándonos de un sonido ochentero pasado por filtros modernos y maquinitas varias. El resultado se deja oír, es agradable, aunque carece tanto de sorpresa como de ganchos realmente potentes...

Destaca entonces el que Abel Tesfaye se la juegue por sostener una estética y mantenerse fiel a si mismo, sin embargo, es demasiado evidente el que a ratos se queda sin ideas, tanto en lo musical como temático (con rupturas y toxicidad de las relaciones como eje), lo cual se evidencia al comienzo del álbum en 'How do I make you love me' o 'Take my breath', donde a medio tema no encuentra nada mejor que hacer (en ambas) que ralentizar los tiempos para solo ganar segundos e ir por el coro una vez más, así como en el nudo del disco todo suena muy monótono en 'Here we go... again' (junto a Tyler, the creator) , 'Best friends' o 'Starry eyes' (y toda la recta final en realidad). 

De todas formas habrán momentos donde efectivamente encontrará el punto, aunque son pocos, bajando los tiempos en la exquisita 'Out of time', preguntándole a su pareja si ante los problemas ha buscado a alguien más en 'Is there someone else?' o tomando ideas prestadas (de Michael Jackson, por ejemplo) en 'Sacrifice'.  

The weeknd suena con identidad, lo cual es siempre es positivo, y si bien es cierto que no hay sorpresas en lo que hace, si hubiese encontrado hits en este conjunto (como si habían en After hours), la sensación sería diferente. No ha sido así, lo cual suena algo incoherente pues el fenómeno FM habría sido nada si no fuese por la presencia de hitazos inolvidables...

¿Canciones? 'Sacrifice', 'Is there someone else?', 'Out of time'.

6,5/10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de The Weeknd:

jueves, 9 de diciembre de 2021

Archspire: Bleed The Future (2021)

"En lo suyo, referentes..."

El death técnico ha estado de fiesta en este par de meses con el lanzamiento de los nuevos álbumes de los alemanes Obscura (si, ya se viene esa reseña) y de los canadienses Archspire, verdaderos próceres del género en la actualidad. Respecto a estos últimos, la tenían complicada tras un álbum como Relentless mutation (2017), soberbio en lo suyo y donde pareció verles tocar techo en términos de ejecución y composición. Para sorpresa (o no tanto en realidad) de algunos, estos tipos no parecen conocer de límites y en Bleed the future, su cuarto trabajo, han vuelto a dar con la tecla situándose como absolutos referentes de la música extrema actual. 

En este sentido, basta darle play al disco para constatar de que hablo. 'Drone corpse aviator' es una bestialidad de canción donde la banda bebe del death clásico pero complementa con unas aceleraciones que sincronizan voz + batería + bajo a la perfección, no sin saber cuando detener el tema (1:42 y 2:30) para tomar aire durante treinta segundos y volver a descargar e incluso regalar un riff melódico exquisito a medio tema (2:02). De ahí en adelante, el álbum se moverá entre canciones breves (tres minutos y algo la mayoría) pero marcadas por un sonido violento, descargas incesantes y ejecuciones técnicas que impactan, con el mérito de saber matizar estas constantes aceleraciones con momentos de pausa e incluso calma, planteando un ir y venir plagado de exquisitos detalles en canciones como 'Abandon the linear', 'Bleed the future' o 'Acrid canon'. Esto a diferencia de 'Golden mouth of ruin' (¡Qué trabalenguas vocal madre mía!) o 'Drain of incarnation', mucho más directas y que introducirán pasajes a la estructura pero siempre en velocidad. 

El álbum es breve, solo ocho canciones en treinta minutos de música, pero no necesitan más para desarrollar su demencial propuesta. Si es por buscarles algo habría que decir que con tres álbumes en la misma línea el factor sorpresa prácticamente ha desaparecido, dicho en simple: sabemos que esperar de Archspire y nos lo dan (en un nivel altísimo por cierto). El tiempo dirá si se asientan en este estilo que tan bien dominan o se atreven a ir por más, por ahora, han vuelto a anotarse con uno de los grandes discos de 2021...

¿Canciones? 'Drone corpse aviator', 'Abandon the linear', 'Bleed the future'.

8,8 /10
¡Excelente!