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miércoles, 7 de febrero de 2024

The Smile: Wall Of Eyes (2024)

 "Hacia adentro..."

Mirado a dos años de distancia, hoy hace sentido en cierto modo el título del debut de la dupla Thom Yorke + Jonny Greenwood a cargo de The smile. A light for attracting attention (2022) fue efectivamente una luz en búsqueda de atención, una declaración de intenciones por parte de los ingleses que les mostró activos y frescos en materia creativa. También hubo concesiones en aquel disco, dividiendo su duración entre momentos amigables y otros de corte experimental, combinando más de alguna melodía conmovedora con una serie de atmósferas inmersivas. Ahora, una vez logrado el objetivo (el que nos enterásemos de la existencia de The smile) ha llegado la hora de profundizar ideas, que es lo que transmite efectivamente este Wall of eyes, un disco donde la banda acelera con fuerza hacia todos aquellos sonidos que por estos días les motiva a seguir en pie. 

Y es que a diferencia de lo que ocurría en el debut, donde podíamos reconocer elementos melódicos marcados, en Wall of eyes la banda apuesta con mayor fuerza a las atmósferas hipnóticas. Es decir, en este álbum no encontramos absolutamente nada que aborde la delicadeza y dulzura de 'Free in the knowledge', ni tampoco el acercamiento eléctrico de 'You will never work in television again' o coros reconocibles como el de 'Pana-vision'. Pues no, la jugada acá apunta a la repetición de estructuras y canciones que ponen énfasis en las atmósferas por sobre cualquier gancho. Es el caso de 'Wall of eyes' (la canción), por ejemplo, un riff acústico sobre el que se irá desenvolviendo el sencillo relato de Thom Yorke, sin alzas de intensidad ni cambios estructurales bruscos si no unicamente el lento andar en medio de un ambiente inquietante, algo que se corroborará en la siguiente 'Teleharmonic' aunque esta vez entre teclados. 

En adelante el álbum se debatirá entre canciones donde la guitarra de Greenwood adopta presencia aunque siempre de manera contenida casi a modo de acompañamiento ('Read the room' o 'Under our pillows') y temas muy Yorke, donde este va al piano y desde ahí narra ('Friend of a friend' o la delicada 'I quit'), el elemento común será eso si la falta de explosión, el siempre ir hacia adentro con el sonido. De hecho, será recién en la recta final de 'Bendic heltic' (5:30 en adelante) cuando oímos por primera vez a un Jonny Greenwood completamente desatado, desaforado , estridente y aterrador (exquisito momento por cierto), en una clara muestra de que pudiendo ir por ahí, han decidido conscientemente explorar otras aristas de sus inquietudes. 

Un mérito importante con que cuenta el disco es que se limita a solo ocho canciones (todas extensas eso si, rondando los cinco a seis minutos), entendiendo la banda a la perfección el que dado lo complejo del relato es importante no agotar al auditor para así no perderlo. Por eso cuando llegamos al cierre a cargo del piano de 'You know me!' y se evidencia el cuanto perjudica a la obra la pérdida de potencia vocal de Thom Yorke (no queramos tapar el sol con un dedo), no nos complicamos demasiado pues nos quedamos con la sensación de haber atravesado un viaje claro y consistente, un álbum que es más un conjunto que una suma de partes. Lejos de ser un "proyecto de sobras", los ingleses han decidido con Wall of eyes no solo reactivar a The smile sino que dotarlo de mayor músculo y estilo. 

¿Canciones? 'Wall of eyes', 'I quit' y 'Bendic heltic'.

7,8 /10
¡Muy bueno!

martes, 21 de junio de 2022

The Smile: A Light For Attracting Attention (2022)

 "Magia aún presente..."

Si bien Radiohead se encuentra más fuera que dentro en materia de labores creativas, dos discos en casi quince años dan cuenta de aquello, Thom Yorke es un tipo que no se ha quedado para nada quieto durante dicho período, publicando trabajos tanto con su proyecto alternativo Atoms for peace como en solitario. Al vocalista hay que darle el que constantemente ha buscado ir más allá de lo obvio, siendo precisamente A moon shaped pool (2016) en compañía de los Radiohead lo más convencional que le hemos oído en el último tiempo (que no se mal entiendan mis palabras, que aquel me sigue pareciendo un disco fascinante, fabuloso y que continúa sobreviviendo perfecto al paso del tiempo). El caso es que si uno lo piensa, en este 2022 podría haber tocado disco de la banda (seis años ya), sin embargo, Yorke ha decidido reunirse con sus compadres de toda la vida, el guitarrista Jonny Greenwood y el productor Nigel Godrich, para publicar un álbum que efectivamente suena y huele a Radiohead por todos lados... pero oficialmente no será de Radiohead. ¿Las razones? Ellos sabrán, pero analicemos (y digámoslo desde ya), A light for attracting attention es un álbum realmente hermoso, un disco cuidado, delicado, repleto de detalles exquisitos que dan cuenta del nivel de músicos que acá están involucrados, sin embargo, es un disco que carga con un (único) pecado de nacimiento: ha sido compuesto por unos tipos responsables de varios de los discos más importantes de los últimos treinta años. Casi nada, pero quizás por ahí ha pasado la decisión...

De esta forma, para prácticamente todo lo que suena en estos cincuenta y tres minutos de música podría aplicar el "esto ya lo he oído antes (no se si mejor, pero ya lo he oído)". Y es que así es. Las atmósferas hipnóticas de cosas como 'The same' recuerdan bastante a los trabajos en solitario de Thom Yorke (léase, The eraser), otro grupo de canciones, que juegan con la desestructura mediante guitarras limpias y juegos de percusiones, como 'The opposite', 'The smoke', 'Thin thing' o 'A hairdryer' retoman y elevan el sonido de The king of limbs (2011), también algo como 'Pana-vision' en ese mix piano + arreglos orquestales podría perfectamente haber entrado en lo que fue A moon shaped pool (2016), mientras que cuando la banda aborda el rock crudo en 'You will never work in television again' o 'We don't know what tomorrow brings', las canciones suenan a versiones alternativas de 'Bodysnatchers' o 'Jigsaw falling into place' del In rainbows (2007). Mención aparte para lo que hacen en 'Waving a white flag', que es llevar el 'Like spinning plates' de Amnesiac (2001) a un nuevo nivel. 

El resto de los temas seguirán una línea muy marca de la casa, a veces llegando a lugares delicados en 'Skrting on the surface' (precioso lo que Yorke continúa consiguiendo con su voz, pese a haber perdido la potencia en su garganta, pero sabiendo utilizar de gran forma los agudos), sobre teclados en 'Open the floodgates' o yéndose a las cuerdas en la maravillosa 'Free in the knowledge' (con mini y curioso homenaje al 'Man in the mirror' de Michael Jackson en la recta final), que es el tema de SIEMPRE de Radiohead, el 'Fake plastic trees' o 'Exit music (for a film)', pero que continúa funcionando perfecto porque a estos tipos la belleza les fluye como a realmente pocos. 

Nadie que venga siguiendo a Radiohead desde sus inicios o se haya subido al carro posteriormente podrá quedar insatisfecho con lo que Yorke + Greenwood + Godrich acá han entregado, un disco precioso y repleto de momentos dignos de la leyenda. El tridente acá hace lo que mejor saben hacer y lo hacen bien. Mirando el vaso medio lleno, el trabajo les continúa mostrando en alto nivel, acá sigue habiendo magia. Mirando el medio vacío, es quizás la primera vez en que les vemos mirando hacia atrás con tanto descaro. 

¿Canciones? 'The same', 'Pana-vision' y 'Free in the knowledge'

domingo, 3 de mayo de 2015

20 Años De... Radiohead: The Bends (1995)

"Muestra de credenciales..."

22 de marzo de 1995 y se publica el segundo álbum de Radiohead. Eran otros tiempos, unos en donde el rock alternativo vendía y era moda. Y en medio de aquel singular planeta, dos años atrás habían debutado estos ingleses y siendo honestos, mucho más allá de la gigantesca llegada del single 'Creep' no habían llegado. De hecho, en 1995 los ojos estaban sobre otros, en Inglaterra había interés por lo que estaba ocurriendo con Oasis, Blur, Pulp, Supergrass o Suede pero Radiohead no era prioridad para demasiados. Seguramente el single 'My iron lung', editado en 1994, encendió en muchos las alarmas pero no fue hasta la aparición de The bends en pleno, y sobretodo de Ok Computer en 1997, cuando el mundo entero se vio en la obligación de reconocer que estaba frente a un fenómeno de proporciones, uno que haría historia con letras mayúsculas. 

Hubo algo en Radiohead que poco a poco marcó distancia con cualquier otro par del momento: los tipos eran únicos. El mismo hecho de que la banda renegase en sus conciertos de 'Creep' algo ya dejaba en claro, básicamente que deseaban funcionar bajo sus propios márgenes (de hecho, hasta el día de hoy hacen algo parecido con 'High & dry', otro de sus hits). Lo cierto es que corrieron el riesgo y durante un tiempo largo salieron bien parados, en efecto, The bends fue el primero de una seguidilla de fantásticos aciertos. Con su segundo disco Radiohead pule en múltiples aspectos lo realizado en Pablo honey entregándonos un disco de rock sucio, incorrecto a ratos pero de una potencia melódica y emocional impresionante. No hay canción de este álbum que no conecte o transmita, y aquello lo transforma en un álbum que hasta al día de hoy, veinte años más tarde, sigue sonando con carácter de clásico. 

The bends es un disco de guitarras, que duda cabe, de guitarras y emociones. El álbum abre con las múltiples capas de 'Planet telex' y luego 'The bends' (la canción) posee la fuerza de un himno de estadios, esta no fue single pero perfectamente podría haberlo sido. También en una pasada de rock melódico sonarán 'Sulk' o 'Bones' mientras que en un tono más crudo las enormes 'Just' y 'My iron lung' darán muestra de una banda muchísimo más desatada, caótica y potente al mismo tiempo. Mención aparte creo que merece a estas alturas la dupla conformada por Thom Yorke y Jhonny Greenwood, quienes siendo bastante poco tradicionales en lo suyo (voces y guitarras) logran desde un comienzo del trabajo imponer un elemento de desgarro y desorden, que en equilibrio acabaron entregando un sello característico a cada uno de los temas. 

Ahora, siendo claros, The bends no sería lo mismo si todo lo anteriormente mencionado no se hubiese conjugado con un puñado de sensibles piezas dispuestas a erizar la piel de cualquiera. Acá aparecen una serie de baladas electro acústicas con las que sobran las palabras y conceptos. Destacan las increíbles 'Fake plastic trees' (que es claramente la continuación explosiva/depresiva de 'Creep') o 'Street spirit (fade out)' pero canciones como 'Bullet proof... I wish I was' o 'Nice dream' no se quedan en absoluto atrás. Finalmente, el conocido single 'High & dry' es lo que menos encaja con el resto del álbum, un tema pop que engancha poco y nada con la sensibilidad del álbum y que curiosamente me parece el único reproche (?) que se le podría apuntar al disco.  

En definitiva, un neo clásico con todas sus letras, un disco que llegó a nosotros para dar muestra de una genialidad que seguiría desarrollándose con el correr de los años pero que con The bends comenzaba a mostrar las cartas. Ahora, lo increíble es que siendo este un disco sensacional, lo mejor estaría por venir. 

9,5 /10
¡Brillante!

martes, 22 de febrero de 2011

Radiohead: The King Of Limbs (2011)

"En su mayoría, intentos de canciones..."

A cuatro años de la edición de In rainbows era completamente esperable el que este 2011 tuviésemos nuevo disco de Radiohead. Ahora, lo que si resultó ser una completa sorpresa fue el encontrarnos un lunes 14 de febrero por la mañana con la noticia de que en cinco días el álbum se comenzaba a vender vía internet en sus distintos formatos. La estrategia comercial fue exitosa: toda la semana se habló y especuló acerca del lanzamiento y finalmente fue el día 18 cuando tuvimos frente a nuestros ojos el vídeo del primer single del disco: "Lotus flower" y las interrogantes no se dejaron esperar ... ¿Donde está la banda? , ¿No suena a tema solista de Thom Yorke? , ¿Vendrá todo el disco en la misma linea? , ¿De cuál estará fumando este tipo?.

No tardamos demasiado en oír el disco completo y salir de toda duda: Radiohead vuelve a optar por el riesgo y se juega el pellejo editando un disco que choca en absolutamente todos los sentidos con lo que la mayoría esperaba de ellos. Y es que luego de un disco tan convencional (brillantemente convencional, digámoslo) como fue In rainbows lo más sencillo habría sido quedarse ahí, jugar con algo similar y seguir disfrutando del éxito obtenido. Yo creo que nadie se hubiese quejado si es que nos encontrábamos con otro álbum repleto de buenas y sencillas canciones. A diferencia de esto recibimos un disco que confunde por completo y en donde la primera pregunta que se te viene a la cabeza es precisamente...¡¿donde están las canciones?!

Lo primero que llama la atención en The king of limbs es su duración, sólo ocho canciones en 37 minutos, el álbum más corto en la carrera de la banda. Lo segundo, la ausencia casi total de temas con estructuras tradicionales. Lo tercero, la (lógica) similitud entre el sonido de este trabajo y algunos pasajes de The eraser (2006), el disco solista desarrollado por Thom Yorke. Sea como sea, The king of limbs es un disco de aquellos que requieren algo de tiempo para ir comprendiendo y valorando.

La partida de este la oímos con "Bloom". Una batería que marca un paso incesante, acompañada de una serie de teclados que junto a la voz de Yorke entregan un aire hipnótico al tema. No hay, como mencionaba anteriormente, estructuras reconocibles acá, sólo una secuencia que se repite durante cinco minutos. El complemento aparece con "Morning Mr Magpie", otra pieza que funciona en dirección similar a "Bloom", con la diferencia de que esta vez se insinúa una tímida guitarra a lo largo del tema. La monotonía del comienzo de disco se rompe un tanto con la aparición de "Little by little", un buen juego de percusiones y secuencias electrónicas. Nos encontramos frente a la primera canción de este en donde sentimos (¡al fin!) a la banda presente. Buen momento pese a que siento que le falta fuerza a la composición. "Little by little " me deja esa sensación de no ser una canción plenamente explotada.

Los tres minutos de "Feral" cierran la primera parte del álbum. Una sección instrumental que me recordó un tanto esos juegos que la banda realizó en "Kid A" (la canción), logrando un mayor éxito aquella vez eso si. Acá me vuelvo a quedar con la sensación de que no agarra nunca fuerza el tema y no se termina entendiendo hacia donde pretende ir la banda con el experimento.



Suena entonces la ya mencionada "Lotus flower". Elegante, delicada y bien armada. Con un Thom Yorke que esta vez se luce en un constante agudo y un acompañamiento entre teclados que entregan en todo momento una atmósfera inspirada y desatada. No es un tema tradicional dentro de la discografía de Radiohead pero claramente fue escogido como primer sencillo dada su reconocible estructura. Tras esa primera parte algo débil, The king of limbs vive su mejor instante con "Lotus flower" y la siguiente: "Codex". Quizás el único tema de todo el álbum que responde a lo que esperaríamos de esta banda, una balada de piano muy similar a joyitas que la agrupación ha trabajado en el pasado. Precioso momento aunque nuevamente nos preguntamos con justificada razón ... ¿Es esto un disco de Radiohead o una patriada de Yorke? Y es que no recuerdo otro álbum de la banda en donde su protagonismo fuese tan palpable (se extraña muchísimo a Jonny Greenwood) y donde sintiésemos tal nivel de ausencia de guitarras, bajos y de la banda en general.


Se acerca el final del disco y suena "Give up the ghost", otro tema es delicado donde el vocalista  maneja bien la interpretación mientras una guitarra acústica marca el tiempo durante su duración, fuera de una serie de bases entran al tema poco a poco. Un experimento delicioso, aunque debo comentar que en vivo le sacaban muchísimo más provecho que en esta versión de estudio.

Y el final llega con "Separator", la que junto a "Codex" vienen siendo las únicas dos que perfectamente podrían haber sido incluidas en In rainbows y nadie se extrañaba. Una canción más corriente que destaca por la sutileza de sus arreglos y ese final que repite una y otra vez "si crees que esto termina estás equivocado", linea que ha hecho suponer a muchos que The king of limbs es sólo la primera parte de un trabajo que sería complementado con un disco próximo a editarse (nada confirmado por supuesto, sólo ideas locas de fans).

Siempre vienen bien las agrupaciones que arriesgan lo que tienen en lugar de jugar a la segura. La sensación acá es que han intentado repetir la experiencia Ok Computer + Kid A , es decir, un disco "de canciones", aclamado por la crítica, seguido de uno alternativo y experimental (la salida de un nuevo álbum en el corto plazo se correspondería a esta teoría ya que en aquella ocasión la banda editó Amnesiac un año luego de Kid A) . Tengo mis dudas, sin embargo, respecto a si esta vez lograrán salirse con la suya pues el nivel claramente no está. Ni individual ni colectivo. 

Y es que le falta algo a este álbum. La primera parte es muy débil y cuando el disco comienza a entusiasmarnos... se acaba. Faltaron, al menos, un par de buenos temas que le entregasen un ritmo más constante al trabajo, el cual siento que nunca explota, carece de un clímax y cuenta con demasiados experimentos que funcionan como intentos de canciones pero no llegan a ser tales, aquello en un disco tan corto me parece fatal (si de 8 canciones al menos 3 no funcionan, estamos hablando de demasiado). Nos quedamos esperando entonces el siguiente paso de la banda. Yo jugaría mis fichas a que se nos viene un disco de carácter más tradicional.

6/10
Bueno, cumple...